December 20, 2022
De parte de Nodo50
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Elaine Tavares /Resumen Latinoamericano, 19 de diciembre de 2022

En este art铆culo la autora, partiendo de la situaci贸n actual de Per煤, hace un an谩lisis sobre el papel de la izquierda en los gobiernos de la regi贸n y mantiene una importante tesis: 芦la izquierda necesita tener un proyecto de poder, no solo de gobierno禄.


Para quien sigue la realidad latinoamericana desde hace d茅cadas, hay una lecci贸n que se repite de forma recurrente: los intentos de cambiar las cosas por medio de procesos electorales y de conciliaci贸n interclasista nunca han triunfado de forma significativa en ninguna parte.

Las razones: o la propia clase dominante local/regional trata de estrangular las experiencias o el imperio estadounidense extiende sus garras armadas para defender sus intereses geopol铆ticos. Estamos ante el eterno retorno, a帽o tras a帽o, d茅cada tras d茅cada, de una realidad que tan solo fracas贸 en un 煤nico lugar: Cuba, la isla del Caribe que decidi贸 hacer una revoluci贸n radical y que, a altos costes, contin煤a manteniendo las transformaciones estructurales de ese proceso. En los dem谩s pa铆ses, siempre que avanza una propuesta de calado popular (que ni siquiera tiene que ser de izquierda), la reacci贸n es siempre la misma: derrocamiento.

En la historia contempor谩nea el continente latinoamericano vivi贸 algunas experiencias ilusionantes en la estela inaugurada por el hurac谩n Hugo Ch谩vez a finales de los a帽os 1990. En primer lugar la llamada revoluci贸n bolivariana en Venezuela; despu茅s, la revoluci贸n cultural en Bolivia y la revoluci贸n ciudadana en Ecuador. Un matiz importante: es necesario aclarar que ninguna de esas tres 鈥榬evoluciones鈥 fueron, de hecho, revoluciones: Hugo Ch谩vez, Rafael Correa y Evo Morales fueron elegidos dentro de los marcos de la llamada democracia burguesa, aunque con fuerte adhesi贸n popular. Tambi茅n podemos a帽adir a esa estela a Aristide en Hait铆, Nestor Kirchner en Argentina, Fernando Lugo en Paraguay, Mujica en Uruguay, Mel Zelaya en Honduras y Lula en Brasil, solo por citar a los m谩s conocidos.

Ese momento que irrumpi贸 en los albores del siglo XXI, bautizado con el nombre de 鈥渙la roja鈥, aunque en cada caso el 鈥榬ojillo鈥 tuviera sus matices. Por lo visto, tan solo Ch谩vez intent贸 ir m谩s all谩 en los procesos de cambio y, a煤n habiendo sufrido un golpe protagonizado por la 茅lite local y con asesoramiento de los EEUU, consigui贸 movilizar a la poblaci贸n y volver al poder con toda su fuerza. Termin贸 sus d铆as en 2012, v铆ctima de un c谩ncer -genuino o provocado, eso a煤n est谩 por dirimir-. Venezuela, ahora con Maduro, sigue bajo ataque del imperio y se mantiene paralizada. Aristide fue retirado de la presidencia de Hait铆 y el pa铆s fue ocupado militarmente, siendo sistem谩ticamente destruido hasta el momento actual. Rafael Correa en su segundo mandato 麓se desliz贸 hacia el liberalismo, dejando Ecuador en manos de Lenin Moreno, que termin贸 tirando a la basura todas las conquistas del primer mandato de Correa. Los Kirchners fueron violentamente atacados por los medios argentinos, firmes aliados de la clase dominante local, asesorada por los EEUU. Lo que llev贸 a la victoria de Maur铆cio Macri y al saqueo de las riquezas argentinas. Fernando Lugo sufri贸 un golpe parlamentario; Lula trapas贸 el bast贸n de mando a Dilma, quien sufri贸 un golpe parlamentario; Zelaya fue desplazado de la presidencia de Honduras por el servicio secreto estadounidense; a Lula lo metieron preso. Mujica sobrevivi贸, pero al final Uruguay acab贸 regresando a manos de la derecha. O sea, la ola roja se perdi贸 totalmente.

Para quien conoce la historia de Am茅rica Latina eso no es ninguna novedad; viene siendo as铆 desde las guerras de independencia. Bol铆var, que so帽aba con un continente unificado y fuerte, fue traicionado y muri贸 olvidado, mientras sus antiguos generales peleaban entre s铆 para quedarse con alguno de los pedazos en que hab铆an fragmentado la Patria Grande. Y siguiendo hasta el momento actual, los ejemplos son interminables, aunque en coyunturas diferentes. Dentro del sistema capitalista de producci贸n que triunf贸 en el mundo, los pa铆ses centrales, hoy liderados por los Estados Unidos, est谩n dispuestos a cualquier cosa para mantener la periferia destrozada y dependiente, sin oportunidad de levantar la cabeza.

Per煤 no iba a ser menos y escapar del destino manifiesto dise帽ado por el imperio. Tuvo sus dictadores y g谩nsteres dirigiendo los destinos del pueblo, sin nunca conseguir cambiar las cosas. Alan Garcia, de la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), fue una excepci贸n, elegido en 1985, cuando estaba en lo mejor de sus 35 a帽os y defend铆a un programa de izquierdas. Concluy贸 su mandato y fue seguido por Fujimori, que inmediatamente dio un golpe instaurando la dictadura. Volvi贸 a la presidencia en 2004, pero ya no era tan rojo, y acab贸 suicid谩ndose cuando la judicatura peruana lo conden贸 a prisi贸n.

Esa es la raz贸n por la que el presidente del IELA, Nildo Ouriques, insiste en decir que en Per煤 no pas贸 nada, fue m谩s del mismo. Pedro Castillo fue elegido en un momento en que el sistema pol铆tico local estaba en proceso de desintegraci贸n, como consecuencia de la corrupci贸n de los diferentes presidentes, que iban siendo sucesivamente destituidos. Fue considerado un caballo perdedor. Profesor y sindicalista, asumi贸 algunas reivindicaciones de la izquierda, pero no era, de ninguna manera, un hombre de izquierdas. A pesar de eso, la clase dominante peruana no pod铆a aceptar que nadie que no estuviese bajo su control ocupase la presidencia de Per煤. De hecho, esa fue la raz贸n por la cual el Congreso, controlado por la oposici贸n, no permiti贸 que Castillo gobernara, infligi茅ndole derrota tras derrota. Castillo no convoc贸 al pueblo, fue aceptando las imposiciones que ven铆an del Congreso sobre su equipo de gobierno y su destituci贸n fue la consecuencia natural de todo eso.

Un aspecto importante, sobre el que ha llamado la atenci贸n el profesor Ouriques y que est谩 ausente en la mayor铆a de los an谩lisis habituales 鈥揼eneralmente superficiales鈥, es el de la reforma de la judicatura impuesta por el Banco Mundial en pr谩cticamente todos los pa铆ses de Am茅rica Latina a principios de la d茅cada de 1990, en paralelo al comienzo de la ola neoliberal. Esa reforma impuso el car谩cter ultraliberal en el sistema judicial, situ谩ndolo en el centro del poder y d谩ndole un excesivo protagonismo a los togados. 鈥淧or eso no es cierto que el activismo judicial sea accidente brasile帽o; est谩 presente en toda Am茅rica Latina鈥. No en vano fue ese injerencismo judicial el que criminaliz贸 a Zelaya, Lugo, Dilma, Cristina鈥 鈥淟lega con ver los datos. La judicatura permite avances en los derechos civiles, de las mujeres, del colectivo LGBTI, de la poblaci贸n negra etc鈥, pero, no permite que se avance un mil铆metro en los derechos laborales鈥. Al contrario, su funci贸n es garantizar el recorte de esos derechos.

La batalla dada en Per煤 contra Castillo se sit煤a en esas coordenadas. Castillo fue acusado de incapacidad moral, o sea, una invenci贸n pol铆tica que estaba adquiriendo forma jur铆dica. El Congreso iba a por el tercer intento de destituci贸n. Castillo ya se hab铆a defendido de todas las formas posible en el campo jur铆dico y no hab铆a pruebas concretas contra 茅l ni sobre cuestiones de corrupci贸n ni sobre otros asuntos. Era incapacidad moral. La derecha intent贸 por todos los medios impedir que gobernarse. Esa fue la raz贸n por la que Castillo se precipit贸 e intent贸 frenar el tercer golpe que se estaba fraguando en el Congreso. Pero, no fue capaz de obtener el apoyo de sus aliados ni de las fuerzas armadas. Perdi贸. Est谩 preso. De la misma manera que acabar谩 Cristina Kirchner, y m谩s que vendr谩n detr谩s. La judicatura actuando sin frenos, completamente compinchada con la clase dominante, como pas贸 en Brasil con Lula. Toda la destrucci贸n provocada por Bolsonaro solo afecta a la clase trabajadora y a la clase media. La burgues铆a sali贸 indemne.

Ese es el drama. Ahora, en Per煤, asume la vicepresidenta, Dina Boluarte, probablemente sin poder alguno. Ser谩 un t铆tere, como lo fue Jeanine A帽ez en Bolivia, quiz谩s sea capaz de mantener una cierta estabilidad antes de las nuevas elecciones. No obstante, probablemente no sea m谩s que un nuevo fracaso.

En Am茅rica Latina, hay otra lecci贸n que aprenden quienes sue帽an con un tiempo de libertad: la izquierda necesita tener un proyecto de poder, no solo de gobierno. Ese es un punto en el que el profesor Nildo Ouriques lleva insistiendo desde hace mucho tiempo en sus an谩lisis sobre el continente. No obstante, sin ser escuchado.

En el caso de Per煤, Pedro Castillo mantuvo en el Banco Central a un presidente que ya ven铆a siendo presidente de ese banco desde hace 16 a帽os, sobreviviendo a todos los gobiernos, y no fue capaz de presentar una pol铆tica econ贸mica transformadora, soberana, que partiera de las bases trabajadoras. Sigui贸 el mismo son de la vieja clase dominante, que a pesar de la crisis pol铆tica permanece en el poder. En el Per煤 de hoy el 76% de la fuerza de trabajo es informal. La vida de los trabajadores empeora mientras los negocios crecen y los ricos son cada vez m谩s ricos. Todo march谩 bien para la clase dominante. La crisis del sistema pol铆tico no implica que la dominaci贸n burguesa est茅 en crisis.

Es as铆 como toca la banda en la Am茅rica dependiente y subdesarrollada.


N. del Trad.: Este art铆culo fue remitido por la autora el d铆a 8 de diciembre.

Rebeli贸n ha publicado este art铆culo con el permiso de la autora y del traductorImagen: Ernesto Arias 鈥 Congresso de la Rep煤blica mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.




Fuente: Resumenlatinoamericano.org