December 20, 2022
De parte de Asociacion Germinal
66 puntos de vista

Suman ya m├ís de 30 muertos luego de una semana de protestas tras ser vacado Pedro Castillo de la presidencia en el Per├║. A la usurpadora presidenta, Dina Boluarte, quien lleg├│ a la vicepresidencia levantando las banderas de la izquierda, no le tiembla la mano para mandar a las Fuerzas Armadas y la polic├şa a matar indefensos manifestantes que no tienen m├ís que sus cuerpos y piedras para enfrentar las balas de los fusiles FAL.

Las manifestaciones se vienen expandiendo por todo el Per├║, demostrando mayor combatividad en el interior del pa├şs. El pueblo sale a las calles, bloquea carreteras, toma instalaciones mineras y de empresas como Coca Coca, Laive y el Grupo Gloria, incendia comisar├şas y toma universidades.

El Estado, esta vez con Dina Boluarte a la cabeza como testaferra del gran empresariado peruano, reprime a sangre y fuego a los y las manifestantes. Entre los muertos se cuenta a dos menores de edad y un beb├ę. Seg├║n fuentes no oficiales, ya habr├şa m├ís de 50 muertos, cientos de heridos y detenidos. A estos ├║ltimos, se les abrir├í proceso por terrorismo. Todos estos hechos representan una masacre social que corresponde denunciar internacionalmente.
Las Fuerzas Armadas y policiales act├║an amparadas por el actual estado de emergencia, en cuyo marco una serie de derechos son suspendidos; como no ser detenido sin causa justificada, la inviolabilidad del domicilio, la libertad de tr├ínsito y seguridad personal, y el derecho a reunirse pac├şficamente en p├║blico. Esto da carta blanca para que las FFAA y FFPP violen los derechos humanos de los y las manifestantes. Las familias de quienes fueron detenidos y detenidas ya dan cuenta de torturas, y m├║ltiples maltratos y abusos.

Son esas mismas Fuerzas Armadas las que masacraron a la poblaci├│n en su guerra sucia contra el Partido Comunista del Per├║, durante el conflicto armado interno de los a├▒os 80-90. Esas mismas gloriosas FFAA que nunca ganaron ni una sola guerra contra pa├şses vecinos, pero que se envalentonan cuando se trata de disparar contra campesinos, obreros y estudiantes, y hoy tambi├ęn contra los miles de manifestantes; o cuando se trata de violar a indefensas campesinas y j├│venes estudiantes.

Y es tambi├ęn esa misma polic├şa que se ha hecho famosa asesinando, torturando y desapareciendo a sospechosos e inculpados. La misma que fue maquillada como h├ęroe en la lucha contra la insurgencia armada de aquellos a├▒os de la guerra interna en el Per├║. Hay que llamar a las cosas por su nombre: la polic├şa contribuy├│ a vencer a las guerrillas mao├şstas en los a├▒os 90 con trabajo de inteligencia, pero que fue sostenido en sacar informaciones mediante torturas y amenazas nunca sancionadas. Esa gloriosa polic├şa peruana hoy vuelve a reprimir, a asesinar y torturar a peruanos y peruanas.

En suma, son esas mismas Fuerzas Armadas y polic├şa peruanas que, la otrora Comisi├│n de la Verdad y Reconciliaci├│n, intent├│ salvar de la responsabilidad de ser los mayores violadores de derechos humanos en el marco del conflicto armado. Por lo que resulta indignante que la prensa mercenaria intente estigmatizar a los y las manifestantes como ÔÇťterroristasÔÇŁ. Esta conocida pr├íctica del terruqueo medi├ítico la practica tambi├ęn C├ęsar Hildebrandt, quien desde hace tiempo ya foment├│ el golpe contra Castillo. Este periodista, que se vende como ├║ltimo reducto moral del periodismo local, siempre ha sido un alfil asolapado del gran empresariado, y en esta oportunidad pontifica y enfila contra los y las manifestantes descalific├índolos: ÔÇťLas turbas no son el pueblo, el pueblo es el que queda horas y d├şas secuestrado por un camino bloqueadoÔÇŁ. Los sectores progresistas deben rechazar en boque este terruqueo sistem├ítico, que criminaliza las manifestaciones, y se tiene que defender el derecho del pueblo a protestar.

Desde esta tribuna saludamos al pueblo peruano y su gloriosa lucha en medio de horas dif├şciles como las que se viven actualmente. Respecto de las autoridades encaramadas en el gobierno, no cabe esperar sino mayor impunidad para soldados y polic├şas asesinos: estamos seguros de que ninguno ir├í a la c├írcel por la muerte de los hijos e hijas de nuestro pueblo. La justicia solo puede venir desde las mayor├şas trabajadoras y sus movilizaciones en cada rinc├│n del territorio peruano. Y as├ş ser├í, como ense├▒a siempre la historia universal. La sangre derramada jam├ís ser├í olvidada.

Fuente: El Diario Internacional

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Fuente: Asociaciongerminal.org