March 8, 2021
De parte de La Haine
278 puntos de vista


INTRODUCCI脫N

En medio de la pandemia, entre colapso del sistema sanitario, la incredibilidad y la incertidumbre sobre si llegaremos al sufragio, entre una telara帽a de crisis m煤ltiples sin respuesta gubernamental, ante la amenaza del recrudecimiento del despojo neoliberal; el pueblo peruano continua en la cadena hist贸rica de control social, sumisi贸n y complicidad, embrutecido por el neoliberalismo en el poder, no sabe que hacer ante la exigencia penada de ejercer su voto. En este escenario, la pandemia va imponiendo pol铆ticas neoliberales cada vez m谩s autoritarias y violentas de privatizaciones y p茅rdida de derechos.

Del mismo modo que hace dos siglos, los criollos convertidos en oligarcas dedicados al comercio y las haciendas, controlaban los nuevos estados, no pudieron construir identidades nacionales, un ethos, que adem谩s sirviera a su legitimaci贸n pol铆tica y ni siquiera imaginaron una cultura particular que les diferenciara del resto y de la metr贸poli; hoy, sus herederos y los blanco mestizos de la clase media contin煤an en la ambig眉edad nacional, comprometidos con un proyecto que desech贸 la soberan铆a.

Igualmente, la capital del Virreinato del Per煤, Lima -a diferencia de otras capitales latinoamericanas- continuara siendo el centro pol铆tico de los sectores m谩s conservadores y reaccionarios a cualquier cambio, es el n煤cleo de la reacci贸n m谩s furibunda y corrupta. Como antes, recibe las contribuciones de las dem谩s regiones y los due帽os de las grandes corporaciones no quieren tributar, pero si vivir del nuevo Estado colonial. All铆 viven la tercera parte de los peruanos y otro tercio en las grandes ciudades, menos conservadoras, pero igualmente fragmentadas. All铆 se decide el futuro pol铆tico del pa铆s.

Nuevamente, las din谩micas propias del capitalismo y sus sistemas pol铆ticos se enfrentan a sus propios l铆mites y con los del planeta, cuando el extractivismo y el rentismo cobran mayor legitimidad, las corporaciones aprovechan para continuar con el despojo, se ampl铆a la finaciarizaci贸n, la desigualdad y la deuda de las familias y el Estafo; se prioriza la actividad empresarial monop贸lica en el sector salud; imponen el autoritarismo, el control social y el desprecio por las trabajadoras esenciales; crecen los feminicidios y se consolida la feminizaci贸n de los cuidados sociales, se generaliza la segregaci贸n. La fragilidad econ贸mica global y la insostenibilidad de las cadenas de producci贸n globales, en una producci贸n ligada a la rentabilidad en vez de a las necesidades humanas, empuja a los habitantes del planeta a migrar y escoger entre vivir en ciudades de las metr贸polis alejadas de los espacios de producci贸n de alimentos o volver a los pueblos.

En la actual coyuntura, cuatro hechos pol铆ticos fraudulentos la marcan, que luego trataremos de explicar y desde all铆, buscar perspectivas.

1. Mientras que en el mundo neoliberal e imperialista predomina la desigualdad en la aplicaci贸n de vacunas y el “45 por ciento fueron inyectadas en los pa铆ses ricos del G-7, pese a que s贸lo albergan a 10 por ciento de la poblaci贸n mundial, seg煤n un recuento de Afp”.[1] En otros las vacunas VIP (Argentina, Per煤), las falsas vacunas (Brasil) y/o los negociados acompa帽an a las pol铆ticas neoliberales.

En Per煤, la situaci贸n es mas vil, pues la vacunaci贸n en secre颅to a una larga lista de personajes, desde funcionarios de la salud, pol铆ticos, diplom谩ticos, m茅dicos, empresarios, consultores, “cient铆ficos”, rectores, lobistas y otros, es el hilo de la ma颅deja de una trama montada para favorecer al laboratorio chino Sinopharm en la carrera por conseguir la venta de sus vacunas contra el coronavirus. El trafico de 3,200 dosis adicionales de su vacuna experimental, Sinopharm consigui贸? que el gobierno de Martin Vizcarra le concediera la prioridad absoluta en la compra de los f谩rmacos, por encima de otros laboratorios internacionales, como Pfizer/BioNtech[2]. El semanario continua: “Los acuerdos con Pfizer, AstraZeneca, Johnson & Johnson y otras compa帽铆as importantes fueron aplazados mientras el expresidente Vizcarra, su esposa, su hermano y una serie de altos funcionarios de la Canciller铆a y el Ministerio de Salud (MINSA) se apro颅vechaban de sus posiciones privile颅giadas para aplicarse a escondidas la candidata a vacuna china. Este entramado, que hoy es ma颅teria de una investigaci贸n por delitos de negociaci贸n incompatible y concusi贸n en la Fiscal铆a de la Naci贸n, se mantuvo y se extendi贸? durante el gobierno de Francisco Sagasti”.[3]

No les import贸 que mas de 100,000 personas murie颅ran a causa del coronavirus, seg煤n la base de datos del Sistema Inform谩tico Nacional de Defunciones (Sinadef). El a帽o 2020 fue tr谩gico, los contagios aumen颅taron, los hospitales (500 para 33 millones), camas UCI y especialistas colapsaron desde el inicio y el oxigeno se acab贸 debido el rebrote del virus, teniendo que importarlo de Chile y aceptar denigrantes apoyos de interesadas mineras. A pesar de que el criminal neoliberalismo se puso otra vez en evidencia en la salud por su olor a muerte, los negociados se desataron en el sector, gobiernos de todos los niveles y privados, hasta implosionar. 驴Habr谩 llegado la crisis de la mentalidad sumisa neoliberal y de la mortalidad? Mientras exista en la praxis y la cultura cotidiana el neoliberalismo no tiene limites. El “As铆 son las cosas” en palabras del Dr. M谩laga, nos define como pa铆s.

2. Mientras continua una lucha soterrada entre fracciones corruptas en el poder estatal peruano y empieza la resistencia popular a crecer junto al aumento del autoritarismo represivo neoliberal de Sagasti, las vacunas no llegaran hasta dentro de unos meses debido a las erradas -y vengativas- pol铆ticas del exmandatario Mart铆n Vizcarra. Aunque, Todos los poderosos due帽os del Per煤 se defienden agresivamente de los procesos jur铆dicos anticorrupci贸n; existe una agenda encubierta en la mayor铆a congresal que sirvi贸 para establecer la alianza que destituy贸 a Vizcarra: apoderarse del Ministerio de educaci贸n y terminar con la Sunedu, el control de la Junta Nacional de Justicia. Del Tribunal Constitucional y del Ministerio P煤blico, acabar de ese modo la lucha contra la corrupci贸n, permitiendo la postulaci贸n de procesados a los poderes del Estado y obtener mayores beneficios tributarios y ventajas del Presupuesto 2021. El bot铆n m谩s importante siempre ser谩 el sistema judicial, llave para el “destrabe” de muchos intereses econ贸micos, comenzando por las deudas de grandes empresas y los bonos de la deuda agraria. Esa captura permitir铆a cancelar los procesos Lava Jato, los magistrados bajo proceso y el Club de la construcci贸n. Est谩n logrando colocar a sus peones en el sistema y hasta ahora ni un solo juicio ha sido abierto. Mientras tanto el ejecutivo solo se preocupa por reestablecer el crecimiento de la inversi贸n a costa del despojo y una cruenta represi贸n de la resistencia.

3. La preparaci贸n del fraude electoral, marcado por el mercantilismo y los manejos del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) y el gran ausentismo en las 煤ltimas elecciones internas, como consecuencia del dise帽o mafioso del escenario jur铆dico electoral, el desprestigio de los partidos pol铆ticos por la corrupci贸n y el desencanto general de la ciudadan铆a por la pol铆tica, pues ni los mismos militantes creen en sus propios partidos o porque se imponen candidaturas o los l铆deres pol铆ticos ya no tienen credibilidad. Los partidos solo son cascarones mercantiles, vientres de alquiler de quienes tienen el poder. Una expresi贸n fue la baja participaci贸n en candidatos elegidos por un militante-un voto; las cifras de la ONPE revelan que los ocho candidatos presidenciales que han sido definidos hasta el momento, a trav茅s de la modalidad “un militante – un voto”, fueron elegidos solo por el 5,8% del total de sus afiliados, es decir 55.834 personas. La lista de baja participaci贸n en estas votaciones internas es encabezada por el Partido Nacionalista, que apenas convoc贸 a 1.374 de los 152.680 electores habilitados a nivel nacional; es decir, solo el 0,9% asisti贸 a las elecciones internas de esta organizaci贸n. Bajo la otra forma, elecci贸n de delegados. Otras 15 organizaciones pol铆ticas optaron por realizar elecciones internas para designar a los delegados que, el pr贸ximo 6 de diciembre, definir谩n las f贸rmulas presidenciales. De los 374.590 afiliados a este grupo de organizaciones, sin embargo, solo el 3,54% fue a votar en las internas del domingo. De este conglomerado de agrupaciones, seis de ellas registraron la asistencia de menos del 3% de sus militantes habilitados para votar.

Un 煤ltimo estudio del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), provoco gran revuelo considerando el desprestigio de Ipsos y CPI, que consult贸 a una poblaci贸n de 1200 personas de modo telef贸nico, entre el 19 al 23 de febrero 煤ltimos, traza el alcance de diversas opiniones en el pa铆s con m谩rgenes de error de 2,8 puntos (encima y debajo) en cada resultado de nivel nacional.

No obstante, lo limitado de la muestra y el medio usado, es mas cre铆ble. La investigaci贸n muestra que los candidatos favoritos son Lescano, con un 11.3% de peruanos que lo apoyar铆an con sus votos; Mendoza, con un 8.9% de ese respaldo; George Forsyth, con un 8.1%; Keiko Fujimori, con un 8.1%; y Rafael L贸pez Aliaga, con un 7.6%.

Aunque el estudio indica que el 27% de la ciudadan铆a considera que Forsyth pasar铆a a una probable segunda vuelta presidencial, junto a Lescano postulante de Acci贸n Popular o Keiko Fujimori (Fuerza Popular).

Es muy probable que Ver贸nica Mendoza (Juntos por el Per煤) sea la contendora de uno de los primeros. Esto puede ocurrir por que las denuncias que circularan en las redes sociales deslegitimar铆an tremendamente a aquellos. Los aspirantes a la Presidencia acumulan un total de 153 denuncias penales. Cesar Acu帽a (APP), George Forsyth (VN), Ciro G谩lvez (Runa) Daniel Urresti, (PP), Rafael Santos (PPS), Daniel Salaverry (SP) y Ollanta Humala (PN) encabezan la lista con m谩s investigaciones abiertas por la Fiscal铆a desde 2010, las cuales no se encuentran en la declaraci贸n jurada de sus hojas de vida presentadas ante el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) para los comicios del 11 de abril. Por otro lado, el Comercio expone a 215 aspirantes al Congreso en las Elecciones Generales 2021 que afrontaron procesos por hurto, estafa y violencia familiar.[4]

Los resultados de eventuales elecciones como riesgos para el capital, quiz谩 porque m谩s all谩 de quien gane, saben que los gobiernos surgidos de las urnas nunca han conseguido mellar el poder del capital.

4. El neoliberalismo ha logrado tener hegemon铆a, el pensamiento colonial es dominante en el pensamiento peruano, sea sobre la pol铆tica econ贸mica, el progreso, el desarrollo, el sector p煤blico, la propiedad privada, la miner铆a, la educaci贸n, la ciencia y la tecnolog铆a, la democracia, las instituciones. Con la llegada de la pandemia entraron en cuestionamiento las ideas sobre la vida, la sanidad, la educaci贸n, la pobreza y desigualdad, el papel de lo p煤blico, la colaboraci贸n p煤blico- privada. Estas ideas configuran la opini贸n publica, le llaman sentido com煤n y tienen un privilegiado espacio y lugar en los medios. Son las normas no escritas, que justifican la violencia estatal y rechazan la defensiva o rebelde; que aceptan el despojo y la privatizaci贸n y que definen lo prohibido, las que establecen los l铆mites de lo posible para que las acciones de colectivos y organizaciones sean sensatas, responsables y confiadas. En fin, que solo act煤en dentro de los establecido por un supuesto antag贸nico adversario.

II. HISTORIANDO CONCEPTOS: EL ESTADO RECOLONIZADO Y LA DEMOCRACIA.

Aclaremos someramente algunos conceptos en su historia colonial, con ello podremos referirnos a la crisis de este sistema representativo y del poder pol铆tico. El Estado que se formo con la llamada independencia fue uno recolonizado, no tuvo nada de la modernidad ni del pensamiento liberal. Fue un Estado tributario durante un siglo “republicano”. Posteriormente, durante el 煤ltimo, comenz贸 el cobro de impuestos a los monopolios extranjeros y desde la primera posguerra mundial hasta la actualidad paso de ser recolonizado por los intereses monop贸licos norteamericanos a una sujeci贸n multi imperialista, por un imperialismo colectivo occidental en disputa con intereses de grandes corporaciones chinas. El Estado creado despu茅s de 1821 redistribuy贸 internamente los ingresos que recib铆a la corona espa帽ola y su aparato burocr谩tico colonial impuesto; tuvo, adem谩s, que pagar impuestos de guerra, lo que arruin贸 la econom铆a y la cultura urbana.

Despu茅s del periodo virreynal-colonial, los conceptos que hoy conocemos eran difusos o ambiguos. El concepto de naci贸n ya exist铆a desde mediados del siglo XVIII, pero no en Per煤. El nacionalismo era un confuso criollismo. El territorio no terminaba de delimitarse, no exist铆a una poblaci贸n homog茅nea, la lengua oficial era el espa帽ol, pero entre muchas lenguas no oficiales, no se pod铆a hablar de una cultura propia, con un car谩cter espec铆fico, Eran muchas culturas. El poder pol铆tico estaba fraccionado, no hubo una clase dirigente, que provenga de una historia com煤n y consolide un poder independiente. Las condiciones econ贸micas particulares, como rasgo que describa externamente a la naci贸n eran desastrosas.

En la primera recolonizaci贸n-la criolla- los poderosos de las ciudades se incorporaron a la explotaci贸n compulsiva de la agricultura. Se reinstituy贸 el rapaz sistema tributario, aument贸 el trabajo forzado de la poblaci贸n, se estableci贸 progresivamente la propiedad privada de la tierra[5] y la usurpaci贸n y despojo de los recursos naturales, la destrucci贸n parcial de la comunidad. En la pr谩ctica el Estado result贸 ser un aparato burocr谩tico que fij贸 la territorialidad y el funcionamiento administrativo de la naci贸n criollo-mestiza excluyendo a los pueblos ind铆genas andino-amaz贸nicos ignorando sus derechos hist贸ricos y pol铆ticos, mientras los afrodescendientes continuaron siendo propiedad. La Iglesia, cambio de bando y pronto se constituy贸 en un organismo sustentador de las clases dominantes en formaci贸n, al tiempo que se convert铆a en el factor de mayor explotaci贸n al ind铆gena, acaparando las tierras que hab铆an pertenecido a los ayllus. El espa帽ol fue la lengua oficial de dominio y el quechua, simplificado y deformado, siempre desplazado, se convirti贸 en el medio m谩s importante de la imposici贸n ideol贸gica; los curas y terratenientes lo aprend铆an para comunicarse con sus siervos. Los excesos de este r茅gimen se manifestaron sobre todo en las zonas rurales y en el trabajo agr铆cola de los latifundios. Sin embargo, aunque deformadas, las comunidades subsistieron. El Estado, fue la estructura id贸nea para consolidar la institucionalidad de la naci贸n criolla como naci贸n-dominante, mientras los pueblos ind铆genas quedaron como dominados. La cultura occidental cat贸lica conservadora predominaba en todos los 谩mbitos sociales. El territorio estatal es resguardado y defendido como suelo patrio por unas fuerzas armadas que c铆clicamente ocuparon el ejecutivo, en cambio los territorios ind铆genas se sobrentienden que son simplemente regiones del p谩ramo, la monta帽a o la selva amaz贸nica. Hace un siglo se constituye la propiedad privada y all铆 reside el origen de un nuevo despojo territorial.[6]

Una vez que pasamos de las cuestiones fundamentales de c贸mo denominar la estructura pol铆tica, social y econ贸mica bajo la que se encuadra el nuevo r茅gimen, nos encontramos con conceptos de uso cotidiano que hay que manejar con un conocimiento al menos b谩sico. Uno de estos conceptos es el de 芦Soberan铆a禄, que hace referencia al origen del poder y a quien manda en un pa铆s. Dice de d贸nde procede el poder y por lo tanto sus l铆mites o extensi贸n y part铆cipes de este; y 茅sta es cuesti贸n fundamental para entender el ordenamiento del Estado y la Sociedad. Fue objeto de diferentes planteamientos el modo como lleg贸 la soberan铆a divina a la naci贸n criolla. Pudo haber sido por el derecho natural que llevar铆a a entender que originalmente estaba en ella, en el pueblo o en los individuos que la formaban; pero pudo haber sido tambi茅n a trav茅s de la ruptura del pacto entre el Rey y la naci贸n, que en Espa帽a se produjo al iniciar el siglo XIX a trav茅s de las Juntas formadas para su defensa. El concepto de 芦Naci贸n禄 es el de la comunidad que tiene en origen el poder y, por lo tanto, base del Estado que se constituy贸 seg煤n el nuevo patr贸n. El concepto de Patria del Antiguo R茅gimen se fue poco a poco asociando a este nuevo de Naci贸n. Se empez贸 a creer que cada naci贸n deb铆a conformar su propio Estado. De ah铆 surgi贸 el modelo de naci贸n-estado t铆pico de nuestra contemporaneidad, un 芦Estado de Derecho禄, es decir, un Estado fundamentado en el derecho, no en la fuerza. El derecho lo legitimaba y lo fortalec铆a; un derecho que se formaba en la legislaci贸n aprobada por los representantes de esa naci贸n. Y tuvieron que hacerlo por medio de la 芦representaci贸n禄, otro concepto nuevo para una nueva 茅poca; la representaci贸n fue una progresiva adaptaci贸n a las nuevas sociedades liberales, en las que los individuos se dedicaban a sus actividades particulares y pod铆an confiar en ser gobernados correctamente a trav茅s de sus representantes; se distanciaban as铆 del republicanismo cl谩sico, de las democracias antiguas, de la 芦libertad de los antiguos禄 que dec铆a Constant, y que se caracterizaban por el autogobierno directo de todos aquellos que eran considerados ciudadanos que empleaban gran parte de sus esfuerzos, tiempo y virtudes en el gobierno del com煤n (Constant habl贸 de la libertad de los antiguos, la democracia cl谩sica, y la libertad de los modernos, el liberalismo y el culto al individuo y sus derechos).

As铆 que, junto al concepto de 芦representaci贸n禄 tenemos que manejar el de Sistema electoral; es decir, el modo por el cual se elige a los representantes bajo el supuesto de que van a hacer por el pueblo la tarea del gobierno de lo com煤n. En el sistema universal votan todos los ciudadanos; el problema es determinar qui茅nes son ciudadanos: hay que establecer en los casos m谩s avanzados al menos la edad para votar. Se viene denominando sufragio universal en el XIX incluso a aquel en el que la mujer no votaba todav铆a, porque se consideraba dependiente y por lo tanto no aut贸noma. Cuando se habla de 芦forma de gobierno禄 se hace referencia a la forma externa que adopta el Estado, la rep煤blica se impuso en toda Europa occidental excepto en Alemania. En Espa帽a se introdujo efectivamente en la Constituci贸n de 1837.

Esta forma de ejercer el poder colonial se entrelaza caricaturas de las instituciones modernas del capitalismo global y neoliberal, pues permanece anclado a la inspiraci贸n de la conquista criolla de sus or铆genes en el Per煤 del siglo XIX. Sin embargo, su naturaleza y estructura esta sostenida por la fuerza del dominio pol铆tico, mas que en el mercado, en los intereses que provienen de la apropiaci贸n, despojo y acumulaci贸n de capital y riquezas “baratas” gracias a los conglomerados empresariales, de los monopolios y oligopolios, de los privilegios y de la desigualdad. El Estado se convirti贸 en un chiquero fallido; de privilegios, desigualdad y discriminaci贸n 茅tnica y laboral; con instituciones capturadas por organizaciones criminales, donde la pol铆tica es un acto infame y las denuncias se hacen a media voz; un lugar sin proyecto y sin opciones institucionales como naci贸n; en s铆ntesis, un territorio donde va desaparecido el pa铆s y la escu谩lida ciudadan铆a.

Las corporaciones mandan, los instrumentos del poder est谩n a su servicio: instituciones, fuerzas armadas y policiales, Ministerios de econom铆a, Banco Central y obras p煤blicas; sistema judicial y Congreso; ello determina una posici贸n de dominio que esta sobre el mercado. Ni siquiera hemos avanzado mas all谩 del mundo antiguo, donde la democracia fue concebida como un r茅gimen pol铆tico fundado en la igualdad de todos aquellos que eran considerados ciudadanos y que por esta condici贸n gozaban de equidad en el acceso a la deliberaci贸n sobre los asuntos p煤blicos.

Se entiende por democracia liberal -que los manuales sovi茅ticos llamaron democracia burguesa- a un sistema pol铆tico marcado no solo por elecciones por sufragio universal libres y justas, sino tambi茅n por el estado de derecho, la separaci贸n de poderes, pluralidad de partidos y la protecci贸n de las libertades civiles b谩sicas de expresi贸n, reuni贸n, religi贸n y propiedad; defensa de los derechos. Este tipo de r茅gimen reci茅n se consolida a mediados del siglo XX en Europa, aunque ning煤n pa铆s cumpla con todas estas caracter铆sticas, priman cada vez mas los rasgos no democr谩ticos o antiliberales. Es por ello por lo que el concepto mismo de democracia ha sido sometido a una profunda ?transformaci贸n. No se trata de garantizar el 芦poder del pueblo禄 sino de someterse al ? ?芦estado de derecho禄, dos conceptos incompatibles entre s铆. Si la constituci贸n es neoliberal, son los magistrados quienes deciden, ?en lugar del pueblo, a los que tienen derecho a representarlo y qui茅nes no. Ese traspaso de la ?soberan铆a, de las manos del pueblo a los sistemas judiciales, resulta indispensable para mantener ?el predominio de los poderosos.

La 煤nica forma en que los trabajadores y los sectores populares puedan tener este poder pol铆tico de decisi贸n, que es la soberan铆a, es en oposici贸n a aquellos que hoy tienen ese poder, el Estado, sus instituciones y en 煤ltima instancia, quienes lo controlan, las corporaciones empresariales, que tampoco ceden ese poder someti茅ndose a los veredictos de la mayor铆a. En la historia, cuando la clase dominante se vio amenazada por el ascenso de masas recurri贸 a la violencia monopolizada por el Estado. Ese es el campo de batalla. El pueblo hallar谩 recursos, a la vez pol铆ticos y culturales, para promover unas iniciativas de emancipaci贸n. No obstante, lo propio del neoliberalismo es desarrollar una visi贸n del Estado a la escala del mundo. Cuando los Estados naci贸n se relativizan se construye un Estado-mundo, un dise帽o de instituciones a escala global, a nivel supranacional, internacional y transnacional, una estatalidad mundial de clase. Pero se constituye en cada Estado, en el que el mercado arregla todo y se presenta como la constituci贸n suprema. Todos los pa铆ses asumen la misma constituci贸n y si, de hecho, est谩n todos juntos al amparo de la misma constituci贸n, ello sugiere que los Estados nacionales producen el Estado-mundo. Los Estados nacionales, en la medida en que comparten la misma constituci贸n neoliberal, pueden, consecuentemente, actuar como sucursales de un poder global de clase, a la vez en el plano legislativo y en el ejecutivo.

Hay una posibilidad de lucha contra el neoliberalismo, pero, al parecer, ser谩 principalmente local, pues es el horizonte que la gente conoce y controla. A ese nivel hay una lucha posible. No vemos otra posibilidad de lucha contra el neoliberalismo m谩s que el pueblo, la clase fundamental, encuentre medios para organizarse pol铆ticamente. En esa globalidad el orden estructural es el mismo, articula clase y Estado; y en el mundo la relaci贸n centro-periferia.[7]

En Per煤, la denominada democracia liberal depende de las elecciones, donde quienes consiguen la mayor铆a forman el gobierno. La pol铆tica electoral revela muchas fallas, mostrando c贸mo las elecciones pueden en realidad socavar la democracia en su verdadero sentido. Los pol铆ticos son elegidos sin tener mayor铆a o por un bajo porcentaje, combinado con el hecho de que los procesos electorales modernos son extremadamente costosos. Una parte considerable de los candidatos participa con antecedentes criminales o casos abiertos. Las elecciones pol铆ticas sacan los aspectos m谩s competitivos. Dada la perspectiva de que los candidatos pol铆ticos vencedores consigan amasar fortuna, fama y/o poder sobre otros, las apuestas comerciales por ganar son muy altas, lo que solo aumenta una competitividad enfermiza. Las elecciones tambi茅n fomentan o engendran los casos m谩s patentes de financiamiento empresarial, fraude y manipulaci贸n, soborno, corrupci贸n, intimidaci贸n, violencia y transfuguismo. El fraude electoral y la manipulaci贸n no son excepciones, sino la regla, en todo el mundo. En muchos pa铆ses esta competitividad hostil tambi茅n sigue l铆neas hist贸ricamente prevalentes de jerarqu铆a, discriminaci贸n y divisi贸n: el fraude adquiere una panoplia de formas; abarca desde violaciones procesales de la ley electoral, hasta el uso directo de la violencia contra los votantes. Incluso cuando la manipulaci贸n de las papeletas puede ser decisiva. El fraude, sin embargo, socava la estabilidad pol铆tica porque, en contiendas re帽idas, puede ser crucial. La competencia pol铆tica determina el ritmo y la naturaleza del fraude electoral. Los esfuerzos para robar elecciones aumentan con la desigualdad, pero la competitividad, que las instituciones ayudan a moldear, determina las estrategias de manipulaci贸n de votos que adoptan los partidos e instituciones. Ya no existen debates program谩ticos, solo son guerras de intrigas y chismes.

Los partidos que ‘capturan’ el poder, inevitablemente centralizan poder. Una vez en el poder, es relativamente f谩cil ignorar al electorado, al menos hasta que las pr贸ximas elecciones. Y como el electorado ha cedido su poder, solo puede esperar a las siguientes elecciones para efectuar un cambio; o contentarse con protestar de vez en cuando. Unos pocos pa铆ses tienen el derecho a revocar representantes a mitad del ejercicio, lo que da alg煤n control, aunque muy limitado, sobre su ejercicio del poder. Algunos pa铆ses tienen sistemas como refer茅ndums, pero son limitados y sufren de la misma pol铆tica problem谩tica del mayoritarismo.

Esta democracia se adapta eminentemente a reg铆menes y relaciones econ贸micas explotadoras, les proporciona una apariencia conveniente de legitimidad. Y si el partido que gobierna cree que est谩 bien financiar a estas corporaciones, abiertamente o de manera oculta, esto tambi茅n parecer铆a ser totalmente aceptable. No sorprende que los movimientos sociales que desaf铆an las acciones de las corporaciones sean etiquetados autom谩ticamente como antiestatales, antinacionales, sediciosos o, en algunos casos, ‘extremistas’ a los que se puede arrojar leg铆timamente a las c谩rceles o eliminados. Esto no solo sucede con los gobiernos de derecha, sino tambi茅n con los de izquierda.

Los gobiernos de derecha e izquierda son en gran parte no solo responsables de las recurrentes crisis econ贸micas sino de la cat谩strofe ecol贸gica y clim谩tica a la que se enfrenta el planeta. Una econom铆a mundial basada en la competitividad entre estados-naci贸n, requiere una explotaci贸n implacable de la naturaleza y la fuerza de trabajo, y la continuaci贸n de relaciones patriarcales, racistas y de castas. Finalmente, los estados-naci贸n y el ‘nacionalismo’ en el que se basan o engendran, son tambi茅n intr铆nsecamente problem谩ticos porque rompen artificialmente v铆nculos ecol贸gicos y culturales, y no permiten la gobernabilidad sostenible de paisajes que son dependientes de estos v铆nculos.

Los rasgos del Estado peruano tuvieron constantes: 0. La recolonizaci贸n continua, aunque c铆clica, tras el despojo de bienes baratos 1. Una lumpen oligarqu铆a hasta la lumpen burgues铆a siempre rentista y saqueadora, vividora de los bienes estatales, corrupta 2. la violencia y centralidad de las FFAA y las rebeliones, autoritarismo institucional 3. el extractivismo y explotaci贸n con formas precapitalistas, 4. el patriarcalismo, racismo, 5 el presidencialismo, el caudillismo, el fraude y el mesianismo en la pol铆tica.

La autodeterminaci贸n nunca existi贸, hasta la llamada independencia fue impuesta, no existi贸 un grupo dirigente y quienes mandaban enfrentaron, hasta mediados de siglo, incontables levantamientos, sublevaciones y rebeliones que reflejaron los ciclos recolonizadores y las cambiantes alianzas entre militares, comerciantes y escasos ide贸logos. Se expres贸 en que entre 1826 y 1845 Per煤 tuvo cuatro constituciones y doce 128 presidentes. Las constituciones solo eran -como hasta hoy- instrumentos de legitimaci贸n de su poder. El “caciquismo” de aquellos a帽os sirvi贸 para evitar el desmembramiento de un estado que ya hab铆a experimentado una guerra de secesi贸n en 1836, la guerra de la Confederaci贸n peruano-boliviana, provocada por las disputas entre librecambistas del norte y proteccionistas del sur.

La reconstrucci贸n, en un pa铆s ahora dominado por una clase propietaria escudada en torno a la defensa de sus intereses y a la formaci贸n de un aparato recaudador. Un cuarto de siglo m谩s tarde, los cimientos de la reconstrucci贸n estatal parec铆an s贸lidos: un sistema de ingresos fiscales sobre la base de impuestos a bienes de consumo (alcohol, tabaco, opio, f贸sforos), recuperaci贸n de la miner铆a y de la agricultura de exportaci贸n (en base al sistema de “enganchados” de la sierra) e incorporaci贸n de nuevos productos exportables: caucho y petr贸leo. No obstante, la recuperaci贸n econ贸mica, una revoluci贸n seguida de una breve pero cruenta guerra civil, interrumpi贸 la sucesi贸n constitucional en 1895. En el siglo XX, la violencia pol铆tica se hizo constante, ya sea utilizada como medio para fines pol铆ticos estatales como tambi茅n por grupos subalternos que aspiraban a conducir cambios radicales en las distintas esferas de la sociedad. El fin del empleo de la violencia pol铆tica, tuvo que ver mas con una concentraci贸n de ella por parte de los Estados.

La historia del Per煤 en su primera centuria como aparente naci贸n independiente ilustra bien los problemas de constituci贸n de un nuevo Estado en los pa铆ses recolonizados. Este tipo de naciones sol铆a caracterizarse por tener una econom铆a dividida en dos sectores: uno comercial, organizado alrededor de la exportaci贸n de bienes primarios, y otro de auto subsistencia, que de ordinario era el que conten铆a a la mayor parte de la poblaci贸n. El primero, por aprovechar la renta de la naturaleza y disfrutar, en la mayor parte de los casos, de un car谩cter oligop贸lico, era el que ten铆a un mayor rendimiento econ贸mico y daba origen a las fortunas locales. La rentabilidad era constantemente amenazada e inestable, ya por los ciclos de agotamiento del recurso natural, o por los vaivenes del mercado mundial. El sector de auto subsistencia tampoco gozaba de estabilidad por su vulnerabilidad frente a los accidentes de la naturaleza (sequ铆as, plagas, etc.

En este tipo de pa铆ses tambi茅n la poblaci贸n sol铆a estar fragmentada 茅tnica y socialmente. Dentro del 谩rea latinoamericana, el Per煤, junto con M茅xico, Guatemala, Bolivia y Ecuador, represent贸 el caso de naciones con mayor铆a ind铆gena, lo que sol铆a significar un tama帽o proporcionalmente m谩s grande del sector de subsistencia, un menor consumo de importaciones y un car谩cter m谩s cerrado y exclusivo de la 茅lite social. La poblaci贸n criolla y mestiza era normalmente la que conduc铆a el sector primario exportador, mientras la ind铆gena se inscrib铆a en el de auto subsistencia. Durante las fases de auge exportador, parte de esta era, sin embargo, absorbida por aquella, ya como trabajadores o como proveedores de alimentos, servicios o de insumos requeridos por la industria exportadora. En un escenario de este tipo, la consolidaci贸n del Estado fue harto complicada. La poblaci贸n criolla controlaba la riqueza comercial derivada del intercambio con el resto del mundo, contaba con la cultura, fetiches raciales que los presentaba como superiores o dignos de emulaci贸n por el resto de las habitantes, se ubic贸 r谩pidamente como la 茅lite de las nuevas naciones. Sin embargo, carec铆a de suficiente legitimidad por aparecer en los negocios de la exportaci贸n primario-exportadora como una socia menor de las empresas extranjeras, al tiempo que su presencia y compenetraci贸n con el resto de la naci贸n pod铆an calificarse de superficiales. Su control del Estado sol铆a ser, por ello, desafiado por los otros grupos, menos pudientes, pero m谩s “nacionales”, con quienes deb铆a as铆 entablar peri贸dicas alianzas 1 El Estado que dicho grupo criollo erigi贸 fue entonces d茅bil, por la poca legitimidad social de quienes lo dirig铆an y por su naturaleza inestable. El sistema fiscal sol铆a conseguir sus mayores entradas gravando el comercio exterior, cuando no convirti茅ndolo directamente en un monopolio del fisco, o estanco, y las complementaba con impuestos de capitaci贸n o sobre la propiedad. Los caudillos mestizos o, por lo general, militares resultaron piezas claves para pactar estas alianzas, e incluso podr铆amos decir que surgieron por esta misma necesidad.

La d茅bil legitimidad del Estado pos independiente llev贸 a que despu茅s de la Independencia se abandonasen los grav谩menes sobre el sector de subsistencia, incluso cuando estos hubiesen tenido un rol importante en el per铆odo colonial. Los impuestos de aduanas o los estancos, por su car谩cter de impuestos indirectos, desafiaban menos la tolerancia de la poblaci贸n local que las antiguas contribuciones fiscales, como el tributo ind铆gena o el diezmo sobre la producci贸n agraria o minera. En el caso de los estancos, los impuestos eran trasladados a los consumidores de los bienes estancados, que, si se trataba de productos de exportaci贸n, terminaban siendo pagados por la poblaci贸n de otras naciones. Esto era juzgado como una situaci贸n ideal, ya que permit铆a que el costo econ贸mico del Estado fuese trasladado al exterior, sin recaer en la poblaci贸n nacional y sin desgastar, por ende, al grupo gobernante. En el caso del monopolio del guano en el Per煤, a quienes se cargaba el gasto p煤blico del pa铆s era a los compradores extranjeros del fertilizante, que eran los agricultores de naciones repartidas por todo el hemisferio norte.[8]

Los agentes de la reforma fueron la oligarqu铆a de los negocios y los nuevos hombres ilustrados por el enfoque positivista. En ocasiones, estos 煤ltimos provinieron del seno de la clase olig谩rquica, pero tambi茅n lo hicieron del sustrato de una clase media que aspiraba al ascenso social. En la posguerra del salitre se conform贸 una nueva 茅lite econ贸mica, cuyos intereses se afincaron en los sectores de exportaci贸n minera y agr铆cola. Aunque algunos de sus integrantes fueron descendientes de la antigua 茅lite guanera que lograron reciclarse exitosamente en el nuevo orden, otros eran nuevos actores en ascenso social y econ贸mico, descendientes en muchos casos de inmigrantes europeos que, sin mayor fortuna econ贸mica, arribaron al pa铆s durante la era del guano. Sus integrantes convergieron con los funcionarios, en una coalici贸n o di谩logo que en el pasado no hab铆a tenido lugar, o hab铆a terminado en virtuales guerras civiles. Sin fuentes patrimoniales en que basar su econom铆a, el Estado debi贸 volverse hacia los hombres de negocios, propiciando que desarrollasen nuevos sectores de exportaci贸n, con la garant铆a de que no ser铆an expropiados. Fue el propio Estado el que promovi贸, en los a帽os finales del siglo XIX, el funcionamiento de gremios empresariales, como la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), la Sociedad Nacional de Industrias (SIN) y la Sociedad Nacional de Miner铆a (SNM), as铆 como las c谩maras de comercio en las principales ciudades. Los exportadores fueron captados por los gobiernos como ministros de Hacienda o integrantes de comisiones asesoras y dictaminadoras sobre asuntos fiscales o de pol铆tica cambiaria y monetaria. M谩s all谩 de que la presidencia estuviese a cargo de caudillos militares como Andr茅s A. C谩ceres u 脫scar Benavides, caudillos civiles como Nicol谩s de Pi茅rola, u hombres de negocios como Manuel Candamo o Augusto B. Legu铆a, hubo una continuidad en el personal que gobern贸 el 谩mbito fiscal. Detr谩s de ellos estaban los asesores t茅cnicos en materia tributaria. Entre sus integrantes destacaron las familias Larco, Fernandini, Chopitea, Olaechea, Bent铆n, Escard贸, Osma, Correa, Gerbolini, Piaggio, Pardo, Asp铆llaga, Alzamora y Ayulo. Miguel 脕ngel Centeno ha se帽alado que las derrotas militares en Am茅rica Latina tuvieron la virtud de producir una “convergencia” entre la 茅lite social y el Estado. Eventualmente lleg贸 a darse alguna contradicci贸n entre los hombres de negocios y los tributaristas, pero el hecho b谩sico fue que la subsistencia de estos sol铆a depender de aquellos, de modo que no pod铆an mostrar un disentimiento grande, so pena de ser marginados de los empleos p煤blicos y las comisiones. La aplicaci贸n de la reforma se manifest贸 en la pr谩ctica exenci贸n fiscal de la 茅lite. El Per煤 se convirti贸 hacia 1900 en una naci贸n en la que los impuestos no se pagaban de acuerdo con el nivel de consumo de los bienes gravados por el fisco. Estos eran los bienes importados para el consumo final y ciertos bienes, nacionales e importados, de amplio consumo popular, entre los que se contaban incluso algunos art铆culos alimenticios insustituibles. Esta exenci贸n fiscal se prolong贸 hasta que el auge de los precios internacionales de las materias primas peruanas, con la Primera Guerra Mundial, provocando turbulencias pol铆ticas y sociales en las principales ciudades, e incluso escisiones dentro de la 茅lite. Para entonces, esta ya hab铆a traspasado parte de sus intereses (sobre todo en el 谩mbito de la miner铆a) a empresas extranjeras, comenzando a tributar de forma directa, pr谩cticamente por primera vez en la historia republicana. Desde ese momento podriamos hablar de un Estado moderno, de la ciudadan铆a, los partidos y el estado de derecho respecto al Estado.

Los partidos nunca contribuyeron a que los ciudadanos controlen el poder p煤blico, o ser veh铆culos de la democracia, que en su interacci贸n permite llegar a acuerdos, y de ese modo evitar la violencia. Los partidos durante un periodo tuvieron una doctrina, un sumario de sus principios, valores y fines; una estructura u organizaci贸n. Son los perdurables, aunque solo sea de nombre y sus c铆rculos dirigentes tienden a perpetuarse. Hoy, como antes, los partidos est谩n organizados bajo un propietario, otros quedaron agrupados alrededor de un caudillo, pero sin doctrina, y la mayor铆a son partidos organizados 煤nicamente para responder a una coyuntura, especialmente electoral. Los partidos enfrentan amenazas de la anti pol铆tica masiva, el rechazo a la pol铆tica, una actitud generalizada. Otra amenaza es el caudillismo. Luego tenemos los etnicismos y particularismos, que toman diferentes formas, a cu谩l m谩s negativa. Otra tara son las religiones, que pretenden hacer retroceder a la sociedad convenci茅ndola de que la garant铆a del orden social est谩 fuera de 茅ste, en las manos de los dioses. Por consiguiente, se podr铆a afirmar que la vigencia de los partidos implica en gran medida neutralizar estos impulsos pre pol铆ticos. Existen millones de ciudadanos sin representaci贸n, y por tanto demandas sin canalizar ni atender. Responder a ellas implica crear entidades que sean capaces de buscar objetivos m谩s all谩 de las coyunturas inmediatas, abandonar la vieja pr谩ctica de agruparse en torno a un l铆der para aprovechar la coyuntura, improvisar estructura y discurso, y tendr谩n que actuar al rev茅s: adoptar una doctrina, concebir un programa, desarrollar una organizaci贸n con democracia interna para ejecutar ese programa, y no al rev茅s.

Los “movimientos sociales” o las organizaciones laborales no pueden reemplazar a los partidos, pero, sin embargo, son mas coyunturales, tiene una identidad, un adversario y un campo de conflicto, solo hay que agregarles principios, un programa y una estructura interna para ser aceptados en la institucionalidad pol铆tica oficial. Al rev茅s, las corporaciones tienen estructuras r铆gidas e intereses muy espec铆ficos, pero no pueden hablar en nombre de la sociedad en conjunto y ni siquiera lo intentan. Por tanto, unos y otras est谩n igualmente impedidos de representar al conjunto, y por su propia naturaleza, son poco aptos para el pacto, un elemento esencial de la democracia. Por estos motivos se debe alentar la renovaci贸n de los partidos existentes y la formaci贸n de nuevos. La propuesta program谩tica y la democracia interna son dos condiciones sine qua non.

Por su parte el Estado es producto y manifestaci贸n del car谩cter irreconciliable de las contradicciones de clase. El Estado surge donde, cuando y en la medida en que las contradicciones de clase no pueden, objetivamente, conciliarse. Y a la inversa, la existencia del Estado prueba que las contradicciones de clase son irreconciliables. Aclarando que el Estado no concilia las clases, sino que es un 贸rgano de dominaci贸n de una determinada clase, es instrumental y va a necesitar de destacamentos de hombres armados, c谩rceles y distintos tipos de coerci贸n, pues es un instrumento para la explotaci贸n de las clases oprimidas. Ning煤n cambio de persona, de instituci贸n o partidos puede conmoverlo.

El movimiento constituyente actual necesita a corto plazo instalar asambleas constituyentes comunales, para iniciar el proceso de reflexi贸n constitucional desde un punto de vista soberano. El sentido primero de la soberan铆a es de orden vital: somos soberanos cuando no estamos sometidos ni tenemos necesidad de someter. Es un impulso de libertad, un proceso emancipador en las ant铆podas de un origen fetichizado o una realidad petrificada. Quien se ha acostumbrado al dominio, no puede ser soberano; por ello el ejercicio de la soberan铆a es indisociable de la educaci贸n como autoconsciencia en un sentido formativo. El sujeto soberano no es un sujeto inalterable, la identidad se configura como un devenir plural en relaci贸n dial茅ctica con la otredad. Desafiar a un Estado dominante, es un reclamo de equidad y un rechazo de toda opresi贸n.

Nunca hubo autodeterminaci贸n. En el contexto del austro marxismo, O. Bauer insiste en que la naci贸n es lo que de hist贸rico hay en nosotros, es decir, remarca el lado din谩mico, contingente, nunca terminado de un devenir variable. Una defensa del principio de autodeterminaci贸n este ligado al problema nacional e incluye la separaci贸n, de la opresi贸n imperial. No es verdad que la vindicaci贸n de los derechos nacionales y la exigencia de auto determinarse sea algo ajeno a la izquierda. La acci贸n movida por reclamos de justicia debe regirse por criterios pol铆ticos. Sin embargo, la verticalidad de un aparato con el l铆der en la c煤spide reproduce en la izquierda comportamientos gregarios y sumisos. Es fundamental que exista una viva actividad pol铆tica, que se favorezca el debate y el examen cr铆tico frente a las actitudes de fe y devoci贸n que nos hacen vulnerables al enga帽o. Si algo caracteriza esta 茅poca es la atomizaci贸n: el problema de la organizaci贸n es, pues, un tema candente. El problema no es que haya representantes, sino que estos se autonomicen y tomen un protagonismo incontrolado, cosa que los media favorecen. La interacci贸n frente al aislamiento y la articulaci贸n operativa es necesaria y si no hay una praxis cambiante las estructuras se cosifican; si no hay canales que concentren y multipliquen la energ铆a, 茅sta se disipa. Pero, si se combaten estas derivas vanguardistas m谩s o menos religiosas y siempre mediatizadoras, el trabajo pol铆tico en com煤n puede ser no s贸lo una palanca de cambio, sino tambi茅n un aprendizaje que favorezca la maduraci贸n del pensamiento y que contrarreste la impregnaci贸n ambiental de prejuicios y estereotipos ideol贸gicos.

Ya se ha dicho que la nueva etapa de acumulaci贸n capitalista supone la liquidaci贸n de los Estados-naci贸n dependientes y su transformaci贸n en Estados-corporativos supranacionales, por lo que su control pol铆tico-militar; de hecho, esta asociado cada vez mas a la acci贸n indiscriminada de organizaciones criminales para limpiar de comunidades los territorios apetecidos por las grandes corporaciones mineras, de agro negocios, de biodiversidad y de agua, no s贸lo demuestra la p茅rdida del control de la violencia por parte del Estado, sino que tales organizaciones operan, en toda Am茅rica Latina, con el contubernio de las Fuerzas Armadas “Nacionales”, los Gobiernos y su liderazgo pol铆tico tradicional.

As铆, desde el nacimiento de las Rep煤blicas criollas, las relaciones sociales y de poder en todos nuestros pa铆ses han respondido a qui茅n controla la renta que genera la entrega de los espacios territoriales. No importa qui茅n se adue帽e o explote nuestros territorios, incluyendo al Estado. La lucha actual tiene un horizonte propio resumido en otras consignas como: Tierra, Territorio y Dignidad. Son estos pueblos y naciones (ind铆genas, campesinas, negras), y comunidades pobres perif茅ricas urbanas a las que consideramos como parte del origen de un Nosotros que tiene planteada la necesidad de emerger en medio de una lucha a muerte por sobrevivir y que, ciertamente, nos obliga a pensarnos como un Nosotros. No nos corresponde a Nosotros salvar al Estado y sus instituciones, pues, nunca participamos en su creaci贸n; por el contrario, siempre hemos sido sus v铆ctimas, como esclavos para su acumulaci贸n de dinero y hoy, como ocupantes de territorios explotables para beneficio de corporaciones del gran capital y para el beneficio de la renta de los gobiernos que los ostentan.

As铆 la reflexi贸n sobre cinco estrategias/configuraciones/mutaciones en pleno desarrollo: la desnacionalizaci贸n del Estado-naci贸n, las nuevas configuraciones del aparato militar-policial, la creciente alianza pol铆tica-religiosa-heteropatriarcal, la econom铆a (extractivista) de conocimiento, y las deshumanidad(es) y UNIversidade(es). Su entretejer apunta a la recolonizaci贸n de la humanidad y, tambi茅n, el despojo total. Veamos algunas de las nuevas estrategias/configuraciones/mutaciones que considero centrales para el an谩lisis del colonialismo hoy y su proyecto de violencia-despojo-guerra-muerte. Primero esta la desnacionalizaci贸n del Estado-naci贸n, como parte de las tendencias globales del capitalismo, la reclasificaci贸n de la poblaci贸n y el recrudecimiento del colonialismo. Hoy ese Estado est谩 en agon铆a decretada por las grandes corporaciones y la nueva etapa de acumulaci贸n de capital. As铆 podemos hablar del Estado corporativo o la asociaci贸n y corporaci贸n estatal, cuyas instituciones funcionan en beneficio no de la “sociedad”, sino del gran capital y la renta de los gobiernos. El estado nacional es cada vez m谩s una ficci贸n. Luego tenemos las nuevas configuraciones del aparato militar-policial, la llamada “seguridad p煤blica” o “seguridad ciudadana”, dise帽adas a proteger los intereses que se juntan y fundamentan en el Estado corporativo, disolviendo por todas las distinciones entre lo legal y no legal, y facilitando la institucionalidad e institucionalizaci贸n del despojo y de la pr谩ctica del orden/des-orden de violencia-guerra-muerte. Tambi茅n tenemos la creciente alianza pol铆tica-religiosa-heteropatriarcal. La meta: intervenir (como fuerza compartida) en el derecho secular pero tambi茅n en los gobiernos, espec铆ficamente en la configuraci贸n del Estado como asociaci贸n-alianza de inter茅s “moral” global anti-feminista. Al mismo tiempo que se consolida esta alianza evangelicos patriarcales y politicos en la regi贸n, crecen los feminicidios y transicidios; no es fortuito que Am茅rica Latina tiene el nivel de violencia de g茅nero m谩s alto en el mundo.

Por 煤ltimo, tenemos la nueva econom铆a de conocimiento. El conocimiento siempre ha sido eje central del poder colonial extractivista. La nueva centralidad del conocimiento dentro de la matriz productiva y como “organizador econ贸mico-cultural” de la sociedad. Actividades extractivas comparten y combinan con educaci贸n basada en las necesidades e intereses del Estado corporativo en “ciencias de vida”: tecnolog铆as relacionadas a las industrias farmac茅uticas y de bio-drogas, biodiversidad y recursos gen茅ticos; tambi茅n incluyen enfoques en nano-ciencias, energ铆a y petroqu铆micos, hidrocarburos. universidades de alta calidad, centros de investigaci贸n e instituciones que conjuntamente promueven una cultura y econom铆a del conocimiento. La sociedad de conocimiento es un modelo econ贸mico innovador que marcar谩 el comienzo de una “nueva era en la historia de la humanidad. Conocimiento es hoy uno de los campos principales de la batalla del patr贸n colonial del poder. Todos, tenemos claro el papel de la educaci贸n superior en avanzar el presente orden/des-orden. Hoy las Universidades, desde M茅xico a Argentina, son c贸mplices en la institucionalizaci贸n de un modelo global que, bajo los pretextos y lemas de excelencia e innovaci贸n, mercantiliza el conocimiento y la educaci贸n de forma fundamental para este proyecto global. La corporativizar铆an, transnacionalizaci贸n y deshumanizaci贸n de la universidad p煤blica; la universidad c贸mplice adem谩s en el sistema actual de violencia-despojo-guerra-muerte, recibiendo financiamiento de compa帽铆as extractivistas, participando en proyectos de investigaci贸n en bio-prospecci贸n gen茅tica. Cada vez queda mas evidente la conexi贸n e implicaci贸n de varias universidades p煤blicas con las industrias extractivistas y el uso de las remesas del extractivismo y de su violencia-despojo guerra-muerte para financiar la educaci贸n p煤blica superior:

EL BICENTENARIO: LA LUCHA ENTRE PIRATAS Y CORSARIOS POR EL ESTADO COMO FUENTE DE DOMINACI脫N Y ACUMULACI脫N.

驴Por qu茅? Siempre nos olvidamos de los poderes, de los que mandan y no se presentan a las elecciones. La Trama siempre est谩 ah铆; acostumbra a pensar a largo plazo y con una visi贸n estrat茅gica. 驴Cu谩l es su problema? El de siempre: el Estado y su control. La crisis es tan profunda, tan radical que los grandes negocios de la burgues铆a patrimonialista van a tener que ser rescatados por segunda vez en diez a帽os. No pueden vivir sin el apoyo constante de las instituciones p煤blicas; necesitan de una clase gobernante fiel y claramente alineada con sus intereses. En un mundo dominado por los grandes fondos de inversi贸n, con un sistema financiero en quiebra, con unas estructuras productivas en reconversi贸n acelerada necesitan del apoyo del gasto p煤blico, ponerlo a su disposici贸n y servicio.

Manolo Monereo, Crisis en el r茅gimen: los aspectos morbosos empiezan a ser dominantes, El viejo Topo, 12 diciembre, 2020, https://www.elviejotopo.com/topoexpress/crisis-en-el-regimen/

Esto, que Monereo lo dice para Espa帽a de hoy, corresponde a Am茅rica Latina y gran parte del mundo neoliberal. El capital financiero transnacional privado y el imperialismo colectivo han bosquejado un nuevo tipo de Estado. Sin considerar la naturaleza previa, delinearon un Estado tras nacionalizado, en las que las renovadas oligarqu铆as, convertidas en lumpen burgues铆as y su “clase” gobernante, los lumpen pol铆ticos de cada pa铆s son las fuerzas que acatan las decisiones de aquel orden superior; ellas, impulsaron el neoliberalismo, que no significo para el SUR mas que una nueva recolonizaci贸n, un nuevo despojo de viejos territorios y otros nuevos, todav铆a no saqueados. Los de arriba con sus grandes corporaciones se organizaron para ello, los pol铆ticos se sumaron a esta cruzada, se apoderaron de los instrumentos de poder y dominaci贸n, modificaron los estados y sus constituciones, reorientaron el monopolio de la fuerza hacia la protecci贸n de los privado; hicieron los cambios institucionales necesarios, acabaron con los derechos ganados por las luchas hist贸ricas de los trabajadores instaurando un nuevo estado de derecho sin derechos, que correspondiese a la primac铆a de la inversi贸n privilegiada y a la subsidiaridad estatal; privatizaron la econom铆a, la pol铆tica y la misma sociedad, sometieron al pa铆s a su Constituci贸n. Ajustaron la relaci贸n entre divisi贸n de poderes para que no se puedan cambiar las relaciones establecidas; mercantilizaron la vida pol铆tica y corrompieron el ya fr谩gil sistema representativo, los partidos se transformaron en empresas y los candidatos en sicarios; de este modo, finiquitaron la soberan铆a, convirtieron a los ciudadanos en clientes, modificaron mentalidades y culturas y -como se帽alan Roux y Gilly- apoyaron el consumismo y financiarizaci贸n masivos, que movilizan el mercado global del dinero, constituyendo las fuerzas que hoy se proponen el total despojo territorial y el desplazamiento forzado de sus poblaciones o de sus modos productivos ancestrales. Precisan:

Esta nueva marea de despojo universal, sostenida en la violencia estatal y en las innovaciones cient铆fico-tecnol贸gicas incubadas en la segunda posguerra (inform谩tica, microelectr贸nica, cibern茅tica, ingenier铆a gen茅tica, biotecnolog铆a, nanotecnolog铆a), est谩 rompiendo hoy sin embargo l铆mites naturales antes inimaginables, restableciendo no s贸lo el dominio del capital sobre la tierra sino cubriendo todos los bienes naturales e incluso, como en M茅xico, bloques enteros del territorio nacional. Este proceso incorpora adem谩s en los circuitos de valorizaci贸n de valor creaci贸n intelectual, saberes locales, c贸digos gen茅ticos, espacio radioel茅ctrico, energ铆a e贸lica, sangre y 贸rganos del cuerpo humano, la entera biosfera y aun recursos que son condici贸n natural de reproducci贸n de la vida como las semillas y el agua.[9]

Estamos ante la cuarta revoluci贸n industrial y el mundo continua en la divisi贸n que se inicio cinco siglos atr谩s. En un breve texto Luis Eust谩quio Soares, trasmite una gran verdad. Sin las categor铆as de imperialismo y colonialismo no podemos entender ni la historia, ni el mundo actual, del 煤ltimo siglo. Vivir铆amos en penumbras al no comprender la totalidad que implica pensar en la totalizaci贸n-destotalizaci贸n y retotalizaci贸n[10] de ambas realidades y las categor铆as que han cambiado y las que no; sin embargo, las continuidades aun son las constantes. No se trata solo de resabios coloniales, como algunos creen, sino de rasgos fundamentales, cuya soluci贸n radica en la autodeterminaci贸n y no 煤nicamente de descolonizar algunos aspectos. Con las disculpas del caso por tan extensa cita, pasamos a exponerla:

1. 驴Qu茅 es el imperialismo? En di谩logo con Rosa Luxemburgo, del libro Capital Accumulation , 1913, el imperialismo es el vector burocr谩tico-belicoso que sobreexplota y viola a los pueblos, principalmente en 脕frica, Asia, Am茅rica Latina, transformando as铆 la acumulaci贸n primitiva de capital en un vector transversal del modo de producci贸n capitalista, considerando: a) la expansi贸n del mercado capitalista a regiones perif茅ricas; b) sin dejar de apropiarse de las materias primas importantes para el control monopolista militar del mercado ampliado; c) siempre apuntando a la reproducci贸n ampliada del capital, imposible de llevar a cabo solo por las relaciones capitalistas de producci贸n. 2. Para Karl Kautsky, en un ensayo de 1914 titulado Ultraimperialismo, el imperialismo es la captura y al mismo tiempo la manipulaci贸n que los capitalistas monopolistas de los centros del sistema capitalista mundial hacen de la renta diferencial de la tierra, al asociarse con las oligarqu铆as terratenientes, con el prop贸sito de violar y sobreexplotar a los pueblos excluidos. sagrado derecho a la tierra. Tambi茅n argument贸 que la tendencia del imperialismo ser铆a transformarse en ultraimperialismo, defini茅ndolo como un consorcio de pa铆ses imperialistas que dejar铆an de guerrear entre s铆 despu茅s de que se lograra compartir el mundo. 3. En el imperialismo: la etapa final del capitalismo, Obra de 1916, Lenin la defini贸, imperialismo, como: a) fuerzas extraecon贸micas; b) asociado al capital monopolista; c) capital financiero e industrial mixto; d) que, armados hasta los dientes, impongan y al mismo tiempo disputen el saqueo de pueblos en todo el mundo; d) forzar una estricta jerarqu铆a de desarrollo desigual y combinado; e) entre diferentes regiones del planeta; f) separarlos en centro y periferia; g) raz贸n por la cual la etapa final del capitalismo, que es el imperialismo, es tambi茅n el per铆odo de guerras permanentes. 4. Actualizando estos tres inmensos te贸ricos del imperialismo, con Rosa Luxemburg, de 1913, el objetivo es que la acumulaci贸n primitiva, con la sangre de los pueblos, sea el rostro marcado del capitalismo imperialista. Con Kautsky de 1914, lo que se evidencia es que el imperialismo tiene como aliado eterno, para vampiro de los pueblos, lo peor en la historia de estos 煤ltimos: terratenientes, capataces, capitanes de la mata, fan谩ticos, sectarios, lumpens. Con Lenin, a partir de 1916, a su vez, lo que se necesita es: el imperialismo es la etapa final del capitalismo. Con esto, el l铆der de la Revoluci贸n de Octubre incorpor贸, adem谩s de las diferencias, al mismo tiempo la perspectiva de Rosa Luxemburg y Kautsky, para mostrarnos que esta etapa final significa sin palabras el completo infierno de los pueblos. 5. Un rasgo com煤n en Rosa Luxemburgo, Kautsky y Lenin es: el imperialismo exporta capitales y guerras a las periferias del sistema, lo que significa el retorno, dentro del modo de producci贸n capitalista, del vector anterior, el colonial. 6. Otro rasgo com煤n es: el imperialismo es una peculiaridad que ha asumido el capitalismo, con el surgimiento del estado monopolista y del capital. Esta particularidad, sin embargo, toma la siguiente configuraci贸n: los estados imperialistas dejaron de ser, con el surgimiento del capital monopolista, estados burgueses para convertirse en estados propiamente imperialistas que disputan y al mismo tiempo imponen relaciones de producci贸n capitalistas desiguales a los pueblos del mundo con el objetivo de apropiarse del excedente de la reproducci贸n ampliada del capital. 7. As铆, como en el capitalismo las relaciones sociales de producci贸n son relaciones de producci贸n capitalistas, en el imperialismo surge lo que es posible llamar relaciones de producci贸n imperialistas desiguales e interestatales, que son una amalgama de colonialismo y capitalismo, adem谩s del retorno h铆brido de relaciones a la vez capitalistas, feudales y de producci贸n esclavas.[11]

Luego de entender la relaci贸n imperialismo colectivo y su correlato colonialista, debemos aclarar que lo propio del neoliberalismo: es extender la visi贸n de Estado, llev谩ndola a la escala del mundo. Mas aun cuando, como hemos visto, los Estados de los pa铆ses recolonizados ya estaban relativizados, al pertenecer a minor铆as olig谩rquicas.[12] Divididos en dos mundos, dificultades internas significativas, se produce sobre esas divisiones, un aparente Estado-mundo, con un dise帽o de instituciones a escala global. La cuestionada idea instrumentalista de Althusser sobre el concepto de estado, visto como “aparato”, es valido para algunos del antes llamado Tercer Mundo, donde las instituciones econ贸micas, pol铆ticas, culturales, privadas o p煤blicas, etc茅tera, est谩n penetradas por un poder de clase. La novedad es que ahora hay distintos “aparatos” a escala global en los que la clase dominante se organiza a nivel supranacional, internacional y transnacional. De tal manera, se tiene algo parecido a una estatalidad mundial de clase. Una expresi贸n es el 谩vido af谩n de lucro de las grandes corporaciones capitalistas en la explotaci贸n de combustibles f贸siles, mares, la tala de bosques, la miner铆a, la agroindustria alimentaria, asociada a la expansi贸n urbana, que cre贸 las condiciones para el surgimiento de la actual pandemia.

En realidad, este Estado-mundo se constituye en cada Estado “naci贸n”: en cada Estado hay quienes sostienen que el mercado arregla todo y, por tanto, este 煤ltimo es la constituci贸n suprema, que todos los pa铆ses deben asumirla y estando todos juntos al amparo de la misma constituci贸n, sugiere que los Estados producen el Estado-mundo. Los Estados existentes, en la medida en que comparten la misma constituci贸n neoliberal, pueden, consecuentemente, actuar como sucursales de un poder global de clase, a la vez en el plano legislativo y en el ejecutivo.[13]

Pero esta es solo la parte jur铆dica de un proyecto integral; la econom铆a, la pol铆tica, la educaci贸n, la cultura, etc. tambi茅n pretenden ser homogenizados y hegemonizados por el capital. Cuando este proceso va acompa帽ado de la IV (digitalizaci贸n e interactividad) y V revoluci贸n industrial (rob贸tica, inteligencia artificial, 5G, etc.) solo un segmento de la juventud tendr谩 expectativas de futuro.

Las clases dominantes, mas por razones estructurales que del momento, degradan su hegemon铆a, a pesar de que con la crisis -desde el 2008- y la pandemia su programa se ha deslegitimado. La derecha e izquierda neoliberal ofrecen mayor intervencionismo estatal como necesidad coyuntural, pero asegurando la propiedad privada, paralelamente persisten en solo regular la centralidad del mercado y la rentabilidad empresarial, las concesiones, el ajuste estructural, la apertura a la inversi贸n trasnacional, mayor apertura y tratados de sujeci贸n, reformas laborales, previsionales, tributarias y educativas, el consumismo, el individualismo y meritocracia. Un programa exigido por el imperio norteamericano y los organismos internacionales bajo su control, la OCDE, el FMI o el Banco Mundial.

La regi贸n se encuentra atravesada por una ofensiva de EEUU para profundizar su control, ahuyentar a China y Rusia de la regi贸n; reimpulsar el control via deuda externa. En lo pol铆tico, la radicalizaci贸n de las derechas y el Imperio, incorporan demandas de la izquierda, instrumentalizan parodias electorales, reimpulsan las iglesias evang茅licas, hacen un uso sistem谩tico de las “noticias falsas” y el control de las redes sociales como parte de su construcci贸n medi谩tica y de moldeamiento de una subjetividad reaccionaria predise帽ando las elecciones. La reaparici贸n de un nuevo protagonismo de las Fuerzas Armadas y policiales en gran parte de la regi贸n, auguran posibles mayor agresividad y hasta golpes de Estado.

En este contexto, de pandemia y crisis, que las rebeld铆as ind铆genas y las asonadas de los j贸venes habitantes de ese mundo otro, atraviesan los andes, desde Chile hasta las monta帽as mexicanas; los despojados, las mujeres, los desempleados, los precarios, la diversidad de los de abajo, del mundo del no ser, sin expectativas, con el enclaustramiento de la pandemia y el profundo cambio en sus vidas tuvieron tiempo para pensar desde los desaf铆os a la salud y educaci贸n en los mensajes del poder, en los medios alienantes, en su vida amenazada por la muerte. La pandemia despierta a los j贸venes que mas se indignan cuando la administraci贸n estatal persiste en actos corruptos, sin importarles el desastre en ese otro mundo.[14]

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Notas:

[1] La Jornada, M茅xico, 21 de febrero 2021.

[2] Hildebrandt en sus trece, Lima, 19 febrero 2021.

[3] Ibid. P. 12

[4] Esta informaci贸n est谩 consignada en la p谩gina web www.tuvotocuenta.pe, elaborada por el Consejo Privado Anticorrupci贸n (CPA) en base a datos recopilados de la Fiscal铆a respecto a las denuncias presentadas en contra de los postulantes presidenciales y sus aliados para las vicepresidencias del Per煤. https://elcomercio.pe/elecciones-2021/elecciones-2021-hay-215-candidatos-con-antecedentes-civiles-y-penales-especial-noticia/,

[5] Al inicio de la colonizaci贸n, los ind铆genas no eran considerados humanos -mas cercanos a los animales- y desde este punto de vista, su tierra era considerada como 芦no ocupada禄. Es as铆 que los exploradores espa帽oles pod铆an 芦conquistarlos禄 y aplicar la esclavitud natural contra ellos. La Corona espa帽ola organiz贸 el acceso del colonizador a la propiedad de la tierra realenga adoptando las formas de mercedes de tierras, la venta y la composici贸n. Posteriormente la necesidad de ingresos la obligo a vender tierras y ofrecer t铆tulos.

[6] Thomas Piketti, en “La sacralizaci贸n de la propiedad privada”, https://www.letraslibres.com/mexico/revista/la-sacralizacion-la-propiedad-privada, la acepta, aunque indica que la desigualdad es inaceptable, sostiene: ” el problema es que, independientemente del origen violento o ileg铆timo de las apropiaciones iniciales, las enormes desigualdades patrimoniales, duraderas y en gran medida arbitrarias, tienden a reconstituirse de manera permanente tanto en las sociedades hipercapitalistas modernas como en las sociedades antiguas.

[7] “El neoliberalismo: un poder global de clase”: Jacques Bidet, https://marxismocritico.com/2017/03/22/el-neoliberalismo-un-poder-global-de-clase/#more-11751

[8] Carlos Contreras, La econom铆a p煤blica en el Per煤. Crisis fiscal, recursos naturales y 茅lites econ贸micas, BCR-IEP, 2012 https://www.bcrp.gob.pe/docs/Publicaciones/libros/2020/la-economia-publica-en-el-peru.pdf

[9] Rhina Roux Y Adolfo Gilly, prologo a Sin ley y sin piedad. El despojo de los guarij铆os de Sonora, La Jornada

[10] Sartre, Sartre, J. P. Cr铆tica de la raz贸n dial茅ctica, precedida de Cuestiones de m茅todo. Trad. Manuel Lamana. Buenos Aires: Losada, 1966.

[11] Luis Eustaquio Soares, Por que estudiar el imperialismo hoy, Carta Maior, 12/12/2020, https://www.cartamaior.com.br/?/Editoria/Economia-Politica/Por-que-estudar-o-imperialismo-hoje/7/49456

[12] Precisa DAVID HARVEY: “Bajo el neoliberalismo, el objetivo del estado es apoyar el crecimiento y la rentabilidad del capitalismo corporativo y garantizar el bienestar de los tenedores de bonos, prodig谩ndole todo tipo de favores al 0,1 por ciento superior. Despu茅s de cuarenta a帽os de pol铆ticas de austeridad, el trabajo y sus instituciones han perdido poder, los servicios p煤blicos han sido destruidos o privatizados, cientos de millones se han visto obligados a realizar trabajos precarios con salarios bajos y al peonaje por deudas para sobrevivir, mientras que los monopolios capitalistas de la energ铆a, los se ha dado rienda suelta a las comunicaciones, las finanzas y la educaci贸n”. VALOR EN MOVIMIENTO, https://newleftreview.org/issues/ii126/articles/david-harvey-value-in-motion

[13] Jacques Bidet, “El neoliberalismo: un poder global de clase”, Marxismo Critico, 22/03/2017

[14] Otro elemento que desmiente los argumentos planteados por los sectores propietarios, es que el 22,9% de los j贸venes entre los 15 y 29 a帽os, en Per煤, ni trabajan ni estudian; sumando casi 2 millones de j贸venes (1.908.592), seg煤n un informe del Centro de Investigaci贸n Empresarial (CIE) de PER脷C脕MARAS; y, en cuanto a los que consiguen trabajo, el 83,4% de j贸venes menores a 25 a帽os, tienen empleo informal; conclusi贸n, pagan menos impuestos y no generan ni trabajo, ni bienestar para la sociedad. Per煤 tiene una tasa de informalidad laboral de m谩s del 70% de la poblaci贸n econ贸micamente activa, o sea, trabajadores sin ning煤n tipo de protecci贸n. Oscar Rotundo, Pueblo reclama una nueva constituci贸n, 28/11/2020, https://rebelion.org/el-pueblo-reclama-una-nueva-constitucion/

CALPU




Fuente: Lahaine.org