April 10, 2021
De parte de El Libertario
402 puntos de vista


 
Jos茅 Lapa
 
En el Per煤, por un lado, la pandemia nos ha mostrado la profunda y extendida exclusi贸n,  desigualdad  social  y precariedades de los servicios p煤blicos sobre los que se ha estructurado y funciona 鈥渁normalmente鈥 nuestro marketeado modelo neoliberal peruano; y, por otro lado, en medio de la pandemia, se han  producido  m谩s  conflictos  sociales 鈥搚 tambi茅n  pol铆ticos鈥 que  muestran  una  vez m谩s  la  dimensi贸n  de  hierro  con  la  que  se hace  defensa  de un  modelo  de  barro  por parte  del  Estado,  desplegando  para  ello  la violencia y la coerci贸n estatal.

Conflictuado modelo economico peruano

Despu茅s  del  r茅gimen  autoritario  de  los  90, los    reg铆menes    鈥渄emocr谩ticos鈥漝e Alan Garc铆a,    Ollanta    Humala,    Pedro    Pablo Kuzczinky,    Mart铆n    Vizcarra    y    Francisco Sagasti han estado atravesados por crecientes  y  permanentes  conflictos  que han   sido   enfrentados,   en   su   mayor铆a, autoritariamente   para   dejar   intocado   el 鈥渆xitos铆simo鈥 modelo hegem贸nico y garantizar  los  intereses  del  capital y  de  las clases mandantes en el Per煤. Las   estructuras   estatales   y   el   sistema democr谩tico en los que vivimos han tenido y  tienen  institucionalizadas,  legalizadas  y legitimadas la  violencia  y  la  represi贸n  con las que se enfrenta los conflictos generados que    forman    parte    de    la    arquitectura coercitiva  y  represiva:  Decreto  Legislativo 1186   que   regula   el   uso   de   la   fuerza, Decreto   Legislativo   1095   que   establece reglas de empleo y uso de la fuerza, Decreto Legislativo 31012 que exime de responsabilidad a miembros de  fuerzas del orden   en   el   uso   de   armas   de   manera reglamentaria, Decreto Supremo 106-2017-PCM (Ley de Activos Cr铆ticos Nacionales), y otros.

La actuaci贸n de la arquitectura coercitiva y los   llamados   a   la   mano dura  de   las   clases mandantes   en   el   Per煤,   que   tira   por   la ventana nuestro fr谩gil sistema de derechos humanos,  han  generado  que  鈥渆ntre  marzo del 2006 y mayo del 2018, han fallecido en el   contexto   de   conflictos   sociales,   279 personas    (244    civiles,    35    polic铆as)    y resultaron heridas 4816 (3212 civiles, 1599 polic铆as,  5  militares).  El  conflicto  social  de Bagua y Utcubamba es el caso en el que se present贸 el mayor n煤mero de fallecidos, 23 polic铆as y 10 civiles; pero tambi茅n los casos Conga, T铆a Mar铆a, el 鈥楢ymarazo鈥 y Majaz han dejado  en  conjunto  23  muertos鈥,  seg煤n un an谩lisis  de  la  conflictividad  social  de  la Defensor铆a del Pueblo de agosto y setiembre del 2018.

En  el  2020,  en  medio  de  la  pandemia,  los conflictos   en   los   sectores   dominantes   y privilegiados minero, petrolero y agroexportador     no     han     cesado. Estos conflictos  han  mostrado  una  vez  m谩s  los privilegios  constituidos  durante  los  casi  30 a帽os de hegemon铆a neoliberal: contrato de inversi贸n que le permite realizar recuperaci贸n    anticipada    de    impuestos, convenios de estabilidad jur铆dica, exoneraci贸n     a     las     actividades exploraci贸n, obras por impuestos, fondo de adelanto  social  y  otros. As铆,  estos  sectores en medio de la pandemia han operado en la 鈥渘ormalidad鈥,   no   obstante,   los impactos crecientes y acumulativos en r铆os, riachuelos, bah铆as, biodiversidad, las econom铆as locales, criminalizaci贸n y en m谩s de   5.000   personas   contaminadas por   metales t贸xicos  en  diferentes  partes  de  la  geograf铆a nacional.

El 2020, dada la operaci贸n en esa normalidad depredadora en medio de la pandemia, los conflictos no se  han  reducido  de  manera  significativa en estos  sectores,  que  llegaron  en  noviembre del  2020  a  198,  de  los  cuales  129  (65.2  %) han    sido    socioambientales,    seg煤n    el Reporte    de    conflictos    N掳    201    de    la Defensor铆a del Pueblo.

Por ejemplo, el conflicto en Espinar (Cusco), en  julio  y  agosto,  donde  se  desarrolla  el proyecto  minero Antapaccay,  de  Glencore, tiene  en  sus  bases  viejas  y  nuevas  causas agudizadas  por  la  pandemia,que  gener贸 que    la    poblaci贸n    de    la    provincia    se movilizar谩  por  casi  30  d铆as,  exigiendo  un bono de 1.000 soles. El 15 de julio se inici贸 el paro indefinido en contra de  la empresa minera  Antapaccay,  la  que  se  opon铆a  en cumplir    con    la    entrega    de    un    bono solidario. Hubo  tres  heridos  por  bala,  seis por perdigones y 28 agredidos producto de la   represi贸n   y   violenciaq ue   atraves贸   el conflicto.   Mientras   que,   en   agosto,   el conflicto  en  el  lote  95,  en  Loreto,  gener贸 tres  fallecidos  y  diez  heridos  por  el  uso desproporcionado de la fuerza policial.

A  los  conflictos  casi  naturales  en  el  sector minero   y   petrolero   se   ha   sumado   el conflicto  en  el  sector  agroexportador,  que ha  tenido  en  su  base  la  movilizaci贸n  de los asalariados  del  sector  agroexportador en Ica y Trujillo por la explotaci贸n salarial鈥揳baratamiento  agudizado  con el aprovechamoento de  la  mano  de obra migrante鈥, el recorte de los derechos y los     privilegios     tributarios     del     sector agroexportador  por  m谩s  de  20  a帽os.  All铆 hubo dos fallecidos y decenas de heridos.

Racismo de Estado y la sociedad en conflictos

En  el  Per煤,  incluyendo  el  2020,  tenemos m谩s  de  285  ciudadanos  fallecidos  y  4.816 heridos  en  conflictos.  Sin  embargo,  una mayor铆a de fallecidos y heridos est谩n en las llamadas 鈥渞egiones鈥, es decir, la mayor铆a de conflictos     se     han     producido     en     la marginalidad   de   la   centralidad   llamada Lima. Cuando  uno  le  quiere poner  rostro  a los fallecidos, la mayor铆a son ciudadanos de papel en una Rep煤blica a煤n de  se帽ores,  es decir, ind铆genas,   originarios,   campesinos, quechuas,   aimaras,   awaj煤n,   agricultores, hijos de agricultores, trabajadores agr铆colas y   pobladores,   que   defienden   o   exigen derechos. Ciudadanos que han estado sometidos a la exclusi贸n   y   la   discriminaci贸n   estatal. El Estado los    mira    y    los    niega    como hist贸ricamente se ha excluido y negado los derechos   o   una   vida   dignaa   los  ind铆genas,  negros,  mulatos  y  mestizos,  en una    sociedad    dominantemente    racista donde  sus  鈥渆lites鈥  y  privilegiados  en  el poder a煤n miran a los movilizados como 鈥渞evoltosos鈥, 鈥渋ndios鈥, 鈥渞adicales鈥, 鈥渞ojos鈥, 鈥渢erroristas鈥 y 鈥渁ntidesarrollo鈥. La ciudadan铆a no  solo  es  una  realidad  a煤n irrealizable  para  la  mayor铆a  de peruanos, sino tambi茅n es una realidad  a煤n  impensable  para la    mayor铆a    de    las    clases mandantes   en   el   Per煤,   que tienen m谩s  de  virreyes  que  de capitalistas.

Lo   cierto   es   que las   bases   del   “exitoso” modelo   hegem贸nico,   defendido   por   las clases dominantes y mandantes en el Per煤 y el Estado, est谩n cubiertas por un manto de violencia, coerci贸n   y   autoritarismo   para garantizar   la   supuesta   base   de   nuestra inventada  prosperidad  econ贸mica,  la  que violenta y vulnera derechos humanos. Pero tambi茅n est谩n   cubiertas   de   un   racismo instituido    en    las   entra帽as    de    nuestra sociedad y del Estado que la rige.

[Art铆culo publicado originalmente en Gallo Negro # 1, Lima, marzo 2021. Se puede

solicitar el n煤mero completo al e-mail marletrios77@hotmail.com]




Fuente: Periodicoellibertario.blogspot.com