May 30, 2021
De parte de La Haine
252 puntos de vista


En el contexto de la necropol铆tica en que se ha convertido el escenario electoral peruano en v铆speras de las elecciones del 6 de junio, hay dos hechos que ser谩n claves: uno, en la definici贸n de los resultados, la alianza entre Per煤 Libre de Pedro Castillo Terrones y Juntos por el Per煤 de Ver贸nika Mendoza y el otro, la 鈥淧roclama Nacional, un juramento a la democracia鈥 promovida por la Conferencia Episcopal Peruana, la Unicef, Transparencia, entre otras organizaciones de la sociedad civil, fundamentales en la vigilancia, seguimiento y defensa de la democracia.

La alianza estrat茅gica entre Per煤 Libre y Juntos para el Per煤 puede ser la clave del triunfo de Pedro Castillo y significar铆a la segunda derrota que asesta electoralmente Ver贸nika Mendoza a Keiko Fujimori.

Veamos lo que ocurri贸 en las elecciones del 2016 con las candidaturas presidenciales de Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski (PPK). Como ninguno de los contendientes pas贸 del 50 por ciento en la primera, hubo una segunda vuelta, donde PPK obtuvo 8 millones, 596,937 mil votos y Keiko, 8 millones, 555,880 mil votos. Con apenas una diferencia de 31,000 votos. Ver贸nika Mendoza endos贸 sus 2 millones, 874,940 mil votos que fueron decisivos para el triunfo de PPK y la derrota de la hija del clept贸crata Alberto Fujimori.

En las elecciones de este 2021, realizadas el 11 de abril pasado, en la primera vuelta, Pedro Castillo Terrones obtuvo 2 millones,724 mil votos, 18.92 por ciento; Keiko Fujimori, 1 mill贸n, 930 mil votos, el 13.41 por ciento; y Ver贸nika Mendoza 1 mill贸n, 132 mil votos, el 7.86 por ciento.

Pero a diferencia de las elecciones del 2016, en la que Ver贸nika Mendoza del Frente Amplio de ese entonces, endos贸 sus votos a PPK para impedir el triunfo de la candidata de la ultraderecha derecha pol铆tica y econ贸mica sin mediar ning煤n acuerdo o alianza, esta vez se ha suscrito un pacto, se ha establecido una alianza estrat茅gica, donde Juntos por Per煤 no solo aportar谩 el mill贸n y 132 mil votos y seguramente mucho m谩s que Ver贸nika Mendoza cosechar谩 de los indecisos y otros grupos de votantes por la credibilidad y confianza que genera, adem谩s del destacado equipo t茅cnico y pol铆tico, las propuestas, la puesta al d铆a del programa de ambas organizaciones y el aporte de las estrategias pre y post electorales.

Ver贸nika Mendoza puede ser la piedra miliar del triunfo electoral de Pedro Castillo y mucho m谩s que eso: la sostenibilidad, desarrollo y 茅xito de su gobierno.

Con la alianza entre Per煤 Libre y Juntos por el Per煤, tal como hab铆amos previsto y sugerido en otras cr贸nicas, Pedro Castillo ha puesto en marcha sino la 煤nica pero la mayor posibilidad de triunfo frente a su rival, Keiko Fujimori, la representante y la operadora del poder econ贸mico, pol铆tico, medi谩tico e institucional de la ultraderecha peruana: alianzas, acuerdos y pactos con los pueblos ind铆genas andino-amaz贸nicos, las organizaciones agrarias, los maestros, los gremios laborales, trabajadores informales, las rondas campesinas, es decir, con los millones de peruanos que est谩n reclamando un cambio y una transformaci贸n de un sistema que ha creado m谩s pobreza, m谩s desigualdad, m谩s informalidad, m谩s injusticia.

Siguiendo esta estrategia de unidad, de construcci贸n de fuerzas, Per煤 Libre ya est谩 en conversaciones con la Confederaci贸n Nacional Agraria (CNA), el hist贸rico gremio agrario del Per煤, que naci贸 con la Reforma Agraria del General Velasco Alvarado, el 24 de junio de 1969; con la Asociaci贸n Inter茅tnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP), la mayor organizaci贸n ind铆gena amaz贸nica; con la Organizaci贸n Regional de Pueblos Ind铆genas del Oriente (ORPIO), adem谩s de otros gremios y organizaciones que son parte del tejido social y organizacional que las 茅lites econ贸micas y sociales han ignorado, explotado y hasta despreciado en el Per煤.

La proclama ciudadana, un juramento a la democracia

La sociedad civil organizada, democr谩tica, cr铆tica, movilizada, es una de las mayores fuerzas pol铆ticas, de cambio y transformaci贸n en la tercera d茅cada del siglo XXI. Mucho m谩s que los partidos pol铆ticos, la mayor铆a de ellos en extinci贸n o capturados por los poderes dictatoriales, las grandes corporaciones y la corrupci贸n. Con excepciones contadas con los dedos de las manos. Lo que ha pasado y est谩 pasando en el Per煤, Chile, Colombia, Ecuador, Argentina, incluso en EE.UU. y en Europa, Asia y 脕frica con las grandes movilizaciones es un ejemplo de ello. Ten铆a toda la raz贸n del mundo el c茅lebre geopol铆tico y cr铆tico del sistema neoliberal capitalista, Noam Chomsky, cuando le preguntaron qu茅 hacer frente al peligro que significaba para la democracia y la seguridad mundial la elecci贸n de Donald Trump, el presidente m谩s imprevisible, seg煤n 茅l mismo lo hab铆a calificado. 鈥淓s la sociedad civil, las multitudes, las que decidir谩n鈥, respondi贸.

Esas multitudes est谩n siendo, caso Colombia, criminalizadas bajo el argumento de una tesis conspiracionista que se帽ala que estas movilizaciones y protestas, originadas por la extrema desigualdad y pobreza porque el 1 por ciento de ricos tienen en sus manos el 90 por ciento de la riqueza mundial, son una conspiraci贸n comunista internacional. Esta tesis denominada 鈥淩evoluci贸n molecular disipada鈥, urdida por el pronazi chileno Alexis L贸pez y monserga repetida hasta el hartazgo por el l铆der de la derecha colombiana 脕lvaro Uribe y por pol铆ticos innombrables en el Per煤 como Luis Gonz谩les Posada, es una tergiversaci贸n de las ideas del fil贸sofo franc茅s de la postmodernidad, F茅lix Guattari.

Por ello, la presentaci贸n de la 鈥淧roclama ciudadana, un juramento a la democracia鈥 es otro de los acontecimientos definitorio en el escenario electoral. Por dos razones, entre otras. La primera de ellas, es la se帽al de que la sociedad civil peruana se ha puesto en marcha, en movimiento, en defensa de la democracia, pidiendo que los dos candidatos, Pedro Castillo y Keiko Fujimori, juren defender la libertad, la democracia, vencer a la pandemia, que se comprometan a defender la vida, los derechos humanos y civiles.

Asimismo, promover cambios de acuerdo a los mecanismos constitucionales, respetando la autonom铆a e independencia de los fueros del Estado, adem谩s promover una buena educaci贸n, luchar a fondo contra la corrupci贸n, respetar los tratados internacionales, entre otros compromisos 茅ticos, sociales, pol铆ticos y culturales que ambos candidatos est谩n obligados a cumplir. La firma de este compromiso, de acuerdo a la Proclama Ciudadana, significa, que de no cumplirse el juramento la sociedad civil 鈥渟abr谩 defender nuestra democracia鈥.

El otro rol de la sociedad civil peruana en acci贸n no es menos importante. Apaciguar谩 los 谩nimos caldeados y evitar谩 que la sangre llegue al r铆o. Porque la campa帽a electoral se ha convertido en un estado de guerra, sobre todo por parte del fujimorismo. Keiko Fujimori y los poderes econ贸micos que ella representa y la sostienen, han instalado la necropol铆tica en el escenario electoral peruano.

Es decir, la pol铆tica de la muerte. Uno de sus m谩s cercanos aliados y ac贸litos, Rafael L贸pez Aliaga, ha pedido, en un mitin 鈥渕uerte a Pedro Castillo鈥 y ha gritado a todo pulm贸n: 鈥淣o sabe Castillo d贸nde est谩 parado, est谩 manipulando. Muerte al comunismo, muerte a Cerr贸n y a Castillo鈥, Es decir, para Keiko Fujimori y sus camale贸nicos secuaces, su competidor pol铆tico no es un adversario, sino un enemigo al que hay que matar.

Este clima de crispaci贸n y de odio no ha surgido por generaci贸n espont谩nea ni es un ex abrupto del ultraderechista y fascista Rafael L贸pez Aliaga. Es la expresi贸n de la necropol铆tica desatada por el fujimorismo como una estrategia de demolici贸n, derrota y desaparici贸n de su adversario pol铆tico apelando y haciendo uso de todos los medios habidos y por haber: la radio, la televisi贸n, los peri贸dicos, las redes, los insultos, la difamaci贸n, las falacias y las amenazas a un golpe de Estado.

Toda esta guerra del fin del mundo, de acuerdo a la t谩ctica y estrategia fujimorista, apunta a persuadir y convencer al electorado peruano que Pedro Castillo es un marxista y comunista, un castrochavista y que de ganar las elecciones har谩 del Per煤 una Cuba o una Venezuela, pa铆ses a los cuales han demonizado.

Lo incre铆ble es que toda esta guerra sin cuartel contra Per煤 Libre, Castillo, Cuba, Venezuela y el comunismo se ha montado solo para defender lo indefendible, tal como consta en 鈥淧lan de rescate 2021 y Reconstrucci贸n Nacional鈥 de Keiko Fujimori, el modelo econ贸mico neoliberal que contiene la Constituci贸n de 1993; la propuesta de una econom铆a social de mercado y la propuesta de m谩s mercado y menos Estado.

Pero esa econom铆a de mercado no existe ahora, tal como lo explica el economista Jorge Ch谩vez 脕lvarez, ex presidente del Banco Central de Reserva del Per煤 (BCRP) 鈥淏ien se sabe que este r茅gimen de econom铆a social de mercado no viene rigiendo, dado que en la pr谩ctica se ha impuesto un r茅gimen econ贸mico mercantilista caracterizado por la captura del Estado por parte de mafias y grupos de inter茅s monopolista y rentista鈥.

Y es la Constituci贸n 铆rrita de 1993, fraguada durante la dictadura de Fujimori, que declara la subsidiaridad del Estado, el origen y la causa de este mercantilismo y de la captura del Estado. Constituci贸n que Per煤 Libre promete derogar a trav茅s de una Asamblea Nacional Constituyente y que el fujimorismo defiende con u帽as y garras, como un mantra sagrado.

Pero no se puede salir del t煤nel de la crisis sin el cambio constitucional. 鈥淯n cambio de verdad solo se puede hacer cambiando las reglas que nos rigen. Y esas reglas se establecen en un instrumento que se llama Constituci贸n鈥, afirma Patricia Donayre, abogada, constitucionalista y ex congresista.

Mientras el fujimorismo y la ultraderecha asumen la defensa ciega, absurda y grotesca de un modelo en extinci贸n, una momia a punto de ser colocada en un sarc贸fago, portaestandartes de ese modelo, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, han dado, como dice Enrique Dussel, 鈥渦n vuelco ideol贸gico鈥.

Es m谩s, el pa铆s y la naci贸n que para el fujimorismo y la derecha econ贸mica representa el para铆so, el modelo perfecto de econom铆a, hoy en d铆a, tiene una pol铆tica keynesiana, donde el estado juega un rol primordial en el desarrollo, tal como lo expres贸 el presidente Joe Biden en su discurso del mi茅rcoles 28 de abril pasado. En ese discurso, Biden, a qui茅n los perritos falderos de Donald Trump califican de socialista y los analistas independientes lo definen como social dem贸crata, anunci贸 un plan con una inversi贸n de 5 trillones de d贸lares para fortalecer el Estado en educaci贸n, salud, infraestructura, tecnolog铆a y otros servicios.

Frente a esta ultraderecha peruana que sobrevive en los s贸tanos o, mejor, en las cuevas ideol贸gicas, mentales y morales uno se pregunta cu谩les son las causas que han condenado a esta clase pol铆tica y econ贸mica a esta condici贸n vegetativa. La respuesta quiz谩s m谩s justa lo tiene el pensador An铆bal Quijano: pese a que vamos a celebrar el Bicentenario de la Independencia Nacional en julio de este a帽o, nos gobierna la colonialidad del poder, del saber y la subjetividad.

Y Natalia Sobrevilla se pregunta por qu茅 el comunismo, como un eterno espectro, provoca miedos at谩vicos y la ultraderecha peruana lo utiliza como arma de terror y espanto y responde porque el Per煤 sigue viviendo una especie de 鈥済uerra fr铆a鈥, 鈥渟eguimos viviendo en un pa铆s extremadamente desigual y donde todav铆a se viven las secuelas de un conflicto que desangr贸 al Per煤 y sobre el que no hemos logrado construir consensos m铆nimos鈥 Adem谩s, agregar铆a, por la pandemia de la corrupci贸n, destrucci贸n del tejido social e institucional y otros males que sembr贸 el fujimorismo en el cuerpo y alma del Per煤.

La sociedad civil en defensa de la democracia

La emergencia de la sociedad civil en esta crucial etapa de apenas cuatro semanas para las elecciones de la segunda vuelta, el 6 de junio pr贸ximo, est谩 poniendo pa帽os fr铆os al clima de violencia electoral.

Uno de los primeros efectos es que los antivotos ya no son el ‘leit motiv’ o el arma de guerra de la campa帽a: el antivoto fujimorista y el antivoto Castillo. A tal punto que, tal como han se帽alado los expertos y analistas, Pedro Castillo Terrones casi est谩 inmunizado del terruqueo y de toda la carga de material t贸xico que se arroja contra 茅l, tom谩ndole de chivo expiatorio de los desaguisados cometidos por el fundador e ide贸logo de Per煤 Libre, Vladimir Cerr贸n. Pero en aras de la objetividad, hay que decirlo, repitiendo una inteligente comparaci贸n del periodista Marco Sifuentes: los delitos que cometi贸 el fundador del Per煤 Libre como gobernador de Jun铆n son un cerr贸n, mientras que las tropel铆as de la familia Fujimori, padre e hija, son el equivalente a una Cordillera.

Nodal




Fuente: Lahaine.org