April 10, 2021
De parte de La Haine
338 puntos de vista


Se hace necesario que la izquierda anticapitalista llame a votar por Ver贸nika Mendoza e impulse 鈥揷on plena independencia y libertad de cr铆tica鈥 su candidatura

Con la elecci贸n de un nuevo Congreso el 11 de abril pr贸ximo y un nuevo gobierno en junio (pues todo indica que iremos a una segunda vuelta) se cierra el corto ciclo pol铆tico iniciado a mediados de 2017 y dominado por disputas en la derecha por la hegemon铆a y el control del Estado, as铆 como por el destape de casos de megacorrupci贸n en los m谩s altos niveles de gobierno (Lava Jato, Cuellos Blancos, Club de la Construcci贸n, etc.).

Todo parece indicar, sin embargo, que el nuevo ciclo ser谩 sucedido por nuevas convulsiones. Esto no es de extra帽ar: los efectos de la pandemia han sido profundos, y Per煤 鈥揷on m谩s de 1,48 millones de infectados y 50 mil muertos seg煤n cifras oficiales鈥 es uno de los pa铆ses de Am茅rica Latina m谩s afectados por el COVID-19.

Adem谩s, las medidas de confinamiento adoptadas para desacelerar la transmisi贸n del virus han afectado seriamente la econom铆a nacional, acentuado la desigualdad social y golpeado duramente a la clase trabajadora. La pandemia no solo ha develado el abandono del sistema sanitario, sino tambi茅n la situaci贸n precaria del empleo, la educaci贸n, la vivienda y la protecci贸n social en un pa铆s que, hasta hace poco, gracias a sus cifras de crecimiento econ贸mico, era presentado como ejemplo de 茅xito neoliberal.

En ese escenario, la derecha se presenta con distintas opciones electorales. Unas, m谩s moderadas (Lescano, Forsyth) y otras, m谩s extremas (L贸pez Aliaga, De Soto, Fujimori), pero compartiendo todas la agenda neoliberal de los 煤ltimos treinta a帽os, con pol铆ticas de privatizaci贸n, apertura irrestricta al capital transnacional, desregulaci贸n y reducci贸n del gasto p煤blico. 

Por ese espacio deambulan tambi茅n los sectores m谩s conservadores del catolicismo y las iglesias evang茅licas (cuya raz贸n de ser pareciera pasar por frenar y revertir todo avance 鈥損or m铆nimo que sea鈥 a favor de los derechos de las mujeres y las personas LGBTIQ) y los sectores ultras de la derecha pol铆tica, que buscan recuperar el terreno perdido en los 煤ltimos a帽os y disputan con los sectores moderados por qui茅n encabezar谩 la ofensiva neoliberal de la pospandemia.

La izquierda institucional en carrera

En el plano de la izquierda, de las tres candidaturas en competencia, Ver贸nika Mendoza (Juntos por el Per煤) es la mejor posicionada frente a las opciones de continuismo neoliberal, peleando el pase a la segunda vuelta electoral y teniendo casi asegurada una bancada con representantes de Lima y el interior del pa铆s. Le sigue Per煤 Libre, con la candidatura del l铆der magisterial Pedro Castillo, que ha logrado un importante posicionamiento entre sectores populares y bien podr铆a alcanzar una peque帽a bancada, con representantes del sur y/o del centro del pa铆s.

En oposici贸n al neoliberalismo y al conservadurismo, Ver贸nika Mendoza plantea pol铆ticas redistributivas para reducir la desigualdad y medidas progresistas a favor de los derechos de las mujeres y las personas LGBTIQ, as铆 como dar impulso a un refer茅ndum para la convocatoria a una Asamblea Constituyente 芦popular, paritaria y plurinacional禄. Lo hace, sin embargo, poniendo el 茅nfasis en la actuaci贸n institucional y la l贸gica de la representaci贸n, y con un programa de gobierno que se mueve de la izquierda al centro y viceversa seg煤n las lecturas t谩cticas y presiones del momento. En suma, sin plantear un proyecto de transformaci贸n de la econom铆a y el Estado capitalistas. 

Las cr铆ticas por izquierda a la alianza Nuevo Per煤 鈥 Juntos por el Per煤 se remontan a los mismos or铆genes de cada una de estas formaciones, definidos en base a l贸gicas electorales que privilegian los liderazgos y las alianzas t谩cticas en lugar de la construcci贸n program谩tica y estrat茅gica de una fuerza pol铆tica que, conectada con las luchas sociales, sirva como instrumento de transformaci贸n.

El escenario es a煤n incierto. Y si bien Ver贸nika Mendoza est谩 disputando con posibilidades reales el gobierno nacional, lo que s铆 es seguro es que ello terminar谩 de definirse en una segunda vuelta, momento en el cual deber谩 enfrentar mayores presiones (tanto externas como al interior de la alianza JP鈥揘P) para que su candidatura se desplace o tienda puentes al 芦centro pol铆tico禄 con el objetivo de derrotar a la derecha, sea en su variante moderada, sea en su variante extrema.

Por su parte, la candidatura de Pedro Castillo y Per煤 Libre se ubica claramente a la izquierda de Mendoza y JP. Comparte con ella la propuesta de convocar a una Asamblea Constituyente para elaborar una nueva Constituci贸n, pero con unas pr谩cticas y un discurso m谩s radicales frente al neoliberalismo y al imperialismo estadounidense. 

Representa, sin embargo, el conservadurismo de una izquierda que permanece de espaldas a las demandas espec铆ficas de las mujeres y las disidencias sexuales y de g茅nero, con un talante extractivista que opta por 芦el aprovechamiento de los recursos naturales no renovables禄 鈥搉acionalizados鈥 como v铆a para salir del subdesarrollo. Adem谩s, el discurso radical de Per煤 Libre contrasta con su apuesta prioritaria por la pol铆tica institucional-electoral y con su pragmatismo al momento de formar alianzas electorales.

El papel de la calle

Ya no estamos viviendo una oleada de protestas populares. Pero ello no significa que el nuevo gobierno no vaya a lidiar con movilizaciones y conflictos sociales. Las multitudinarias manifestaciones callejeras que lograron la salida del r茅gimen de Manuel Merino fueron resultado de la indignaci贸n generalizada al ver c贸mo las 茅lites pol铆ticas se disputaban el gobierno mientras la clase trabajadora y los sectores populares soportaban miles de p茅rdidas humanas y los embates de la pandemia. Junto a ello, las protestas y bloqueos de carreteras por parte de trabajadores de la agroexportaci贸n en las regiones de Ica y La Libertad (que lograron la derogatoria de la Ley N潞 27360), mostraron el descontento acumulado tras d茅cadas de sobreexplotaci贸n y precariedad laboral.

La pandemia y los efectos econ贸micos del confinamiento han sido vistos por los capitalistas como una oportunidad para 芦ajustar cuentas禄 con el trabajo asalariado. As铆, los ceses colectivos, las no renovaciones y las suspensiones de contratos, junto a las reducciones de salarios y posturas a煤n m谩s intransigentes en las negociaciones colectivas, resumen en gran medida la respuesta empresarial ante este contexto. Todo ello ha hecho emerger nuevos conflictos laborales que, si bien por ahora permanecen encuadrados a nivel de empresa, en el mediano plazo pueden servir de base para la articulaci贸n de luchas sectoriales o nacionales.

El movimiento feminista, con masivas movilizaciones y demandas concretas frente a los feminicidios y la violencia de g茅nero, por la despenalizaci贸n del aborto y el reconocimiento de derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, se ha ubicado como un actor gravitante en las luchas no solo contra el fundamentalismo religioso y la extrema derecha, sino tambi茅n contra la precarizaci贸n neoliberal del trabajo, la salud y otras 谩reas, que afecta particularmente a las mujeres y recrudece la violencia.

Sin pretender agotar el recuento de luchas y resistencias sociales, debemos mencionar tambi茅n a los pueblos originarios andino-amaz贸nicos y comunidades campesinas que, invisibilizados por la gran prensa, se movilizan en defensa de sus territorios, contra los abusos del capital transnacional y contra el extractivismo minero, petrolero y forestal, y vienen enfrentando amenazas y asesinatos de l铆deres comunales.

La pandemia del COVID-19 ha develado, adem谩s, la dram谩tica situaci贸n de la educaci贸n, con una acentuada desigualdad en el acceso a la educaci贸n virtual. La deserci贸n de cientos de miles de estudiantes de instituciones privadas de educaci贸n primaria, secundaria y universitaria ha sido consecuencia del golpe econ贸mico sufrido por los hogares, el lucro de la educaci贸n y la actitud displicente del Estado neoliberal. A esto se suman los problemas en las universidades p煤blicas, donde si bien el movimiento estudiantil no tiene la misma fuerza que a帽os anteriores y carece de articulaci贸n a nivel nacional, sigue siendo un actor social importante.

Si de lo que se trata es de construir alternativas al neoliberalismo capaces de enfrentarse a las 茅lites econ贸micas y sus partidos y de abrir el camino para transformaciones radicalmente democr谩ticas, resulta indispensable centrar la mirada en la situaci贸n de los movimientos sociales y el papel que juegan en estos procesos.

Los dilemas de la izquierda anticapitalista

La izquierda anticapitalista [en realidad deber铆amos llamarla izquierda no institucional] se debate entre el voto por Juntos por el Per煤, por Per煤 Libre o el voto viciado. Tiene, adem谩s, el dilema de votar en silencio o plantear abiertamente una postura frente al actual escenario electoral.

El hecho de que existan diferencias de fondo que distancian a la izquierda anticapitalista de las opciones electorales de la izquierda institucional no significa que nos d茅 igual la configuraci贸n pol铆tica que resulte luego del 11 de abril. Todo lo contrario: el triunfo electoral de la derecha, ya sea de los sectores extremistas o los moderados, significar谩 el reforzamiento del neoliberalismo, golpeando a煤n m谩s la econom铆a y la vida de los sectores populares y generando mayores dificultades para la construcci贸n de una fuerza pol铆tica y social anticapitalista.

En este contexto, el posicionamiento logrado por Ver贸nika Mendoza como referente de un nuevo progresismo antineoliberal y antipatriarcal, y con candidaturas congresales de Juntos por el Per煤 provenientes del sindicalismo de base, el feminismo popular y el activismo barrial hacen necesario que la izquierda anticapitalista llame a votar por ellos e impulse 鈥揷on plena independencia y libertad de cr铆tica鈥 su candidatura.

Eso no implica desconocer que un buen resultado electoral de Pedro Castillo y una eventual presencia de Per煤 Libre en el pr贸ximo Congreso signifiquen tambi茅n un golpe pol铆tico importante para la derecha y las clases empresariales. Depender谩, en buena medida, de que las bancadas de izquierda que sean elegidas el 11 de abril est茅n conectadas con las demandas y movilizaciones sociales, no sean absorbidas por el parlamentarismo ni terminen encasilladas en las din谩micas 芦oficialismo versus oposici贸n禄 o 芦Ejecutivo versus Legislativo禄. Un perfilamiento en ese sentido, junto a un adecuado manejo de sus diferencias pol铆ticas, marcar铆a desde ya una clara distancia de lo que fue la actuaci贸n parlamentaria del Frente Amplio y el Nuevo Per煤 en el periodo anterior.

Un eventual gobierno de Ver贸nika Mendoza, aunque signado por la l贸gica de 芦lo posible禄, abrir铆a mayores posibilidades para que la izquierda y los movimientos sociales sostengan ejes de lucha y generen propuestas program谩ticas transformadoras. La clave sigue pasando por promover la organizaci贸n de las luchas sindicales, sociales, ecologistas, feministas y juveniles, as铆 como por impulsar nuevas convergencias pol铆ticas y sociales que nos permitan enfrentar a las fuerzas neoliberales y conservadoras que representan a los capitales financieros, las transnacionales y la oligarqu铆a local apuntando, en el largo plazo, a viabilizar un proceso de cambios fundamentales.

Al igual que en el resto de la regi贸n, a la izquierda anticapitalista en Per煤 se le plantea el interrogante sobre c贸mo avanzar en proyectos radicales de transformaci贸n en un escenario pol铆tico marcado por la contraposici贸n entre el continuismo neoliberal y el reformismo progresista. No es tarea sencilla; menos a煤n, cuando hemos visto c贸mo los sectores socialistas que decidieron construir dentro de partidos o movimientos progresistas terminaron subordin谩ndose a la l贸gica de estos espacios o c贸mo algunas corrientes que han optado por el 芦camino propio禄 siguen encerradas en el laberinto de sus desconfianzas y recelos, potenciando su marginalidad y dando la espalda, muchas veces, a los procesos pol铆ticos reales.

Pero hay algo que es seguro, y es que el posicionamiento frente al escenario electoral no debe llevar a las organizaciones y movimientos de la izquierda anticapitalista a rehuir o postergar las discusiones sobre qu茅 hacer para salir de la situaci贸n de debilidad y marginalidad en la que se encuentran. Porque no basta con enunciar principios revolucionarios: necesitamos organizar una fuerza pol铆tica y social capaz de hacerlos efectivos.

jacobinlat.com




Fuente: Lahaine.org