December 1, 2020
De parte de Avispa Midia
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La mayor movilizaci贸n social en d茅cadas, encabezada por la generaci贸n del bicentenario, oblig贸 a renunciar al Gobierno de facto en seis d铆as. La Polic铆a reprimi贸 las masivas protestas en Lima como no se ve铆a desde la dictadura: dos asesinatos por disparos, cientos de heridos y denuncias de abusos. El pa铆s estuvo a un paso de concretar una intervenci贸n militar.

A la hora en que asum铆a el cargo el actual presidente interino del Per煤, Francisco Sagasti, el cuarto en cinco a帽os, un joven al que polic铆as de civil secuestraron y torturaron durante tres d铆as fue liberado en una calle cerca al Centro de Lima. Lo intervinieron la noche del s谩bado 14 de noviembre, en las masivas protestas contra el Gobierno de facto de Manuel Merino que la Polic铆a reprimi贸 con una fiereza no vivida en la capital en las 煤ltimas dos d茅cadas, dejando dos asesinados por armas de fuego. Se registraron 250 heridos, varios de gravedad, detenidos y abusos por doquier, al menos dos casos de violencia sexual contra mujeres en comisar铆as lime帽as. Hay m谩s v铆ctimas de secuestro y tortura por investigar. 

La presi贸n de la calle, multiplicada tras los cr铆menes contra Inti Sotelo (24 a帽os) y Bryan Pintado (22 a帽os) por disparos de perdigones y canicas, a pocas cuadras del Congreso de la Rep煤blica, oblig贸 a Merino a renunciar a la ma帽ana siguiente, el domingo 15. A solo seis d铆as de la vacancia por 鈥渋ncapacidad moral permanente鈥  -una forma de golpe de Estado institucional- contra Mart铆n Vizcarra, dirigida desde un altamente desprestigiado Congreso con agenda propia que presid铆a Merino, del partido de centro derecha Accci贸n Popular. En l铆neas generales, el mismo espectro de su antecesor; la pugna es entre distintos grupos de un bando hegem贸nico.   

Fue la semana m谩s cr铆tica para el pa铆s desde la dictadura de Alberto Fujimori. La mayor movilizaci贸n social en lo que va del siglo: se estima que tres millones de personas salieron a las calles en todo el Per煤 y que 12 millones respaldaron las manifestaciones desde sus casas.

Tras abr铆rsele una investigaci贸n fiscal preliminar por sobornos de Odebrecht entre 2013 y 2014, cuando era gobernador regional, la destituci贸n de Mart铆n Vizcarra el lunes 9 se ampar贸 en la ambigua figura jur铆dica que requiere de la aprobaci贸n de dos tercios de legisladores. En el Per煤 esto basta para que el Parlamento cambie al mandatario de turno. La votaci贸n fue respaldada por 105 votos, de 130. En cuatro a帽os, era el segundo removido por un proceso de vacancia. Pedro Pablo Kuzcynski (PPK), el 煤ltimo elegido por las urnas en 2016, se vio obligado a renunciar antes de que la mayor铆a fujimorista aprobara su salida. Vizcarra, su segundo vicepresidente, tom贸 su lugar en marzo de 2018.

Las pr贸ximas elecciones ser谩n en abril de 2021, por lo que, en un principio, ante las emergencias en salud y econom铆a, la voz de la calle se inclinaba a que avancen las investigaciones durante los meses que le quedaban y que el Poder Judicial resuelva si lo procesa al terminar su per铆odo. Era el segundo intento de vacancia del bimestre, lo que sellaba el quiebre entre poderes que fue la constante desde 2016. Esta situaci贸n la origin贸 la bancada del partido Fuerza Popular, liderado por Keiko Fujimori, a quien PPK le gan贸 la disputa por la presidencia. Bajo la misma bandera, de derecha, opositores de PPK matizados por los discursos de odio m谩s virulentos y populismo. 

En julio de 2019, Vizcarra cerr贸 el Congreso y llam贸 a votar por uno nuevo para legislar solo un a帽o. La medida tuvo respaldo popular debido a los incontables casos de corrupci贸n del fujimorismo y aliados. En el nuevo Poder Legislativo, instalado reci茅n en marzo de este a帽o, carec铆a de representaci贸n y 68 integrantes ten铆an denuncias penales. Entre ellos, poderosos empresarios de la educaci贸n privada a quienes una reforma, iniciada antes de la gesti贸n de Vizcarra, les retir贸 las licencias de funcionamiento a sus universidades e institutos por no cumplir est谩ndares de calidad. En maniobras de 煤ltimo momento, la mayor铆a de estos nuevos legisladores dej贸 al pa铆s al borde del colapso social. El pueblo responsabiliz贸 espec铆ficamente a los 105 legisladores que dieron su voto. La comunidad internacional no reconoci贸 a Merino, pero tampoco conden贸 el golpe institucional. As铆 empez贸 a agitarse la semana. 

El plan inconcluso: sacar al ej茅rcito y redadas masivas

鈥淰oy a hablar con las Fuerzas Armadas para tranquilizar la cosa鈥, declaraba el jueves 12 el nuevo primer ministro 脕ntero Flores-Ar谩oz, un ultraconservador con la masacre de 33 personas a cuestas cuando era titular de Defensa, quien afirmaba desconocer el porqu茅 de las protestas. 

La multitud se volc贸 a los espacios p煤blicos para reclamar por su futuro, oportunidades de estudios y trabajo de calidad. Para rechazar la corrupci贸n de la clase pol铆tica, principalmente congresistas y sus maniobras por intereses. Para reafirmar que lo hac铆an ellos mismos, para s铆 mismos, sin 贸rdenes de pol铆ticos, ante el vac铆o y usurpaci贸n del poder. Por el cambio de la Constituci贸n del dictador, como propuesta de fondo para un pa铆s que estuvo a pocas horas de retroceder a los a帽os del terrorismo de Estado y completar un golpe con las armas, como confirm贸 Gustavo Gorriti en IDL Reporteros. El plan era sacar a las fuerzas armadas a la calle, decretar un toque de queda de 24 horas o m谩s, y ejecutar redadas masivas a 鈥渋nstigadores鈥.

Entre el primer plant贸n, simb贸lico, en las afueras del Congreso la noche del lunes 9, tras la sorpresa de la ama帽ada vacancia, y la primera movilizaci贸n grande, la ma帽ana del martes 10 que jurament贸 Merino, la consigna del sentir com煤n fue dirigi茅ndose a un 鈥渜ue se vayan todos鈥, especialmente los congresistas y el nuevo Ejecutivo, antes que a la defensa del expresidente.

La represi贸n empez贸 en aquellos momentos. Los alrededores del Congreso y Palacio de Gobierno, enrejados y bloqueados hasta por tanquetas, eran se帽ales. En uno de los accesos a la avenida Abancay, donde se encuentra el Poder Legislativo, un joven que llamaba a romper el cord贸n policial recibi贸 a corta distancia un disparo en una pierna. En el jir贸n principal que lleva hacia la sede del Gobierno, la indignaci贸n creciente lleg贸 a las pedradas contra escudos policiales. Un muchacho ped铆a un encendedor para prender una molotov y nadie se lo entreg贸, sea por l铆mites o el temor a que sea un infiltrado del escuadr贸n Terna. En cualquier caso, reflej贸 el 谩nimo de contener la justa rabia. 鈥淪omos la generaci贸n que no tira bombas, sino que las desactiva鈥, es una de las frases imborrables de la semana.

Los mismos pol铆ticos que tomaron por asalto el Gobierno deslegitimaban las protestas, atribuy茅ndolas a 鈥渕anipulaciones鈥 del 煤nico partido (tambi茅n de centro derecha) que vot贸 contra la vacancia, a la izquierda en minor铆a parlamentaria y hasta a subversivos. La vieja estrategia peruana del 鈥渢erruqueo鈥. En un burdo intento de sabotaje, infiltrados se esforzaron en hacer pintas que se parezcan a la temible hoz con el martillo. Lo que inflamaba el ambiente y recordaba a los psicosociales de la dictadura. 

Ver tambi茅n: Per煤, tras intensas movilizaciones y brutal represi贸n, renuncia gobierno de facto

Intentar avanzar, replegarse, marchar y seguir marchando fue la estrategia espont谩nea, d铆a tras d铆a. As铆 desde la ma帽ana hasta la noche. La incansable rebeld铆a gan贸 pulmones el jueves 12. Los gobernantes confiaban que los partidos de la selecci贸n peruana de f煤tbol de esos d铆as har铆an olvidar, advert铆an en las calles, donde m谩s marchas y  estruendos caseros fueron las respuestas. En el Centro de Lima se normalizaron las lluvias de gas y proyectiles de plomo y de vidrio, las intervenciones ilegales por parte de uniformados, ternas y motorizados que embest铆an sus veh铆culos contra quienes ejerc铆an la protesta pac铆fica. Fui testigo de c贸mo un l铆der, minutos despu茅s de evitar la violencia colectiva y dirigir la retirada de un punto de tensi贸n, era rodeado y reducido cual criminal, mientras declaraba a la prensa. En las afueras del Poder Judicial un chico se le planta a una moto y recibe un varazo en el t贸rax, a un paso de los observadores de la Defensor铆a del Pueblo. 

Orden: extremar la represi贸n

La brutalidad del 14N fue la culminaci贸n del proyecto del entorno de Merino y sus socios. De acuerdo a IDL Reporteros, este le encarg贸 鈥渆xtremar la respuesta鈥 al saliente ministro del Interior, quien no acept贸. El entrante, general PNP Gast贸n Rodr铆guez, fue aplicado. Hacia el final de la tarde, los servicios de transporte a Lima Centro colapsaron. Durante casi una hora esper茅 por un bus. Al llegar me qued茅 algo m谩s de lo planeado entre el tumulto en las afueras del Poder Judicial. A las 8:30 pm, la multitud iba y, la mayor铆a, volv铆a del 谩rea en convulsi贸n: se hablaba del enfrentamiento en la intersecci贸n m谩s pr贸xima al Congreso, donde dispararon a los chicos. Vi caer a un herido por disparo en una pierna y, acto seguido, gas exactamente donde lo atend铆an. 

Vi caer a un herido por disparo y, acto seguido, gas exactamente donde lo atend铆an. Le dieron en la espalda, no volver谩 a caminar. Seg煤n una reconstrucci贸n de IDL, Inti se encontraba en esta esquina en ese momento, a mayor distancia del escuadr贸n policial, y ser铆a la misma r谩faga la que le impact贸 en el pecho. Lo evacuaron por otra direcci贸n.

Una calle antes de all铆, cientos trataban de abrir la barrera de seguridad por otra direcci贸n. Empiezan a lanzar piedras contra una estaci贸n del Metropolitano de Lima, lo que intensific贸 la ofensiva de las fuerzas p煤blicas. El sonido de proyectiles contra los postes, bancas, 谩rboles, paredes, cualquier superficie, era constante. El choque dur贸 al menos una hora.Vi caer a un herido por disparo en una pierna y, acto seguido, gas exactamente donde lo atend铆an. Escuch茅 el grito de dolor y espanto de alguien a quien una bala le roz贸 por la oreja. El grito de impotencia de un joven: 鈥淣adie est谩 pasando esto en la prensa, gente, nadie est谩 pasando todo esto鈥, se desesperaba. A煤n no se confirmaban las muertes de sus compa帽eros. 鈥淗ay que hacer m谩s bulla, esto tiene que llegar a los medios鈥. 

Algunos de los que luchaban en esta esquina ser铆an de los que se replegaron desde la (otra) zona letal. Y parte de los refuerzos que llegaron ser铆an los que dispararon poco antes contra Bryan. Al rodear y despejar el escenario, donde me qued茅 a cubierta para captar el avance armado, un uniformado al mando me peg贸 un varazo en la pierna derecha, altura de la canilla, para retirarme de la ubicaci贸n insegura. Un subordinado rompi贸 filas y apunt谩ndome con su arma dio unos pasos hacia m铆, identificado como prensa. Estas situaciones no fueron de excepci贸n contra manifestantes que grababan con sus tel茅fonos, como demostr贸 el semanario Hildebrandt en sus 13.  

 鈥淢e lo han matado, lo han matado de una bala al coraz贸n鈥, fue el grito destrozado de la madre de Inti (Sol, en idioma quechua), televisado desde el centro de salud donde yac铆a su cuerpo, que no dej贸 dormir en paz al pa铆s el 14N. Abrazado a ella, el mayor de sus hijos, quien participaba en manifestaciones sociales con su hermano, sentenciaba: 鈥淢i hermano ha fallecido porque la PNP (Polic铆a Nacional del Per煤) lo ha matado, as铆 de simple es. Por salir a defender a su patria. Nosotros no debemos tener miedo, tenemos que continuar saliendo, por favor, continuar saliendo. Que no quede en vano la muerte de mi hermano, por favor鈥.

Y las calles fueron tomadas. No se respet贸 la restricci贸n de movilidad que rige a partir de las 11 pm por la emergencia sanitaria. En ning煤n distrito de Lima, en ninguna de las 25 regiones. No import贸 que la naci贸n sea una de las m谩s afectadas del mundo por la pandemia. Gentes de todas las edades marcharon y, desde sus casas, los m谩s precavidos retumbaron los cacerolazos hasta la madrugada.

La autonom铆a y resistencia de las nuevas voces

Bryan, 22 a帽os, hab铆a dejado la carrera de derecho por falta de dinero y trabajaba como ayudante de obrero. Inti, 24 a帽os, era repartidor, en moto o bicicleta, y estudiaba turismo. En su mayor铆a quienes se movilizaron fueron chicas y chicos de edades similares, entre los 20 y 30 a帽os, los de la generaci贸n del bicentenario. Organizados desde las redes sociales, como TikTok e Instagram, hasta la primera l铆nea para desactivar lacrim贸genas y auxiliar a los lesionados. Como Inti, quien solo ten铆a un recipiente de agua con vinagre para ayudar a otros a calmar los efectos del gas y un casco de ciclista, que quiz谩s hubiera servido a Bryan, victimado por 10 disparos de plomo, cuatro de ellos en la cabeza.  

Sin tendencia pol铆tica hegem贸nica, enlazados por la indignaci贸n y voluntad de cambios. Estudiantes en formaci贸n y trabajadores, muchos en ambos roles a la vez, quienes saben de adversidades y valerse por s铆 mismos desde temprano. Como tantos barristas de equipos de f煤tbol, acostumbrados al choque, que se sumaron en la primera l铆nea. Todas las tribus urbanas del siglo XXI se juntaron: seguidores de pop coreano, otakus, gamers, skaters. Los m谩s 鈥渃hibolos鈥, los 鈥渧agos鈥 que se lo pasan en parques, en sus computadoras y celulares, seg煤n sus mayores. La irreverencia, alegr铆a y humor descarnado de sus pancartas fueron su sello.

Ning煤n pol铆tico de los que deslegitimaron las marchas puede se帽alar a estos j贸venes de no ser trabajadores. De no querer lo mejor para su sociedad. Y de no saber lo que quieren. Hay colectivos de escolares activos, informados con criterio. Investigan y cuestionan cu谩nto cuesta una bomba lacrim贸gena. Saben que 鈥渉ay, hermanos, much铆simo que hacer鈥, parafraseando a nuestro C茅sar Vallejo, a quien el presidente Sagasti cit贸 en su discurso. Los escolares le recordaron al Congreso y al Ejecutivo que el poeta universal fue un luchador social, militante de los partidos comunistas del Per煤, Espa帽a y Francia. Dejaron en el aire la pregunta sobre qu茅 suerte correr铆a el escritor en el Per煤 del siglo XXI.    

Alrededor de 50 personas no volvieron a sus casas la noche del 14N, lo que alarm贸 a la poblaci贸n por el pasado de desapariciones en las d茅cadas de guerra interna y violencia pol铆tica (1980-2000). En los dos siguientes d铆as fueron report谩ndose con vida todos menos Luis Fernando Araujo Henr铆quez, 24 a帽os, quien denunci贸 que cuatro polic铆as vestidos de civil lo retuvieron durante tres d铆as en una casa. 

鈥淭uvo el rostro cubierto todo el tiempo, le hicieron escuchar la voz de su madre pidiendo a los medios que lo encuentren, lo enca帽onaron en la cabeza, lo amenazon con matarlo porque, le dec铆an, ya no les serv铆a鈥, relat贸 su defensa en la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos el mi茅rcoles 18. La organizaci贸n investiga m谩s casos de tortura, secuestro y desaparici贸n forzada.

Nuevo Gobierno, viejos discursos 

El Escuadr贸n Terna, grupo creado y entrenado para infiltrarse en la delincuencia com煤n, particip贸 en las operaciones desde el principio. Sin embargo, el jefe de la unidad, coronel Freddy Vel谩squez, sostiene hasta hoy que se desplegaron solo el d铆a 11, el de menor violencia, a pesar de la cantidad de evidencias y el contexto: hay consenso sobre la desactivaci贸n de esta unidad y, m谩s all谩, la demanda social de una reforma integral de la PNP.

Es importante advertir que contin煤an hostigamiento a v铆ctimas de abusos y familiares de los deudos. Preocupa la impunidad y las manipulaciones de la polic铆a, que en una pirueta de victimizaci贸n llama a un paro policial para diciembre contra 鈥渦na campa帽a de desprestigio鈥 y por sus derechos. Se ha llegado hasta la infamia de circular falsas denuncias de tr谩fico de drogas y robo contra Inti y Bryan, s铆mbolos de esta generaci贸n honesta y luchadora. La noche del crimen, ternas trataron de ingresar a la casa de Inti, pero los vecinos lo impidieron. La intenci贸n era sembrarle evidencias. La familia de Byran denuncia reglaje en su barrio.

El Ministerio P煤blico ya abri贸 un proceso por homicidio calificado, abuso de autoridad y lesiones graves contra Manuel Merino -cuyo paradero se desconoce-, su primer ministro Flores-Ar谩oz, Gast贸n Rodr铆guez, como responsable del Ministerio del Interior, y a la c煤pula policial que dirigi贸 las operaciones, plenamente identificada. En total, participaron 700 agentes, ya se, cuyas sanciones son de los m铆nimos reclamos de la ciudadan铆a, como complemento al castigo de los que dieron las 贸rdenes. Un proceso que ser谩 largo. Casualmente, la c谩mara de la Municipalidad de Lima en la escena del doble crimen tiene 鈥渋mperfectos t茅cnicos鈥.

Para el nuevo presidente y gabinete ministerial, a pesar de verse obligados a relevar al director de la PNP y casi una veintena de altos mandos, el problema de la instituci贸n es de malos elementos. El malestar social frente a la instituci贸n es generalizado. 

Queda la advertencia general de que, a otro esc谩ndalo del Congreso o el primero de este Ejecutivo, la calle se har谩 escuchar. De entre los pocos congresistas que no votaron por la vacancia, el Partido Morado (centro-derecha), por ser el 煤nico que se opuso en bloque, plante贸 una lista presidida por el ingeniero y escritor Sagasti, aprobada por 97 y rechazada por 26 congresistas. Menos de los que respaldaron la vacancia y m谩s de los que votaron en contra. Tal es el delirio de ciertos colegas que en estos d铆as declararon terrorista a su agrupaci贸n, liderada por un empresario cercano a Israel que ya cerr贸 filas por la Constituci贸n vigente. Una de las demandas m谩s populares es el retiro de la inmunidad parlamentaria. Est谩 abierto el debate en torno a la consulta de un proceso constituyente en las elecciones del pr贸ximo 11 de abril. 

Aunque no enfilado hacia id茅nticos objetivos, quienes ejecutaron y apoyaron la vacancia concentran el poder econ贸mico y el favor de los medios de comunicaci贸n. Para recalcar: la Confederaci贸n Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (Confiep) asinti贸 a la designaci贸n de Merino. En la 煤ltima campa帽a electoral, las compa帽铆as de sus mandamases apostaron millones de aportes a Keiko Fujimori y candidaturas de centro derecha. 

Cualquier a que proponga tocar el modelo corre nuevamente contra olas de desinformaci贸n. La primera y 煤nica voz por una nueva Constituci贸n es la de la joven lideresa de izquierda Ver贸nika Mendoza, a quien PPK dej贸 fuera de la segunda vuelta en 2016 por dos puntos. En el 煤ltimo sondeo de la encuestadora Ipsos, el 19 de noviembre, la excongresista aparece cuarta en intenci贸n de voto. Los bulos ya est谩n en marcha. Ser谩 esta nueva generaci贸n, muchos por primera vez votantes, la que definir谩 el rumbo del bicentenario en una inaudita campa帽a que cuenta una veintena de candidatos. Si no lo hacen los pol铆ticos de siempre, para peor, ellos pueden cambiar la historia y las esperanzas en una semana.




Fuente: Avispa.org