July 6, 2022
De parte de Indymedia Argentina
183 puntos de vista

Desde 谩mbitos gubernamentales y empresariales se promociona a los hidrocarburos de yacimientos compactos y a los de aguas ultraprofundas como la v铆a para alcanzar el autoabastecimiento f贸sil, la soberan铆a y seguridad energ茅tica, el desarrollo productivo y la transici贸n; en tanto, se desestiman riesgos e impactos.

Por V铆ctor Quilaqueo y Hern谩n Scandizzo/ OPSur.

En los 煤ltimos d铆as de diciembre de 2021 el Ministerio de Ambiente de la Naci贸n autoriz贸 la campa帽a de exploraci贸n s铆smica en los bloques 100, 108 y 114 de la Cuenca Argentina Norte, ubicados a unos 300 kil贸metros de la costa bonaerense. La decisi贸n gubernamental provoc贸 un repudio generalizado que se expres贸 en las calles de Mar del Plata y de otras ciudades del pa铆s. Las movilizaciones se extendieron a lo largo del verano y desde entonces se repiten el d铆a 4 de cada mes.[1] Este proceso en curso, que tom贸 el nombre de Atlanticazo, es expresi贸n del crecimiento del movimiento socioambiental en Argentina y tiene la fuerza suficiente para poner en discusi贸n unas pol铆ticas que no saben de grietas, como es la de la promoci贸n de las energ铆as extremas. Contrariamente a los intentos del Frente de Todos y de Juntos por el Cambio de diferenciarse, al menos en el sector energ铆a, existen varias l铆neas de continuidad y cogobierno.[2]

Desde 谩mbitos gubernamentales y empresariales se promociona a los hidrocarburos de yacimientos compactos y a los de aguas ultraprofundas como la v铆a para alcanzar el autoabastecimiento f贸sil, la soberan铆a y seguridad energ茅tica, el desarrollo productivo y la transici贸n; en tanto, se desestiman riesgos e impactos. En este art铆culo nos interesa recuperar el derrotero de las energ铆as extremas en Argentina, marcar los discursos en pugna y cuestionar la explotaci贸n de yacimientos de aguas ultraprofundas como senda hacia la transici贸n energ茅tica.

Debates extremos en la nueva frontera

Ante el agotamiento de los reservorios convencionales de hidrocarburos 鈥攅s decir, el gas y el petr贸leo de f谩cil extracci贸n鈥 y de las disputas geopol铆ticas por el control de la energ铆a, en las 煤ltimas d茅cadas creci贸 el inter茅s de gobiernos y empresas del sector por los crudos ultrapesados, las arenas bituminosas, los hidrocarburos de arenas compactas y lutitas y los yacimientos de aguas ultraprofundas. Su puesta en valor augur贸 una nueva era dorada de los f贸siles. Sin embargo, la explotaci贸n de estas fuentes es m谩s compleja y presenta una serie de desaf铆os tecnol贸gicos y financieros, y de riesgos ambientales y laborales, por lo que el analista estadounidense Michael T. Klare las denomin贸 energ铆as extremas. Este concepto fue tomado y ampliado por la red del Sur Global Oilwatch Latinoam茅rica para caracterizar esta etapa de la era f贸sil.

Las energ铆as extremas se insertaron en el debate energ茅tico argentino hace al menos una d茅cada, cuando se impuls贸 la aplicaci贸n masiva de la fractura hidr谩ulica o fracking en formaciones de arenas compactas y lutitas (como Vaca Muerta), y su relevancia se actualiza con los proyectos de exploraci贸n en aguas ultraprofundas. En ambos momentos su promoci贸n gener贸 expresiones de rechazo, aunque los motivos fueron diferentes.

En 2013, la movilizaci贸n contra la explotaci贸n de yacimientos no convencionales en Neuqu茅n y R铆o Negro se nutri贸 de al menos cuatro vertientes.[3] Una fundada en la perspectiva socioambiental, que rechazaba la prolongaci贸n de la dependencia de los combustibles f贸siles y pon铆a en el centro de la disputa la defensa del agua. En una l铆nea cercana, el pueblo Mapuche cuestionaba la profundizaci贸n de los da帽os territoriales y la contaminaci贸n (a la que ya estaba expuesto por la actividad hidrocarbur铆fera convencional), y planteaba la falta de consulta previa, libre e informada y la violaci贸n de otros derechos colectivos. Por otra parte, una perspectiva nacional-popular impugnaba la alianza estrat茅gica de la, por entonces, recientemente 鈥渞ecuperada鈥 YPF, con la petrolera estadounidense Chevron para explotar Vaca Muerta. Finalmente otro sector, desde la izquierda, se opon铆a al proyecto que identificaba con la profundizaci贸n de la dependencia y el saqueo. Estas cuatro vertientes no necesariamente se excluyeron, sino que en algunos casos convergieron y se retroalimentaron.

Este verano las protestas por la aprobaci贸n del Estudio de Impacto Ambiental que habilit贸 la prospecci贸n s铆smica en la Cuenca Argentina Norte no tuvo a la empresa noruega Equinor como un disparador, sino a la actividad hidrocarbur铆fera en aguas ultraprofundas. El movimiento socioambiental dinamiz贸 la oposici贸n a la apertura de la nueva frontera extractiva planteando la cr铆tica al sostenimiento de la dependencia de los combustibles f贸siles, los riesgos ambientales de los proyectos extremos y las transformaciones socioecon贸micas y territoriales que la actividad hidrocarbur铆fera provocar铆a en las comunidades costeras. A煤n cuando este movimiento fue el motor de la movilizaci贸n, no debe desestimarse el aporte de otras vertientes como organizaciones conservacionistas y de sectores que ponen el acento en la cr铆tica al saqueo de los bienes comunes.

Este protagonismo es reflejo del crecimiento del movimiento socioambiental que en los 煤ltimos a帽os fue art铆fice de hechos pol铆ticos de trascendencia nacional y regional como el Mendozazo (2019) y el Chubutazo (2021). Ambos hitos no son solo de lucha, sino tambi茅n de victorias que pusieron en jaque la gobernabilidad en ambas provincias a partir de la disputa antiextractivista.  Esa es la magnitud que tienen los movimientos socioambientales en la actualidad. Y justamente en el marco de esa disputa se da la convergencia de las movilizaciones contra la megaminer铆a y la actividad hidrocarbur铆fera en el mar. A simple vista podr铆an parecer luchas diferentes, sin embargo, la discusi贸n de fondo es la misma: el modo de producci贸n y de relaci贸n con la naturaleza.

Negacionismo y negocios

Los discursos vinculados al gobierno han buscado infantilizar las razones de la masiva oposici贸n.[4] Al punto que funcionarios del Ministerio de Energ铆a de la Naci贸n calificaron como 鈥fake news鈥 los argumentos del ambientalismo. La falta de un debate de fondo desde 谩mbitos gubernamentales se hace notar en este punto. En plena construcci贸n de una agenda sobre los impactos de la actividad, autoridades provinciales, nacionales y dirigencias sindicales afines aseguran que la actividad hidrocarbur铆fera en aguas ultraprofundas en Argentina constituye una apuesta de bajo o nulo riesgo. Intentan circunscribir el debate a si tendremos o no a la vista una plataforma o un derrame. Desestiman riesgos arguyendo una sobrada experiencia nacional en extracci贸n de hidrocarburos costa afuera, que se remonta a la d茅cada de 1930. Aunque no aclaran que a aquellos pozos, perforados frente a las costas de Comodoro Rivadavia, se pod铆a acceder f谩cilmente desde la playa cuando bajaba la marea. Y, tampoco, que hay diferencias entre la explotaci贸n que se realiza en la Cuenca Austral Marina, con pozos perforados a menos de 100 metros de profundidad (entre el nivel del agua y el lecho marino), y los que proyectan en la Cuenca Argentina Norte, donde esas profundidades van de los 1700 a los casi 4000 metros.

A diferencia de la d茅cada pasada, donde el discurso gubernamental pasaba por alto la agenda ambiental, algunos promotores de la ampliaci贸n de frontera hacia yacimientos en aguas ultraprofundas plantean que es necesario extraer el gas, no solo para garantizar el autoabastecimiento sino tambi茅n para avanzar en la transici贸n energ茅tica, es decir, reemplazar con gas la combusti贸n de otros f贸siles. Ante ese argumento, es necesario se帽alar que m谩s all谩 de lo controvertido de presentar al gas como combustible puente para descarbonizar la matriz (hay diversidad de estudios que ponen en tensi贸n esa v铆a), en Argentina ya se realiz贸 ese cambio. A partir del descubrimiento del mega yacimiento Loma La Lata en Neuqu茅n, a fines de la d茅cada de 1970, el gas pas贸 a tener una mayor participaci贸n en la matriz energ茅tica. Actualmente representa el 55 % de las fuentes primarias, mientras que el crudo est谩 en el orden del 29 %. En realidad nuestro pa铆s, para 鈥渓impiar鈥 la matriz no solo tiene que reducir el consumo de crudo sino tambi茅n de gas y sustituirlo por electricidad generada desde fuentes renovables. Eso implica direccionar las prioridades hacia inversiones en generaci贸n renovable y en infraestructura de transporte el茅ctrico, como propone el Observatorio de Energ铆a y Sustentabilidad 鈥 UTN FRRo.

Por otra parte, la propuesta de transici贸n energ茅tica, basada en el incremento del consumo de gas y la reducci贸n de otros combustibles f贸siles no atiende las recomendaciones formuladas en 2018 por el Comit茅 de Derechos Econ贸micos, Sociales y Culturales de Naciones Unidas, que plante贸 al gobierno argentino 鈥渞econsiderar la explotaci贸n a gran escala de combustibles f贸siles no convencionales mediante el 鈥榝racking鈥 en la regi贸n de Vaca Muerta鈥, para garantizar el cumplimiento de los compromisos clim谩ticos asumidos. Ni tampoco la advertencia de la Agencia Internacional de Energ铆a, que destac贸 que para alcanzar los objetivos clim谩ticos planteados en el Acuerdo de Par铆s no se deben abrir nuevas fronteras extractivas.

Prioridades

Las demandas ambientales son desestimadas, consideradas de segundo orden, imponi茅ndose la perspectiva macroecon贸mica que alimenta nuevas quimeras eldoradistas a partir del avance sobre la nueva frontera, o al menos, la posibilidad de generar divisas para pagar la deuda ileg铆tima al FMI. Cuando en el 谩mbito nacional se plantea al gas como combustible puente no se est谩 pensando en la descarbonizaci贸n de la matriz energ茅tica argentina sino en los nichos de mercado que se abren a partir de la transici贸n energ茅tica de los pa铆ses del Norte Global. Se pretende insertar a Argentina como proveedora de gas natural licuado (GNL) e hidr贸geno azul, que se obtiene del metano con captura de carbono en el proceso de producci贸n. Ante un horizonte de abandono de los combustibles f贸siles como meta para frenar el calentamiento global, las autoridades argentinas buscan una r谩pida monetizaci贸n del potencial hidrocarbur铆fero antes de que se contraiga ese mercado.[5]

El avance extractivista en busca de yacimientos de gas y petr贸leo en aguas ultraprofundas constituye una nueva etapa en la promoci贸n de las energ铆as extremas en Argentina. Al igual que lo ocurrido entre 2012 y 2013 con los yacimientos no convencionales y el fracking, estos intentos de profundizar la matriz f贸sil han generado movilizaciones de repudio. Sin embargo, a diferencia de lo ocurrido hace una d茅cada, el movimiento socioambiental en la actualidad no solo tiene la fuerza para poner en discusi贸n la matriz energ茅tica, como lo muestra el Atlanticazo, sino tambi茅n el poder de frenar proyectos y revertir decisiones gubernamentales, como ocurri贸 en Mendoza y Chubut. Es cierto que a diferencia de lo ocurrido hace una d茅cada con el fracking, actualmente hay sectores del gobierno nacional que esbozan propuestas de desarrollo verde; sin embargo, ello sirve al intento de presentar a las energ铆as extremas como palanca para la transici贸n energ茅tica. Cabe preguntarse, 驴si los partidos del poder siguen haciendo caso omiso de esta demanda, si no se implementan pol铆ticas que no sean un mero maquillaje, cu谩nto se puede tensar la cuerda ambiental en el pa铆s?

Referencias

[1] Se retoma as铆 el calendario surgido de la lucha contra la megaminer铆a en Esquel donde, desde el  4 de diciembre de 2002, se marcha todos los 4 de cada mes bajo la consigna 鈥淣o a la Mina鈥.

[2] La ronda de licitaciones de bloques en la plataforma continental realizada en 2017, durante la gesti贸n de Mauricio Macri, fue posible por el proceso de reclamo iniciado por Argentina en 2009 ante la ONU, durante el primer gobierno de Cristina Fernandez; y el marco regulatorio que rige la actividad es la ley nacional de Hidrocarburos reformada en 2014, a instancias del Ejecutivo Nacional.

[3] En Entre R铆os, la oposici贸n al fracking ante el anuncio del inicio de una campa帽a exploratoria por parte de YPF tuvo un car谩cter eminentemente socioambiental (defensa del Acu铆fero Guaran铆) y la movilizaci贸n culmin贸 con la prohibici贸n de la aplicaci贸n de esa t茅cnica en la provincia. En Mendoza y Chubut la movilizaci贸n se vertebr贸 en torno a la defensa del agua y los derechos territoriales de comunidades ind铆genas.

[4] Sus modos remiten a c贸mo abordaban las demandas feministas algunos sectores, cuando estas no estaban en el centro de la agenda p煤blica y eran consideradas de segundo orden, caracterizadas de peque帽oburguesas.

[5] Recomendamos la lectura del art铆culo de Gustavo Lahoud, Pujas que la transici贸n energ茅tica no disuelve.

Este art铆culo forma parte del nuevo cuaderno del Colectivo de investigaci贸n en Crisis Socioambiental y Despojo del Instituto Tricontinental de Investigaci贸n Social que aborda los debates p煤blicos sobre el proyecto de exploraci贸n s铆smica offshore frente a la costa atl谩ntica de la provincia de Buenos Aires, la valoraci贸n de sus costos sociales y ambientales en contraposici贸n a sus posibles beneficios econ贸micos. Con sus diferencias y afinidades, el conjunto de las contribuciones que re煤nen busca ayudar a pensar y construir alternativas desde una perspectiva popular.


Fuente: https://opsur.org.ar/2022/07/04/petroleras-en-el-mar-la-transicion-energetica-como-bandera-del-extractivismo/




Fuente: Argentina.indymedia.org