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Pico de Oro: una isla cercada por agua y palma de aceite en Pet茅n


July 20, 2021
De parte de Radio Zapatista
254 puntos de vista


20 jul 2021

Por Avispa

Por Paolina Albani y Carlos Choc. Con informaci贸n de Elmer Ponce y Nelton Rivera. Edici贸n H茅ctor Silva / Prensa Comunitaria

En portada: R铆o Salinas, Sayaxch茅 Pet茅n. Comunidad Pico de Oro. Foto de Nelton Rivera

La fuerte lluvia azota la lancha en la que viajan cinco hombres de mediana edad esta tarde-noche de noviembre de 2020. Intentan llegar al caser铆o Pico de Oro, una comunidad guatemalteca cerca de la frontera con M茅xico, en el selv谩tico departamento de Pet茅n. Los hombres y la lancha pierden el rumbo: la tormenta ha desbordado el r铆o por el que navegan, el Salinas, y no encuentran la orilla. El Salinas, hoy, se extiende unos 500 metros fuera de su cauce en ambas orillas, la guatemalteca y la mexicana.

Despu茅s de bregar con las aguas por un buen rato, los hombres logran llegar. Nada est谩 como lo dejaron. Todo est谩 en silencio. Desde la lancha y, en medio de la noche, solo alcanzan a ver las siluetas de los techos de paja y l谩mina de la escuela comunitaria y de la iglesia. Lo dem谩s est谩 bajo el agua. En menos de 24 horas, la tormenta Eta ha cambiado las vidas de los cinco hombres y de otras 17 familias. Esta es la primera de dos inundaciones: el agua no se retirar谩 de aqu铆 en tres meses.

Pico de Oro es una comunidad de parcelarios que existe desde 1975, habitada por 22 familias. Las primeras se instalaron en la d茅cada de los ochenta, atra铆das por la fertilidad de la tierra. Cuarenta y seis a帽os despu茅s, la comunidad vive sin agua potable, energ铆a el茅ctrica, tel茅fonos, tiendas o centros de comercio al alcance. All铆 viven y cosechan los productos que venden en los poblados cercanos.

A escasos metros de la comunidad inician los cultivos de palma de aceite de Tikindustrias, S.A., una sociedad an贸nima fundada en 2004, y se extienden 527 hect谩reas a la redonda. Es como si las comunidades estuviesen rodeadas por 380 campos de f煤tbol. La empresa ha comprado las tierras circundantes a varios comunitarios y ha vedado el paso a los parcelarios que permanecen en el lugar. Sin el permiso de Tikindustrias, nadie puede entrar o salir por tierra: la comunidad ha quedado encerrada por el r铆o y por la plantaci贸n.

La soluci贸n que los pobladores proponen es sencilla: construir una carretera que les permita conectarse con el mundo. El problema es que las tierras de los palmeros son las 煤nicas disponibles para hacer el proyecto. Un rotundo no ha sido su respuesta. La empresa les ha hecho una contrapropuesta: dar el derecho de paso a cambio de vender sus tierras.

Centro de la comunidad Pico de Oro. Sayaxch茅 Pet茅n. Foto Nelton Rivera

En la madrugada del 18 de noviembre de 2020, C茅sar Mart铆nez, presidente del Consejo Comunitario de Desarrollo (COCODE) de Pico de Oro, sale de su vivienda. En ese momento, el r铆o Salinas est谩 calmado y su cauce corre a unos 10 metros de su casa, como normalmente lo hace, pese a que ha llovido ininterrumpidamente por m谩s de 30 d铆as.

Camina bajo la lluvia para tomar una lancha hacia el pueblo 鈥淟o Veremos鈥, a una hora de distancia de la comunidad. All铆 toma un picop que lo lleva hasta el municipio de Sayaxch茅 en un viaje que puede tomar entre 40 minutos o dos horas, dependiendo del estado de la carretera.

Mart铆nez tiene una reuni贸n con la Municipalidad de Sayaxch茅, a la que pertenece Pico de Oro y con Tikindustrias, que las autoridades han insistido en llamar una 鈥渕esa de di谩logo鈥. Esta es la tercera vez en dos a帽os que los comunitarios intentan introducir la idea de un proyecto para una carretera. La espera se ha alargado m谩s de un a帽o por la pandemia de COVID-19.

M谩s de doce horas despu茅s, C茅sar Mart铆nez regresa a la comunidad acompa帽ado de los otros miembros del COCODE y encuentra todo lo que conoce bajo de agua. Salta de la lancha hacia la 煤nica ventana del segundo nivel de su casa de madera. Baja lentamente los pies y patea el agua mientras camina por la habitaci贸n. A pocos pasos est谩 su familia, que ha reunido todo lo que tiene sobre las camas para evitar que se moje. 脡l, su esposa, padre e hijos, en total 10 personas, permanecer谩n 22 d铆as encerrados en las dos 煤nicas habitaciones secas.

Los d铆as pasan y la lluvia no para. La inundaci贸n aumenta y el agua los alcanza. 鈥淐omo el r铆o iba creciendo鈥 solamente por una ventana sacamos unos costales de ma铆z, ya cuando le estaba llegando el agua. Un concu帽o m铆o me hizo favor de llevarlos a un mont铆culo, para que no se me fueran a mojar鈥, cuenta C茅sar Mart铆nez. La tormenta ha sido despiadada; cubre los mont铆culos y quienes han llevado all铆 sus pertenencias para salvarlas las han perdido.

鈥淐omo a las 7:00 de la noche empez贸 una gritaz贸n de la gente que viv铆a en los lugares donde no hab铆a lanchas y no se pod铆an trasladar. Gritaban para que los salvaran. Mucha gente perdi贸 sus animales, sus casas. -La tormenta- se las llev贸 con todo. Las familias solo se quedaron con la ropa que ten铆an encima. Fue duro鈥, cuenta Dorita Estrada, una de las vecinas. 鈥淢uchos dicen que hasta lloraron porque perdieron todo. Esperamos que no vuelva otra igual鈥, agrega.

Las inundaciones no son una novedad para Pico de Oro. Su ubicaci贸n geogr谩fica los ha predispuesto a que cada 3 o 4 a帽os ocurra un evento similar, pero el 煤ltimo que hab铆a dejado sus casas completamente inundadas fue la tormenta Mitch, en 1998. Desde entonces, las crecidas del r铆o, y de un arroyo llamado San Rom谩n, han logrado ser controladas y las p茅rdidas han sido m铆nimas debido a su corta duraci贸n.

En 23 a帽os, no hab铆a pasado nada igual al Mitch. Hasta ahora.

Cesar Mart铆nez. Presidente de la Comunidad Pico de Oro. Foto: Nelton Rivera

鈥淪e perdieron la mayor parte de las cosechas. Perd铆 siete toneles de frijol, 50 sacos de ma铆z y abono en bulto. Mucho se perdi贸. Camas, roperos. Fue de volada. Nos quedamos perdidos en esta desgracia. Menos de vidas. All铆 no hubo p茅rdidas, pero s铆 de cosas. Estamos y fuimos olvidados鈥, dice Felipe Estrada Marroqu铆n, uno de los propietarios de las parcelas en Pico de Oro y Secretario del COCODE del lugar.

Apenas un mes despu茅s de la inundaci贸n, las 22 familias han dejado atr谩s el albergue improvisado por la Iglesia Benem茅rito de las Am茅ricas, ubicada en el lado mexicano y han regresado a sus casas. El agua todav铆a no se ha retirado completamente y las personas han tenido que caminar a lo largo de la comunidad con medio cuerpo sumergido.

Felipe Estrada cuenta que regresaron para cuidar sus cosas, pero algunos encontraron que no ten铆an a d贸nde regresar; la corriente ha ladeado las construcciones m谩s d茅biles.

鈥淟a motocicleta, mi hijo la puso sobre unas tablas. Le puso unos trozos debajo y se dio vuelta. All铆 pas贸 la inundaci贸n. El agua hab铆a subido como dos metros o metro y medio. Cuando se escuch贸 que la segunda inundaci贸n ser铆a m谩s grande, entonces consegu铆 que un amigo me hiciera un viaje hacia Zaragoza, un lugar alto donde no hay inundaciones. All铆 mand茅 a mi familia, a una iglesia evang茅lica de un pastor que es amigo m铆o. All铆 estuvieron durante la segunda tormenta. Me qued茅 solito cuidando mi casa porque como dice el dicho: 鈥榰nos con la pena y otros con la repepena鈥. Porque hay gente que viene de otro lugar en lanchitas y se llevan las cosas de valor. Entonces uno cuida lo poquito que tiene鈥, comenta C茅sar Mart铆nez.

Di谩logo de sordos con los palmeros

Pico de Oro es, en realidad, una isla en la tierra. Est谩 limitada al oeste por el r铆o Salinas, como se llama ah铆 la porci贸n del caudal que viene de la presa Chixoy, en Alta Verapaz, que luego se convierte en el Usumacinta y est谩 rodeado por los dem谩s flancos, por 520 hect谩reas de palma de aceite, propiedad de Tikindustrias, que cultiva del lado de Guatemala desde hace 17 a帽os.

La finca en la que la empresa estaba asentada increment贸 su extensi贸n original en los 煤ltimos cinco a帽os y ahora es 22 veces m谩s grande, seg煤n la 煤ltima actualizaci贸n de la Direcci贸n de Catastro y Aval煤o de Bienes Inmuebles (DICABI) del Ministerio de Finanzas, en 2019. De acuerdo a datos de Grepalma, en Guatemala hay 180 mil 612 hect谩reas cultivadas con palma de aceite. De ellas, 16 mil 479 hect谩reas han sido deforestadas para dar espacio al cultivo.

Todo el comercio y movilidad de quienes aqu铆 viven tiene que ser por agua, porque Tikindustrias no permite a los pobladores utilizar sus terrenos. Eso, en tiempos de tormentas e inundaci贸n, puede ser una condena.

Este escenario motiv贸 a que el d铆a de la primera inundaci贸n, C茅sar Mart铆nez y su comitiva viajaran a Sayaxch茅 para plantear la construcci贸n de la carretera, pero la industria se neg贸. Pese a la emergencia que ocurrir铆a horas despu茅s de aquella reuni贸n, los comunitarios eligieron no solicitar la ayuda de los palmeros con el paso por sus tierras y prefirieron evacuar por lancha con ayuda de las autoridades mexicanas.

La relaci贸n entre los comunitarios de Pico de Oro y Tikindustrias se torn贸 problem谩tica cuando los parcelarios se negaron a vender sus tierras y, m谩s a煤n, desde que los palmeros se enteraron de las intenciones de la comunidad por construir un camino.

Plantaciones de Palma de aceite. Foto Nelton Rivera

Meses antes, hab铆a ocurrido este intercambio con un representante de los palmeros, seg煤n cont贸 el presidente de Pico de Oro: 鈥淪i alguien pasa por all铆 y alguien aparece muerto, no vayan a culpar a la palma porque la palma no es responsable de nada鈥, les dijo un representante de la empresa. Como autoridades, sospechamos y tuvimos miedo. En la comunidad nadie pasa por ese camino鈥, cuenta C茅sar Mart铆nez.

Quienes quedan en Pico de Oro son los vecinos renuentes a vender sus tierras, porque saben lo que valen y no quieren aceptar los dos mil quetzales que la palma les ofrece por parcela, cada una mide aproximadamente 60 metros de ancho y 45 metros de largo.

鈥淎qu铆 est谩n los patrimonios. Es la vida completa. Si lo hacemos -irse- 驴a d贸nde vamos?, 驴Qu茅 ser谩 de nosotros? Lo que le den a uno por el terreno no es nada. En cambio, el patrimonio es todo el tiempo. De eso vivimos. De eso comemos. Hemos luchado鈥, explica Felipe Estrada cuando responde a la posibilidad de buscar en otro lugar.

Quienes aqu铆 viven saben que estar cerca del r铆o tiene ventajas: el Salinas puede ponerse bravo, pero sigue dando vida a la comunidad. El r铆o tambi茅n los cuida.

鈥淪i no lo tuvi茅ramos estar铆amos tronados. Ya nos hubieran sacado los de la palma. Han intentado, pero no pueden porque tenemos al r铆o鈥, asegura Felipe Estrada.

鈥淓s una bendici贸n tener el r铆o cerca. El agua no nos hace falta鈥, se帽ala Dorita Estrada.

Las reuniones con los palmeros han sido infructuosas hasta ahora. Tikindustrias propuso a la comunidad tres alternativas que los dejan igualmente afectados: permitirles el paso de un solo veh铆culo, darles una lancha acu谩tica para trasladar a las familias hasta la comunidad de Lo Veremos o vender sus terrenos y mudarse a un 谩rea m谩s segura.

La municipalidad act煤a como mediador en este proceso, pero pasa por alto ofrecer otras soluciones que favorezcan a Pico de Oro como: un nuevo lugar para vivir.

A mediados de mayo, las autoridades del COCODE propusieron justamente eso: que el Estado guatemalteco les compre una caballer铆a que se encuentra a 3 kil贸metros de distancia de la comunidad. Un terreno que es lo suficientemente amplio para dar cabida a las 22 familias y que se encuentra a una altura superior a su comunidad.

鈥淎ll铆 no habr铆a necesidad de construir una calle porque ya hay una鈥, asegura Felipe Estrada.

La propuesta surgi贸 en un momento de tensi贸n en la comunidad, pues C茅sar Mart铆nez decidi贸 abandonar la presidencia del COCODE para dedicarse a su salud. Hace 10 a帽os sufri贸 un accidente que lo dej贸 inconsciente por m谩s de un mes y, desde entonces, sufre las secuelas. Algunos miembros de la comunidad tienen miedo de que este alejamiento sea producto de la influencia de Tikindustrias sobre su l铆der, pero 茅l asegur贸 que no es as铆 y que pretende regresar cuando se restablezca.

Pico de Oro, adem谩s, tiene otro problema: no es reconocido por la municipalidad como caser铆o y la falta de nombramiento legal representa un impedimento para que puedan gestionar cualquier proyecto como la instalaci贸n de la red de cableado el茅ctrico.

Tikindustrias sigue sin pronunciarse. Se les contact贸 a un n煤mero que aparece en el directorio de la Gremial de Palmicultores de Guatemala (Grepalma), a la que est谩n asociados, pero al momento de llamar se identificaron con el nombre de otra empresa. La mujer que atendi贸 la llamada proporcion贸 otro n煤mero de celular en donde responder铆a el responsable de Tikindustrias, pero en ese tel茅fono nunca atendieron la llamada.

Lo cierto es que la industria se ha vuelto herm茅tica desde 2012, cuando la empresa productora de Palma de aceite, Reforestadora de Palmas de El Pet茅n (REPSA) derram贸 Plaguicida Malati贸n en el r铆o La Pasi贸n y provoc贸 el ecocidio de miles de peces, cangrejos, tortugas, entre otros animales marinos. A la empresa se le abri贸 un proceso legal, pero nunca lleg贸 a nada.

A pesar de esto, la industria no necesit贸 abrirse para ser bien acogida por las autoridades guatemaltecas. El 18 de diciembre de 2019, el Ministerio de Ambiente le entreg贸 un reconocimiento 鈥減or su compromiso y trayectoria en el manejo y conservaci贸n de la fauna silvestre reconocido p煤blicamente鈥.

Comunidad Pico de Oro. Previo a la asamblea informativa. Foto Nelton Rivera

Tan lejos del Estado

Pico de Oro est谩 mucho m谩s cerca de sus vecinos mexicanos que del Estado guatemalteco, que nada hizo para atender la devastaci贸n que aqu铆 dejaron las tormentas del a帽o pasado.

Los pobladores de Pico de Oro se dedican a la siembra de ma铆z, frijol, ayote, chile y pepitoria. Son pocas las familias que tienen lanchas. La de C茅sar Mart铆nez era una de ellas, pero la perdi贸 con el paso de las tormentas Eta y Iota. Las lanchas, cayucos y ferris juegan un papel importante, no solo en el desarrollo econ贸mico de la comunidad, sino como 煤nica alternativa de transporte y comercio hacia los poblados vecinos.

El poblado solo cuenta con una escuela primaria en la que ense帽a un maestro mexicano y una iglesia evang茅lica que es el centro de la comunidad. Pico de Oro no tiene centro de salud, tiendas, servicio de agua potable o una conexi贸n a la red de energ铆a el茅ctrica nacional. Por eso, los pobladores acuden a M茅xico para ser atendidos por un m茅dico, beben agua de un pozo comunitario y quienes tienen energ铆a es gracias a unos paneles solares que les fueron donados a帽os atr谩s.

鈥淭uvimos la oportunidad de contactarnos con el Alcalde de Pico de Oro. Fuimos a supervisar la zona y c贸mo estaban de afectados. Nos comentaron que all铆 no estaba llegando ayuda. Los habitantes de esta comunidad estaban aislados en algunos lugares altos. Un d铆a llegamos con unos hermanos de la iglesia鈥, relata Jes煤s S谩nchez Hern谩ndez, pastor de una iglesia evang茅lica de la comunidad Benem茅rito de las Am茅ricas, un poblado mexicano ubicado a unos 30 kil贸metros de distancia.

鈥淣os preocup贸 mucho Pico de Oro. Cuando pasaban dando ayuda -las autoridades mexicanas-, les ped铆an credenciales. Si ten铆an credenciales mexicanas les daban alguna despensa. Nosotros nos dimos a la tarea de llevarles ropa, despensas y agua potable. El gobierno de su pa铆s no les hab铆a proporcionado ninguna ayuda. Estaban tristes y preocupados porque c贸mo le iba a hacer para cuando regresaran. Ya no iban a tener nada鈥, refiri贸 Jes煤s.

El pastor mexicano resume bien la actitud del Estado guatemalteco hacia los habitantes de Pico de Oro: 鈥淟as familias est谩n confiando, est谩n esperando, que s铆 les llegue alguna ayuda. Cuando menos ser铆a bueno que supieran que existen estas comunidades. Para su gobierno no existen. Que sepan que est谩n desolados y desatendidos. Ellos est谩n resignados. Solo se enfocan en salir adelante鈥.

As铆 han vivido siempre, como una isla independiente. Las 煤nicas veces que el Estado guatemalteco se ha hecho presente es en la 茅poca electoral. Despu茅s de las tormentas, los comunitarios mostraron su molestia por el abandono. Aseguraron que est谩n hartos de los ofrecimientos de los pol铆ticos que los seducen con promesas proyectos y desarrollo, pero siempre los olvidan. Esta vez, dicen, ya no se dejar谩n enga帽ar.

鈥淓st谩bamos contentos porque hab铆a una bonita cosecha de ma铆z. Est谩bamos esperando que secara para poder cosechar y venderlo鈥, cuenta el presidente del COCODE. 鈥淓st谩bamos esperando a que bajara la lluvia, para poder tener un mejor precio y para que los ma铆ces llegaran a punto. En eso se present贸 la primera tormenta que fue la Eta. Lamentablemente, solo algunas personas lograron sacar los sacos de ma铆z para sustento. Unos nos quedamos sin ma铆z, sin gasto y mucho menos para sacar a la familia adelante鈥, a帽adi贸.

La respuesta del Estado no fue eficiente. El Ministerio de Agricultura y CONRED llegaron a la comunidad para registrar las p茅rdidas, llevar semillas y una que otra bolsa humanitaria, adem谩s de colchones. CONRED, espec铆ficamente, revis贸 la condici贸n en la que las viviendas quedaron tras la inundaci贸n de tres meses e identific贸 que solo cuatro de ellas quedaron con da帽os severos y que podr铆an ser reconstruidas. Para el proyecto de reconstrucci贸n el Gobierno ha dicho que destinar谩 385.8 millones de quetzales.

Las casas de Pico de Oro aparecen en el listado de las 2 mil 696 viviendas con da帽os severos que ser铆an priorizadas para la reconstrucci贸n, de acuerdo a informaci贸n de CONRED. Falta saber si el Ministerio de Comunicaciones cumplir谩 con la reconstrucci贸n en la comunidad, ya que cada familia deber谩 de llenar una serie de requisitos como tener t铆tulo de propiedad y que el terreno est茅 en un 谩rea libre de riesgos, de acuerdo a lo indicado por Carlos Armend谩riz, viceministro de vivienda. Adem谩s, los alcaldes de cada municipio deber谩n crear un expediente por cada comunidad para que el Gobierno proceda.

El modelo de las casas nuevas consistir铆a en dos habitaciones, un ba帽o y un ambiente compartido para sala, comedor y cocina en un espacio de 32 metros cuadrados. Las viviendas ser谩n construidas con block y l谩mina y cada una tendr谩 un costo de 35 mil quetzales. Las familias podr谩n elegir entre un terreno o una casa, pero la reubicaci贸n, en caso de elegir un terreno, depender谩 de la disponibilidad de lotes y que estos sean evaluados como seguros, indic贸 Armend谩riz.

Mientras tanto, en el Congreso se libra una batalla totalmente distinta, que tambi茅n tiene que ver con lo que pasa en Pico de Oro. Esta batalla legislativa nada tiene que ver con la protecci贸n de las comunidades, sino de los recursos naturales y, enfrenta a los diputados conservadores y a los liberales. Los 煤ltimos proponen a trav茅s de la iniciativa 5843 que reformar铆a la Ley Forestal, que se proh铆ba la deforestaci贸n de hect谩reas de bosque para sembrar palma de aceite sin contar con una licencia extendida por el Instituto Nacional de Bosques (INAB) y, que quienes incumplan la normativa ser铆an sancionados con prisi贸n de cinco a diez a帽os o con multas de medio mill贸n a un mill贸n de quetzales.

En Pico de Oro, el 90 % de los comunitarios permanecer谩 en la misma casa que las tormentas casi se llevaron. Eso s铆 las cuatro familias consiguen que sus viviendas sean reconstruidas por el Gobierno.

Comunidad Pico de Oro. Foto Nelton Rivera

La casa de C茅sar Mart铆nez conserva un fuerte olor a lodo. En las paredes de madera todav铆a es visible la marca que el agua dej贸 como un recordatorio de lo vivido. Los pilares quedaron al descubierto, algunos de ellos est谩n podridos y no podr谩n soportar el peso por mucho m谩s tiempo. El resto de la estructura tambi茅n est谩 da帽ada. Su casa, que construy贸 con sus propias manos despu茅s del Mitch, no ser谩 una de las elegidas para ser reconstruida. Para esta comunidad, no hay desastre natural ni emergencia que haya valido para que el Estado solucione el encierro y abandono en el que viven por el Salinas y la industria palmera.




Fuente: Radiozapatista.org
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