May 17, 2021
De parte de Asociacion Germinal
283 puntos de vista

PLANES MILITARES Y CORPORATIVOS SOBRE EL CAMBIO CLIM脕TICO

Mientras que las preocupaciones de las empresas no son otras que las ganancias, en los nuevos escenarios clim谩ticos en Washington DC, un importante grupo de elites pol铆ticas se reuni贸 para valorar los probables impactos del Cambio clim谩tico sobre los intereses de la seguridad nacional. Los estrategas militares publicaron 鈥淐limate cataclysm: The foreign policy and national security implications of climate change鈥. La humanidad ha entrado en la 鈥渆ra de las consecuencias鈥, la cual ser谩 crecientemente definida por la 鈥渋ntersecci贸n entre cambio clim谩tico y la seguridad de las naciones鈥. Los investigadores formularon tres escenarios sobre posibles impactos clim谩ticos (esperado, grave y catastr贸fico). Los autores emitieron duras advertencias sobre poblaciones enteras que son forzadas a desplazarse o que pierden la vida en el Sur global. El informe prev茅 disturbios sociales, conflictos, millones de migrantes en movimiento, y un uso cada vez m谩s extendido de leyes de excepci贸n para controlar la protesta. 鈥淎l inicio miles, despu茅s millones y m谩s tarde cientos de millones de personas con hambre se dirigir谩n hacia Europa鈥, y 鈥渓a UE tratar谩 de replegarse detr谩s de altos muros y de bloqueos navales, una estrategia de contenci贸n que si bien ser谩 juzgada como moralmente indefendible y que provocar谩 malestar interno y empobrecimiento, tambi茅n ser谩 reconocida como un asunto de supervivencia鈥. 鈥淓l altruismo y la generosidad se ver谩n debilitados鈥. Esto da cuenta de una amenaza a la seguridad sin precedentes, una amenaza a 鈥渘uestra sociedad, nuestra forma de vida, y nuestra libertad鈥. En conclusi贸n: los militares deben estar listos y recibir m谩s recursos para lidiar con un mundo m谩s desordenado y conflictivo.

Despu茅s del colapso de las discusiones de Copenhague en el a帽o 2009 se reformul贸 el cambio clim谩tico como un tema de seguridad.

La crisis ambiental choca con los dos legados de la guerra fr铆a, el militarismo y la econom铆a desenfrenada del libre mercado, para encender los conflictos existentes y crear nuevos patrones de violencia. Es un paradigma que busca mantener el control antes que abordar los problemas de fondo. Tal ideolog铆a y tal pr谩ctica est谩n al servicio de los intereses de quienes tienen poder y recursos; por su naturaleza, act煤an en contra de las acciones orientadas a la redistribuci贸n del poder y de la riqueza y por lo tanto no discuten las inequidades que subyacen a la crisis clim谩tica. Las estrategias de seguridad se concentran en la protecci贸n de activos, recursos y cadenas de aprovisionamiento contra la inestabilidad social provocada por el cambio clim谩tico. Lo que unifica a todas estas estrategias es la externalizaci贸n de las amenazas. 鈥淟as amenazas ambientales son algo que los extranjeros hacen a los americanos o al territorio americano鈥, nunca son algo provocado por EEUU o las pol铆ticas occidentales, por su propia naturaleza, por tanto, el enfoque militar y de seguridad ignora las causas sist茅micas del cambio clim谩tico y por la misma raz贸n hace caso omiso de los cambios que debieran introducirse en EEUU y en las instituciones, estructuras y pol铆ticas occidentales.

Las pol铆ticas de seguridad relacionadas con las de escasez, han engendrado una serie de subnarrativas: seguridad alimentaria, seguridad h铆drica, seguridad energ茅tica, y otras similares. Estas narrativas persisten dentro del paradigma del 鈥渃ontrol鈥 militar, ignorando aspectos de justicia y equidad y garantizando que aquellos con recursos los contin煤en manteniendo, independientemente de c贸mo, por qu茅 y a qu茅 coste. La 鈥渟eguridad鈥 ha sido radicalmente condicionada desde el 11-s y est谩 siendo conscientemente utilizada para justificar medidas coercitivas contra la poblaci贸n.

El lado corporativo de la nueva agenda de seguridad se sit煤a a trav茅s de la lente de la gesti贸n de 鈥渞iesgos鈥 y la promoci贸n de la 鈥渞esiliencia鈥 corporativa, es decir, de la continuidad de las ganancias. La narrativa de la seguridad ha sido usurpada por las elites corporativas para defender el statu quo y consolidar su poder. El cambio clim谩tico supone riesgos y oportunidades para las corporaciones. La resiliencia acepta como un hecho el empeoramiento del cambio clim谩tico y, en lugar de adoptar acciones radicales para prevenirlo, busca la adaptaci贸n. Utilizada con el mismo vigor en el complejo militar-industrial, la resiliencia implica el 鈥渄esequilibrio como principio organizativo鈥, en el cual se ayuda a las poblaciones a 鈥渟obrevivir鈥 mientras se apoya a las corporaciones y al capitalismo a 鈥減rosperar鈥.

Las corporaciones transnacionales continuar谩n gozando de una relevante influencia en la formulaci贸n de pol铆ticas, tanto a trav茅s del cabildeo como por el resultado de medidas neoliberales antiregulatorias que comparten los pol铆ticos de centro de los pa铆ses m谩s industrializados.

El objetivo se ha reducido esencialmente al liddism o 鈥渢apismo鈥 (es decir, mantener la tapa sobre los asuntos), una estrategia que es 鈥渢anto generalizada como acumulativa, implicando un intenso esfuerzo para desarrollar nuevas t谩cticas y tecnolog铆as que puedan evitar problemas y suprimirlos a medida que aparecen鈥.

Las respuestas del estado ante el desastre autocumplido son caracterizadas como 鈥減谩nico de la elite鈥. El p谩nico a la descomposici贸n social proporciona una justificaci贸n a la militarizaci贸n de las zonas de desastre. Y en el centro de todo, una narrativa moralmente cargada sobre los 鈥渟aqueadores鈥. La respuesta a los desastres es solo una parte de un 鈥渃onjunto cada vez mayor de t茅cnicas para tomar el control en las situaciones de crisis鈥, que sirven principalmente para mantener 鈥渆structuras de autoridad existentes y acuerdos de propiedad鈥 y hacer a la gente 鈥減asiva, dependiente y, por lo tanto, gobernable鈥. La preocupaci贸n global securitaria se corresponde con medidas represivas cada vez m谩s frecuentes, y en restricciones dr谩sticas de la libertad de expresi贸n y asociaci贸n en todo el mundo. En el n煤cleo de la seguridad descansa el objetivo esencialmente represivo de lograr que las cosas sigan igual, no importa lo injustas que sean.

El catastrofismo avisa sobre probables consecuencias de una expansi贸n del estado. Expansiones adicionales de vallas fronterizas, patrullas navales, contratistas militares, servicios de seguridad privatizados, sistemas de vigilancia y drones de vigilancia del clima. De hecho, desde 2008 la industria de la seguridad ha crecido un 5% anual a pesar de la recesi贸n en todo el mundo.

En la medida en que la responsabilidad por la continua destrucci贸n recae sobre los alineamientos contempor谩neos entre el poder y el capital, y no sobre la humanidad como un todo, esta nueva era deber铆a llamarse en realidad como 鈥淐apitaloceno鈥.

La militarizaci贸n ocurre debido a 鈥渆l p谩nico de las elites鈥, el miedo al desorden social y el temor a los pobres, a las minor铆as y a los inmigrantes. Este miedo da lugar a que polic铆as y militares prioricen la protecci贸n de la propiedad sobre la vida de los seres humanos. Los activistas medioambientales se han colocado de forma particular en primera l铆nea de la represi贸n estatal.

La sobredimensionada capacidad militar de EEUU-su complejo militar-industrial- ha creado poderosos intereses que dependen de la guerra y que por lo mismo la promueven. Esta nueva econom铆a de la represi贸n contribuye a difundir una ideolog铆a xen贸foba y b茅lica.

La pol铆tica del 鈥渂ote salvavidas armado鈥 consiste en responder al cambio climatico a trav茅s del armamentismo, la exclusi贸n, el olvido, la represi贸n, la vigilancia policial y el asesinato. Podemos imaginar un autoritarismo verde que surge en los pa铆ses ricos, mientras que la crisis clim谩tica empuja al tercer mundo al caos. Este tipo de 鈥渇ascismo clim谩tico鈥-una pol铆tica basada en la exclusi贸n, la segregaci贸n y la represi贸n- resulta terror铆fica y est谩 condenada a fracasar.

El lenguaje de la adaptaci贸n sugiere que la gente debe adaptarse al cambio clim谩tico, en lugar de argumentar que son las estructuras de poder y los procesos que generan la crisis clim谩tica los que deben cambiar.

La escasez que predice carencias en el futuro debido a la combinaci贸n del crecimiento poblacional con las dificultades clim谩ticas. La soluci贸n propuesta que domina estas 鈥渋nseguridades鈥 es siempre la misma: expandir la producci贸n, estimular mayor inversi贸n privada y el uso de nuevas tecnolog铆as para superar los obst谩culos. No se consideran en absoluto los aspectos ligados a la distribuci贸n, la injusticia y la explotaci贸n ambiental o el valor de la autonom铆a o el control local. Estos temas se descartan como inviables e irrelevantes. Pero la escasez es fundamentalmente creada por  la forma de distribuci贸n de los recursos. Las instituciones mundiales declaran 鈥渋ntensificar sosteniblemente鈥 la agricultura en las d茅cadas futuras, consolidar谩 un modelo agr铆cola industrial que es definitivamente insostenible y que depende de combustibles f贸siles baratos y del transporte global.

Al transferir la responsabilidad de la crisis a las masas mundiales de personas pobres, el ambientalismo de corte malthusiano alivia la presi贸n sobre aquellas corporaciones, estados-naci贸n y ej茅rcitos que tienen una responsabillidad significativa en las actuales inseguridades. Y los estados explotan el populismo autoritario en nombre de la escasez intentando colonizar la imaginaci贸n pol铆tica.

El neoliberalismo al tiempo que ha debilitado o eliminado las funciones del estado de protecci贸n, regulaci贸n y redistribuci贸n, se han sobredimensionado las capacidades represivas y militares.

La resiliencia demanda que utilicemos nuestras acciones para acomodarnos al capital y al estado, y para la continuidad de ambos, en lugar de ofrecerles resistencia.

El modelo empresarial de las grandes corporaciones es destruir el planeta. Los bancos y los seguros son los m谩ximos inversores en combustibles f贸siles. Las finanzas especulativas han encontrado un mercado de riesgos clim谩ticos que ampl铆an su actividad.

El objeticvo principal de los ej茅rcitos es garantizar el orden mundial actual, sin importar lo injusto o insostenible que sea, y son parte del problema.

Los estados son propietarios de parte importante de las principales empresas mundiales y controlan el mercado de hidrocarburos y la miner铆a y han internalizado el beneficio a corto plazo y a toda costa de las empresas privadas ,y crean un buen ambiente de negocios e inversi贸n negandose a regular con normas limitativas medioambientales o sociales al sector privado. Tambi茅n son parte del problema.

Los estados a nivel mundial se han lanzado a preparar 鈥渆stados de excepci贸n鈥 para hacer frente a las 鈥渆mergencias complejas鈥. Las estrategias que los estados est谩n poniendo en marchan probablemente fracasar谩n, pues parecen no entender, y menos a煤n abordar, las causas de las emergencias complejas, siendo incapaces de identificar los sectores sociales que se tornar铆an vulnerables en este proceso.Debemos resisitir al estado de excepci贸n permanente.

Los desastres naturales se alimentan tambi茅n de otras acciones antropog茅nicas, particularmente del crecimiento poblacional, la urbanizaci贸n y la destrucci贸n de la resiliencia ecol贸gica y social. Es la forma en que la sociedad trata de afrontar esos riesgos, la falta de recursos para hacerlo o, en algunos casos, la decisi贸n simplemente de ignorarlos, lo que en 煤ltima instancia determinar谩 si tales amenazas y p茅rdidas se materializar谩n y, de hacerlo, qui茅nes ser谩n los afectados. 鈥淓l terremoto no mat贸 a la gente, sino las regulaciones de construcci贸n y las debilidades en el apoyo y el rescate鈥.

En el marco de la globalizaci贸n, la dependencia de las sociedades modernas de l铆neas de abastecimiento mundiales, de la producci贸n alimentaria industrial, de la infraestructura transnacional, de las comunicaciones y de la tecnolog铆a, ha exacerbado su vulnerabilidad. La 鈥渟inergia negativa鈥 entre los principales 鈥渇actores de estr茅s鈥 se profundiza por la acci贸n de un 鈥渕ultiplicador鈥, es decir, por la interconectividad del sistema global. Los problemas seguir谩n en aumento y, por lo tanto, el sistema tender谩 a debilitarse en el largo plazo. Esto puede conducir a un 鈥渇allo sist茅mico鈥 en el que el engranaje ya no es capaz de responder, lo que podr铆a traducirse en una ruptura sist茅mica o una 鈥渁brupta ruptura de nuestros sistemas sociales y tecnol贸gicos vitales鈥. Se est谩 creando una 鈥渢ormenta perfecta鈥, en la que convergen una triple crisis de alimentos, agua y energ铆a, generando una serie de emergencias complejas a medida que los estados tratan de enfrentarlas, no consiguiendo en muchos casos mantener el control ni proveer los bienes y servicios requeridos. En lugar de afrontar las causas subyacentes o adoptar medidas para proteger a los sectores sociales m谩s vulnerables, los gobiernos parecen concentrarse m谩s en la preparaci贸n de medidas ante la crisis orientadas a militarizar las emergencias y a socavar los derechos humanos.

Los poderes adoptados en nombre de la preparaci贸n y gesti贸n de emergencias se han hecho m谩s coercitivos, otrogando un papel m谩s relevante a militares y a agentes de seguridad privados. Pero la securitizaci贸n es, de por si, de poca relevancia sino se abordan las ra铆ces de los potenciales peligros en  Europa. Se imponen estrategias para abordar emergencias a corto plazo en detrimento de las vulnerabilidades que se advierten en el largo. Esto implica 鈥渁rrebatar las opciones pol铆ticas a los seres humanos, especialmente las opciones de resistencia鈥.

El activismo y la protesta se convierten en signos no de la necesidad de una modificaci贸n de las pol铆ticas, sino de amenazas a la seguridad que deben ser evitadas, neutralizadas o impedidas. La violencia real en un mundo afectado por el cambio clim谩tico no es aquella ocasionada por los disturbios, sino la provocada por los barones de los combustibles f贸siles que provocan el cambio clim谩tico y destruyen la vida de la poblaci贸n. Es preocupante que, con frecuencia, las evaluaciones de riesgo que efect煤an los gobiernos citen la disconformidad social y la resistencia como grandes amenazas a la seguridad, en lugar de apreciarlas como una se帽al de fallo dentro del sistema.

El objetivo de las nuevas pol铆ticas de seguridad no es solo el mantenimiento de la ley y el orden, sino la total pacificaci贸n de poblaciones vulnerables e inquietas. Pero muchas comunidades han desarrollado una notable respuesta frente a los desastres. Pese al sufrimiento, la crisis siempre hace aflorar el altruismo y la solidaridad entre la gente. Desastre tras desastre, y casi siempre de forma desapercibida para los medios de comunicaci贸n, vemos a las comunidades apoy谩ndose, protegiendo a los m谩s vulnerables y movilizando atenci贸n y asistencia de manera eficiente y efectiva. Esto es lo opuesto a las respuestas inadecuadas o militarizadas de las elites: 鈥淟os desastres a menudo revelan que el mundo podr铆a ser otra cosa, revelan la fuerza de la esperanza, la generosidad y la solidaridad, revelan que la ayuda mutua es un principio vital natural, y muestran a la sociedad civil como algo que espera tras bastidores para actuar cuando se requiera鈥. Estas experiencias inspiradoras son tambi茅n las que generalmente orientan el proceso de reconstrucci贸n. La resiliencia a largo plazo demanda de un modelo socioecon贸mico que reduzca la vulnerabilidad en lugar de exacerbarla. Sin el acceso universal a los servicios b谩sicos, una educaci贸n para todos, la lucha contra la inequidad y la creaci贸n de una cultura de colaboraci贸n y solidaridad en lugar de una de competici贸n e individualismo, es muy dif铆cil construir uuna sociedad verdaderamente resiliente. Hay 7 caracter矛sticas clave que har铆an que una comunidad se convirtiera en resiliente: diversidad, capital social, ecosistemas saludables, innovaci贸n, colaboraci贸n, sistemas regulares para la retroalimentaci贸n, y modularidad (dise帽ar un sistema en el que si un elemento falla o se rompe no afecte al todo). En algunos aspectos fundamentales, esto constituye la ant铆tesis de los sistemas y pr谩cticas en los que se basa nuestra actual econom铆a globalizada que, por el contrario, ha estimulado los monopolios corporativos, la monocultura, la centralizaci贸n del poder, la destrucci贸n ambiental y el individualismo. Las soluciones efectivas a la crisis del clima necesariamente supondr谩n cambios de gran alcance respecto al actual sistema econ贸mico. El 煤nico camino cierto para prevenir la constante erosi贸n de las libertades civiles en manos de los estados de excepci贸n es la movilizaci贸n de una resistencia permanente, que bloquee las propuestas militares y que genere alternativas. La resistencia sigue siendo la mejor forma de alcanzar la resiliencia.

鈥淟o que veo en todo el mundo es gente com煤n dispuesta a enfrentar la desesperaci贸n, el poder e incontables avatares para devolver cierta apariencia de gracia, justicia y belleza a este mundo鈥.

La imagen reflejada en el cambio clim谩tico es paranoica y volcada excesivamente en los aparatos de seguridad del estado, que carecen de la imaginaci贸n y del mandato para concebir ninguna soluci贸n que no sean cat谩ctrofes y disturbios sociales. En el fondo de este escenario se entrev茅 a las elites corporativas que aprecian solo riesgos y oportunidades y que utilizan el lenguaje de la desestabilizaci贸n del clima y los temores sobre la seguridad para beneficiarse de ambos. La seguridad sol铆a significar la capacidad de las personas para cuidar de si mismas y de otros, pero la promesa de la seguridad humana-libres de necesidad y libres de temores- est谩 quedando eclipsada por una seguridad corporativo-estatal que ofrece un t茅rmino comod铆n para una serie de pol铆ticas inmorales y cuestionables. La seguridad provee actualmente de un marco omnipresente para pol铆ticas que buscan consolidar los intereses de los poderosos. A los ojos de las elites, la comunidad y personas que sufren las consecuencias se han convertido en desechables. Las v铆ctimas se ven como amenazas en vez de ayudarles. Se trata de una respuesta perversa e irracional que amenaza con desmantelar unas libertades civiles labradas con enorme esfuerzo, afianzar las desigualdades existentes y sofocar el debate pol铆tico, al tiempo que protege al sistema de su profundo cambio necesario.

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Fuente: Asociaciongerminal.org