December 15, 2021
De parte de La Peste
1,063 puntos de vista

Introducci贸n

No soy capaz de imaginar ninguna conferencia, en ning煤n otro lugar del mundo, en la que mi participaci贸n pudiera honrarme y emocionarme m谩s que 茅sta que conmemora los 100 a帽os de la fundaci贸n de la CNT, la m谩s importante organizaci贸n obrera que el mundo haya visto jam谩s, aqu铆 en Barcelona, La Meca que todo socialista libertario debiera visitar antes de morir.

Ante todo estoy aqu铆 para escuchar y aprender m谩s acerca de la historia de la CNT. Pero se me ha pedido que comparta algunos pensamientos sobre un tema en el que he invertido m谩s tiempo en los 煤ltimos cuarenta a帽os que en ning煤n otro: c贸mo mejoran los trabajadores y consumidores sus vidas autogestionando e interrelacionando las actividades econ贸micas por s铆 mismos.

Como a muchos de vosotros, estoy seguro de ello, se me ha preguntado muchas veces por qu茅 creo que esto es posible. En vista de la elasticidad y resistencia del capitalismo globlal, y en vista del fracaso que todas las econom铆as del siglo veinte llamadas 鈥渟ocialistas鈥 sufrieron al intentar poner en marcha algo siquiera parecido a la autogesti贸n de los trabajadores, 驴por qu茅 contin煤o creyendo en una alternativa al sistema de mercado y a la planificaci贸n desde arriba? Los socialistas libertarios responden a esta cuesti贸n de distintas maneras:

1.Algunos se帽alan que el impulso hacia la autogesti贸n ha tenido lugar en cada insurrecci贸n revolucionaria y que 茅ste ha sido reprimido invariablemente por medio de la violencia. A pesar de ser cierto, me cuesta basar mi argumento en este razonamiento, ya que a pesar de existir esta tendencia a la autogesti贸n cuando los reg铆menes autoritarios se vienen abajo, esto no demuestra que dicho impulso inicial pueda sostenerse en el tiempo, incluso en ausencia de violencia, que es al fin y al cabo a lo que nuestro interlocutor se refiere. Adem谩s los debates sobre la fortaleza de ese impulso hacia la autogesti贸n y la magnitud de la represi贸n en determinados momentos hist贸ricos, se convierten r谩pidamente en debates sobre las credenciales de los distintos historiadores.

2.Otros hacen 茅nfasis en que la capacidad y el deseo de alcanzar la autogesti贸n econ贸mica son componentes de la naturaleza humana en su b煤squeda de la libertad, de lo cual se han dado muchas evidencias a lo largo de la historia de la humanidad. Como persona que suele utilizar este argumento en primer lugar, suelo se帽alar posteriormente que el punto de vista contrario (que nosotros los seres humanos somos, para nuestra desesperaci贸n, tan deficientes en t茅rminos sociales, que somos incapaces de coordinar conscientemente nuestras econom铆as de una manera eficiente y justa) es un mito que favorece la propagaci贸n de las 茅lites que quieren gobernarnos.

3.Por 煤ltimo, aqu茅llos que son capaces de dejar atr谩s sus sentimientos sobre nuestras potencialidades, y que est谩n m谩s familiarizados con la historia reciente del socialismo libertario argumentan que es posible porque ya pas贸 una vez. Ocurri贸 en Espa帽a cuando las poderosas organizaciones libertarias, siendo la CNT la m谩s importante de todas, engendraron una econom铆a autogestionada por los trabajadores que funcion贸 bastante bien bajo las circunstancias acaecidas entre 1936 y 1939, cuando fueron aplacadas manu militari por el ataque violento del fascismo europeo.

脡ste 煤ltimo es un argumento de peso en las discusiones con quienes son menos optimistas acerca de las potencialidades humanas, y que son reacios a creer que algo sea posible a no ser que ya haya sucedido antes. Como muchas de las personas que vienen a preguntarme pertenecen a esta categor铆a, durante a帽os he recopilado una gran cantidad de informaci贸n sobre la Revoluci贸n Espa帽ola (teniendo en cuenta que no estoy especializado en ella), y as铆 puedo desplegar este argumento con bastantes buenos resultados. Pero aqu铆, hall谩ndome entre amigos con un conocimiento hist贸rico mucho m谩s profundo, pueda tal vez expresar algunos de mis peque帽os recelos.

Los primeros a帽os de una revoluci贸n son tan especiales como dif铆ciles. Por definici贸n, lo mismo el optimismo que el entusiasmo suelen estar en pleno apogeo. Aparecen con inusitada frecuencia el tipo de peligros y dificultades palpables que provocan, incluso en contextos no revolucionarios, torrentes de solidaridad por encima de lo com煤n. Hemos comprobado algo parecido recientemente con la tragedia de Hait铆. Y creo que se puede defender de forma convincente que todos estos factores fueron especialmente significativos en Espa帽a a lo largo de aquellos escasos tres a帽os. 驴Hubiese funcionado tan bien la econom铆a como lo hizo entre 1936 y 1939 si Franco hubiese sido derrotado? 驴Exist铆an durante la guerra unos objetivos econ贸micos simples y obvios? Proporcionar armas, municiones y ropa a las tropas. Proporcionar a las colectividades los insumos necesarios para cultivar la tierra. Hacer llegar alimentos a los barrios de las ciudades. En definitiva, con unas prioridades bien marcadas, la coordinaci贸n entre productores y consumidores es mucho m谩s sencilla, y en tiempos de guerra se est谩 mucho m谩s dispuesto a realizar sacrificios. Pero, 驴hubiesen cumplido con su funci贸n los procedimientos empleados durante la guerra para planificar las relaciones entre las distintas f谩bricas, colectividades, y barrios, una vez alcanzadas las metas, siendo las prioridades m谩s complejas y menos obvias, y habiendo muerto ya el fervor revolucionario? Es decir, 驴es realmente cierto que pueden hallarse todos los componentes necesarios para autogestionar la econom铆a en las pr谩cticas de estos compa帽eros revolucionarios? 驴O acaso faltaban otros aspectos que convendr铆a que los socialistas libertarios explorasen?

Por supuesto que se habr铆a aprendido mucho m谩s de esta experiencia si la Revoluci贸n Espa帽ola no hubiese sido reprimida. Y tal vez exista una mejor manera de formular mi pregunta: 驴Hemos aprendido algo desde 1939 sobre c贸mo gestionar una econom铆a que nuestros compa帽eros revolucionarios de la CNT encontrar铆an 煤til para solucionar los problemas que no hab铆an resuelto a煤n de forma definitiva? O, 驴c贸mo har铆an nuestros compa帽eros de la CNT hoy d铆a para planificar la econom铆a espa帽ola si tuvieran la oportunidad?

Me parece que la forma en que se deber铆a organizar una planificaci贸n econ贸mica integral y democr谩tica es cualquier cosa excepto obvia. De hecho, me da la sensaci贸n de que muchos de los que defienden la planificaci贸n democr谩tica por parte de trabajadores y consumidores viven felizmente inconscientes de que muchas de sus ideas para conseguirlo han fracasado. Creo que este fallo intelectual radica en dos puntos flacos del pensamiento izquierdista tradicional acerca de la planificaci贸n democr谩tica. La perspectiva socialista tradicional de este tipo de planificaci贸n sigue sin ver la necesidad de proporcionar a los trabajadores en las empresas y a los consumidores en los barrios un grado considerable de autonom铆a sobre su propio comportamiento. Por otro lado, la perspectiva anarquista no ve la necesidad de planificar detalladamente los procedimientos que ayuden a productores y consumidores, quienes deber铆an tener autonom铆a en algunos aspectos pero no en otros. Actividades de planificaci贸n que est谩n fuertemente interrelacionadas y que deben realizarse simult谩neamente de forma equitativa y eficiente. Por desgracia, como economista profesional debo decir que me parece que todo el debate dentro de la Izquierda acerca de c贸mo organizar de hecho una econom铆a autogestionada peca de鈥 驴c贸mo decir esto sin caer en el insulto?鈥 ingenuidad y desinformaci贸n, le sobra la tozudez del creyente pero carece de soluciones concretas para problemas reales.

El Reto

El reto consiste en dar poder a los consejos de trabajadores y de consumidores protegiendo al mismo tiempo los intereses del resto de agentes econ贸micos afectados por lo que aqu茅llos deciden. El reto consiste en dotar a los distintos grupos de trabajadores de derechos de uso sobre parte de los recursos productivos de la sociedad, incluido lo que los economistas llaman el 鈥渃apital humano鈥 de las personas,sin permitir que se beneficien injustamente de aqu茅llos de esos recursos productivos que pertenecen y deber铆an de beneficiar a todos.

Lo que los socialistas han tenido siempre claro es que aquello que haga cualquier agente econ贸mico afectar谩 necesariamente a muchos otros. La conclusi贸n que sacan de este hecho es que la planificaci贸n democr谩tica debe permitir a todo el mundo tener voz y voto en lo que a las decisiones econ贸micas se refiere. Hasta aqu铆, por supuesto, ning煤n problema. Pero las distintas decisiones que puedan tomarse, no afectan a todo el mundo por igual. Esto podr铆a llamarse el dilema fundamental al que se nos enfrentamos aqu茅llos que queremos organizar un sistema de decisiones econ贸micas que d茅 poder de decisi贸n a las personas en funci贸n del grado en que dichas decisiones les afecten: la mayor铆a de 茅stas afectan a muchas personas, pero no de igual modo. El reto consiste en dotar a trabajadores y consumidores de un grado de autonom铆a de decisi贸n en sus propios consejos que no sea desproporcionado.

Fomentar la participaci贸n popular en la toma de decisiones econ贸micas es dif铆cil. Al fin y al cabo, desde que los humanos 鈥渁scendimos鈥 desde las sociedades de caza y recolecci贸n hasta las sociedades de clases con 茅lites gobernantes, se ha impedido a las personas encargadas de trabajar, participar en la toma de decisiones sobre asuntos econ贸micos. Y durante los 煤ltimos 300 a帽os se les ha dicho que no sirven para tomar decisiones econ贸micas importantes, y que deben dar gracias a su suerte por que existen empresarios capitalistas y gestores que piensan por ellos. Desarrollar una cultura que incentive a esa mayor铆a que ha sido siempre silenciada en sus centros de trabajo a participar activamente en la toma de decisiones acerca de qu茅 y c贸mo producir, es ya de por s铆 dif铆cil, a pesar de que estas decisiones tengan un impacto inmediato y palpable en el d铆a a d铆a de los trabajadores. Fomentar la participaci贸n popular en la coordinaci贸n de las actividades interrelacionadas de millones de lugares de trabajo y vecindarios distintos, y en la inversi贸n y planificaci贸n estrat茅gica a largo plazo, cuyo impacto sobre la vida de cada individuo queda m谩s diluido y es menos obvio, es incluso m谩s dif铆cil. Y sin embargo, 茅ste es el legado hist贸rico de la alienaci贸n capitalista que el socialismo debe superar. Es m谩s, el precio del fracaso ser铆a monstruoso. Los bi贸logos nos ense帽an que la naturaleza aborrece el vac铆o ecol贸gico, lo cual significa que en sistemas ecol贸gicos complejos, cualquier nicho vac铆o ser谩 r谩pidamente ocupado por un organismo u otro. Si existe una sola lecci贸n que podamos aprender de la historia de la humanidad, 茅sta es que la sociedad aborrece los vac铆os de poder.

Si las personas no controlan sus propias vidas, lo har谩n otros por ellas. Si existe una 煤nica lecci贸n que podamos aprender de la historia del socialismo del siglo XX, es que si los trabajadores y los consumidores no gestionan sus econom铆as, entonces una 茅lite econ贸mica lo har谩 en su lugar.

Una Soluci贸n: La Planificaci贸n Participativa

驴C贸mo dotar a trabajadores y consumidores de la autonom铆a necesaria en sus consejos para conseguir que participen de forma continuada en la toma de decisiones econ贸micas a la vez que nos aseguramos de que no tomen decisiones socialmente da帽inas? 驴C贸mo garantizar a los peque帽os grupos de trabajadores y consumidores la autonom铆a necesaria para que dediquen tiempo y esfuerzo en participar sin que ello impida que los afectados por su toma de decisiones, por muy poco que les afecten, tambi茅n puedan decidir? 驴C贸mo podemos garantizar a los grupos de trabajadores el uso de los recursos productivos de la sociedad y a la vez impedir que se beneficien injustamente de ello? 驴C贸mo convencer a un trabajador o consumidor que ha sido apartado de todas las formas imaginables de la toma de decisiones econ贸micas de que las cosas han cambiado, y que participar merece ahora la pena? La planificaci贸n participativa, que forma parte del modelo conocido como 鈥渆conom铆a participativa鈥, fue dise帽ada para resolver estos problemas.

El proceso de planificaci贸n participativa vincula a consejos y federaciones de trabajadores y de consumidores, y a un Comit茅 de Asistencia a la Iteraci贸n (CAI). Conceptualmente, el proceso de planificaci贸n es bastante simple:

1.El CAI publica estimaciones actualizadas del coste de oportunidad de utilizar todos los recursos, categor铆as laborales, y stocks de capital, as铆 como las estimaciones actualizadas del coste social de producir todos los bienes y servicios.

2.Las federaciones y consejos de consumidores contestan con propuestas de consumo. Las Federaciones y consejos de trabajadores, contestan con propuestas de producci贸n, enumerando los productos que proponen fabricar y los insumos que necesitar谩n.

3.El CAI calcula el exceso de demanda u oferta para cada bien y servicio final, para cada bien de capital, materia prima y categor铆a laboral, y ajusta las estimaciones del coste de oportunidad o coste social en proporci贸n al grado de exceso de demanda u oferta para cada bien.

4.Con las nuevas estimaciones de los costes social y de oportunidad, los consejos y federaciones de trabajadores y consumidores revisan y reenv铆an sus propuestas hasta que finalmente se env铆e una que el resto de consejos acepten. La planificaci贸n continuar谩 hasta que no haya exceso de demanda para ning煤n bien, categor铆a laboral, materia prima o stock de capital, es decir hasta que se alcance un plan factible.
Los miembros de los consejos de trabajadores se reunir谩n para decidir sus propuestas de producci贸n los insumos que les har谩n falta. Los miembros de los consejos vecinales de consumo, se reunir谩n para discutir qu茅 bienes p煤blicos necesitan para el barrio. Y los representantes de los consejos de consumidores que formen una federaci贸n se reunir谩n para determinar qu茅 bienes p煤blicos necesitan grupos de consumidores m谩s amplios. Estas reuniones incumben a los miembros de cada uno de los consejos y de las federaciones, no se trata de reuniones entre consejos y federaciones. Es m谩s, se trata de reuniones en las que s贸lo se estudian las necesidades espec铆ficas de cada consejo y de cada federaci贸n. La discusi贸n no gira en torno a lo que se opina de la planificaci贸n econ贸mica general en su conjunto, sino de lo que se podr铆an llamar propuestas de 鈥渁ctividades propias鈥.

Cuando los consejos de trabajadores realizan una propuesta, piden permiso para el uso particular de una parte de los recursos productivos pertenecientes a la sociedad. Sus propuestas vendr铆an a decir 鈥渟i a ustedes, con quienes compartimos una divisi贸n cooperativa del trabajo, les parece bien permitirnos el uso de los recursos productivos, insumos que son de todos, entonces, prometemos proporcionarles los siguientes bienes y servicios.鈥 Cuando los consejos de consumidores piden permiso para consumir bienes y servicios cuya producci贸n implica un coste social, su propuesta dice en realidad: 鈥渁 partir de la valoraci贸n que de nuestro esfuerzo han hecho los dem谩s trabajadores, y teniendo en cuenta la proporci贸n asignada a los miembros de los hogares, creemos que es justo que consumamos los siguientes bienes y servicios, cuya producci贸n implica un coste social equivalente.鈥

El proceso de planificaci贸n est谩 dise帽ado para esclarecer si la propuesta de un consejo de trabajadores es ineficiente o si la de un consejo vecinal de consumo es injusta, a la vez que permite a otros consejos retirar el apoyo a propuestas cuando 茅stas parecen ineficientes o injustas. Pero son los propios consejos de trabajadores y de consumidores los que hacen las propuestas iniciales de sus propias actividades as铆 como todas las revisiones correspondientes. Es decir, si una propuesta de producci贸n de un consejo de trabajadores o una propuesta de un consejo de consumidores se declina, el consejo que realiz贸 dicha propuesta deber谩 revisarla para poder reenviarla en la pr贸xima ronda del proceso de planificaci贸n. Este aspecto distingue a la planificaci贸n participativa de cualquier otro modelo de planificaci贸n y resulta crucial, porque permite que trabajadores y consumidores disfruten de un grado significativo de autogesti贸n.

Si bien a los economistas nos preocupa que los recursos productivos se utilicen de manera eficiente (y hemos demostrado que nuestro procedimiento lo consigue bajo supuestos mucho menos restrictivos que los necesarios para demostrar que una econom铆a de mercado alcanza un equilibrio general Pareto 贸ptimo), a los socialistas les deber铆a preocupar m谩s si el proceso de planificaci贸n fomenta la participaci贸n popular en la toma de decisiones. Estoy convencido de que esto es lo que hace que la planificaci贸n participativa anual destaque sobre el resto de propuestas de planificaci贸n democr谩tica

Una econom铆a participativa, claro est谩, no puede ajustar exactamente el poder con que dota a cada individuo en la toma de decisiones al grado en que 茅stas le afectan. Lo que se pretende es dise帽ar procedimientos que se acerquen a este objetivo. 驴C贸mo consigue esto la econom铆a participativa?

1.Cada trabajador/a tiene asignado un voto en su consejo de trabajadores.
2.En los consejos de trabajadores m谩s numerosos las secciones dilucidan los debates siguiendo el sistema de un trabajador, un voto.
3.Los consumidores pueden consumir todo lo que quieran siempre y cuando su esfuerzo haya alcanzado en la evaluaci贸n correspondiente un nivel suficiente como para cubrir el conjunto del coste social derivado de producir los bienes y servicios que piden.
4.Cada consumidor/a dispone de un voto en los consejos vecinales de consumidores, teniendo en cuenta el nivel y la composici贸n del consumo de bienes p煤blicos del vecindario.
5.Las federaciones, responsables de los distintos niveles de consumo colectivo y de limitar la contaminaci贸n, son tambi茅n democr谩ticas. Cada consejo env铆a un n煤mero de delegados a la federaci贸n en funci贸n de su n煤mero de miembros.
6.Pero ante todo, los consejos y las federaciones no limitan las propuestas sobre sus propias actividades a la fase inicial de la planificaci贸n participativa, sino que se encargar谩n tambi茅n de revisar su propia actividad a lo largo del resto de rondas.

驴Qui茅n decide si las propuestas de los consejos y las federaciones son aceptables? En los modelos de planificaci贸n central, la decisi贸n recae en 煤ltima instancia en la m谩s alta autoridad. Esto se justifica porque se considera que 煤nicamente una autoridad central puede cotejar toda la informaci贸n necesaria para determinar si las propuestas utilizan eficientemente los recursos escasos y reparten las cargas econ贸micas de una manera justa. Es decir, se da por hecho que la autoridad central y s贸lo 茅sta puede proteger el inter茅s social. Pero sin entrar en el debate m谩s general de si podemos confiar en que cualquier autoridad defienda otro inter茅s que el suyo propio, resulta que si nos detenemos en las razones esgrimidas para otorgar a los planificadores centrales el poder de aprobar o denegar propuestas de trabajo y consumo, aqu茅llas son falsas. Una planificaci贸n central no puede recoger toda la informaci贸n necesaria para tomar decisiones competentes. Sin embargo, s铆 que es posible proporcionar a los consejos de trabajadores y consumidores la informaci贸n necesaria para que tomen las decisiones mediante la planificaci贸n participativa.

Debido a que la mayor铆a de la informaci贸n acerca de lo que pueden o no pueden hacer los distintos consejos de trabajadores emana de quienes trabajan en ellos, y debido a que bajo un sistema de planificaci贸n central existen incentivos perversos que inducen a los planificadores a cometer errores sobre las verdaderas capacidades de los centros de trabajo, resulta imposible que esos planificadores obtengan la informaci贸n precisa necesaria para tomar decisiones adecuadas. Este problema, reconocido desde hace tiempo por los anarquistas, se conoce hoy como la cr铆tica a la planificaci贸n central procedente del 鈥渃onocimiento t谩cito鈥, y est谩 ampliamente aceptada. Lo que no se acepta de forma tan generalizada es que una planificaci贸n de distinta 铆ndole pudiera eliminar estos incentivos perversos y otros similares, ofreciendo por tanto a todo el mundo la informaci贸n exacta y necesaria para tomar decisiones con fundamento.

En la planificaci贸n participativa descrita, los trabajadores s贸lo se perjudicar铆an si no fuesen capaces de formular propuestas que revelen de manera precisa sus verdaderas potencialidades, ya que al subestimar sus capacidades se reduce la probabilidad de que se les asignen los recursos productivos requeridos. Este tipo de planificaci贸n tambi茅n elimina los incentivos perversos asociados a la contaminaci贸n y a los bienes p煤blicos, end茅micos en los sistemas de mercado. Bajo la planificaci贸n participativa, son los propios afectados por la contaminaci贸n los primeros interesados en revelar c贸mo les afecta 茅sta, y estos efectos negativos quedar谩n reflejados en los costes sociales de producir los distintos bienes y servicios. Ni lo uno ni lo otro sucede en las econom铆as de mercado.

En la planificaci贸n participativa las solicitudes de bienes p煤blicos se realizan simult谩neamente y de manera an谩loga a las de bienes y servicios privados, mientras que el mercado genera un sesgo a favor de las solicitudes de consumo individual en perjuicio del consumo colectivo.

Al eliminar los incentivos perversos end茅micos a los sistemas centralizados y de mercado, la planificaci贸n participativa es capaz de ofrecer estimaciones de los costes de oportunidad de los recursos productivos escasos, los costes sociales de las emisiones da帽inas y los de la producci贸n de bienes y servicios. Y esas estimaciones son tan exactas como cabr铆a esperarse. Esto significa que la planificaci贸n participativa genera la informaci贸n necesaria para tomar decisiones fundadas sobre las propuestas de trabajo y consumo. Todo el mundo dispone de la informaci贸n necesaria para calcular la relaci贸n beneficio social-coste social de cada una de las propuestas realizadas por cada consejo de trabajadores, y todo el mundo dispone de la informaci贸n necesaria para comparar el coste social de cada consejo de consumidores respecto al esfuerzo medio de sus miembros.

Permitir que los consejos voten 鈥渟铆鈥 o 鈥渘o鈥 a las propuestas de los dem谩s no implica que haya que dedicar mucho tiempo a la evaluaci贸n de dichas propuestas. Todo lo que deben hacer es comparar el ratio beneficio social-coste social de las propuestas enviadas por los consejos de trabajadores. Cuando ese ratio est茅 por debajo de la media lo m谩s probable es que est茅n empleando los recursos ineficientemente o que no est茅n trabajando tanto como el resto. Cuando el coste social por miembro de un consejo de consumidores est茅 por encima de la evaluaci贸n de esfuerzo media de sus miembros, probablementeest茅n siendo demasiado avariciosos e injustos con los dem谩s. En los casos contrarios, todo el mundo mejora aprobando las propuestas de los consejos de trabajadores y de consumidores. Por supuesto existir谩n excepciones a estas reglas, y es necesario dise帽as mecanismos de apelaci贸n para tratar casos poco habituales donde 鈥渓os n煤meros enga帽en鈥. Pero la mayor铆a de las propuestas se pueden votar con bastante agilidad al hacerse posible, gracias a la planificaci贸n participativa, que cada consejo juzgue si son socialmente justas o no, sin mayor p茅rdida de tiempo, adem谩s de crear incentivos para aprobar las que son responsables y declinar 煤nicamente aqu茅llas que resulten ineficientes o injustas.

Resumiendo, mientras a la autoridad central le resulta imposible obtener la informaci贸n precisa sobre la verdadera capacidad de los distintos centros de trabajo que le hace falta para proteger el inter茅s p煤blico, la planificaci贸n participativa proporciona a todos y cada uno de los consejos la informaci贸n y los incentivos necesarios para realizar 谩gilmente informes fundamentados sobre las propuestas de otros.

驴Significa esto que si una decisi贸n me afectara 1,24 veces m谩s a m铆 que a otra persona, mi voto tendr铆a un peso exactamente 1,24 veces mayor? Por supuesto que no. Pero podr茅 decidir qu茅 tipo de bienes privados podr茅 consumir yo, podr茅 decidir con mis vecinos qu茅 bienes p煤blicos locales consumiremos, y podr茅 decidir junto con el resto de usuarios de los bienes p煤blicos que est谩n a mayor escala, cu谩les de ellos consumir茅, siempre y cuando nuestro esfuerzo y sacrificio cubra el coste social de conseguir lo que queramos. Y podr茅 decidir con mis compa帽eros de trabajo qu茅 queremos producir y c贸mo producirlo (siempre y cuando propongamos utilizar de manera eficiente los recursos productivos escasos de la sociedad).

Peligros a evitar en la planificaci贸n democr谩tica

La planificaci贸n autoritaria desincentiva la participaci贸n de los trabajadores y de los consumidores al negarles el poder de decidir. Quienes abogamos en cambio por una planificaci贸n democr谩tica que otorgue a la gente m谩s control sobre las decisiones econ贸micas que les afectan, vemos tambi茅n que un sistema de planificaci贸n democr谩tica mal dise帽ado desmotivar铆a igualmente su participaci贸n aunque de manera distinta. Si los consejos de trabajadores y de consumidores no tienen la suficiente autonom铆a en lo que a su propio trabajo y consumo se refiere, pero deben enzarzarse en debates, discusiones y negociaciones interminables sobre lo que quieren hacer en colaboraci贸n con el resto de la sociedad, es normal que se pudiera caer en la apat铆a incluso en ausencia de autoritarismo.

Existe el riesgo serio de que algunas formas de planificaci贸n democr谩tica desincentiven al trabajador y al consumidor de a pie si se le pide que participe en negociaciones demasiado largas, sobre todo si la mayor铆a de 茅stas las realizan sus representantes. En este caso, ni unos ni otros pierden su soberan铆a, como sucede en la planificaci贸n autoritaria, pero si los procesos para involucrar a los afectados se realizan de forma burda y torpe, y recaen primordialmente en sus representantes, 茅stos podr铆an convertirse en una barrera para la participaci贸n que solamente los trabajadores y consumidores m谩s abnegados y decididos pelear铆an por derribar. En otras palabras, cuando la organizaci贸n de la planificaci贸n democr谩tica no se hace bien, 茅sta puede convertirse en un laberinto burocr谩tico que podr铆a llevarnos a lo que Nancy Folbrellam贸 鈥渓a dictadura de lo sociable鈥.

La planificaci贸n participativa est谩 dise帽ada para que los consejos de trabajadores y de consumidores decidan qu茅 quieren hacer, siempre y cuando esto no implique un mal uso de los recursos productivos que pertenecen a todos o un aprovechamiento injusto sobre los dem谩s. Est谩 dise帽ada para ayudar a los consejos a demostrarse mutuamente que sus propuestas son socialmente responsables, generando la informaci贸n necesaria para que se pueda llegar a dicha conclusi贸n. Y est谩 dise帽ada tambi茅n para evitar reuniones pol茅micas e improductivas donde los representantes de los distintos consejos hagan propuestas no s贸lo de parte de las personas a las que representan sino tambi茅n de aqu茅llas a quienes no representan. El proceso de planificaci贸n puede durar unas cuantas rondas hasta que las propuestas sean confirmadas como razonables y ajenas a cualquier clase de derroche de recursos sociales. Pero estas rondas no implican un incremento de reuniones conflictivas entre representantes de distintos consejos que debaten sin la informaci贸n necesaria los m茅ritos de la producci贸n nacional. Se trata simplemente de reuniones en las que los propios consejos y federaciones deber谩n reconsiderar y revisar sus propias propuestas sobre lo que ellos mismos quieren hacer, con unas l铆neas de actuaci贸n claras de cara a conseguir la aprobaci贸n del resto. A diferencia de otros modelos de planificaci贸n democr谩tica los consejos nunca tendr谩n que discutir las ideas de otros acerca de lo que ellos mismo tienen que hacer, no tienen que suplicar la aprobaci贸n de sus propuestas en reuniones acaloradas con los dem谩s, y existe una agenda clara para contemplar casos excepcionales de apelaci贸n.

La democracia deliberativa ha sido bien valorada desde hace tiempo por los anarquistas, y poco a poco va gan谩ndose el apoyo de c铆rculos m谩s amplios, aunque la deliberaci贸n sobre planes econ贸micos anuales puede tomar dos formas bien distintas.

鈻燩uede ser sobre planes anuales integrales, y llevarse a cabo en reuniones a las que asistan 煤nicamente unos pocos representantes de cada consejo.
鈻燨 bien puede tratar de lo que cada consejo quiere hacer, y llevarse a cabo y realizarse dentro entre todos los miembros de cada uno de ellos, formulando y revisando su propia actividad en respuesta a lo que el resto de consejos les hayan indicado y contando con las estimaciones m谩s precisas del coste social y de oportunidad de sus decisiones.
Las diferencias entre estas dos formas de democracia deliberativa son cruciales.

Si bien la primera concepci贸n puede ser m谩s com煤n, tiene tres desventajas:

1.S贸lo unos pocos de cada consejo est谩n presentes en estas deliberaciones (los representantes), que tendr谩n que asumir la tarea de transmitir lo vivido a los representados con todo lo que ello conlleva.
2.Los miembros de los consejos de trabajadores nunca formulan propuestas sobre lo que quieren hacer. En su lugar, sus representantes, junto con los de otros consejos, realizan propuestas sobre lo que todo el mundo, incluidos ellos mismos, quiere hacer.
3.Las reuniones de los representantes en que se proponen planes econ贸micos integrales anuales no generan estimaciones cuantitativas de los costes sociales y de oportunidad, sin los cuales cualquier tipo de discusi贸n sobre las virtudes de las distintas propuestas queda mutilada o resulta directamente imposible. La planificaci贸n participativa cede, sin embargo, a cada trabajador y a cada consumidor 鈥搚 no s贸lo a sus representantes鈥, el poder suficiente para que formulen sus propias propuestas de trabajo y de consumo, y da lugar a estimaciones de los costes sociales y de oportunidad tan precisos como se pueda esperar.
Por desgracia, los izquierdistas que carecen de formaci贸n econ贸mica han ignorado durante mucho tiempo los procesos que producen informaci贸n fiable y razonablemente precisa, la cual es necesaria para tomar decisiones sociales fundadas. Si bien es razonable la aversi贸n a poner precio a las cosas en el contexto del capitalismo actual, que 鈥渃onoce el precio de todo pero desconoce su valor鈥, en ausencia de estimaciones razonables del coste social y de oportunidad resulta imposible participar sensatamente en la planificaci贸n. Si queremos que el ciudadano de a pie participe, no s贸lo debemos darle voz y voto a la hora de planificar, debemos facilitarle tambi茅n el acceso a la informaci贸n esencial que se necesita para llegar a conclusiones sensatas 谩gilmente. Si no conozco el coste de oportunidad en t茅rminos de recursos que tiene una propuesta de trabajo, o el coste social de producir los insumos intermedios necesarios, o si no puedo comparar estos costes con los beneficios sociales de lo que los trabajadores han propuesto producir, 驴c贸mo voy a poder decidir de forma sensata si una propuesta de trabajo es socialmente responsable? Para poder hacer una propuesta as铆, necesitamos conocer estos datos con el fin de estar seguros de si es socialmente responsable o no. Tambi茅n necesitar茅 conocerlos para determinar si nuestra propuesta se aprobar谩 r谩pidamente o no, o si ser谩 por el contrario rechazada y quedar谩 pendiente de su paso por un proceso de apelaci贸n especial. Cuando la propuesta de trabajo la formula otro consejo, necesito estar informado para saber si quiero votar 鈥渟铆鈥 o 鈥渘o鈥, lo que querr茅 hacer lo m谩s r谩pidamente posible en la mayor铆a de los casos. Sin unas estimaciones razonables de los costes sociales y de oportunidad no hay forma de tomar semejantes decisiones. Sin embargo, con esta informaci贸n podremos realizar los c谩lculos necesarios r谩pidamente, los resultados pueden ofrecerse de forma inmediata a todo el mundo y el ciudadano de a pie podr谩 tomar todas las decisiones necesarias en cada ronda del proceso de planificaci贸n.

Cinco niveles de Democracia Econ贸mica

Resulta 煤til identificar cinco 谩reas en las que debemos organizar la 鈥渄emocracia econ贸mica鈥.

La gente se suele centrar en los centros de trabajo individuales y en los vecindarios, donde la 鈥渟oluci贸n鈥 com煤nmente llamada 鈥渁utogesti贸n鈥 es adecuada. Los centros de trabajo deber铆an estar regidos por consejos de trabajadores, en los que cada uno tendr铆a un voto, y los vecindarios, por consejos de consumidores en los que cada residente tendr铆a tambi茅n un voto. Si bien es cierto que no es f谩cil asegurar un funcionamiento autogestionario real y significativo tanto en los centros de trabajo como en los vecindarios, existe una gran cantidad de literatura y de experiencias que podr谩n guiarnos en este sentido. La principal aportaci贸n a la sabidur铆a convencional que sobre este tema hemos realizado los defensores de la 鈥渆conom铆a participativa鈥 como yo mismo, es algo a lo que hemos llamado el establecimiento de un equilibrio de poder entre los diversos trabajos, o 鈥渃ombinaciones equilibradas de empleo鈥, algo que no he mencionado a煤n en este ensayo.

El segundo 谩mbito en que necesitamos introducir la democracia econ贸mica es la planificaci贸n anual, que es en lo que me he centrado hasta ahora en este art铆culo. Dado un stock de 鈥渃apital鈥 natural, manufacturado y humano al inicio de cada a帽o, 驴qu茅 se deber铆a producir? 驴C贸mo deber铆a producirse? Y 驴qui茅n deber铆a producirlo y consumirlo? A lo largo de este trabajo he esbozado una propuesta para llevar adelante una planificaci贸n econ贸mica anual e integral, conocida como 鈥減lanificaci贸n participativa鈥, y he defendido que las ventajas que dicho procedimiento lleva impl铆citas son mayores que las de otros que abordan la democratizaci贸n de la planificaci贸n anual de formas m谩s comunes y tradicionales. No obstante, cuando hablamos de una planificaci贸n econ贸mica integral 茅sta incluye otros dos tipos de planificaci贸n adem谩s de la anual.

Si bien el stock de capital es conocido a comienzos de cada a帽o, la inversi贸n hace que var铆e a lo largo del tiempo. As铆 que el tercer 谩mbito donde es necesario introducir la democracia econ贸mica es en laplanificaci贸n de la inversi贸n.

Y puesto que los planes de inversi贸n se entremezclan con la planificaci贸n estrat茅gica a largo plazo, o planificaci贸n del 鈥渄esarrollo鈥, existen importantes razones para realizar una planificaci贸n estrat茅gicaaparte de la de la inversi贸n. 脡ste es el cuarto 谩mbito de planificaci贸n democr谩tica.

El quinto y definitivo tiene que ver con la coordinaci贸n del proceso que garantizar谩 que lo acordado se lleva efectivamente a cabo, lo que incluye introducir ajustes en los planes en respuesta a los imprevistos. Si bien existen grandes diferencias en la forma de 鈥渃oordinar鈥 estos procesos entre las econom铆as planificadas y las econom铆as de mercado, y dado que existen formas m谩s o menos democr谩ticas y eficaces de coordinar los planes, no entrar茅 a discutir estos aspectos ahora, sino que me limitar茅 a realizar unos breves comentarios en lo que a la planificaci贸n estrat茅gica y de inversi贸n se refiere.

Siendo la duraci贸n temporal la 煤nica diferencia entre la planificaci贸n anual, la de la inversi贸n y la planificaci贸n estrat茅gica a largo plazo, desde un punto de vista estrictamente te贸rico todas pueden analizarse de igual manera. Puesto que mi inclinaci贸n personal me lleva a pensar todo desde un punto de vista estrictamente te贸rico, es precisamente as铆 como me aproxim茅 a ello en primera instancia. Y sigo creyendo que deber铆amos intentar utilizar los procesos de planificaci贸n participativa siempre que nos sea posible a la hora de realizar planes de inversi贸n y de desarrollo, ya que 茅stos maximizan la participaci贸n, tal y como ya he explicado. Desafortunadamente, en la vida real, la planificaci贸n de la inversi贸n y la del desarrollo se diferencian en gran medida de la planificaci贸n anual, algo que debemos de tener en cuenta.

El problema no reside 煤nicamente en que la incertidumbre a la hora de realizar c谩lculos estimatorios crece a medida que nos alejamos en el tiempo, ni en la variaci贸n de las preferencias de las personas o el conocimiento tecnol贸gico (por m谩s que 茅stos sean problemas de gran calado). El principal problema reside en que los costes sociales y de oportunidad que dependen de esos c谩lculos variar谩n en funci贸n de los planes de inversi贸n y desarrollo que elijamos, lo que significa que podr铆amos evaluar incorrectamente nuestras opciones de desarrollo e inversi贸n si utilizamos los costes sociales y de oportunidad actuales. En cualquiera de los escenarios en que nos situemos, los recursos productivos y tecnol贸gicos, as铆 como las preferencias de los consumidores son constantes cuando realizamos la planificaci贸n anual. Por este motivo los costes sociales y de oportunidad pueden estimarse con cierto grado de precisi贸n (suponiendo que la planificaci贸n est茅 dise帽ada correctamente para hacerlo). Pero los costes de oportunidad y por tanto los costes sociales de la producci贸n en los a帽os venideros variar谩n en cierta medida dependiendo de las inversiones que hagamos en el presente. Y ambos variar谩n incluso m谩s dependiendo del camino que decidamos tomar a la hora de enfocar el desarrollo a largo plazo. Eso significa que evaluar los diferentes planes de inversi贸n y desarrollo utilizando las estimaciones del coste social y de oportunidad utilizadas para la planificaci贸n participativa del a帽o actual podr铆a conducirnos a error. (脡ste no es un problema exclusivo de la planificaci贸n democr谩tica. La planificaci贸n autoritaria y los sistemas de mercado deben enfrentarse al mismo dilema, aunque en realidad lo que terminan por hacer es fingir que el problema no existe.)

Las federaciones industriales y de consumidores deber谩n asumir la mayor parte de la responsabilidad de formular, revisar y aprobar los planes de inversi贸n y de desarrollo. Esto no significa que los consejos de trabajadores y de consumidores tomados individualmente no tengan nada que decir al respecto, sino que lo que aporten tendr谩n que hacerlo a trav茅s de sus representantes en las federaciones a las que pertenecen. Es m谩s, las propuestas que hacen las propias federaciones para s铆 mismas pueden seguir desempe帽ando un papel muy importante, especialmente en las fases iniciales de la planificaci贸n de la inversi贸n y el desarrollo. Pero las evaluaciones cuantitativas de los costes y beneficios sociales de las distintas propuestas de inversi贸n (lo que los economistas llamamos la 鈥渢asa de retorno social de las inversiones鈥) ser谩n menos precisas que las de las propuestas anuales de producci贸n. Y las evaluaciones cuantitativas de los diferentes planes estrat茅gicos a largo plazo ser谩n incluso menos precisas. Esto significa que habr谩 m谩s discusiones y debates entre los delegados de las distintas federaciones en las reuniones nacionales para la planificaci贸n de la inversi贸n y el desarrollo que en las de planificaci贸n anual. Por tanto, los equipos de expertos tendr谩n un papel m谩s activo en la formulaci贸n de propuestas viables en la primera que en esta 煤ltima.

Y esto significa finalmente que el debate y la discusi贸n entre delegados seguidos de la celebraci贸n de refer茅ndum sobre planes de inversi贸n y de desarrollo alternativos jugar谩n un papel mucho m谩s importante, al contrario de lo que sucede durante la planificaci贸n anual donde se puede confiar en que la revisi贸n de las propias propuestas hecha por los mismos consejos d茅 lugar a resultados equitativos y eficientes, y todo el debate permanece dentro de los consejos, pudiendo as铆 participar todo el mundo.

En relaci贸n con esto, quiero hacer tres aportaciones que pueden ser de inter茅s:

1.Si bien los procedimientos participativos de planificaci贸n anual distan mucho de la concepci贸n tradicional de la planificaci贸n democr谩tica en la que los representantes se re煤nen para formular planes integrales, tal vez sometidos a refer茅ndum, en lo que a los planes de inversi贸n y desarrollo se refiere, el proceso se asemeja algo m谩s a esa concepci贸n m谩s tradicional.

2.Por desgracia, ser谩 m谩s dif铆cil estimular la participaci贸n popular de los trabajadores y consumidores de a pie en los planes de inversi贸n y de desarrollo. No s贸lo porque los trabajadores ven menos cruciales para su vida cotidiana las decisiones sobre inversi贸n y desarrollo que las de consumo y producci贸n actuales. Tambi茅n se debe a que

鈻爈os delegados tendr谩n que desempe帽ar con la ayuda de expertos un papel de mayor importancia a la hora de formular los planes de inversi贸n y de desarrollo, incluso cuando las alternativas deban ser sometidas a refer茅ndum populares, y
鈻爈as propuestas que manan desde abajo y que tienen mucho m谩s inter茅s para la mayor铆a de las personas, ser谩n menos relevantes en este tipo de decisiones que en la realizaci贸n de planes anuales.

3.Por tanto, es fundamental fomentar al m谩ximo la participaci贸n de los trabajadores y consumidores durante el proceso de planificaci贸n anual mediante el uso de la planificaci贸n participativa, la cual

鈻爀s una herramienta muy potente para ense帽ar a las personas c贸mo su destino est谩 fuertemente vinculado al de los dem谩s y c贸mo participar, y
鈻爀s la manera m谩s eficaz de rellenar el vac铆o de poder que la 茅lite, que podr铆a surgir con mayor facilidad en la planificaci贸n de inversi贸n y de desarrollo, podr铆a de otro modo usurpar.

Conclusi贸n

Todas las versiones de planificaci贸n anual que proceden del socialismo libertario pueden considerarse como maneras para que la gente discuta y decida sobre su propia divisi贸n del trabajo, una vez acordado que los recursos productivos existentes pertenecen a la comunidad en su totalidad. Una manera de llevarla a cabo consiste en delegar en los representantes de los consejos para que 茅stos propongan, discutan y finalmente voten las distintas propuestas de planificaci贸n para el conjunto de la econom铆a. Otra forma de organizar el di谩logo democr谩tico es que los distintos grupos de trabajadores y consumidores propongan lo que ellos mismos quieren hacer, pudiendo refinar posteriormente, a luz de informaci贸n m谩s precisa, c贸mo cada una de las propuestas afectar谩n a unos y a otros, de tal modo que se pueda encontrar por tanto una manera eficiente y justa de utilizar los recursos productivos que son de todos.

Creo que organizar la planificaci贸n integral de la segunda manera, como un proceso social iterativo de propuestas hechas por cada cual, combinadas con el reparto de la informaci贸n, y seguidas de votaciones democr谩ticas basadas en criterios claros de responsabilidad social, maximiza el potencial participativo en la planificaci贸n anual.

1.A diferencia de otros enfoques de planificaci贸n democr谩tica, la planificaci贸n participativa proporciona una autonom铆a sin precedentes a los consejos de trabajadores y de consumidores en el control de sus propias actividades. Debido a que aquello que van a realizar ellos mismos es lo que m谩s preocupa a las personas, 茅sta resulta ser una virtud importante a la hora de convencer a los que durante largos a帽os han sido castigados sin voz ni voto, de que finalmente vale la pena participar en la toma de decisiones econ贸micas.

2.El procedimiento genera la informaci贸n que la gente necesita para tomar decisiones fundadas sobre lo que es eficiente y justo (merced a unas estimaciones razonablemente precisas sobre los costes sociales de producir los distintos bienes y servicios, incluyendo los costes medioambientales y los costes de oportunidad de utilizar los distintos recursos productivos, los distintos tipos de trabajo y los distintos stocks de capital). Sin una idea de lo valioso que puede resultar un recurso productivo cuando se utiliza para otra cosa, y cu谩nto le cuesta a la sociedad producir un bien o un servicio, 驴c贸mo podr铆amos saber si una propuesta de consumo o de trabajo es eficiente o justa?

Desgraciadamente, las concepciones tradicionales de planificaci贸n democr谩tica son incapaces de generar dicha informaci贸n para tomar decisiones fundamentadas incluso en los casos en los que se da la participaci贸n democr谩tica a trav茅s de representantes. El procedimiento de planificaci贸n participativa da lugar a esta informaci贸n y la pone inmediatamente a disposici贸n de todos los consejos, lo que les permite votar las propuestas del resto sin perder el tiempo, por lo que el poder de aprobar o rechazar las propuestas de los consejos ya no tiene por qu茅 recaer en las manos de una 茅lite.

3.El procedimiento social iterativo de planificaci贸n ense帽a a quienes participan en 茅l, c贸mo lo que deciden hacer afecta al resto, y c贸mo lo que otros deciden hacer les afecta a ellos mismos. Es decir, ense帽a a los participantes a ver c贸mo los destinos econ贸micos est谩n entrelazados.

4.Puesto que las discusiones de las propuestas tienen lugar en los consejos de trabajadores y en los vecindarios en vez de realizarse en las plenarias de representantes, todo el mundo, y no s贸lo unos pocos, puede participar en el proceso, que se convierte de este modo tanto en un proceso educativo social como en un proceso de toma de decisiones para la sociedad. En otras palabras, el proceso maximiza la participaci贸n directa y minimiza la participaci贸n a trav茅s de representantes.

5.El procedimiento de planificaci贸n participativa proporciona un criterio claro para resolver desacuerdos sobre las propuestas, y evitar por tanto enredarse en interminables debates entre representantes que culminan 煤nicamente cuando un lado agota al otro.

Creo que la planificaci贸n de la inversi贸n y de las estrategias a largo plazo deber铆an realizarse de la misma manera, en la medida de lo posible, que la planificaci贸n anual, ya que es as铆 como se maximiza la participaci贸n popular en 谩reas de decisi贸n tan importantes. Pero es importante reconocer que existen algunas diferencias que requerir谩n algunas modificaciones a la hora de realizar aquellos tipos de planificaci贸n, ya que las se帽ales que emiten los precios, y que nos har谩n falta para llevarlas a cabo, son menos precisas, y en ocasiones simplemente ni siquiera estar谩n a nuestro alcance. En este caso las federaciones tendr谩n que implicarse en mayor medida tanto en un tipo de planificaci贸n como en el otro, y es probable que se tengan que elaborar distintos planes estrat茅gicos a largo plazo para su votaci贸n. Pero ya que es m谩s dif铆cil involucrar a los consejos individuales de trabajadores y consumidores en la planificaci贸n estrat茅gica y de inversi贸n, resulta m谩s importante a煤n si cabe hacerles part铆cipes de la planificaci贸n anual a trav茅s de f贸rmulas como la planificaci贸n participativa.

Robin Hahnel

Fuente: https://www.cntvalladolid.es/planificacion-anarquista-para-las


El anarquismo y su econom铆a

David Graeber sobre Occupy y la econom铆a pol铆tica de la pandemia (Entrevista I)

David Graeber: Contra el estudio acad茅mico de la econom铆a

Bases para una Econom铆a alternativa

Janet Biehl: La municipalizaci贸n de la Econom铆a




Fuente: Lapeste.org