May 16, 2021
De parte de La Haine
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Art铆culo publicado en P谩gina 12 el 4 de enero de 2009, en plena masacre sionista contra la Franja de Gaza, denominada “Operaci贸n Plomo fundido”, cuando 1 400 palestines murieron a consecuencia de los bombardeos.

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“Si nosotros nos revelamos incapaces de alcanzar una cohabitaci贸n y acuerdos con los 谩rabes, entonces no habremos aprendido estrictamente nada durante nuestros dos mil a帽os de sufrimientos y mereceremos todo lo que llegue a sucedernos.”

Albert Einstein, carta a Weismann, 1929.

驴Recuerdan cuando hace dos mil a帽os los jud铆os palestinos, nuestros antepasados en Massada sitiada, enfrentaron las legiones del Imperio romano y se suicidaron en masa para no rendirse? 驴Recuerdan la rebeli贸n popular y nacional de nuestros macabeos contra la invasi贸n romana, cuando murieron decenas de miles de jud铆os y se acab贸 la resistencia jud铆a en Palestina y nos dispersamos otra vez por el mundo? 驴No piensan que esa misma dignidad extrema que nuestros antepasados tuvieron, de la que quiz谩 ya no seamos dignos, es la que lleva a la resistencia de los palestinos que ocupan en el presente el lugar que antes, hace casi dos mil a帽os, ocupamos nosotros como jud铆os? 驴No se inscribe en cambio esta masacre cometida por el Estado de Israel en la estela de la “soluci贸n final” occidental y cristiana de la cuesti贸n jud铆a? 驴Han perdido la memoria los jud铆os israel铆es? No: sucede que se han convertido en neoliberales y se han cristianizado como sus perseguidores europeos, que, luego de exterminarlos, empujaron a los que quedaron vivos para que se fueran a vivir a Palestina con el terror del exterminio a cuestas.

El meollo de la actual tragedia est谩 en la sho谩. Si la memoria de su pasado define el sentido hist贸rico que marc贸 el “destino” del pueblo jud铆o, donde se van hilando las cuentas de nuestro derrotero, y si el acto final en el que culmina ese destino convoca a los jud铆os israel铆es a aniquilar la resistencia de otros pueblos inocentes, algo del sentido hist贸rico ha desaparecido de la memoria de los israel铆es. 驴Puede ser invocada la sho谩 sin ser infieles a los desaparecidos, cuando al mismo tiempo el sentido completo de ese acontecimiento monstruoso ha quedado oscurecido? 驴C贸mo podr铆amos “hacer memoria” si la construimos con los 煤nicos recuerdos de nuestro pasado que los culpables europeos del genocidio nos autorizan? Es cierto: si los israel铆es recuerdan todo, pierden a sus aliados. Porque la memoria de la sho谩 que llev贸 al retorno a una tierra perdida hace mucho tiempo tendr铆a que volver a ser pensada.

Lo primero a recordar: nuestros perseguidores hist贸ricos no fueron ni son los palestinos. Nuestros perseguidores estaban y siguen estando en las naciones de cultura europea que nos expulsaron y masacraron, y sin embargo son ellos los que siguen marcando el destino de todos nosotros, sobre todo de los jud铆os israel铆es. 驴Ser谩 por eso que se busca olvidar a los verdaderos culpables de la sho谩? Los israel铆es ya no se preguntan por el pasado bimilenario jud铆o. Nunca los jud铆os, salvo excepciones, acusan del exterminio jud铆o a la religi贸n cristiana y a la econom铆a capitalista que produjeron necesariamente la sho谩, como la conclusi贸n de un silogismo que se ven铆a desarrollando en Europa cristiana desde su mismo origen, como si el nazismo hubiera sido s贸lo un accidente sin antecedente en la historia europea y todo comenzara con Hitler.

驴No ser谩 que luego de la sho谩 ustedes, los descendientes de los jud铆os europeos asimilados, se aliaron luego con los exterminadores en un pacto oscuro que el terror dictaba, y volvieron ahora todos, de cierta manera, a ser judeo鈥揷ristianos? Porque seamos honestos: el Tercer Reich se ha prolongado en el 4潞 Reich del Imperio norteamericano. Es claro: prefieren no saberlo porque el Estado de Israel est谩 鈥搉osotros los jud铆os latinoamericanos s铆 lo sabemos鈥 al servicio del poder cristiano鈥搃mperial de los EEUU.

驴O van a creerse que los EEUU y Europa combatieron al nazismo para salvar a los jud铆os? 驴Por qu茅 ahora habr铆an de seguir persigui茅ndolos si mantienen lo que tienen de jud铆os congelado s贸lo en lo arcaico religioso? Pero 驴no les dice nada pasar a ocupar ahora el lugar impiadoso, como brazo armado de los poderosos capitalistas cristianos, contra una poblaci贸n civil asediada y asesinada por osar defenderse contra la expropiaci贸n ilimitada de un territorio que deb铆a ser compartido?

Recordemos. Karl Schmitt, fil贸sofo cat贸lico del nazismo, hab铆a puesto de relieve lo que la hipocres铆a democr谩tica ocultaba: la categor铆as pol铆ticas son todas ellas categor铆as teol贸gicas. Es decir: la pol铆tica occidental (democr谩tica y capitalista) tiene su fundamento en la teolog铆a cristiana. Es notable: Schmitt coincide con lo que Marx joven dec铆a en ‘Sobre la cuesti贸n jud铆a’: el fundamento cristiano del Estado germano se prolonga como premisa tambi茅n en el Estado democr谩tico.

Y si la pol铆tica occidental al desnudarse muestra su fundamento teol贸gico oculto, sin el cual no hubiera habido capitalismo, entonces toda pol铆tica de Estado capitalista era antijud铆a, porque 茅se era el escollo que el cristianismo hab铆a encontrado para consolidarse como religi贸n universal. No contra los jud铆os cristianizados que, como ustedes en Israel, apoyan esa pol铆tica, es cierto. Ustedes tienen de cristianos, sin saberlo, lo que ocultan en su propia memoria al ocultar que la sho谩 como “soluci贸n final” fue un exterminio teol贸gico (cristiano) pol铆tico europeo.

Schmitt la ten铆a clara. Lo que el sutil fil贸sofo alem谩n cat贸lico necesitaba activar, en momentos de peligro extremo para el cristianismo y el capitalismo frente a la amenaza de la Revoluci贸n Rusa y las rebeliones socialistas, era el fundamento cristiano escondido en la pol铆tica: el odio visceral y alucinado religioso antijud铆o para que en Europa reverdeciera con toda intensidad el fundamento grabado durante siglos en el imaginario popular cristiano. Y con ese vigor arcaico reverdecido pudieran enfrentar la amenaza revolucionaria del judeo鈥搈arxismo.

Por eso, frente a la apariencia liberal de la pol铆tica democr谩tica como una relaci贸n “amigo-amigo”, el fundamento de la pol铆tica nazi extremaba las categor铆as de “amigo鈥揺nemigo” que Schmitt vuelve a poner de relieve en el “estado de excepci贸n” como la verdad oculta de la democracia: el 煤nico enemigo hist贸rico cuando entra en crisis el fundamento social europeo son nuevamente los jud铆os.

En 1933, frente a la amenaza del socialismo tildado quiz谩 con cierta raz贸n de jud铆o, resurg铆a para muchos europeos todo su pasado y encontraban en los jud铆os el fundamento m谩s profundo de lo m谩s temido para su concepci贸n cristiana: las premisas jud铆as de un materialismo consagrado, no meramente f铆sico cartesiano como la econom铆a capitalista requer铆a. Por eso Schmitt vuelve a desnudar las categor铆as fundantes adormecidas que la teolog铆a cat贸lica manten铆a vivas: volv铆a al fundamento religioso de la pol铆tica cristiana del Estado democr谩tico para enfrentar el peligro del “comunismo ateo y jud铆o”.

Sucede que en ese momento los jud铆os laicos formaban parte de la creatividad moderna que en Europa aliment贸 el pensamiento pol铆tico y cient铆fico: eran rebeldes todav铆a, no como tantos de ahora, y por eso Marx de joven pensaba que los jud铆os, una vez superada su etapa religiosa y se hicieran laicos prolongando la esencia jud铆a m谩s all谩 de lo religioso, podr铆an pasar a formar parte activa de la liberaci贸n humana.

Y cuando al fin los europeos cre铆an haber logrado en el siglo XIX la universalizaci贸n del cristiano鈥揷apitalismo que se expand铆a colonizando a sangre y fuego el mundo, aparece otra vez el materialismo judaico como premisa del socialismo, que no es f铆sicamente metaf铆sico sino que parte de la Naturaleza como fundamento de la vida del esp铆ritu humano. Tiemblan entonces en Europa los fundamentos cristianos de la pol铆tica y de la econom铆a: un nuevo fantasma la recorre y se manifiesta en una teor铆a jud铆a revolucionaria.

De lo cual resulta que en momentos de crisis Hitler s贸lo represent贸, en t茅rminos estrictamente religiosos, culturales y pol铆ticos, el temor de toda la cultura occidental ante los comunistas y los jud铆os como los m谩ximos enemigos de ambos, ahora renovados: del capitalismo y del cristianismo. El racismo de los nazis 鈥揺sa “teozoolog铆a pol铆tica”鈥 no es m谩s que el espiritualismo cristiano secularizado que el Estado nazi consagr贸 laicamente en las pulsiones de los cuerpos arios.

Una vez aniquilados los millones de jud铆os 鈥揷omo luego fueron arrasando y aniquilando con la misma consigna a millones de sovi茅ticos “judeo-comunistas”鈥 el impacto aterrorizante de la “soluci贸n final” hizo que los jud铆os casi nunca, salvo muy pocos, se atrevieran a se帽alar a los verdaderos culpables del genocidio (como pas贸 entre nosotros con los genocidas). Con la derrota de los nazis como 煤nicos culpables 鈥搒eg煤n cuenta la historia de los vencedores鈥 desapareci贸 en Europa la historia de los pogromos y las persecuciones cristianas medievales y modernas que nos aterraron durante siglos: la de los franceses tanto como la de los italianos, los espa帽oles, los polacos y los rusos mismos. S贸lo los nazis alemanes fueron antijud铆os.

Los jud铆os cristianizados por el terror del cristiano-capitalismo en Europa luego de la sho谩 buscaron su “hogar” fuera de Europa: se instalaron en Palestina, como si el reloj de la historia, ahora teol贸gica, se hubiera detenido hac铆a dos mil a帽os. No se dieron cuenta de que la mayor铆a de los jud铆os que volv铆an a Israel no eran como nuestros antepasados que se hab铆an ido: los descendientes de los defensores de Massada o de los macabeos.

Buber, Gershon Scholem y tantos otros s铆 lo recordaban. Nadie quer铆a que nos volviera a pasar otra vez lo mismo, es cierto; pero en vez de enfrentar y denunciar a los verdaderos culpables del genocidio 鈥搎ue ahora nos apoyaban para que nos fu茅ramos para siempre de Europa y termin谩ramos nosotros mismos la etapa final democr谩tica de la “soluci贸n final” jud铆a que ellos comenzaron鈥 los israel铆es terminaron sometiendo a los palestinos como los romanos, los europeos y los nazis lo hicieron antes con nosotros. Pero primero tuvieron que vencer la resistencia de nuestros pioneros socialistas.

Los israel铆es, apoyados ahora por el Imperio cristiano鈥揷apitalista que los hab铆a perseguido, crearon tambi茅n en Israel un Estado teol贸gico, pero la “parte” secularizada dentro de ese Estado jud铆o sigui贸 siendo la del Estado cristiano. Volvieron como jud铆os para culminar en Israel la cristianizaci贸n comenzada en Europa: mitad jud铆os eternos en lo religioso, mitad cristianos secularizados en lo pol铆tico y en lo econ贸mico.

Por eso ahora en Israel el Estado mantiene la econom铆a neoliberal capitalista y cristiana sostenida por los religiosos jud铆os sedentarios, detenidos en el tiempo arcaico de su rumiar imaginario. Y por el otro lado los irael铆es son neoliberales en la pol铆tica y en la econom铆a y en la ciencia “neutral”, cuyas premisas iluministas son cristianas. Mitad jud铆os en el sentimiento, mitad cristianos en el pensamiento.

Y por eso quieren que todos, tambi茅n aqu铆 y ahora, seamos como ellos: judeo-cristianos como el rabino Bermann, avalado por el cardenal Bergoglio [hoy papa Francisco I], o jud铆os鈥搇aicos como Aguinis, neoliberal letrado avalado por el obispo Laguna. O como los directivos de la AMIA, que tienen la potestad de determinar si soy o no jud铆o. Si soy jud铆o “progresista” y no me secularic茅 como cristiano, entonces no soy jud铆o, no podr茅 aspirar a ser enterrado en un cementerio comunitario porque me faltar铆a la parte cristiana de mi ser jud铆o.

Pero jud铆os鈥搄ud铆os, esos que prolongan en lo que hacen o piensan los valores culturales jud铆os, quedan al parecer muy pocos, aunque sean muchos los que leen hebreo o reciten kaddish en la tumba de sus padres. Todos est谩n aureolados con la coronita del cristiano-capitalismo que al fin los ha vencido por el terror cristiano luego de dos mil a帽os de resistencia empecinada: convertidos ahora al “judeo-cristianismo”.

Por eso la creaci贸n del Hogar Jud铆o en Palestina tiene un doble sentido: la “soluci贸n final” europea tuvo 茅xito, logr贸 su objetivo, el cristianismo europeo se desembaraz贸 de los jud铆os y muchos de los que se salvaron se fueron de Europa casi agradecidos, sin querer recordar por qu茅 se iban y qui茅nes los hab铆an exterminado. La Europa cristiana y democr谩tica se hab铆a sacado el milenario peso jud铆o de encima. Pero mis padres, que llegaron a las colonias jud铆as de Entre R铆os, s铆 lo sab铆an.

Todos los jud铆os estamos pagando esta inmerecida transacci贸n, ese “olvido” del Estado de Israel, al que seguramente se habr铆an negado los defensores del Ghetto de Varsovia, que murieron, ellos s铆, sabiendo qui茅nes eran los responsables pol铆ticos, econ贸micos y religiosos 鈥揺staban a la vista鈥- como los millones de jud铆os europeos que murieron en los campos de exterminio. Los jud铆os que vinieron luego, esos que estamos viendo, no quisieron ni pensar a fondo en los culpables: se unieron a los poderosos y saludaron alborozados que el socialismo stalinista antisemita se derrumbara arrastrando al olvido al mismo tiempo, como si fuera lo mismo, la memoria de los pioneros jud铆os revolucionarios castigados por Stalin. Por eso sus sue帽os mesi谩nicos dependen ahora 煤nicamente de los cristianos y del capitalismo para poder realizarse. S贸lo ten铆an que hacer una cosa: permutar al enemigo verdadero por un enemigo falso.

Estamos pagando muy cara esta conversi贸n jud铆a. Los israel铆es, ya vencidos en lo m谩s entra帽able que ten铆an de jud铆os hist贸ricos, se han transformado en la punta de lanza del capitalismo cristiano que los arm贸 hasta los dientes para enfrentar el mayor y nuevo peligro que tiene el cristianismo: los mil millones de musulmanes que pueblan el mundo. Pero ni los musulmanes ni los palestinos fueron los culpables de la sho谩: los culpables del genocidio son ahora sus amigos, que los mandan al frente.

Y aqu铆 cierra la ecuaci贸n pol铆tica amigo-enemigo de Karl Schmitt. Antes, hasta la Segunda Guerra Mundial, el fundamento teol贸gico de la pol铆tica era “amigo/cristiano鈥揺nemigo/jud铆o”. Ahora que los jud铆os vencidos se cristianizaron como Estado teol贸gico neoliberal la ecuaci贸n es otra: “amigo/judeocristiano鈥揺nemigo/musulm谩n”. 驴Este es el lamentable destino que Jehov谩 nos reservaba a los jud铆os? Porque de lo que hacen ustedes en Israel depende tambi茅n el destino de todos nosotros.




Fuente: Lahaine.org