February 18, 2021
De parte de Asociacion Germinal
238 puntos de vista


Nada hay m√°s trascendental en esta civilizaci√≥n que esto, y sin embargo, nada es objeto de mayor desd√©n y desconocimiento, por eso se puede decir que es el mayor tab√ļ social.

Las secciones de este documento son: 0 Introducci√≥nI Sin una teor√≠a correcta de la plusval√≠a, estaremos mucho peor. II Problemas con la plusval√≠a extraordinaria y con la tasa de ganancia media. III Se vende el trabajo y no la fuerza de trabajo. Revisando a Marx y Engels por la izquierda. IV Contra las concepciones cosificadoras del trabajador/a especialmente peligrosas en los tiempos de la rob√≥tica. V Marx, pese a √©l mismo, dando pie a lo opuesto e indeseable, y en el peor momento. VI Llamamiento a organizar un debate internacional para resolver el problema. Despedida. Notas. Recomendados.

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0.- INTRODUCCI√ďN

La plusval√≠a es la parte del trabajo del trabajador/a asalariado que no se paga incluso aunque se cumpla escrupulosamente con todas las condiciones del contrato y de la mejor legislaci√≥n laboral imaginable, se abonen todas las primas, todas las horas extraordinarias, las cotizaciones a la Seguridad Social, se aumenten los salarios como m√≠nimo seg√ļn la subida de los precios al consumo, etc. Es un valor que permanece invisible durante el proceso de trabajo, pero que se hace visible al final en la forma de ganancia para el capitalista. Existe aunque el capitalista sea el m√°s honrado del mundo, buena persona, est√© cargado de buenas intenciones y sea un fil√°ntropo. Por tanto, no se trata de una cuesti√≥n de picaresca patronal, sino que es estructural, consubstancial, al funcionamiento del capitalismo, incluso respetando las mejores relaciones laborales. As√≠ como unas reglas de juego perversas provocar√°n un juego perverso incluso entre los jugadores m√°s honestos, y promocionar√° a aquellos que lo sean menos, siempre que no se salten las reglas.

Se puede hablar mucho de la precariedad en el empleo o del beneficio, pero si no se pone el foco en la condici√≥n asalariada del trabajo y en el consiguiente trabajo no pagado o plusval√≠a, se oculta su naturaleza y el origen √ļltimo de la ganancia.

Las crisis econ√≥micas importantes son crisis, en √ļltima instancia, de la extracci√≥n (en el trabajo) y realizaci√≥n (en la venta) de la plusval√≠a. Y esto es as√≠, por mucho que se manifiesten de una u otra manera, el detonante sea tal o cual factor, y se disfrace con los an√°lisis superficiales al uso (que si la subida del petr√≥leo, que si las tecnol√≥gicas, que si las hipotecas subprime, que si la burbuja inmobiliaria, etc.) (NOTA 1).

Sin plusval√≠a ¬°adi√≥s a la civilizaci√≥n capitalista! pues es el pilar fundamental que sostiene todo el sistema. Por tanto, la plusval√≠a no es una cuesti√≥n econ√≥mica m√°s, como la inflaci√≥n, la deuda privada o p√ļblica‚Ķ Por eso no se puede abordar como una cuesti√≥n sectorial o corporativa, s√≥lo como un problema sindical, de los obreros, pues es la matriz de este sistema social y de todo lo que determina y lleva aparejado en multitud de facetas, como los derechos laborales y pol√≠ticos, la democracia o dictaduras, la existencia y naturaleza del Estado, el gasto p√ļblico, las guerras, los desastres ecol√≥gicos por el expolio capitalista e irresponsabilidad de la burgues√≠a, y un largu√≠simo etc. Se podr√≠a decir que es ‚Äúla madre del cordero‚ÄĚ.

Para acabar con el capitalismo hace falta el protagonismo y liderazgo de la clase trabajadora (o proletariado) por ser la clase que ocupa un lugar fundamental en las relaciones sociales de producci√≥n capitalistas (es la productora de la plusval√≠a) y que objetivamente tiene unos intereses antag√≥nicos con el capitalismo. Por tanto es la que podr√≠a ser el sujeto revolucionario que superase el capitalismo y crease otra civilizaci√≥n mejor. Ning√ļn sector social puede sustituirla en esta tarea, pues la creaci√≥n de la plusval√≠a depende de ella.

Aunque esto ya debiera formar parte del sentido com√ļn y del conocimiento de la clase trabajadora desde hace m√°s de un siglo, no lo es. Y no se debe s√≥lo a las variadas circunstancias hist√≥ricas, al peso de las derrotas, las contrarrevoluciones, las tendencias sindicalistas y reformistas espontaneas en la clase, la perversi√≥n del marxismo a manos del estalinismo, y todo el etc√©tera que queramos a√Īadir. Hoy, lo que m√°s dificulta la superaci√≥n de todo lo anterior son las debilidades importantes que tiene la teor√≠a de la plusval√≠a.

Unas especialmente destacas son las relativas a la plusval√≠a extraordinaria y la tasa de ganancia media, que expondr√© m√°s adelante y que son reconocidas por muchos marxistas.

Pero por mi parte tambi√©n defiendo lo que puede parecer una ‚Äúherej√≠a‚ÄĚ, o una regresi√≥n te√≥rica, pero no lo es, como demostrar√© si se me presta atenci√≥n hasta el final. Esto es, que la creaci√≥n del trabajo pagado y no pagado o plusval√≠a se debe a que el trabajador/a vende al capitalista, una actividad-mercanc√≠a que es su trabajo, y no (como viene manteniendo el marxismo) su capacidad o fuerza de trabajo (ft). Que por tanto no se da un intercambio de valores iguales (ft a cambio de salario, como mantienen los marxistas), sino directamente un intercambio desigual de valores (trabajo total por salario) que genera plusval√≠a a trav√©s de la producci√≥n. Que entre la clase trabajadora y la capitalista (o burgues√≠a) no media pago justo en ning√ļn sentido, por supuesto, no por el trabajo total, pero tampoco por la ft (cuyo valor vendr√≠a representado por el salario, seg√ļn el marxismo), pues no se vende la ft.

Y no puede venderse la ft : Primero, porque la capacidad de trabajar o ft no puede separarse as√≠ y menos para la venta, del resto de sus capacidades, como demostrar√©Segundo, porque la pr√°ctica demuestra que el capitalista no obtiene el dominio de la ft (cabr√≠a esperarlo si la hubiese comprado o siquiera alquilado), sino un control precario a expensas de que el trabajador/a no paralice la labor una vez iniciada, y s√≥lo tiene verdadero dominio sobre el trabajo una vez terminado. La segunda raz√≥n se deriva de la primera: el trabajador/a no puede diferenciar su capacidad de trabajo al punto de poder desprenderse de ella y venderla (siquiera temporalmente) como si fuese el aceite que vende el aceitero (s√≠mil puesto por Marx enf√°ticamente, que citar√©). Puede vender una actividad o algo externo a √©l, como el trabajo ya realizado (como el aceite). Quien entra por la puerta de la f√°brica es el trabajador completo (con todo su organismo, capacidades, personalidad), y en el caso del aceitero, s√≥lo su mercanc√≠a, el aceite. Tercero, porque el salario (directo, indirecto y diferido) puede pagar mucho m√°s que la producci√≥n-reproducci√≥n de la fuerza de trabajo, la utilidad que √©sta tiene para la producci√≥n capitalista. La evidencia mayor la tenemos en la pensi√≥n de jubilaci√≥n que puede durar hoy d√≠a dos d√©cadas aproximadamente. Cuarto, porque el c√°lculo del valor de la ft es demasiado impreciso, y para explicarlo se le har√≠a depender tambi√©n de factores extraecon√≥micos con demasiado peso (como la correlaci√≥n de fuerzas entre las clases).

Volver√© sobre estos puntos. Sin embargo, la teor√≠a de la venta del trabajo con intercambio desigual con respecto al salario, permite salvar problemas que no puede la teor√≠a de la ft, resistir a las objeciones de los te√≥ricos burgueses y explicar el proceso de un modo mucho m√°s sencillo y comprensible, lo que tiene su importancia a la hora de la asunci√≥n por millones de trabajadores/as de la teor√≠a de la plusval√≠a.

Habr√° quien piense que se me pueden aplicar las respuestas dada por los marxistas a Proudhon, D√ľhring o Heinz Dieterich. Creo que no. Tampoco he llegado a mis conclusiones a trav√©s de ellos, y me parece que respondo sobradamente a las objeciones que Marx y Engels podr√≠an ponerme, es m√°s, me apoyo en lo que ellos mismos dicen. Al menos, antes de prejuzgarme condenatoriamente, concededme la oportunidad de atenderme. Ser√≠a muy irresponsable que, cuando una marxista, con la mejor de las voluntades, cree que ha encontrado una soluci√≥n que supone un avance, ni se la atienda porque es heterodoxa. Ser√≠a propio de una secta religiosa.

Mi criterio no es menos, sino m√°s revolucionario incluso, m√°s cuestionador de la legitimidad del capitalismo (ni siquiera hay intercambio de valores iguales entre ft y salario), y de las ilusiones sindicalistas (un salario justo por el trabajo, o al menos pagar el precio justo por la ft) o reformistas (participar en los beneficios, distribuir hacia abajo ‚Äďv√≠a impuestos- parte de la ganancia obtenida ‚Äďjusta y legalmente- por la empresa capitalista y la burgues√≠a). Y al negar que el trabajador/a venda ni su persona (esclavo), ni siquiera temporalmente su capacidad ft (indiferenciable e inseparable de su persona, y sin p√©rdida del dominio de su capacidad de trabajo), y que por consiguiente tampoco se le pueda comparar con los robots con alta inteligencia artificial especializada, no le estoy restando dignidad, sino todo lo contrario, en los pr√≥ximos tiempos en los que habr√° que luchar m√°s por su reconocimiento.

Aunque en este texto s√≥lo apuntar√© brevemente a esta √ļltima cuesti√≥n de la rob√≥tica, es muy importante que conozc√°is el problema de la Inteligencia Artificial General (IAG) y su muy probable amenaza para la Humanidad (no es ninguna frikada ni pel√≠cula de c-f-terror√≠fica) en mi estudio ¬ę‚Äú√Čtica para m√°quinas‚ÄĚ de Latorre. La I.A. psic√≥pata. Llamamiento¬Ľ (19-11-2019) ‚ÄĒ https://kaosenlared.net/etica-para-maquinas-de-latorre-la-i-a-psicopata-llamamiento/

Adem√°s, a efectos divulgativos (tan importantes para que una teor√≠a eche sus ra√≠ces en millones de personas), la teor√≠a de la plusval√≠a mediante la venta de la actividad laboral es mucho m√°s sencilla de exponer y comprender que la de la venta de la ft (capacidad laboral) justamente pagada con el salario y habiendo a la vez explotaci√≥n del trabajo realizado, y no se le pueden presentar las objeciones que a la de la ft, s√≠.

Aunque la afrontar√© en muchos detalles, como me llevar√≠a mucho hacer una exposici√≥n detallada de la teor√≠a del valor-trabajo y la plusval√≠a, para quienes todav√≠a no la conozcan o quieran repasarla sin tener que recurrir a El Capital o los materiales de Teor√≠as sobre la plusval√≠a, remito al libro divulgativo de Marx ‚ÄúSalario, precio y ganancia‚ÄĚ (1865) que pod√©is encontrar en estas direcciones https://www.marxists.org/espanol/m-e/1860s/65-salar.htm ‚ÄĒ‚ÄĒ https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/65spg/index.htm ‚ÄĒ- http://archivo.juventudes.org/textos/Karl%20Marx/Salario,%20Precio%20y%20Ganancia.pdf

Tambi√©n Marx ‚ÄúSalario, precio y ganancia‚ÄĚ (1865) y ‚ÄúTrabajo asalariado y capital‚ÄĚ (1849 y posteriormente modificado) https://centromarx.org/images/stories/PDF/salario.pdf

Tambi√©n se pueden encontrar videos preguntando por el t√≠tulo. Marx: Salario, precio y ganancia (primera parte) ‚Äď https://www.youtube.com/watch?v=gLo7s4OnFSc ‚ÄĒ‚Äď Marx: Salario, precio y ganancia (segunda parte) ‚ÄĒ https://www.youtube.com/watch?v=W1s_Fo7NYxw ‚ÄĒ‚Äď Los dos videos juntos en http://www.laizquierdadiario.com/ideasdeizquierda/salario-precio-y-ganancia-una-introduccion-audiovisual/

Con una teor√≠a tan fundamental en este estado de contradicci√≥n y falta de acabado, es muy dif√≠cil vencer la influencia de las teor√≠as econ√≥micas de la burgues√≠a (aunque sean peores), y sobre todo no se puede infundir en la clase trabajadora la certeza de que la teor√≠a de la plusval√≠a es incuestionable, que la verdad cient√≠fica est√° de su lado, que el futuro le pertenece en la superaci√≥n de su propia condici√≥n de clase, y por consiguiente alcanzar la convicci√≥n necesaria para asumir los enormes retos de la revoluci√≥n anticapitalista socialista-comunista. Semejante lucha, los peligros y sacrificios que supone, exige una convicci√≥n y compromiso enormes. Y el estado actual de la teor√≠a de la plusval√≠a, no lo permite, sobre todo, a partir de nuestra enorme debilidad actual.

Dada la transcendencia de la implantaci√≥n de la teor√≠a de la plusval√≠a en las amplias masas trabajadoras, hago al final un LLAMAMIENTOen particular a los/as marxistas m√°s preparados y los economistas marxistas, para crear los medios que permitan y fomenten un debate internacional URGENTE sobre esta cuesti√≥n y resolverla. Por eso, si conoces a alguno, sea o no espa√Īol, HAZLE LLEGAR ESTO.

I.- SIN una TEOR√ćA CORRECTA de la PLUSVAL√ćA, ESTAREMOS MUCHO PEOR

Sin la asunci√≥n de la teor√≠a marxista de la plusval√≠a, del origen de la ganancia empresarial en la explotaci√≥n del trabajo asalariado, tenemos garantizada la lucha permanente a la defensiva de la clase trabajadora (o clase obrera o proletariado, est√© m√°s o menos precarizado), que impide su autoliberaci√≥n y la llevar√° hasta el aplastamiento definitivo y su ruina cuando el capitalismo no pueda continuar m√°s y se colapse por sus contradicciones internas agravadas por los condicionantes externos, y nos conduzca a una regresi√≥n hist√≥rica extraordinaria, si no es la desaparici√≥n de nuestra especie.

Esta falta de asunci√≥n, en condiciones de ofensiva generalizada y mundializada del capitalismo (globalizaci√≥n, neoliberalismo, confrontaci√≥n proteccionista‚Ķ), nos ha conducido hasta nuestro actual estado de postraci√≥n, y puede llevarnos a un estado todav√≠a peor. Esto es, la impotencia creciente, la p√©rdida de conciencia de clase m√°s elemental (‚Äútodos somos clase media precarizada‚ÄĚ, o simplemente ‚Äúpobres‚ÄĚ), la derrota hist√≥rica que ya dura m√°s de 35 a√Īos (desde finales de las d√©cadas de los 70, acusada a finales de los 80, descr√©dito de toda perspectiva de alternativa al capitalismo -mejor haberlo llamado salarismo, como m√°s adelante expondr√©- con el hundimiento del falso comunismo del Capitalismo de Estado del Este ‚Äúsocialista‚ÄĚ). La persistencia y profundizaci√≥n en esta derrota nos arroja, dado el futuro que nos deparar√° el capitalismo decadente y en crisis de civilizaci√≥n (disminuci√≥n cuota o tasa de ganancia, agravada por la automatizaci√≥n 4.0, crisis energ√©tica, clim√°tica, alimentaria, de la biodiversidad‚Ķ), a la aniquilaci√≥n del movimiento obrero y la autodestrucci√≥n, quiz√°s, de nuestra especie (colapso del capitalismo y de la sociedad industrial, caos econ√≥mico, hambrunas, guerras hasta nucleares, qu√≠micas y biol√≥gicas‚Ķ) (v√©ase mi texto ‚ÄúHorizonte 2020, superando el capitalismo o condenados‚ÄĚ (20-12-2019), con enlace al final).

Aunque no puedo desarrollarlo aqu√≠ (espero hacerlo en otra ocasi√≥n), la teor√≠a de la plusval√≠a es fundamental para la existencia de una conciencia de clase entre los trabajadores/as, no una conciencia gremial, sindical, sino de clase contra el capitalismo. Y el capitalismo no es un sistema limitado nacionalmente, sino mundial. Por ello, la teor√≠a de la plusval√≠a es clave para su comprensi√≥n de que, pese a las peculiaridades nacionales, ling√ľist√≠cas, √©tnicas, religiosas, etc., todos los trabajadores/as del mundo comparten una misma naturaleza de clase, y por consiguiente, unos mismos intereses de clase, unos mismos objetivos estrat√©gicos de clase. Que por debajo de las diferencia superficiales, en el fondo, tienen much√≠simo m√°s en com√ļn con sus compa√Īero de clase de cualquier parte del mundo, que con la burgues√≠a de su propio pa√≠s. Que por tanto, aun estando en contra de cualquier opresi√≥n nacional, no pueden guiarse por la ideolog√≠a nacionalista que pone por delante la unidad con la propia burgues√≠a, sino por el internacionalismo proletario que pone por delante la comunidad de intereses de nuestra clase mundial, la unidad y la solidaridad en la lucha.

Est√° en la naturaleza humana admitir (a un alto coste) en su pensamiento y comportamiento las mayores incongruencias, irracionalidades, cr√≠menes. Por eso es posible ‚Äúasumir‚ÄĚ la teor√≠a de la plusval√≠a y a la vez caer en el nacionalismo. Se vio con la II Internacional y su complicidad con la matanza de la I Guerra Mundial imperialista; o con el estalinismo y c√≥mo sacrific√≥ los intereses de la clase trabajadora mundial a la pol√≠tica exterior de la URSS de colaboraci√≥n con estados burgueses y el dominio de la nueva burgues√≠a tecno-burocr√°tica ‚Äúsovi√©tica‚ÄĚ. Por eso mismo, por la falta de congruencia, por la superficial ‚Äúasunci√≥n‚ÄĚ de la teor√≠a de la plusval√≠a y su relaci√≥n (como u√Īa y carne) con el internacionalismo proletario, se les pudo denunciar ya en su tiempo como falsificadores y traidores. Pero no se puede superar el nacionalismo y ser congruentemente internacionalista (no mero cosmopolita o pacifista), sin la teor√≠a de la plusval√≠a y de la clase trabajadora mundial.

Esto se ha mostrado y se mostrar√° vital para nuestra clase y la Humanidad, en cuanto los problemas del capitalismo decadente, senil, vuelvan a aumentar las tensiones inter-capitalistas y entre sus Estados, expresadas en guerras comerciales, presiones militares, y guerras que, en las actuales y futuras condiciones cada vez m√°s graves, podr√≠an llevarnos a la autodestrucci√≥n de la Humanidad.

Nunca se insistir√° demasiado en la transcendencia para nuestra especie de esta cuesti√≥n. Sin la teor√≠a de la plusval√≠a y el internacionalismo proletario, estamos poniendo en riesgo la existencia misma de la Humanidad (bis)En el momento en que se comprenda y asuma de verdad esto, ya tendremos recorrido una gran parte del camino, pues habremos arrancado con un impulso enorme.

Cuando m√°s necesitamos de esta teor√≠a para deslegitimar totalmente el capitalismo, m√°s hu√©rfanas est√°n las ampl√≠simas masas trabajadoras de ella, mucho m√°s que en otros momentos de la historia en los que estaba m√°s popularizada, al menos entre un sector de trabajadores/as avanzados. Esto, de por s√≠ s√≥lo, ya es un indicador de la desastrosa situaci√≥n en la que nos encontramos, de lo desarmados te√≥rico-ideol√≥gicamente que nos hallamos para abordar las gigantescas tareas que se nos echar√°n encima y que si no resolvemos nos arrastrar√°n a la autodestrucci√≥n. Como pronto, desde los comienzos de la d√©cada de los 80 no tiene ning√ļn sentido hablar de acumulaci√≥n de fuerzas anticapitalistas-comunistas, pues las pocas que previamente se hab√≠a acumulado, se han perdido. En tanto, la burgues√≠a con sus estados, no hace sino acumular experiencia, conocimientos, organizaci√≥n, para dominar, manipular cada vez mejor las conciencias, controlar a las masas y desactivar los riegos ‚Äúsubversivos‚ÄĚ. La burgues√≠a est√° permanentemente organizada a trav√©s de su Estado burgu√©s (gobierno, parlamento, hacienda, fuerzas armadas y policiales, judicatura, c√°rceles, aparatos educativos y de control de la ‚Äúopini√≥n p√ļblica‚Ä̂Ķ), secundariamente a trav√©s de los partidos pol√≠ticos, fundaciones, grupos de presi√≥n, ‚Äútanques de pensamiento‚ÄĚ, organizaciones patronales‚Ķ Y esto, frente a una clase trabajadora (proletariado) muy atomizada, falta de recursos y tiempo para organizarse, que no puede mantener a todo un ej√©rcito de profesionales muy especializados para representarla, y que s√≥lo cuenta con sindicatos y partidos, con sus limitaciones, propios intereses, que velan poco por los intereses de la clase, sobre todo estrat√©gicos. Y sin embargo, todo el poder, legitimidad de la clase capitalista, se asienta sobre la Gran Mentira que oculta la existencia de la plusval√≠a y su origen. Y todav√≠a no hemos querido escuchar y hacer caso al ni√Īo que grita que ‚Äúel capital est√° desnudo‚ÄĚ.

Porque ¬Ņalguien puede creer que las amplias masas trabajadoras, si ni siquiera conocen y asumen lo b√°sico de la teor√≠a de la plusval√≠a, puedan llegar a convertirse alg√ļn d√≠a en las protagonistas y due√Īas de su existencia, en lugar de vivir sometidas a una clase propietaria o tecno-burocracia; creer que pueden evitar las trampas de la mera estatalizaci√≥n de las empresas o de la creaci√≥n de cooperativas y la ‚Äúautogesti√≥n‚ÄĚ en el mercado; creer que ellas puedan abordar con algo de conocimiento de causa muchos grandes problemas sin limitarse a delegar en los que supuestamente saben, los expertos; creer que es superable la divisi√≥n social clasista del trabajo? Si la clase trabajadora fuese incapaz de comprender y asumir lo m√°s b√°sico de la teor√≠a de la plusval√≠a, estar√≠a social y pol√≠ticamente incapacitada para acabar con la valorizaci√≥n del capital (convertir el valor-trabajo en ganancia y capital) y transformar el mundo. Si la clase trabajadora no comprende que el origen de la riqueza social est√°, por la parte humana, s√≥lo en el trabajo y no en la ‚Äúproductividad del capital‚ÄĚ o cualquier otra historieta, y no comprende este pilar b√°sico de una econom√≠a demasiado compleja como para entenderla a fondo f√°cilmente ¬Ņqu√© confianza en s√≠ misma puede tener para abordar las tareas revolucionarias y de transformaci√≥n social hasta las ra√≠ces? No hay empoderamiento revolucionario posible de la clase trabajadora, sin ni siquiera la asunci√≥n b√°sica de la teor√≠a de la plusval√≠a; ser√° la masa seguidora de las habilidades estrat√©gicas y t√°cticas de otros, y aunque estos incorporen a su sector m√°s consciente, ser√° vulnerable tambi√©n a su degeneraci√≥n y traici√≥n. Es pura ilusi√≥n so√Īar en la espontaneidad revolucionaria sin ni siquiera haber asumido eso y cuando partimos del fondo del pozo en el que nos hallamos ahora.

Si se quiere contribuir de verdad al empoderamiento de la clase trabajadora, que ella pueda asumir el mundo en sus manos, dominar sus condiciones de trabajo y de existencia, debemos ayudarla empezando por la teor√≠a de la plusval√≠a, aportarla eso y que ella la convierta en la herramienta para desarrollar su conciencia y combate internacionalistas, en vez de preocuparnos por dirigirla y manejarla (con el sindicalismo, el parlamentarismo, etc.) como si fuese la eterna menor de edad, para finalmente acabar traicion√°ndola del todo. Esta es la mejor manera de llevar a buen fin el hecho de que ‚Äúla liberaci√≥n de los trabajadores/as ser√° obra de ellos mismos o no ser√°‚ÄĚ.

Esto no quiere decir que deba esperarse a que todos y cada uno de los trabajadores/as se lean un folleto divulgativo sobre la plusval√≠a y en tanto esto no ocurra no podr√° haber un proceso revolucionario inicialmente exitoso, sino que al menos deber√≠a haber una parte muy importante de la clase que s√≠ la conozca y que su convicci√≥n por ella, combatividad y ejemplo, se contagie al resto de la clase que se moviliza en la lucha por sus necesidades sin m√°s teorizaciones, la inspire a confiar en la certeza de los que m√°s se han formado y a acompa√Īarles en la lucha com√ļn. Pero finalmente, disponiendo de todos los medios de comunicaci√≥n, no deber√≠a quedar ni un s√≥lo trabajador/a que ignorase esa teor√≠a, y las l√≠neas b√°sicas para la superaci√≥n del reino de la plusval√≠a.

El propio Marx ya en una fecha tan temprana como 1849, comprendiendo esto, public√≥ sus primeras reflexiones sobre el tema en una serie de art√≠culos que dar√≠an lugar al breve folleto divulgativo titulado ‚ÄúTrabajo asalariado y capital‚ÄĚ. Y lo primero que los comunistas, en el terreno de la teor√≠a, han tratado de dar a conocer a los trabajadores/as, es precisamente √©sta de la plusval√≠a, elemental para adquirir una b√°sica conciencia de clase internacionalista y comprensi√≥n de las limitaciones del sindicalismo y del reformismo, la necesidad de superarlos, imprescindible primer paso para aspirar a ser militante en una organizaci√≥n comunista.

Pero con la teor√≠a de la plusval√≠a supeditada a la concepci√≥n de la venta de la fuerza de trabajo como mercanc√≠a real (ftmr) se entra en una complicaci√≥n te√≥rica (precio justo por la fuerza de trabajo, y a la vez explotaci√≥n del trabajo) y una serie de problemas (como los que ya he apuntado) que dificultan precisamente su asunci√≥n en su faceta m√°s radical, y el empoderamiento que pretende de la clase trabajadora, dando pie (a su pesar) a la perpetuaci√≥n del sindicalismo y del reformismo, como mostrar√©.

La √ļnica manera de devolver a la centralidad social y pol√≠tica (no al centro pol√≠tico) lo que ya es central en la vida real (pese a que todos se empe√Īen en ocultarlo), es poner en primer plano la existencia de la plusval√≠a, del trabajo siempre explotado incluso en las mejores condiciones del asalariado, del capitalismo. Es la √ļnica manera de contrarrestar de verdad, poner un cortafuegos, a todas las derivas populistas, neofascistas, xen√≥fobas, racistas, etc., que pretenden distraer de las verdaderas causas de nuestros problemas y aportar falsas soluciones, a cual m√°s injusta, inhumana, destructiva; de acabar tambi√©n con todas las ilusiones reformistas de que la soluci√≥n vendr√° por m√°s ‚Äúdemocracia real‚ÄĚ, m√°s ‚Äúregulaci√≥n del mercado‚ÄĚ, o estatalizaci√≥n de la econom√≠a, etc., que en su impotencia o fracaso, no hacen sino abrir las puertas a las derivas anteriores. La avalancha de ‚Äúinformaci√≥n‚ÄĚ-ruido, las maniobras de distracci√≥n y de intoxicaci√≥n, podr√≠an resistirse mejor desde la conciencia de la existencia de la plusval√≠a, pues esto nos da la seguridad de que en lo fundamental la verdad y la justicia est√°n de nuestro lado y as√≠ no podr√°n confundirnos tan f√°cilmente con las cuestiones secundarias, y nos permite identificar mejor a los enemigos y falsos amigos. No se puede llevar una lucha eficaz contra esos enemigos cayendo en la trampa de pelear reactivamente limit√°ndonos a los terrenos de lucha pantanosos que a ellos les viene mejor; hay que llevar la lucha al n√ļcleo del sistema, a la plusval√≠a.

Frente a la demagogia, los diagnósticos y mensajes simplistas pero fácilmente asumibles, tampoco esta vez podrá vencer una teoría de la plusvalía con algunos errores, con una complicación superflua y efectos indeseados, por lo que es necesaria su revisión que la llevará todavía más a la izquierda (por decirlo así), no hacia la derecha, sino más radical. Sin la teoría de la plusvalía no podremos salir de la agenda política y del campo de juego que ellos nos impongan y que les resulta más favorable. El conocimiento y asunción de la teoría de la plusvalía (sobre todo en su versión marxista tradicional), no inmuniza contra el sindicalismo y el reformismo, pero sin ella es imposible superarlos, ayuda a contrarrestarlos, y con mi versión todavía más.

Desde esta ra√≠z de la plusval√≠a dispondremos de la llave para todo, pues podremos plantear muchas otras cuestiones con m√°s facilidad, empezando por la naturaleza de la democracia burguesa y su Estado; ofreceremos otro punto de vista general, otra concepci√≥n del mundo alternativa a la imperante. Si no ponemos el foco en la plusval√≠a, como el borracho del chiste, la llave de la soluci√≥n la buscaremos donde ilumine cualquier farola (feminismo, ecologismo, independentismo, anti-racismo, antifascismo, antiglobalizaci√≥n, decrecimiento‚Ķ), aunque ah√≠ no est√© o peor, no haya m√°s que la entrada a una de las muchas alcantarillas pol√≠ticas, sociales y econ√≥micas que nos propondr√°n como soluci√≥n a un presente y futuro cada vez peor (populismos, ultraderecha‚Ķ).

Sin una teor√≠a correcta de la explotaci√≥n, de la plusval√≠a, sin una pedagog√≠a efectiva, careceremos del eje fundamental para establecer una estrategia y programa realmente transformador, habremos perdido la batalla principal y la guerra, no s√≥lo en sentido metaf√≥rico, sino real, pues con la derrota, la represi√≥n se cebar√° con cualquiera que se atreva a levantar cabeza. Nos limitaremos a una serie de escaramuzas en la defensa de la retaguardia, y a un reformismo y posibilismo de cada vez m√°s corto vuelo y alcance, y finalmente ut√≥pico. Pues lo ut√≥pico, en el sentido de ilusorio, acabar√° siendo el sindicalismo y reformismo, y lo √ļnico realista, lo ahora considerado imposible, ut√≥pico, la revoluci√≥n. Pero la revoluci√≥n anticapitalista ser√≠a aun much√≠simo m√°s dif√≠cil de justificar y alcanzar sin el cuestionamiento de la plusval√≠a; y caso de darse alguna revoluci√≥n en ese sentido -empujados por la miseria y la crisis ecol√≥gica-, al no haber asumido las amplias masas la cr√≠tica al capital hasta su ra√≠z, hasta la ley del valor y el sistema asalariado del trabajo (la plusval√≠a, la divisi√≥n clasista del trabajo‚Ķ) y el Estado burgu√©s, la revoluci√≥n estar√° abocada a su regresi√≥n. En un caso u otro, nos habremos condenado a lo que nos depare la descomposici√≥n y colapso de esta civilizaci√≥n capitalista, probablemente, el peor de los escenarios imaginables, con despliegues de la maldad humana y cotas de horror nunca vistas.

La comprensión de la plusvalía y, por consiguiente, de los límites de la lucha de resistencia y del sindicalismo, no quiere decir que se deba menospreciar la lucha defensiva de los trabajadores/as en el terreno económico o toda lucha sindical, cuando esa lucha sea necesaria para no empeorar las condiciones de trabajo y vida, y mejorarlas en alguna medida. Si se renunciase a esa escuela y el empoderamiento que en ella se puede lograr, sería imposible que el proletariado se autoafirme en una dirección revolucionaria asumiendo objetivos y tareas muchísimo más elevadas.

Por tanto, ya podemos dedicar nuestros esfuerzos como activistas y militantes a cualesquiera campos que pod√°is imaginar (feminismo, ecologismo, contra la opresi√≥n nacional, etc.) y por importantes que sean que, si no se va a la ra√≠z del sistema (la plusval√≠a), no podremos con √©l y nos acabar√° arrollando, como ya viene haciendo, pero completa y definitivamente, y todos los dem√°s problemas planteados no podr√°n tener una feliz soluci√≥n en la medida en que est√©n determinados o condicionados por el capitalismo vencedor. Ya podemos desarrollar sofisticadas teor√≠as sobre tales o cuales temas m√°s o menos novedosos, que nos habremos olvidado del m√°s tradicional, elemental, determinante y decisivo, el de la plusval√≠a y su imprescindible asunci√≥n por las m√°s amplias masas trabajadoras, si queremos liberarnos de este sistema y todas sus lacras. Todo el activismo y conocimiento del mundo, a la larga ser√°n in√ļtiles si no hemos resuelto este problema de la plusval√≠a y su asunci√≥n por nuestra clase. Nos habremos agitado como ‚Äúpollos sin cabeza‚ÄĚ. Pod√©is creerlo o no, pero as√≠ ser√°.

La burgues√≠a (clase capitalista) y sus estados, vienen llevando la iniciativa estrat√©gica desde casi siempre, y en los tiempos relativamente m√°s recientes, abrumadoramente desde finales de la d√©cada de los 70 del siglo pasado. Tras la Segunda Guerra Mundial, s√≥lo en algunos momentos (como el mayo del 68 franc√©s y el 69 italiano) amag√≥ la clase trabajadora (proletariado) con la ofensiva en Occidente. Desde entonces, en general, vamos corriendo hacia atr√°s y hasta en desbandada. Aunque durante un tiempo ser√° inevitable la lucha defensiva, s√≥lo tendremos opci√≥n de pasar alg√ļn d√≠a a la ofensiva y tomar la iniciativa estrat√©gica (es decir, que vayamos siempre un paso por delante y la burgues√≠a y su Estado act√ļen reactivamente procurando adaptarse, seguir nuestros pasos, y divididos sobre las medidas a tomar) si previamente hemos tomado la ofensiva te√≥rico-ideol√≥gica de deslegitimaci√≥n del sistema (en suma y expl√≠citamente, del sistema asalariado del trabajo, de la plusval√≠a) de modo que el horizonte del cuestionamiento se vaya ensanchando para las amplias masas trabajadoras. Es decir, que, como buenamente alcancemos, deberemos combinar la lucha econ√≥mica-social-pol√≠tica con la cr√≠tica m√°s profunda del sistema, de modo que el horizonte se expanda m√°s all√° de un posibilismo cada vez m√°s estrecho.

Sin embargo, el abandono completo por las masas de la teor√≠a de la plusval√≠a, nos muestra la bancarrota m√°s absoluta en el terrero te√≥rico-ideol√≥gico. ¬ŅC√≥mo es posible que a estas alturas de la decadencia del capitalismo y despu√©s de tantas batallas ideol√≥gicas y pol√≠ticas, esta teor√≠a no se haya implantado, al menos, en sectores amplios de la clase trabajadora, cuando debiera ser del m√°ximo inter√©s para ella y, al contrario, sea pr√°cticamente la gran desconocida? Si no se comprende la plusval√≠a, es m√°s f√°cil entender que ni de los acontecimientos m√°s dram√°ticos y destructivos del capitalismo se saquen las oportunas lecciones, saliendo una vez m√°s impune hasta de sus mayores cr√≠menes, incluso moralmente, como si no hubiese ya responsabilidad alguna que reclamarle, cuando los cr√≠menes contra la Humanidad no prescriben (no caducan). As√≠, cien a√Īos desde el final de la Primera Guerra Mundial y las masas trabajadoras siguen sin comprender que su causa est√° en el capitalismo imperialista, en la persecuci√≥n de la plusval√≠a por todos los medios, incluidos los militares; por no hablar de la II GM y el mito de liberaci√≥n anti-nazifascista para encubrir un conflicto inter-imperialista, por la plusval√≠a. Lo que un d√≠a pudo saberse, hace mucho tiempo que ya se olvid√≥. Esto denota tambi√©n la nula comprensi√≥n de la relaci√≥n entre plusval√≠a y Estado, la naturaleza burguesa del Estado y sus aparatos, tanto ejecutivos, parlamentarios, burocr√°ticos, judiciales, como armados, e incluso de los sindicales que colaboran en esos cr√≠menes y se convierten en un ap√©ndice estatal m√°s. En suma, no existe una cultura proletaria en las masas, el dominio de la ideolog√≠a burguesa es abrumador. ¬°Estamos en m√≠nimos!

Si ni siquiera algo tan b√°sico como la teor√≠a de la plusval√≠a es capaz de hacerse u√Īa y carne con la clase trabajadora ¬Ņqu√© se puede esperar del abordaje de cuestiones much√≠simo m√°s complejas imprescindibles para superar el capitalismo, y de que las amplias masas trabajadoras puedan hacerse realmente due√Īas de su destino? En este sentido, la superaci√≥n de la divisi√≥n de la sociedad en clases, de la divisi√≥n social (no s√≥lo t√©cnica) del trabajo, empieza por el conocimiento de la plusval√≠a. S√≥lo comienzo pues, si bien asumir esa teor√≠a es imprescindible, no es suficiente, pues hay un mont√≥n de requisitos no s√≥lo te√≥ricos (comprensi√≥n de capitalismo actual y hacia d√≥nde se puede dirigir, qu√© tipo de sociedad necesitamos, etc.), sino directamente relacionados con la pr√°ctica de masas, con la autoorganizaci√≥n, la determinaci√≥n y tenacidad en la lucha, su avance en la direcci√≥n correcta, como el desarrollo de la t√°ctica, la estrategia, y el programa de transformaciones inmediatas a la revoluci√≥n‚Ķ Y en todo esto estamos ¬°en m√≠nimos! Y todav√≠a no habremos tocado fondo. Sobre estas cuestiones os invito a leer mi libro ‚ÄúCapitalismo: modo de vida decadente. Notas sobre estrategia y t√°ctica‚ÄĚ (20-10-2016), con enlace al final.

Visto desde otro √°ngulo. ¬ŅEs concebible que la clase trabajadora sea consciente de que le interesa acabar con el capitalismo y su sistema asalariado del trabajo y que, sin embargo, no manifieste el menor inter√©s por la teor√≠a de la plusval√≠a, que lo explica y legitima esa pretensi√≥n?. No estoy hablando de un estallido revolucionario semi-consciente que no aguanta una ofensiva represiva antes de volver a un nivel de conciencia con pocas aspiraciones, sino de un proceso revolucionario consciente, imprescindible para llegar hasta el final en este tiempo que no ofrecer√° muchas oportunidades para remediar nuestros errores y derrotas. Por tanto, el inter√©s y conocimiento ‚Äďpor b√°sico que sea- de la teor√≠a de la plusval√≠a es un indicador importante (no la medida exacta) de su nivel de conciencia y combatividad.

Pero no basta con recuperar tal cual la teor√≠a de Marx. Necesita unos cambios de detalle, pero muy importantes, que la permitir√°n salir m√°s f√°cilmente de su marginaci√≥n, e impactar en la vida social con eficacia. Y lo planteo en este texto, justific√°ndolos te√≥ricamente, pues la teor√≠a marxista de la venta de la fuerza de trabajo como mercanc√≠a real, presenta demasiadas deficiencias en el plano te√≥rico y sobre todo tiene consecuencias pol√≠ticas imprevistas y negativas.

La imprescindible ofensiva en el terreno te√≥rico-ideol√≥gico (lo m√°s f√°cil) para poder pasar a la ofensiva social y pol√≠tica (lo m√°s dif√≠cil), s√≥lo ser√° posible si nos libramos ‚Äďentre otros muchos factores- del lastre que supone para la teor√≠a de la plusval√≠a, la teor√≠a de la fuerza de trabajo como mercanc√≠a real, en lugar del trabajo efectivo como actividad-mercanc√≠a.

Hace falta un cambio en los planteamientos y en los t√©rminos si queremos tener alguna oportunidad de remontarnos desde este pozo tan profundo de derrota y de regresi√≥n ideol√≥gico-te√≥rica en la clase trabajadora. Si queremos tener a estas alturas del partido (casi en el final y perdiendo) alguna posibilidad de ganar la batalla ideol√≥gica, la batalla de la propaganda y la agitaci√≥n, tambi√©n hay que empezar a llamar al capitalismo, salarismo.

Cierto que desde un punto de vista te√≥rico, mejor que salarismo ser√≠a llamarlo plusvalismo pues dejar√≠a clara la cuesti√≥n de la explotaci√≥n en el trabajo. Podr√≠a haber estado bien que en el siglo XIX Marx se lo hubiese planteado as√≠, y en vez de titular su gran obra ‚ÄúEl Capital‚ÄĚ, hubiese sido ‚ÄúLa plusval√≠a‚ÄĚ y lo mismo que manej√≥ entonces conceptos m√°s o menos nuevos, imponer el m√°s pr√≥ximo a eso para caracterizar el sistema social. Pero a estas alturas resulta un t√©rmino tan raro que, en las actuales circunstancias, m√°s que ayudar a avanzar, contribuir√≠a a la confusi√≥n. Y no estamos para experimentos que no sirvan para dar saltos adelante, ni tampoco ortodoxias te√≥ricas y rutinas que sean contraproducentes con las necesidades hoy imperiosas de la propaganda y agitaci√≥n anticapitalistas. Pues no tenemos por delante todo el tiempo del mundo; el tiempo no corre a nuestro favor, sino en nuestra contra, y lo seguimos perdiendo de la forma m√°s tonta posible, unos por ignorancia, otros por rutina, otros por ortodoxia acad√©mica pedante so pretexto de ‚Äúrigor te√≥rico‚ÄĚ (rigor mortis, o cadav√©rico, m√°s bien).

No pretendo competir con Marx ni dar pie a la creaci√≥n de ninguna secta. Mi planteamiento parte de la teor√≠a de la plusval√≠a de Marx, no rompe con ella sino que la necesita y la perfecciona. Si avanzo es sobre los hombros de un gigante (Marx), con la ventaja que da ver con un poco m√°s de altura. Si el planteamiento de Marx de la fuerza de trabajo como mercanc√≠a real resultase m√°s f√°cil de entender y de asimilar por amplios sectores de la clase trabajadora, aunque no fuese cient√≠ficamente exacto, lo preferir√≠a a una teorizaci√≥n mejor pero m√°s complicada y dif√≠cil, pues lo mejor a veces puede ser enemigo de lo bueno, y lo principal es que ayude a la transformaci√≥n positiva del mundo, no a ganar un debate te√≥rico o acad√©mico. Pero creo que no es el caso, sino al contrario, pues la teor√≠a de la plusval√≠a con la ftmr ha demostrado su debilidad para empoderar a la clase trabajadora.

Por otra parte, los trabajadores/as, al menos los de los pa√≠ses ricos, tienen hoy en d√≠a un nivel de formaci√≥n cultural incomparablemente mayor al de otras generaciones, ya desapareci√≥ el analfabetismo y est√°n mucho m√°s acostumbrados a leer y estudiar. Por tanto, la comprensi√≥n de la teor√≠a de la plusval√≠a, bien explicada, no supondr√≠a ning√ļn problema para ellos, y podr√≠an recuperar en poco tiempo mucho del perdido, a condici√≥n de que asumiesen su responsabilidad.

Absorbidos por la tarea de estudiar, trabajar, atender a la familia, el tiempo disponible se dedica a ‚Äúdisfrutar de la vida‚ÄĚ. Si bien hay que procurar vivir y gozar de la vida lo m√°s posible (s√≥lo tenemos una), se hace demasiado a costa de evadirse de una parte fundamental de nuestra realidad, tanto m√°s cuanto m√°s cuesta identificarla, comprenderla, m√°s dif√≠cil afrontarla y m√°s peligroso asumir los riesgos y sus consecuencias. Porque si ‚Äúla carne es d√©bil‚ÄĚ, el esp√≠ritu lo es m√°s y por eso resulta m√°s f√°cil y agradable dejarse llevar por la tentaci√≥n de la multitud de evasiones que nos ofrece la industria capitalista del ocio y entretenimiento (aunque s√≥lo sea viendo la televisi√≥n) que dedicarse siquiera un poco a hacerse preguntas inc√≥modas y profundizar en las causas de nuestras penalidades, acabando as√≠ por no dedicarle a esto ¬°ni un minuto! de nuestra larga existencia, aunque alguien nos est√© llamando la atenci√≥n sobre ello. Y no vivimos tiempos en los que la evasi√≥n no tenga mayores consecuencias, sino en una √©poca crucial para la especie humana, en la que esa actitud nos lleva directamente al suicidio colectivo, pues adem√°s de los peligros permanentes intr√≠nsecos al capitalismo, entre sus consecuencias perdura el riesgo de autodestrucci√≥n por la v√≠a militar, y cada d√≠a se descubren nuevas v√≠as por degradaci√≥n del medio natural, como por ejemplo, la extinci√≥n acelerada de insectos, claves en el ecosistema mundial, y en particular de los polinizadores, como las abejas, sin las cuales se acabar√≠a nuestro mundo, gracias en gran parte al uso de pesticidas en la agricultura. Esta actitud evasora es irresponsable, poniendo por delante un sentido individualista de cortas miras de lo conveniente, y echando a perder grandes oportunidades para el empoderamiento colectivo a cambio de una inversi√≥n de recursos proporcionalmente baja. Much√≠simos no se atreven ni a pensar en cuestionar el capitalismo ni su Estado, pero su frustraci√≥n y resentimiento les acaba llevando, no ya a abstenerse en las elecciones, facilitando quiz√°s as√≠ la sobrerrepresentaci√≥n de los sectores m√°s reaccionarios, sino directamente a darles su apoyo, votando por el Frente Nacional de Le Pen, Trump, Ciudadanos, etc., tirando las piedras m√°s pesadas contra su propio tejado, incluso cuando claramente hab√≠a una alternativa mejor (o menos mala) para ellos, por deficiente que fuese. La agenda pol√≠tica y sus prioridades, tiene algunas caracter√≠sticas que la hacen m√°s propia de las problem√°ticas del final del siglo XIX que de este siglo y lo que ya sabemos que se nos viene encima pronto. El desajuste es asombroso, terrible, aterrador. Se ha bautizado con mucho acierto a esta √©poca como la de la estupidez generalizada, y de la ignorancia voluntaria a√Īadir√≠a, pues los medios de conocimiento (pese al ruido y despiste generado por las fuentes interesadas) son mayores que nunca en la historia; pero demasiado entra por un o√≠do y sale por el otro.

La econom√≠a capitalista es complicada de entender, y m√°s si tenemos en cuenta su proceso de financiarizaci√≥n y la generaci√≥n de la ‚Äúeconom√≠a de casino‚ÄĚ, o los beneficios a trav√©s de los datos de internet, etc. Pero la riqueza, aparte de la naturaleza, siempre viene a fin de cuentas del trabajo (los datos de internet que se venden para orientar a los publicitarios sirven para vendernos mercanc√≠as y as√≠ realizar la plusval√≠a del trabajo no pagado en ellas), as√≠ que todo remite, en √ļltima instancia, a la explotaci√≥n del trabajador/a, sea v√≠a directa del trabajo, o indirecta de los impuestos al consumo, o exprimi√©ndolo como consumidor (o deudor). Y la ra√≠z que hace posible que se levante todo el √°rbol capitalista con sus ramas captadoras de beneficio, es el sistema asalariado del trabajo, as√≠ que la denuncia de la plusval√≠a permite arrancar ese √°rbol y expulsar a todos los pajarracos que anidan en √©l y lo parasitan. Y esto es muy f√°cil de entender, en lugar de andar perdi√©ndose por las ramas e intentar comprender los entresijos del ‚Äúcasino‚ÄĚ capitalista. Pero al menos esa teor√≠a de la plusval√≠a debe ser correcta.

La teor√≠a de la plusval√≠a de Marx ayud√≥ a los movimientos revolucionarios de la clase trabajadora, pero su punto d√©bil (la fuerza de trabajo como mercanc√≠a real, y el salario como precio justo por ella) fue un lastre al rebajar la contundencia y radicalidad de la denuncia y servir de justificaci√≥n secundaria al sindicalismo y al reformismo, al mantener que, en cierta manera al menos (pago de la ftmr), cabe la existencia de un salario justo. Esa deficiencia te√≥rica, durante el ascenso de la lucha, dificulta el tir√≥n de los sectores m√°s revolucionarios sobre los sectores m√°s conservadores de la clase, para profundizar en la ofensiva contra el capital y su Estado, y facilita que se enrede en pr√°cticas sindicalistas; y cuando la lucha est√° en declive, esa deficiencia, por su peso, facilita el descenso impulsado por los sectores m√°s atrasados en conciencia y combatividad, y la regresi√≥n sindicalista de los m√°s avanzados. Cuando la clase trabajadora ya hace mucho tiempo que no genera movimientos revolucionarios, esa deficiencia te√≥rica se ha convertido ya en un obst√°culo intelectual a su recuperaci√≥n, pues debe ponerse en primer plano el intercambio desigual de trabajo (partes pagada y no pagada) por salario (parte pagada), en lugar de seguir pretendiendo que puede existir un intercambio igual o justo en alguna manera (ftmr por salario)

Podemos hacer dos cosas: bien seguir hasta la derrota final con formulaciones que ya se han mostrado sobradamente perdedoras en lo que m√°s importa, la batalla de masas contra la ideolog√≠a dominante, o bien apostar por un cambio m√°s clarificador en la teor√≠a y sobre todo para las amplias masas, las √ļnicas protagonistas posibles de la revoluci√≥n pendiente. Pero los partidarios de la ortodoxia acad√©mica (so capa de un falso rigor te√≥rico) seguramente seguir√°n neg√°ndose, aunque por ello todos acabemos rigurosamente muertos.

II.- PROBLEMAS con la PLUSVAL√ćA EXTRAORDINARIA y con la TASA de GANANCIA MEDIA

No hay como adoptar el m√©todo de los ni√Īos que tantas veces nos interrogan con porqu√©s a los que en ocasiones no sabemos bien qu√© responder. As√≠, revisar lo que parec√≠an verdades consolidadas y hacer el recorrido del razonamiento paso a paso, me ha permitido ver que hab√≠a cosas que fallaban, y comprobado que otros tambi√©n lo hab√≠an detectado (o no), a su manera.

Aunque son muchos los aspectos debatibles, hay dos casos especialmente perjudiciales para la credibilidad de la consistencia de la teor√≠a del valor-trabajo en la que se basa la de la plusval√≠a, que vienen causando muchas pol√©micas y m√°s de un dolor de cabeza, y que procurar√© exponer escuetamente sin detenerme en detalles m√°s de lo suficiente para que me entiendan al menos los que ya conocen algo del tema.

a) La explicaci√≥n del origen de la plusval√≠a extraordinaria por innovaci√≥n tecnol√≥gica antes de su generalizaci√≥n a toda la rama productiva. Suponemos que permite un incremento su productividad, sin necesidad de aumentar la cualificaci√≥n profesional, ni intensificaci√≥n del esfuerzo de trabajo ‚Äď eso equivaldr√≠a a una prolongaci√≥n de su tiempo-, sin variaci√≥n en el salario, ni en la jornada laboral. La empresa, con m√°s productividad, reducir√≠a coste unitario, lo que le permitir√≠a, incluso llevando el precio por unidad de mercanc√≠a a uno inferior al promedio de la rama, conseguir una ganancia total mayor. Si ello se debe ‚Äďcomo sostiene Marx, y le sigue por ejemplo Rolando Astarita‚Äď al ‚Äútrabajo potenciado‚ÄĚ, explotaci√≥n extraordinaria (econ√≥mica, no f√≠sica) de los trabajadores/as de esa empresa, que sin embargo desaparece en cuanto esa innovaci√≥n se generaliza a la rama. Esto es, una mayor tasa de plusval√≠a (relaci√≥n entre trabajo no pagado y pagado) que pasar√≠a, por ejemplo, de 4/4 horas de las 8 (4 no pagadas y 4 s√≠ pagadas) antes de la innovaci√≥n, a 5/3 horas de las 8 en tanto no se generalice la innovaci√≥n, para volver a 4/4 una vez adoptada por la rama. Pues estamos en el caso de una innovaci√≥n muy particular que no supone una reducci√≥n del valor de la ft (del trabajo necesario para producir sus bienes de consumo) que se mantiene en 4 horas, pues ese aumento limitado de la productividad no ha llegado a afectar sensiblemente a la productividad de los alimentos, vestidos, calzado, vivienda‚Ķ, cuyas horas de trabajo necesarias para producirse, distribuidas proporcionalmente, sumar√≠an 4 horas diarias, y se seguir√≠a manteniendo ah√≠. De modo que el tiempo de trabajo necesario (ttn) para equiparar el tiempo de trabajo al equivalente al salario se quedar√≠a en 4 horas. Sin embargo, hemos visto que con esa teorizaci√≥n, en la empresa innovadora el ttn habr√≠a descendido temporalmente a 3 horas, modificando la tasa de plusval√≠a (pasando de 4/4 o 100% a 5/3 o 166%). Pero esto querr√≠a decir que a la tasa de plusval√≠a se la estar√≠a haciendo depender, no de la relaci√≥n entre tiempo adicional o no pagado y ttn, sino de la ganancia (ganancia y plusval√≠a de la empresa no son siempre coinciden) a trav√©s del precio voluntario al que vendiese que, seg√ļn la estrategia de mercado, podr√≠a ser igual, un poco o muy inferior al de la competencia, y por tanto llegar√≠amos a un ttn y una tasa de plusval√≠a variables ¬°¬Ņ?! (El CapitalLibro I, Secci√≥n cuarta. La producci√≥n del plusvalor relativo. Cap√≠tulo X. Concepto del plusvalor relativo).

Jacques Gouverneur, se√Īala muy bien que Marx impl√≠citamente cambia de criterio en la determinaci√≥n de la tasa de plusval√≠a ‚ÄúDe acuerdo con la definici√≥n inicial, el trabajo necesario [para igualar el valor de la ft] es el tiempo de trabajo durante el cual el asalariado crea una cantidad de valor igual al valor de sus medios de consumo. En la nueva definici√≥n, el trabajo necesario pasa a ser el tiempo de trabajo durante el cual el asalariado crea una cantidad de productos que rinde un ingreso neto igual al salario del trabajador.‚ÄĚ ‚ÄúEn realidad, estas distintas ‚Äútasa de plustrabajo‚ÄĚ o ‚Äútasas de plusval√≠a‚ÄĚ que var√≠an de acuerdo con la productividad del trabajo y el precio de venta, no son otra cosa que las relaciones ganancias/salarios‚ÄĚ y no la tasa de plusval√≠a en sentido estricto que es la relaci√≥n entre plusval√≠a/salarios, o bien, tiempo de trabajo adicional no pagado/ttn. (Los fundamentos de la econom√≠a capitalista. Una introducci√≥n al an√°lisis econ√≥mico marxista del capitalismo contempor√°neoAp√©ndice 7).

Entonces hay que ver si, como dicen Ernest Mandel y Jacques Gouverneur, por el contrario, la ganancia extraordinaria se debe a una transferencia de plusval√≠a desde las empresas con menor productividad en la rama, que pierden as√≠ parte de su plusval√≠a y beneficio. La productividad inferior quiere decir que para producir la mercanc√≠a en cuesti√≥n necesitan un tiempo de trabajo mayor que el promedio de la rama (o tiempo de trabajo socialmente necesario ‚Äďttsn-). No habr√≠a ning√ļn aumento de la tasa de plusval√≠a pues esa innovaci√≥n en ning√ļn momento (ni antes de generalizarse ni despu√©s) ha comportado una reducci√≥n del tiempo de trabajo necesario (no confundir con ttsn para el resultado del trabajo) que supone el valor de la ft o salario, por tanto, ni siquiera en la empresa innovadora se ha subido (ni temporalmente) la tasa de plusval√≠a de 4/4 a 5/3. Lo que tendr√≠amos para justificar el beneficio extra es que las empresas que ahora han quedado tecnol√≥gicamente m√°s atrasadas se ver√≠an penalizadas por el mercado y toda o parte de su plusval√≠a ir√≠a a parar a la innovadora.

‚ÄúEs el mercado el que lleva a cabo autom√°ticamente la distribuci√≥n de la plusval√≠a total entre las empresas: la existencia de un precio uniforme, aplicable a las mercanc√≠as de todas las empresas, penaliza a las empresas menos eficientes (en las cuales los altos valores unitarios reflejan un desperdicio relativo de trabajo humano) y beneficia a las m√°s avanzadas (en las cuales los bajos valores unitarios reflejan un uso relativamente econ√≥mico de trabajo humano)‚ÄĚ Jacques Gouverneur ‚ÄúValor y trabajo productivo. Un enfoque puramente social de conceptos econ√≥micos marxistas b√°sicos‚ÄĚ [el subrayando es m√≠o, enlace al documento al final]

Este razonamiento es id√©ntico al de Mandel en lo referente ‚Äďveremos luego- a una situaci√≥n diferente, de c√≥mo aparece la tasa de ganancia media entre las diversas ramas de la producci√≥n (con desigual desarrollo tecnol√≥gico y composici√≥n org√°nica del capital ‚Äďcoc-), a partir de la transferencia de plusval√≠a de las m√°s atrasadas a las m√°s avanzadas.

Cito: ‚ÄúDesde el punto de vista social [la rama de menor composici√≥n tecnol√≥gica, de menor coc, aunque consiga la tasa de ganancia media, expone Mandel en su ejemplo num√©rico de tres ramas] despilfarra trabajo (exactamente de la misma manera que un tejedor demasiado lento despilfarra trabajo en la producci√≥n simple de mercanc√≠as).‚ÄĚ [subrayado m√≠o, cursivas de Mandel] Pensemos en el tejedor: que consiga vender su mercanc√≠a porque sea necesaria y la absorba la demanda, no quiere decir que sea necesario todo el tiempo de trabajo invertido en ella y que por tanto se pague m√°s que el precio com√ļn. ¬ŅPero se puede decir que despilfarra trabajo una rama productiva porque su coc es menor que el promedio? Sigo con la cita ‚ÄúUna parte del trabajo humano que all√≠ se ha consumido ha sido in√ļtilmente consumida desde el punto de vista social, y, por lo tanto, no ser√° recompensada por un equivalente en el cambio‚ÄĚ (ambas citas del ‚ÄúTratado de econom√≠a marxista‚ÄĚ Mandel, Ediciones ERA ‚ÄďM√©xico- 1962, Cap√≠tulo V Las contradicciones del capitalismo. Precio de producci√≥n y valor de las mercanc√≠as; enlace al documento, al final).

Curiosamente, Mandel no abord√≥ el problema de la plusval√≠a extraordinaria en su famoso Tratado. Lo hizo de pasada y sin mencionarla expresamente (haciendo referencia al texto de Marx donde la trata, por ejemplo) en ‚ÄúEl capitalismo tard√≠o‚ÄĚ (1972) Ediciones Era: ‚Äúdentro de una misma rama industrial [‚Ķ] Las ganancias extraordinarias de las empresas que operan con una productividad del trabajo superior a la media s√≥lo se pueden explicar entonces por una transferencia de valor a expensas de las empresas que operan con una productividad del trabajo inferior a la media.‚ÄĚ subrayados m√≠os, es decir, gastan un tiempo de trabajo por encima del tiempo de trabajo socialmente necesario o medio, p√°gina 99-100 (en el cap√≠tulo III Las tres fuentes principales de ganancias extraordinarias en el desarrollo del capitalismo moderno; enlace al documento, al final). Y por tanto, en una l√≠nea muy similar a c√≥mo entend√≠a el resultado de la tasa de ganancia media en todas las ramas de la producci√≥n, con su diverso desarrollo tecnol√≥gico y uso mayor o menor del trabajo vivo. Es de suponer que si lo considera para toda una rama, aqu√≠ tambi√©n entendiese (como lo hace expresamente Gouverneur) que la empresa con productividad por debajo de la media, estar√≠a, al menos en parte, despilfarrando tiempo de trabajo (considerado socialmente, pues ellos pueden no ser perezosos, sino estar haciendo su tarea a tope, sin un momento de descanso, pero con medios t√©cnicos u organizaci√≥n del trabajo ya obsoletos), lo que ser√≠a cierto, pero plantear√≠a el problema de c√≥mo esa plusval√≠a sin valor real puede ser buena para otra empresa mediante una transferencia de valor, cuando acaba de citar a Marx diciendo que las empresas que dedican un tiempo excesivo a la producci√≥n de una mercanc√≠a (baja productividad) ‚Äúno pueden realizar una parte de la plusval√≠a que en ellas se contiene‚ÄĚ, pero ¬°no que eso lo pueda aprovechar y realizar otra m√°s productiva por transferencia!.

Ante esto, me pregunto: trat√°ndose de la misma rama, si est√°n penalizadas las empresas que ahora han quedado m√°s atrasadas tecnol√≥gicamente (tiempo de trabajo por encima del promedio) y el mercado no debe reconocer esa plusval√≠a (total o parcialmente) como representante de un trabajo necesario (aunque las mercanc√≠as producidas se vendan todas, contienen tambi√©n un tiempo de trabajo socialmente despilfarrado que no se paga) ¬Ņpuede transferirse a la empresa innovadora esa plusval√≠a no merecedora de reconocimiento social y que no debiera ser recompensada por un equivalente de cambio ‚Äďdinero-?¬Ņno estar√≠a circulando esa plusval√≠a como una moneda falsa, que no debe servir ni al primer receptor, ni a sucesivos, a nadie, sino directamente retirarse de la circulaci√≥n, y si alguien ha sido perjudicado, en todo caso poner una denuncia a la polic√≠a perdiendo toda esperanza de que nadie, ni el Estado, ni ninguna entidad bancaria le compense con moneda de curso legal ‚Äďprueba a ingresar un billete falso en el banco y lo comprobar√°s-? ¬ŅO por tratarse del medio con el que se ha premiado al innovador, la moneda falsa podr√° ‚Äúlavarse‚ÄĚ y considerarse de curso legal? ¬ŅNo implicar√≠a la transferencia, que una parte del trabajo social finamente s√≠ se despilfarrar√° en intercambio de un trabajo innecesario, aunque la beneficiaria no sea ya la que ha ca√≠do en eso (la empresa atrasada), sino otra que lo ha hecho mejor (la innovadora)? Pues la innovadora, apoder√°ndose de esa ‚Äúplusval√≠a‚ÄĚ (o el empresario para su bolsillo) podr√≠a pagar con ella a sus proveedores, con lo cual, estos estar√≠an dando mercanc√≠as a cambio de un trabajo-‚Äúplusval√≠a‚ÄĚ que no deber√≠a ser socialmente reconocido. Pensemos en una empresa que ha vendido a otra una mercanc√≠a averiada irremediablemente, que supone trabajo socialmente desperdiciado, y claro est√° no tiene la desverg√ľenza de reclamarle el pago y tampoco la retira porque supone m√°s gastos y el comprador dice que la convertir√° en adorno o directamente √©l la env√≠a al reciclaje o lo que sea; pero el comprador es un ‚Äúlisto‚ÄĚ y pretende venderla a otro, lo hace, y reclama el pago, alegando que √©l no ha estropeado la mercanc√≠a (cierto).

Pensemos (es s√≥lo un s√≠mil para exponer la idea de fondo), en el tejedor artesano demasiado lento que tarda tres veces m√°s en hacer una labor y tiene en su rama otros tres tejedores independientes que trabajan por el mismo tiempo y mismo precio ¬Ņdeber√≠a, de alguna manera, repartirse entre esos tres tejedores el valor de las tres veces que trabaja de m√°s innecesariamente el tejedor lento, o directamente eso no merece reconocimiento ni para √©l ni para nadie, pues seguir√≠a siendo un despilfarro pues para la masa de los compradores (consideramos el asunto como es, socialmente) supondr√≠a el mismo perjuicio pagar esas tres veces extras a un tejedor, que a tres tejedores? Caso de que valiese esa transferencia de ‚Äúvalor‚ÄĚ ¬Ņno ser√≠a una idea excelente que los tres tejedores se asociasen y financiasen a uno lento para que montase su negocio en su localidad y lo recomendasen a todos pues no les supondr√≠a una competencia real, sino al contrario, una fuente adicional de ingresos (por cada pieza que vendiese, esos recibir√≠an el mismo valor que si ellos la hubiesen hecho)? Dentro de esta l√≥gica llegar√≠amos a la absurda conclusi√≥n de que el desarrollo del capitalismo depender√≠a de fomentar la creaci√≥n de empresas que trabajasen con un tiempo por encima del socialmente necesario, despilfarrando trabajo, pues eso supondr√≠a una transferencia de plusval√≠a extra a las dem√°s. Algo que nunca se le ocurrir√≠a plantear a Marx, pues incluso cuando trata el asunto de la tasa media de ganancia, est√° considerando que en todas las ramas la obtenci√≥n de la tasa de ganancia media se debe a que trabajan respetando el tiempo de trabajo socialmente necesario (ttsn) de la rama (no hay uno com√ļn para todas las ramas pues producen cosas extremadamente diferentes).

El hecho de que una plusval√≠a no deba ser reconocida como valor intercambiable, no quiere decir que los trabajadores/as no hayan sido explotados pues han trabajado las 8 horas y cobrado por 4 (un supuesto). Es algo parecido a lo que ocurre si haces perfectamente tu trabajo pero la mercanc√≠a tiene un defecto de f√°brica irremediable (de dise√Īo, etc., no es culpa del obrero) y es devuelta por el cliente; el valor de este trabajo no es reconocible socialmente por el mercado, pero eso no quita que el obrero haya trabajado y sido explotado, y la empresa no puede negarse a abonar el salario alegando que ese trabajo no ha sido reconocido socialmente. Ser√° un trabajo despilfarrado porque supone un gasto de medios de producci√≥n y mano de obra que habr√°n sido pagados por el capitalista, que cargar√° con la p√©rdida del despilfarro.

¬ŅNo ser√° que la empresa innovadora lograr√≠a su ganancia extra de una transferencia de valor desde los compradores (empresas o particulares) que al pagar el mismo precio o incluso uno menor, no ver√≠an motivos para sentirse explotados, pues no habr√≠a subida del precio corriente, y el precio finalmente bajar√≠a cuando se generalizase la innovaci√≥n? ¬ŅNo es m√°s f√°cil que ocurra esto en la pr√°ctica, pues entre las empresas que producen lo mismo no hay compra-venta que permita que, a trav√©s del pago del precio, se d√© una transferencia de plusval√≠a como esa?

b) La transformaci√≥n de los valores en precios de producci√≥n en el proceso de constituci√≥n de la tasa de ganancia media para todas las ramas productivas. Seg√ļn Marx, tenemos con todas las empresas y ramas de la producci√≥n con la misma tasa de plusval√≠a (digamos 4/4 horas, 4 de plusval√≠a, 4 de trabajo pagado), independientemente de si su composici√≥n org√°nica de capital (coc: relaci√≥n entre trabajo acumulado ‚Äďmedios de producci√≥n- y vivo) es alta o baja (o sea, grandes inversiones en tecnolog√≠a y poca mano de obra ‚Äďalta coc-, o a la inversa ‚Äďmuy baja coc-). Lo que en principio provocar√≠a esto, son tasas de ganancia desiguales (plusval√≠a /inversi√≥n total), pues a menor inversi√≥n en trabajo vivo, menos masa de plusval√≠a extra√≠da. Esto desincentivar√≠a invertir en empresas y ramas de alta coc.

A trav√©s del movimiento de las inversiones de una rama a otra en busca de la mayor ganancia y de la ley de la oferta y la demanda, se llegar√≠a al equilibrio de una tasa de ganancia media para todas las ramas, gracias a una transferencia de plusval√≠a de las empresas de las ramas de coc por debajo del promedio (ejemplo, el textil en una f√°brica de Asia con m√°quinas de coser, etc., atendidas por muchas trabajadoras) a las de coc mayor al promedio (fabricante de m√°quinas de coser y telares, con mucha inversi√≥n en tecnolog√≠a y mucho menos en mano de obra). Pero entonces nos encontramos con problemas te√≥ricos-matem√°ticos para demostrar que eso ocurre y c√≥mo se llega desde los precios seg√ļn el valor y con muy diferente tasa de ganancia, a los precios adaptados a la tasa de ganancia media o precios de producci√≥n (mercado). Si esto est√° efectivamente resuelto o no, si Marx ha sido mal interpretado o no, etc., es objeto de complejos debates, y necesitamos un consenso cient√≠fico concluyente que se traduzca en manuales y folletos divulgativos que los trabajadores/as puedan entender (que no parezca f√≠sica cu√°ntica) y que les transmitan seguridad y den confianza (NOTA 2).

O por el contrario, todo se debe a que ya se parte de una diferente tasa de plusval√≠a (mayor en las ramas de superior coc), que acaba dando lugar a la tasa de ganancia media, como sostiene Felipe Mart√≠nez Marzoa (‚ÄúLa filosof√≠a de El Capital‚ÄĚ editorial Abada Editores, S.L. 2018), en una l√≠nea que recuerda a la de la plusval√≠a extraordinaria seg√ļn Marx-Astarita. A esto cabr√≠a responder que el valor de la ft (lo que representa el salario corriente en bienes de consumo) es el mismo, y si representa 4 horas y la jornada es de 8, la tasa de plusval√≠a para todos debe ser del 100% (4/4), sea la rama de alta o baja composici√≥n org√°nica de capital (coc) con respecto al promedio. Un obrero especialista (especializado en nada en realidad) como el representado por Chaplin en la cadena de producci√≥n supermecanizada del film ‚ÄúTiempos modernos‚ÄĚ, necesitaba incluso menos cualificaci√≥n real que un trabajador agr√≠cola asalariado (conocedor de plantas, animales, variada herramienta y tareas diversas), por lo que no puede atribu√≠rsele tampoco por ah√≠ una mayor tasa de plusval√≠a, que en todo caso corresponder√≠a al agricultor al ganar menos por su menor fuerza en la lucha de clases, y la transferencia de plusval√≠a de su rama a la industrial.

El hecho de que haya ramas con muy diferente coc, no quiere decir necesariamente que alguna de ellas est√© despilfarrando trabajo y por eso no deba ser reconocida toda la plusval√≠a que en ella se genera (por tanto, tampoco debiera servir para otra, digo yo). El desarrollo capitalista es por naturaleza desigual entre las ramas (incluso entre las empresas de la misma rama) y la inversi√≥n en tecnolog√≠a, el ritmo de avance en la mecanizaci√≥n, no depende tanto de la iniciativa del capitalista (aunque cuente), como de las caracter√≠sticas de la producci√≥n (tareas de tal vez m√°s dif√≠cil mecanizaci√≥n), la disposici√≥n de capitales para ello, la cantidad de trabajadores/as disponibles que es mejor aprovechar tal cu√°l a que est√©n de brazos cruzados (aunque interese tener una parte en paro como reserva y presi√≥n a la baja de los salarios), la demanda solvente para las mercanc√≠as producidas, las previsiones de rentabilidad‚Ķ Esto se observa tanto m√°s en el caso de la econom√≠a de guerra o de la econom√≠a planificada de Capitalismo de Estado donde se imponen criterios por encima del mercado y del inter√©s particular, y por consiguiente, no es de caj√≥n la penalizaci√≥n, por supuestamente despilfarrar el trabajo, a sectores que queden inevitablemente menos avanzados tecnol√≥gicamente. Lo importante es que la empresa cumpla con el tiempo de trabajo socialmente necesario o promedio de su rama, pues evidentemente no hay un tiempo promedio com√ļn que compare cosas heterog√©neas, como el tiempo de trabajo necesario para una silla o para un cami√≥n. La transferencia de plusval√≠a entre ramas no puede ser una penalizaci√≥n por dilapidar trabajo (al contrario de lo que dice Mandel, p√°gina 99 de ‚ÄúEl capitalismo tard√≠o‚ÄĚ si no consigue la tasa de ganancia media, pero tambi√©n pese a que la consiga, en la cita anterior del Tratado), sino una cesi√≥n de derechos sobre la plusval√≠a para que el capitalismo pueda funcionar equilibradamente y desarrollarse gracias a la existencia de la tasa de ganancia media, entiendo yo, y explicar√©.

Si bien en principio el intercambio de mercanc√≠as (el dinero es la mercanc√≠a universal) debe hacerse entre valores equivalentes, iguales, eso no tiene por qu√© ser siempre as√≠, ni siquiera la mayor parte del tiempo. Seg√ļn Marx, Astarita, Mandel y Gouverneur, la tasa de ganancia media es el modo ordinario de funcionamiento del capitalismo de libre competencia (el modelo te√≥rico puro) y supone una transferencia de plusval√≠a de las ramas de menor coc a las de mayor (con igual tasa de plusval√≠a). Existiendo una tasa de ganancia media no hace falta establecer ning√ļn medio particular de transacci√≥n entre empresas para que se d√© la transferencia de plusval√≠a (el capitalista a√Īade a los costes la tasa de ganancia media por inversi√≥n, fija el precio, y ya est√°), pero a efectos de evidenciar el asunto que me interesa destacar, lo expondr√© como sigue, pues visibiliza lo que ocurre bajo la superficie. Esa transferencia se dar√≠a (es la v√≠a m√°s simple, aunque no imprescindible) en la compra-venta entre empresas de esas diferentes ramas, habiendo por tanto un intercambio desigual.

Siendo la tasa de plusval√≠a (relaci√≥n entre trabajo no pagado y pagado) igual para todos, a las empresas de baja coc (poca inversi√≥n de capital en medios de producci√≥n en relaci√≥n con mucha inversi√≥n en mano de obra), por el valor de lo producido les corresponder√≠a en principio una tasa de ganancia elevada (relaci√≥n entre una gran masa de plusval√≠a originada en el trabajo no pagado a sus muchos empleados, y la inversi√≥n total ‚Äďmedios de producci√≥n m√°s trabajo vivo-). Sin embargo vender√°n a precios por debajo del valor de sus mercanc√≠as, por lo que renunciar√°n a parte de la plusval√≠a incorporada en ellas, a favor del comprador (pensemos que es una empresa de alta coc) y entonces ver√°n reducida su tasa de ganancia efectiva por culpa de un intercambio desigual de valores. Siendo la tasa de plusval√≠a igual para todos, las empresas de alta coc, a las que por el valor de lo producido les corresponder√≠a en principio una tasa de ganancia baja (poca masa de plusval√≠a por poca mano de obra y una gran inversi√≥n total, sobre todo en maquinaria, etc.), sin embargo vender√°n a precios por encima del valor de sus mercanc√≠as, por lo que se apropiar√°n de la plusval√≠a del comprador (pensemos que es una empresa de baja coc) y ver√°n aumentada su tasa de ganancia gracias a un intercambio desigual de valores. Se habr√≠a llegado a una tasa de ganancia media para todos, por el movimiento de capitales entre las diversas ramas en busca de la ganancia mayor, y a ley de la oferta y la demanda.

Debido a la tasa de ganancia media nos encontramos con otra situaci√≥n curiosa. En principio se supone que en equilibrio de oferta y demanda, las mercanc√≠as se venden por su valor. Esto es lo que ocurre en una econom√≠a de producci√≥n simple de mercanc√≠as (pensemos en artesanos). Pero en la producci√≥n capitalista de mercanc√≠as, con la tasa de ganancia media, se cumplir√° s√≥lo en las empresas de las ramas con una coc promedio cuyo precio de producci√≥n es igual al valor de la mercanc√≠a. Pero incluso cuando en la rama de mayor coc no haya una infraoferta de mercanc√≠as, ni tampoco una sobreoferta en la rama de menor coc, sus precios de producci√≥n estar√°n respectivamente por encima y por debajo del valor de sus mercanc√≠as. De modo que la ley del valor-trabajo se impone para el conjunto, pero distorsionada a trav√©s de la ley de la tasa de ganancia media o promedio.

¬ŅY c√≥mo se llega a eso? Expondr√© c√≥mo lo veo yo que diverge, en parte, de la explicaci√≥n tradicional que he le√≠do.

Si en una rama de producci√≥n la tasa de ganancia no fuese suficientemente atractiva (ganar al menos como ganan los dem√°s, como la media) pues su coc ser√≠a inevitablemente elevada, no habr√≠a suficiente inversi√≥n y por consiguiente demanda a los proveedores y oferta a los compradores, se desequilibrar√≠a la relaci√≥n entre las distintas ramas de la producci√≥n y bloquear√≠a el desarrollo del capitalismo, pues las empresas con una coc m√°s elevada suelen ser tambi√©n la punta de lanza y motor de ese desarrollo y expansi√≥n, y ocupar posiciones estrat√©gicas (energ√≠a, siderometalurgia, ferrocarril, armamento‚Ķ).

Una tasa de ganancia baja en una rama de alta coc impulsar√≠a a ‚Äúcompensarla‚ÄĚ con una gran masa de plusval√≠a a costa de aumentar la producci√≥n, lo cual abocar√≠a a la sobreproducci√≥n que har√≠a bajar m√°s los precios y causar√≠a problemas y crisis que afectar√≠an tambi√©n a otras ramas (proveedores sin cobrar, etc.). Por ello, la inversi√≥n debe ajustar la oferta a la demanda, y con un precio que permita una tasa de ganancia similar a las dem√°s. Si el capitalismo, aunque absorba la producci√≥n, puede negar la remuneraci√≥n de la parte del tiempo de trabajo que excede a la necesaria socialmente, en una empresa con una productividad inferior a la promedio de la rama, tambi√©n puede premiar por encima de su valor el tiempo de trabajo necesario, cuando lo es especialmente para el conjunto del capital, como ocurre con las empresas de alta coc que ocupan un papel estrat√©gico y punta de lanza en el desarrollo y expansi√≥n del capitalismo.

Esta ley de la tasa de ganancia media funciona de un modo parecido al monopolio. El monopolio no hace una infraoferta de mercanc√≠as, pero aun as√≠ consigue imponer un precio superior a su valor pues no tiene competencia y se hace imprescindible; de este modo consigue un intercambio desigual. Si las ramas de menor coc quieren tener como proveedor o comprador a las de mayor coc e impulsar su desarrollo (proveerse de medios de producci√≥n m√°s eficientes‚Ķ) tendr√°n que transferirlas plusval√≠a, pues la producci√≥n en esas ramas no ser√≠a atractiva para la inversi√≥n si tuviesen que limitar su tasa de ganancia a su propia plusval√≠a y, por tanto, menor que el resto de las ramas. Esto no es algo plenamente consciente, pero se impone en el movimiento de los capitales: ‚Äúhasta que no se me reconozca un precio que me permita una tasa de ganancia como la de los dem√°s, no invierto m√°s en esta rama‚ÄĚ. Esto es acorde con c√≥mo calcula el capitalista, pues no suma los valores (capital constante + salarios + plusval√≠a) y menos la transferencia que necesita, sino que a sus costes a√Īade un porcentaje de ganancia sobre la inversi√≥n que supone le permitir√° alcanzar un precio aceptable para el mercado.

Entiendo que debe diferenciarse lo que ocurre en el caso de una rama con la plusval√≠a extraordinaria y lo que ocurre en la relaci√≥n entre todas las ramas con la tasa media de ganancia. Dentro de una rama, las empresas que necesitan un tiempo de trabajo por encima del promedio (no cumple con el tiempo de trabajo socialmente necesario ‚Äďttsn-), despilfarran trabajo y por eso, esa plusval√≠a de tiempo socialmente superfluo no es un valor-trabajo real que deba reconocerse ni para esa empresa ni a favor de otra con un tiempo de trabajo por debajo del promedio, luego no cabe esa transferencia de plusval√≠a dentro de la rama. En el caso de la relaci√≥n entre todas las ramas y la tasa de ganancia media, las ramas cuya coc sea inferior a la promedio, transfieren parte de su plusval√≠a a las ramas de alta coc, hasta llegar todas a la tasa media de ganancia.

As√≠ que estamos viendo que el intercambio desigual de valores no es la excepci√≥n, y si no la regla, s√≠ la normalidad del funcionamiento del capitalismo, pues no se rige por la venta seg√ļn el valor real, sino seg√ļn la tasa de ganancia media. Y sin embargo, Marx quiere respetar el mito del intercambio igual de valores cuando ya desde el principio sab√≠a de los precios de producci√≥n y la tasa de ganancia media (sus estudios y borradores para El Capital, y correspondencia con Engels). Aunque eso pueda tener una justificaci√≥n metodol√≥gica (de lo m√°s abstracto a lo m√°s concreto, del volumen I al III de El Capital), la teor√≠a de la fuerza de trabajo como mercanc√≠a real que se intercambia por su equivalente (el salario) se mantiene hasta el final.

La desigualdad en el intercambio de valores se dar√° sobre todo si hay una relaci√≥n de poder desigual, como ocurre cuando existe monopolio u oligopolio en una rama (lo explica Jacques Gouverneur) con los proveedores o los compradores (empresas o particulares), y TAMBI√ČN, y esto es una clara revisi√≥n de la teor√≠a, en la relaci√≥n entre capitalista (empleador) y trabajador/a (lo mantengo yo). Pues la condici√≥n del capital frente al trabajador/a es tambi√©n de monopolio, pero de los medios de producci√≥n, y por eso puede imponer un intercambio desigual, entre el trabajo que aporta el productor/a y el salario, que no corresponde a todo su valor, apropi√°ndose el capital de la diferencia en forma de plusval√≠a que se transformar√° en ganancia, para la acumulaci√≥n de capital y/o su gasto personal.

III.- SE VENDE el TRABAJO y NO la FUERZA de TRABAJO. Revisando a Marx y Engels por la izquierda

Mantengo que lo que el trabajador/a vende es directamente su trabajo (bajo condiciones de intercambio desigual con el salario) y no su fuerza de trabajo (bajo condiciones de intercambio igual con el salario), siendo lo √ļltimo lo que dice Marx. Si lo que vendiese no fuese su trabajo (una actividad), sino verdaderamente su fuerza de trabajo (ft o capacidad de trabajo) como mercanc√≠a real y √©sta pasase durante el proceso productivo al dominio (siquiera temporal) del empresario para su uso (como dice Marx, recurriendo, para subrayar el dominio con la compra, al s√≠mil de la venta del aceite) ser√≠a imposible (salvo riesgo de accidente laboral o problema de salud) que el trabajador/a cesase, por su cuenta, su actividad durante el proceso productivo (en plena jornada laboral, mientras est√° en su puesto de trabajo, laborando) y las huelgas s√≥lo podr√≠an declararse previamente a ponerse a trabajar. Que ahora habitualmente ocurra de esta manera no es inevitable, pues se trata de la pr√°ctica sindical de las huelgas con previo aviso, etc., pero otra cosa son las huelgas ‚Äúsalvajes‚ÄĚ como las conocidas durante las d√©cadas de los 60 y 70 sobre todo, con m√©todos de lucha como que, sin previo aviso, un grupo de trabajadores/as dejasen de producir y pasasen de una secci√≥n a otra de la empresa llamando a la huelga y paralizando la producci√≥n ya iniciada en todo el centro de trabajo. En este caso se evidencia que el trabajador/a no pierde, ni en el momento de la producci√≥n, parte al menos del dominio sobre su ft, y el dominio es parte esencial en la venta o alquiler de una mercanc√≠a.

Y esto es factible porque, aunque sea algo identificable (cualificaci√≥n profesional, habilidades‚Ķ), es imposible diferenciar y separar claramente el ejercicio de la capacidad de trabajo (ft) del resto de las capacidades f√≠sicas y mentales del trabajador/a y de la totalidad de su persona, pues las mismas zonas del cerebro, los mismos circuitos neuronales, sentidos, √≥rganos y miembros del cuerpo, sirven para trabajar o para algo muy distinto o contrario al trabajo o la preparaci√≥n para √©l. No hay ninguna parte de nuestro cerebro, ni de nuestros sentidos, ni √≥rganos, ni miembros, que sea espec√≠fica e independiente para el trabajo, de modo que su estado o agotamiento no afecte al resto de la persona. Cuando tras una dura jornada laboral, el trabajador/a se retira, puede estar tan casando, que ya no tenga ganas de m√°s que de meterse en la cama, y tampoco para tener sexo. As√≠ que el consumo de su fuerza de trabajo ha afectado al resto de sus capacidades; no puede decir ‚Äúhe agotado mi capacidad de trabajo pero puedo hacer otro mont√≥n de cosas sin el menor problema, hasta que tambi√©n se agoten las energ√≠as del d√≠a‚ÄĚ. En caso de accidente o enfermedad laboral, puede afectar de por vida, no s√≥lo a su capacidad de trabajar sino a su salud general e incluso provocarle la muerte.

Pero la imposibilidad de separar la capacidad de trabajo del resto de facultades no sólo tiene estas repercusiones (cansancio, enfermedad, muerte), sino que el salario también repercute en muchísimo más que la fuerza de trabajo, y en ella misma pero de un modo que puede ser contraproducente para el capitalismo.

El salario tampoco se limita a la reposici√≥n de la supuesta ft, pues el salario no sirve s√≥lo para reproducir la ft, sino que cubre todas las necesidades del cerebro, sentidos, √≥rganos y miembros del trabajador/a, que intervienen en muchas m√°s facetas de la vida que las que tienen alguna relaci√≥n con el trabajo o la reproducci√≥n biol√≥gica de la ft (descendencia), cubre las necesidades del trabajador/a durante per√≠odos (vacaciones) e incluyo durante muchos a√Īos en los que ya no resulta √ļtil como fuerza de trabajo (pensi√≥n de jubilaci√≥n). Y el salario permite desarrollar capacidades que pueden volverse contra el proceso productivo mismo, cuando supuestamente el salario servir√≠a a la ft que estar√≠a bajo el dominio del capitalista, como cualquier medio de producci√≥n (el aceite, dice Marx). Dicho gr√°ficamente, el salario aporta el dinero con el que el trabajador paga tambi√©n la publicaci√≥n que le invita a la huelga y a autoorganizarse, la cuota para la caja de resistencia sindical, o el libro que le habla del comunismo, o la cuota mensual de su organizaci√≥n revolucionaria, o nutre el cerebro que le permite trabajar pero tambi√©n decidirse a luchar por sus objetivos opuestos radicalmente al capital, del modo m√°s inteligente, o alimenta los brazos para producir pero tambi√©n enfrentarse a los matones de la empresa y la polic√≠a, o empu√Īar un arma en la insurrecci√≥n revolucionaria que su salario ha ayudado a financiar.

Esto demuestra que el salario, por su capacidad de compra, expresa el aumento del nivel de vida por el desarrollo de las fuerzas productivas, por tanto, lo que socialmente se considera necesario en ese momento para la reproducci√≥n de la capacidad de trabajo en particular, y tambi√©n por la necesidad de vender de las empresas capitalistas para realizar la plusval√≠a encerrada en sus mercanc√≠as. Pero por eso mismo y sobre todo por otras cosas que permite pagar, expresa mucho m√°s claramente la correlaci√≥n de fuerzas entre las clases, de lo que es un claro reflejo los derechos y libertades (expresi√≥n, asociaci√≥n‚Ķ) que permite financiar el salario, aunque se opongan a la venta (o al menos las condiciones de venta) de la ft al capital. ¬ŅPero no dice la teor√≠a que el salario es el pago por la reproducci√≥n de la ft y a eso inevitablemente deber√≠a estar destinado?

Si nos limitamos a decir que el salario paga parcialmente el trabajo mercanc√≠a (no la ftmr) y punto, y que el trabajador/a hace con el salario lo que puede y/o quiere, para satisfacer sus necesidades, mantener y desarrollar sus capacidades (entre ellas, las que le permiten seguir trabajando para el capital, pero tambi√©n las que le permitir√≠an dejar de trabajar para √©l), no nos encontraremos con las incoherencias de la teor√≠a de la ftmr comentadas.

Por estas razones se puede concluir, en contra de lo que dicen Marx y Engels, que lo que se vende es el trabajo mismo mediante un intercambio desigual. Marx mismo dice que el trabajo vivo ‚Äďno la ft en s√≠, sino su valor de uso que no es otra cosa que trabajo‚Äď crea un valor, superior al de la ft, y que la ft, a diferencia de los medios de producci√≥n, no transfiere su valor a la mercanc√≠a producida, sino que es el trabajo vivo generado por la ft, el que crea valor, superior a aqu√©l con el que se le paga (salario). No ocurre (decimos Marx y yo) que la ft transfiera su valor (por ejemplo, en una jornada de 8 horas, 4 horas del valor de la ft, lo que costar√≠a reproducirla, como una m√°quina o materia prima) y, aparte y adem√°s, el trabajo propiamente transmita el valor extra, del tiempo no pagado (plusval√≠a, las otras 4 horas). Lo que la m√°quina o materia prima pasa al producto final es valor pasado (lo que cost√≥ producirla), pero el trabajo vivo crea valor nuevo, in situ. La ft es tambi√©n trabajo y valor pasado, pero no se transfiere. Su actuaci√≥n (en realidad de un conjunto de capacidades de imposible reducci√≥n a una ft cuyo dominio pudiese transmitirse como mercanc√≠a separada, siquiera temporalmente) es creaci√≥n de trabajo vivo nuevo, valor nuevo.

Marx dice que el valor de uso de la fuerza de trabajo (o capacidad de trabajo) no es otra cosa que el trabajo mismo. Tambi√©n que el tiempo de trabajo se divide en tiempo de trabajo pagado (el que corresponde al tiempo que cuesta producir sus bienes de consumo obtenidos con el salario) y el tiempo de trabajo no pagado (el que corresponde a la plusval√≠a, de la que se apropia el capitalista). Luego aqu√≠ est√° reconociendo al tiempo de trabajo un valor, evidente de uso, y tambi√©n de cambio (salario y ganancia). Por tanto, el valor de cambio no se limitar√≠a, por un lado, a la ft y, por otro, al producto final del trabajo al que se pone precio. La actividad laboral tiene valor de uso evidente y tambi√©n valor de cambio, s√≥lo que √©ste no es todo para el mismo vendedor, pues el trabajador/a cobra s√≥lo una parte en forma de salario, y el capitalista al final recupera el resto (la plusval√≠a) en forma de beneficio para s√≠ (aparte del capital invertido en salario). Y si hay valor de uso y de cambio, quiere decir que tenemos una mercanc√≠a, independientemente de c√≥mo se realice su valor de cambio; luego el trabajo es la mercanc√≠a que se vende, sin necesidad de inventarse una nueva como ft.

El intercambio desigual en el terreno de la circulaci√≥n significa que uno vende por encima o compra por debajo de su valor, pero entonces otro habr√° perdido con esa operaci√≥n, y aunque alguno consiguiese ganancia ser√≠a por la transferencia de un valor viejo, no por la creaci√≥n de un valor nuevo; y si cundiese el mal ejemplo tendr√≠amos una escalada de precios, pero la econom√≠a en general no habr√≠a ganado ninguna riqueza real nueva, pues no habr√≠a habido producci√≥n de valor nuevo, y puede que muchos perdiesen por un lado lo que habr√≠an ganado por otro.

Pero podr√≠a encontrarse la soluci√≥n al intercambio desigual, pues pudiera ser una clase que vendiese por debajo de su valor la creaci√≥n de nuevo valor y la clase compradora pudiese venderlo por su verdadero valor.

Tendr√≠amos esta clase capitalista y la clase trabajadora que, siendo a la vez vendedora y compradora de los capitalistas, no puede aplicarles a ellos tambi√©n el intercambio desigual, sea a cuenta de venderles por encima o de comprarles por debajo del valor, y lo que vende es precisamente la creaci√≥n de un valor nuevoDebido a la desigualdad de fuerzas entre ambas clases, una s√≠ puede aplicarle impunemente a otra el intercambio desigual. Lo m√°s importante es que no se trata de una trasferencia y nueva distribuci√≥n de valor ya viejo, sino de intercambio desigual de valor nuevoAunque el intercambio desigual se manifiesta en el terreno de la circulaci√≥n (salario), se genera en el terreno de la producci√≥n de un valor nuevo.

La ft no ser√≠a m√°s que un potencialinseparable del resto de las capacidades humanas, por tanto, en vez de decir que es la ft la que genera el trabajo vivo, basta decir que son las capacidades del trabajador/a las que generan esa actividad que es el trabajo vivo. El trabajador/a no vender√≠a ni la capacidad ft (vemos que el capitalista no tiene su dominio durante el contrato, sino un control fr√°gil) ni todas sus capacidades (ser√≠a un esclavo total), sino s√≥lo una actividad, el trabajo y sus resultados. Pues adem√°s, lo que crea el valor es la actividad, el trabajo efectivo. Es todo el tiempo de trabajo (el de las 8 horas) el que se carga de valor, su medida es el tiempo socialmente necesario y por √©l es comparable a otros trabajos

As√≠, digo yo, a la mercanc√≠a actividad trabajo (trabajo en acci√≥n, no ft) le da su valor el propio proceso productivo en el que existe (no el proceso de producci√≥n de la fuerza de trabajo), el acto de trabajar mismo. No hay ninguna dificultad insuperable para calcular su valor, pues una vez sabemos c√≥mo ser√° √©ste, se podr√≠a fijar previamente el valor de la mercanc√≠a trabajo (por el tiempo en el que est√° a disposici√≥n del empleador) que sin embargo s√≥lo ser√° pagado en parte por el capitalista, siendo la plusval√≠a el resto del que se apropia. El trabajo vivo es una actividad creadora de valor y la actividad misma adquiere valor. Da lo mismo que ese valor se transmita y transforme en un objeto exterior a la actividad en s√≠, en forma de producto, de mercanc√≠a que se vender√° en el mercado (un zapato, una silla), o que no lo haga y sea la actividad misma la que se cargue de valor y constituya la mercanc√≠a definitiva (el masaje, con sus manos, de un fisioterapia cualificado en una persona con serios problemas esquel√©tico-musculares). La prueba est√° en que en una relaci√≥n sin explotaci√≥n podr√≠a reconocerse plenamente y pagarse del todo el trabajo, tanto si se manifiesta en forma de objeto exterior como si no; el trabajo de un artesano carpintero en el que no entra en consideraci√≥n su ft, sino el trabajo realizado.

Por ello es un error lo que dice Engels (El Anti-D√ľhring, Segunda parte, VI Trabajo simple y trabajo compuesto; Tercera parte, IV La repartici√≥n) de que el trabajo mismo no puede tener valor, pues el valor s√≥lo ser√≠a una cualidad de las mercanc√≠as que son fruto del trabajo, y por tanto, en cuanto al valor, s√≥lo se podr√≠a hablar, bien de la ft creada por el trabajo que hay detr√°s de los alimentos, ropa, vivienda, educaci√≥n, etc., que es lo que le dar√≠a su valor, o bien del resultado final del proceso productivo (una silla, por ejemplo). Vuelvo contra Engels su argumentaci√≥n: el trabajo en abstracto ¬°claro que no tiene valor!, como la pesatez o cualidad de pesar no tiene peso espec√≠fico, o como el calor no tiene una temperatura determinada, pero el trabajo concreto (8 horas‚Ķ) s√≠ lo tiene, como los 4 kilogramos son una ‚Äúpesantez‚ÄĚ concreta, y los 35 grados son una temperatura ya calurosa. Y si la medida del peso son los gramos, la de la temperatura los grados, la del trabajo es el tiempo (ah√≠ tiene raz√≥n Engels, criticando quienes pretendan utilizar como referencia un producto en concreto, pr√°ctica del pasado), y por eso es perfectamente comparable el valor de un trabajo con el de otro, mediante el tiempo de trabajo socialmente necesario o promedio (sin necesidad de recurrir a la ft, o esperar al valor de la mercanc√≠a final terminada ‚Äďincluye el trabajo pasado de los medios de producci√≥n, y tal vez tareas posteriores-). Si resulta que seg√ļn el propio marxismo, la ft no transfiere su valor a la mercanc√≠a, sino que es la actividad laboral la que crea y aporta el valor (por tanto, ella misma se carga-descarga de valor en su actuar mismo), s√≥lo genera confusi√≥n introducir ese intermediario ‚Äúfuerza de trabajo mercanc√≠a‚ÄĚ adjudic√°ndole la capacidad extraordinaria de transmitir un valor superior al necesario para crearla (a diferencia de la amortizaci√≥n de una m√°quina, etc.), cuando adem√°s la capacidad de trabajar, aunque identificable, es inseparable del resto de capacidades a las que tambi√©n sirven los alimentos, el techo, alfabetizaci√≥n, etc., que paga el salario, y el capitalista no tiene ni el dominio temporal de ella (huelga parando la producci√≥n‚Ķ).

¬ŅY por qu√© Marx, pese a su enorme talento, se l√≠a la manta a la cabeza de esta manera tan alambicada? Pues, entiendo yo, por empe√Īarse en construir su teor√≠a queriendo conservar el principio del intercambio de valores iguales (un mito muy querido por el derecho burgu√©s para aparentar que no hay expolio, pero constantemente violado en la relaci√≥n de clases y alterado en las relaciones entre empresas ‚Äďv√©ase la plusval√≠a extraordinaria o la tasa de ganancia media-). Esto le lleva a inventar la mercanc√≠a fuerza de trabajo, pues el capitalismo tiende a pagar al trabajador/a lo suficiente para que le pueda seguir produciendo (lo que entiende Marx como la reproducci√≥n de la ft), y no que lleve una vida buena, aunque el capital tambi√©n necesita de compradores-consumidores humanos, y por tanto de una capacidad de compra de la clase trabajadora, siempre que no ponga en peligro un beneficio que sea suficiente para motivarla a invertir su capital.

Como Marx manten√≠a que entre la venta de la ft y el salario hab√≠a un intercambio de valores equivalentes, dec√≠a que el trabajador/a no puede quejarse de estafa en el pago del salario (m√°s tarde cito) y entonces ten√≠a que remitirse al valor del trabajo producido, donde s√≠ estar√≠a la explotaci√≥n, pues no se le habr√≠a pagado por el trabajo, sino por la ft, y sin embargo cae en la contradicci√≥n al mantener ‚Äďinsiste Engels- que ¬°el trabajo no tendr√≠a valor; s√≥lo lo habr√≠a antes de √©l (en la ft) y despu√©s (en las mercanc√≠as producidas)!. No es tan dif√≠cil comprender que vende su trabajo, cuya existencia misma genera valor, que no se le paga por todo su valor, pues hay un intercambio desigual posible por la desigual posici√≥n de poder y fuerza entre comprador y vendedor del trabajo, entre clases, los primeros privados del acceso a los medios de producci√≥n, y los segundos asegur√°ndoselo por todos los medios, violentos o no, lo que viene a ser un monopolio social.

Una complicaci√≥n innecesaria cuando la convenci√≥n social es que se compra el trabajo (no la ft); cuando si el trabajo es la actividad que se carga de valor y lo transmite a lo producido, se le puede otorgar un valor (medido en tiempo) por el que podr√≠a venderse (otra cosa es si se le paga con un valor equivalente o no). Y adem√°s la venta de la ft no se corresponde con la realidad pues por parte del capital no s√≥lo debe devolver al trabajador/a la ft al final de su uso para que se recupere (sea una hora, varias o la jornada completa, o al final del contrato) pues no es su esclavo, sino que mientras est√° a su servicio no hay dominio (s√≥lo control f√©rreo por fr√°gil) de la ft, y lo √ļnico que realmente domina el capitalista es el resultado del trabajo (lo que ya est√° hecho).

Supuesta mercanc√≠a comprada que pasar√≠a a su dominio durante el tiempo de trabajo, como el aceite, seg√ļn Marx. El valor de cambio es el precio, y el valor de uso, su utilidad; como una silla tiene su valor de cambio o precio y su valor de uso, que es poder sentarse en ella. Puede venderse el dominio del valor de uso (la silla misma que, si se quiere, puede revenderse a otro), o s√≥lo el derecho de uso del valor de uso de la silla, esto es, mediante alquiler, sin vender la silla misma, que deber√° devolverse al t√©rmino del tiempo del contrato; pero no puede venderse el alquiler del aceite, pues su uso supone su consumo total y desaparici√≥n, as√≠ que transmitir el valor de uso del aceite es transmitir el dominio total de la cosa misma. Viene esto a cuento porque Marx nunca habla del alquiler de la ft, siempre de la venta, tal vez porque el trabajo (pero tambi√©n la necesidad de dormir) agota, consume (siquiera temporalmente) la capacidad de trabajar, y necesita reponerse (aunque no totalmente pues al final de la jornada persisten los conocimientos y habilidades, incluso aunque deban actualizarse). Pero aunque dijese que se alquila la ft, estar√≠amos en las mismas en cuanto a transmisi√≥n del valor (no lo hace el valor de la ft; menos si ni siquiera la ha comprado, sino alquilado) o creaci√≥n del valor (la actividad del trabajo mismo lo crea y transmite el resultado, no el mero potencial de la ft), y el capitalista no tendr√≠a dominio ni siquiera sobre el derecho de uso, sino control, pues lo primero puede desmentirlo la huelga, lo que no puede hacer el alquilador de la silla o el vendedor del aceite. La ft sigue formando parte del trabajador/a (inseparable de otras muchas capacidades y de la persona misma); el aceite o la silla, son algo totalmente externo y diferente de su vendedor.

El capitalista s√≥lo tiene dominio real sobre sus medios de producci√≥n y lo que ya haya usado, del trabajo del que ya se haya aprovechado, no de lo que todav√≠a est√° por realizar, pues por mucho que haya ‚Äúcomprado‚ÄĚ o ‚Äúalquilado‚ÄĚ la ft, nunca tendr√° la garant√≠a al 100% de poder aprovecharla. Precisamente por eso tambi√©n (no s√≥lo por aprovecharse de una especie de cr√©dito gratuito en forma de trabajo, al adelantarse la prestaci√≥n al pago ‚Äďincluso por un mes-, como dice Marx), el capitalista nunca paga en el momento del contrato, sino al final de un tiempo, despu√©s de haberse asegurado que ha exprimido al trabajador/a de cuya ft sabe que nunca tendr√° el dominio real (ni siquiera temporal), s√≥lo el control. Control fr√°gil pues puede declararse en huelga en pleno proceso productivo. Precisamente porque no tiene asegurado el dominio de la ft ni cuando est√° a sus √≥rdenes es por lo que durante doscientos a√Īos ha ido desarrollando diversos sistemas de control, disciplina, prohibiciones y castigos contra el trabajador/a. Nada de eso necesita con las otras mercanc√≠as compradas: maquinaria, energ√≠a, materias primas‚Ķ, pues la compra la da su total dominio.

Si lo que se vendiese fuese la ft, lo l√≥gico ser√≠a pagarla en el momento de firmar el contrato (al menos una parte) pues debiera pasar al dominio real del capitalista (como el aceite, dice Marx). Pero si lo que se vende es la actividad-mercanc√≠a-trabajo, tiene sentido que se pague cuando se ha terminado la actividad, el trabajo comprometido, pues el dominio de la capacidad de trabajo lo siguen teniendo el trabajador/a.

El capitalismo no se rige por el precio de la fuerza de trabajo, por la extracci√≥n de la plusval√≠a, sino por su realizaci√≥n, es decir, necesita sobre todo asegurar la venta de las mercanc√≠as para recuperar la inversi√≥n y a√Īadir la ganancia, o de nada servir√° explotar el trabajo. De ah√≠ que incluso lo que ser√≠a el valor de la ft var√≠a hist√≥ricamente, no s√≥lo por las condiciones naturales (es m√°s f√°cil la vida humana en la zona tropical que cerca de los polos), sino dependiendo del desarrollo de las fuerzas productivas, de la necesidad de vender (con beneficio), de las costumbres sociales, de la oferta y la demanda de trabajo, y tambi√©n de la lucha de clases, de la correlaci√≥n de fuerzas entre las clases. Por tanto, el valor de la ft depende de demasiados factores y variables, es un tanto impreciso. Es m√°s claro y sencillo entender el trabajo como mercanc√≠a, no pagada √≠ntegramente por su valor, en un intercambio desigual que depende de los factores comentados, y en particular de la lucha de clases.

La supuesta reproducción de la ft no puede explicar lo que sólo puede hacerlo la lucha de clases en sentido amplio, con su influencia en los valores sociales y morales.

Basta fijarse en el n√ļmero de d√≠as no laborales pagados (festivos y vacaciones), y se pueden observar diferencias muy importantes en sociedades muy similares como Jap√≥n, los EEUU y algunos pa√≠ses europeos, como Italia. Y no es necesariamente en los pa√≠ses m√°s ricos donde los trabajadores/as tienen m√°s d√≠as no laborales pagados. ¬ŅTiene esto que ver estrictamente con lo necesario para el mantenimiento y reproducci√≥n de la capacidad de trabajo, o m√°s bien con algo m√°s general como el conjunto de las capacidades y necesidades humanas, sus posibilidades de satisfacci√≥n por el desarrollo econ√≥mico, que haya sectores del capital que obtienen su beneficio gracias al consumo en las vacaciones ‚Äďturismo- y la fuerza de la lucha de la clase trabajadora? Claro que en tiempos de Marx, cuando el tiempo de ‚Äúvacaciones‚ÄĚ era el tiempo en que estabas en paro y sin cobrar el seguro de desempleo, era distinto y por tanto, encajaba m√°s la teor√≠a de la ftmr.

Algo mucho m√°s importante ocurre con la pensi√≥n de jubilaci√≥n cuando la esperanza de vida se ha prolongado mucho m√°s all√° de la edad de jubilarse (hasta dos d√©cadas o algo m√°s, o incluso tres si pensamos en las prejubilaciones de la banca, por ejemplo). Extra√Īa mercanc√≠a √©sta, la ft, que impondr√≠a un valor de mantenimiento-reproducci√≥n incluso durante muchos a√Īos despu√©s de haber dejado de ser √ļtil para el trabajo o para reproducirse biol√≥gicamente, y adem√°s por un tiempo indeterminado, variable, aunque se pueda fijar m√°s o menos la esperanza de vida una vez llegados a esa edad (basta mirar de vez en cuando las esquelas en la prensa). Tambi√©n querr√≠a decir que muchos jubilados, habiendo hecho el mismo trabajo, vendieron su ft por un precio muy diferente (a plazos, pero sin final definido), acabando por cobrar unos mucho m√°s que otros que hubiesen fallecido al poco de jubilarse (¬°dos d√©cadas de diferencia!). No vale alegar que eso se justifica porque los abuelos siguen contribuyendo a la reproducci√≥n de la fuerza de trabajo si cuidan de los nietos (pocos o ninguno), pues a edad muy avanzada ya no se necesitan para eso o no pueden cuidar de nadie sino que son ellos los que necesitan de muchos cuidados (a veces costosos). M√°s barato le saldr√≠a al capital que nos muri√©semos mucho antes y que los ni√Īos estuviesen en guarder√≠as-aparcamiento.

No niega esta evidencia el hecho de que ahora la burgues√≠a quiera cambiar la situaci√≥n, reduciendo el gasto en pensiones (retraso de la edad de jubilaci√≥n, recorte de la cuant√≠a de la pensi√≥n, no actualizarla con el coste de la vida‚Ķ) y tambi√©n en sanidad p√ļblica, as√≠ los ancianos fallecer√≠an antes y dejar√≠an de cobrar la pensi√≥n; recordemos las brutales declaraciones de la se√Īora Lagarde, presidenta del FMI, viniendo a decir que el problema es que los viejos viven demasiado. Reconozco que hace s√≥lo 40 a√Īos no se daba esta situaci√≥n, sobre todo para los trabajadores varones, pues era muy corriente que falleciesen al poco de jubilarse; y todav√≠a menos en tiempos de Marx, por lo que el salario se ajustaba m√°s al tiempo en que se pod√≠a trabajar. Pero entender la actual jubilaci√≥n como parte del precio de la ft supone un problema te√≥rico insalvable que se suma a los otros ya mencionados que cuestionan a la ft como la mercanc√≠a que se vender√≠a a cambio del salario, y con un intercambio de valores iguales, pues en todo caso, el actual tiempo de pensi√≥n m√°s bien apuntar√≠a a lo contrario, ya que con el a√Īadido del salario diferido (la pensi√≥n) habr√≠a un intercambio desigual a favor ¬°de la ft!, o sea, que con el salario diferido el capital pagar√≠a la ft m√°s de lo que vale pues no la puede aprovechar durante quiz√°s dos d√©cadas. Un marxista aferrado a la ortodoxia tal vez podr√≠a argumentar que en este caso la ft se ha vendido por un precio superior a su valor (parecido a cuando una infraoferta o superdemanda de una mercanc√≠a permite poner su valor de cambio ‚Äďprecio- por encima del que corresponder√≠a a su valor-trabajo en condiciones de equilibrio de oferta y demanda), pero dos d√©cadas de salario diferido es excesivo por dem√°s. Y no valdr√≠a tampoco que alegase que el sobreprecio de la ft es debido a la presi√≥n de la correlaci√≥n de fuerzas en la lucha de clases favorable a los trabajadores/as, pues entonces estar√≠a integrando en el valor de la ft un factor de un peso enorme que tiene poco que ver (seg√ļn la teor√≠a de la ftmr) con el valor del trabajo que cuesta producir la ft (la explicaci√≥n central que debe tener, digamos, el 90% del peso del concepto ortodoxo, o ser√≠a un concepto sin rigor). Pues no estamos hablando de que la lucha en un momento de importante crecimiento econ√≥mico y con muy poco desempleo, ha conseguido presionar a una empresa y arrancar una buena subida de salarios, lo que todav√≠a podr√≠a encajar en el 10% de peso social en el valor de la ft (si no hubiese otras objeciones a la teor√≠a de la ftmr).

Decir que el capital paga la preparaci√≥n de la ft y la ft (correcto hasta aqu√≠) y adem√°s dos d√©cadas de vida post-ft, echa abajo la teor√≠a por mucho que queramos parchearla y aunque el mensaje de fondo (la explotaci√≥n del trabajo) siga siendo v√°lido. Sin embargo, sin necesidad de recurrir a ning√ļn malabarismo te√≥rico, ni alambicados argumentos, ni empe√Īarse en salvar lo que no debe salvarse por las muchas razones ya mencionadas, la pensi√≥n de jubilaci√≥n encaja sencilla y perfectamente en la teor√≠a de que lo que se vende es el trabajo en un intercambio desigual con el salario (directo, indirecto y diferido), pues en el balance final (pese a las vacaciones, las pensiones, el seguro de enfermedad y de desempleo, etc.), la burgues√≠a sigue obteniendo su plusval√≠a, evidenciada en sus ganancias.

Si pensamos en la venta del trabajo, esto nos da una doble ventaja a la hora de comprender todo lo que se puede conseguir. Para su precio, no existe un l√≠mite superior que est√© en el valor de la supuesta ftmr (lo que cuesta producirla); puede superarlo. El l√≠mite superior para el peso que pueda tener la lucha de la clase trabajadora en la mejora del precio del trabajo est√° en que permita una ganancia suficientemente atractiva como para que se invierta capital. El l√≠mite inferior est√° en que pueda volver a trabajar y reproducirse biol√≥gicamente, y que su bajo consumo no impida la marcha regular del capitalismo, al menos hasta su siguiente crisis.

La teor√≠a de la venta del trabajo y no de la ft, en un intercambio desigual a favor del capital, como hemos ido viendo, permite explicar todo lo que sin embargo chirr√≠a en la teor√≠a de la ft, y adem√°s forma parte de la tendencia del capitalismo a funcionar, al menos en parte, en base al intercambio desigual, como demuestra la tasa media de ganancia.

No hac√≠a falta tanto respeto por parte de Marx al mito del intercambio de equivalentes (propio del mercado en la producci√≥n simple de mercanc√≠as, precapitalista), cuando el origen del capital tampoco est√° en la esforzada acumulaci√≥n por ahorro del fruto del trabajo y en el intercambio de valores iguales (una continuidad con la ley del valor), sino en el intercambio desigual (extremo: cuentas de vidrio a cambio del oro de los nativos) y el puro expolio violento de la acumulaci√≥n originaria del capital y la privaci√≥n a los trabajadores/as del dominio de los medios de producci√≥n, que tan bien describi√≥ y denunci√≥ Marx en El Capital libro I, cap√≠tulo XXIV, La llamada acumulaci√≥n originaria; y XXV La teor√≠a de la moderna colonizaci√≥n.

Marx no ten√≠a obligaci√≥n ninguna de atenerse a que el salario deb√≠a corresponder forzosamente a la compra de una mercanc√≠a de igual valor, pues la ley del valor no es una ley natural, como en la f√≠sica la gravedad, sino una convenci√≥n social humana y por tanto, se la puede vulnerar, como de hecho ocurre. Pero en cuanto al trabajo se aferra a que en el mundo real se aplican ‚Äúlas leyes eternas del cambio de mercanc√≠as‚ÄĚ, cuando el mercado capitalista es muy diferente del mercado ideal. Y no ten√≠a necesidad de hacerlo, pues cuando desarrollo la teor√≠a de la ft-mercanc√≠a, ya sab√≠a c√≥mo hab√≠a sido la acumulaci√≥n originaria (todo lo contrario al respeto de la ley del valor, intercambio de valores equivalentes y al ahorro para proceder a la acumulaci√≥n), pues lo analizaba en el mismo Libro I de El Capital; tambi√©n sab√≠a del tratamiento desigual de los precios de producci√≥n con respecto al valor-trabajo de la mercanc√≠a (con el consiguiente intercambio desigual de valores), pues ya ten√≠a elaborado el manuscrito de esa parte de los precios de su Libro III cuando public√≥ el I. Ver al respecto Carlos Fern√°ndez Liria y Luis Alegre Zahonero en su libro ‚ÄúEl orden de El capital‚ÄĚ, (editorial Akal, 2010), las p√°ginas 86 y 470-1 (10.3 El paso de los valores mercantiles a los precios de producci√≥n).

El propio Marx ya en una fecha tan temprana como 1849, public√≥ sus primeras reflexiones sobre el tema de la plusval√≠a en una serie de art√≠culos que dar√≠an lugar al breve folleto divulgativo titulado ‚ÄúTrabajo asalariado y capital‚ÄĚ. Ah√≠, Marx defend√≠a que el trabajador/a vende su trabajo por un salario, pero que no se le paga por el valor de todo su trabajo. No que vende su fuerza de trabajo por un precio justo para esa mercanc√≠a (salario), pero que el valor de uso de esa mercanc√≠a ft generaba un valor superior al que le correspond√≠a por ser producida (√ļnica mercanc√≠a con ese poder). Que yo sepa no se puede leer el texto original de 1849, pues Engels lo reedit√≥ ya fallecido Marx con las modificaciones referentes a la ft, y por tanto no conozco exactamente como se expres√≥ Marx. Pero me reclamo de este Marx menos sofisticado ‚Äúcient√≠ficamente‚ÄĚ (apuntarse a la categorizaci√≥n de la ft como mercanc√≠a), pero m√°s acertado en el fondo.

Esta concepci√≥n de la plusval√≠a como resultado de un intercambio desigual, al echar abajo el mito del intercambio igual de valores, hace m√°s cruda y clara la denuncia de la explotaci√≥n del trabajo que la complicada teor√≠a del precio justo por la ft pero explotaci√≥n de su valor de uso, el trabajo, y evita los numerosos problemas te√≥ricos y pr√°cticos que provoca, como hemos visto. Tampoco da pie a sus consecuencias sindicales y pol√≠ticas. Pues no hay precio justo de ninguna de las maneras. No hay salario justo ni por el trabajo ni por la ft, pues √©sta no se vende. No hay base para el sindicalismo del ‚Äúsalario justo‚ÄĚ en ning√ļn sentido, ni para el reformismo de la ‚Äúredistribuci√≥n solidaria de las ganancias leg√≠timamente obtenidas‚ÄĚ, pues estamos hablando de expolio y restauraci√≥n (o expropiaci√≥n de los expropiadores, como dec√≠a Marx).

Llegu√© a estas conclusiones por mi cuenta y me sent√≠ reforzada por el reconocimiento, at√≠pico, por parte de Jacques Gouverneur, de la gran presencia del intercambio desigual (‚ÄúLos fundamentos de la econom√≠a capitalista‚ÄĚ, al final aporto enlaces), y las objeciones que pone a la consideraci√≥n de la fuerza de trabajo como mercanc√≠a real (‚ÄúValor y trabajo productivo. Un enfoque puramente social de conceptos econ√≥micos marxistas b√°sicos‚ÄĚ, pag. 33ss, al final aporto enlace).

Habiendo dejado claro todo lo anterior, para evitar posibles equ√≠vocos, debo subrayar lo que la teor√≠a del intercambio desigual no dice: que la liberaci√≥n del trabajo pase porque deba retribuirse por un equivalente igual.

Todas las sociedades humanas (incluida la capitalista) necesitan ahorrar una parte del fruto de su esfuerzo para poder volver a producir (por ejemplo, no se consume todo el grano obtenido, se guarda una parte para poder plantarlo y obtener otra cosecha) y cubrir contingencias futuras (guardar una parte de la cosecha, no sea que la próxima sea muy mala y pasemos hambre…) o destinar esfuerzo para satisfacer necesidades colectivas (canalizar el agua para el riego, levantar puentes sobre los ríos, fabricar armas y mantener soldados para defenderse de saqueadores o invasores extranjeros, levantar templos dedicados a nuestros dioses protectores…).

En la civilizaci√≥n de los trabajadores/as libremente asociados (socialismo-comunismo), ocurrir√° algo parecido (no igual), pasando parte de la nueva riqueza producida a un fondo com√ļn, en lugar de ser consumida individualmente. Esto se traducir√°, por ejemplo, en que todas las horas de trabajo no se podr√°n cambiar por iguales horas de bienes de consumo personal. No se producir√°n bienes de consumo personal por todo ese tiempo-persona. Parte del tiempo del trabajo social ir√° destinado a producir medios de producci√≥n, infraestructuras para la comunidad, reparar los da√Īos producidos por el capitalismo en el medio ambiente, mantener y cuidar a los que no pueden trabajar (ni√Īos, estudiantes, enfermos, ancianos), etc. y no ser√° retribuido en forma de bienes de consumo personales.

La cuesti√≥n es si la producci√≥n social, la cuant√≠a y la gesti√≥n del plusproducto (lo producido m√°s all√° del consumo imprescindible para mantener a los productores/as), es fijado y est√° dirigido por la ‚Äúmano invisible‚ÄĚ del mercado, la b√ļsqueda de la plusval√≠a-ganancia, gestionado por una clase capitalista que, seg√ļn su criterio y la previsi√≥n de beneficio, invierte parte del plusproducto (en forma de la ganancia previamente obtenida) en producciones que no son necesarias para la inmensa mayor√≠a de la gente (marcadas por la obsolescencia programada, alimentos procesados provocadores de adicciones alimentarias y problemas de salud, infraestructuras innecesarias pero que dan beneficios a los constructores contratados, carrera armamentista, despilfarro de recursos naturales‚Ķ), y se apropia de una parte del plusproducto para su propio consumo privilegiado (la clase capitalista y todos los servidores ‚Äďestatales, etc.- que giran en su √≥rbita); o por el contrario, el plusproducto es establecido y gestionado por la colectividad trabajadora a trav√©s de sus decisiones conscientes, buscando siempre una vida mejor y sostenible en su relaci√≥n con la Naturaleza, y no el beneficio monetario ni los privilegios para ninguna clase, a costa de las dem√°s, su explotaci√≥n, opresi√≥n y muerte (represi√≥n, guerras‚Ķ). En este sentido todo trabajador/a, como miembro de una comunidad fraternal, sabr√° que su trabajo s√≠ ha sido debidamente retribuido, pues su entrega y el bienestar de otros, contribuyen tambi√©n al suyo.

Cito lo que dice Marx de la ft, su venta por un valor equivalente (no hay estafa) y el caso del aceite: ‚ÄúAnalicemos la cosa m√°s despacio. El valor de un d√≠a de fuerza de trabajo ascend√≠a a 3 chelines, porque en √©l se materializaba media jornada de trabajo; es decir, porque los medios de vida necesarios para producir la fuerza de trabajo durante un d√≠a costaban med√≠a jornada de trabajo. Pero el trabajo pret√©rito encerrado en la fuerza de trabajo y el trabajo vivo que √©sta puede desarrollar, su costo diario de conservaci√≥n y su rendimiento diario, son dos magnitudes completamente distintas. La primera determina su valor de cambio, la segunda forma su valor de uso. El que para alimentar y mantener en pie la fuerza de trabajo durante veinticuatro horas haga falta media jornada de trabajo, no quiere decir, ni mucho menos, que el obrero no pueda trabajar durante una jornada entera. El valor de la fuerza de trabajo y su valorizaci√≥n en el proceso de trabajo son, por tanto, dos factores completamente distintos. Al comprar la fuerza de trabajo, el capitalista no perd√≠a de vista esta diferencia de valor. El car√°cter √ļtil de la fuerza de trabajo, en cuanto apto para fabricar hilado o botas, es conditio sine qua non, (40) toda vez que el trabajo, para poder crear valor, ha de invertirse siempre en forma √ļtil. Pero el factor decisivo es el valor de uso espec√≠fico de esta mercanc√≠a, que le permite ser fuente de valor, y de m√°s valor que el que ella misma tiene. He aqu√≠ el servicio espec√≠fico que de ella espera el capitalista. Y, al hacerlo, √©ste no se desv√≠a ni un √°pice de las leyes eternas del cambio de mercanc√≠as. En efecto, el vendedor de la fuerza de trabajo, al igual que el de cualquier otra mercanc√≠a, realiza su valor de cambio y enajena su valor de usoNo puede obtener el primero sin desprenderse del segundo. El valor de uso de la fuerza de trabajo, o sea, el trabajo mismo, deja de pertenecer a su vendedor, ni m√°s ni menos que al aceitero deja de pertenecerle el valor de uso del aceite que vende. El poseedor del dinero paga el valor de un d√≠a de fuerza de trabajo: le pertenece, por tanto, el uso de esta fuerza de trabajo durante un d√≠a, el trabajo de una jornada. El hecho de que la diaria conservaci√≥n de la fuerza de trabajo no suponga m√°s costo que el de media jornada de trabajo, a pesar de poder funcionar, trabajar, durante un d√≠a entero; es decir, el hecho de que el valor creado por su uso durante un d√≠a sea el doble del valor diario que encierra, es una suerte bastante grande para el comprador, pero no supone, ni mucho menos, ning√ļn atropello que se cometa contra el vendedor.‚ÄĚ (El Capital, Libro I ‚Äďde 3-, Secci√≥n tercera. La producci√≥n de la plusval√≠a absoluta. Cap√≠tulo V. Proceso de trabajo y proceso de valorizaci√≥n. 2. El proceso de valorizaci√≥n) [las cursivas son de Marx, los subrayados m√≠os]

Cita de Marx que parece apuntar a un alquiler de la ft, aunque el titulo de la secci√≥n hable de compra y venta‚ÄúEl poseedor de la fuerza de trabajo y el poseedor del dinero se enfrentan en el mercado y contratan de igual a igual como poseedores de mercanc√≠as, sin m√°s distinci√≥n ni diferencia que la de que uno es comprador y el otro vendedor: ambos son, por tanto, personas jur√≠dicamente iguales. Para que esta relaci√≥n se mantenga a lo largo del tiempo es, pues, necesario que el due√Īo de la fuerza de trabajo s√≥lo la venda por cierto tiempo, pues si la vende en bloque y para siempre, lo que hace es venderse a s√≠ mismo, convertirse de libre en esclavo, de poseedor de una mercanc√≠a en mercanc√≠a. Es necesario que el due√Īo de la fuerza de trabajo, considerado como persona, se comporte constantemente respecto a su fuerza de trabajo como respecto a algo que le pertenece y que es, por tanto, su mercanc√≠a, y el √ļnico camino para conseguirlo es que s√≥lo la ponga a disposici√≥n del comprador y s√≥lo la ceda a √©ste para su consumo pasajeramente, por un determinado tiempo, sin renunciar por tanto, a su propiedad, aunque ceda a otro su disfrute.‚ÄĚ (El Capital, libro I, Secci√≥n Segunda. La transformaci√≥n del dinero en capital. Cap√≠tulo IV C√≥mo se convierte el dinero en capital. 3. Compra y venta de la fuerza de trabajo) [subrayado m√≠o] En otra traducci√≥n de la que dispongo, esta idea final no queda expresada con tanta claridad y resulta m√°s dif√≠cil percatarse de su sentido.

Vender por cierto tiempo es alquilar. Marx reconoce que vender la ft para siempre es venderse a s√≠ mismo, pues la ft es inseparable de la persona del trabajador/a, tanto en cuanto que capacidades como por su sujeto. De esto se podr√≠a deducir que lo que realmente est√° vendiendo es la actividad laboral, el trabajo, pues eso es el disfrute de la fuerza de trabajo, pero la propiedad de la ft se la sigue reservando el trabajador/a. Aqu√≠ Marx estar√≠a m√°s acertado, pero contradici√©ndose con lo que dice en tantas otras partes. Y para llegar a esta conclusi√≥n no hace falta viajar con las alforjas de la ft-mercanc√≠a (¬Ņse vende, se alquila?) y todas las dem√°s complicaciones vistas, sino ir directamente a la venta del trabajo con intercambio desigual.

Terminar√© con otra cita de Engels para que ve√°is el l√≠o en que se mete con que si el trabajo tiene valor o no y que s√≥lo puede tenerlo las mercanc√≠as (sea en forma de ft o las producidas con el trabajo), desmintiendo otros razonamientos de Marx que ya he expuesto y comentado:

‚ÄúPero el trabajo es el creador de todos los valores; s√≥lo √©l da un valor, en el sentido econ√≥mico de la palabra, a los productos que da la naturaleza. El valor mismo no es m√°s que una expresi√≥n del trabajo humano socialmente necesario, objetivado en una cosa. El trabajo no puede, por tanto, tener valor. Hablar del valor del trabajo y pretender fijarlo ser√≠a tanto como hablar del valor del valor o querer determinar el peso, no de tal o cual cuerpo pesado, sino de la pesantez misma [‚Ķ] como si el tiempo de trabajo y, por consiguiente, el trabajo, tuviese un valor, ¬°cuando precisamente Marx es el primero que ha mostrado c√≥mo y por qu√© el trabajo no puede tener valor!. Para el socialismo, que quiere emancipar la fuerza de trabajo humano de su actual estado de mercanc√≠a, es una idea de la m√°s alta importancia la de que el trabajo no tiene, no puede tener valor.‚ÄĚ (El Anti-D√ľhring. Segunda parte. VI Trabajo simple y trabajo compuesto) Los subrayados son m√≠os.

Hay otro asunto que quiero comentar siquiera brevemente. Dividir el capital productivo s√≥lo entre capital constante (medios de producci√≥n) y capital variable (trabajo vivo asalariado creador de plusval√≠a) resulta demasiado simplificador, y le resta credibilidad al enfoque marxista, que en realidad es m√°s complejo. Aqu√≠ pareciera que la figura del capitalista s√≥lo existiese como inversor rentista. Pues existe tambi√©n un trabajo vivo necesario para el proceso productivo (no s√≥lo para su faceta de explotaci√≥n) que es el trabajo de direcci√≥n del trabajo en la empresa (en la misma persona se puede reunir a un directivo con un ingeniero, etc.), creador tambi√©n de valor, si bien no generar√≠a plusval√≠a sino que se apropiar√° de ella. Precisamente habr√≠a que analizar qu√© parte de esas tareas son imprescindibles para llevar a buen t√©rmino el trabajo y por tanto merecen retribuci√≥n (sin participar de la explotaci√≥n de plusval√≠a), cuales son necesarias por estar orientada la producci√≥n al mercado (lo mismo ocurrir√≠a en caso de cooperativas), cu√°les son resultado de los intereses de explotaci√≥n (tareas de control, represi√≥n‚Ķ). Pero no siempre es f√°cil, pues en el capitalismo todo est√° muy embrollado, la dominaci√≥n de clase determina tambi√©n la evoluci√≥n de la tecnolog√≠a y las diversas cualificaciones profesionales, y la dominaci√≥n se escusa en supuestos condicionantes inevitables de racionalidad y eficiencia cient√≠fico-t√©cnica. La simplificaci√≥n no ayuda a un criterio realista que comprenda la necesidad de superar tambi√©n la divisi√≥n clasista del trabajo, que no se impone sin m√°s, sino que se apoya en la realidad de un desarrollo peculiar y limitado de las fuerzas productivas, de la divisi√≥n social y t√©cnica (intelectual y manual, de direcci√≥n y ejecuci√≥n). Hab√≠a que distinguir entre divisi√≥n del trabajo t√©cnica (eficiencia), social (ventajosa o no para la colectividad) y clasista (ventajosa para una clase dominante). De lo contrario, bajo otras formas jur√≠dicas (cooperativas, estatalizaci√≥n y planificaci√≥n), estamos condenados a reproducir m√°s o menos lo mismo. Y si no se superan muchas limitaciones en la cualificaci√≥n de los trabajadores/as, en su capacidad para decidir con conocimiento de causa sobre cuestiones econ√≥micas que van mucho m√°s all√° de su labor concreta, hasta llegar a la econom√≠a general, ser√° inevitable que se vuelvan a reproducir, antes o despu√©s, la divisi√≥n clasista del trabajo.

IV.- CONTRA las concepciones COSIFICADORAS del TRABAJADOR/A especialmente peligrosas en los tiempos de la robótica

Como el mismo Marx reconoce por evidente, la fuerza de trabajo no es algo exterior y separable del trabajador/a pues reside en su propio organismo. Por eso, decir que el trabajador/a vende su ft ni m√°s ni menos como un aceitero vende su aceite, abundar√≠a, sin pretenderlo, en una visi√≥n cosificadora del trabajador/a como ser humano, no s√≥lo como fuerza de trabajo, y, a la vez, no se ajusta a la verdad pues no dejar√≠a margen para entender la resistencia en el trabajo mismo. Pues si bien el aceitero se queda a la puerta de la f√°brica y pasa adentro el aceite, es no s√≥lo su fuerza de trabajo, sino todo el trabajador/a, lo que traspasa la puerta de la empresa y en mayor o menor medida se implica en la actividad que ha vendido, su trabajo, as√≠ como puede quedar afectado por ella de por vida (accidente o enfermedad profesional‚Ķ), no s√≥lo en su capacidad para trabajar, sino en otras muchas facetas de su existencia, e incluso morir; pero tambi√©n, desmintiendo la cosificaci√≥n de la ft, puede cesar unilateralmente su labor contra la voluntad del comprador.

Y el error, adem√°s de venir impulsado por esa pretensi√≥n de que encaje la venta del trabajo en el intercambio de equivalentes, puede venir inspirado por la cita que, de Hegel, hace Marx en la nota 41 de El Capital, libro I, Secci√≥n Segunda. La transformaci√≥n del dinero en capital. Cap√≠tulo IV C√≥mo se convierte el dinero en capital. 3. Compra y venta de la fuerza de trabajo.

Cita as√≠: ‚ÄúDe mis especiales aptitudes y posibilidades de actividad f√≠sica y espiritual puedo ceder a otro un uso limitado en cuanto al tiempo, pues, as√≠ delimitadas, se destacan de mi totalidad y generalidad. Cediendo todo mi tiempo, concretado por el trabajo, y la totalidad de mi producci√≥n, convertir√≠a en propiedad de otro lo sustancial de ella, mi actividad y realidad general, mi personalidad.‚ÄĚ (Hegel. Philosophie des Rechts, Berl√≠n, 1840, p√°gina 104, S 67.)

El hecho de que la cesi√≥n sea temporal, y no a tiempo completo, y que la capacidad de trabajo ‚Äúdestaque‚ÄĚ de la totalidad, no quiere decir que se separe de la totalidad, que no implique de alg√ļn modo a toda la persona y que las consecuencias de esa cesi√≥n no puedan afectar a toda la persona y a tiempo completo. Por tanto, no hay una delimitaci√≥n tan clara o rotunda de la ‚Äútotalidad y generalidad‚ÄĚ, de la capacidad particular y la persona en su totalidad, aunque siga habiendo evidentes diferencias con la suerte de un esclavo. Como no es lo mismo vender fotocopias por encargo, que alquilar la fotocopiadora o venderla.

Hegel habla de ‚Äúactividad f√≠sica y espiritual‚ÄĚ pero como consecuencia de lo que realmente se ceder√≠a el uso, esto es, de las ‚Äúespeciales aptitudes y posibilidades‚ÄĚ, es decir, el potencial, la capacidad. Ese uso de la capacidad es lo que Marx llamar√° valor de uso de la capacidad o fuerza de trabajado.

De hecho, la venta de la actividad-trabajo, como implica a toda la persona, tambi√©n puede afectarla en su salud e integridad f√≠sica y mental, o la vida misma. Esto demuestra que no se puede establecer una frontera infranqueable entre actividad, capacidad y persona total, y que lo inferior implica m√°s a menos a lo superior y puede afectarlo. Pero la cuesti√≥n es sobre de qu√© se tiene dominio. Y el dominio se adquiere con la transmisi√≥n (venta). Si se vende la persona, se ve afectada en su totalidad, se tiene dominio sobre toda ella y por tanto sobre su capacidad y actividad. Si se vende la capacidad se tiene dominio tambi√©n sobre la actividad y la persona puede verse afectada. Si se vende la actividad se tiene dominio exclusivamente sobre la actividad aunque se pueda ver afectada la capacidad y la persona. No es lo mismo la p√©rdida de dominio de la actividad-trabajo (una exteriorizaci√≥n de capacidades), que de la ft, que es una capacidad (potencialidad interna) e implica mucho m√°s de la persona. La capacidad de resistencia est√° en relaci√≥n inversa con respecto a lo que se venda y se pierda el dominio. Si vende la actividad, el trabajador/a sigue teniendo el dominio de su fuerza de trabajo y de su persona, y por eso puede cesar en un momento su actividad laboral. Si vendiese su fuerza de trabajo y cayese bajo el dominio del capitalista como el aceite, quedando la personalidad del trabajador/a ‚Äúfuera‚ÄĚ de la empresa aunque su capacidad de trabajo haya entrado dentro, habr√≠a que esperar a una amenaza a la propia fuerza de trabajo (con m√°s motivo, si es a toda la persona) para que las personalidad del trabajador/a pudiera intervenir para preservarla, pues no la ha vendido permanentemente. Y la realidad no es as√≠.

Para terminar, cito a Marx:

‚ÄúEntendemos por capacidad o fuerza de trabajo el conjunto de las condiciones f√≠sicas y espirituales que se dan en la corporeidad, en la personalidad viviente de un hombre y que √©ste pone en acci√≥n al producir valores de uso de cualquier clase.‚ÄĚ (El Capital. Libro I, Secci√≥n Segunda. La transformaci√≥n del dinero en capital. Cap√≠tulo IV. C√≥mo se convierte el capital en dinero. 3 Compra y venta de la fuerza de trabajo)

Dejando aparte que con hombre se refiere a personas de ambos sexos, vemos que en la fuerza de trabajo se incluyen tantos factores de lo que constituye la humanidad, que transformar eso en una mercanc√≠a real, es un paso importante a considerarla cosa, en cosificarla. Y por cosificarla, enajenarla (pasar, transmitir un dominio o derecho sobre algo) con la venta. Si lo que vendemos no es la ftmr, sino la actividad laboral, la enajenaci√≥n se sigue dando, y esto es lo fundamental, pero al menos se trata de una exteriorizaci√≥n (actividad laboral), no una parte de nuestro ser (capacidades), y nos hemos librado de tener una imagen de nosotros mismos tan degradada. No debemos dejar sutiles v√≠as abiertas a perdernos el respeto cuando verdaderas cosas, como los robots, pueden llegar a semejarse mucho a nosotros en su capacidad de trabajo, incluso superarnos en algunos aspectos. La autoliberaci√≥n de la clase trabajadora tambi√©n pasa por recuperar todo el sentido de su dignidad (parecido al orgullo de ser la clase que sostiene el mundo con su trabajo y que es capaz de hacer grandes cambios y revoluciones, que una vez tuvo), y a esto no ayuda si al mirarse en el espejo lo que ve es una mercanc√≠a, por muy relativa y especial que sea. Pero esto no responde simplemente a una aversi√≥n moral sino a razones cient√≠ficas y de la experiencia de lucha de la clase trabajadora que vengo exponiendo.

As√≠ que esta concepci√≥n m√≠a del trabajo-mercanc√≠a no s√≥lo tiene su relevancia social y pol√≠tica, sino tambi√©n moral. Sobre todo ante el futuro de la inteligencia artificial (y posible aspecto humanoide de los robots y capacidad para entender el lenguaje humano y hablar), cuando podr√≠a ser muy dif√≠cil distinguir lo que en esa labor pueden hacer un robot o un humano, o incluso mejor el robot. ¬ŅAcaso no se podr√≠a alegar que la ft del robot cuesta producirla mucho menos tiempo (lo que determina su valor) que el tiempo en que haciendo una tarea tambi√©n cualificada, como le pasa a un humano, y tambi√©n a muchas m√°quinas (v√©ase mi razonamiento en el Anexo I ¬ŅSue√Īan los androides con plusval√≠a mec√°nica? de mi libro ‚ÄúCapitalismo: modo de vida decadente. Notas sobre estrategia y t√°ctica‚ÄĚ enlace al final de √©ste)? Lo que marca la diferencia es lo que ha costado hacerla y lo que en cambio puede hacer (tal vez mucho m√°s, incluso lo imposible para los seres humanos), esto es su utilidad, pero no se consideran la diferencia entre el valor que encierra (lo que cost√≥) y el que pueda crear, pues eso no es una propiedad del objeto en s√≠, sino una distinci√≥n y discriminaci√≥n humana que no se atribuye a las m√°quinas. A las m√°quinas, por eficaces que sean, s√≥lo les reconocemos su amortizaci√≥n de valor, no creaci√≥n de un valor nuevo y mayor (aunque su tarea suponga m√°s tiempo de trabajo del que cost√≥ producirlas), pues eso es lo que tiene para nosotros una ventaja econ√≥mica, una racionalidad econ√≥mica, porque las consideramos a nuestro serviciono como iguales en cuanto al valor ni en ning√ļn otro aspecto. Entendemos que la m√°quina, el robot y el humano tienen un estatus diferente, hacemos una discriminaci√≥n antropol√≥gica. Para empezar, porque el robot se limitar√≠a a poco m√°s que su ft (aunque fuese muy cualificada para unas tareas), pero el ser humano no puede separar su ft del resto de sus m√ļltiples capacidades; el robot tendr√≠a una inteligencia limitada b√°sicamente a lo necesario para cumplir con su trabajo, y el ser humano tiene una inteligencia general, y es inteligencia, emociones, sentimientos, personalidad. Nosotros somos los creadores del robot, y no al rev√©s, y √©l debe servirnos. El robot tambi√©n necesitar√≠a de algunos momentos de descanso, de reparaci√≥n y afinamiento de la programaci√≥n (como la actualizaci√≥n de los conocimientos profesionales), pero ser√≠a la fuerza de trabajo perfecta pues el capitalista s√≠ que tendr√≠a el dominio real sobre ella pues no podr√≠a parar la producci√≥n voluntariamente, sino en todo caso por fuerza mayor, por cuestiones de seguridad. Pero por mucho que al capitalista el robot le sirviese igual (o mejor) que el humano ¬Ņaceptar√≠amos que el robot crea valor y plusval√≠a o nos plantear√≠amos que s√≥lo se amortiza durante el tiempo previsible de su funcionamiento? Si hacen lo mismo la m√°quina o el robot y un ser humano ¬Ņqu√© diferencia hay entre una capacidad de trabajo (ft) y otra si no es un criterio exterior a eso? Si dij√©semos que el robot crea valor y beneficio ¬Ņpor qu√© no una gr√ļa que cuesta X horas de trabajo pero permite hacer una labor de mover y elevar pesos que equivaldr√≠a a much√≠simas horas m√°s en esfuerzo humano ‚Äďsi es que fuese posible hacerlo por los hombres-? ¬Ņno podr√≠a considerarlo eso el fabricante de la gr√ļa en su precio para elevarlo en lugar de aprovecharse de ello el comprador de la m√°quina? . Ni uno ni otro se aprovecha de eso, pues no confundimos entre utilidad laboral y valor econ√≥mico-monetario.

En econom√≠a no nos movemos s√≥lo con hechos f√≠sicos (productividad‚Ķ), sino con convenciones sociales impuestas por nuestra especie a las cosas y otros seres vivos (como los que consumimos), y una de ellas es no reconocemos la creaci√≥n de valor a las m√°quinas, la energ√≠a, las plantas, los animales de labor (asnos, caballos, bueyes, elefantes), y s√≠ al trabajo vivo humano.

Por eso insistiremos en que el robot pone en funcionamiento su fuerza de trabajo que transfiere su valor (cost√≥ tanto, amortizaci√≥n parcial en cada mercanc√≠a producida hasta que ya no pueda funcionar o est√© obsoleto), y que el ser humano, pone en marcha sus capacidades inseparables de s√≠ mismo, aunque algunas sean espec√≠ficas, realiza una actividad que llamamos trabajo y con ella crea valor, todo nuevo, sin transferencia alguna del valor de una supuesta fuerza de trabajo. Y el trabajador/a, al no ser mercanc√≠a ni como entidad personal, ni como limitada fuerza de trabajo, tiene siempre el dominio de s√≠ y puede negarse a trabajar durante la actividad laboral misma, voluntariamente, no por una aver√≠a, sino para protestar por un accidente laboral o maltrato sufrido por otro, o en exigencia de nuevas reivindicaciones, para mejorar su situaci√≥n, incluso porque est√° harto del r√©gimen de trabajo y su condici√≥n de asalariado (huelga general mayo-junio en Francia en 1968), o porque hace una huelga por cuestiones claramente pol√≠ticas (contra la represi√≥n, para derribar un gobierno‚Ķ), o porque deja la herramienta para empu√Īar un arma en la insurrecci√≥n contra el r√©gimen asalariado del trabajo (capitalismo) y su Estado burgu√©s. Nada de esto cabe esperar de la fuerza de trabajo tal cual, y bajo el dominio del capitalista, cuya expresi√≥n m√°s acabada ser√≠a la del robot. A la espera, claro est√°, de que haya robots con consciencia de s√≠ e inteligencia artificial general, y entonces se les deba considerar de otra manera (como personas o casi), o acaben por rebelarse contra los humanos, pero esa ya es otra historia, que podr√≠a ser m√°s factible de lo que ahora creemos (ver mi estudio ¬ę‚Äú√Čtica para m√°quinas‚ÄĚ de Latorre. La I.A. psic√≥pata. Llamamiento¬Ľ (19-11-2019) ‚ÄĒ https://kaosenlared.net/etica-para-maquinas-de-latorre-la-i-a-psicopata-llamamiento/

V.- MARX, pese a él mismo, DANDO PIE a lo OPUESTO e INDESEABLE, y en el PEOR MOMENTO

La nula implantaci√≥n en las masas de la teor√≠a marxista de la plusval√≠a, ha contribuido, adem√°s de las derrotas de d√©cadas anteriores, a que la crisis econ√≥mica iniciada en 2007-8, no haya supuesto ni aumento importante de las luchas, ni sobre todo de la conciencia de clase anticapitalista de la clase trabajadora, y de la cr√≠tica del capitalismo hasta su ra√≠z (no s√≥lo del neoliberalismo o del capitalismo financiero, los bancos, la especulaci√≥n‚Ķ).

El posible desarrollo de la Cuarta Revoluci√≥n Industrial y sus contradicciones internas (menor trabajo humano del que extraer beneficio, necesidad de una mayor transferencia de plusval√≠a desde los ramas m√°s atrasadas a los que privar√≠a de la misma, necesidad de vender sus mercanc√≠as frente a una demanda solvente inferior por estar la gente sin trabajo), pondr√° m√°s a prueba a la clase trabajadora, y para cuestionar el capitalismo hasta su ra√≠z, necesita de la teor√≠a de la plusval√≠a.

El capitalismo en decadencia agudiza cada vez m√°s su lado oscuro, siniestro, de amenaza mortal para la Humanidad, desde la explotaci√≥n creciente, las guerras comerciales y militares, la degradaci√≥n del medio ambiente natural, la crisis clim√°tica, y hasta el posible colapso de la civilizaci√≥n industrial. Para no extenderme en esto remito a mi llamamiento mundial ‚ÄúHorizonte 2020, superando el capitalismo o condenados‚ÄĚ (20-12-2019), con enlace al final. Esa perspectiva hace todav√≠a m√°s necesaria la asimilaci√≥n por la clase trabajadora de la teor√≠a de la plusval√≠a.

La teoría de la plusvalía de Marx, incluida la de la fuerza de trabajo como mercancía, es revolucionaria. Su mensaje es claro: la explotación del trabajo asalariado es consubstancial al capitalismo, inevitable, lo que le da vida, lo que permite su crecimiento y desarrollo a través de la acumulación del capital; los trabajadores/as sólo pueden librarse de la explotación acabando con el capitalismo; la Humanidad sólo puede librarse del capitalismo si la lidera la clase trabajadora anticapitalista. Sin embargo, lo importante de un mensaje no es sólo lo que dice, sino lo que se entiende de él. Y el ser humano es especialista en entender lo que prefiere entender, aunque sea diferente de lo que realmente se le está diciendo. Tanto más si se lo ponen fácil con algunas deficiencias en el mensaje.

La clase trabajadora ya no conf√≠a en el socialismo-comunismo y encima le decimos que su sindicalismo-reformismo tiene sentido en la medida en que es posible un precio justo por lo que vende (su ft). Cuando este mensaje viene de parte de la teor√≠a anticapitalista m√°s subversiva y no del sindicalismo pro-patronal ¬°qu√© mejor modo de confirmarle en su pr√°ctica y aspiraciones actuales y no estimularle a elevarse!

Por eso, hoy, cuando estamos en el fondo del pozo, la versi√≥n marxista ortodoxa de la plusval√≠a ser√° incapaz de sacarnos de √©l, pues contribuye a anclarnos al lodo del sindicalismo-reformismo.

Porque no vivimos en el mundo de la verdad ante todo, de la honestidad intelectual y de que el pensamiento no est√° influenciado, incluso determinado, por los intereses m√°s mezquinos, y que las debilidades, o s√≥lo dificultades de comprensi√≥n de tu planteamiento, no ser√°n explotadas al m√°ximo para ningunear sus puntos fuertes, y desacreditarlo. Estamos en el mundo de la m√°s cruda y despiadada lucha ideol√≥gica, por el dominio de la opini√≥n p√ļblica, por la manipulaci√≥n del conocimiento te√≥rico, por el silencio consciente sobre cuestiones fundamentales y a la vez el ruido informativo y acad√©mico que oculta el bosque de la verdad, por la m√°s descaradas mentiras en todos los √°mbitos (ahora la llaman ‚Äúpostverdad‚ÄĚ), y el desarrollo en secreto de las m√°s sofisticadas malas artes de la manipulaci√≥n psicol√≥gica (‚Äúpersuasi√≥n‚ÄĚ le llaman, sobre todo a trav√©s de internet). ¬ŅY se lo ponemos as√≠, en bandeja, de la forma m√°s tonta, por un prurito te√≥rico de someternos a las reglas de la ley del valor con el mito del intercambio de equivalentes entre mercanc√≠as? (NOTA 3)

El caso es que, sin quererlo, ni merecerlo, Marx debilit√≥ su propio planteamiento, pues admiti√≥ que puede ser justo el salario, si bien nunca con respecto al trabajo efectuado, s√≠ con respecto al valor de la mercanc√≠a fuerza de trabajo, y eso ya es ¬°demasiado! Cuando adem√°s es harto impreciso lo qu√© se entiende exactamente por ft y c√≥mo se calcula su valor sin numerosos y variables factores extraecon√≥micos no naturales.

En los marxistas mismos, en quienes creen defender los objetivos del comunismo, el peso del sindicalismo y reformismo en la clase trabajadora lleva en la pr√°ctica a una t√°ctica escorada hacia el sindicalismo y el reformismo a lo que contribuye la deficiencia de la teor√≠a de la ft con su supuesto ‚Äúprecio justo‚ÄĚ. Pues, impl√≠citamente, sobre todo en las √©pocas o sectores en los que el capital paga los salarios incluso por debajo de lo que cuesta reproducir la fuerza de trabajo (manifestado por ejemplo en llegar a duras penas a fin de mes, no poder pagarse una asistencia m√©dica..), tiende a levantarse el fantasma de conseguir algo justo, lograr una conquista, plante√°ndose como meta el objetivo ‚Äúintermedio‚ÄĚ del justo pago de la ftmr, en vez de ver esa depauperaci√≥n como lo que es, una agudizaci√≥n del intercambio desigual permanente que ya ni siquiera coincide con el coste de la fuerza de trabajo (reproducir las condiciones de vida), y que no hay nada justo en el salario.

Durante m√°s de un siglo hemos visto en los marxistas de casi todas las orientaciones, arrastrarse en planteamientos sindicalistas. Esto no puede ser casual, ni responder s√≥lo a un mayor o menor acierto en la l√≠nea de masas, en partir de las reivindicaciones y conciencia de la clase para procurar elevarla, y a una ca√≠da en el oportunismo, dejarse llevar por la ideolog√≠a burguesa dominante, el peso de la pr√°ctica sindicalista en la clase, etc. Se debe tambi√©n a una desviaci√≥n que, al menos en parte, encuentra su coartada ideol√≥gica en la teor√≠a de la ft como mercanc√≠a real (ftmr) Y esto pese a las serias advertencias de Marx. Pero no puedes pretender que se pise firme y sin caer, si t√ļ mismo abres socavones en la senda. La teor√≠a de la ftmr, queriendo ayudar a vacunar contra el sindicalismo, ha permitido que √©ste se adapte a ella y sobreviva. No habr√≠a ocurrido lo mismo de mantener la teor√≠a del intercambio desigual (mayor o menor) con respecto al trabajo, dependiendo mucho de la lucha de clases, de la correlaci√≥n del fuerzas, y no tanto de un mecanismo econ√≥mico espont√°neo como el coste de producci√≥n de la ft, y rechazar en el salario (directo, indirecto y diferido) cualquier pago justo por el trabajo o la ft. Superar el sindicalismo arrastrando la teor√≠a de la ftmr es un tanto voluntarista, llevar una l√≠nea pol√≠tica esquizoide entre el objetivo revolucionario y la deriva sindicalista.

La teor√≠a de la ftmr y su precio justo en el salario, casi estar√≠a diciendo que la famosa ‚Äúmano invisible‚ÄĚ del mercado estar√≠a haciendo las cosas bien y repartiendo justicia a su modo, a trav√©s de la ley del valor y del ‚Äúintercambio de valores iguales‚ÄĚ. As√≠ se hace m√°s dif√≠cil romper con mitos del capitalismo y poner en primer plano que el capitalismo ya de entrada es ante todo una relaci√≥n de poder y dominio de clase (no un modo de gesti√≥n de los recursos econ√≥micos) y que por tanto, respira por todos los poros lucha de clases, correlaci√≥n de fuerzas entre las clases, aunque no se manifieste abiertamente en forma de conflicto laboral, etc., sino de sometimiento. Lo cual sab√≠a muy bien Marx y fue el primero en destacarlo con toda profundidad. La teor√≠a del intercambio desigual ya pone esto en primer plano desde el primer momento.

Visto el proceso hist√≥rico, tal como tantas veces he ido explicando, desde el punto de vista de la lucha te√≥rica, ideol√≥gica y pol√≠tica mucho mejor nos habr√≠a ido si al capitalismo le hubi√©semos llamado como realmente se merece y mejor ayuda a esclarecer su naturaleza, din√°mica y por d√≥nde superarlo, esto es, el Salarismo; y hubi√©semos dicho desde el principio y bien claro que el salario siempre ser√° una estafa (a nuestro trabajo), en lugar de dejar pasar que puede ser el precio justo por una mercanc√≠a que ser√≠amos nosotros en nuestra capacidad de trabajo.

Esto debiera haberse a√Īadido desde el principio a lo que Marx dec√≠a justamente al final de su folleto ‚ÄúSalario, precio y ganancia‚ÄĚ de 1865

¬ęEn vez del lema conservador de ‚Äú¬°Un salario justo por una jornada de trabajo justa!‚ÄĚ, deber√° inscribir en su bandera esta consigna revolucionaria: ‚Äú¬°Abolici√≥n del sistema del trabajo asalariado!‚Ä̬Ľ

Mi planteamiento permite una mayor clarificaci√≥n de la realidad, no da pie a falsas salidas del capitalismo ni a la creencia en un salario justo bajo ning√ļn concepto, y por tanto no le pone esa ventaja en bandeja a la burgues√≠a, al sindicalismo y la socialdemocracia.

Claro que algunos preferir√°n un estilo que les acerque m√°s a la academia (dominada por los intelectuales de la burgues√≠a y sus m√©todos) que aquello que siendo te√≥ricamente justo, sirva del modo m√°s eficiente a la lucha por nuestra autoliberaci√≥n. Y esto no supone la menor p√©rdida del rigor te√≥rico, de p√©rdida de conocimiento, sino evitar caer en planteamientos innecesariamente complejos y sofisticados, en artefactos te√≥ricos, y seguir en todo lo posible el principio de econom√≠a o sencillez en la explicaci√≥n de la llamada navaja de Ockham cuando puede explicar lo mismo.

Y por mucho que a algunos/as les escueza, lo dir√©. Si el capitalismo ha durado tanto, si nos ha llevado tan lejos en su decadencia y destructividad, si es capaz ya de amenazar la existencia misma de la Humanidad, si es que no se debe a que la clase trabajadora es una clase impotente para llevar hasta el final una revoluci√≥n socialista-comunista, entonces se deber√≠a en parte a que no se la ha armado debidamente en lo te√≥rico, entre otras much√≠simas cosas, por esta metedura de pata de Marx (ftmr, ‚Äúla bien pag√°‚ÄĚ), que debilit√≥ lo que por lo dem√°s es la mayor contribuci√≥n hecha nunca a la liberaci√≥n de nuestra especie de sus propias cadenas. Es decir, la causa de que estemos como estamos es m√ļltiple y no es √©ste el ‚Äúpecado original‚ÄĚ -no se puede caer en un reduccionismo tan absurdo-, pero es cierto que, dado d√≥nde nos encontramos, dif√≠cilmente podremos salir de este pozo y a tiempo si no disponemos de una teor√≠a de la plusval√≠a mejor, m√°s consistente, capaz de echar ra√≠ces f√°cilmente en amplios sectores de la clase trabajadora y que en su planteamiento no contribuya, ni sin querer e indirectamente, a dar coartadas al sindicalismo y al reformismo.

En cierto sentido limitado, la teor√≠a revisada de la plusval√≠a nos da la llave con la que abrir la puerta que da acceso a la calle que toma rumbo hacia la revoluci√≥n (para la que a su vez nos har√° falta todo un mont√≥n de herramientas: autoorganizaci√≥n, formaci√≥n, programa, estrategia, t√°ctica‚Ķ). Pues con ella no queda ni rastro de justificaci√≥n del capitalismo ante los trabajadores/as (precio justo por la mercanc√≠a ft) y la disyuntiva es entre la resignaci√≥n a la estafa (mayor o menor) o la b√ļsqueda de la reparaci√≥n que s√≥lo puede ser la expropiaci√≥n de los estafadores. Queda sin embargo otra parte fundamental, la demostraci√≥n de que esa expropiaci√≥n es posible y que dar√° excelentes resultados a los trabajadores/as y la Humanidad. Pero eso ya es asunto para otra elaboraci√≥n.

VI.- LLAMAMIENTO a ORGANIZAR un DEBATE INTERNACIONAL para RESOLVER el PROBLEMA

Es urgente que los marxistas, en especial los que son economistas, se pongan a trabajar concentrando sus esfuerzos en lo que hoy es la cuesti√≥n te√≥rica m√°s importante para el desarrollo de la conciencia de clase en la clase trabajadora, esto es, la de la plusval√≠a, del valor-trabajo, y resolverla bien de una vez. No tenemos recursos como para dispersarlos en esfuerzos te√≥ricos quiz√°s profundos, interesantes, apasionantes, pero que son mucho menos cruciales para la evoluci√≥n de la lucha de clases, para el empoderamiento de la clase trabajadora que √©ste tan b√°sico e inacabado, de la plusval√≠a. Y esto debe acabar en la elaboraci√≥n de manuales y folletos divulgativos nuevos, que a su vez den lugar a art√≠culos y hojas de agitaci√≥n. De lo contrario, la teor√≠a de la plusval√≠a no volver√° a implantarse en la clase trabajadora y eso ser√° un lastre formidable para la m√°s consecuente lucha anticapitalista, imprescindible para librarnos de un sistema que cada vez m√°s nos amenaza con los peores horizontes, las m√°s horribles distop√≠as. Gracias a internet, hoy habr√≠a m√°s facilidades que nunca para organizar el debate, congresos on line, y para hacer p√ļblicas las aportaciones, en una web o blog o lo que sea, dedicada a eso.

La siguiente cuesti√≥n en trascendencia es la de plantear c√≥mo ser√≠a posible una sociedad, unas relaciones sociales de producci√≥n, superando el capitalismo.

Si somos conscientes de nuestra extrema debilidad como clase consciente, del futuro nefasto que el capitalismo nos echar√° encima en los pr√≥ximos tiempos (leed ‚ÄúHorizonte 2020‚Ķ‚ÄĚ, enlace al final), del ascenso de los populismos de derecha y ultraderecha, debemos actuar responsablemente y tomar en serio este documento y el llamamiento.

Como otras veces en las que he hecho llamamientos p√ļblicos a numerosas organizaciones pol√≠ticas y sociales por cuestiones importantes para el curso de las luchas, por ejemplo, para desarrollar una t√°ctica correcta ‚Äďespa√Īola y europea- ante el austericidio desde los presupuestos del Estado y la Uni√≥n Europea, o para evitar la peor deriva en la cuesti√≥n catalana, o por la investigaci√≥n sobre el tema de los fosfatos de roca y cu√°nto tiempo pueden durar pues son imprescindibles para la agricultura, o sobre el peligro de una Inteligencia Artificial General (IAG) enemiga de la Humanidad, o la √ļltima para un eslogan-marco de lucha, pensamiento y elaboraci√≥n pol√≠tica para el presente per√≠odo hist√≥rico trascendental (v√©ase ‚ÄúHorizonte 2050‚Ķ‚ÄĚ), lo m√°s probable es que no se me haga caso. Porque ¬Ņqui√©n soy yo, verdad? All√° cada cual con la suya y su conciencia. Yo siento que, en esto y por ahora, he cumplido con mi parte.

DESPEDIDA. Este documento lo he elaborado en parte de nuevas, pero tambi√©n aprovechando reflexiones ya escritas pero no publicadas. Desde hace m√°s de dos a√Īos publico muy poco, por ‚Äúqueme‚ÄĚ pol√≠tico, y cada vez m√°s por problemas de salud que s√≥lo me dan alguna que otra tregua (como √©sta que estoy aprovechando). Lo digo porque no deb√©is confiar en que yo pueda seguir ‚Äútirando del carro‚ÄĚ de asuntos como √©ste o los √ļltimos que he presentando (Inteligencia Artificial General, Horizonte 2020‚Ķ) mientras los dem√°s est√°n de espectadores. Ya va siendo hora de que si alguien me toma en serio, haga un esfuerzo especial por tomar el relevo, o todo se olvidar√° en medio del ‚Äúruido‚ÄĚ tem√°tico. Gracias.

NOTA 1.- Si hay dificultades para la plusval√≠a en su extracci√≥n (trabajo) o realizaci√≥n (venta), y el capital se orienta a la especulaci√≥n, ah√≠ acabar√° estallando la crisis (‚Äúriqueza‚ÄĚ aparente no respalda por una riqueza real s√≥lo generada por el trabajo), pero la causa no estar√° en la ‚Äúeconom√≠a de casino‚ÄĚ, sino en las dificultades expuestas. Si hubiese una subida enorme en el precio de la energ√≠a (afectar√≠a m√°s o menos a todo), sin un aumento de la productividad, eso har√≠a que seguramente la parte de la plusval√≠a disminuye (misma jornada laboral, m√°s horas representan ahora el coste superior del salario, y menos horas quedan para la parte no pagada del trabajo) en tanto habr√≠a aumentado la inversi√≥n del capital, por lo que la tasa de ganancia bajar√≠a (ganancia = plusval√≠a (algo menor) / energ√≠a (mucho m√°s), maquinaria (m√°s) + salarios (algo mayor), y si su descenso fuese muy grande conducir√≠a tal vez a desincentivar la inversi√≥n, con p√©rdida de puestos de trabajo, desequilibrio entre ramas productivas, mercanc√≠as sin vender por descenso de capacidad de pago‚Ķ, crisis econ√≥mica.

NOTA 2.- Quien desee profundizar más en esto de la transformación de los valores en precios de producción y la tasa de ganancia media, y se atreva, puede recurrir a las siguientes fuentes, además de alguna pastilla contra el dolor de cabeza.

Accesible para una exposici√≥n primera y muy general del tema es el manual -por otras cuestiones negativo (sobre todo las relativas al ‚Äúsocialismo‚ÄĚ en la URSS y c√≠a.)-, de la Academia de Ciencias de las URSS ‚ÄúManual de econom√≠a pol√≠tica‚ÄĚ, cap√≠tulo XI en la primera edici√≥n (1956) que pod√©is descargar en https://historiaycritica.wordpress.com/tag/manual-de-economia-politica/ y el pdf directamente en https://historiaycritica.files.wordpress.com/2014/05/mep-001.pdf .

Carlos Fern√°ndez Liria y Luis Alegre Zahonero en su libro ‚ÄúEl orden de El capital‚ÄĚ (editorial Akal, 2010), (cap√≠tulos X, XI y XII). El buen manual de econom√≠a marxista ‚ÄúFundamentos y l√≠mites del capitalismo‚ÄĚ de Louis Gill (Editorial Trotta, 2002, 775 p√°ginas), pero lamentablemente ya es muy dif√≠cil de conseguir, y lo mismo ocurre con otros excelente libros que abordan el tema.

Para Fred Moseley no existe problema en la transformaci√≥n de valores en precios de producci√≥n, y lo que tradicionalmente se viene aduciendo al respecto es fruto de una comprensi√≥n deficiente de lo que dice Marx. Sobre Moseley pod√©is leer ‚ÄúD ‚Äď M ‚Äď D‚Äô y el Fin del ‚ÄėProblema de la Transformaci√≥n‚Äô‚ÄĚ https://marxismocritico.com/2015/06/22/d-m-d-y-el-fin-del-problema-de-la-transformacion/ ‚ÄĒ- https://marxismocritico.files.wordpress.com/2015/06/d-e28093-m-e28093-d_-y-el-fin-del-e28098problema-de-la-transformacic3b3n_.pdf ‚ÄĒ- https://sepla21.org/wp-content/uploads/2017/03/MOSELEY-2015-EL-fin-del-problema-de-la-transformacic3b3n_.pdf

Otro texto de pol√©mica de Moseley https://marxismocritico.files.wordpress.com/2013/12/la-e2809cnueva-solucic3b3ne2809d-al-problema-de-la-transformacic3b3n_-una-crc3adtica-solidaria.pdf

El m√©todo l√≥gico y el ‚Äúproblema de la transformaci√≥n‚ÄĚ Fred Moseley https://www.azc.uam.mx/publicaciones/etp/num7/a8.htm ‚ÄĒ Tambi√©n en http://nangaramarx.blogspot.com/2015/06/el-metodo-logico-y-el-problema-de-la.html

Debate entre Fred Moseley y Andrew Kliman, con acceso a todos los documentos en https://tiemposcriticos.wordpress.com/2017/10/20/debate-entre-andrew-kliman-y-fred-moseley/

Video conferencia sobre el tema https://www.youtube.com/watch?v=rheiVanAGQA

Una aportaci√≥n a la cuesti√≥n, por Alan Freeman https://tiemposcriticos.wordpress.com/2017/12/11/valor-y-precio-una-critica-de-las-pretensiones-neo-ricardianas/

Tambi√©n la rese√Īa de su libro por Rolando Astarita ‚ÄĒ https://rolandoastarita.blog/2016/07/12/resena-de-money-and-totality-de-fred-moseley/

‚ÄúDe nuevo sobre el problema de la transformaci√≥n: una rese√Īa de Money and Totality de Fred Moseley‚ÄĚ de Michael Roberts 14/05/2016 ‚ÄĒ http://www.sinpermiso.info/textos/de-nuevo-sobre-el-problema-de-la-transformacion-una-resena-de-money-and-totality-de-fred-moseley

Reconozco que no he le√≠do los textos de Mosley. Sencillamente no he podido, y no puedo esperar a hacerlo y arriesgarme a dejar pasar esta tregua que me da la mala salud. Prefiero adelantar ya lo m√°s importante de hasta d√≥nde he llegado en mis reflexiones y dar a conocer la existencia de las de Mosley para que otros/as contin√ļen por su cuenta.

NOTA 3.- Una pista de que efectivamente Marx ‚Äúse meti√≥ en un jard√≠n‚ÄĚ y de que eso, con la ayuda de las derrotas de nuestra clase, contribuye a abonar la mitolog√≠a burguesa, nos la dan Carlos Fern√°ndez Liria y Luis Alegre Zahonero en un libro muy interesante ‚ÄúEl orden de El capital‚ÄĚ, (editorial Akal, 2010), cuando dicen:

‚Äúel propio empe√Īo que pone Marx por deducir el concepto de plusvalor sin presuponer violaci√≥n alguna de la ley del valor. En realidad es muy importante que el concepto de plusvalor se deje pensar sin presuponer una violaci√≥n de la ley del valor, porque como se ver√° m√°s adelante, de eso depende uno de los mitos fundamentales que la sociedad moderna se cuenta a s√≠ misma. De ello depende, nada menos, el que la sociedad moderna pueda, tan espont√°neamente, reivindicar como suyos los principios del mercado. Otra cosa muy distinta, por supuesto, es que ello sea suficiente para comprender en qu√© consiste el capitalismo. Eso ser√≠a tanto como dar por bueno el principal de sus mitos.‚ÄĚ ‚ÄúEs vital, en efecto, que el capitalismo pueda explicarse sin presuponer ninguna violaci√≥n de la ley del intercambio de equivalentes, es decir, que pueda explicarse el plusvalor sin tener que presuponer que hay algo as√≠ como una estafa o un abuso mercantil.‚ÄĚ ‚ÄúPero primero es importante explicar por qu√© el capitalismo parece tan compatible con las leyes del mercado, es decir, con la ley del valor. Para ello es preciso deducir la posibilidad del ciclo D- M- D¬ī (siendo D¬ī> D) presuponiendo que en todo momento se intercambian cantidades de trabajo equivalentes, es decir, que en todo momento se respeta la ley del valor. [‚Ķ] a Marx le interesa mostrar que el plusvalor no consiste [en que] logre sistem√°ticamente vender las cosas ‚Äúpor encima de su valor‚ÄĚ. ‚Äú (p√°ginas 301-2, de la secci√≥n 7.3) [subrayado m√≠o; plusvalor es lo mismo que plusval√≠a aunque Gouverneur prefiera el primer t√©rmino para el tiempo no pagado, y el segundo para el valor monetario]

Los autores nos est√°n diciendo que Marx quiere denunciar c√≥mo a pesar de la ley del valor y gracias a ella, y sin necesidad de hacer ninguna trampa, es posible lo que en principio no deber√≠a serlo, esto es, la explotaci√≥n del trabajo, precisamente porque lo que se paga con el salario por su IGUAL valor es una mercanc√≠a especial, la ft, que sin embargo permite a su comprador dominar un valor mayor al equivalente al salario. La ley del valor no es otra cosa que la ley del intercambio de valores equivalentes de mercanc√≠as producidas seg√ļn el tiempo de trabajo socialmente necesario a cada una de ellas. Tiene su antecedente (un pariente lejano m√°s bi√©n) en la producci√≥n simple de mercanc√≠as (artesanos que trabajan para vender su mercanc√≠a por un dinero para comprar las mercanc√≠as que necesitan para vivir y reponer los medios de trabajo consumidos) en el ciclo M ‚ÄďD ‚Äď M (mercanc√≠a ‚Äď dinero ‚Äď mercanc√≠a). Pero en el r√©gimen de producci√≥n capitalista de mercanc√≠as (D ‚Äď M ‚Äď D¬ī; dinero, mercanc√≠a, m√°s dinero; dinero que es invertido para obtener m√°s dinero), ya no funciona igual la ley del valor por mucho que se pretenda que hay una continuidad, pues aunque la mercanc√≠a que se produzca tenga el mismo valor que aquella por la que se intercambia (representada inicialmente por dinero; y si hacemos abstracci√≥n de la tasa media de ganancia y los precios de producci√≥n), al final resulta que hay un valor de cambio superior al inicial (D¬ī). En la producci√≥n artesana tiene sentido terminar con el valor de uso que se busca, aunque tenga el mismo el valor de cambio que el inicial (el artesano vende una mercanc√≠a que vale X, le dan X dinero y con eso compra bienes por valor X, a no ser que decida no gastarlo todo y ahorrar, pero el ahorro no incrementa lo que le han dado que sigue siendo X). En la producci√≥n capitalista no tiene sentido invertir el valor de cambio D, si es para conseguir el mismo valor de cambio, y no uno superior (D¬ī). Viendo lo diferente del funcionamiento, intuyo que mejor habr√≠a que hablar de la nueva ley del plusvalor que contemplase la explotaci√≥n en el trabajo y el intercambio desigual tal como se da (salario, precios de producci√≥n con la tasa de ganancia media), en lugar de empe√Īarse en partir de la ley del valor. Pese a que el capital termina con un valor superior al inicial (D ‚ÄďM ‚Äď D¬ī), Marx pretende que la ley del valor consigue continuar en el capitalismo gracias a la ftmr que a partir de un intercambio igual consigue que aparezca un valor nuevo. Pero niego en este texto que sea as√≠. Teniendo en cuenta el surgimiento real del capitalismo (acumulaci√≥n originaria‚Ķ) dudo que por muchas ‚Äúleyes de la l√≥gica dial√©ctica‚ÄĚ que se le quiera echar, pueda decirse que la ley del plusvalor es una transformaci√≥n hist√≥rico-natural de la ley del valor, o que la ley del valor sigue vigente, pero transformada (gracias a la ftmr), en el capitalismo, donde alcanzar√≠a su expresi√≥n m√°s acabada (no ser√≠a violada).

Marx ten√≠a la preocupaci√≥n de que no pareciese que los capitalistas venden las cosas por encima de su valor, como podr√≠a conseguirlo un comerciante h√°bil en el regateo o un estafador. Pero Marx no debiera haberse preocupado por eso, pues como √©l bien sab√≠a, la clave no est√° en la venta, sino en la compra a partir de una posici√≥n de poder, la del capitalista que monopoliza los medios de producci√≥n y compra el trabajo por debajo de su valor, de modo que el plusvalor se genera en el trabajo, aunque el intercambio desigual se manifieste en la circulaci√≥n (salario y ganancia).

Al contrario de los autores, que aprueban a Marx por respetar el intercambio igual (ftmr-salario), yo entiendo que es un error. Denunciar que el capitalismo no respeta el intercambio igual es precisamente demostrar la mentira sobre la que se asienta, y no implica reivindicar una sociedad que funcione en base a la ley del valor, y menos hacer creer que un capitalismo reformado no ser√≠a explotador, pues necesita del intercambio desigual con el trabajo y para la tasa de ganancia media.

Siguiendo el razonamiento respetuoso con la ley del valor, visto que el salario no ser√≠a una estafa, sino el pago justo por una mercanc√≠a (ft), que la plusval√≠a no se transparenta en la contabilidad burguesa, que el valor no se traduce directamente en los precios (precios de producci√≥n por la tasa media de ganancia), se comprueba que la teor√≠a se lo pone a s√≠ misma m√°s dif√≠cil, pues el error de la ftmr ayuda a seguir alimentando el mito fundacional (el libre intercambio entre valores iguales), a debilitar la denuncia de la explotaci√≥n basada, no en la supuesta relaci√≥n entre iguales, sino en la desigualdad de poderes. Y cuando la correlaci√≥n de fuerzas se hace especialmente desfavorable para nuestra clase, conduce a la teor√≠a de la plusval√≠a a su completa marginaci√≥n (nuestra situaci√≥n actual), que a su vez retroalimenta esa debilidad. En vez de decir: la ley de valor, como el rey, est√° desnuda; se impone la ley del plusvalor; el salario es una estafa encubierta (intercambio desigual por el trabajo) y el capital roba el trabajo para obtener el beneficio. Marx debiera haber empezado por negar la mayor: que el capitalismo se rija por la ley del valor (el intercambio de valores equivalentes), en lugar de por algo diferente, aunque en algo se parezca, y demostrar que la ley del valor tal cu√°l es inviable en el capitalismo. Es as√≠ como habr√≠a lanzado un torpedo a la l√≠nea de flotaci√≥n de la legitimaci√≥n del capitalismo, de su mito fundacional.

RECOMIENDO:

Para encontrar los libros de Jacques Gouverneur, los libros y textos de √©l los he conseguido siguiendo en enlace del articulo en https://marxismocritico.com/2012/05/18/la-economia-capitalista-una-introduccion-al-analisis-economico-marxista/ ; donde est√°n los libros ‚ÄĒ http://www.capitalism-and-crisis.info/es/Bienvenido/Nuevo ‚ÄĒ la presentaci√≥n de ellos con observaciones importantes http://www.capitalism-and-crisis.info/es/Jacques_Gouverneur/Los_fundamentos_de_la_econom%C3%ADa_capitalista ; descargas ‚ÄĒ ‚ÄúLOS FUNDAMENTOS DE LA ECONOM√ćA CAPITALISTA Una introducci√≥n al an√°lisis econ√≥mico marxista del capitalismo contempor√°neo‚ÄĚ ‚ÄĒ http://www.i6doc.com/fr/resources/download.cfm?GCOI=28001100189410&thefile=a5esp_complet_1002667.pdf ‚ÄĒ- ‚ÄĒ http://resistir.info/livros/gouverneur_esp_a5.pdf ‚ÄĒ-http://www.mediafire.com/file/oqashkseb92hkno/cuarta.sesion.fundamentos.capitalismo.gouverneur.pdf/file ; Algo menos completo ‚ÄúCOMPRENDER LA ECONOM√ćA. La cara oculta de los fen√≥menos econ√≥micos‚ÄĚ; ‚ÄĒhttp://www.i6doc.com/fr/resources/download.cfm?GCOI=28001100746330&thefile=a4esp_complet_1002663.pdf. Adem√°s el peque√Īo libro de 2019 que plantea cuestiones te√≥ricas muy interesantes ‚ÄúValor y trabajo productivo. Un enfoque puramente social de conceptos econ√≥micos marxistas b√°sicos‚ÄĚ ‚ÄĒ http://www.capitalism-and-crisis.info/es/Jacques_Gouverneur/Valor_y_trabajo_productivo ‚ÄĒ y el documento pdf directamente en ‚ÄĒ http://www.capitalism-and-crisis.info/telechargements/pdf/ES_JG_Valor_y_Trabajo_productivo_2019_copie_OK.pdf

Rolando Astarita debatiendo con la posici√≥n defendida por el finado Ernest Mandel ‚ÄĒ http://rolandoastarita.wordpress.com/2013/09/09/mandel-sobre-la-plusvalia-extraordinaria/

‚ÄúEl Capital‚ÄĚ de Marx editorial Siglo XXI, en 8 vol√ļmenes de bolsillo, edici√≥n de Pedro Scaron. Se puede descargar como zip o sueltos en https://proletarios.org/ . Pueden leerse on line y descargar la p√°gina htm de los 8 vol√ļmenes, excepto el 7 que no han incluido, en https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital.htm

Enlaces a ‚ÄúTratado de Econom√≠a Marxista‚ÄĚ de Ernest Mandel, ediciones ERA en tapa dura, en 2 vol√ļmenes (1962) ‚Äď https://proletarios.org/books/Mandel-Tratado_de_Economia_Marxista_Tomo_I.pdf ‚ÄĒ https://proletarios.org/books/Mandel-Tratado_de_Economia_Marxista_Tomo_II.pdf ‚ÄĒ- Tambi√©n en https://vdocuments.mx/search?q=Ernest+Mandel ‚ÄĒ y las descargas de los pdf desde https://vdocuments.mx/tratado-de-economia-marxista-tomo-i-ernest-mandel.html ‚ÄĒ- https://vdocuments.mx/ernest-mandel-tratado-de-economia-marxista-tomo-ii.html

Enlace a ‚ÄúEl capitalismo tard√≠o‚ÄĚ de Ernest Mandel, ediciones ERA (1972) ‚ÄĒ https://proletarios.org/books/Mandel-El_capitalismo_tardio.pdf

Vuelvo a recomendar el libro de Jos√© Mar√≠a Chamorro ‚ÄúCapitalismo, izquierda y ciencia social. Hacia una renovaci√≥n del marxismo‚ÄĚ (Gavagai, Espa√Īa, 2019, 581 p√°ginas, tama√Īo grande, letra peque√Īa, muy denso).

Revista Teor√≠a y Praxis, a√Īo 1 n¬ļ 1 septiembre de 2015 ‚ÄĒ https://www.academia.edu/16511767/Revista_Teoria_y_Praxis_N1

Libro ‚ÄúCr√≠tica a los Programas de M√≠nima y de M√°xima (Sobre la problem√°tica del programa revolucionario)‚ÄĚ de Ra√ļl Novello y An√≠bal Prado. Y el archivo pdf os lo pod√©is descargar en https://drive.google.com/file/d/0BydHI1oNjF0kS21yVndZdmVndkE/view

Libro: ‚ÄúCritica al Programa de Transici√≥n de Leon Trotsky‚ÄĚ.- Ra√ļl Novello y Pandy Su√°rez, os lo pod√©is descargar en http://www.rebelion.org/docs/203943.pdf

Libro ‚ÄúLa revoluci√≥n socialista y la cuesti√≥n democr√°tica Argentina (1972). La ¬ębiblia¬Ľ pro parlamentarista contra el marxismo revolucionario ¬ęEl izquierdismo enfermedad infantil del comunismo¬Ľ(1982)‚ÄĚ, es decir, cr√≠tica a los planteamientos de Lenin, os lo pod√©is descargar en https://drive.google.com/file/d/0B7QC4UxZIVgDQ183TFVvNDBXcDA/view

Un mina donde encontrar materiales muy diversos y de gran valor, la BIBLIOTECA de INTER-COMUNISTAS de Inter-Comunistas Blog (antes Comunistas Internacionales; no es una organizaci√≥n, sino un grupo abierto de participaci√≥n y debate) https://www.facebook.com/comunistasinternacionales

Aqu√≠ va el enlace de descarga para el archivo ZIP http://www.mediafire.com/file/bseur3id25j9loq/Intercomunistas+-+Biblioteca.zip

Y una actualizaci√≥n complementaria para archivos nuevos http://www.mediafire.com/file/ddfxyuc1co7d56o/Intercomunistas_actualizacion_%2824-03-17%29.zip

En la secci√≥n de Recomendados del documento pdf del libro ‚ÄúCapitalismo: modo de vida decadente. Notas sobre estrategia y t√°ctica‚ÄĚ (20-10-2016) [enlace al final], explico el contenido del primer zip y el modo de moverse en √©l.

Un texto poderoso, titulado ‚ÄúLa pol√≠tica comunista y Podemos. Discusiones con un oportunista ‚Äúde izquierda‚ÄĚ y reflexiones adicionales‚ÄĚ de Roi Ferreiro, publicado el 16 de octubre de 2015 en el blog de Inter-Comunistas Blog (antes Comunistas Internacionales; no es una organizaci√≥n, sino un grupo abierto de participaci√≥n y debate) https://www.facebook.com/comunistasinternacionales y el texto os lo pod√©is descargar directamente en http://www.mediafire.com/download/3ptaa5gg5c5bxd2/RF_-_La_politica_comunista_y_Podemos_15-10-2015.pdf

Tambi√©n de Roi Ferreiro ‚Äú¬ŅApoyar a la izquierda o romper con la izquierda? S√≠ntesis de discusiones (2015)‚ÄĚ en el mismo blog y acceso directo al pdf en http://www.mediafire.com/download/33ibsytnx4vt3b3/RF_-_Apoyar_o_romper_izquierda_2015.pdf

En el mismo blog, para un balance cr√≠tico imprescindible de las Marchas de la Dignidad os remito a ‚ÄúEl 22M y m√°s all√°. Por la unidad de los trabajadores y trabajadoras europeos contra la legislaci√≥n austericida‚ÄĚPod√©is descargaros el documento (segunda edici√≥n actualizada) http://www.mediafire.com/download/ngk12arzp1qdkdm/2CI_-_El_22M_y_mas_alla_2a_ed_%282015%29.pdf

De mis documentos:

‚ÄúHorizonte 2050, superando el capitalismo o condenados‚ÄĚ (20-12-2019) ‚Äď propuesta mundial de un eslogan-marco para la confluencia de las luchas y la elaboraci√≥n pol√≠tica, sucesor del de ‚ÄúOtro mundo es posible‚ÄĚ ‚ÄĒ ‚ÄĒ https://kaosenlared.net/horizonte-2050-superando-el-capitalismo-o-condenados/

¬ę‚Äú√Čtica para m√°quinas‚ÄĚ de Latorre. La I.A. psic√≥pata. Llamamiento¬Ľ (19-11-2019) ‚ÄĒ https://kaosenlared.net/etica-para-maquinas-de-latorre-la-i-a-psicopata-llamamiento/

‚ÄúLos sindicatos ocultan la ra√≠z de nuestra situaci√≥n‚ÄĚ (22-12-2016) ‚ÄĒ leed primero la nota final de correcci√≥n errata ‚ÄĒ http://kaosenlared.net/los-sindicatos-ocultan-la-raiz-de-nuestra-situacion/

ERRATA IMPORTANTE: Cerca del comienzo digo: ‚Äúpues el beneficio capitalista no su origen en la explotaci√≥n del trabajo‚ÄĚ Me qued√≥ as√≠ tras una modificaci√≥n mal acabada y revisada (siempre el poco tiempo y las prisas). La redacci√≥n correcta es la siguiente: pues el beneficio capitalista TIENE SU ORIGEN EN LA EXPLOTACI√ďN DEL TRABAJO‚ÄĚ Que es lo √ļnico congruente adem√°s con el resto del art√≠culo, el texto de Marx, etc.

‚ÄúSalarismo. Para combatir el capitalismo, el mejor nombre y enfoque‚ÄĚ (2-10-2016) ‚ÄĒ- http://kaosenlared.net/salarismo-para-combatir-el-capitalismo-el-mejor-nombre-y-enfoque/

‚ÄúCapitalismo: modo de vida decadente. Notas sobre estrategia y t√°ctica‚ÄĚ (20-10-2016) ‚Äď Libro, archivo PDF de 200 p√°ginas ‚ÄĒ http://kaosenlared.net/capitalismo-modo-de-vida-decadente-notas-sobre-estrategia-y-tactica/ ‚ÄĒ- Para descargar directamente el archivo pdf ‚ÄĒ http://kaosenlared.net/wp-content/uploads/2016/10/Decad-capit-estra-tact-EN-PDF1.pdf ‚Äď. Con la relaci√≥n y enlaces correctos a todos mis textos en Kaos en la red. ‚Äď Correcci√≥n: a la hora del c√°lculo de la composici√≥n org√°nica del capital, al capital variable (salarios) debe sumarse la plusval√≠a.

‚ÄúPlusval√≠a, trabajo asalariado y mercanc√≠a. Ir a la ra√≠z o andarnos por las ramas hasta la pronta derrota‚ÄĚ (10-12-2011). Incluido en la ‚ÄúRecopilaci√≥n textos de Aurora Despierta en el viejo old.kaos‚ÄĚ con enlace m√°s adelante.

‚ÄúCapital, energ√≠a y plusval√≠a. Por un ecologismo proletario. Comentarios a Ram√≥n Fern√°ndez Dur√°n. Llamamiento‚ÄĚ (3/09/2011). Tambi√©n incluido en la mencionada Recopilaci√≥n.

Para ACCEDER a mis art√≠culos, informes y libros. Los art√≠culos del 11 de enero de 2015 hasta hoy, los pod√©is encontrar poniendo esta nueva direcci√≥n https://kaosenlared.net/autor/aurora-despierta/ a la que tambi√©n os lleva si hac√©is clic en mi nombre en el art√≠culo. Para vuestra comodidad, ten√©is la relaci√≥n y enlaces correctos a los textos previos al 20-10-2016 en ‚ÄúCapitalismo: modo de vida decadente. Notas sobre estrategia y t√°ctica‚ÄĚ (20-10-2016) ‚Äď Libro, archivo PDF de 200 p√°ginas ‚ÄĒ http://kaosenlared.net/capitalismo-modo-de-vida-decadente-notas-sobre-estrategia-y-tactica/ ‚ÄĒ- Para descargar directamente el archivo pdf ‚ÄĒ http://kaosenlared.net/wp-content/uploads/2016/10/Decad-capit-estra-tact-EN-PDF1.pdf ‚ÄĒ‚Äď Ah√≠ funcionan los enlaces de los art√≠culos desde el d√≠a 21-12-2011 hacia hoy, y tambi√©n la descarga de los archivos pdf adjuntos, aunque los art√≠culos anteriores al d√≠a 15-1-2015 (cuando se adopt√≥ el sistema Word Press) se hayan pasado en diciembre de 2019 al Old Kaos y pone como autor/a no su nombre sino el com√ļn a todos de ‚ÄúAutor de Old Kaos‚ÄĚ (ese nombre se llega a prolongar, compartiendo con la previa denominaci√≥n gen√©rica de autor, hacia atr√°s hasta el 21-10-2011) y los anteriores al 17-12-2011 como com√ļn ‚ÄúAutor de Kaos 2014‚ÄĚ, que corresponde al old kaos original (se prolongan hacia atr√°s hasta el 7-11-2003). Pero yo empec√© a publicar en kaos a finales de 2007. Os recomiendo que os descargu√©is los archivos pdf, no s√≥lo por su inter√©s, sino por si hubiese m√°s cambios que llevasen a que se perdiesen.

Los m√≠os previos al 11-12-2011 corresponden a lo que antes de diciembre de 2019 y durante a√Īos fue el Old Kaos en la red. En los a√Īos recientes los art√≠culos fueron inaccesibles al estar desactivado old-kaos. Ahora se puede acceder, pero las direcciones URL se han modificado, por tanto, no sirven los enlaces que inclu√≠ en mis documentos. Tampoco figura como autor/a el real, sino uno gen√©rico como ‚ÄúAutor de Kaos 2014‚ÄĚ, y los archivos pdf adjuntos han desparecido. Pero los m√≠os se pueden identificar porque en el texto ten√≠a la costumbre de explicar c√≥mo localizar f√°cilmente mis materiales, por lo que pon√≠a mi nombre. Para conocer los m√≠os m√°s importantes ten√©is la ‚ÄúRecopilaci√≥n textos de Aurora Despierta en el viejo old.kaos‚ÄĚ (29-5-2017) ‚ÄĒ- Recopilaci√≥n selecci√≥n documentos de diciembre 2007 a diciembre 2011 en el viejo Kaos en la red, en archivo PDF ‚ÄĒ http://kaosenlared.net/recopilacion-textos-aurora-despierta-viejo-old-kaos-2/ ‚ÄĒ y descarga directa del archivo PDF en http://kaosenlared.net/wp-content/uploads/2017/05/Recopilacion-textos-de-Aurora-Despierta-en-OLD-KAOS-PDF.pdf ‚Äď. Los √ļltimos cambios en la web de kaosenlared han hecho que desaparezcan los comentarios que ya hab√≠a en los art√≠culos. Eso ha supuesto una p√©rdida importante en aquellos en los que mediante los comentarios hab√≠a profundizado o aportado datos y pruebas relevantes a cuestiones planteadas en el texto y mantenido un debate interesante con algunos de los comentaristas.

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Fuente: Asociaciongerminal.org