September 4, 2022
De parte de CNT
223 puntos de vista
NOSOTRAS | GRUPO FEMINISMOS REG. NORTE | Ilustraci贸n de LaRaRa | Extra铆do del cnt n潞 432

Son notables los obst谩culos y diferencias que enfrentan las mujeres en su acceso a los servicios sociosanitarios por una cuesti贸n de g茅nero. La falta de perspectiva de g茅nero en la atenci贸n sanitaria, y las dificultades para el acceso a productos b谩sicos para la gesti贸n de la menstruaci贸n, perjudica gravemente la salud de las mujeres, especialmente a las mujeres con menos recursos econ贸micos.

El hecho de ser mujer exacerba las inequidades derivadas de situaciones de pobreza. Los porcentajes de mujeres con falta de atenci贸n sanitaria por causas econ贸micas son m谩s altos que los de los hombres para todas las diferentes tipolog铆as: atenci贸n m茅dica, dental, salud mental y acceso a medicamentos. Por ejemplo, a la mitad de las mujeres en situaci贸n de pobreza no se le ha practicado nunca una mamograf铆a, sin olvidar la pobreza menstrual.

La menstruaci贸n est谩 directamente relacionada con la salud sexual y reproductiva de las mujeres y ni帽as. Por eso, no poder vivirla con dignidad es una violaci贸n de sus derechos.

驴Qu茅 es la pobreza menstrual?

La pobreza menstrual tiene que ver con la falta de acceso a productos esenciales de higiene menstrual, as铆 como a instalaciones higi茅nicas, gesti贸n de residuos o una combinaci贸n de estos; significa no tener acceso a productos de higiene menstrual, pero tambi茅n no tener agua potable, jab贸n y otros recursos esenciales para la higiene y salud 铆ntima, y afecta a un n煤mero estimado de 500 millones de mujeres en todo el mundo. Tambi茅n incluye la falta de educaci贸n sobre salud sexual y reproductiva.

La menstruaci贸n est谩 directamente relacionada con la salud sexual y reproductiva de las mujeres y ni帽as. Por eso, no poder vivirla con dignidad es una violaci贸n de sus derechos, recogidos en la Declaraci贸n Universal de los Derechos Humanos. El tema de la menstruaci贸n y su repercusi贸n social puede analizarse desde m煤ltiples perspectivas y enfoques; su an谩lisis puede abarcar desde lo estrictamente biol贸gico hasta lo pol铆tico, pero la pobreza es un tema pol铆tico; y la pobreza menstrual es un problema global, pero quienes gobiernan y han gobernado el mundo, son hombres, as铆 que no ha tenido cabida tratar la pobreza menstrual como un problema social, exponente m谩ximo del androcentrismo imperante a nivel global.

Hay quienes piensan que solo las mujeres, ni帽as y adolescentes de pa铆ses y territorios en guerra, con problemas pol铆ticos o limitaciones financieras son v铆ctimas de la pobreza menstrual, pero esto no es m谩s que un mito. Lo cierto es que, millones de mujeres que viven en 鈥減a铆ses ricos鈥 como Estados Unidos y el Reino Unido, sufren pobreza menstrual. y el estado espa帽ol no es una excepci贸n.

Se calcula que dos de cada 10 mujeres en el estado espa帽ol, sufren pobreza menstrual, lo que significa tener que elegir entre comprar comida o productos de higiene femenina. En Espa帽a hay miles de mujeres que no pueden costearse los productos de higiene 铆ntima y tienen que recurrir a calcetines, toallas, trozos de cart贸n, pa帽ales recortados o papel higi茅nico cuando tienen la regla,Implica tambi茅n usar las compresas o tampones mucho m谩s tiempo del recomendado, cualquier cosa que empape la sangre e impida que la gente se d茅 cuenta de la situaci贸n.

Porque la menstruaci贸n sigue siendo un tema tab煤 y el no tener productos de higiene tiene un Impacto negativo en la salud f铆sica y mental. Provoca en las afectadas baja autoestima, desconocimiento del propio cuerpo, verg眉enza, humillaci贸n, estr茅s, ansiedad e, incluso, depresi贸n. Asimismo, consecuencias fisicas, causa infecciones urinarias, vaginales, de 煤tero o trompas, problemas hormonales, dificultad para quedarse embarazadas o relaciones sexuales dolorosas entre otras. Adem谩s de las consecuencias sociales, como la desigualdad de g茅nero, la estigmatizaci贸n o el absentismo escolar en ni帽as y adolescentes. Es la pobreza menstrual una carencia derivada de la pobreza econ贸mica, que tiene rostro de mujer.

Se calcula que dos de cada 10 mujeres en el estado espa帽ol, sufren pobreza menstrual, lo que significa tener que elegir entre comprar comida o productos de higiene femenina.

La realidad de la menstruaci贸n, una 鈥渃uesti贸n privada鈥 de las mujeres, que ha estado invisibilizada y estigmatizada, una realidad que atraviesa diferentes factores sociales y los cuales no se han tenido en cuenta, aspectos econ贸micos, culturales, ambientales y psicoemocionales. La cuesti贸n que subyace a este hist贸rico mirar para otro lado es que la regla s贸lo afecta a las mujeres, fiel reflejo de la realidad social y de las desigualdades de g茅nero estructurales que vivimos las mujeres; consecuencia del sistema patriarcal, capitalista y machista en el que vivimos.

Reclamamos la eliminaci贸n de los sobrecostes de los productos de higiene menstrual y exigimos la eliminaci贸n del IVA; es absurdo pagar un 10% de IVA por las compresas, mientras la viagra s贸lo est谩 gravada con un 4%, y es considerado un art铆culo de primera necesidad, ejemplo claro de la visi贸n androc茅ntrica que domina nuestra sociedad y que no tiene en cuentas las necesidades m谩s b谩sicas de m谩s de la mitad de la poblaci贸n. Exigimos la garant铆a de acceso a los productos de higiene menstrual necesarios, as铆 como el acceso a la educaci贸n sexual y reproductiva con perspectiva de g茅nero para todas las mujeres, independientemente de su contexto social y econ贸mico.

Elementos esenciales para garantizar la gesti贸n de la menstruaci贸n en condiciones dignas y que no supongan un riesgo para la salud de miles de mujeres.

Apostamos por eliminar los tab煤es en torno a la menstruaci贸n y visibilizar el sangrado como un hecho fisiol贸gico natural, adem谩s de dar a conocer las las enfermedades relacionadas con la menstruaci贸n y silenciadas como la endometriosis. No olvidamos tambi茅n, el derecho de las mujeres a requerir y acceder a la atenci贸n de la interrupci贸n del embarazo en los servicios del sistema de salud a los fines de ejercer su derecho al aborto legal, seguro y gratuito.

Tambi茅n se a帽ade que el sesgo de g茅nero atraviesa y afecta a la asistencia sanitaria y se aprecia, entre otras, en el paternalismo ginecol贸gico, en la gesti贸n de los partos por ces谩rea (superior al l铆mite del 15% OMS) y la violencia obst茅trica, adem谩s de diferencias en la demora y espera de la asistencia sanitaria y diferente prescripci贸n y consumo de f谩rmacos.

La cuesti贸n que subyace a este hist贸rico mirar para otro lado es que la regla s贸lo afecta a las mujeres, fiel reflejo de la realidad social y de las desigualdades de g茅nero estructurales que vivimos las mujeres.

En relaci贸n a los asuntos que solo nos afectan a nosotras y a nuestros cuerpos, como pueden ser la menstruaci贸n, el embarazo, la lactancia y la menopausia, el patriarcado despliega conceptos estereotipados que restan importancia al alcance de los mismos en tanto que procesos biol贸gicos, o ampl铆an su impacto tergivers谩ndolos y convirti茅ndolos en justificaci贸n y legitimaci贸n de m煤ltiples discriminaciones con costes no solo econ贸micos para nosotras sino para lo que concierne a nuestra salud. Se ha construido todo un imaginario androc茅ntrico que no solo alimenta sino que a su vez produce precariedad laboral, discriminaci贸n salarial, y sectorializaci贸n.

Las mujeres exigimos una sanidad de calidad, integral, universal, y con perspectiva de g茅nero, que est茅 dotada de todos los recursos necesarios y que est茅 al alcance de todas, una sanidad adaptada a todas las necesidades y accesible a todas las mujeres, que garantice nuestro derecho a la salud.

La pertenencia de clase impregna nuestra condici贸n de g茅nero agravando el estado de nuestra salud y traduci茅ndose en desequilibrios de poder por partida triple: frente a otras mujeres cuya subsistencia no depende del trabajo y que cuentan con mejor y mayor acceso al cuidado de la salud; frente a los hombres; y, frente a la patronal y a toda organizaci贸n estatal, que act煤an en connivencia ignorando nuestros derechos.

Clase y g茅nero se articulan en favor del reduccionismo psicol贸gico y del reduccionismo reproductivo que no hemos elegido, que se nos impone, que nos maltrata y que propicia grandes beneficios al capital y a quienes los acumulan.

Esta necesaria e impostergable lucha contra la feminizaci贸n de la pobreza, la precariedad de la salud y la pobreza de tiempo que padecemos las mujeres en detrimento de nuestro bienestar y de nuestras vidas solo puede darse a trav茅s de la organizaci贸n sindical combativa, que tiene que hacer frente a las desigualdades de g茅nero y clase, que nos condenan a perder nuestra salud y nuestro derecho a una vida digna.

Es una cuesti贸n de salud universal, de justicia social y de responsabilidad social. Desde CNT reivindicamos el derecho a la salud de todas las mujeres. Es un trabajo colectivo, que exige acabar con el modelo de sociedad capitalista, androc茅ntrico y patriarcal.




Fuente: Cnt.es