August 15, 2022
De parte de Nodo50
206 puntos de vista

Vijay Prashad

Tricontinental

Cuando la l铆der legislativa estadounidense Nancy Pelosi lleg贸 a Taipei, gente en todo el mundo contuvo la respiraci贸n. Su visita fue un acto de provocaci贸n. En diciembre de 1978, el gobierno de Estados Unidos 鈥攍uego de una decisi贸n de la Asamblea General de la ONU de 1971鈥 reconoci贸 a la Rep煤blica Popular China, dejando de lado sus anteriores obligaciones con Taiw谩n. A pesar de ello, el presidente estadounidense Jimmy Carter firm贸 la Ley de Relaciones con Taiw谩n (1979), que permit铆a a los funcionarios estadounidenses mantener un contacto 铆ntimo con Taiw谩n, incluso mediante la venta de armas. Esta decisi贸n es digna de menci贸n, ya que Taiw谩n estuvo bajo ley marcial desde 1949 hasta 1987, por lo que requer铆a un proveedor regular de armas.

El viaje de Pelosi a Taip茅i forma parte de la continua provocaci贸n de Estados Unidos a China. Esta campa帽a incluye el 芦pivote asi谩tico禄 del ex presidente Barack Obama, la 芦guerra comercial禄 del ex presidente Donald Trump, la creaci贸n de asociaciones de seguridad, la Quad y la AUKUS, y la transformaci贸n gradual de la OTAN en un instrumento contra China. Esta agenda contin煤a la afirmaci贸n del presidente Joe Biden de que China debe ser debilitada ya que es el 芦煤nico competidor potencialmente capaz de combinar su poder econ贸mico, diplom谩tico, militar y tecnol贸gico para montar un desaf铆o sostenido禄 al sistema mundial dominado por Estados Unidos.

China no utiliz贸 su poder militar para impedir que Pelosi y otros l铆deres del Congreso estadounidense viajaran a Taipei. No obstante, cuando se marcharon, el gobierno chino anunci贸 que detendr铆a ocho 谩reas clave de cooperaci贸n con Estados Unidos, incluida la cancelaci贸n de los intercambios militares y la suspensi贸n de la cooperaci贸n civil en una serie de cuestiones, como el cambio clim谩tico. Eso es lo que consigui贸 el viaje de Pelosi: m谩s confrontaci贸n, menos cooperaci贸n.

De hecho, cualquiera que defienda una mayor cooperaci贸n con China es vilipendiado en los medios de comunicaci贸n occidentales, as铆 como en los medios del Sur Global aliados de Occidente, como 芦agente禄 de China o promotor de 芦desinformaci贸n禄. Respond铆 a algunas de estas acusaciones en el peri贸dico sudafricano The Sunday Times el 7 de agosto de 2022.

Un nuevo tipo de locura se est谩 filtrando en el discurso pol铆tico mundial, una niebla venenosa que sofoca la raz贸n. Esta niebla, que durante mucho tiempo se ha impregnado de viejas y nefastas ideas de supremac铆a blanca y superioridad occidental, est谩 nublando nuestras ideas sobre la humanidad. El malestar general que se produce es una profunda sospecha y odio hacia China, no solo hacia sus actuales dirigentes o incluso hacia el sistema pol铆tico chino, sino hacia todo el pa铆s y hacia la civilizaci贸n china; odio hacia casi todo lo que tenga que ver con China.

Esta locura ha hecho imposible mantener una conversaci贸n adulta sobre China. Se lanzan palabras y frases como 芦autoritario禄 y 芦genocidio禄 sin preocuparse por comprobar los hechos. China es un pa铆s de 1.400 millones de habitantes, una antigua civilizaci贸n que sufri贸, como gran parte del Sur Global, un siglo de humillaciones, en este caso desde las Guerras del Opio infligidas por los brit谩nicos (que comenzaron en 1839) hasta la Revoluci贸n China de 1949, cuando el l铆der Mao Zedong anunci贸 deliberadamente que el pueblo chino se hab铆a levantado. Desde entonces, la sociedad china se ha transformado profundamente al utilizar su riqueza social para abordar los antiguos problemas del hambre, el analfabetismo, el abatimiento y el patriarcado. Como en todos los experimentos sociales, ha habido grandes problemas, pero 茅stos son de esperar en cualquier acci贸n humana colectiva. En lugar de ver a China tanto por sus 茅xitos como por sus contradicciones, esta locura de nuestro tiempo pretende reducir a China a una caricatura orientalista: un Estado autoritario con una agenda genocida que busca la dominaci贸n global.

Esta locura tiene un punto de origen definido en Estados Unidos, cuyas 茅lites dirigentes se ven muy amenazadas por los avances del pueblo chino, especialmente en rob贸tica, telecomunicaciones, ferrocarriles de alta velocidad y tecnolog铆a inform谩tica. Estos avances suponen una amenaza existencial para las ventajas de las que han disfrutado durante mucho tiempo las corporaciones occidentales, que se han beneficiado de siglos de colonialismo y de la camisa de fuerza de las leyes de propiedad intelectual. El temor a su propia fragilidad y a la integraci贸n de Europa en los desarrollos econ贸micos euroasi谩ticos ha llevado a Occidente a lanzar una guerra de informaci贸n contra China.

Este maremoto ideol贸gico est谩 desbordando nuestra capacidad de mantener conversaciones serias y equilibradas sobre el papel de China en el mundo. Los pa铆ses occidentales con una larga historia de colonialismo brutal en 脕frica, por ejemplo, ahora denuncian regularmente lo que llaman colonialismo chino en 脕frica, sin reconocer su propio pasado o la arraigada presencia militar francesa y estadounidense en todo el continente. Las acusaciones de 芦genocidio禄 se dirigen siempre a los pueblos m谩s oscuros del mundo 鈥攜a sea en Darfur o en Xinjiang鈥, pero nunca a Estados Unidos, cuya guerra ilegal contra Irak provoc贸 por s铆 sola la muerte de m谩s de un mill贸n de personas. La Corte Penal Internacional, impregnada de eurocentrismo, acusa a un l铆der africano tras otro de cr铆menes contra la humanidad, pero nunca ha acusado a un l铆der occidental por sus interminables guerras de agresi贸n.

La niebla de esta Nueva Guerra Fr铆a nos envuelve hoy. Recientemente, en el Daily Maverick y en el Mail & Guardian, se me acus贸 de promover la 芦propaganda china y rusa禄 y de tener estrechos v铆nculos con el partido-Estado chino. 驴En qu茅 se basan estas acusaciones?

En primer lugar, los elementos de la inteligencia occidental intentan tachar de desinformaci贸n y propaganda cualquier disidencia contra el ataque occidental a China. Por ejemplo, mi informe de diciembre de 2021 sobre Uganda desacredit贸 la falsa afirmaci贸n de que un pr茅stamo chino al pa铆s pretend铆a hacerse con su 煤nico aeropuerto internacional como parte de un malicioso 芦proyecto de trampa de la deuda禄, una narrativa que tambi茅n ha sido desacreditada en repetidas ocasiones por destacados acad茅micos estadounidenses. A trav茅s de conversaciones con funcionarios del gobierno ugand茅s y de declaraciones p煤blicas del ministro de Finanzas, Matia Kasaija, descubr铆, sin embargo, que el acuerdo fue mal entendido por el Estado, pero que no se trataba de la confiscaci贸n del aeropuerto internacional de Entebbe. A pesar de que toda la historia de Bloomberg sobre este pr茅stamo se basaba en una mentira, no se les acus贸 de 芦llevar agua para Washington禄. Ese es el poder de la guerra de la informaci贸n.

En segundo lugar, se afirma que mis supuestos v铆nculos con el Partido Comunista Chino se basan en el simple hecho de que me relaciono con intelectuales chinos y tengo un puesto no remunerado en el Instituto Chongyang de Estudios Financieros de la Universidad Renmin, un destacado think tank con sede en Beijing. Sin embargo, muchas de las publicaciones sudafricanas que han hecho estas escandalosas afirmaciones est谩n financiadas principalmente por la Open Society Foundations de George Soros. Soros tom贸 el nombre de su fundaci贸n del libro de Karl Popper, La sociedad abierta y sus enemigos (1945), en el que Popper desarroll贸 el principio de 芦tolerancia ilimitada禄. Popper defend铆a el m谩ximo di谩logo y que las opiniones contrarias a las propias deb铆an ser rebatidas 芦con argumentos racionales禄. 驴D贸nde est谩n los argumentos racionales aqu铆, en una campa帽a de desprestigio que dice que el di谩logo con intelectuales chinos est谩 de alguna manera fuera de los l铆mites, pero que la conversaci贸n con funcionarios del gobierno estadounidense es perfectamente aceptable? 驴Qu茅 nivel de apartheid civilizatorio se est谩 produciendo aqu铆, donde los liberales de Sud谩frica est谩n promoviendo un 芦choque de civilizaciones禄 en lugar de un 芦di谩logo entre civilizaciones禄?

Los pa铆ses del Sur Global pueden aprender mucho de los experimentos de China con el socialismo. Su erradicaci贸n de la pobreza extrema durante la pandemia 鈥攗n logro celebrado por las Naciones Unidas鈥 puede ense帽arnos c贸mo afrontar similares problem谩ticas en nuestros propios pa铆ses (por eso el Instituto Tricontinental de Investigaci贸n Social elabor贸 un estudio detallado sobre las t茅cnicas que China emple贸 para lograr esta haza帽a). Ning煤n pa铆s del mundo es perfecto, y ninguno est谩 por encima de las cr铆ticas. Pero desarrollar una actitud paranoica hacia un pa铆s e intentar aislarlo es socialmente peligroso. Hay que derribar los muros, no construirlos. Estados Unidos est谩 provocando un conflicto debido a sus propias ansiedades sobre los avances econ贸micos de China: no debemos ser arrastrados como tontos 煤tiles. Tenemos que mantener una conversaci贸n adulta sobre China, no una impuesta por poderosos intereses que no son los nuestros.




Fuente: Nodo50.org