January 17, 2021
De parte de Lobo Suelto
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Durante los 煤ltimos a帽os de su vida, Le贸n Rozitchner ley贸 a Heni Meschonnic, poeta, traductor de la biblia jud铆a y pensador del lenguaje. Meschonic naci贸 en Par铆s en 1931 y falleci贸 en Villejuif durante 2009. Rozitchner naci贸 en Chivilcoy en 1924 y falleci贸 en Buenos Aires en 2011. Tanto el uno como el otro forjaron poderosas intuiciones sobre el car谩cter 茅tico y pol铆tico de la articulaci贸n entre afectos y lenguaje. Y compartieron una visi贸n: la de una aut茅ntica guerra abierta en las sociedades y en las culturas del occidente capitalista entre las experiencias que singularizan a los sujetos y la persistencia de una teolog铆a pol铆tica que trabaja para el borramiento de lo sensible insurgente, como lugar de elaboraci贸n de las verdades en la historia.

No hubo influencia directa entre ellos. Y, sin embargo, al leerlos juntos se tiene la impresi贸n de una cierta retroalimentaci贸n. Aunque no cabe exagerar. Le贸n Rozitchner ha reflexionado sobre el fondo del drama latinoamericano y argentino y su obra est谩 ligada a la tentativa de constituir un campo pol铆tico de izquierda capaz de transformar las persistencias del terror sobre la econom铆a y la subjetividad. Nada de esto forma parte de las preocupaciones de Meschonnic. Partir de las zonas de mutua afinidad no supone asimilarlos ni desconocer poderosas distancias entre ellos, una de las cuales concierne al modo en que se plantea la cuesti贸n de Israel. Puestos a medir distancias, es posible encontrar un oc茅ano entre ambos.

A pesar de lo cual las zonas de convulsi贸n resultan intensas y vigorizan momentos centrales en la constituci贸n del debate pol铆tico: la derrota del socialismo en la disputa por la subjetividad; lo perdurable de lo teol贸gico pol铆tico en el neoliberalismo actual; la exigencia que un fracaso ejemplar impone sobre los modos de valorar; la cuesti贸n de la violencia.

 

Palabra intensiva

La obra de Le贸n Rozitchner es poema en el sentido que Henri Meschonnic da al t茅rmino. A diferencia de la poes铆a que es un g茅nero literario y depende de reglas de rima y m茅trica, el poema es enunciaci贸n y ritmo. El peso cae sobre la oralidad, la carga afectiva que el cuerpo transfiere al lenguaje. Meschonnic encuentra la definici贸n de poema en el comienzo del Tratado Teol贸gico Pol铆tico de Spinoza. Se trata del lenguaje en tanto que es capaz de modificar modos de vida y de modos de vida que afectan al lenguaje 鈥揹e historicidad, forzando su apertura al infinito.

El poema desaf铆a la milenaria organizaci贸n de lo teol贸gico pol铆tico en la cual el mundo se presenta como discontinuo. Discontinuo marcado por el se帽or铆o aut贸nomo del signo sobre el ritmo, del lenguaje que olvida y borra la singularidad de los cuerpos y del concepto que desprecia por completo al afecto.

Hugo Savino, poeta y traductor argentino que continua a Meschonnic, ha escrito que el poema (a diferencia de la poes铆a) s贸lo funciona a contra-solemnidad y a contra-consenso. 脡tica y pol铆ticamente implica un anti-borramiento: traza en la escritura un continuo afecto-concepto, cuerpo-lenguaje, ritmo-signo, 茅tica-pol铆tica. La 脡tica aprendida de memoria, como aliada 煤til. Spinoza en el bolsillo de la campera.

Y a煤n as铆, incluso cuando la filosof铆a ha repetido que no se sabe nunca lo que puede un cuerpo, ha desde帽ado agregar lo que puede un cuerpo 鈥渆n el lenguaje鈥. Cosa que sucede cada vez que profesores eruditos y especializados se acogen a un saber sin preguntar cu谩nto del saber de los cuerpos (saber de la potencia com煤n) se prolonga en aquello que las palabras hacen.  

Escribi贸 Le贸n Rozitchner que 鈥渓os fil贸sofos llegan a la filosof铆a exhaustos de pasiones鈥, con la palabra demasiado distanciada 鈥渄el canto y de la m煤sica, de la resonancia sonora y sinf贸nica del mundo鈥. Se preguntaba en aquel texto (Justificado para no ir un congreso de filosof铆a) c贸mo hacer para que 鈥渓o que tenemos de po茅tico鈥 hable en la filosof铆a sin hacer como Heidegger, que le ped铆a a los 鈥減oetas que le abran el camino para que al final el fil贸sofo les haga decir en nombre del Ser lo que a 茅l se le canta鈥.

Buscaba Rozitchner una experiencia de creaci贸n de sentido 鈥揺n la poes铆a o en la filosof铆a鈥 capaz de unir un 鈥渆sp铆ritu a la llamada materia鈥 y de poner en juego 鈥渁l sujeto que piensa鈥. 鈥淧alabra intensiva鈥 le llamaba, o 鈥渓engua materna鈥 cargada de sentido afectivo antes incluso del acceso a la significaci贸n simb贸lica. Por eso Rozitchner escribe Madre y retuerce el significante: 鈥渕ater鈥, 鈥渕aterialismo鈥, 鈥渕ateria鈥. Busca la v铆a de articulaci贸n del lenguaje con la materia como fundamento de un saber relativo a los cuerpos; que no los despoje.

 

La traducci贸n primera. Rozitchner lector de Meschonnic

Cuanto m谩s apto sea un cuerpo para hacer o padecer m谩s cosas a la vez, m谩s apta que las dem谩s ser谩 su alma para percibir a la vez m谩s cosas. Esto es claro de por s铆. Salvo que la devaluaci贸n del cuerpo afectivo lo vuelva dif铆cil. Y se pierda de vista la aptitud propia de un cuerpo para unir sus afecciones. Por afecto hay que entender las afecciones del cuerpo, con los que se aumenta o disminuye, se ayuda o se estorba, la potencia de actuar del cuerpo y, al mismo tiempo, las ideas de estas afecciones.

No se piensa de otro modo si no se siente de otra manera, y para ello hay que resistir  a la denigraci贸n de lo sensible. Si 鈥渆l afecto es el que contiene al sentido鈥 y cuando pensamos no sentimos que se 鈥渃onmueve al cuerpo鈥 nos perdemos 鈥渓a prolongaci贸n enso帽ada del cuerpo materno que es el 鈥渆lemento鈥 o el 鈥溍﹖er鈥 que da sentido pleno al pensamiento aunque sea abstracto鈥.

Este materialismo enso帽ado encuentra en el maternaje las premisas de una l贸gica del sentido transindividual (que Freud ya se帽alaba en los 鈥渏uicios de atribuci贸n鈥) en el que 鈥渃ada uno es primero el traductor de s铆 mismo: de la lengua materna de la infancia a la lengua adulta y social constituida: a la del padre鈥. Pero esa primer铆sima traducci贸n de la experiencia afectivo-sensible 鈥渜ue el ni帽o efect煤a aprendiendo de la madre que le habla鈥 y que ser谩 luego lo que sostenga y funde en 茅l la palabra, dice Rozitchner, falta en Meschonnic. Y as铆 lo escribe en un fragmento: 鈥淢eschonnic: Biblia, traducci贸n y lengua materna鈥 del 23 de abril de 2010, 3 a.m.; perteneciente a 鈥G茅nesis: la plenitud de la materialidad hist贸rica (y otras escrituras imp铆as)鈥, Obras de Le贸n Rozitchner, Edici贸n de la Biblioteca Nacional).

No habr铆a lenguaje concluye Rozitchner 鈥渟i previamente en cada ser que nace no se hubiera abierto en su propia experiencia -y siempre en relaci贸n con el otro, en este caso necesariamente la madre- esta capacidad de discriminar y crear, en el flujo sensible, esos nudos de sentido que el afecto y el sentimiento denotan y recortan sobre fondo del sentir del cuerpo.

No se trata de la subsunci贸n de la diferencia simb贸lica en lo uno indiferenciado de lo sensible, sino la comprensi贸n de la diferencia ya en el nivel de los afectivos. Al captar la cualidad en el lo sensible se preara el acceso a una relaci贸n sentida con el mundo del lenguaje adulto.

 

No hay sujeto sin combate

Traducci贸n y poema son v铆as de despliegue o de singularizaci贸n. Tanto Meschonnic como Rozitchner usan a gusto la palabra sujeto para referirse al resultado de este proceso al que no se llega sin lucha contra las instituciones del 鈥渄iscontinuo鈥.

No hay sujeto sin combate. Porque en el orden teol贸gico-pol铆tico o burgu茅s-neoliberal, la subjetividad se encuentra distanciada de s铆 misma y de los otros por efecto del terror. El sujeto 鈥搒ea del poema, sea el de la elaboraci贸n de verdades hist贸ricas鈥 no se realiza sin establecer una ligaz贸n entre afecto, lenguaje, 茅tica y pol铆tica.

Lo cual supone confrontarse con la l贸gica de la propiedad privada, porque en ella sobrevive y a partir de ella se reproduce el terror que distancia y separa. Una izquierda que no comprende este cap铆tulo es una izquierda sin sujeto.

 

鈥溌u茅 r谩pido sale la izquierda de la depresi贸n!鈥

Todo fracaso se vuelve ense帽anza si se es capaz de penetrar en 茅l para comprender qu茅 fue lo que en el combate no se pudo elaborar sobre el modo en que se conjugaban las relaciones de fuerzas; y entender c贸mo ingres贸 el poder enemigo en el modo de sentir obstaculizando la acci贸n en el campo hist贸rico objetivo. 

Durante los a帽os 麓60 y 麓70, escribe Rozitchner (El espejo tan temido): 鈥渓a guerrilla fue vencida entre nosotros porque prefiri贸, eligiendo por todos desde la categor铆a del enemigo, recurrir a una fuerza que en su materialidad misma era alucinada. Y al ser vencida fuimos todos juntos vencidos鈥 fueron vencidas con ellos todas las fuerzas de signo distinto, esas fuerzas humanas m谩s complejas y sutiles, y m谩s amorosas que el lento trabajo de masas estaba construyendo鈥.

驴Qu茅 es lo que nos pas贸? Se pens贸 鈥揹ice Rozitchner鈥 鈥渓a coherencia del mundo exterior sin preguntarnos casi nunca por la nuestra鈥. Y 驴qu茅 ser铆a pensar la violencia de otro modo? 鈥淪er铆a meter de otro modo el cuerpo en ella, no para morir, es cierto, sino para reabrir en nosotros lo que el miedo sell贸鈥.

驴Y qu茅 es lo que el miedo guarda bajo su sello sino el hecho de que 鈥渃uando cuestionamos la realidad que nos niega la raz贸n o la acci贸n, nunca nos preguntamos porqu茅 carajo ca铆mos en el error鈥o hay verificaci贸n interior del fracaso exterior?

Es el espejo tan temido, el problema de la izquierda. La atribuci贸n de los errores pasados a ciertos esquemas intelectuales que pueden ser sustituidos por otros sin mayores consecuencias, sin que se cuestione 鈥搚 se imponga reelaborar鈥 la organizaci贸n del sujeto militante que piensa. Y sino 鈥溌縫or qu茅 seguimos teniendo ideas tan contundentes y cerradas si estas ideas no contienen en su propio decurso ese descubrimiento que asume una nueva responsabilidad, objetivada y reconocida, al ser expuestas?鈥

Derrota ejemplar

Y bien, 驴de d贸nde extraeremos las condiciones de un nuevo pensar sobre todo cuando el 鈥渄eseo de las masas鈥 no coincide con el nuestro? 驴Qu茅 hacer? 驴Qu茅 no hacer? Pensando seguramente en la actitud de la revista Contorno frente al peronismo de los a帽os 麓50 afirma Rozitchner (Malvinas: de la guerra sucia a la guerra limpia): 鈥渘o apoyamos en su momento a las masas argentinas, nos mantuvimos adheridos a nuestros deseos, y por lo tanto no deseamos el triunfo de Per贸n鈥︹. No se lea arrepentimiento en esta dolorida reflexi贸n. Porque lo que cuenta es la lecci贸n que se extrae de estos hechos en los que el grupo pudo verificar 鈥渜ue no elegimos objetivamente por los enemigos de la patria al no elegir a Per贸n鈥. 

Es descubrimiento de uno mismo y del colectivo como sujeto que no se piensa a partir de las 鈥渃ondiciones estrat茅gicas, econ贸mico-pol铆ticas, alejadas de la puesta en juego 鈥搚 en duda- de la subjetividad y de lo imaginario鈥 como si no fuesen constitutivos de lo real鈥. Al contrario, el punto de partida es desde ahora uno mismo (persona y grupal) como lugar donde se elaboran las verdades hist贸ricas.

Y si se pudo durante la guerra de Malvinas 鈥渢omar como 铆ndice de verdad a 鈥渓as masas鈥 como expresi贸n de los 鈥渏ustos intereses populares鈥 porque ellas est谩n donde nosotros no鈥︹ (se refiere Rozitchner al 鈥淕rupo de discusi贸n socialista鈥 que durante el exilio en M茅xico apoy贸 a su manera la guerra), fue esta 鈥渦na verificaci贸n conquistada demasiado a la ligera鈥, comparable a correspondencia 鈥渜ue existe entre la revelaci贸n de Dios y la verdad del hombre de fe: es una correspondencia sin lucha y sin riesgo鈥.     

 

Por una taamizacion general del lenguaje

Es el 鈥渟abor鈥 (y el acento), dice Meschonnic, lo que anima el sentido en el poeta y en el traductor: taam en hebreo refiere al 鈥済usto de lo que uno lleva en la boca鈥 cuando se come y cuando se habla.

El hebreo b铆blico conserva, seg煤n Meschonnic, la lengua como canto y ritmo. Es lo antiguo jud铆o como lo 鈥渙tro鈥 del signo, al que acude para salirse del reino circular del signo enfocado sobre s铆 mismo. Ese 鈥渙tro鈥 surge de la a帽eja distinci贸n entre lo cantado y no cantado que retoma la pan-r铆tmica b铆blica del Ta麓 am (su plural es te麓amin). Meschonnic subraya la importancia de construir lo universal a partir del plural, y no borrando la multitud de singularidades.

La taamizaci贸n generalizada del lenguaje es un golpe b铆blico a la filosof铆a. Por ejemplo a Hegel, que en su Fenomenolog铆a del esp铆ritu produce, seg煤n Meschonnic, el borramiento de la cosa (cuerpo) en el concepto y en el lenguaje, adem谩s de afirmar la unidad pol铆tico-teol贸gica entre lenguaje y religi贸n.

 

El modelo espiritual de occidente

El poder de la religi贸n se hace m谩s evidente all铆 donde el socialismo como acci贸n pol铆tica result贸 insuficiente e incapaz de alcanzar el 鈥渘煤cleo donde reside el lugar subjetivo m谩s tenaz del sometimiento鈥.

Marx, escribe Rozitchner (La cosa y la cruz, cristianismo y capitalismo (en torno a las Confesiones de San Agust铆n), no supo verlo claramente. Le falt贸 plantear la cuesti贸n en el nivel de la producci贸n del 鈥渉ombre por el hombre鈥 y no como hecho de conciencia.

En efecto, la religi贸n act煤a ya en la hechura primera de lo sensible duradero en el humano; 鈥渆se 鈥淎mor鈥 y esa 鈥淰erdad鈥 de la Palabra divina que s贸lo los elegidos escuchan鈥 exige la negaci贸n del cuerpo y de la vida ajena como el sacrificio necesario que les permite situarse impunemente m谩s all谩 del crimen鈥. Esa 鈥渘egaci贸n del cuerpo y de la vida ajena como sacrificio necesario鈥 que se comunica.

Desde el cristianismo vuelto imperio hasta el postmodernismo neoliberal lo que funciona es una tecnolog铆a religiosa (aun cuando hoy haya sido secularizada) cuyo objetivo es el preparar el 鈥渋nfinito abstracto y monetario del capital financiero鈥 y la 鈥渆xclusi贸n m铆stica de la materia鈥 que se ha vuelto 鈥渕odelo espiritual del Occidente鈥 y que s贸lo se nos aparece de lleno en el ocaso de la revoluci贸n.

El desaf铆o a la subjetividad se radicaliza y la pol铆tica y la filosof铆a se ven exigidas a atravesar la prueba m谩s dif铆cil: la alcanzar ese 鈥渘煤cleo鈥 tenaz del sometimiento. Es en ese punto que el materialismo enso帽ado aparece como encuentro entre cl铆nica anal铆tica y filosof铆a; entre poema y pol铆tica.    

 

Primero hay que saber vivir

El hombre y la mujer de derecha tienen resuelto desde el vamos la cuesti贸n de la coherencia: 鈥渟abe de antemano que hay coincidencia entre lo que sienten respecto del otro y lo que piensan鈥. Diferente es la experiencia del hombre o la mujer de izquierda, cuya coherencia se constituye de otro modo y depende de buscar a veces sin encontrar ese principio diferente. 驴Por qu茅? Porque a una subjetividad cuya coherencia es formulada como un absoluto-absoluto y para la cual lo relativo-hist贸rico viene siempre tarde y de afuera, se opone una subjetividad que constituye como absoluto-relativo, jugando lo relativo-hist贸rico un papel verdaderamente constituyente.

Esta distinci贸n se vuelve pol铆tica con suma claridad con la participaci贸n de Rozitchner en la pol茅mica en torno al 鈥渘o matar谩s鈥 iniciada por el fil贸sofo Oscar del Barco a partir de una carta p煤blica en la cual ofrec铆a un amargo balance de la experiencia de la violencia guerrillera de los a帽os 麓60 y 麓70.

El argumento de Le贸n Rozitchner (鈥淧rimero hay que saber vivir. Del vivir谩s materno al no matar谩s patriarcal鈥) se revelaba contra el borramiento que el 鈥渘o matar谩s鈥 hacia la diferencia de puntos de partida. En efecto, en la levinasiana apertura al mundo, el primer铆simo comienzo del 鈥vivir谩s鈥 materno 鈥撁簄ico principio inmanente hist贸rico desde el vamos鈥濃 ya ha desaparecido. Y en su lugar aparece lo sagrado bajo la forma del rostro de otro protegido por mandato b铆blico del 鈥渘o matar谩s鈥.

Y entonces se recurre a 鈥減alabras de la lengua paterna que vienen desde el mundo hist贸rico para superponerse y sobre-agregarse a otra lengua silenciada, la materna, un sentimiento enmudecido por el grito del Dios-Padre鈥. Por el contrario en el principio inmanente del 鈥渧ivir谩s鈥 se afirma, para Rozitchner, que 鈥渁ll铆, en lo materno, no existe es cierto la Infinitud que la salvaci贸n en Dios-Padre pide y nos promete si renunciamos a su cuerpo. Pero en su cobijo y afecto estaba el germen de toda 茅tica que tome a la mater-ialidad como punto de partida鈥. 

Sin el 鈥渧ivir谩s鈥 quedamos separados de lo mas propio, de las premisas sin las cuales ya no se podr谩 plantear de otro modo el problema de la relaci贸n entre violencia y pol铆tica.

 

Pol铆tica contra filosof铆a

La idea que excluye la existencia de nuestro cuerpo no puede darse en nuestra alma, sino que le es contraria. Y el fundamento de la virtud es el mismo esfuerzo de conservar el propio ser. Del mismo modo la felicidad consiste en que el hombre pueda conservar su ser.

Nada hay, pues, m谩s 煤til para el hombre que el hombre y nada pueden los hombres, m谩s valioso para conservar su ser, que el que todos concuerden en todo de suerte que las almas y los cuerpos de todos formen como una sola alma y un solo cuerpo y que todos se esfuercen, cuanto pueden, en conservar su ser y que todos a la vez busquen para s铆 mismos la utilidad com煤n a todos ellos.

Con enunciados como estos se prepara la ruptura de Spinoza quien 鈥渃ontrariando la raz贸n cartestiana, los desafi贸 a todos igualando a Dios con la Naturaleza鈥. Cada modo finito se sit煤a en el continuo divino 鈥揷ausa de s铆, trama constituyente que a todos les concierne鈥 desteologizado. La vida virtuosa es transici贸n entre la conservaci贸n del propio y descubrimiento de una utilidad com煤n a todxs.

Se forman as铆 las premisas para pensar de otro modo el problema de la pol铆tica y la violencia. Unas premisas bien diferentes de aquellas que asumen como comienzo lo discontinuo, que parten del borramiento que hace lo teol贸gico-pol铆tico.

Esto es exactamente lo que Henri Meschonnic reprochar谩 a Heidegger y al nacional esencialismo y Le贸n Rozitchner a Levinas: aceptar que la singularidad del querer vivir est茅 en el comienzo; aceptar en su lugar un vac铆o, una abstracci贸n o un universal (Ser o hay)

Borrada la diferencia que resiste s贸lo queda espacio para lo Uno del poder. Y por violencia no se pensar谩 m谩s que como violencia Una. Por m谩s repudiados que resulten, ese Mundo y esa Violencia no podr谩n ser ya desafiados. Sin no se habilita otro punto de partida, resistente o insurgente, la 鈥渃ontra-violencia鈥 permanecer谩 impensada.

Hasta que las tensiones sociales y las luchas se agudicen 鈥搚 no dejan de hacerlo, incluso abrumadoramente. Y nos despabilen respecto del hundimiento actual en la violencia 鈥搚 la crueldad- derechista. Violencia que no por odiada resulta menos amenazante. Al punto que si no encontramos como responderle a partir de un principio diferente no contaremos siquiera con representaciones de pensamiento distintas a las que la derecha le impone a las izquierdas.

 

Contra-violencia

El punto de partida para reafirmar las premisas de otra subjetividad y de otro pensamiento en torno de la violencia lo encontramos, en efecto, en el car谩cter ag贸nico de la lucha pol铆tica (鈥渁cepto que me maten o me defiendo鈥, escribe Rozitchner).

Retomando la distinci贸n de las subjetividades de izquierda y de derecha en el contexto de la discusi贸n con del Barco, Rozitchner organizar谩 una distinci贸n similar entre una violencia de derecha: es asesina, teol贸gica, que 鈥減rivilegia la muerte sobre la vida鈥; y una violencia de izquierda, defensiva o 鈥渃ontra-violencia鈥.

Ambas surgen de prolongar 鈥損or otros medios鈥 la subjetividad de la que parten y a la que ayudan a constituir: la violencia asesina se manifiesta con nitidez en aquella coherencia 鈥搎ue se manifiesta tambi茅n en el lenguaje y en los afectos- que se constituye como un absoluta s铆 mismo (sea como persona, familia, grupo, clase o naci贸n, da igual). Para ella no hay otro co-constituyente. Si hay otro se trata siempre de una presencia aparecida en un segundo momento y esa presencia s贸lo cuenta realmente cuando cuenta con el poder necesario para impon茅rsele.

La contra-violencia proviene de una racionalidad distinta, en la cual el absoluto singular de cada quien no alcanza a separarse de 鈥搚 a la larga se sabe fundado en鈥 la relatividad (hist贸rica) de los otros, que nos constituyen (y a quien constituimos) desde el comienzo. All铆 la violencia asesina no arraiga sin pervertir su principio, porque el matar asesino supone denegar en el nivel de lo sensible esta copresencia fundante y desgarrar el tejido de la utilidad com煤n imponiendo una afirmaci贸n del tipo absoluta-absoluta.

Abandonar la producci贸n de este tipo de distinciones implica cerrar el campo mismo de lo pol铆tico y elevar la violencia-Una a 鈥渆sencia metaf铆sica鈥 que 鈥渁rrasa as铆 con los l铆mites del discernimiento vital鈥 y que disuelve 鈥渢oda experiencia de la verdad que circula en los hechos hist贸ricos鈥.

Pensar la 鈥渃ontra-violencia鈥 es un desaf铆o imprescindible para la formaci贸n de las izquierdas pol铆ticas de todos los tiempos. Sobre todo cuando, como lo recuerda Rozitchner, durante los a帽os 麓60 麓70 la izquierda ha participado del enfrentamiento con un pensamiento de derecha en torno a tres criterios fundamentales: 鈥1. La de que todo combatiente  tiene que asumir primero que cuando entra en la guerrilla debe desvalorizar su propia vida; 2. No haber diferenciado que en la contra-violencia la violencia ha cambiado de cualidad; que tampoco debe ser la misma violencia, s贸lo que ahora apuntar铆a en direcci贸n opuesta; y 3. No reconocer que la disimetr铆a de las fuerzas exige contar con una actividad colectiva mayoritaria de los rebeldes antes sometidos para imponerse, y sobre todo que la vida en lo que debe preservarse para lograr incluirlos en un proyecto digno鈥.    

Se abandona la premisa que permite constituir un sujeto y una pol铆tica diferencia si se  renuncia al hecho seg煤n el cual 鈥渕antener el valor de la vida como un presupuesto es el punto de partida de la eficacia 茅tica en toda acci贸n pol铆tica鈥 y si 鈥渓a muerte aparece no ser谩 porque la busquemos, ni en nosotros ni en los otros鈥.

Y a esto no se llega por razones teol贸gicas sino de otra 铆ndole, movidas menos por la obediencia y m谩s por la fuerza con que se busca y se alcanza la vida virtuosa, invenci贸n de modos de vida por la v铆a del lenguaje, pero de un lenguaje cuya representaci贸n ya no es la de la ling眉铆stica ni la del ser, sino una abierta e hist贸rica, determinada por el juego de los cuerpos, 茅tica y pol铆tica. Esa representaci贸n es lo que Meschonnic asume como poema y Rozitchner elabora como un materialismo enso帽ado.




Fuente: Lobosuelto.com