January 18, 2022
De parte de Paco Salud
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POESIA INSTALADA EN
EL ATRIL JUNTO AL MONOLITO EN RECUERDO DE LOS HOMBRES Y MUJERES QUE FUERON
ASESINADOS POR EL REGIMEN FRANQUISTA EN PUERTO REAL

 

LA MEMORIA ALCANZADA

 Ocurri贸, un martes, ocho de septiembre.

El reloj
llor贸 las seis campanadas,

Y el sentir
de sus ecos me se帽ala,

El umbral de
una l煤gubre jornada.

La ma帽ana se
muestra nebulosa,

Fr铆gida y
sospechosamente extra帽a.

Arranco
caminando a la estaci贸n,

Con simulada
y temerosa calma.

 

Por las
calles se cruzan negras sombras,

Que rielan
sobre las casas albeadas.

No hay aqu茅l
隆buenos d铆as! en los saludos,

Como la
buena gente acostumbraba;

Ni apretones
de manos entre amigos

Ni abrazos
limpios entre compa帽eros

S贸lo tristes
miradas que soslayan,

Las esquinas
que al confidente ampara.

 

Frente al
and茅n espero el viejo tren,

Que habr谩 de
conducirnos a la f谩brica.

Me arrincono
en un coche deplorable,

Junto a una
desvencijada ventana.

Las palabras
furtivas, humilladas,

Por
rehiletes de irracional venganza.

Las miradas
se inclinan sepultadas,

Bajo un
manto de sombras y de l谩grimas.

 

S贸lo rostros
perdidos entre nieblas,

Atisban,
sensaciones que acompa帽an;

Que a veces
se desnudan por rescoldos,

Que iluminan
los cabos de colillas.

Nos
acercamos al empalme previo,

Para el
seguro cambio de las v铆as.

El holl铆n
del carb贸n ya se acomoda,

En el
ambiente hostil que se respira.

 

A pesar del
serpenteante camino,

El traqueteo
del tren no nos impide,

Escuchar los
fusiles que disparan,

Muerte por
sus alargadas gargantas.

Veinte rojos
claveles y una rosa,

Yacen junto
a la tenebrosa zanja;

Veinte
hombres, y una madre desolada,

Arrancadas
sus vidas, y esperanzas.

 

La tapia del
cementerio te帽ida,

Con pinceles
de criminales balas;

Ornamentan
bajo el espurio cielo,

Un lienzo de
amapolas deshojadas.

El resto del
camino se amordaza,

Con vendas
de sal nuestros alaridos.

Los tarayes
que acompa帽an las v铆as:

Rojas sus
flores, sangre su roc铆o.

 

Los golpes
en tu puerta, a media noche,

Te confirman
el orden implantado;

Una nueva
familia mutilada;

Un cuerpo
que se muestra, ya sin vida.

Sudamos el
silencio de los miedos,

Del saber: a
qui茅n golpear谩n ma帽ana.

Chivatos y
asesinos siempre ocultos

Exhiben sus
orejas prolongadas.

 

Nuestro
entender se ensancha y ratifica,

La respuesta
que entonces vislumbramos:

隆En nuestro
pueblo no hubo guerra, s贸lo,

Represi贸n y
terror planificado!

 

Ocurri贸 un
martes, ocho de septiembre,

De tanta
muerte el reloj fue testigo

Por eso
llora las seis campanadas:

En honor de
las flores cercenadas.

 

Pepe G贸mez 鈥
Septiembre 2005




Fuente: Pacosalud.blogspot.com