August 29, 2021
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
1,545 puntos de vista

Esta pol茅mica tuvo lugar en el a帽o 1873. Marx y Engels escribieron para un almanaque socialista italiano unos art铆culos contra los proudhonianos, “autonomistas” o “antiautoritarios”, art铆culos que no fueron publicados en traducci贸n alemana hasta 1913, en la revista “Neue Zeit” 6.

“Si la lucha pol铆tica de la clase obrera 鈥 escribi贸 Marx, ridiculizando a los anarquistas y su negaci贸n de la pol铆tica 鈥 asume formas revolucionarias, si los obreros sustituyen la dictadura de la clase burguesa con su dictadura revolucionaria, cometen un terrible delito de leso principio, porque para satisfacer sus m铆seras necesidades materiales de cada d铆a, para vencer la resistencia de la burgues铆a, dan al Estado una forma revolucionaria y transitoria en vez de deponer las armas y abolirlo. . .” (“Neue Zeit”, 1913-1914, a帽o 32, t. I, p谩g. 40).

隆He ah铆 contra qu茅 “abolici贸n” del Estado se manifestaba, exclusivamente, Marx, al refutar a los anarquistas! No era, ni mucho menos, contra el hecho de que el Estado desaparezca con la desaparici贸n de las clases o sea suprimido al suprimirse 茅stas, sino contra el hecho de que los obreros renuncien al empleo de las armas, a la violencia organizada, es decir, al Estado, llamado a servir para “vencer la resistencia de la burgues铆a”.

Marx subraya intencionadamente 鈥 para que no se tergiverse el verdadero sentido de su lucha contra el anarquismo 鈥 la “forma revolucionaria y transitoria ” del Estado que el proletariado necesita. El proletariado s贸lo necesita el Estado temporalmente.

Nosotros no discrepamos en modo alguno de los anarquistas en cuanto al problema de la abolici贸n del Estado, como meta final. Lo que afirmamos es que, para alcanzar esta meta, es necesario el empleo temporal de las armas, de los medios, de los m茅todos del Poder del Estado contra los explotadores, como para destruir las clases es necesaria la dictadura temporal de la clase oprimida. Marx elige contra los anarquistas el planteamiento m谩s tajante y m谩s claro del problema: despu茅s de derrocar el yugo de los capitalistas, 驴deber谩n los obreros “deponer las armas” o emplearlas contra los capitalistas para vencer su resistencia? Y el empleo sistem谩tico de las armas por una clase contra otra clase, 驴qu茅 es sino una “forma transitoria” de Estado?

Que cada socialdem贸crata se pregunte si es as铆 como 茅l ha planteado la cuesti贸n del Estado en su pol茅mica con los anarquistas, si es as铆 como ha planteado esta cuesti贸n la inmensa mayor铆a de los partidos socialistas oficiales de la II Internacional.

Engels expone estos pensamientos de un modo todav铆a m谩s detallado y m谩s popular. Ridiculiza, ante todo, el embrollo de pensamientos de los proudhonianos, quienes se llamaban “antiautoritarios”, es decir, negaban toda autoridad, toda subordinaci贸n, todo Poder. Tomad una f谩brica, un ferrocarril, un barco en alta mar, dice Engels: 驴acaso no es evidente que sin una cierta subordinaci贸n y, por consiguiente, sin una cierta autoridad o Poder ser谩 imposible el funcionamiento de ninguna de estas complicadas empresas t茅cnicas, basadas en el empleo de m谩quinas y en la cooperaci贸n de muchas personas con arreglo a un plan?

“. . . Cuando opongo parecidos argumentos a los mas furiosos antiautoritarios 鈥 dice Engels 鈥 no pueden responderme m谩s que esto: 隆Ah! Eso es verdad, pero aqu铆 no se trata de una autoridad de que investimos a nuestros delegados, sino de un encargo determinado 鈥. Esta gente cree poder cambiar la cosa con cambiarle el nombre. . .”

Habiendo puesto as铆 de manifiesto que la autoridad y la autonom铆a son conceptos relativos, que su radio de aplicaci贸n cambia con las distintas fases del desarrollo social, que es absurdo aceptar estos conceptos como algo absoluto, y despu茅s de a帽adir que el campo de la aplicaci贸n de las m谩quinas y de la gran industria se ensancha cada vez m谩s, Engels pasa de las consideraciones generales sobre la autoridad al problema del Estado.

“. . . Si los autonomistas 鈥 escribe 鈥 se limitaran a decir que la organizaci贸n social futura tolerar谩 la autoridad 煤nicamente en los l铆mites fijados inevitablemente por las condiciones de la producci贸n, ser铆a posible entenderse con ellos. Pero se muestran ciegos con referencia a todos los hechos que hacen necesaria la autoridad y luchan apasionadamente contra esta palabra.

驴Por qu茅 los antiautoritarios no se limitan a gritar contra la autoridad pol铆tica, contra el Estado? Todos los socialistas est谩n de acuerdo en que el Estado y, junto con 茅l, la autoridad pol铆tica desaparecer谩n como consecuencia de la futura revoluci贸n social, es decir, que las funciones p煤blicas perder谩n su car谩cter pol铆tico y se convertir谩n en funciones puramente aclministrativas, destinadas a velar por los intereses sociales. Pero los antiautoritarios exigen que el Estado pol铆tico sea abolido de un golpe, antes de que sean abolidas las relaciones sociales que han dado origen al mismo: exigen que el primer acto de la revoluci贸n social sea la abolici贸n de la autoridad.

驴Es que dichos se帽ores han visto alguna vez una revoluci贸n? Indudablemente, no hay nada m谩s autoritario que una revoluci贸n. La revoluci贸n es un acto durante el cual una parte de la poblaci贸n impone su voluntad a la otra mediante los fusiles, las bayonetas, los ca帽ones, esto es, mediante elementos extraordinariamente autoritarios.

El partido triunfante se ve obligado a mantener su dominaci贸n por medio del temorque dichas armas infunden a los reaccionarios. Si la Comuna de Par铆s no se hubiera apoyado en la autoridad del pueblo armado contra la burgues铆a, 驴habr铆a subsistido m谩s de un d铆a? 驴No tenemos m谩s bien, por el contrario, el derecho de censurar a la Comuna por no haberse servido suficientemente de dicha autoridad? As铆, pues, una de dos: o los antiautoritarios no saben lo que dicen, y en este caso no hacen m谩s que sembrar la confusi贸n, o lo saben y, en este caso, traicionan la causa del proletariado. Tanto en uno como en otro caso sirven 煤nicamente a la reacci贸n” (p谩g. 39).

En este pasaje se abordan cuestiones que conviene examinar en conexi贸n con el tema de la correlaci贸n entre la pol铆tica y la econom铆a en el per铆odo de extinci贸n del Estado (tema tratado en el cap铆tulo siguiente). Son cuestiones tales como la de la transformaci贸n de las funciones p煤blicas, de funciones pol铆ticas en funciones simplemente administrativas, y la del “Estado pol铆tico”. Esta 煤ltima expresi贸n, especialmente expuesta a provocar equ铆vocos, apunta al proceso de la extinci贸n del Estado: al llegar a una cierta fase de su extinci贸n, puede calificarse al Estado moribundo de Estado no pol铆tico.

Tambi茅n en este pasaje de Engels la parte m谩s notable es el planteamiento de la cuesti贸n contra los anarquistas. Los socialdem贸cratas que pretenden ser disc铆pulos de Engels han discutido millones de veces con los anarquistas desde 1873, pero han

discutido precisamente n o como pueden y deben discutir los marxistas. El concepto anarquista de la abolici贸n del Estado es confuso y no revolucionario : as铆 es como plantea la cuesti贸n Engels. En efecto, los anarquistas no quieren ver la revoluci贸n en su nacimiento y en su des arrollo, en sus tareas espec铆ficas con relaci贸n a la violencia, a la autoridad, al Poder y al Estado.

La cr铆tica corriente del anarquismo en los socialdem贸cratas de nuestros d铆as ha degenerado en la m谩s pura vulgaridad peque帽oburguesa: “隆nosotros reconocemos el Estado; los anarquistas, no!” Se comprende que semejante vulgaridad tenga por fuerza que repugnar a obreros un poco reflexivos y revolucionarios. Engels se expresa de otro modo: subraya que todos los socialistas reconocen la desaparici贸n del Estado como consecuencia de la revoluci贸n socialista. Luego, plantea concretamente el problema de la revoluci贸n, precisamente el problema que los socialdem贸cratas suelen soslayar en su oportunismo, cediendo, por decirlo as铆, la exclusiva de su “estudio” a los anarquistas, y, al plantear este problema, Engels agarra al toro por los cuernos: 驴no hubiera debido la Comuna emplear m谩s abundantemente el Poder revolucionario del Estado, es decir, del proletariado armado, organizado como clase dominante?

Por lo general, la socialdemocracia oficial imperante elude la cuesti贸n de las tareas concretas del proletariado en la revoluci贸n, bien con simples burlas de filisteo, bien,en el mejor de los casos, con la frase sof铆stica evasiva de “隆ya veremos!” Y los anarquistas ten铆an derecho a decir de esta socialdemocracia que traicionaba su misi贸n de educar revolucionariamente a los obreros. Engels se vale de la experiencia de la 煤ltima revoluci贸n proletaria, precisamente, para estudiar del modo m谩s concreto qu茅 es lo que debe hacer el proletariado y c贸mo, tanto con relaci贸n a los Bancos como en lo que respecta al Estado.

Tomado de 鈥淓l Estado y la Revoluci贸n鈥




Fuente: Grupotortuga.com