January 13, 2022
De parte de Lobo Suelto
146 puntos de vista


Bajo el t铆tulo Filosof铆a como forma de vida, Pierre Hadot plante贸 una serie de cuestiones importantes sobre los griegos y el catolicismo que aqu铆 dejaremos de lado. Solo nos interesa el t铆tulo. Y nos interesa a condici贸n de pervertirlo鈥 comenzando por la palabra filosof铆a: en lugar de filosof铆a como saber, emplearemos el t茅rmino como deseo de pensar cosas y pretensi贸n de encontrar un discurso propio (a煤n cuando ese 鈥減ropio鈥 est茅 hecho de pr茅stamos). Digamos entonces que por filosof铆a entendemos aqu铆 la existencia de una cierta verdad y de un cierto lenguaje propio. Vamos a forzar tambi茅n la idea de forma de vida inscribi茅ndola en el problema enorme al que, por falta de mejor l茅xico, solemos llamar neoliberalismo. Neoliberalismo, es decir, una forma de capitalismo particularmente totalitario, en el sentido en que se interesa por los detalles mismos de los modos de vivir. Lo neoliberal no designa un poder meramente exterior, sino una capacidad de organizar la intimidad de los afectos y de gobernar las estrategias existenciales. Llamamos neoliberalismo, entonces, al devenir micropol铆tico del capitalismo, a sus maneras de hacer vivir. La filosof铆a como forma de vida revista, en este contexto, inter茅s pol铆tico: la cuesti贸n es, en 煤ltima instancia, la pregunta por la capacidad de inventar un vivir no-neoliberal.

Esto quiere decir que para hablar de una pol铆tica no neoliberal es necesario hacer un rodeo por las micropol铆ticas no neoliberales, que aqu铆 pretendemos vincular a lo que Hadot llam贸 鈥渆jercicios espirituales鈥. Hadot explica en sus textos que no es f谩cil asumir una forma de vida: se trata de un aprendizaje, requiere una ejercitaci贸n. La filosof铆a antigua, dice Hadot, no se caracterizaba, como la moderna, por esa vocaci贸n de fascinar a partir de una solvencia l贸gico-discursiva. Lejos del sistema, su orientaci贸n apuntaba a la articulaci贸n del discurso con todas aquellas disposiciones no discursivas que conforman la existencia. O sea, al problema de c贸mo el discurso puede acercar a las personas a modificar algo del mundo afectivo: las angustias, el miedo, la relaci贸n con la muerte. Si la filosof铆a puede ser una forma de vida es porque la vida no nace de modo espont谩neo a la verdad, sino que accede a ella a trav茅s de transformaciones (y ejercitaciones). La forma de vida, o la vida virtuosa, es el objeto de una b煤squeda persistente. Para Spinoza, la 鈥渧ida virtuosa鈥 resulta inseparable de las instituciones colectivas. El 鈥渕ejor Estado鈥 (es decir, la vida com煤n que ofrece seguridad y libertad) y la vida virtuosa resultan inseparables. No hay abismo alguno entre micro y macropol铆tica.

Volvemos al neoliberalismo como fen贸meno de interiorizaci贸n del mando. En 茅l, el campo de la obediencia se extiende bajo la forma de una cierta libertad: 鈥渟omos libres de hacer lo que queremos鈥, es la proclama del discurso emprendedor. Una libertad que obedece a una suerte de orden que nos viene del propio tejido: imposible eludir el mandato de ser productivos en un espacio llamado mercado. La voz de orden ha sido inmanentizada y act煤a como compulsi贸n a desarrollar estrategias de valorizaci贸n sobre nosotros mismos, a participar activa y voluntariamente de los dispositivos de valorizaci贸n mercantil.

Lo que queremos es hacer aparecer entonces una determinada polaridad, una tensi贸n entre lo que llamamos modos de vida (鈥渓ibertad鈥 neoliberal) y forma de vida (procesos de transformaci贸n). Los nombres 鈥搈odos, forma鈥 pueden sonar arbitrarios, pero facilitan hacer la distinci贸n. Los modos de vida surgen del mundo neoliberal en cuanto nos damos cuenta de que el neoliberalismo es, sobre todo, una edad del capital en la que este no realiza sus mercanc铆as sin crear en simult谩neo un universo de deseos donde esas mercanc铆as act煤an como signos que encarnan la realizaci贸n de esos deseos. No hay ganancia sin producci贸n de modos de vida. De ah铆 la vigencia de la f贸rmula de Foucault: el neoliberalismo es la extensi贸n del c谩lculo econ贸mico a todas las esferas extraecon贸micas de la vida.

Si el modo de vida es producido en el mismo movimiento en el que se produce el capital, la forma de vida supone, en cambio, una transformaci贸n 鈥搒ubjetiva y pol铆tica鈥 con respecto a esta condici贸n de partida e introduce lo que cierto psicoan谩lisis estar铆a dispuesto a llamar el sujeto de una verdad. 驴En qu茅 tipo de pr谩ctica y de ejercicio, en qu茅 tipo de uso del lenguaje, en qu茅 relaci贸n con los otros, en qu茅 relaci贸n con el deseo alcanzamos hoy en d铆a esta nueva libertad?

En su hermoso libro Hijos de la noche, el fil贸sofo Santiago L贸pez Petit escribe sobre la relaci贸n entre Artaud y Marx. Seg煤n 茅l, la forma de vida es inseparable del s铆ntoma, o sea de todo aquello que en nosotros aparece como incapacidad de cuajar, de adaptarnos al mando neoliberal (mando que ordena: 鈥渄isfruten, gocen, consuman, sean productivos鈥). L贸pez Petit invierte la mirada y se pregunta: 驴Qu茅 pasa con todo aquello que hay en la vida que no cuaja con eso? 驴Qu茅 hacemos con nuestras anomal铆as (enfermedades, angustias, p谩nicos, etc茅tera)? Su pregunta, por tanto, apunta a todo aquello que en la vida es fragilidad y que no admite ser resuelto como mera adecuaci贸n plena al mando.

Aqu铆 se alcanza una cuesti贸n de sumo inter茅s: el s铆ntoma y la fragilidad, la anomal铆a deseante y, en general, los fen贸menos de autonomizaci贸n de las maneras de cooperaci贸n pueden resultar v铆as de politizaci贸n de las formas de vida en la medida en que padecen la agresiva intolerancia del mando neoliberal, que no es sino el esfuerzo 鈥揷omo indica Toni Negri鈥 por evitar que se abra la brecha entre realizaci贸n de mercanc铆as y deseos. El mando neoliberal es 鈥搚 su devenir fascistoide lo vuelve obvio鈥 como una tentativa autoritaria que busca impedir su propia crisis. Crisis por incapacidad de subjetivar neoliberalmente a una parte de la sociedad. Crisis en el sentido de no poder producir aquellos mundos deseantes en los cuales el consumo de sus mercanc铆as es realizaci贸n. 驴Es posible sostener que se da una correlaci贸n pr谩ctica entre impotencia capitalista de gobernar la vida (deseos) y crisis de rentabilidad empresaria? 驴Es la autonomizaci贸n de las formas de vida un factor potencial influyente en las crisis de reproducci贸n del neoliberalismo?

Si as铆 lo fuera, el problema del s铆ntoma se volver铆a crucial en el plano de lo pol铆tico, y el r茅gimen de lo sensible ser铆a redescubierto como objeto de todo tipo de ofensivas y contra-ofensivas. Para seguir polarizando, entonces, se puede decir que al r茅gimen de visibilidad neoliberal 鈥搇a transparencia, la exigencia de exposici贸n de los disfrutes鈥, se le opone una pol铆tica de la escucha del s铆ntoma. Mientras que el s铆ntoma es tratado por los neoliberales v铆a coaching ontol贸gico, el poeta Henri Meschonnic propone una alianza con el s铆ntoma fundado en una audibilidad de aquello que se resiste a la adaptaci贸n. Escuchar una verdad en aquello que no se adec煤a a ese mundo de visibilidades.

Es muy evidente que la pol铆tica emancipatoria en la Argentina, al menos desde la 煤ltima dictadura hasta ahora, tuvo sus grandes momentos en estas formas de escucha del s铆ntoma: de los organismos de derechos humanos al movimiento popular de mujeres, pasando por las organizaciones piqueteras. Nuestra 茅poca neoliberal plantea una relaci贸n directa entre trama sensible de la vida y orden social y pol铆tico. Y dado que las formas de vida replantean el problema de la igualdad y de la libertad en t茅rminos de transformaci贸n, de la capacidad de atravesar las crisis e innovar en las formas colectivas, es all铆 donde deben espejarse los ejercicios espirituales de nuestro tiempo: en torno a los consumos, a los usos del tiempo, a los modos de habitar territorios, a las formas de concebir el amor. Se trata de ejercicios sobre las posibilidades de desligarnos del poder de mando, que habilitan la pregunta sobre qui茅nes somos, qui茅n es cada uno, a partir de los malestares 鈥損orque el malestar es fort铆simo: el malestar de la violencia, de ser borrado, de los modos de visibilizaci贸n, de no ser retribuido鈥. Mapear desde el malestar puede llevarnos a desplazamientos significativos, puede ayudar a parir forma de vida, a bosquejar posibles deseables.

Suely Rolnik ha escrito cosas muy sabias sobre el malestar. Ella ense帽a que el neoliberalismo es un tipo de poder que aplaca, asigna y estabiliza modalidades subjetivas. Las micropol铆ticas neoliberales ofrecen los medios para eludir la desestabilizaci贸n de sus sujetos. Tambi茅n para ella el neoliberalismo es una tecnolog铆a micropol铆tica que tiende a evitar la crisis y a sostener el control mediante determinados mecanismos de consumo (consumo de pastillas, de discursos, etc茅tera). Rolnik opone al sujeto neoliberal, con su larga historia desde el cristianismo pasando por el cartesianismo y la colonizaci贸n, a una corporeidad vibr谩til a la que llama 鈥渇uera-de-sujeto鈥. 驴Qu茅 es ese otrx? La producci贸n de nuevos territorios existenciales o de mundos de referencias nuevas. Otra vez: la productividad del ejercicio espiritual (ahora entendido como micropol铆ticas no neoliberales).

Si el discurso neoliberal ha recurrido a la potencia del vitalismo emprendedor, las formas de vida se reconocen en una especie de impotencia propia que antecede a cualquier potencia. Una especie de imposibilidad 鈥搊 de 鈥渆stupidez鈥, dir谩 tambi茅n Deleuze鈥 que es propia de los comienzos de cualquier nuevo poder-hacer. Quiz谩s esta impotencia sea la que nos conduce a las descripciones m谩s ricas de lo que es un ejercicio espiritual. Descubrir que lo que realmente interesa, a veces, es algo de lo cual estamos todav铆a muy separados. Es un deseo de algo, o el presentimiento de algo que uno puede hacer, pero tambi茅n es el atravesamiento de no saber c贸mo hacerlo. Tal vez la conciencia de la impotencia que conllevan los procesos de creaci贸n, la detecci贸n de una cierta vulnerabilidad sea exactamente lo que el neoliberalismo odia en la vida. La escucha del s铆ntoma como punto de partida. Situarnos en esos lugares donde, para hacer lo que queremos hacer, pasamos primero por no entender. Por no saber c贸mo. Por ser los 煤nicos que no entendemos. Como escribe Ricardo Piglia en Los diarios de Emilio Renzi: 鈥淪oy el 煤nico en esta ciudad que no sabe escribir鈥. El 煤nico que no puede resolver estos problemas del amor, de la angustia, o estos problemas de la vida. Ese no poder, tomado en una escucha, es ya signo de elaboraci贸n procesual de una potencia. 

El neofascismo tipo Bolsonaro y su programa (la destrucci贸n del Amazonas, la reforma laboral, la privatizaci贸n, el racismo, la persecuci贸n a las mujeres, a las diferencias sexuales), el recurso a una pr贸tesis militarista y fundamentalista, expresa la fuerza de la crisis y el intento de cerrar la brecha mediante el odio al s铆ntoma. Pensando en este escenario, donde el neoliberalismo no solo es desagradable porque bloquea la virtud y desatiende el s铆ntoma, sino porque adem谩s destruye y degrada, porque ataca de manera violenta, organizada e institucional; pensando desde ah铆 se hace evidente lo que dec铆a Spinoza: no es posible pensar la virtud de la vida sin la vida en com煤n. No es concebible aislar los ejercicios espirituales de la dimensi贸n colectiva y de la lucha social.

Por eso es importante retener nombres como Trump, Bolsonaro o Macri. Son nombres importantes en tanto que articuladores pol铆ticos de una crueldad en la vida. La reflexi贸n sobre las formas de vida, su polarizaci贸n con los modos neoliberales de vida, se politizan apenas se advierte que ya forman parte, y de un modo no marginal, de la contempor谩nea lucha de clases. 驴C贸mo saber que esa lucha ha comenzado? Una hip贸tesis: cuando los modos de vida neoliberales son pervertidos por la v铆a plebeya, por la v铆a de una irreverencia, de una gestualidad sin programa que plantea una y otra vez las condiciones m铆nimas de la igualdad.




Fuente: Lobosuelto.com