July 25, 2022
De parte de Lobo Suelto
161 puntos de vista

Hace ya algunos a帽os, la conversaci贸n e interlocuci贸n con Diego Sztulwark, me llevaron a escribir y publicar en este mismo medio diversos art铆culos en torno a lo que Diego denomin贸 鈥淧ol铆tica del S铆ntoma鈥. Incluso participamos de una mesa, en la AAPPG, instituci贸n de tradici贸n psicoanal铆tica, para intercambiar sobre ese tema. Podr铆a decir hoy que aquel fue un modo m谩s de enlazar pol铆tica y psicoan谩lisis, una de las preguntas que animaban el trabajo de pensamiento era la siguiente: 驴Qu茅 tiene el psicoan谩lisis de pol铆tico? Y otra de ellas era: 驴cu谩l es la potencia cognitiva y pol铆tica del s铆ntoma?

Algunas de esas preguntas e inquietudes hab铆an aparecido para m铆 tiempo antes, de la mano de un manojo de textos que di en llamar la serie de la revuelta, tambi茅n publicados aqu铆, en las p谩ginas de Lobo Suelto.

Hoy, algunos a帽os despu茅s, algunos textos despu茅s, nos encontramos con un conjunto de grupos y colectivos de trabajadorxs del campo de lasalud mental, en torno a 驴nuevas? batallas e interrogantes. Puedo narrarlo de diferentes maneras, incluso hay dos textos de autor铆a colectiva que hablan de ello (Acerca de los abusos y violencias en el campo psicoanal矛tico, parte I y II). Puedo decir que lo que nos impulsa a escribir, a discutir, por cierto mucho a lo largo de estos d铆as, son los silencios y complicidades en nuestro campo profesional, respecto de pr谩cticas abusivas y violentas dirigidas a pacientes, alumnxs y colegas.

Es tiempo de ampliar la pregunta por el s铆ntoma, pregunta que a煤n resuena 鈥損arece- para muchxs de nosotrxs. La pol铆tica del s铆ntoma como puesta en discusi贸n y combate de lo neoliberal, y toda su corriente normativizante, adaptacionista, colonizante de las subjetividades. Porque 鈥揺n cambio- no resuena tanto la pregunta por el trauma y sus pol铆ticas en el campo de la salud mental. Entonces dir铆a: 驴Cu谩l es la potencia cognitiva y pol铆tica del trauma? 驴Cu谩l es su potencia desarticulante del mando neoliberal y tambi茅n de lo patriarcal, r茅gimen de opresi贸n por excelencia? no s贸lo el trauma que ocurre por fuera de nuestro campo e ingresa en 茅l en busca de asistencia, tratamiento y alivio- sino el trauma que ocurre dentro del mismo- en nuestras propias aulas, consultorios, instituciones. De esos traumas se habla menos, se habla poco, se calla bastante, se silencia un mont贸n, se traman complicidades destinadas a su eliminaci贸n, sanci贸n y olvido. Llamativa paradoja, ya que lo propio de nuestro campo es el trabajo con lo reprimido, con los silencios, con los diversos modos en que retorna lo traum谩tico, generando tantos sufrimientos. 

Me quiero detener en esa idea: pol铆tica del trauma. Es decir, 驴qu茅 hacemos con los traumas que nos conciernen? 驴consideramos que se trata de situaciones aisladas y singulares, excepciones que les tocan a algunas pocas personas? Sabemos que ocurren a la vista de todos, no 煤nicamente ahora sino ya hace mucho, y que no se trata de situaciones de excepci贸n. El trauma no es personal o individual, es personal y colectivo, da帽a a quien lo padece en nombre propio y a todo un tejido social, sus destinos var铆an de acuerdo a lo que suceda con 茅l: no es lo mismo que se lo aloje y nombre a que se lo acalle, ignore o reprima. En torno al trauma se despliegan determinadas pol铆ticas. El trauma es el efecto de un da帽o que una persona ejerce en otra, pero lo traum谩tico tambi茅n se sostiene y expande en sus condiciones de posibilidad y sus condiciones de impunidad. Quienes abusan y violentan no son 煤nicamente personajes marginales sino que, muchas veces, son los hijos sanos (y hegem贸nicos) de nuestro campo profesional. Quienes silencian siguen siendo mayor铆a.

La historia de nuestro pa铆s cuenta con valiosas y dolorosas experiencias en cuanto a pol铆ticas del trauma. Los organismos de Derechos Humanos, con su pol铆tica de Memoria, Verdad y Justicia. La Ley de Salud Mental (26657) y la creaci贸n del 脫rgano de Revisi贸n, instaurando y colocando en primer plano la perspectiva de Derechos en nuestro campo, frente a las pr谩cticas manicomiales que los vulneraron y a煤n vulneran, porque esa batalla no ha terminado. Un presidente democr谩ticamente elegido que ha pedido perd贸n en nombre del Estado Argentino, por los cr铆menes de la 煤ltima dictadura c铆vico-eclesi谩stico-militar, que lo ha implicado. Son algunos ejemplos y marcas hist贸ricas con las que contamos. Los feminismos y sus arduas batallas y conquistas abrieron y siguen abriendo caminos. El Ni una menos, Thelma Fardin y el Mir谩 como nos ponemos, tambi茅n ampliaron el coraje y el valor de narrar, ampliaron el territorio de lo narrable. Construyeron pol铆ticas de la palabra y la acci贸n en torno a las violencias y abusos patriarcales. En otros pa铆ses, por ejemplo en Finlandia, la Sociedad Psicoanal铆tica (SPY) pide muy recientemente disculpas en una declaraci贸n p煤blica, por su participaci贸n o contribuci贸n a la estigmatizaci贸n y sufrimiento en personas pertenecientes a minor铆as sexuales y de g茅nero. En nuestro pa铆s las llamadas 鈥渢erapias de conversi贸n鈥 tambi茅n generan estragos. M谩s cerca, o incluso dentro del psicoan谩lisis, perviven las pr谩cticas hegem贸nicas estigmatizantes, y repetidoras de conceptos que ya deber铆an ser obsoletos, patologizantes, por ejemplo, de diversidades. 

Tenemos mucho camino por delante en cuanto a la pol铆tica del trauma. Algunas alzamos la voz, nos agrupamos, conversamos en instituciones y con referentes de nuestro campo, recibimos pedidos de ayuda y escucha, son incontables los relatos de abusos y violencias ejercidos en instituciones de salud mental, consultorios privados, etc. Pero quiero se帽alar adem谩s, ya que la pol铆tica del s铆ntoma ha generado afortunadamente y sigue generando mucho inter茅s en compa帽erxs y colegas, que es tiempo de poner en valor la pregunta y el trabajo de pensamiento en torno a la pol铆tica del trauma y las acciones visibles o no visibles que genera, es tiempo de discutir la cofrad铆a que confina el trauma al silencio y el amparo de la complicidad; es tiempo de discutir la falta o d茅ficit de regulaciones con las que a煤n no contamos, para nuestro ejercicio profesional. 

El psicoan谩lisis ha dedicado libros, p谩ginas, congresos, horas y horas a hablar de trauma. Sabemos que el trauma necesita de 鈥揳l menos- dos tiempos, y sabemos que lo que se hace con el trauma importa. El trauma retorna y reclama elaboraci贸n, memoria, reparaci贸n, reclama ser alojado, nombrado, reclama ser pensado tanto en sus dimensiones singulares e individuales como colectivas. El trauma en nuestro campo nos implica, nos demanda, lo sepamos o no, lo nombremos o no. De nuestra pol铆tica del trauma tambi茅n somos responsables.

IMAGEN: Un alambre de voz de Claudia B. Greco




Fuente: Lobosuelto.com