March 7, 2021
De parte de Lobo Suelto
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De alg煤n modo, esta entrega oficia como segunda parte de La poes铆a: un destino menor. Pero valga este espacio para advertir que ser谩n puestas en cursiva las palabras del propio Polosecki [1].

芦Enso帽aci贸n es un salto a tu propia voz. A tu paisaje. Huir. Y sentarte en un caf茅 a conversar con los amigos que eleg铆s. De bueyes perdidos. Uno cuenta qu茅 quiere decir largar entretenido en el turf. Otro evoca su historia familiar. As铆, a veces, hasta llegar a las confesiones. Lo intim铆simo, que no saldr谩 de esa mesa. Eso es la enso帽aci贸n, entre muchas otras cosas. Incluye al otro. B谩sicamente, una clandestinidad. Hacerte tu tiempo. Para fabricar tus visiones. Los libros van y vienen en esa mesa.鈥

Hugo Savino

I

Hay m谩quinas perdidas en el tiempo, videos oxidados, hojas amarillas, contenidos perdidxs, personajes extra帽os, procedimientos 煤nicos, cap铆tulos 茅picos, especialistas escondidos, testigxs privilegiadxs. Hay lugares m铆ticos, oscuros y peligrosos, personas dolidas, irrecuperables, historias incontables, an茅cdotas inviables. Obsesiones. Nostalgias. Dudas. Cavilaciones. Ademanes. Furcios. Polo o los 煤ltimos hombres del Siglo XX. Fragmentos dispersos de vidas rotas. Unimos los temas en forma quiz谩s arbitraria o deforme; hay una m煤sica que se pone, hay textos que no iluminan demasiado sino que acompa帽an un relato;

Prostitutas mal pagas, rep煤blicas hechas de ni帽xs, viajes eternos en camiones, trenes, bares perdidos, taxi boys, fisicoculturistas, punks repletos de ternura. La gente que habla en mi programa es gente com煤n, raros son los tipos que parecen normales y que aparecen bastante seguido en la tele.

II

Fabi谩n polosecki no hizo televisi贸n: hizo literatura bajo c谩mara, es decir, el instrumento -c谩mara- opera s贸lo como t茅cnica subordinada a la narraci贸n ocasional. Puso en la televisi贸n exigencias narrativas. Puede ser considerado uno de los grandes productos est茅ticos de la teve argentina. Es que, en alg煤n punto, Polosecki se pone equidistante ante el periodismo y el cine, se aproxima al arte, acaricia la cr贸nica, surfea por la autobiograf铆a, aparenta ser un investigador, un detective; lo cierto es que es un detective sin objeto de investigaci贸n m谩s que la historia misma, es un curioso tipo de detective.

Fabi谩n Polosecki hizo su especie de no-ficci贸n. Narrador sin mando, sin pedagog铆a explicativa, sin 芦investigaci贸n participativa禄, sin estad铆stica bajo la manga, sin precisi贸n para el corte publicitario. Su personaje a veces se reduce al silencio absoluto. Yo, como entrevistador, soy una especie de monosil谩bico balbuceante que a veces ni siquiera termina de hacer una pregunta, simplemente trato de mantener una suerte de canal de comunicaci贸n para que sea el otro el que hable.  Ya avanzado el programa s贸lo empuja a que el otrx tome la palabra, no pierda el hilo, busque nuevas palabras para aclarar, sin morbos desagradables y violentos -Tinelli, Polic铆as en acci贸n-, sin humillaci贸n -Lanata con Jones Huala-, sin burla -CQC, Reschimuzzi-, sin estupidez pedante -Fonteveccia ja-. Mostrar el sufrimiento ajeno es un poco pornogr谩fico. Muchos programas period铆sticos se basan en la persistencia de c贸digos de comunicaci贸n que tienen a consolidar prejuicios, ya sea de manera progresista, elitista, reaccionaria o popular.

 III

Hay de Walsh la aptitud de buscar incesantemente historias -en bares, cabarets, trenes: all铆 donde transcurre nuestra vida- con la paranoia de que van a modificar nuestra vida [2]. No se trata de denunciar tales o cuales condiciones humillantes -lo que los ubica en senderos diferentes e incomparables-, sino de ver la heterogeneidad que implica la urbe y construir una disposici贸n espec铆fica para ello. No soy el mismo que empez贸 el ciclo. A mi me cambi贸 la vida la gente que tuve que entrevistar. Como la prostituta que me cont贸 las cosas m谩s fuertes que tuvo que hacer en su oficio. O como un chico que me explic贸 por qu茅 robaba.

IV

Polo puede pensarse no s贸lo con Walsh si no con Perlongher, lo que Kamenszain denomina Neoperlonghismo (una suerte de antropolog铆a po茅tica, ligado al pasaje del barroco a lo barroso y lo 鈥減osetnogr谩fico鈥) y le atribuye -erroneamente- a los poetas yo铆cos: una antropolog铆a callejera con inquietud por convertir lo ordinario en extraordinario, tal como retrata el Perlongher de La prostituci贸n masculina.  El propio Perlongher, en su rol antropol贸gico, dec铆a que 鈥渦no de los problemas que se plantean en la antropolog铆a es como captar los climas (climas sensuales, climas s贸rdidos)鈥︹. Polo ha realizado de manera excepcional esta tarea. Y el inter茅s radica en que lo ha hecho tan lejos de la antropolog铆a.

V

Polo, narrador silencioso, llev贸 las c谩maras televisivas a los mortales (personas desconocidas que son, a mi entender, los verdaderos protagonistas de la sociedad). Ya nada de periodistas, famosos, especialistas, etc. Hab铆a un plano de igualdad entre Polosecki, lxs protagonistas del episodio y lxs televidentes, donde el protagonismo queda desdoblado. Creo que estamos cansados de los que hacen tele y reciben a la gente de la tele para hablar de la tele en un estudio que parece el living de su casa. Hay que sacar las c谩maras afuera porque hay otro mundo, hay gente que tiene otras historias, dec铆a Polo en 1993.

 Ap茅ndice

La calidad de la luz con la que observamos nuestras vidas tiene un efecto directo sobre la manera en que vivimos y sobre los cambios que pretendemos lograr con nuestro vivir.

 Audre Lorde

Hay una extra帽铆sima belleza en sus programas. Un juego entre la oscuridad y las luces, claramente con la noche. Un homenaje a la soledad. Una 茅tica picaresca, una pasi贸n por las historias. Tambi茅n hay una 茅tica ricotera[3] en dos sentidos: que un sue帽o (historia) acab贸, pero no que todos los sue帽itos (historias), no. Hay veces que la historia se torna inaprensible. Como si los hechos pasaran frente a uno sin detenerse, sin poder ser comprendidos del todo. No s茅. Tal vez fuera eso o el hecho de que el silencio de los muertos se contagia a los vivos; y, a su vez, una reticencia muy fuerte a tapar a lxs otrxs con discursos armados de esos que bajan l铆nea, que dan la papa masticada. Creo que nadie est谩 en condiciones de decirle a la gente qu茅 y c贸mo tiene que pensar y si hay algo joven, lo 煤nico quiz谩s, en mi programa, es ese rechazo por el discurso. Se asume una derrota al tiempo que se asume una resistencia. Cuando a Polosecki le preguntan por qu茅 era ese el nombre de su primer programa  responde que, si bien no era el t铆tulo que 茅l quer铆a, lo entend铆a como el otro lado de la apariencia burguesa. O el otro lado del prejuicio. Yo no creo que haya un otro lado. Hay miles de otros lados. Antes que toda explicaci贸n  estad铆stico-sociol贸gica sobre c贸mo son las cosas, se trata de ir a escuchar las historias, no porque all铆 no est茅n las 鈥渁pariencias burguesas鈥, sino porque es el punto de partida para recomponer otra idea de verdad. Creo que en el programa, cuando aparece un tipo que tiene claramente un discurso, cuando hay alguien que formula sus opiniones para convencer, es mortal. Le huimos. En este programa no entran ni los psic贸logos, ni los soci贸logos ni los especialistas, y muy dificilmente hasta incluso los artistas, que tambi茅n tienen un discurso bastante estructurado respecto de las cosas. El discurso, adem谩s, lo guardamos para nosotros.

Las Tribus -otro gran cap铆tulo a煤n no reconstruido, cuyo 煤ltimo capitulo ya televisado fueron floggers y emos- parecen como formas de atravesar los fines de los 80s y los principios 90s (as铆 lo muestra tambi茅n el documental dedicado a Cemento). Son, efectivamente, formas de comuni贸n para rechazar el orden existente desde la desesperaci贸n[4]. M谩s que una identificaci贸n ideol贸gica (que tambi茅n hay), se trata de una pr谩ctica grupuscular donde se asume la deserci贸n bajo practicas est茅ticas. Algunas bandas se re煤nen en contra de la soledad. Otras por pasiones comunes y tambi茅n por protecci贸n. Pertenecer a la barra es la forma que permite que uno pertenezca al mundo. Es parad贸jicamente, encontrar tambi茅n un lugar en la intemperie. La posibilidad de que el encuentro inaugure un nosotros donde pensar, se dec铆a. Si bien el programa tiene elementos period铆sticos, yo lo entiendo como un espacio de aventuras culturales. Cultural no en el sentido de hablar de libros, sino entendido como la forma de vida y los gestos propios de un pueblo. Esta ficci贸n que creamos contribuye a buscar la verdad. Ponemos la ficci贸n al servicio de una mayor realidad.

Otro desplazamiento: no importa tanto lo que dice sino los gestos. El balbuceo propio y de lxs entrevistadxs. La verdad de lo inexplicable, de lo literalmente indecible. El nefasto Tomas Abraham dijo algo cierto sobre Polosecki: hay en 茅l un respeto por la verg眉enza del otro, por el pudor de hablar.  All铆 tambi茅n se juega lo que una vida est谩 dispuesta a poner en juego y lo que una sociedad -al menos, de espectadores- est谩 dispuesto a tolerar. 驴de qu茅 manera puede una sociedad escucharse a s铆 misma -como si ello existiera- sin las tradicionales formas de representaci贸n? Quiz谩s s贸lo a trav茅s de los gestos: Se supone que si yo pregunto es porque me interesa; se supone que el inter茅s es registrar un momento m谩s que una entrevista, en donde entonces es importante el silencio porque da lugar a un gesto, a poder concentrarse en un detalle de la escena, en un botoncito que tiene en el pul贸ver del entrevista y que est谩 diciendo algo. Hay informaci贸n en eso que rodea al tipo que est谩 hablando, y ah铆 est谩 el inter茅s del programa鈥. 鈥Yo tengo todo el tiempo conciencia de que no es el mecanismo de la pregunta y la respuesta lo que funciona en la tele. No es el texto de la pregunta o la respuesta lo que me interesa. Son cosas simult谩neas, el color, la pausa, el gesto, eso es lo que m谩s me entusiasma que pase. Es un momento. 

Si la poes铆a actual opera como una banalizaci贸n de lo cotidiano hay, en los programas de Polo, una original forma de tratar lo cotidiano, los asuntos ordinarios de la vida, los problemas pol铆ticos, las existencias mutantes, las deserciones insostenibles, las tribus extra帽as. Por un lado, dijimos, escapar de la pedagog铆a progresista. Por el otro, huir del periodismo. 驴Pero de qu茅 forma encontrarse con ese otro lenguaje, de escucha, de paciencia, de crear una forma, un momento, una situaci贸n? 驴De qu茅 forma encontrarse, entonces, con el 鈥渁rte鈥? El asunto consiste, y 茅l lo expresa muy bien, en convertir lo cotidiano es extraordinario, encontrarle la belleza a lo real, el programa tiene un tratamiento extraordinario de lo cotidiano驴En qu茅 consiste esto? En una forma del lenguaje y de la t茅cnica: es una forma de poner la c谩mara, es una forma de mostrar el lugar donde vive, una forma de conversar conmigo. Lo que Deleuze le atribuye a filosof铆a: 鈥淒evolver a los sonidos y a las im谩genes su capacidad de lucha contra los poderes (鈥) Tomar la palabra para hablar solo por aquello que permanece imperceptible, minoritario, contra aquellos que representan a los otros o hablan de s铆 mismos. Orientar el pensamiento hacia el sin fondo que se eleva junto con los trozos de ser 鈥搒imulacros, fallas, part铆culas鈥 que pueblan, irregulares, las superficies, contra los que pretenden un fundamento (o bien celebran el desfundamento como tal)鈥[5]. Captar y producir climas, que permitan, entonces, la emergencia de lo in茅dito. He all铆 lo propio de la investigaci贸n.

Exactamente lo que no hace la poes铆a actual, que s贸lo reproduce lo ordinario con el lenguaje ordinario: banalidad del mal. Por eso, el esfuerzo de Polosecki (Poder romper esa actitud previsible de la gente ante la c谩mara) se trata del esfuerzo del artista mismo: poder romper la actitud previsible frente a su vida, su lenguaje.  Lo cual requiere una exigencia al espectador, al lector. No se trata de la autoidentificaci贸n (aunque todos tenemos los mismos problemas, nadie es tan distinto) sino de la escucha activa (que no es el respeto liberal). Hay algo que soportar cuando se escucha, la violencia del relato, sin metabolizaciones morales de su lenguaje: Sin narradores-explicadores ni v铆ctimas (es decir, no es pensar comparativamente los 鈥減rivilegios鈥)

Estoy aprendiendo para escuchar muchas cosas. Una de ellas es estar preparado para escuchar cualquier cosa. Que hable un ladr贸n no quiere decir que est茅 a favor del robo, ni que me solidarice con el tipo. Pero me interesa hablar con 茅l, ver qu茅 le pasa. Se puede hablar con cualquiera, sin juzgar. En definitiva, todos tenemos los mismos problemas, nadie es tan distinto.

[1] Las palabras de Polosecki ser谩n puestas en cursiva. No pretendemos poner lecturas innovadoras ni hip贸tesis rigurosas en torno a El otro lado y El visitante. En los 煤ltimos a帽os fue vuelto a circular, sobre todo en libros como Sublunar, entre el kirchnerismo y la revoluci贸n de Javier Tr铆mboli (Editorial Cuarenta R铆os) y Polo, el buscador (Sudestada). En este 煤ltimo se realiza una biograf铆a escrita en base a testimonio de familiares y amigxs, y se recompone las declaraciones de Polo en distintas entrevistas y conversaciones. De aqu铆 tomamos las citas utilizadas en proporcional abundancia y arbitrariedad.

[2] Debo a un querido amigo esta sutil observaci贸n sobre Walsh que alguna vez le escuch茅: 芦Seis meses despu茅s alguien se le acerca y le dice, mientras segu铆a jugando al ajedrez y tomando cerveza, 鈥渉ay un fusilado que vive鈥. Entonces hay algo que le hace pensar, 芦ahora s铆禄. Cambia de rancho, se caga de frio porque pasa a vivir sin estufa, cambia el documento, agarra un rev贸lver, 茅l lo cuenta as铆 en el texto. Lo que me interesa resaltar es que en el momento en que la investigaci贸n empieza hay un cambio de intensidad en la vida del investigador, ya no puede seguir con el cotidiano como se lo vivi贸, aparece una historia que tiene exigencias (clandestinidad, p茅rdida de comodidades, disposici贸n al enfrentamiento armado). Son p谩ginas hermosas, la investigaci贸n no es meramente cognitiva, intelectual; es meterse en un mundo cuya puerta de apertura es un fusilado que vive. Esto es una cosa que me parece especialmente importante en la investigaci贸n.禄

[3] Expresi贸n que, creemos, profanamos del hermoso libro Redondos. A quien le importa. Biograf铆a pol铆tica de Patricio Rey, escrito por Perros Sapiens (Tinta Lim贸n Ediciones)

[4] La desesperaci贸n como condici贸n subjetiva, tal como la penso Ignacio Lewkowicz http://lobosuelto.com/vamos-todos-a-nuestra-fiesta-desesperada-ignacio-lewkowicz/

[5]  Vitalismo 鈥渢urbio鈥 o los movimientos aberrantes en Gilles Deleuze // Diego Sztulwark, en Lobo Suelto




Fuente: Lobosuelto.com