May 29, 2021
De parte de Lobo Suelto
205 puntos de vista

El escritor, el artista en general, est谩 conectado con la muerte desde el mismo momento en que se reconoce como tal. Siempre est谩 despidi茅ndose. Cada p谩gina es un peque帽o 鈥渉asta nunca鈥 en clave, parte de un 鈥渁di贸s鈥 mayor que podr铆a ser toda su obra, o estas frases. Esta es, en parte, una de mis despedidas. 

Escribe para eternizar algo, para decir lo que la vida no le alcanza para decir; pinta para reflejar su angustia, crear nuevos mundos m谩s justos y mejores que 茅ste; canta para celebrar la vida y hacer m谩s elegante la necesidad de gritar; hace poes铆a para acariciar la belleza. No pretendo ganarle a la muerte, no soy tan arrogante ni est煤pido, pero puedo agregarle valor a la vida, crear mi propia visi贸n est茅tica del mundo, o simplemente pasar las horas absurdas derramando tinta en un papel jugando al escritor como cuando ni帽o en el comedor de mi vieja casa. 

A煤n recuerdo con espeluznante precisi贸n de detalle el estar tirado boca abajo sobre la alfombra en el comedor del departamento en la calle Carranza, escribiendo en un cuaderno palabras sin sentido pero que, concatenadas, simulaban un libro escrito. Quiz谩 mi vida no sea m谩s que eso, una simulaci贸n constante: simulo ser escritor, simulo ser m煤sico, simulo ser bueno, ser hijo, ser amigo, ser amante, ser lector, ser inteligente, ser animal, ser humano. Simulo ser. 

Escribo con verg眉enza, como un adolescente que toca por primera vez a una mujer. Me arrimo a las palabras pidi茅ndoles permiso para utilizarlas, con miedo de que vayan a delatar una supuesta falta de talento, o de respeto. Siento la necesidad de dejar registrado todo lo que pueda surgir de mi interior turbulento y confuso para materializar algo, para que este transcurrir diario no se me escape tan f谩cil de entre las manos. 

Escribo porque temo, porque estoy vac铆o tanto como todo lo que me rodea, porque no hay un solo minuto que valga la pena ser vivido en esta tierra si no se escribe, lee, r铆e, canta, baila, ve cine, toca el piano, el saxo, el sexo. Y as铆 y todo, con la arenilla corriendo hacia abajo en los relojes del tiempo, con los ojos que cada d铆a ven menos y los pelos que comienzan a quebrarse y caer, escribo para sentir que algo vale la pena ser contado, o quiz谩 solo escribo para sentir, para no asumir que estoy muerto incluso estando vivo, que no hay nada delante en el camino del ni帽o que alguna vez fui. Y c贸mo re铆a. 

Escribir es para pobres diablos como yo que anhelan ser escuchados y admirados y queridos, pero no quieren a nadie. Escribir es el castigo elegido, la autocondena que se inflige cualquier infeliz para demostrar su inconformismo con la vida, con la condici贸n de ser humano, con la prepotencia del devenir. Escribir es para quienes viven en un mundo de ideas y abstracciones que anteceden a los sentimientos. Es el arte de quienes nos manejamos en burbujas mentales, como los ni帽os que corren en la plaza para atrapar (y romper, porque pocos seres existen en este mundo m谩s da帽inos que los ni帽os) las pompas de jab贸n barato que lanzan los mimos y los payasos, perfecta analog铆a entre los dioses y nosotros los humanos. 

驴Qu茅 ser谩 la realidad (perm铆tanme rebajar el nivel de esta conversaci贸n) sino burbujas que brillan coloridas como arcoiris en las tardes lluviosas de verano desde lejos, pero que se deshacen en un santiam茅n en cuanto uno quiere alcanzarlas y mostr谩rselas a sus padres o a sus abuelos, m谩s no sea para que nos feliciten y nos den una palmadita que se parezca tanto al amor que nos condene eternamente (contin煤o rebaj谩ndome, sepan disculpar) a una b煤squeda tan sin sentido como necesaria? 

Burbujas que flotan a nuestro alrededor y nos indican c贸mo comportarnos y qu茅 decir porque todo ya fue dicho y so帽ado; burbujas que se escriben en may煤sculas como Justicia, Patria, Iglesia, Estado, Amor (estoy decidido a rebajarme hasta los infiernos), Dios, Rep煤blica, Comunicaci贸n, Naturaleza, Amistad, Matrimonio, Familia, Hijos, Bien, Mal, y dentro de todas ellas existen otras miles, millones de burbujas que est谩n aunque no las veamos, les juro que est谩n, y nos hacemos los distra铆dos porque es m谩s c贸modo, total para qu茅 hacerse problema.

Y nos acercamos a ellas como aquellos ni帽os que alguna vez fuimos y no queremos dejar de ser, a pesar de la burbuja Adultez; queremos atraparlas y protegerlas y ver cu谩nto duran en nuestras manos, y la desilusi贸n al verlas reventarse con tanta facilidad es tal que las pr贸ximas burbujitas que veamos, aunque peque帽itas, las miraremos como desde lejos sentados en los bancos de la plaza Benito Nazar comiendo sanguchitos con los abuelos, jugando con alg煤n desconocido que durante un buen par de horas ser谩 nuestro mejor amigo, espalda contra espalda en las vicisitudes de los juegos de la plaza hasta que nos despidamos y nunca m谩s volvamos a vernos. 

Esa tarde habremos comprendido mucho m谩s que simplemente correr unas burbujas de jab贸n l铆quido con unos amiguitos del barrio; habremos comprendido que cuando damos un paso al frente para cazar alguna pompa de realidad, tan bella y cotizada, tan aparentemente consolidada, se revientan al m铆nimo contacto, se deshacen en nuestras manos cuando pretendemos mirar detr谩s de bambalinas. Habremos entendido que es todo tan fr谩gil que ni siquiera vale la pena escribirlo, salvo que seas un pobre diablo que busque ser escuchado; y as铆, ad infinitum.




Fuente: Lobosuelto.com