October 1, 2021
De parte de Arrezafe
150 puntos de vista


Por desconcertante que
parezca, un estudio de J. S. Hacker y P. Pierson que lleva por nombre
Winner Take all Politics: Public Policy, Political Organization,
and the Precipitous Rise of Top Incomes in the Unites States
, ha
demostrado que el aumento de la desigualdad social y la concentración
cada vez más abusiva de la riqueza en pocas manos en las democracias
capitalistas, lejos de concentrar al electorado sobre las opciones de
voto que defienden la redistribución de la renta y una mayor
justicia social lo hace justamente sobre los partidos que están
llevando a cabo este programa político antisocial que reclama del
ciudadano medio grandes sacrificios personales, altas cotas de
sufrimiento social y la desviación de fondos públicos hacia el
sector privado. Una de las patas de este misterio hay que buscarla,
sin duda, en el sentido que adquiere la propiedad individual pues, en
tanto es enemiga de la igualdad y la justicia, hace que los que
tengan algo, por poco sea, se sientan inmediatamente solidarios con
los que tienen mucho o casi todo, en vez de con los que no tienen
nada.

El planteamiento no deja
de ser absurdo, porque el que tiene poco bien podría pensar que
renunciando a defender la propiedad ésta no se sostendría porque
los que tienen mucho o casi todo son demasiado pocos como para
defenderla, con lo cual todos podrían tenerlo todo. Decía Fermín
Salvochea hace más de un siglo que el comunismo libertario y la
anarquía ya habrían llegado si no fuera por la “fuerza bruta que
los mismos desheredados ponen imbécilmente en manos de aquellos que
les aprietan las cadenas y les oprimen el corazón”. ¿Y que
reciben a cambio? Fermín Salvochea lo tenía claro, reciben la
gracia de ser devorados, de que sea su sangre, sus músculos, sus
huesos y, en fi n, su vida, lo que veamos si miramos con atención
las mansiones, los trajes, las joyas, las catedrales, las cárceles,
los cuarteles y los parlamentos de los capitalistas. Esta es otra de
las patas del enigma. ¿Por qué los que tienen poco, ante una
situación de crisis que puede hacer empeorar aún más su situación,
no responden con una práctica solidaria, común, concertada y
revolucionaria contra los que lo tienen todo y en cambio responden
solicitando líderes y manifestando aún más fervorosamente su ansia
de sumisión? Como niños que buscan a un padre para que cuide de
ellos, los dominados, lejos de cualquier práctica emancipadora, se
echaron en los años treinta en brazos del fascismo igual que hoy lo
hacen en brazos de los partidos al servicio del oligopolio
transnacional. Encontramos aquí la tercera pata de este misterio
sobre el que se asienta el poder de unos y la sumisión de otros,
pues como niños, las masas se manifiestan como irresponsables y por
tanto incapaces de decidir colectivamente sobre su futuro. El
resultado es un mundo enfermo y asustado, ganado por la desconfianza
mutua y la corrupción material y espiritual; con sociedades que ya
no son, que se han fracturado, desintegrado, y en las que la vida ha
sido alienada, transferida hacia lo virtual, enloquecida por el
espectáculo y sus mercaderías hasta alcanzar un estado de
insensibilidad moral absoluto que ha rehabilitado un egoísmo
extremo, capaz de hacer que los problemas personales individuales
borren todos los demás. Un estado en el que todo es justificable
mientras las justificaciones vengan elaboradas desde el poder y sus
aparatos de propaganda, mientras el sacrificio, invariablemente de
los que tienen menos, se plantee como inevitable y conveniente. Un
estado donde la inteligencia, la razón común, se halla en tal grado
de descomposición que es incapaz de distinguir la apatía de la resignación.

Extraído de: El
lenguaje secuestrado
, Antonio Orihuela (2013)

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Fuente: Arrezafe.blogspot.com