November 2, 2021
De parte de Trochando Sin Fronteras
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Trochando Sin Fronteras, noviembre 2 de 2021
“Todo está por las nubes, las carestías nos acercan a un nuevo estallido social”.

Recientemente los panaderos manifestaron que no pueden sostener a pérdida el precio del pan. Exponen que las materias primas incrementaron su costo y por tal razón se ven obligados al alza.

¿Por qué pasa esto?

Para responder esta pregunta podríamos abordarla desde varios factores: Una profunda crisis del capitalismo;  una dependencia alimentaria y económica y el pobre desempeño del sector agropecuario. A continuación trataremos de abordarlos y con ellos responder a anterior pregunta.

Crisis del capital

En el alza en los precios de la canasta básica, debe analizarse desde la crisis del capitalismo que se esconde en la globalización del mercado. Además en sus negocios ficticios o “nuevos paradigmas fiscales”. Paradigmas que nos enredan la cabeza afirmando que todo mañana será mejor.

El mercado mundial asegura su acumulación con nuevos clientes o donde mejor le rente. Se especula que China hoy es el mayor comprador de maíz y soya y que eso ha generado escasez de estos materiales obligando a recurrir al trigo para completar la demanda de comida para animales, principalmente bovinos.

Pero, el problema no es que China compre el maíz y la soya, en el fondo lo que existe es una falta de planificación para satisfacer las necesidades reales de la población mundial. En esta falta de planificación el capitalismo no es capaz resolver estos problemas.

La crisis lleva a crear un telón de confort y embeleso que vende una realidad mientras vivimos en otra. Los altos precios son para sostener la crisis acumulativa y por ahora está direccionada a ser pagada por la clase trabajadora mundial.

Dependencia alimentaria y económica

Colombia al ser un país con dependencia económica se ve abocada al yugo del mercado mundial, capitalizado con la entrada en vigencia de la reglamentación Constitución Política de 1991. Este ordenamiento jurídico dio origen a la apertura económica de Gaviria y luego los Tratados de libre comercio, esto explica el por qué hoy se importa el 99.7 % del trigo, materia principal para la elaboración del pan, sin mencionar otras materias que también se importan como la mantequilla, leche.

Importar leche, trigo o mantequilla a precio internacional, con un peso devaluado y con los altos precios del petróleo, condena a los consumidores a pagar sobre costos al final de la cadena. Pero no solo la importación de alimentos golpea a los colombianos.

Desempeño del sector alimentario

El pobre desempeño del sector agropecuario que no provee las materias primas  y alimentos para las necesidades de la nación. Sumado una dependencia tecnológica en las que se incluye semillas, maquinaria y transferencia. Esta dependencia afecta la producción de alimentos, así como los derivados transformados de estos, afectando toda la canasta familiar.

Estas afectaciones conllevan a un aumento sostenido en los precios de insumos y concentrados que imponen aumento de los costos de producción en el pollo, la carne, los huevos. La tendencia de los precios de los productos está al alza, las escasas monedas adquiridas en él rebusque ya no alcanzan para suplir y adquirir esos productos por parte de la clase trabajadora.

¿Y el precio del pan?

Volviendo al asunto del pan, en principio el alza en los precios del trigo afecta a los panaderos directamente. Pero al final somos los asalariados, las clases populares los que terminamos pagando los platos rotos. En los últimos años la tendencia al alza no tiene retorno, ello nos debería llevar a buscar soluciones conjuntas.

Debemos cuestionarnos por la vergonzosa producción de cereales en el país, ni siquiera llegamos al 1 % del trigo de consumo interno. Ello manifiesta una política agraria y alimentaria errada. Depender de materia prima extrajera en una nación con tierras productivas debe llevarnos a plantear soluciones de corto, mediano y largo plazo.

Movilización como salida

El alza en la canasta básica y en general de todos los bienes de consumo nos tienen a portas de un nuevo estallido social. Debemos entonces radicalizarnos, ir a la raíz de los problemas y buscar soluciones como clase popular o trabajadora.

Pensarnos un país SinHambre es construir modelos que reduzcan la dependencia alimentaria, construyan políticas agrarias y den solución a las necesidades de la clase popular y trabajadora.




Fuente: Trochandosinfronteras.info