July 5, 2021
De parte de Asociacion Germinal
280 puntos de vista


Medios de comunicaci贸n y gobernantes no cesan de enviarnos mensajes, recomendaciones e incluso leyes destinadas a que actuemos para frenar el calentamiento global y salvar el planeta. La pregunta es si de verdad la gente sencilla somos responsables de su deterioro y tenemos en nuestras manos su rescate.

En estos tiempos de sensibilizaci贸n medioambiental, lucha contra el cambio clim谩tico, reducci贸n de gases invernadero y desarrollo sostenible parece que hay un discurso un谩nime destinado a concienciarnos de que abandonemos los coches que funcionan con di茅sel o gasolina y nos compremos uno el茅ctrico, que consumamos la menor carne posible y mejor todav铆a si la abandonamos, que ahorremos energ铆a al m谩ximo, por ejemplo en calefacci贸n o aire acondicionado, que no usemos pl谩sticos; que no viajemos en avi贸n y que separemos para reciclar todos nuestros residuos: org谩nicos, vidrio, pilas, envases, papel鈥 El discurso incluye argumentos del tipo 芦todos somos responsables del deterioro del planeta禄, 芦en nuestra mano est谩 frenar el calentamiento global禄 o 芦t煤 puedes salvar el planeta禄.

No ser茅 yo quien niegue la idoneidad de las recomendaciones, pero es bueno preguntarnos cu谩nto hay de verdad en esos razonamientos de que todos somos responsables y que cambiando yo mis h谩bitos puedo salvar el planeta. Es evidente que ese planteamiento no diferencia responsabilidades, que nos pone a todos al mismo nivel o, dicho de otro modo, disuelve a los grandes responsables en el compromiso de cada uno de nosotros. Y, mucho m谩s, apela a nuestro comportamiento como una obligaci贸n de la que no nos podemos desentender.

驴Somos todos igual de responsables?

Surgen varias preguntas: 驴De verdad somos todos igual de responsables? 驴Seguro que es la gente sencilla y corriente la responsable del futuro del planeta y de evitar el calentamiento global? 驴No querr谩n hacernos olvidar con ese discurso la responsabilidad de algunos para dispersarla en todos?

En Francia el Gobierno, con el objetivo de reducir las emisiones de carbono, aprob贸 la supresi贸n de los vuelos internos de las rutas que puedan cubrirse en tren en un periodo inferior a las dos horas y media. Se trata de una medida razonable, pero tambi茅n hay que recordar que, seg煤n el estudio Estatus de 茅lite: desigualdades globales en vuelos, en Estados Unidos, solo el 12% de las personas realiza el 66% de los vuelos que se producen; en Francia, el 2% de las personas toma la mitad de los vuelos. En China, el 5% de los hogares coge el 40% de los vuelos del pa铆s. En la India, solo el 1% toma el 45% de los vuelos. Es decir, los responsables de las emisiones contaminantes de los aviones son una minor铆a de ricos. Otro estudio de noviembre de 2020 en la revista Global Environmental Change revelaba que solo el 1% de la poblaci贸n mundial fue responsable en 2018 de la mitad de las emisiones de gases de efecto invernadero por parte de la aviaci贸n. Seg煤n la misma investigaci贸n, las aerol铆neas emitieron en ese a帽o mil millones de toneladas de CO2 y se beneficiaron de un subsidio de 84 mil millones de euros al no pagar por el da帽o clim谩tico que causaron. De modo que parece que no somos todos igual de responsables en este tema.

Los superricos

Una investigaci贸n bajo el nombre Medici贸n del impacto ecol贸gico de los ricos: consumo excesivo, desorganizaci贸n ecol贸gica, cr铆menes verdes y justicia, document贸 el papel de los h谩bitos de consumo de los ricos en la desestabilizaci贸n del clima.

Examinaron la huella ecol贸gica que generaban los 芦commodities de lujo禄, concretamente los superyates, las superviviendas, los veh铆culos de lujo y los jets privados. Seg煤n el estudio, 芦tomados en conjunto, la construcci贸n y el uso de estos art铆culos en los Estados Unidos por s铆 solos probablemente crear谩n una huella de CO2 que supere a las de naciones enteras禄. Los analistas llegaron a la conclusi贸n de que cuando una persona tiene mucho m谩s dinero del que necesita para vivir, 芦adquirir propiedades y consumir en exceso se convierte en se帽ales de distinci贸n y, para obtener esas se帽ales, la clase ociosa debe consumir禄. Es por ello que los investigadores no dudan en calificar el consumo excesivo de los ricos como 芦criminal禄 en t茅rminos de da帽o ecol贸gico.

Superyates

Los investigadores estiman que hay alrededor de 300 superyates en funcionamiento por todo el mundo con un precio que oscila entre los treinta y los mil millones de d贸lares. No hace falta mucha imaginaci贸n para adivinar el combustible que necesitan y lo que contaminan. Seg煤n los investigadores, la flota de superyates del mundo consume m谩s de 121 millones de litros de petr贸leo y produce 284.000 toneladas de di贸xido de carbono al a帽o.

Supercasas

Las supercasas de los multimillonarios son igualmente devastadoras para el medio ambiente. El promedio de metros cuadrados de estas casas supera los 3.700, y su precio medio es de poco menos de 28 millones de d贸lares.

No se ha podido calcular la huella ecol贸gica completa de dichas viviendas, pero solo en madera dedujeron que si una casa media requiere la recolecci贸n de 20 谩rboles, una super casa requiere 380 谩rboles. En los estudios medioambientales se define el concepto 鈥渟ecuestro de carbono鈥 a la capacidad de los bosques y la vegetaci贸n para absorber el carbono presente en la atm贸sfera e incorporarlo a trav茅s de la fotos铆ntesis a la masa vegetal. Cuando los humanos eliminamos 谩rboles estamos restando parte de ese secuestro de carbono positivo para el medioambiente. Pues bien, el estudio anteriormente citado establece en 34 toneladas la p茅rdida de secuestro de carbono que provoca una casa promedio, mientras que el casopl贸n de un rico supone una p茅rdida de secuestro de carbono de 645 toneladas. Es una muestra de la huella de carbono que provocan las viviendas de los multimillonarios.

Aviones privados

Tenemos tambi茅n los aviones privados. Seg煤n el estudio, solo en Estados Unidos hay registrados unos 15.000 y operan un total de 17 millones de horas al a帽o. Con un consumo de 1.300 litros de combustible por hora, hagan cuentas. Los usuarios individuales de aviones privados pueden ser responsables de la emisi贸n de hasta 7.500 toneladas de CO2 por a帽o.

Seg煤n la investigaci贸n, toda la naci贸n de Burundi produce menos de la mitad de las emisiones de carbono que la 茅lite de los Estados Unidos solo con sus aviones privados, por no hablar de sus autos de lujo, sus supercasas y sus superyates.

Pero sigamos buscando responsables del deterioro del planeta diferentes de los ciudadanos de la calle. Un estudio de la The Royal Geographical Society y recogido por el portal australiano de la comunidad acad茅mica e investigadora The Conversation calcul贸 la huella de carbono que dejan las fuerzas militares de los Estados Unidos. Llegaron a la conclusi贸n que 芦son uno de los mayores contaminantes de la historia, ya que consumen m谩s combustibles l铆quidos y emiten m谩s gases de efecto invernadero que la mayor铆a de los pa铆ses de tama帽o medio禄. Si fueran un pa铆s, solo su consumo de combustible las situar铆a por encima del consumo de 140 pa铆ses del mundo.

Fuerzas Militares de Estados Unidos

El ej茅rcito norteamericano, adem谩s de las cadenas de suministro empresariales, utilizan una amplia red mundial de buques portacontenedores, camiones y aviones de carga para abastecer sus operaciones de todo lo necesario, desde bombas hasta ayuda humanitaria e hidrocarburos.

En 2017 las fuerzas militares norteamericanas compraron unos 269.230 barriles de petr贸leo al d铆a y emitieron m谩s de 25.000 kilotoneladas de di贸xido de carbono con la quema de esos combustibles. Las Fuerzas A茅reas de los Estados Unidos adquirieron combustible por valor de 4.900 millones de d贸lares, la Armada, 2.800 millones, seguida por el Ej茅rcito (tierra), con 947 millones, y los Marines, con 36 millones.

El estudio denuncia que las emisiones ocasionadas por las fuerzas militares de los Estados Unidos se suelen pasar por alto en los estudios sobre el cambio clim谩tico. Resulta muy dif铆cil obtener datos coherentes del Pent谩gono y los departamentos gubernamentales estadounidenses. De hecho, los Estados Unidos insistieron en que se les eximiera de notificar las emisiones militares en el Protocolo de Kyoto de 1997, algo que se intent贸 subsanar en el Acuerdo de Par铆s.

Gasto militar mundial

Sin duda, la opci贸n no es que los ej茅rcitos se hagan ecol贸gicos, sino que disminuyan. Al igual que la fabricaci贸n de armas. De acuerdo a los nuevos datos del Instituto Internacional de Investigaci贸n para la Paz de Estocolmo (conocido como SIPRI por sus siglas en ingl茅s), el gasto militar mundial en 2020 alcanz贸 los 1,98 billones de d贸lares. EEUU est谩 en el primer lugar del ranking, con un presupuesto de 778.000 millones de d贸lares, mientras que la Uni贸n Europea en su conjunto gast贸 232.000 millones de d贸lares, de los cuales 17.400 millones correspondieron a Espa帽a. Es evidente que si se quiere reducir las emisiones de CO2 y actuar sobre el futuro del planeta esta industria es m谩s importante que lo que hacen muchos ciudadanos.

Mientras el sistema de producci贸n de mercado necesita producir y destruir constantemente, se le echa la culpa al ciudadano y se le responsabiliza del futuro del planeta. Una investigaci贸n de ITV News mostr贸 que Amazon destruye millones de art铆culos sin vender cada a帽o, productos que a menudo son nuevos y no se usan. La filmaci贸n encubierta desde el interior del almac茅n de Dunfermline de Amazon revela la magnitud de los desechos: televisores inteligentes, ordenadores port谩tiles y de mesa, drones, secadores de pelo, aud铆fonos de alta gama, miles de libros, todo clasificado en cajas marcadas con la palabra 芦destruir禄.

Amazon y la destrucci贸n de productos

En una semana de abril, un documento filtrado desde el almac茅n de Dunfermline mostr贸 m谩s de 124.000 art铆culos marcados como 芦destruir禄. Y as铆 todas las semanas, seg煤n un exempleado, algunas de ellas se llega a los 200.000 art铆culos. Y no olvidemos que Dunfermline es solo uno de los 24 centros log铆sticos de Amazon en el Reino Unido.

Lo que es indiscutible es que las culpabilidades sobre el deterioro del planeta son muy dispares. Seg煤n estudio de Oxfam y el Instituto del Medio Ambiente de Estocolmo del pasado a帽o, el 1% m谩s rico de la poblaci贸n mundial ha sido responsable de m谩s del doble de la contaminaci贸n por carbono que la mitad m谩s pobre de la humanidad, conformada por 3.100 millones de personas.

Y la tendencia es que los m谩s pobres siguen bajando sus emisiones y los ricos subi茅ndolas, incluso dentro de los pa铆ses ricos. Mientras que la mitad m谩s pobre de la poblaci贸n europea redujo sus emisiones en casi un cuarto 鈥攍o que supone un 24%鈥 y aquellas personas con ingresos medios lo hicieron en un 13%, el 10% m谩s rico de la poblaci贸n europea increment贸 sus emisiones en un 3%. El 1% m谩s rico las increment贸 en un 5%.

Que mi padre no coma carne

En conclusi贸n. En nombre del ecologismo y para salvar el planeta existe toda una campa帽a mundial que sugiere que mi padre, que vivi贸 el hambre y la precariedad en la posguerra espa帽ola, no coma un filete a la plancha. O que no ponga la caldera de calefacci贸n de gasoil, que es la 煤nica que tiene porque era la que se vend铆a hace 25 a帽os y no puede ahorrar para cambiar de sistema. Algo parecido con el coche, a pensionistas o jornaleros que viven en zonas rurales donde no existen transportes p煤blicos, muchos retirados al inicio de la pandemia, en nombre del medioambiente, se les sube el precio del gasoil de sus veh铆culos mientras se destinan millones para que los adinerados reciban subvenciones por comprarse un coche el茅ctrico. Un coche el茅ctrico que, en virtud de las nuevas tarifas, pagar谩n el kilovatio de carga tres veces menos que el kilovatio del ama de casa cuando ponga el horno.

Mientras las empresas siguen produciendo y vendiendo con envases y embalajes innecesarios, y destruyendo stocks que no pueden vender, a los ciudadanos se les exige, chip de control incluido, que separen esas toneladas de residuos. Incluso, los ayuntamientos premian a los que m谩s reciclen. No a los ciudadanos que generen menos residuos, sino a los que generen m谩s y los metan en los contenedores de las empresas que cobran por reciclar, o decir que reciclan.

Fabricar tus compresas reciclables

Los medios de comunicaci贸n animan a que los j贸venes recojan los muebles de la basura y un centro social del Ayuntamiento de Madrid organiza un curso para que las mujeres se fabriquen sus compresas de tela y las reutilicen.

Se le pide a ciudadanos humildes que viven hacinados en ciudades dormitorio que recurran a huertos de autoconsumo o compren frutas y verduras ecol贸gicas que valen tres veces m谩s en lugar de las ofertas del hipermercado, a que compren productos hechos a mano de artesanos en lugar de los baratos industriales, que desembolsen 20.000 euros para un coche el茅ctrico porque el Estado les pagar谩 otros 10.000, que paguen 5.000 euros por colocar paneles solares en su vivienda, que paguen por circular por carreteras nacionales construidas con dinero p煤blico y por las bolsas de pl谩stico del supermercado, que se compren una casa moderna, sostenible y aislada del fr铆o y del calor y no una de segunda mano de veinte a帽os de antig眉edad que es a lo m谩s que pueden aspirar, que compren electrodom茅sticos de m谩xima calificaci贸n energ茅tica aunque sean m谩s caros. Olvidan que la mayor铆a de la gente vive con lo m铆nimo, no renueva sus electrodom茅sticos o coches mientras sigan funcionando, no hace reformas en su vivienda mientras puedan aguantar, compra lo que encuentra m谩s barato sin poder pensar ni origen ni medioambiente, y recurre al mercado de segunda mano como opci贸n m谩s econ贸mica.

Sensibilizarnos pero se帽alar a los responsables

Y mientras se exige eso a los ciudadanos sencillos, hemos repasado los 15.000 aviones privados que hay censados en Estados Unidos consumiendo combustible como todo un pa铆s de 脕frica, millonarios con casas que han necesitado talar 380 谩rboles para ser construidas, 300 superyates que arrojan 284.000 toneladas de di贸xido de carbono al a帽o y un ej茅rcito estadounidense que consume m谩s petr贸leo que 140 pa铆ses del mundo.

Sin duda es bueno que nos sensibilicemos con la necesidad de poner freno al calentamiento global y a la destrucci贸n del medioambiente y que tomemos medidas en nuestra vida cotidiana; pero que no nos enga帽en diciendo que la salvaci贸n del planeta es responsabilidad de todos y que en nuestra mano est谩 el futuro del ecosistema.

Insistir en que algunos son mucho m谩s responsables que la gran mayor铆a de la ciudadan铆a no tiene como objeto justificar que nos desentendamos del problema, al contrario, la intenci贸n es identificar a los culpables y que exijamos que se tomen medidas contra su impunidad y crimen medioambiental.




Fuente: Asociaciongerminal.org