December 6, 2020
De parte de La Haine
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La decisi贸n de la AP demuestra que no cuenta con ning煤n medio de presi贸n real. La 煤nica opci贸n que le queda es decidir si acepta o si se niega a cooperar con el sionismo

La Autoridad Palestina (AP) est谩 ayudando otra vez a Israel en su ocupaci贸n militar. Seg煤n el alto representante de la AP Hussein al Sheij, la decisi贸n se ha tomado tras recibir de Israel el compromiso de que respetar谩 los acuerdos anteriores.

驴Por qu茅 se ha revocado la decisi贸n de detener la 鈥渃ooperaci贸n en materia de seguridad鈥 y otras relaciones con Israel adoptada hace seis meses? Un factor importante es que la vida se ha vuelto cada vez m谩s dif铆cil para los y las palestinas. Como consecuencia de esa decisi贸n la AP dej贸 de recibir los derechos arancelarios y otros ingresos fiscales palestinos que recauda Israel. Constituyen aproximadamente dos tercios del presupuesto de la AP. Sin ellos no se ha podido pagar a los funcionarios p煤blicos palestinos desde entonces.

Otro factor es la victoria de Joe Biden en las elecciones presidenciales de EEUU. La AP espera que despu茅s dela oposici贸n de Donald Trump, Biden les sea menos hostil. The New York Times ya ha informado que la AP est谩 dispuesta a hacer concesiones para poder entrar de nuevo en negociaciones con Israel con el patrocinio estadounidense. De ser cierto, la AP estar铆a dispuesta a modificar su legislaci贸n sobre asistencia a los presos y presas palestinas.

Con ello, la AP capitular铆a ante la exigencia israel铆 de que deje de proporcionar subsidios a muchos prisioneros. Aunque esas ayudas son esenciales para garantizar la supervivencia de los presos y presas y de sus familias, Israel y su red de lobby las definen desde hace tiempo como recompensas por 鈥渢errorismo鈥, que es el t茅rmino que utiliza Israel para describir muchas de las acciones de resistencia contra la ocupaci贸n y contra el sistema de apartheid que impone a los y las palestinas.

Tambi茅n se apunta que la AP estar铆a dispuesta a dejar de ser miembro de organismos internacionales o de firmar acuerdos internacionales. Otra medida posible es que modifique los libros de texto escolares para complacer a Israel y a sus grupos de presi贸n, que alegan que la educaci贸n de los ni帽os y ni帽as palestinas promueve la incitaci贸n al odio.

Puede que la AP quiera presentar estas medidas ante Biden y la administraci贸n que est谩 formando estos d铆as como gestos de 鈥渂uena voluntad鈥. Pero los y las palestinos las considerar谩n como una vejaci贸n m谩s de la AP para aplacar a quien nos oprime, Israel.

La decisi贸n de la AP de reanudar la ayuda a Israel demuestra que no cuenta con ning煤n medio de presi贸n real. La 煤nica opci贸n que le queda es decidir si acepta o si se niega a cooperar con Israel.

Las fuerzas de la Autoridad Palestina frustran la resistencia a la ocupaci贸n militar del r茅gimen de Israel.

Se le han adelantado

Mohammed Shtayeh, primer ministro de la AP, ha insistido en que independientemente de los acuerdos que Israel alcance con terceros, a los israel铆es solo les 鈥渃onfortar谩鈥 la paz con los palestinos.
Se refer铆a a que desde que la AP anunci贸 el cese de su cooperaci贸n, EAU, Sud谩n y Bahrein han normalizado las relaciones con Israel.

Este mensaje revela qu茅 hay realmente detr谩s de la decisi贸n de volver a ayudar a Israel. A la AP le inquieta que los Estados 谩rabes se le hayan adelantado y le hayan dejado atr谩s. No parece que la normalizaci贸n le cree ninguna objeci贸n de principios. M谩s bien critica que se haya producido a sus espaldas.

Es cierto que la AP se despach贸 con un comunicado de indignaci贸n ante el despliegue de normalizaciones. Y hasta tom贸 alguna acci贸n simb贸lica al llamar a los embajadores de la AP en EAU y Bahrein. Pero la indignaci贸n no le dur贸 mucho. Al mismo tiempo que anunciaba que reanudaba la cooperaci贸n con Israel envi贸 de nuevo a sus embajadores a Bahrein y a EAU.

Desde su creaci贸n en 1994 la AP ha trabajado estrechamente con los gobiernos 谩rabes. Es cierto que ha habido excepciones. La m谩s notable durante los primeros a帽os de este siglo, cuando Yaser Arafat era presidente de la AP y fue blanco directo del ej茅rcito israel铆 al bombardear su complejo presidencial de la ciudad de Ramala, en Cisjordania. EEUU apoy贸 la brutalidad de Israel pero los dirigentes 谩rabes no mostraron oposici贸n alguna. Hab铆an marginado a Arafat.

Cuando el entonces presidente estadounidense George W. Bush, pidi贸 la destituci贸n de Arafat en 2002, los gobiernos 谩rabes respondieron con una defensa simb贸lica de su liderazgo. Sus relaciones con Arafat siguieron siendo tensas hasta que muri贸 (muy probablemente envenenado) en 2004.

El segundo desacuerdo notable entre la AP y los pa铆ses 谩rabes se produjo a ra铆z de la conferencia que la administraci贸n Trump celebr贸 en Bahrein el a帽o pasado, en la que se lanz贸 una nueva iniciativa para impulsar la econom铆a palestina. En realidad se dise帽贸 como un proyecto pro-israel铆 en el que se dejaba fuera los derechos palestinos. Aunque la AP boicote贸 la conferencia fueron varios los gobiernos 谩rabes que asistieron.

Antes de que Trump se convirtiera en presidente, y a pesar de que el stablishment de Washington est谩 claramente a favor de Israel, los anteriores gobiernos de EEUU al menos transmit铆an la impresi贸n de tratar a la AP como un actor relevante.

Trump cambi贸 eso. Durante su presidencia EEUU ignor贸 a la AP. Intent贸 reforzar los v铆nculos ya estrechos entre Israel y algunos gobiernos 谩rabes sin que Israel se viera por ello obligado a hacer ninguna concesi贸n en pro de la justicia para los y las palestinas.

La AP se ha sentido cada vez m谩s marginada en los 煤ltimos cuatro a帽os. Sus dirigentes probablemente han temido incluso que se estuvieran discutiendo alternativas a su existencia.

Aliviar las cargas de Israel

Y los temores no parecen infundados. Israel, despu茅s de todo, ha formalizado las relaciones con EAU. El asesor de los emirat铆es en los 煤ltimos a帽os ha sido Muhammad Dahlan, 鈥渉ombre fuerte鈥 palestino, como se le llama, conocido por su disposici贸n a comportarse violentamente con su propio pueblo con tal de complacer a Occidente. Dahlan se ha convertido en el mayor adversario de Mahmud Abbas.

Para entender correctamente la conducta de la AP es necesario examinar las circunstancias de su establecimiento. Se cre贸 en el marco de los Acuerdos de Oslo firmados entre Israel y la OLP en la d茅cada de 1990. Es el producto de un acuerdo que ha permitido a Israel seguir robando impunemente las tierras palestinas.

La AP carece de base pol铆tica, econ贸mica o popular para enfrentarse a Israel. No en vano la consecuencia de la 鈥渃oordinaci贸n en materia de seguridad鈥 ha sido que la AP ha reprimido a las y los palestinos que se enfrentan directamente a Israel. La AP nunca ha podido ejercer una verdadera soberan铆a sobre ninguna parte de Palestina. Por lo tanto, no ha podido establecer un Estado viable. Las afirmaciones de sus diplom谩ticos de que representan al 鈥淓stado de Palestina鈥 son enga帽osas.

Subordinado

En virtud de los Acuerdos de Oslo la AP se ha encargado de administrar el 18% de Cisjordania ocupada. Lo que significa que su autoridad se extiende 煤nicamente sobre el 4% de la Palestina hist贸rica. En teor铆a, la AP est谩 a cargo de las cuestiones de seguridad en algunas ciudades y pueblos de Cisjordania. La realidad es que la AP siempre ha estado subordinada a Israel.

Los palestinos que viven en la zona donde la AP es supuestamente responsable de la seguridad suelen ser testigos de incursiones sistem谩ticas de las fuerzas israel铆es. Por otra parte, al poner bajo la jurisdicci贸n de la AP zonas densamente pobladas de Cisjordania, Israel sali贸 beneficiado porque pudo desembarazarse de la carga de tener que administrar directamente las necesidades de los palestinos.

A Israel se le permiti贸 retener el control total de alrededor del 60% de Cisjordania. La construcci贸n de asentamientos 鈥搕odos ellos ilegales seg煤n el derecho internacional鈥 se ha intensificado en esa zona.

Aunque Israel ha otorgado a la AP un control muy limitado de recursos naturales y de tierras de cultivo ha mantenido el control sobre los cruces fronterizos.

En el Protocolo [Econ贸mico] de Par铆s de 1994 se estableci贸 que Israel recaudara los derechos de aduana e impuestos sobre las mercanc铆as importadas a Cisjordania y Gaza a trav茅s de Israel. Esos ingresos se transfieren luego a la AP, que depende mucho de ellos. El resultado es que la econom铆a palestina ha seguido siendo reh茅n de la ocupaci贸n israel铆. Israel, por extensi贸n, ha podido explotar a la AP para obtener beneficios pol铆ticos.

Los acuerdos de cooperaci贸n en materia de seguridad fueron un regalo muy valioso para Israel. En virtud de ellos la AP pasa informaci贸n a Israel sobre los palestinos que resisten a la ocupaci贸n. Las fuerzas de la AP se han jactado del gran n煤mero de operaciones contra Israel que se han frustrado gracias a su cooperaci贸n. Los organizadores de esas operaciones han sido encarcelados.

Es importante subrayar asimismo que la 鈥渃ooperaci贸n en materia de seguridad鈥 no se detuvo realmente hace seis meses. Tan pronto como la AP anunci贸 que suspend铆a formalmente esa cooperaci贸n envi贸 se帽ales que constataban que la cooperaci贸n continuar铆a.

Tras el establecimiento de la AP muchas de sus figuras m谩s relevantes empezaron a tener negocios. Cobraban sueldos muy altos e Israel adem谩s les daba un trato especial, por ejemplo, concedi茅ndoles permisos de viaje sin dilaciones. En los primeros a帽os de este siglo, se desat贸 un gran esc谩ndalo en el que participaron figuras de alto nivel de la AP involucradas en la importaci贸n de cemento de Egipto para que Israel pudiera utilizarlo mientras constru铆a su enorme muro de separaci贸n en Cisjordania.

La propia familia de Mahmud Abbas ha aprovechado la oportunidad para enriquecerse. Dos de sus hijos dirigen empresas muy rentables que operan en Cisjordania y en varios pa铆ses 谩rabes.

Vinculada a una 茅lite palestina muy beneficiada de sus relaciones con Israel, la AP ha dado muestras de su af谩n por mantener cierta estabilidad para que se preserven los intereses de la 茅lite. Como resultado, ha disminuido el margen de la AP para decir 鈥渘o鈥 a Israel.

La dominaci贸n pol铆tica, militar y econ贸mica de Israel, junto con los deseos de la AP de proteger los intereses de una 茅lite, han librado a la AP de la m铆nima fuerza revolucionaria que pudiera haber tenido en el pasado.

La estructura de la AP ha ayudado a que Israel mantenga la ocupaci贸n y la construcci贸n y expansi贸n de asentamientos. Ha abandonado cuestiones centrales relacionadas con los derechos de los y las palestinas, como el derecho al retorno de los refugiados y el estatuto de Jerusal茅n.

Durante la primera Intifada, Israel se encontr贸 con una resistencia popular generalizada en Cisjordania. Mediante la 鈥渃ooperaci贸n en materia de seguridad鈥 la AP vuelve a unirse a Israel para suprimir la resistencia.

En comparaci贸n con los 煤ltimos a帽os 80 y principios de los 90, Israel est谩 disfrutando de una edad de oro. La AP contribuye a que sus costos por la ocupaci贸n sean m铆nimos.

electronicintifada.net. Traducido del ingl茅s para Rebeli贸n de Loles Oliv谩n Hij贸. Extractado por La Haine.




Fuente: Lahaine.org