February 28, 2022
De parte de SAS Madrid
209 puntos de vista

Los m茅dicos siguen observando at贸nitos las consecuencias que provoca en el cuerpo pasar la infecci贸n por SARS-CoV-2, incluso si es leve o asintom谩tica. Aunque todav铆a hay mucho por conocer, los estudios cient铆ficos apuntan a que la llamada COVID persistente no es solo una prolongaci贸n de los s铆ntomas de la infecci贸n (cefalea o mialgias), sino un abanico ampl铆simo de nuevas afecciones multisist茅micas y multiorg谩nicas. Una especie de nueva enfermedad cr贸nica despu茅s de la infecci贸n con afectaciones neurol贸gicas, psicol贸gicas, cardiovasculares, digestivas, oftamol贸gicas… y as铆 hasta 201 identificadas por la Sociedad Espa帽ola de M茅dicos de Familia (SEMG).

“Encontramos s铆ntomas, como las palpitaciones, que son frecuentes y no tienen que ver con la infecci贸n aguda. Esta ya la conocemos, sabemos c贸mo tratarla, incluso tambi茅n las secuelas de la COVID-19 grave como las fibrosis. El problema de la COVID persistente es que todav铆a no tenemos claro c贸mo diagnosticarla, ni c贸mo tratarla ni cu谩nto va a durar”, explica David L贸pez Calero, cardi贸logo en el hospital universitario de Salamanca y responsable de una de las primeras consultas para tratar long covid de Espa帽a. El diagn贸stico, asegura, sigue haci茅ndose “por descarte”.

Las afectaciones que provoca la COVID persistente no se ven normalmente en las pruebas. Hay disnea o palpitaciones pero no se aprecia nada en el electrocardiograma que indique infarto o trombo. “Estamos ante una enfermedad que no podemos demostrar con pruebas convencionales porque se trata de una alteraci贸n no conocida que produce patolog铆a”, se帽ala la doctora Pilar Rodr铆guez Ledo, vicepresidenta de la SEMG. “Las hacemos para descartar otras cosas, mandamos much铆simas y eso sobrecarga el sistema”, cuenta Ilduara Pintos, m茅dica del servicio de Medicina Interna del hospital Puerta de Hierro, que subraya la “ansiedad” con la que llegan los pacientes a su consulta. No parece que tengan nada, pero no se encuentran bien.

Aunque en algunas anal铆ticas, prosigue Pintos, se puede ver que personas sin colesterol o tensi贸n alta ahora la tienen. O aquellas que ten铆an el nivel controlado con un f谩rmaco “ahora necesitan dos”. Desde el principio de la pandemia se confirm贸 que el SARS-CoV-2 pod铆a da帽ar el coraz贸n en los casos graves durante al infecci贸n con trombos, inflamaci贸n o insuficiencia. Ahora un macroestudio publicado por la revista Nature revela que tambi茅n tras la infecci贸n hay m谩s peligro cardiovascular.

Los datos se han extra铆do a trav茅s del seguimiento durante un a帽o de 150.000 veteranos estadounidenses que hab铆an pasado la COVID-19 junto a 11 millones m谩s que no, como grupos de control, y han sorprendido por su contundencia a los cardi贸logos. Por ejemplo, el riesgo de fallo cardiaco es un 72% mayor en los positivos frente a los que nunca estuvieron infectados. Crece en todos los grupos de edad y sexos. Independientemente de las patolog铆as previas y tambi茅n en casos en los que no se pas贸 la infecci贸n con gravedad, aunque aumenta en este perfil el peligro de afectaci贸n.

Hay que tener en cuenta que cuando se hizo el estudio la mayor铆a de personas no estaban vacunadas, pero en todo caso la investigaci贸n abre la puerta puerta a considerar la COVID-19 como un factor de riesgo en s铆 misma. “Es una clara evidencia del da帽o cardiovascular a largo plazo. Cosas similares podr铆an estar pasando en el cerebro y en otros 贸rganos, lo que dar铆a lugar a s铆ntomas caracter铆sticos de la long Covid, incluida la niebla mental”, asegur贸 a Science el autor principal Ziyad Al-Aly, epidemi贸logo de la Universidad de Washington en St. Louis.

Para Rodr铆guez Ledo, todo forma parte de lo mismo: “La COVID persistente no es tanto de s铆ntomas sino de la enfermedad porque en el organismo se producen una serie de respuestas a la infecci贸n aguda que se mantienen en el cuerpo y esa respuesta es la responsable de las complicaciones”. “Independientemente de la infecci贸n en la fase aguda, se produce una persistencia de la alteraci贸n en tu organismo, pero eso no quiere decir que sea la misma afectaci贸n”, a帽ade.

De la lista de 201 s铆ntomas que maneja la SEMG, los m谩s frecuentes son la astenia (95,9%), la cefalea o dolor de cabeza (86,5%), las mialgias o dolores musculares (82,8%), la disnea (79,3%) y la diarrea (70,8%). Tambi茅n picor en los ojos (56,8%), ca铆da de pelo (56,2%), la aparici贸n de hematomas sin darnos golpes (38,4%). Hay uno muy destacado por su prevalencia que tiene poco que ver con el proceso agudo de infecci贸n: el bajo estado de 谩nimo se repite en el 86,2% de los casos.

“No podemos achacar que el virus sea la causa, m谩s bien que el estado de 谩nimo sea consecuencia de la no posibilidad de retornar a la normalidad. Esta es la hip贸tesis m谩s razonable”, apunta Rodr铆guez Ledo. La doctora Pintos ve a muchos pacientes con afectaciones psicol贸gicas y constata los pocos recursos para atenderlos. “Tenemos esperas de ocho meses, solo me cogen a los m谩s graves, a los que tienen conductas autol铆ticas”, lamenta.

La etiolog铆a, la gran inc贸gnita

El gran agujero de conocimiento est谩 en la etiolog铆a, es decir, las causas. C贸mo se puede explicar que el virus cause esta panoplia variad铆sima de s铆ntomas, m谩s all谩 de las secuelas f铆sicas de las personas a las que las personas les ha derivado en enfermedad grave. “En la patogenia nos queda mucho por investigar. Hay un da帽o agudo durante la enfermedad que puede producir, por ejemplo, necrosis en los pulmones y eso deriva en una disnea con fibrosis. Hasta aqu铆 tiene sentido, pero hay otros s铆ntomas que no pueden explicarse de esta manera”, contaba el m茅dico internista Miguel Marcos en este podcast de la Sociedad Espa帽ola de Cardiolog铆a.

Hay tres hip贸tesis sobre la mesa. La primera es la persistencia del virus en el organismo, una hip贸tesis “atractiva”, seg煤n Marcos, porque si se demuestra replicaci贸n “permitir铆a un tratamiento”. Ya hay algunos estudios que han podido localizar virus “acantonado, entero o fraccionado” que sigue prolongando la infecci贸n, como en el tubo digestivo o el nervio olfatorio, aporta Rodr铆guez Ledo. O sea, remanentes de virus en diferentes tejidos del cuerpo.

La segunda teor铆a es el desencadenamiento de una “tormenta inflamatoria” debido a la infecci贸n, y una tercera, la existencia de autoanticuerpos, que “perturban la funci贸n inmune” de las prote铆nas a las que atacan “y deterioran el control” del virus. La m茅dica Pinto lo explica as铆: “Si hay un tigre, nuestro cuerpo se activa: aumenta la frecuencia cardiaca y la respiratoria, los m煤sculos se tensan… y el sistema lo apagamos cuando el peligro desaparece. El coronavirus puso en marcha esa activaci贸n pero el cuerpo sigue estando en alerta meses despu茅s. Eso hace que los pacientes sientan una activaci贸n excesiva, incluso sensaci贸n de ansiedad”.

Esta v铆a de la inmunidad, dice L贸pez Calero, explica que muchas mujeres j贸venes acaben con cuatros heterog茅neos. “Respondieron bien ante el virus y eso fue beneficioso en alg煤n momento, pero la activaci贸n duradera del sistema inmune provoca esos s铆ntomas”. Todas las m茅dicas consultadas coinciden en que el perfil m谩s habitual son mujeres de entre 40 y 55 a帽os que no precisaron ingreso cuando pasaron la infecci贸n. Por otro lado, hay algunas investigaciones que vinculan un mayor riesgo de COVID persistente con la composici贸n de microbioma intestinal.

Los casos de la sexta ola, por llegar

Los estudiosos de esta nueva enfermedad cr贸nica est谩n expectantes sobre c贸mo repercutir谩 la sexta ola en la prevalencia de la COVID persistente. Hasta ahora afecta en torno al 10% de los infectados. “La mayor parte de pacientes son de la primera ola y han llegado a la consulta tras muchos meses de s铆ntomas. Ahora tenemos menos nuevos, pero no s茅 si es que son menos realmente o ya lo puede manejar mejor Atenci贸n Primaria y se deriva en menor medida”, aduce Pintos, que asegura que tiene m谩s pacientes con long COVID que “con secuelas” tras un COVID grave.

Los de la sexta ola, agrega Rodr铆guez Ledo, “todav铆a no han llegado porque se define como la incapacidad de volver a la normalidad tres meses despu茅s de la infecci贸n, pero va a ser definitivo para ver qu茅 pasa y c贸mo puede comprometer el sistema”. Hay una esperanza de que las cargas virales vayan siendo m谩s bajas y las respuestas inmunol贸gicas menos alteradas, dice la m茅dica, pero habr谩 que esperar. “Si la prevalencia es la misma con tant铆simos contagios, vamos a vernos ante un problema”, zanja.

Enlace relacionado ElDiario.es (27/02/2022).




Fuente: Sasmadrid.org