April 7, 2021
De parte de Kurdistan America Latina
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Al llegar a la mayor铆a de edad como ni帽a kurda en Ir谩n, aprend铆 desde el principio que estar viva era un acto de subversi贸n. Pertenezco a un pueblo que ha sido objeto de repetidos genocidios. Desde que los aliados volvieron a dibujar el mapa de Oriente Medio, despu茅s de la Primera Guerra Mundial, hemos sido atacados por cuatro estados atroces, que nos han percibido como amenazas -por lo cual debemos aniquilados-, y nunca humanos. As铆 sucede desde la masacre de Dersim, de 1937 a 1938 a manos del gobierno turco, el genocidio de Anfal de Saddam Hussein en Irak, en 1986 y 1988, y las ejecuciones en curso en Ir谩n.

Me criaron con historias silenciosas de masacres y c贸mo las sobrevivimos. C贸mo los soldados estatales, incluso la milicia voluntaria, vinieron a nuestras ciudades y pueblos para matarnos, y para m谩s que matarnos. Nos gasearon, incendiaron nuestras aldeas, violaron a nuestras mujeres, fusilaron a los padres ante los grandes ojos de sus hijos鈥 y m谩s, mucho m谩s.

Aquellos de nosotras que sobrevivimos a ser borradas f铆sicamente de nuestras vidas, enfrentamos la destrucci贸n cultural. Los estados que nos gobernaban nos dec铆an que no exist铆amos, o si exist铆amos 茅ramos simplemente como nos denominaron: Turqu铆a llam贸 los turcos de las monta帽as; Ir谩n llam贸 鈥渕ofsid filarz鈥: corruptores en la tierra. Aquellos que lucharon contra la agresi贸n estatal, fueron etiquetados como terroristas.

A medida que los padres kurdos intentaron proteger a su descendencia ante las pol铆ticas de aniquilar o asimilar, perdimos gradualmente partes de nuestra herencia y desarrollamos una disonancia cognitiva entre generaciones, que ten铆an dificultades para comunicarse. Nuestro idioma y nuestra historia fueron prohibidos, nuestro dolor fue ridiculizado y usado en nuestra contra; nuestros opresores nos negaron y definieron, nos redujeron a subhumanos, en formas que destrozaron nuestro orgullo y dignidad.

A pesar de todo eso, o quiz谩s a causa de ello, los kurdos se han convertido en maestros de la resurrecci贸n desde las cenizas. Nuestra condici贸n de ap谩tridas nos mat贸 pero tambi茅n nos ense帽贸 a resucitar. No es de extra帽ar que nuestro mantra m谩s com煤n, especialmente en Rojava, haya sido 鈥淏arxodan Jiana鈥: la resistencia es vida.

Para resistir/existir me he apoyado en las artes. La literatura ha sido mi refugio, mi soporte vital, pero mi b煤squeda para encontrarme en ella result贸 in煤til. Al crecer como analfabeta y, por lo tanto, alejada de la lengua y la literatura kurdas, busqu茅 mi reflejo en la literatura persa, y mundial en ingl茅s. Pero nunca encontr茅 a nadie remotamente similar a m铆. Nadie hab铆a escrito a las mujeres kurdas en la literatura. Tuvimos que hacerlo nosotras mismas. Gan茅 una beca para obtener mi Maestr铆a en Ingl茅s y Escritura Creativa, en la Universidad de Windsor, en Canad谩.

As铆 comenzaron mis a帽os de escribir en el exilio. Puse sangre y sudor en la elaboraci贸n de cuentos de mujeres iran铆es modernas, y publiqu茅 Ecos de la otra tierra, que pas贸 a ser nominada al premio Frank O鈥機onnor de relatos cortos en 2011. Y pas茅 los siguientes nueve a帽os escribiendo mi primera novela Daughters of Smoke and Fire, que fue publicada por The Overlook Press en los Estados Unidos y Harper Collins en Canad谩 al comienzo de la pandemia. El libro de bolsillo se publicar谩 en mayo de 2021.

Como muchas otras kurdas de la di谩spora, aprend铆 a leer y escribir en mi lengua materna y aprend铆 mi historia y mi pol铆tica. Busqu茅 las historias de mujeres kurdas que simult谩neamente hab铆an luchado contra la opresi贸n 茅tnica y de g茅nero y ten铆an voz: mujeres como Leyla Zana y otras parlamentarias, alcaldesas y l铆deres que fueron elegidas pero encarceladas, que soportaron la tortura sexual m谩s s谩dica y aun as铆 enviaron mensajes de valent铆a y determinaci贸n desde detr谩s de las rejas. En la literatura kurda y en la vida real, hay mujeres y hombres kurdos poderosos, como la maestra ejecutada Farzad Kamangar, cuya vida fue la inspiraci贸n de mi novela; o como el encarcelado Selahttin Demirtas, que ha sido llamado el Obama kurdo; todos viven vidas complejas y resistentes.

Los kurdos han podido gobernar su propia 谩rea desde que se levant贸 el pu帽o de hierro del r茅gimen sirio de su regi贸n, en 2012, cuando puso la atenci贸n en aplastar un levantamiento en el sur del pa铆s. Unas 11.000 vidas se perdieron en el esfuerzo por derrotar al Estado Isl谩mico, y las im谩genes generalizadas de combatientes kurdas se volvieron virales en los medios internacionales. Cuando Rojava lleg贸 a existir, en 2012, se convirti贸 en mi para铆so recuperado. Lo que dio esperanza y valor a mi escritura fue el tipo de sociedad que crearon los kurdos: un enclave de base, democr谩tico, feminista, 茅tnicamente inclusivo y ecol贸gicamente sostenible. Se prohibi贸 el matrimonio infantil, el matrimonio forzado y la poligamia, y crearon comunas donde las mujeres ten铆an poder de veto.

Rojava, este oasis en una regi贸n vol谩til, aunque imperfecta, fue otra de las principales razones por las que cre铆 que pod铆a crear personajes que encontraran y emplearan la agencia contra los horrores de los genocidios, las ejecuciones y las traiciones. La existencia en Rojava de la liberaci贸n de la mujer, el confederalismo democr谩tico y el ambientalismo, un modelo que no solo los kurdos, sino el mundo necesita, ha sido la realidad kurda m谩s inspiradora. Los personajes que hab铆a creado en mi novela saltaron de la p谩gina y vivieron en Rojava. Hijas del humo y el fuego, que se entrelaza con 50 a帽os de historia kurda moderna, cuenta la historia de tres ni帽os kurdos que crecieron juntos, Leila, Chia y Shiler, pero que encontraron diferentes medios para desafiar la inexistencia: un bol铆grafo, una c谩mara, una pistola.

Pero luego, la invasi贸n ocurri贸 en octubre. Mientras 400.000 habitantes fueron desplazados, quemados, asesinados y traumatizados, la desesperanza se apoder贸 de m铆. Vi que todo lo que es bueno, correcto y posible, se destruye o se usa como moneda de cambio entre los pol铆ticos.

Entre los videos horribles y otras pruebas de los cr铆menes de guerra de Turqu铆a que han surgido desde la invasi贸n de Siria por parte de ese pa铆s, uno, en particular, me hizo a帽icos por dentro.

Una pol铆tica kurda de 35 a帽os, Hevrin Khalaf, que hab铆a estado trabajando para fomentar la cooperaci贸n kurdo-谩rabe en la Siria de posguerra, es sacada de su autom贸vil y golpeada violentamente con objetos met谩licos. Las im谩genes muestran a milicianos respaldados por Turqu铆a gritando insultos mientras la asesinan. La arrastran por el pelo hasta que su piel se despega de su cuero cabelludo. Los principales medios de comunicaci贸n de Turqu铆a transmitieron con orgullo el asesinato como una 鈥渙peraci贸n exitosa de neutralizaci贸n鈥 de una 鈥渢errorista鈥.

Para una escritora kurdo en el exilio como yo, esto no fue simplemente otro video sangriento e inhumano en las redes sociales. Abri贸 mi dolor hist贸rico y el trauma intergeneracional y me trag贸 viva. Me sent铆 paralizada durante varios d铆as y noches.

Aun as铆, ser una escritora kurda se trata de renacimiento y resistencia. La precaria vida de los kurdos ha viajado a trav茅s de la historia y seguir谩 haci茅ndolo. Si hago lo que s茅 hacer, al menos, puedo demostrar que incluso en la era de los estados-naci贸n, los kurdos ap谩tridas importan y somos tan complicados, importantes, imperfectos, divertidos y fascinantes como cualquier otro grupo humano. Quiz谩s si recordamos nuestra humanidad, la de los kurdos, la de todos, podemos crear pol铆ticas globales que reflejen eso.

FUENTE: Ava Homa / Syrian Democratic Times / Traducci贸n y edici贸n: Kurdist谩n Am茅rica Latina

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Fuente: Kurdistanamericalatina.org