November 29, 2020
De parte de Amor Y Rabia
1,158 puntos de vista

Por Patrick Basham, director de The Democracy Institute

Decir en voz alta que le parecen extra帽os los resultados de las elecciones presidenciales de 2020 es invitar a la burla. Debes ser un loco o un te贸rico de la conspiraci贸n. T谩chame de chiflado, entonces. Trabajo haciendo encuestas de opini贸n y estas elecciones me parecen profundamente desconcertantes. Tambi茅n creo que la campa帽a de Trump todav铆a est谩 en su derecho de impugnar los recuentos de votos. Algo muy extra帽o sucedi贸 en la democracia estadounidense en las primeras horas del mi茅rcoles 4 de noviembre y los d铆as siguientes. Es razonable que muchos estadounidenses quieran saber exactamente qu茅.

Primero, considere algunos hechos. El presidente Trump recibi贸 m谩s votos que cualquier presidente en ejercicio en busca de la reelecci贸n. Obtuvo 11 millones de votos m谩s que en 2016, el tercer aumento de votos m谩s grande en la historia de EEUU de un presidente en ejercicio que busca la reelecci贸n. A modo de comparaci贸n, el presidente Obama fue reelegido c贸modamente en 2012 con 3,5 millones de votos menos de los que recibi贸 en 2008.

El n煤mero de votos a favor de Trump aument贸 mucho porque, seg煤n las encuestas a pie de urna, tuvo mejores resultados en muchos grupos demogr谩ficos clave. El 95% de los republicanos votaron por 茅l. Tuvo resultados extraordinariamente buenos entre los hombres blancos de clase trabajadora del campo.

Obtuvo la mayor proporci贸n entre todos los votos minoritarios que ha recibido un candidato republicano desde 1960. Trump aument贸 su apoyo entre los votantes negros en un 50% durante 2016. A nivel nacional, el apoyo de los negros a Joe Biden cay贸 muy por debajo del 90%, nivel por debajo del cual los candidatos presidenciales dem贸cratas normalmente pierden.

Trump aument贸 su participaci贸n en el voto hispano nacional en un 35%. Es aritm茅ticamente imposible que un candidato presidencial dem贸crata gane Florida, Arizona, Nevada y Nuevo M茅xico con el 60% o menos del voto hispano del pa铆s. Los Bellwether states (estados de referencia o indicadores de la tendencia en las elecciones, AyR) tendieron a煤n m谩s que en 2016 en favor de Trump. Florida, Ohio e Iowa desafiaron las encuestas de los medios estadounidenses (que de manera un谩nime antes de las elecciones aseguraban que Biden iba a obtener una victoria masiva en las elecciones, motivo por el que han quedado desprestigiadas por partidistas, AyR) y dieron grandes victorias a Trump. Desde 1852, solo Richard Nixon ha perdido la elecci贸n presidencial en el colegio electoral tras ganar este tr铆o de estados, y esa derrota de 1960 frente a John F. Kennedy sigue siendo objeto de gran sospechas de fraude.

Los estados del medio oeste de Michigan, Pensilvania y Wisconsin siempre giran en la misma direcci贸n que Ohio e Iowa, sus compa帽eros regionales. Ohio tambi茅n se balancea en la misma direcci贸n que Florida. Los recuentos actuales muestran que, m谩s all谩 de algunas ciudades, el Cintur贸n de 脫xido (Rust Belt, antiguo coraz贸n de la industria pesada de EEUU que ha quedado diezmado tras la falta de inversiones y la deslocalizaci贸n neoliberal de empresas a China en los 70 y 80, AyR) se inclin贸 en favor de Trump. Sin embargo, Biden lidera en Michigan, Pensilvania y Wisconsin debido a una aparente avalancha de votos negros en Detroit, Filadelfia y Milwaukee. El margen ‘ganador’ de Biden se debe casi en su totalidad a esos votantes en estas ciudades, ya que casualmente su voto negro se dispar贸 solo en justo aquellos lugares necesarios para asegurar su victoria. No recibi贸 niveles comparables de apoyo entre grupos demogr谩ficos similares en otros estados comparables, lo cual es muy inusual para el vencedor de las elecciones presidenciales.

Se nos dice que Biden gan贸 m谩s votos a nivel nacional que cualquier candidato presidencial en la historia de EEUU. Pero gan贸 un m铆nimo hist贸rico de 17% de todos los condados del pa铆s; tan s贸lo gan贸 524 condados, a diferencia de los 873 condados que gan贸 Obama en 2008. Y, sin embargo, de alguna manera Biden logr贸 superar en votos totales a Obama.

Los candidatos presidenciales victoriosos, especialmente los que desaf铆an al presidente en funciones, suelen tener empujar al voto a otros candidatos de su partido (efecto conocido como down-ballot coattails, AyR). Esto no ocurri贸 con Biden. Los republicanos mantienen el control del Senado y han disfrutaron de una ‘ola roja’ (el rojo es el color del Partido Republicano, AyR) en la C谩mara de Representantes, donde obtuvieron una gran cantidad de esca帽os y ganaron todos los 27 en los que el resultado no estaba claro. El partido de Trump no perdi贸 el control de ni una sola legislatura estatal y, de hecho, logr贸 avances a nivel estatal.

Otra anomal铆a se encuentra en la comparaci贸n entre los datos de las encuestas y los datos que no se obtienen mediante encuestas. Estos 煤ltimos incluyen: tendencias en el registro de votantes de partidos; los votos de los candidatos en sus primarias; el entusiasmo que produce cada candidato; el n煤mero de seguidores en las redes sociales; los ratings en emisiones y medios digitales; las b煤squedas en la red; el n煤mero de donantes (especialmente los peque帽os); y el n煤mero de personas que apuestan por cada candidato.

A pesar de los malos resultados recientes, las encuestas acad茅micas y de los medios de comunicaci贸n tienen un impresionante r茅cord de un 80% de 茅xito en predecir al ganador en la era moderna. Pero, cuando las encuestas se equivocan, las m茅tricas de datos distintos a los de las encuestas no lo hacen; estos 煤ltimos tienen un r茅cord del 100% en predecir al ganador. Todas las m茅tricas  de datos distintos a los de las encuestas pronosticaron la reelecci贸n de Trump. Para que Trump perdiera estas elecciones, las encuestas mainstream deber铆an de haber acertado, pero no fue as铆 (de manera un谩nime pronosticaban una ‘ola azul’ que dar铆a una victoria espectacular a Biden, en lugar del ajustado resultado oficial, AyR). Adem谩s, para que Trump perdiera, no solo una o m谩s de las m茅tricas de datos distintos a los de las encuestas ten铆an que estar equivocadas por primera vez, sino que todas ten铆an que estar equivocadas, y al mismo tiempo; no es un resultado imposible, pero si extremadamente improbable.

Los patrones de votaci贸n at铆picos unidos con fallos de pron贸sticos en las encuestas y de las m茅tricas de datos distintos a los de las encuestas deber铆an hacer que los observadores reflexionasen. Al misterio se suma una cascada de informaci贸n sobre la extra帽a manera en que se acumularon y contaron las papeletas electorales.

Las siguientes peculiaridades tambi茅n carecen de explicaciones convincentes:

  1. A 煤ltima hora de la noche de las elecciones, con Trump c贸modamente por delante en los datos del recuento, muchos estados swing (cuyo resultado no estaba claro, AyR) dejaron de contar las papeletas. En la mayor铆a de los casos, los observadores fueron apartados de las instalaciones de recuento. El recuento generalmente continu贸 sin que los observadores estuvieran presentes.
  2. Los recuentos de votos estad铆sticamente anormales fueron la nueva normalidad cuando se reanud贸 el recuento. Eran inusualmente grandes en tama帽o (cientos de miles) y ten铆an una relaci贸n Biden-Trump inusualmente alta (90 por ciento o m谩s a favor de Biden).
  3. Se contaron las papeletas que llegaron tarde. En Pensilvania, 23.000 papeletas de voto en ausencia (de personas que no votan en persona sino por correo, AyR) tienen fechas de devoluci贸n por correo imposibles y otras 86.000 tienen fechas de devoluci贸n tan extraordinarias que plantean serias dudas.
  4. La falta de coincidencia de las firmas de las papeletas de votaci贸n por correo. La destrucci贸n del correo en sobres de votaci贸n, que deben contener las firmas.
  5. Tasas hist贸ricamente bajas de votos inv谩lidos por errores de votos en ausencia, a pesar de un aumento masivo del voto por correo. Es tan estrecho el margen de Biden para ganar que, como observa el analista pol铆tico Robert Barnes, “si los estados simplemente impusieran la misma tasa de votos inv谩lidos de votantes ausentes que las elecciones recientes, entonces Trump ganar铆a las elecciones”.
  6. Votos desaparecidos. En el condado de Delaware, Pensilvania, faltan 50.000 votos guardados en 47 tarjetas USB.
  7. Votantes no residentes. El Voter Integrity Project de Matt Braynard estima que en Goorgia votaron 20.312 personas que no cumpl铆an los requisitos de residencia necesarios para votar. En Georgia, el margen de Biden para ganar a Trump es de 12.670 votos
  8. Graves defectos en la “cadena de custodia” de los votos. Direcciones residenciales no v谩lidas. N煤mero r茅cord de personas muertas votando. Papeletas en perfectas condiciones y sin la menor arruga, es decir, que no se han enviado por correo en sobres como exige la ley.
  9. Anomal铆as estad铆sticas. En Georgia, Biden super贸 a Trump con el 89% de los votos contados. Para los siguientes 53 lotes de papeletas contados, Biden lider贸 a Trump por el mismo margen exacto de entre el 50,05% al 49,95% en cada uno de los lotes de papeletas. Es particularmente desconcertante que todas las anomal铆as estad铆sticas y de recuento de votos favorecieran a Biden. Tanto si el motivo fue un simple error humano o una actividad malintencionada, o una combinaci贸n de ambas, lo que est谩 claro es que sucedi贸 algo raro.

Si usted cree que solo los chiflados tienen preocupaciones leg铆timas sobre estos errores y afirmaciones, tal vez el chiflado sea usted.




Fuente: Noticiasayr.blogspot.com