March 29, 2021
De parte de Nodo50
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Son dos casos que van a ejercer de hitos en la historia del tratamiento judicial y medi谩tico de la violencia machista. En 1997, Ana Orantes acudi贸 a la televisi贸n a contar que, durante cuatro d茅cadas de matrimonio, hab铆a sido maltratada por su marido con puntual regularidad: la agarraba del pelo para estrellarla contra una pared, le propinaba patadas en el est贸mago, pu帽etazos, puntapi茅s, bofetones, trataba de estrangularla y hasta llegaba a sentarla en una silla para sacudirle con un palo. Sus ocho hijos sobrevivientes, tres mujeres y cinco varones, crecieron entre hostigamientos, desprecios, palizas, tocamientos e intentos de agresi贸n sexual. El menor de todos los hermanos intent贸 tirarse por la ventana cuando ten铆a 7 a帽os.

Cuando su marido estallaba en c贸lera, Ana Orantes cog铆a a sus hijos y sal铆a corriendo de casa sin destino conocido: nadie quer铆a acogerlos pese a la violencia de aquel (o quiz谩 debido precisamente a ella). Ni siquiera sus propios parientes les daban cobijo, optando tambi茅n por no interferir en el problema. Alrededor de 1972, Orantes decidi贸 querellarse contra su marido: quince veces se present贸 en el cuartelillo. 鈥淓sas son peleas normales en la familia鈥, le dec铆an los agentes de la Guardia Civil que la atend铆an. Tras la aprobaci贸n de la ley del divorcio, trat贸 de separarse en varias ocasiones, hasta que en 1996, lo logr贸.

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驴Por qu茅 fue a televisi贸n a contar la mala vida que segu铆a sufriendo, ya que su ex marido viv铆a en la misma casa que ella y la persecuci贸n y los insultos continuaban? A帽os despu茅s de su asesinato, su hija Raquel cont贸 que vio la oportunidad de desahogarse, de tener un altavoz en el que contar el sufrimiento que en ese momento solo conoc铆an ella misma y sus hijos. En realidad lo conoc铆an todos, todo su pueblo, toda su familia, las fuerzas del orden y el juez de paz, pero no lo reconoc铆an. El 17 de diciembre, pocos d铆as despu茅s de que el mundo se enterara del martirio al que hab铆a sido sometida, su ex marido acuchill贸, la roci贸 de gasolina y la quem贸 viva. Seg煤n dijeron algunos testigos, le indign贸 que Ana contara que hab铆a mantenido econ贸micamente a la familia gracias a su tienda de comestibles.

鈥淣os preocupa que los estereotipos y prejuicios de g茅nero as铆 como la ausencia de una perspectiva de g茅nero y de un an谩lisis interseccional de la discriminaci贸n contra la mujer obstaculicen el acceso a la justicia por parte de las mujeres y ni帽as v铆ctimas de delitos sexuales, impidi茅ndoles obtener un recurso efectivo鈥. Dubravka 艩imonovic, relatora especial sobre la violencia contra la mujer de Naciones Unidas, y Elizabeth Broderick, presidenta-relatora del grupo de trabajo sobre la discriminaci贸n contra las mujeres y las ni帽as de la misma instituci贸n, en carta al Gobierno de Espa帽a,

驴Por qu茅 ha acudido Roc铆o Carrasco a la televisi贸n para contar, tambi茅n, su caso de violencia machista? Lo ha confesado ella misma: por una necesidad de reconocimiento a su maltrato. Ni la sociedad ni las instancias judiciales ni gran parte de su propia familia han dado credibilidad a su relato de violencia. La denegaci贸n de reconocimiento por parte de los jueces no significa que no sea v铆ctima de malos tratos, sino que estos no han sido probados. A los efectos de la calle, sin embargo, la conclusi贸n que se sigue de una sentencia as铆 es que ha acusado indebidamente un hombre inocente. Por tanto, miente. Se constata el relato de la parte contraria: que es mala, mala madre, mala mujer.

La declaraci贸n de Roc铆o Carrasco ante el juez ha sido central, como lo suele ser la de las v铆ctimas de violencia machista, una violencia que se producen en la intimidad del hogar. De hecho, muchas veces su testimonio es la 煤nica prueba de cargo, de forma que las mujeres sobrellevan el doble papel de testigos y v铆ctimas. Precisamente por esta doble condici贸n, varios jueces se han pedido un estatuto jur铆dico espec铆fico, con distinciones respecto al testigo en sentido estricto en cuanto al deber y dispensa de declarar, entre otras cuestiones. Se trata de reclamar, un sistema probatorio que se adapte a las particularidades de los delitos relacionados con la violencia de g茅nero. De momento, solo se ha conseguido un plus de consideraci贸n para la v铆ctima-testigo que se traduce en el que pueda declarar acompa帽ada, pero sin ning煤n reflejo en sus derecho procesales.

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Hasta marzo de 2019, las declaraciones de las v铆ctimas que se presentaban como 煤nica prueba de cargo en un proceso penal de violencia de g茅nero eran examinadas en funci贸n de tres par谩metros: falta de credibilidad intersubjetiva (por caracter铆sticas f铆sicas o ps铆quicas, dependencias de alcohol o estupefacientes, m贸viles espurios鈥); verosimilitud del testimonio (que sea l贸gico y coherente) y persistencia en la incriminaci贸n (que el testimonio sea detallado, consistente y no se contradiga, dentro de los l铆mites de la afectaci贸n psicol贸gica que sufren las v铆ctimas). Sin embargo, la sentencia 119/2019 del 6 de marzo del Tribunal Supremo sienta una nueva jurisprudencia que cambia las reglas de consideraci贸n judicial de estos testimonios. Desde entonces, el juez ha de considerar los siguientes factores:

  • Seguridad en la declaraci贸n ante el Tribunal
  • Concreci贸n en el relato de los hechos ocurridos objeto de la causa
  • Claridad expositiva ante el Tribunal
  • Lenguaje gestual de convicci贸n. Este elemento es de gran importancia y se caracteriza por la forma en que la v铆ctima se expresa desde el punto de vista de los 鈥済estos鈥 con los que se acompa帽a en su declaraci贸n ante el Tribunal
  • Seriedad expositiva que aleja la creencia del Tribunal de unrelato figurado, con fabulaciones, o poco cre铆ble
  • Expresividad descriptiva en el relato de los hechos ocurridos
  • Ausencia de contradicciones y concordancia del iter relatado de los hechos
  • Ausencia de lagunas en el relato de exposici贸n que pueda llevar a dudas de su credibilidad
  • La declaraci贸n no debe ser fragmentada
  • Debe desprenderse un relato 铆ntegro de los hechos y no fraccionado acerca de lo que le interese declarar y ocultar lo que le beneficie acerca de lo ocurrido
  • Debe contar tanto lo que a ella y su posici贸n beneficia como lo que le perjudica

Alicia Gonz谩lez Monje, profesora Ayudante de Derecho Procesal en la Universidad de Salamanca, ha investigado c贸mo ha impactado en las v铆ctimas la nueva jurisprudencia que el Tribunal Supremo dispone en su sentencia 119/2019 de 6 de marzo. Para no extendernos, esto es lo que escribe en las conclusiones de su art铆culo 鈥淟a declaraci贸n de la v铆ctima de violencia de g茅nero como 煤nica prueba de cargo: 煤ltimas tendencias jurisprudenciales en Espa帽a鈥, publicado en la Revista Brasile帽a de Derecho Procesal Penal, en diciembre de 2020.

鈥淧or lo que respecta espec铆ficamente a la v铆ctima de un delito de violencia de g茅nero, a nuestro juicio, estos criterios colocan a la misma en una posici贸n a煤n m谩s dif铆cil de la que ya de por s铆 tiene en el proceso penal. Pensamos en aquella mujer que ha sufrido malos tratos a manos de su pareja o ex pareja, y a la que ahora no le bastar谩 con relatar lo ocurrido ante la autoridad judicial, sino que adem谩s, por mor de la mencionada sentencia, deber谩 hacerlo de una determinada manera para resultar cre铆ble.

En definitiva, consideramos que el Tribunal Supremo espa帽ol ha ca铆do en el propio estereotipo que pretende evitar. Entendemos que los factores se帽alados no responden m谩s que a lo que se espera de una mujer v铆ctima de violencia de g茅nero, conformando as铆 un estereotipo en s铆 mismo, obviando las peculiares caracter铆sticas que concurren en este tipo de delitos, y que llevan a que las respuestas que dan las v铆ctimas de los mismos no sean las que pudieran esperarse en la v铆ctima de cualquier otro delito. Lo normal es que la v铆ctima de violencia de g茅nero se sienta insegura y nerviosa al narrar los hechos; no s贸lo por la presencia, en la mayor铆a de los casos, del maltratador en la misma sala, sino por otros factores de sentido com煤n, como la incertidumbre de ser cre铆da, el hecho de llevar hasta la justicia al padre de sus hijos, o al hombre que ha amado y con el que ha compartido su vida, el tener que contar ante unos extra帽os detalles 铆ntimos de su relaci贸n, etc.

Los operadores jur铆dicos que trabajan y han trabajado en el campo de la violencia de g茅nero saben lo complicado que es conseguir que la v铆ctima reviva lo sucedido en el acto del juicio, que se mantenga firme en su decisi贸n de declarar, como para ahora tener que 鈥渋nstruirla鈥 sobre una forma de contarlo o sobre los gestos que debe o no debe hacer para resultar cre铆ble.

Sin duda, los par谩metros introducidos por la sentencia del Tribunal Supremo 119/2019, de 6 de marzo, facilitan la labor del juzgador en la valoraci贸n de la declaraci贸n de las v铆ctimas, pero tambi茅n es cierto que colocan a estas en una inc贸moda posici贸n al percibir que su declaraci贸n ha de alcanzar determinados est谩ndares para resultar cre铆ble, un temor, por otro lado, muy generalizado en la pr谩ctica entre las v铆ctimas de violencia de g茅nero.

Tenemos que tener en cuenta que, si elevamos la presi贸n sobre la v铆ctima de violencia de g茅nero o, m谩s concretamente, si la v铆ctima percibe una mayor dificultad en la posici贸n que ocupa en el proceso penal, habremos emprendido el camino contrario a su necesario empoderamiento, el cual se evidencia como imprescindible para conseguir que se mantenga en el proceso y que el mismo concluya con una sentencia condenatoria鈥.

Las v铆ctimas deben, hoy m谩s que nunca, performar a una v铆ctima-tipo. Si esto no se consigue, si el testimonio no se hace valer, se desvanece el reconocimiento y la legitimidad, un aspecto que forma parte de la reparaci贸n que merecen todas las v铆ctimas. En el documento 鈥淧rincipios y directrices b谩sicos sobre el derecho de las v铆ctimas de violaciones manifiestas de las normas internacionales de derechos humanos y de violaciones graves del derecho internacional humanitario a interponer recursos y obtener reparaciones鈥, la Oficina del Alto Comisionado en Derechos Humanos de las Naciones Unidas cita la necesidad de 鈥渦na disculpa p煤blica que incluya el reconocimiento de los hechos y la aceptaci贸n de responsabilidades鈥 en los procesos de reparaci贸n de las v铆ctimas. En la gu铆a 鈥淎ctuaciones locales para la reparaci贸n para las v铆ctimas de violencia machista鈥 de Emakunde-Instituto Vasco de la Mujer y EUDEL-Asociaci贸n de Municipios Vascos, se explica que el derecho que tienen las v铆ctimas-supervivientes de la violencia machista a contar con el apoyo y la atenci贸n integral de la administraci贸n p煤blica incluye, al menos:

  • Una indemnizaci贸n proporcionada en un plazo razonable por los da帽os y perjuicios econ贸micamente evaluables.
  • El reconocimiento de la verdad o satisfacci贸n, mediante acciones p煤blicas de rechazo a la violencia y dando reconocimiento y voz a las supervivientes.
  • La garant铆a de no repetici贸n, poniendo la atenci贸n en quien ha causado el da帽o.

Y eso es lo que buscan las mujeres que van a la televisi贸n a contar sus casos de violencia machista.




Fuente: Genericidios.wordpress.com