August 7, 2022
De parte de Nodo50
69 puntos de vista

Los capitalistas pol铆ticos de Rusia lanzaron la guerra para sobrevivir como clase, seguir acumulando riqueza por medio de la explotaci贸n del Estado, dice Volodymyr Ishchenko, profesor investigador asociado en el Instituto de Estudios Europeos Orientales de la Freie Universit盲t Berlin. Sin embargo, esta guerra, en funci贸n de lo que ocurra en el campo de batalla, tambi茅n puede provocar la ca铆da o una transformaci贸n radical de todo el orden postsovi茅tico.

A finales de febrero afirmaste en un art铆culo que la invasi贸n rusa de Ucrania podr铆a desestabilizar el orden social de Rusia. 驴Qu茅 piensas ahora, tras cinco meses de guerra?

Creo que vemos que Rusia, en efecto, puede experimentar cambios profundos mientras trata de ganar, o por lo menos poner fin a esta guerra mediante un acuerdo no humillante. Asimismo, nos percatamos de que el tipo de orden que exist铆a en la Rusia postsovi茅tica y las sociedades postsovi茅ticas, en general, simplemente es insostenible a largo plazo. Requiere cambios fundamentales; de lo contrario, puede que se desmorone.

La pol铆tica postsovi茅tica ha sido c铆nica, pragm谩tica y no ideol贸gica, sin movimientos masivos ni partidos movilizadores, con las relaciones patrono-cliente que dominan la elite. El mismo modelo se aplic贸 a las relaciones entre la elite y la sociedad. Los reg铆menes autoritarios se apoyaban en unas masas despolitizadas. Esto puede acabar a resultas de esta guerra.

Lo que viene ahora es muy diferente de lo que les ha servido de base de apoyo en los 煤ltimos a帽os. En pol铆tica, el r茅gimen se vuelve m谩s represivo contra ciertos grupos, pero al mismo tiempo trata de movilizar la implicaci贸n pol铆tica activa de otros grupos en apoyo a la guerra y al gobierno. Tambi茅n est谩n consolidando la elite pol铆tica alrededor del Kremlin.

Hay asimismo una dimensi贸n econ贸mica. En alg煤n momento quedar铆a claro que la clase dominante rusa no puede apoyarse 煤nicamente en medidas represivas y necesitar铆a empezar a comprar la lealtad de la ciudadan铆a com煤n mediante alguna pol铆tica redistributiva. Aumentan las voces que apoyan esto en c铆rculos expertos rusos.

Aparte de esto, el r茅gimen se tornar铆a m谩s ideol贸gico. El apoyo a la guerra en Rusia es actualmente m谩s pasivo y apol铆tico que activo, ideol贸gico y entusiasta. Esto significa que solo puede durar mientras la guerra no afecte a la vida cotidiana, mientras no haya demasiadas bajas y el impacto de las sanciones no se haya acumulado hasta el punto cr铆tico en que la gente com煤n lo note en su vida cotidiana. Pero entonces tendr铆an que explicar mucho mejor para qu茅 hab铆an emprendido esta guerra. Tendr铆an que explicar por qu茅 han muerto tantos soldados rusos en esta guerra, por qu茅 han matado a tanta gente ucraniana y por qu茅 la poblaci贸n rusa en general est谩 sufriendo a causa de las sanciones.

S铆, dicen en la ciudadan铆a rusa que Occidente trata de destruir el conjunto de Rusia. Los ataques indiscriminados a todo lo ruso y las discusiones sobre el desmantelamiento o el debilitamiento de Rusia nutren, por supuesto, la propaganda del Kremlin. No obstante, hasta ahora no ha permitido convertir un apoyo m谩s bien pasivo a la invasi贸n en una movilizaci贸n masiva a favor de la guerra en Rusia. La mayor铆a de rusas y rusos no sienten realmente esa amenaza existencial que el Kremlin trata de infundirles. Esto requerir铆a una ideolog铆a m谩s articulada y coherente que Putin en realidad no necesitaba hasta ahora.

Has dicho que la elite putiniana tendr铆a que explicar de alguna manera a la sociedad qu茅 est谩 ocurriendo, que se ver谩 forzada, tal vez, a introducir alg煤n cambio desde arriba. 驴Qu茅 pasa si este proceso de cambio se descontrola?

De momento, lo que dijo Putin sobre los objetivos de la guerra podr铆a interpretarse de muchas maneras. Por ejemplo, 驴qu茅 significa desnazificaci贸n? Puede significar pr谩cticamente cualquier cosa, desde la destrucci贸n total del Estado ucraniano hasta la eliminaci贸n de la identidad ucraniana. En efecto, algunas voces rusas apuntan a este extremo. Sin embargo, en funci贸n del resultado de la guerra, Putin podr铆a presentar el logro de la desnazificac贸n en forma de cierta legislaci贸n en defensa de la lengua rusa en Ucrania, una interpretaci贸n que tambi茅n se ha comentado en los medios. El abanico de posibilidades es muy amplio, pero a largo plazo requerir铆a que los dirigentes rusos fueran m谩s concretos y no se limitaran a ofrecer unos significantes vacuos como desnazificaci贸n, sino dando alguna respuesta concreta a la pregunta de qu茅 implica.

Esto tiene que ver con la crisis de la ideolog铆a postsovi茅tica. Este es el motivo, por cierto, de que Rusia saque a relucir ahora tanto el simbolismo sovi茅tico: las banderas rojas, el restablecimiento de las estatuas descomunistizadas de Lenin en las ciudades capturadas. Treinta a帽os despu茅s del colapso de la URSS siguen sin tener otros s铆mbolos significativos y potentes, por mucho que est茅n muy lejos de las creencias de la elite rusa. Ni siquiera los necesitaban para la sociedad despolitizada y la pol铆tica de patrocinio, pero ahora necesitan desarrollar nuevos s铆mbolos y una ideolog铆a significativa.

Ah铆 es donde interviene la dial茅ctica. Puede que la camarilla dirigente rusa est茅 sembrando ahora las semillas de una oposici贸n m谩s consciente, masiva, arraigada en las clases subalternas y mucho m谩s peligrosa que la que jam谩s ha conocido ning煤n pa铆s postsovi茅tico, incluidas las revoluciones postsovi茅ticas o las movilizaciones de la oposici贸n rusa inspirada por Navalny, que ha contado con un apoyo bastante exiguo.

As铆, a corto plazo, las consecuencias de la guerra pueden redundar en contra de los intereses de algunos oligarcas rusos que pierden sus propiedades en Occidente. A medio plazo, la camarilla dirigente rusa consolida su poder y transforma el r茅gimen pol铆tico en una entidad m谩s estable. A largo plazo crean las condiciones para su propia ca铆da.

Dijiste que no esperabas la guerra, al igual que muchos otros observadores, incluida yo. 驴Podemos explicar ahora por qu茅 la clase dominante rusa decidi贸 iniciar esta guerra y qu茅 esperaba conseguir, aparte de la consolidaci贸n de su poder en Rusia?

Para ser exactos, yo pensaba que la invasi贸n a gran escala era improbable, pero preve铆a que el fracaso de la diplomacia coercitiva rusa podr铆a dar pie a una escalada militar que primero se limitar铆a al Donb谩s y despu茅s a intentos m谩s lentos, graduales, h铆bridos de desestabilizar, desmantelar y anexionar parte de Ucrania, de acuerdo con la llamada t谩ctica del corte de rodajas del salchich贸n. Tambi茅n el gobierno ucraniano y, creo, la mayor铆a de soci贸logos especializados en la regi贸n postsovi茅tica preve铆an algo parecido.

Alrededor de un mes despu茅s del comienzo, la ofensiva se volvi贸 lenta, gradual y circunscrita al Donb谩s, ya que el Kremlin no reuni贸 las fuerzas para una operaci贸n eficaz a mayor escala contra Ucrania y no prepar贸 a la sociedad rusa para una movilizaci贸n masiva. Ahora sabemos que el factor determinante de la decisi贸n de Putin de correr el riesgo de una invasi贸n a gran escala fue la labor realmente deficiente de los servicios de inteligencia rusos, tanto en el an谩lisis de la sociedad ucraniana como en el reclutamiento de traidores ucranianos que se supon铆a deb铆an cambiar de bando el mismo d铆a de la invasi贸n y asegurar la ausencia de toda resistencia a las tropas limitadas de Rusia.

Deber铆amos formular m谩s preguntas sobre las apuestas anal铆ticas y los prop贸sitos de las personas de Occidente que manifestaron predicciones estrafalarias sobre la capacidad de Rusia de tomar Kyiv u ocupar la mayor parte de Ucrania en pocos d铆as o semanas. En cualquier caso, la guerra en esta forma o en otra diferente redunda en inter茅s de la clase dominante rusa. Hoy por hoy discrepo de quienes tratan de explicarla por alguna adscripci贸n fan谩tica de la camarilla dirigente rusa a una ideolog铆a imperialista. Esta clase de pol铆tica ha sido hasta ahora extremadamente rara entre las clases dirigentes postsovi茅ticas.

Se trata de una guerra que sirve a los intereses colectivos racionales de la clase dominante rusa. Es para ella una lucha por la supervivencia. Tratan de presentar la guerra como una lucha por la supervivencia de Rusia, pero en el fondo lo que est谩 en juego es la supervivencia de esta fracci贸n muy concreta de la clase capitalista, los capitalistas pol铆ticos. Su principal ventaja pol铆tica radica en las prestaciones selectivas, a menudo informales, del Estado (mucha gente lo llama corrupci贸n), pero no, por ejemplo, una innovaci贸n tecnol贸gica o una fuerza de trabajo muy barata.

Recuerda que la llamada anticorrupci贸n ha sido una parte crucial, por no decir la m谩s importante, de la agenda de las instituciones occidentales con respecto a los pa铆ses postsovi茅ticos y del poder blando prooccidental en la regi贸n postsovi茅tica, encarnado por sociedades civiles oenegeizadas. Mira los requisitos del estatuto de pa铆s candidato de Ucrania para entrar en la UE; pr谩cticamente todos tienen que ver con la corrupci贸n. Anticorrupci贸n significa la eliminaci贸n de los capitalistas pol铆ticos como clase. Transparencia son las reglas que benefician al capital transnacional m谩s fuerte por encima del capital nacional. No era posible incorporar a los capitalistas pol铆ticos postsovi茅ticos a la elite global sin domesticarlo, obligarle a aceptar las reglas del juego y su posici贸n inferior, o simplemente privarle de su principal ventaja competitiva.

Adem谩s, hab铆a otra amenaza que asomaba en el horizonte: la crisis de los reg铆menes bonapartistas postsovi茅ticos. El poder autoritario personalista es fundamentalmente fr谩gil. Cuando los l铆deres envejecen, surge el problema de la sucesi贸n, para la cual no existen reglas claras de traspaso del poder, ninguna ideolog铆a articulada a la que deba adherirse el nuevo l铆der, ning煤n partido o movimiento ideol贸gico en que hubiera podido socializarse el nuevo l铆der. El problema de la sucesi贸n es en general el punto de vulnerabilidad. Los conflictos internos en el seno de la elite pueden escalar peligrosamente y son probables las revueltas desde abajo, como las que se produjeron hace poco en Bielorrusia y Kazajist谩n.

Ninguna de las revoluciones postsovi茅ticas, llamadas maidanes, supusieron una amenaza social popular para los capitalistas pol铆ticos postsovi茅ticos como clase social. Tan solo sustituyeron en el poder a unas facciones de la misma clase por otras, y con ello no hicieron sino intensificar la crisis de representaci贸n pol铆tica. Al mismo tiempo, tambi茅n debilitaron el Estado y volvieron a los capitalistas pol铆ticos postsovi茅ticos m谩s vulnerables a las presiones del capital transnacional, tanto directa como indirectamente, a trav茅s de la sociedad civil oenegeizada prooccidental, como ocurri贸 en Ucrania tras la revoluci贸n euromaidan de 2014.

Con la guerra, los capitalistas pol铆ticos rusos tratan de suprimir algunas amenazas existenciales con ayuda de la fuerza militar y aprovechar la oportunidad para consolidar su poder en un r茅gimen pol铆tico m谩s articulado ideol贸gicamente y movilizacionista. Lo que est谩 en juego ahora es la existencia de un centro soberano de acumulaci贸n de capital en el espacio postsovi茅tico. La otra salida es la desintegraci贸n y la realineaci贸n de las elites postsovi茅ticas con los centros de poder de la UE, EE UU y China.

驴Qu茅 podemos decir de la clase dominante ucraniana? 驴Qui茅n compone esta clase? 驴Qu茅 ha detr谩s del t茅rmino oligarcas ucranianos y cu谩l es el inter茅s de clase primordial de estas personas?

Los oligarcas ucranianos son el mismo tipo de capitalistas pol铆ticos que emergieron durante el colapso postsovi茅tico. En los primeros a帽os de la d茅cada de 1990, la elite sovi茅tica ucraniana (la llamada nomenklatura) estableci贸 una alianza temporal con la intelectualidad nacionalista ucraniana para legitimar su reclamaci贸n de una parte del Estado sovi茅tico en proceso de desintegraci贸n. Esta alianza result贸 ser fr谩gil, ya que esta exigencia no iba a satisfacerse con el mero disfraz nacional simb贸lico del poder de las elites postsovi茅ticas.

Al mismo tiempo, los capitalistas pol铆ticos emergentes en la Ucrania independiente no lograron dotar al Estado ucraniano de un significado propio y de un proyecto de desarrollo nacional bajo su liderazgo pol铆tico diferenciado de las ideolog铆as dominantes en la sociedad civil nacionalista-neoliberal. En este sentido, Ucrania comparti贸 la crisis de hegemon铆a postsovi茅tica con otros fragmentos de la URSS.

La m谩s reciente de ellas 鈥搇a revoluci贸n euromaidan en 2014鈥 sac贸 a la luz la existencia de dos facciones de la clase dominante ucraniana. Se formaron mucho antes, pero la euromaidan agudiz贸 sus estrategias pol铆ticas.

Una de estas facciones adopt贸 una postura abiertamente confrontacionista frente a la amenaza del capital transnacional, agravada por el debilitamiento del Estado ucraniano y la mayor dependencia e influencia de las potencias occidentales. Trat贸 de movilizar a la opini贸n p煤blica contra las ONG financiadas por Occidente y su llamada agenda anticorrupci贸n. La sociedad civil nacionalista atac贸 en general a esta parte de la oligarqu铆a ucraniana tach谩ndola de prorrusa, pese a que m谩s bien propugnaba restablecer la soberan铆a de Ucrania en un intento de legitimar la defensa de sus respectivos intereses, buscando el equilibrio entre las clases dominantes occidentales y la rusa; esta fue la pol铆tica exterior que sol铆a seguir Ucrania la mayor parte del tiempo antes de la euromaidan.

Conviene se帽alar que para verg眉enza de muchos analistas y periodistas occidentales que dieron por buena la calificaci贸n de prorrusos por parte de los nacionalistas y medios ucranianos, pr谩cticamente ninguna figura importante de este bando aplaudi贸 la invasi贸n dura. No es extra帽o. La parte del le贸n de sus activos se halla en Ucrania y en Occidente. Sus votantes se encuentran en Ucrania. Nunca han sido prorrusos, sino pro-s铆-mismos y siempre han tratado de adquirir la representaci贸n de gran parte de la sociedad ucraniana. Estos ucranianos ten铆an muy buenas razones para mostrarse esc茅pticos con respecto a las ideolog铆as nacionalistas y neoliberales de la sociedad civil de clase media. Y, como es comprensible, ahora no est谩n contentos viendo sus vidas y sus hogares destruidos por la invasi贸n. Hay colaboracionistas, pero aparte de las poqu铆simas excepciones son figuras mas bien marginales.

El problema de esta facci贸n de los capitalistas pol铆ticos estriba ahora en que no pueden basarse en la estrategia confrontacionista durante la guerra y est谩n perdiendo sus posiciones pol铆ticas. Un gran segmento diferente de la clase dominante ucraniana adopt贸 una estrategia opuesta, acomodaticia, con respecto al capital transnacional. Han tratado de presentarse como figuras indispensables en la lucha contra Putin. Su juego era sencillo: convencer a Occidente de que si este permite la desestabilizaci贸n, digamos, del gobierno anterior de Poroshenko, o si desestabiliza a Zelensky ahora, cualquiera que sea la acusaci贸n, esto implicar铆a la desestabilizaci贸n del conjunto de Ucrania, lo que favorecer铆a a Putin. Esto ha solido funcionar.

Al vender esto a la elite occidental, pod铆an asegurarse como m铆nimo cierto margen para ellos en la agenda anticorrupci贸n. Nadie recuerda siquiera los papeles de Pandora publicados apenas unos meses antes de la invasi贸n, que identificaban las empresas de Zelensky en para铆sos fiscales y sus turbios tratos con uno de los oligarcas ucranianos m谩s notorios, Ihor Kolomoiskyi. Nadie critic贸 seriamente las tendencias autoritarias y represivas, con una base legal muy dudosa, que desarroll贸 el gobierno de Zelensky bastante antes de que comenzara la invasi贸n.

Es probable que el capital transnacional sacar谩 provecho de la reconstrucci贸n de Ucrania, como ha ocurrido despu茅s de muchas guerras recientes. Esto se desprende con total claridad de los planes de los gobiernos ucraniano y occidentales para la reconstrucci贸n de Ucrania, discutidos recientemente en Lugano. Al mismo tiempo, en el caso de que Zelensky conserve el alt铆simo grado de apoyo popular de que goza actualmente, 茅l mismo y las facciones leales de la clase dominante ucraniana seguir谩n maniobrando y saboteando las exigencias anticorrupci贸n y tratar谩n de retener los puestos de mando de lo que quede de la econom铆a ucraniana.

A diferencia de Rusia, Ucrania ha cambiado de gobierno muchas veces. Ha habido una serie de revoluciones en Ucrania, pero ninguna de estas revoluciones, aunque comportaron el cambio de liderazgo del Estado, afect贸 a la estructura capitalista esencial de la sociedad. 驴Por qu茅, a pesar de todo el odio que despiertan los oligarcas en la sociedad, todas las revueltas sociales han acabado con el ascenso de nuevos oligarcas y no trajeron un cambio real?

Este no es 煤nicamente un problema ucraniano. En las 煤ltimas d茅cadas hemos visto muchas revoluciones deficientes similares que no han tra铆do ning煤n cambio revolucionario en otras muchas partes del mundo. De acuerdo con el brillante estudio reciente de Mark Beissinger, publicado en el libro titulado The Revolutionary City, estos resultados deficientes de las revoluciones contempor谩neas son en realidad muy t铆picos.

No conducen a un orden social m谩s estable, sino que debilitan los Estados. En el mejor de los casos comportan cierta liberaci贸n temporal de dictaduras y empoderan a las sociedades civiles de clase media, pero fracasan en cualquier otro prop贸sito. Lo normal es que las tendencias autoritarias y corruptas vuelvan al escenario al cabo de pocos a帽os, ahora bajo el nuevo r茅gimen, como ocurri贸 en Ucrania.

Las revoluciones maidan ucranianas no son diferentes. Es m谩s, pueden ayudarnos a ver las consecuencias negativas de las revoluciones c铆vicas urbanas contempor谩neas, como las denomina Beissinger, en sus formas m谩s agudas. Son procesos fundamentalmente diferentes de las revoluciones sociales del pasado. Estas tuvieron muchos problemas y fueron m谩s sangrientas, pero tambi茅n comportaron importantes avances hacia la igualdad social y la modernizaci贸n.

驴Cu谩l es entonces la explicaci贸n de estas series de revoluciones no exclusivamente ucranianas que no han revolucionado las relaciones sociales?

Para Beissinger, la explicaci贸n est谩 en la urbanizaci贸n. El entorno urbano contempor谩neo no permite las revoluciones sociales del pasado. Pienso que el problema principal con respecto a las revoluciones deficientes contempor谩neas es otro. Es la debilidad de una contrahegemon铆a, la crisis de liderazgo pol铆tico, moral e intelectual desde abajo que puede y debe reconstruirse en las sociedades urbanas contempor谩neas.

Esto todav铆a no ocurre. M煤ltiples agravios sociales impulsan a la gente a unirse a las revoluciones actualmente. No obstante, estos agravios apenas est谩n articulados. Se esconden tras algunas consignas muy abstractas, una especie de programa muy m铆nimo, como derribar a un dictador y nada m谩s. Ni siquiera suele producirse alguna discusi贸n ulterior a escala masiva sobre lo que queremos realmente lograr despu茅s de la revoluci贸n.

En el caso ucraniano, concretamente en la revoluci贸n de 2014, los secuestradores fueron las facciones de oligarcas como Poroshenko, quien finalmente accedi贸 al poder. Asimismo se empoder贸 la sociedad civil oenegeizada prooccidental. Lo mismo ocurri贸 con los nacionalistas radicales y, finalmente, las potencias occidentales, que vieron la oportunidad de impulsar sus propios programas e intereses, pese a que estos programas e intereses ten铆an muy poco que ver con los intereses de la mayor铆a de los y las participantes en la revoluci贸n. De este modo, este tipo de revoluci贸n no hizo m谩s que intensificar la misma crisis a la que estaba respondiendo.

驴Cu谩l es la raz贸n principal de la ausencia de un liderazgo fuerte, capaz de prevenir el secuestro de un proceso revolucionario? 驴Carece Europa Oriental de l铆deres socialistas por el hecho de que la misma palabra socialismo se ha tornado infame? 驴O hay motivos m谩s profundos y complejos?

Yo dir铆a que esta es una explicaci贸n bastante superficial y enga帽osa. Una explicaci贸n que reproduce la agenda de la minor铆a de la sociedad. Si observas las encuestas, del 30 al 40 % de la poblaci贸n ucraniana lamentaba hace apenas un a帽o el colapso de la Uni贸n Sovi茅tica y pensaba que la URSS era m谩s bien una buena cosa. A pesar de todos los esfuerzos por la descomunistizaci贸n tras la euromaidan, esta cifra se mantuvo estable. Antes de la euromaidan, esta actitud prosovi茅tica era incluso m谩s fuerte. Adem谩s, ese 30-40 % de que hablo se refiere 煤nicamente al territorio controlado por el gobierno ucraniano antes del 24 de febrero, sin incluir el Donb谩s ni Crimea, que eran regiones mucho m谩s prosovi茅ticas.

Mira la revitalizaci贸n de la identidad neosovi茅tica en Rusia, la proliferaci贸n de grupos de lectura marxistas que organizan a miles de j贸venes y canales de YouTube con millones de seguidoras y seguidores. La mayor铆a de estas personas no vivieron en la Uni贸n Sovi茅tica ni un solo d铆a de su vida. Esto no es una nostalgia de gente vieja.

La izquierda internacional ignora en buena parte estos procesos en el movimiento de izquierda de nuestra parte del mundo debido a la barrera ling眉铆stica y la falta de relaciones con Occidente de los grupos menos privilegiados que forman la base del resurgimiento neosovi茅tico. Pero tambi茅n debido al sesgo de afinidad de la izquierda internacional, cuando busca gente similar a ella y solo la halla en grupos muy reducidos del ala izquierda liberal marginal de las sociedades civiles de clase media.

Y el problema es que la izquierda no est谩 realmente en buena forma en otros muchos pa铆ses. Todos recordamos Occupy Wall Street, pero 驴cu谩les han sido los resultados del movimiento? Hab铆a gente de izquierda que estuvo a punto de alcanzar el poder, como Jeremy Corbyn en el Reino Unido o Bernie Sanders en sus dos campa帽as. Pero tambi茅n ellos fracasaron. SYRIZA accedi贸 al poder en Grecia, pero entonces se rindieron.

Claro que Ucrania es un caso mucho m谩s extremo, ya que la izquierda local ha sido reprimida desde la euromaidan, represi贸n que se ha intensificado todav铆a m谩s con la invasi贸n. Por otro lado, no podemos enorgullecernos de ninguna victoria pol铆tica importante de la izquierda en los 煤ltimos a帽os en otras partes del mundo. El populismo de izquierda, apenas articulado, con ideolog铆as poco articuladas, muestra en realidad muchas similitudes significativas con las revoluciones maidan. Y al igual que estas, ha sido t铆picamente un fracaso pol铆tico.

Est谩 claro que la causa fundamental del declive de la izquierda estriba en la transformaci贸n de la estructura de clases y su organizaci贸n sociopol铆tica desde la d茅cada de 1970, pero tambi茅n en el fin de la guerra fr铆a. Beissinger tambi茅n se帽ala el fin de la guerra fr铆a como un factor muy importante del declive de las revoluciones sociales desde la d茅cada de 1980. La actual crisis de la contrahegemon铆a es sin duda el resultado de la crisis de hegemon铆a, que es un proceso global, pero que alcanza sus formas m谩s agudas en la regi贸n postsovi茅tica. Sin embargo, la crisis de las pol铆ticas y las ideolog铆as de masas, la degradaci贸n de los partidos, el populismo en lugar de la representaci贸n pol铆tica organizada de las clases son cuestiones que se comentan en muchas partes del mundo.

Ah铆 hay una raz贸n por la que podr铆amos ser realmente optimistas en cuanto a la posibilidad de revoluciones sociales en el siglo XXI, a pesar de todos los fracasos de los a帽os previos. Desde una perspectiva hist贸rica, la intensificaci贸n de las luchas interimperialistas 鈥揺stamos ahora asistiendo a una鈥 comport贸 tambi茅n la intensificaci贸n de las luchas sociales, como demostr贸 la soci贸loga Beverly Silver en Fuerzas de trabajo, el estudio global de la agitaci贸n obrera. Los Estados compiten entre ellos y por eso tambi茅n necesitan competir entre ellos por la lealtad de las clases y naciones subalternas. Una pol铆tica hegem贸nica m谩s fuerte de las clases dominantes crea las condiciones sociales y pol铆ticas para las alternativas contrahegem贸nicas m谩s fuertes de las clases subalternas.

Y ya vemos algunos signos de adopci贸n de pol铆ticas m谩s hegem贸nicas, no solo en Rusia, sino tambi茅n en China y EE UU, se帽alados recientemente por un c茅lebre economista, Branko Milanovi膰. Est谩 claro que uno de los resultados posibles sea la aparici贸n de una oposici贸n social revolucionaria m谩s fuerte y mejor organizada. Por supuesto, esto solo podr谩 ocurrir si tenemos suerte y evitamos el apocalipsis nuclear y un cambio clim谩tico catastr贸fico. Si sobrevivimos, la izquierda puede tener un futuro m谩s brillante. Al mismo tiempo, una izquierda antiimperialista m谩s fuerte es crucial para la supervivencia de la humanidad.

Supongamos que la Ucrania de posguerra, en efecto, vaya a reconstruirse por parte de empresas transnacionales y la reconstrucci贸n se aborde 煤nicamente como fuente de beneficio. 驴Crees que la clase trabajadora ucraniana se rebelar铆a y protestar铆a?

Cuando se reanude el crecimiento econ贸mico es posible que haya protestas significativas de la clase trabajadora, e incluso no se puede descartar una revuelta masiva por causas sociales. La siguiente pregunta que debemos plantearnos siempre es c贸mo podr铆a organizarse pol铆ticamente la revuelta y qui茅n va a sacar ventajas pol铆ticas de la revuelta. 驴Alguna fuerza pol铆tica progresista de izquierda, que nadie ve asomar en el horizonte en Ucrania? 驴O acabar谩 en otra revoluci贸n maidan?

Estamos pisando ahora un terreno de alta especulaci贸n, porque el espectro pol铆tico de Ucrania despu茅s de la guerra depende fundamentalmente del resultado de esta. Sin embargo, es probable que sean las fuerzas nacionalistas las que capitalicen el descontento con el capital transnacional. Redoblar谩n la narrativa popular de la traici贸n de Occidente a Ucrania. Los capitalistas pol铆ticos que queden tambi茅n apoyar铆an esta cr铆tica a fin de preservar sus oportunidades de hacer negocio. Si podemos (es un si condicional enorme) proyectar las tendencias actuales en materia militar y pol铆tica hacia el futuro, el descontento social con la dependencia del extranjero y el capital transnacional propiciar谩 m谩s bien la consolidaci贸n nacionalista conservadora, algo parecido a lo que sucedi贸 en Hungr铆a. Tal vez ni siquiera permitan que exista una fuerza de izquierda capaz de abordar este descontento en contra del grueso de la sociedad civil de clase media.

Con esto volvemos al problema de la soberan铆a, que es indispensable para cualquier agente social revolucionario. SYRIZA accedi贸 al poder en Grecia en 2015 y capitul贸 al cabo de medio a帽o o as铆 ante las presiones de la UE.

Si se aplicaran debidamente, los acuerdos de Minsk podr铆an restablecer el equilibrio regional en pol铆tica interior que permitir铆a crear las condiciones para el ejercicio soberano de la pol铆tica internacional de Ucrania. Tambi茅n fracasaron. Ahora, si a resultas de la guerra Rusia retiene y consolida del control sobre partes del territorio ucraniano, el futuro del cambio progresista en ellos depender谩 de las perspectivas del movimiento social revolucionario de oposici贸n en Rusia. Las perspectivas del movimiento social revolucionario en el resto de Ucrania depender谩 fundamentalmente de la evoluci贸n de la pol铆tica de la UE y de EE UU.

De ah铆 que sea improbable que Ucrania llegue a ser fuente de inspiraci贸n de alg煤n cambio progresista radical en los pr贸ximos a帽os. Si este se produce, vendr谩 probablemente de alg煤n otro lugar.

Vale, dejemos la futurolog铆a. Sin embargo, los cambios de la legislaci贸n laboral en Ucrania no son futurolog铆a, sino cruda realidad: ahora, en plena guerra, el parlamento ucraniano ya ha promulgado leyes que van en contra de la clase trabajadora y de los sindicatos. Lo hacen en un momento en que la clase trabajadora est谩 defendiendo el pa铆s. 驴C贸mo ves esta iniciativa desde un punto de vista de clase?

Creo que la explicaci贸n es bastante sencilla. La clase dominante aprovecha la situaci贸n de guerra para conseguir lo que realmente quer铆a desde hace muchos a帽os. Los intentos de revisar la legislaci贸n laboral en Ucrania comenzaron hace casi 20 a帽os, y hasta ahora siempre hab铆an fracasado. Ahora, en las condiciones extremas de una guerra, ha resultado muy f谩cil impulsar un programa que, en otras circunstancias, recibir铆a cr铆ticas mucho m谩s fuertes y provocar铆a movilizaciones de protesta. La clase dirigente est谩 aprovechando una oportunidad.

La sociedad ucraniana se est谩 integrando por fin, y est谩 surgiendo un modelo de patriotismo civil; esto es lo que podemos ver y o铆r a menudo en los medios de comunicaci贸n. Tanto las identidades regionales como las diferencias y las divisiones de clase est谩n supuestamente desapareciendo ahora ante la invasi贸n rusa. 驴Qu茅 opinas de esto como investigador marxista?

Hay ciertas tendencias. A juzgar por las encuestas (muy imperfectas en tiempos de guerra), la sociedad ucraniana est谩 notablemente unida en la condena de la invasi贸n. Adem谩s, algunos rusoparlantes se est谩n pasando al ucraniano porque consideran que la lengua rusa es la del agresor. Es cierto, pero no estoy seguro de hasta qu茅 punto estas tendencias est谩n presentes m谩s all谩 de la clase media que domina la esfera p煤blica. Mientras haya guerra, ser谩 dif铆cil medir las tendencias y su sostenibilidad.

Al mismo tiempo, cuando la gente est谩 unida solo contra algo, esto no significa que est茅 unida en torno a un programa positivo o a cierta visi贸n de Ucrania. Todav铆a hay una variedad notable de actitudes ante la OTAN. La cr铆tica a la llamada desrusificaci贸n y descolonizaci贸n proviene incluso de algunas personas cercanas a la Oficina Presidencial. Sin embargo, es una cuesti贸n totalmente diferente si estas voces tendr谩n alguna repercusi贸n pol铆tica, ya que Zelensky ya cedi贸 anteriormente a menudo ante la presi贸n nacionalista organizada, aunque se movilizara en torno a cuestiones impopulares en la sociedad en general.

La afirmaci贸n de que Putin ha unificado a la sociedad ucraniana y ha convertido por fin a Ucrania en ucraniana se aprovecha activamente para reprimir y silenciar la muy real diversidad de posiciones pol铆ticas, opiniones y pr谩cticas culturales en Ucrania. Los que no se suman a la unidad parecen ser antiucranianos, aunque muchos de ellos est谩n realmente en Ucrania. Ya hemos visto c贸mo el Estado ha prohibido todo el espectro de los llamados partidos prorrusos, que no representaban ninguna amenaza seria.

Sin embargo, a resultas de ello, un segmento significativo de los votantes ucranianos, el 18% seg煤n el resultado de las elecciones parlamentarias de 2019, se ha visto privado de representaci贸n pol铆tica. Al igual que con la legislaci贸n laboral, el poder aprovecha la guerra para despejar el campo pol铆tico en detrimento de la oposici贸n. Ahora, algunos poderosos oligarcas, e incluso Poroshenko, el l铆der de la oposici贸n nacionalista, a los que no se puede acusar de ser prorrusos de alg煤n modo significativo, son objeto de una presi贸n pol铆tica cada vez mayor.

El cambio a la lengua ucraniana por parte de los antiguos rusoparlantes no es solo una tendencia espont谩nea. Tambi茅n hay un conjunto de medidas activas, pol铆ticas del Estado a nivel local y presiones de la sociedad civil ucraniana, para eliminar la lengua y la cultura rusas de la esfera p煤blica. Esto incluye la prohibici贸n de la reproducci贸n p煤blica de cualquier producto cultural en lengua rusa impuesta en algunas regiones, la prohibici贸n de la ense帽anza de la lengua rusa incluso como optativa en las escuelas secundarias de otras regiones, o la eliminaci贸n de los nombres de poetas y cient铆ficos rusos del callejero de Ucrania.

Esto no ocurre de forma natural. Se trata de una pol铆tica deliberada de ciertas facciones de las elites ucranianas y de la sociedad civil nacionalista que quieren impulsar su propia agenda y cambiar Ucrania de la forma que creen que debe ser, sean cuales sean las preferencias de la sociedad ucraniana, cuya diversidad no representan. Siempre han querido hacer esto, y ahora tienen una oportunidad perfecta para explotar la situaci贸n de guerra para su agenda cuando pueden actuar sin enfrentarse a ninguna cr铆tica fuerte o una movilizaci贸n contraria.

As铆, un gran grupo de ucranianos y ucranianas, en su mayor铆a de habla rusa, pero que se definen m谩s por sus actitudes pol铆ticas que por su lengua materna, se encuentra apresado entre dos proyectos de construcci贸n de la naci贸n: el de la sociedad civil ucraniana y el pueblo 煤nico de Putin. No encaja en ninguno de los dos. Al igual que en la situaci贸n de la poblaci贸n ucraniana en el imperio ruso, no se discriminar谩 a los ucranianos rusoparlantes como individuos (esperemos, aunque hay algunos indicios preocupantes), pero la reivindicaci贸n colectiva en nombre de este grupo podr铆a considerarse traicionera y represiva.

Si se acelera la integraci贸n europea de Ucrania, si Ucrania avanza en la integraci贸n europea, 驴puede favorecer ello una legislaci贸n social progresiva, m谩s transparencia y normas m谩s democr谩ticas en la vida p煤blica ucraniana? 驴Est谩 la UE realmente interesada en tener una democracia en Ucrania?

Parece que la integraci贸n europea podr铆a levantar ciertas barreras y establecer un nuevo marco de lo que es posible e imposible de hacer. Una de las exigencias de la Uni贸n Europea a Ucrania se refiere a la legislaci贸n ling眉铆stica, que la Comisi贸n de Venecia ha criticado muy duramente. Ahora se supone que Ucrania debe aplicar esos cambios. Esto ser铆a bueno. Adem谩s, creo que la situaci贸n general de los derechos humanos en Ucrania ser铆a mejor que si Ucrania quedara fuera de la UE despu茅s de la guerra.

Sin embargo, la adhesi贸n a la Uni贸n Europea no es, por supuesto, una panacea. Estamos viendo lo que ocurre en Hungr铆a. Hemos visto lo que ocurri贸 en Polonia con la legislaci贸n antiabortista. Adem谩s, la Uni贸n Europea siempre ha tolerado una discriminaci贸n bastante expl铆cita de los llamados no ciudadanos en los pa铆ses b谩lticos.

29/07/2022

Crossborder Talks

Traducci贸n: viento sur

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Fuente: Vientosur.info