November 6, 2021
De parte de Indymedia Argentina
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La pandemia reorden贸 necesidades y rubros que antes eran salida laboral r谩pida hoy no son elegidos porque est谩n mal pagos, con alta informalidad y representan un sacrificio de la vida social.

La pandemia oblig贸 a inventar formas alternativas de ganarse la vida, pero el deseo del trabajo estable y sueldo fijo todav铆a permea en muchas capas sociales. Foto: Virginia Benedetto.

Por Nicol谩s Maggi.

Los j贸venes ya no quieren ciertos trabajos que antes eran primer empleo o una salida laboral r谩pida. La pandemia reorden贸 prioridades, hizo que las personas valoricen los momentos de ocio, de estar en casa, de disfrutar de los feriados y los fines de semana. Aparecieron muchos trabajos que se pueden hacer desde el hogar, que evitan la p茅rdida de tiempo y el gasto (y en los empleos nocturnos, el riesgo) de trasladarse hacia y desde los lugares f铆sicos, o que permiten manejar el tiempo uno mismo y ganar m谩s dinero que en otros empleos tradicionales.

Por ello hay ciertos rubros, como gastronom铆a, taxis o panader铆a, que ya no son tan apetecibles por diversas razones: representan mucho sacrificio de la sociabilidad, est谩n mal pagos y tienen altos niveles de subregistro. 鈥淎lgunas paritarias con la pandemia quedaron rezagadas. Y los salarios ah铆 necesitan ir recuper谩ndose鈥, comentaron desde el Ministerio de Trabajo provincial, abonando esta percepci贸n.

Por ejemplo, el due帽o de un bar comenta que cada vez cuesta m谩s conseguir personas que quieran trabajar en el rubro, en especial de noche y los fines de semana. 鈥淟a gente falta mucho el s谩bado y domingo. Los j贸venes ya no est谩n dispuestos a perder su tiempo libre鈥, dijo. Otro aporta su visi贸n: 鈥淓n un momento de la pandemia se cort贸 el laburo por los cierres, en especial para los camareros. Esa persona sali贸 del c铆rculo de la gastronom铆a por obligaci贸n. Cuando se encontr贸 en otra actividad, por ejemplo cadete de aplicaciones de delivery, donde gana un dinero mayor y maneja sus tiempos, no quiere volver a esa situaci贸n. En muchos casos ha pasado eso鈥, admiti贸.

Un sandwichero minutero que trabaja 200 horas mensuales se lleva hoy 48 mil pesos. 鈥淐on la pandemia los sueldos quedaron atrasados un 60 por ciento, y muchos trabajadores se fueron en acuerdo con la patronal. Uno puede amar la actividad, pero nadie trabaja por beneficencia sino para su propio beneficio鈥, define el dirigente gremial de los gastron贸micos de Rosario, Sergio Ricupero. 鈥淓s una actividad en la que no hay feriados ni domingos; cuando todos se est谩n divirtiendo vos ten茅s que trabajar, y encima muchos te anotan mal y te pagan peor鈥, lamenta.

Ricupero revela que a la actividad se acercan muchos j贸venes que estudian o buscan su primer trabajo, pero al perderse la profesionalizaci贸n y capacitaci贸n, el que lo hace por necesidad deja el rubro en cuanto aparece algo mejor. 鈥淎ntes trabajaba gente m谩s grande, hoy la mayor铆a son j贸venes que prefieren ir al boliche el fin de semana y estar con su familia los domingos鈥, apunta.

Sacrificio

Otro rubro en el que es dif铆cil conseguir mano de obra es el de panadero, trabajo que se hace de madrugada, usualmente de 2 a 9 o de 3 a 10, un sacrificio que la generaci贸n sub 30 no est谩 dispuesto a hacer. En un sector donde la informalidad es moneda corriente, el sueldo promedio ronda los 52 mil pesos, m谩s 10 o 15 mil extra que reciben a veces los empleados 鈥渃umplidores鈥. 鈥淟os salarios no est谩n acordes, pero es lo que podemos pagar. Hay muchas panader铆as ilegales, y pocas inspecciones. Los que hacemos las cosas bien no podemos competir en el precio鈥, admiti贸 Gerardo Di Cosco, de la Asociaci贸n de Industriales Panaderos.

Sobre los taxis, La Capital public贸 un informe hace algunas semanas que explica por qu茅 faltan tantos choferes: cobran 60 mil pesos por trabajar 12 horas por d铆a, estresados por manejar sin parar y viendo poco a su familia, con un solo franco semanal que a veces no existe, y el gremio dice que el 60 por ciento est谩 mal anotado. Ese c贸ctel es la raz贸n por la que faltan coches a la noche, y el motivo por el que el promedio de edad es de 50 a帽os: los j贸venes le esquivan a las unidades negras y amarillas.

Algunos consideran que este panorama tiene que ver con la falta de una visi贸n de futuro: el salario antes era un ingreso para tratar de acceder a una vivienda y determinados bienes que hoy no est谩n garantizados, porque los sueldos hace a帽os que van perdiendo con la inflaci贸n. Las perspectivas a largo plazo que justifican el sacrificio, entonces, perdieron sentido.

鈥淯na persona que antes trabajaba sin descanso para comprarse una casa modesta a 40 a帽os, prefiere alquilar algo m谩s c贸modo y disfrutarlo hoy o pagar unas buenas vacaciones en cuotas鈥, aport贸 una fuente de la Secretar铆a de Desarrollo Econ贸mico municipal, para quien en este momento existe 鈥渦na distorsi贸n acelerada por la crisis que gener贸 la pandemia similar a lo que sucedi贸 despu茅s de la Guerra Mundial, en los llamados a帽os locos, donde se dio un boom de consumo porque se gener贸 una falta de certeza sobre la propia vida鈥. El imperativo parece ser, en este contexto, 鈥減lacer ya, porque ma帽ana no se sabe鈥.

Desaf铆o

Para el investigador del Conicet y especialista en estudios sobre el futuro, Ezequiel Gatto, si bien es cierto que la pandemia reorden贸 los tiempos e increment贸 la incertidumbre, 鈥渆so no solo hizo que se intensifique el hedonismo, o el aprovechamiento inmediato de los momentos, sino que oblig贸 a muchas personas a inventar cosas, al suspenderse las im谩genes claras de futuro que exist铆an鈥, es decir, las coordenadas que indicaban para d贸nde ir.

Ese hecho, conectado con 鈥渓a virtualizaci贸n casi absoluta de muchas esferas sociales y econ贸micas, facilit贸 entonces la explosi贸n de peque帽os emprendimientos econ贸micos propios, porque la gente busc贸 maneras de sobrevivir y obtener dinero鈥, defini贸.

Gatto observa luego otra cuesti贸n de fondo, que se nota hace tiempo en rubros como la industria automotriz, o el trabajo en f谩bricas en general, y marca que 鈥渓os j贸venes ya no piensan ah铆 a largo plazo鈥. 鈥淣o solo por la precariedad, sino porque vivimos en una sociedad muy distinta a la de mediados del siglo XX de nuestros padres y abuelos, que se orientaban a partir de un trabajo fijo, un salario estable y un proyecto de vida que b谩sicamente consist铆a en formar familias y educarse鈥, apunta.

鈥淰ivimos en un tiempo mucho m谩s fragmentado, los intereses variaron, el dinero se consigue de otras formas, no solo trabajando bajo patr贸n, y los proyectos de vida se vuelven m煤ltiples. No es que no est茅 ese deseo, porque se detecta en muchas poblaciones, pero tambi茅n aparecieron maneras diferentes de encarar la vida鈥, analiza. Por ello, para el investigador, 鈥渓a promesa o la oferta de pasarte toda la vida en el mismo lugar trabajando casi nunca funciona, y menos para los j贸venes鈥.

En este marco, arriesga que 鈥渆l desaf铆o pol铆tico no es volver a construir una sociedad salarial con empleos para toda la vida, sino generar condiciones para que el deseo social de variar y cambiar no tenga que darse en la precariedad鈥. Es decir: la pregunta es c贸mo construir una sociedad en la que la posibilidad de hacer cosas diversas sea viable.


Fuente: https://www.lacapital.com.ar/edicion-impresa/por-que-los-jovenes-rosarinos-ya-no-quieren-los-tradicionales-primeros-empleos-n2697471.html




Fuente: Argentina.indymedia.org