October 19, 2020
De parte de El Topo
180 puntos de vista


La oscilaci贸n del ventilador va esparciendo el aire desde mis muslos hasta los dedos de los pies. Y vuelta. Con el paso del aire noto d贸nde y c贸mo est谩n mis piernas. Pienso: es importante tener conciencia. Me cuestiono: 驴tengo yo suficiente conciencia? 驴Corporal, pol铆tica, identitaria?

Y vuelvo a pensar, recordando: yo de chica ten铆a conciencia de cuerpo de ni帽a, de cuerpo con vulva y vagina. Por ende, con el g茅nero femenino asignado. Es decir, de cuerpo acosable, susceptible de ser vulnerado, de ser visto como d茅bil.

Sigo pensando y deduzco: las dos consecuencias m谩s visibles fueron 1) que desterr茅 de mi armario las faldas y vestidos. Solo usaba pantalones, me daban el poder de que los ni帽os no me levantaran la falda y me vieran las bragas. Y 2) que rechazaba todo lo cursi/d茅bil que, seg煤n esta l贸gica, eran el color rosa y las mu帽ecas.

Me recuerdo en el recreo, de pie, apoyada en la pared junto a mis amigas, los d铆as en que a los ni帽os les daba por jugar a tocarnos el culo. La tranquilidad de saber que al menos a m铆 no me pod铆an dejar las bragas al aire. Tambi茅n las burlas 芦隆la Marta es un ni帽o!禄 por mis pantalones y mi corte de pelo. La satisfacci贸n de correr, silbar y jugar con mi coche teledirigido.

Concluyo: cre铆a que esas cosas, ilusa de m铆, me proteg铆an de la vulnerabilidad y la debilidad, y me daban el poder de no ser objeto de (m谩s) acosos. 驴Tambi茅n me otorgaban el de asemejarme a aquellos que lo ostentaban?, me cuestiono. De aquellos que pod铆an usar m谩s parte del patio para jugar al f煤tbol, que eran m谩s valientes y atrevidos y parec铆an divertirse un mont贸n.

Pero sigo pensando: la imagen de ni帽o se fue volviendo en mi contra. A los 18-20 a帽os eso ya no me otorgaba ning煤n poder. Todo lo contrario. Claro, deduzco, ah铆 tuve que cambiar de estrategia: empec茅 a pintarme los ojos y usar m谩s ropa mona, hasta tacones usaba. Si no puedo ser como el poderoso, al menos tengo que gustarle.

Me canso de pensar. Estoy harta de acabar siempre en los mismos lugares que nos otorga el patriarcado. Siempre el otro enfrente. Crecer, vivir sabiendo que hay un otro enfrente. Vivir, bien evit谩ndolo, evitando sus humillaciones y su acoso de m谩s fuerte, de m谩s atrevido. O bien busc谩ndolo, buscando su aprobaci贸n de m谩s poderoso.

Ser a trav茅s del otro. Qu茅 hartura.

Y qu茅 aire tan calentorro mueve el ventilador. Mejor voy a darme una ducha, pienso.

Por

Martiola MedMar

Equipo de El Topo




Fuente: Eltopo.org