August 29, 2022
De parte de Lobo Suelto
191 puntos de vista

Los cuatro peronismos es un estudio sobre las formas pol铆ticas nacionales en condiciones de activaci贸n de la clase trabajadora. Alguna vez se dijo de este libro: 鈥淢enos peronista que Ramos, mucho m谩s que Sebreli, mucho menos aburrido que Milc铆ades Pe帽a鈥. Seg煤n su autor, Alejandro Horowicz, cada peronismo tiene sus fechas y su composici贸n espec铆fica: el primero fue el de la 鈥減arlamentarizaci贸n de la lucha de clases鈥, el segundo el de 鈥渓a resistencia鈥, el tercero el del 鈥淔rente popular鈥, y el 煤ltimo el de la 鈥渃arencia de tarea hist贸rica鈥. El autor sostiene que ni Menem ni Kirchner dieron forma a un nuevo peronismo.

Marx termina su famoso estudio sobre el golpe de Luis Napole贸n, 鈥渆l sobrino del t铆o鈥, con las siguientes palabras: 鈥淪i por 煤ltimo el manto imperial cae sobre los hombros de Luis Bonaparte, la estatua de bronce de Napole贸n se vendr谩 a tierra desde lo alto de la columna de Vend么me鈥. De El 18 Brumario de Luis Bonaparte se podr铆a decir: es el libro sobre el vestuario de las clases sociales. No hay en 茅l econom铆a desnuda, sino teatro y drama. La materialidad burguesa o proletaria no sale nunca a escena sino arropada, a veces con disfraces y anteojeras. Es s贸lo dentro de la constituci贸n de narrativas, salpicadas de fechas, nombres y met谩foras que los grupos humanos hacen la historia en condiciones nunca elegidas por ellos. Los cuatro peronismos, publicado en 1985 (cuando su autor rondaba la edad de los 35 a帽os), es, adem谩s de un ensayo de pol铆tica argentina, un apasionado di谩logo con el Marx pensador del bonapartismo.

Las condiciones (no elegidas) de surgimiento del peronismo derivan de la historia de la renta agraria y por tanto de la formaci贸n de la clase terrateniente. La disputa por la renta est谩 en la base de las luchas que a煤n dibujan las l铆neas maestras del conflicto social argentino. Si en una primera etapa la renta agraria depende de la relaci贸n entre el puerto de Buenos Aires y el mercado mundial, la llegada del ferrocarril implica la ampliaci贸n de la superficie de tierra vinculada de modo directo al mercado mundial y la formaci贸n de una clase terrateniente nacional. Del general Roca al ministro Pinedo se consolida un bloque hist贸rico dentro del cual la industria se desarrollar谩 siempre de un modo subordinado a los intereses de la fracci贸n burguesa agraria exportadora: gesti贸n estatal (con participaci贸n activa de las fuerzas armadas) de la realizaci贸n de esa renta, en un mundo en transici贸n, en el que la vieja hegemon铆a brit谩nica cede paso a la norteamericana.

A Per贸n, la brillante cabeza pol铆tica del Ej茅rcito, no hay que caracterizarlo por la ideolog铆a ni por su psicolog铆a sino por su aptitud para producir configuraciones hist贸ricas. El m茅todo de Los cuatro peronismos es el de la discriminaci贸n. Sujetos pol铆ticos son aquellos capaces de discernir diferencias espec铆ficas en sus respectivas situaciones y operar en base a ello nuevas delimitaciones. Nunca se es lo suficientemente contempor谩neo respecto de la situaci贸n en la que se act煤a, y por tanto no se trata de suponer a los actores una lucidez preconstituida. El primer peronismo es una figura viva, una formaci贸n sui g茅neris que no se deja comprender cuando se lo intenta subsumir en categor铆as hist贸ricas ocurridas en otros contextos. Para decirlo con toda claridad: el peronismo no puede ser concebido como variante del fascismo por la sencilla raz贸n de que carece de una ideolog铆a racial y tampoco ha puesto a funcionar campos de concentraci贸n. Per贸n es inseparable de sus escenas claves: en la Secretar铆a de Trabajo y Previsi贸n representa el programa social-democr谩tico del golpe de junio del 鈥43. El 17 de octubre emerge de la derrota frente a sus camaradas de armas por la movilizaci贸n obrera y la fuerza de los gremios industriales. El nacimiento del peronismo como fuerza pol铆tica es correlativo a la renuncia de las Fuerzas Armadas a gobernar el pa铆s. Aliado al Partido Laborista de Cipriano Reyes y a los sindicatos, el primer peronismo realiza el ingreso de la clase trabajadora a la ciudadan铆a pol铆tica plena 鈥搒i se considera la impotencia del voto femenino鈥, renunciando a la autonom铆a pol铆tica de clase. A Evita, Horowicz la entiende como una encarnaci贸n plebeya y como la figura a trav茅s de la cual al capitalismo dependiente se le arrancan sus caracter铆sticos rasgos antiobreros. Por eso es que no sirve pensarlo como totalitarismo, ni como socialista-revolucionario. El primer peronismo (1946-1955) es para Horowicz un 鈥渂onapartismo sui generis鈥 (la clase obrera subordinada a Per贸n y Per贸n a las Fuerzas Armadas), una tensi贸n continua de fuerzas, un delicado juego de equilibrios entre las clases, y entre sindicatos y Ej茅rcito dentro de su movimiento. Quiz谩s la mejor enunciaci贸n de la f贸rmula del primer peronismo sea la ya citada 鈥減arlamentarizaci贸n de la lucha de clases鈥. Es eso, y su incapacidad de vencer por las armas. Luego del siniestro bombardeo de la aviaci贸n de la marina sobre la Plaza de Mayo, si el primer peronismo hubiera querido combatir 鈥揳l decir de Cooke鈥, hubiera debido armar a los trabajadores, con la consiguiente ruptura de las relaciones de subordinaci贸n de clase.

La naturaleza del peronismo explica la originalidad del golpe del 鈥55. A diferencia del ocurrido en 1930, un golpe enteramente militar y escaso de violencia, la autoproclamada Revoluci贸n Libertadora tuvo m谩s participaci贸n de la Iglesia cat贸lica que de oficiales del Ej茅rcito, y su pr谩ctica posterior a la toma del poder fue el fusilamiento. Lo que Rodolfo Walsh llam贸 la 鈥渕asacre鈥. Si en alg煤n lado se hizo sentir el peso de la nueva pol铆tica de Rojas y Aramburu fue 鈥搉o casualmente鈥 en las relaciones 鈥渆ntre patrones y asalariados鈥, entre 鈥淓stado y sindicatos鈥. Redistribuci贸n antiobrera del salario, persecuci贸n del peronismo, intervenci贸n de los gremios. El 鈥渟egundo peronismo鈥 (1955-1973) es el de la resistencia inorg谩nica del peronismo sindical clandestinizado, que act煤a en el barrio y por medio del 鈥渃a帽o鈥 y el boicot. El peronismo se reconstru铆a sobre una din谩mica obrera. Peronismo y revoluci贸n nunca fueron t茅rminos tan pr贸ximos como entonces. Puesto que hac铆a falta una aut茅ntica revoluci贸n para traer a Per贸n. Las dos almas del sindicalismo peronista descriptas en 驴Qui茅n mat贸 a Rosendo? opon铆an a quienes entend铆an esa revoluci贸n como transformaci贸n social, bajo a la influencia de la Revoluci贸n Cubana, y quienes la limitaban como bandera de integraci贸n al sector desarrollista de la burgues铆a, preocupada por evitar que la relaci贸n capital-trabajo se tornara explosiva. Junto al ca帽o se dibujaba la silueta de Augusto Timoteo Vandor. A este segundo peronismo pertenece por entero la correspondencia pol铆tico-organizativa Per贸n-Cooke sobre el partido: en la que el 煤ltimo propon铆a una organizaci贸n celular del movimiento dirigida por militantes probados en la lucha y un programa de izquierda peronista, mientras que el primero propon铆a una conducci贸n centralizada como modo de contener a la vez al sindicalismo, a las expresiones espont谩neas y al partido electoral. El levantamiento de C贸rdoba de mayo del 鈥69, saliente principal de una nueva alineaci贸n de las clases, supuso un nuevo alcance para la acci贸n de la clase trabajadora, que se muestra por primera vez capaz de inducir un cambio de comportamiento en sectores medios. El nuevo v铆nculo entre capas medias y trabajadores supuso a su vez una nueva influencia para la clase trabajadora, que entrar谩 en contacto con las 鈥渂anderas que la juventud rebelde enarbolaba en Am茅rica Latina y en el mundo entero: el socialismo鈥. El Cordobazo supuso por tanto una triple ense帽anza: el contacto entre obreros y socialismo; el desborde de las conducciones burocr谩ticas; y un nuevo tipo de liderazgo antiburocr谩tico que impulsaba el protagonismo de las bases. Fue, dice Horowicz, un 鈥渆jercicio obrero pre-insurreccional鈥.

驴Qu茅 vino luego del Cordobazo? El asesinato de Vandor (que Horowicz atribuye al gobierno de Ongan铆a en conexi贸n con sectores de la burocracia sindical) y el fusilamiento de Aramburu por parte de Montoneros. La aparici贸n de la lucha armada prepara el pasaje del segundo al tercer peronismo. Lo que equivale a plantear que el tercer peronismo busca evitar que su ala izquierda 鈥搇a tendencia revolucionaria del peronismo y las banderas guevaristas鈥, 煤til para imponer la derrota de la pol铆tica de la Libertadora y el retorno de Per贸n, no influyan sobre el movimiento obrero. Si el llamado a elecciones supone la derrota del bloque gorila (contra la posici贸n de la Marina, expresada en la Masacre de Trelew del 22 de agosto de 1972) y la admisi贸n por parte de la burgues铆a dirigente del reingreso obrero a la rep煤blica parlamentaria, ya no es para restablecer el viejo bonapartismo sino 鈥減ara trabar la pol铆tica socialista revolucionaria鈥. Como ha explicado el propio general Lanusse: se trataba de evitar una guerra civil que en aquel preciso instante pod铆a equivaler a la derrota, de preservar a las Fuerzas Armadas 鈥揺sta es la sagacidad del Gran Acuerdo Nacional (GAN)鈥 como reserva del instrumento represivo m谩s eficaz y confiable, infinitamente m谩s seguro que las bandas armadas al estilo de las AAA.

El cohete a la luna




Fuente: Lobosuelto.com