March 6, 2022
De parte de Indymedia Argentina
121 puntos de vista

Viviana Losada sufri√≥ el genocidio en su familia. Rodolfo Ortiz, el padre de sus hijos/as cay√≥ en el ataque que el Ej√©rcito y la Bonaerense desataron el 29 de marzo de 1976 sobre la quinta La Pastoril, donde se desarrollaba una reuni√≥n ampliada del PRT-ERP, junto a otras organizaciones revolucionarias de Latinoam√©rica. Pens√≥ durante a√Īos que lo hab√≠an asesinado all√≠. Reci√©n en 1998 supo que lo capturaron vivo, lo llevaron a Puente 12 y lo desaparecieron tiempo despu√©s. Declar√≥ el 11 de noviembre de 2021 en el juicio que es transmitido cada jueves en vivo en el Canal de YouTube de La Retaguardia. Losada detall√≥ una historia de militancia por el socialismo y de lucha por Memoria, Verdad y Justicia, que no es solo su historia, es la historia de un pa√≠s.

Redacción: Paulo Giacobbe. Textuales: Mónica Mexicano. Edición: Fernando Tebele/Diana Zermoglio. Fotos: Capturas Transmisión La Retaguardia.

Viviana Losada comenz√≥ el testimonio hablando de su familia. ‚ÄúMi pap√° era un trabajador, era empleado de una compa√Ī√≠a de seguros. Mi mam√° cos√≠a camisas hasta que naci√≥ mi tercer hermano, que tiene ocho a√Īos menos que yo. Mi pap√° era un socialista convencido, absolutamente, profundamente socialista. Mi mam√° era una se√Īora creyente, muy cristiana, pero que no cre√≠a para nada en los curas. En ese ambiente nosotros nos fuimos criando con bastante libertad y discutiendo; en general se hablaba de pol√≠tica en casa. Mi generaci√≥n, la de mis hermanos, mis primos, fue la primera generaci√≥n de la familia que fuimos universitarios‚ÄĚ, resumi√≥ de un tir√≥n quien ingres√≥ a la facultad de Arquitectura en enero de 1967. Ten√≠a 16 a√Īos.

Rodolfo Ortiz, el Negrito o ‚ÄúEl Ping√ľi‚ÄĚ ‚Äútambi√©n fue el segundo hijo de tres, de un matrimonio paraguayo. Su pap√° era militante del PC (Partido Comunista) y vino a la Argentina escapando de la dictadura de (Alfredo) Stroessner. Su mam√° era ama de casa; en ese momento tuvieron a su primer hijo en Salta y despu√©s bajaron y se instalaron en el conurbano, justamente en Lan√ļs. Yo soy de Lan√ļs‚ÄĚ, continu√≥ Viviana Losada, que a Rodolfo lo conoci√≥ reci√©n cuando ingres√≥ a la facultad. El padre de Rodolfo era plomero, recorr√≠a el barrio en bicicleta hasta que una ‚Äúuna patota policial le da una paliza fenomenal. Y a ra√≠z de eso, al poquito tiempo de esa golpiza, √©l fallece‚ÄĚ. Rodolfo ten√≠a cinco a√Īos. Su hermano mayor ten√≠a ocho y la m√°s chica todav√≠a gateaba. Genara, su madre, trabajaba en un kiosco y pidi√≥ ayuda al Consejo del Menor y la Familia, que luego de unos tr√°mites incorpora a sus hijos como pupilos en el Instituto Torcuato de Alvear de General Rodr√≠guez. ‚ÄúPor pobres, no por nada en particular, porque ella no los pod√≠a tener‚ÄĚ. Rodolfo hace ah√≠ la primaria y secundaria, mientras que en las vacaciones hac√≠a changas en una estaci√≥n de servicio. A los 19 a√Īos entra en Arquitectura.

La toma de Arquitectura

‚ÄúEn el a√Īo 71 los estudiantes de arquitectura generamos un enorme movimiento porque el gobierno, la dictadura de Ongan√≠a-Levingston-Lanusse, nos declar√≥ prescindibles. Arquitectura y Filosof√≠a fueron declaradas dos carreras prescindibles porque no se necesitaba nada de eso y nos cerraron la Facultad. Nosotros ya ven√≠amos organizados como movimiento estudiantil, hab√≠a cuerpo de delegados, hab√≠a asambleas y todas esas cosas. Yo ingres√© al a√Īo siguiente de la Noche de los Bastones Largos, as√≠ que transit√© el silencio, los primeros discursos, hasta las enormes movilizaciones de Arquitectura‚ÄĚ. Losada y Ortiz ya eran delegados. Cuando la polic√≠a reprime con caballos y gases, los desaloja de Arquitectura, se van a la toma de Filosof√≠a y Letras. Viviana explic√≥ que participaron, sin conocerse pero juntos, en gran cantidad de movilizaciones y actividades. En el subsuelo de la UTN (Universidad Tecnol√≥gica Nacional) se realizaban reuniones, incluso algunos docentes daban sus clases. ‚ÄúDiscut√≠amos c√≥mo seguir, porque la verdad era que si la facultad se cerraba, todos qued√°bamos sin carrera‚ÄĚ. Cuando en 1971 se terminaron las clases, cada cual volvi√≥ a su casa, pero Viviana qued√≥ enganchada: ‚Äúle ped√≠ a un compa√Īero que en ese momento era militante de la Tendencia Antiimperialista Revolucionaria que yo quer√≠a participar m√°s org√°nicamente de eso, porque la verdad hab√≠a muchas cosas por discutir. Entonces este compa√Īero resolvi√≥ hacer como un equipo con todos los de Arquitectura hab√≠amos pedido lo mismo‚ÄĚ. En ese equipo estaba Rodolfo, ‚ÄúEl Ping√ľi‚ÄĚ.

El equipo de arquitectura se convierte en un equipo de ‚Äúsimpatizantes del PRT-ERP que hac√≠amos algunas tareas de propaganda‚ÄĚ. Repart√≠an volantes en las f√°bricas y realizaban pintadas. A una compa√Īera de ese grupo se la lleva la polic√≠a cuando, justamente, pintaba consignas del partido. Como Rodolfo y Viviana la conoc√≠an, van a la casa familiar a avisar. Pero la cosa no result√≥ tan sencilla.

‚ÄúEn la casa no hab√≠a nadie. Estaba un t√≠o porque se hab√≠an ido de vacaciones y el t√≠o era militar, o eso nos dijo. Nos tom√≥ el nombre y el apellido, dijo que √©l ten√≠a c√°maras, que nos hab√≠a filmado y que √©l nos iba a denunciar a nosotros para poder sacar a su sobrina. As√≠ que nosotros salimos‚Ķ nunca hab√≠amos esperado una cosa semejante‚ÄĚ.

En el Partido les recomendaron no volver a sus casas por unos d√≠as y cambiar sus fisonom√≠as. Esa noche no ten√≠an donde ir, estaban muy asustados. Tampoco sab√≠an qu√© hab√≠a pasado con su compa√Īera. Estuvieron yirando toda la noche, pero tambi√©n se conocieron en profundidad. ‚ÄúEn ese tiempo nos contamos la vida, qui√©nes √©ramos, qui√©n era la familia, por qu√© nos hab√≠amos metido ah√≠, qu√© s√© yo, todas estas cosas. Y cuando el partido a la ma√Īana siguiente nos dice que tenemos un lugar para ir, de un matrimonio que nos hab√≠a ofrecido gentilmente tenernos en su casa esos tres o cuatro d√≠as, nosotros en ese √≠nterin, entre pasar toda la noche cont√°ndonos todo y vivir tres o cuatro d√≠as juntos, la verdad que nos enamoramos profundamente y empezamos a salir‚ÄĚ. El 26 de febrero de 1972 se hab√≠an puesto de novios y el 10 de abril del mismo a√Īo se casaron. Entre febrero y abril, el Negrito conoci√≥ a sus suegros. ‚ÄúArreglamos una cena y el Negrito fue a conocerlos. Como era √©l, muy callado, muy de hablar tranquilo, con esa sonrisa que ten√≠a en la cara que lo iluminaba todo. Y as√≠ lo conocieron mis pap√°s y nosotros les dijimos a ellos que nos quer√≠amos ir a vivir juntos y a mi mam√° le dio un ataque de caspa porque yo era su √ļnica hija mujer‚ÄĚ.

Luna de Miel en Lan√ļs

‚ÄúNos casamos, fuimos a almorzar y de ah√≠ nos fuimos a la Facultad, porque la Facultad se reabri√≥ y hab√≠a cosas que resolver‚ÄĚ. Vivieron cuatro d√≠as en un departamento con los hermanos de Rodolfo. Genara se hab√≠a vuelto a casar y viv√≠a en otro lado. Luego alquilaron una casa en Lan√ļs Oeste. ‚ÄúUna casita en la que √≠bamos a ir a vivir los cinco compa√Īeros y compa√Īeras que form√°bamos ese equipo de Arquitectura, que no era una casa del partido, era una casa nuestra que sin dudas pod√≠amos recibir alg√ļn compa√Īero que viniera del interior o lo que fuera. Pero lo que ten√≠a de particular era que viv√≠amos los cinco juntos y los cinco √©ramos de Arquitectura. As√≠ que viv√≠amos el Negrito y yo, viv√≠a otra parejita que nosotros le dec√≠amos los polacos y viv√≠a una compa√Īera a la que llam√°bamos Rita, que no sab√≠amos su nombre‚ÄĚ. Sus militancias crec√≠an en responsabilidades al tiempo que formaban una familia.

‚ÄúYo quedo embarazada viviendo en esa casita y cuando Mariana tiene dos meses, Mariana es mi hija mayor, tuvimos que dejar la casa, a pesar de que est√°bamos muy bien con los vecinos y que ten√≠amos un carnicero enfrente que no ten√≠amos heladera y √©l nos ten√≠a la comida y qu√© s√© yo‚Ķ‚ÄĚ. La casa estaba vigilada por las actividades de otro de los ocupantes. El grupo de la universidad se desarm√≥ y ellos se mudan a una casilla en Villa Jard√≠n, tambi√©n en Lan√ļs. Con ayuda familiar van armando la casa. ‚ÄúY ah√≠ nos fuimos a vivir. El Negrito y yo con nuestra hija mayor, que era Mariana. Y vino un compa√Īero m√°s joven que nosotros, un encanto, que me parece que era tucumano, al que nosotros le dec√≠amos Felipe, que estuvo un par de d√≠as y se fue‚ÄĚ.

A fines de 1973, principios de 1974, Viviana trabajaba de maestra en el barrio y a la noche estudiaban en la facultad. Cuando volv√≠a pasaba a buscar a Mariana por la casa de su familia. Pero la vuelta era complicada. La polic√≠a les largaba los perros. No era personal, lo hac√≠an con cualquiera que pasara por ah√≠ de noche. ‚ÄúLa verdad es que los perros nos paralizaban, nos enfocaban y eso era realmente muy peligroso para nosotros, a pesar de que era b√°rbaro vivir en esa comunidad. As√≠ que decidimos tambi√©n dejar esa casa cuando yo qued√© embarazada de nuestra segunda hija, que es Fernanda‚ÄĚ.

Se van a vivir en un departamento atr√°s de la casa del pap√° y la mam√° de Viviana. Fernanda naci√≥ ah√≠, en noviembre de 1974. Pero en esos nueve meses ‚Äúel Negrito estuvo asumiendo m√°s responsabilidades como hacedor de la juventud del partido, en principio, y despu√©s de la Juventud Guevarista. Y yo qued√© en la Facultad haciendo tareas para el Frente Antiimperialista y por el Socialismo, con lo cual eso produjo un quiebre importante en nuestra pareja, porque √©l ten√≠a otras responsabilidades y viajaba mucho y hac√≠a un mont√≥n de tareas con otros j√≥venes y se reun√≠a con otra gente y discut√≠a otras cosas con la juventud. Y yo estaba en el movimiento estudiantil, entonces hab√≠a much√≠simas cosas que no compart√≠amos, salvo la idea de la pol√≠tica general o las discusiones sobre los documentos y esas cosas, porque √©ramos muy respetuosos del tabicamiento que ten√≠a que existir por problema de seguridad, de no contarnos cosas de frentes distintos. As√≠ que eso fue un quiebre importante en nuestra pareja‚ÄĚ.

Un 1975 muy difícil

‚ÄúTengo que decir que el Negrito estuvo en el parto de nuestras dos hijas, que estuvo ah√≠ al pie, que fue parte, que las recibi√≥. Digamos que no es que se desentendi√≥ para nada de ellas‚ÄĚ. En 1974 Rodolfo viajaba mucho y se ve√≠an dos o tres veces al mes. Pasaron fin de a√Īo juntos, pero para 1975 la situaci√≥n era muy dif√≠cil de sostener. Viviana continuaba en la facultad y ten√≠a que ir a las clases con sus hijas. En junio de 1975 Rodolfo y Viviana se separan. ‚ÄúFue en ese momento en que nosotros descubrimos que el amor no alcanza porque hay muchas otras cosas adem√°s‚ÄĚ.

El Negrito contin√ļa yendo a la casa y visitando a las nenas. Incluso pasan Navidad juntos. ‚ÄúY cuando llega marzo del 76, √©l hab√≠a estado conmigo el d√≠a de mi cumplea√Īos, que es febrero del 76, y luego hab√≠a venido un par de veces m√°s a quedarse con las nenas. Y √©l viene el 22 de marzo a casa. Est√° con las nenas. Cena, viene el 22 espec√≠ficamente porque ven√≠a mi cu√Īadita con su ni√Īa, la hermana m√°s chica de √©l, porque yo me visitaba con Martita; en ese tiempo, y de paso que √©l ven√≠a a casa a ver a las nenas, la ve√≠a a su hermana. Se qued√≥ a dormir y cuando se fue √©l, nos dijo que iba a una reuni√≥n muy importante, que no nos pod√≠a decir nada m√°s, pero que en esa reuni√≥n √©l estaba seguro de que se iban a discutir muchas cosas y que iba a haber cosas que se iban a afianzar, que iba a ser todo m√°s, no s√© si tranquilo, pero m√°s llevadero para nosotros y sobre todo para las nenas‚ÄĚ.

Rodolfo estaba muy contento con esa reunión que sería, y Viviana no lo sabía, en La Quinta La Pastoril.

Escapar en la madrugada de marzo

Rodolfo la iba a llamar el 25 de marzo de 1976. Pero el 24 se produce el golpe y no llama. ‚ÄúYo no me preocup√© porque como √©l viajaba mucho y yo le hab√≠a entendido que iba a ir a una reuni√≥n grande e importante, pero no me imagin√© la magnitud y la envergadura de la reuni√≥n‚ÄĚ. Viviana para ese momento estaba m√°s dedicada a sus hijas que a la militancia, adem√°s, por razones de seguridad, la mayor√≠a de las cosas no se las contaban. El s√°bado 28 de marzo tampoco llam√≥ y Viviana y su familia no pod√≠an ocultar la preocupaci√≥n. ‚ÄúEmpezamos a buscar en los diarios a ver qu√© hab√≠a pasado. No encontr√°bamos nada, no hab√≠a nada. Cosas terribles en los diarios sal√≠an todos los d√≠as, pero no hab√≠a nada que dijera una reuni√≥n de j√≥venes, que era lo que yo ten√≠a en la cabeza, mucha juventud en alg√ļn lugar que yo imaginaba en el interior‚ÄĚ. Pero a las diez y media de la noche del 29 de marzo son√≥ el tel√©fono en la casa de adelante, la de sus padres. Ella en su casa no ten√≠a tel√©fono. Adelante estaba uno de los hermanos de Viviana con unos amigos. Del otro lado de la l√≠nea pidieron hablar con la esposa de Rodolfo Ortiz.

‚ÄúEntonces me dicen ‚Äúmir√°, nosotros queremos avisarte que El Negro, que Rodolfo, no fue al control, que Rodolfo cay√≥, y que vos sab√©s lo que ten√©s que hacer‚ÄĚ. Y me colgaron y no me dieron tiempo a preguntar d√≥nde hab√≠a sido eso‚ÄĚ. Inmediatamente despertaron a las nenas y los amigos del hermano se llevaron algunos libros de la biblioteca del Frente y discos de la √©poca t√≠picos del cancionero revolucionario. Mientras, Viviana y su madre quemaban documentos y peri√≥dicos. El padre se hab√≠a ido a llevar otras cosas del partido a lo de un amigo. Ese material ni sab√≠a qu√© era. Una vez terminada esa tarea, se fueron.

‚ÄúSalimos de madrugada los cinco, con las nenas dormidas a upa y no hab√≠a colectivos. En esa √©poca nosotros pens√°bamos ir a la casa de un t√≠o nuestro que viv√≠a como a quince cuadras para pedirle el auto y ver qu√© pod√≠amos hacer. Y para un colectivo, un 527 que era local, que iba fuera de l√≠nea‚ÄĚ.

‚ÄĒ¬ŅD√≥nde van? ‚ÄĒles pregunt√≥ el colectivero. Al adivinar que esa familia estaba huyendo esa noche de Lan√ļs, los llev√≥. Viviana supuso frente al tribunal que se les notaba la desesperaci√≥n en la cara.

El hermano del padre les prest√≥ un auto y salieron para una quinta en Alejandro Korn. Apenas instalados, Viviana volvi√≥. El motivo era sencillo: ‚Äúyo me ten√≠a que ir a laburar al otro d√≠a. Entraba a las nueve menos cuarto de la ma√Īana y estaba por cambiar de trabajo‚ÄĚ. En la empresa constructora donde trabajaba le cont√≥ lo ocurrido a dos compa√Īeros que eran muy amigos, que sab√≠an de la militancia de ambos. ‚ÄúEntre los tres conseguimos un abogado por la avenida Corrientes, cerca de Uruguay. No tengo la menor idea de c√≥mo se llamaba, pero fuimos un compa√Īero de trabajo, √©ste que yo siempre record√© con mucho cari√Īo, que era japon√©s, que se llamaba Masaharu Kina. Me dio gran parte de su sueldo porque nos dijo: ‚Äėte van a cobrar mucho para hacerte estas cosas, m√°s en estos momentos‚Äô‚ÄĚ. La idea era presentar un Habeas Corpus.

Genara le pas√≥ sus datos personales a Viviana Losada para presentar el Habeas Corpus. El abogado le dio el escrito para que lo presente, con la expresa indicaci√≥n de que √©l no lo hab√≠a hecho, ni sab√≠a nada del tema. Esa noche fue a la casa de Genara y le pidi√≥ por favor si su nuevo esposo pod√≠a averiguar algo. ‚ÄúNosotros ten√≠amos entendido que √©l trabajaba en Comunicaciones y ella dijo que no iba a ser posible eso porque no pod√≠a poner en peligro su trabajo. Cosa que es un detalle que cuento, porque m√°s o menos es lo que resume mi relaci√≥n y nuestra relaci√≥n con la familia Ortiz a partir de entonces‚ÄĚ. Al otro d√≠a Genara y ella presentaron en Tribunales el Habeas Corpus.

De casa en casa

Viviana no pod√≠a volver a su casa en Lan√ļs. Su mam√°, su pap√° y sus hijas segu√≠an en Alejandro Korn. Ella andaba boyando de casa en casa y hablaba desde alg√ļn tel√©fono p√ļblico con sus t√≠os y un amigo del barrio que estaban haciendo un seguimiento de la vivienda para saber los movimientos. Si fue alguien. Si hab√≠a autos. No pasaba nada.

‚ÄúEstuvieron como 25 d√≠as por lo menos en la quinta y yo como de casa en casa. Y los fines de semana mi mam√° iba a la plaza y me llevaba a las nenas para que yo las viera‚ÄĚ. Mariana ten√≠a dos a√Īos y nueve meses. Fernanda era m√°s chica, un a√Īo y cuatro meses. ‚ÄúYo les dec√≠a que estaba trabajando y como no sab√≠a lo que hab√≠a pasado con el Negro a ciencia cierta, les dije que su pap√° tambi√©n estaba trabajando en el interior del pa√≠s‚ÄĚ.

‚ÄĒVolvete. ‚ÄĒle dijeron al padre los esp√≠as barriales. Dejaron pasar un par de d√≠as m√°s y volvieron. ‚ÄúMi pap√°, mi mam√°, mi hermano y las dos nenas‚ÄĚ. Otro par de d√≠as y Viviana tambi√©n vuelve a la casa de donde huyeron de madrugada. Entonces suena el tel√©fono.

Era un compa√Īero de la Juventud Guevarista que llamaba sistem√°ticamente cada cuatro d√≠as. Pese al riesgo que implicaba, arreglan una cita. Eran los primeros d√≠as de mayo de 1976.

La caída

‚ÄúMe dice que el Negrito era responsable nacional de la Juventud Guevarista, que √©l era miembro del Comit√© Central, que era la primera reuni√≥n a la que iba asistir y que las fuerzas conjuntas hab√≠an atacado la quinta. Y que el Negrito hab√≠a ca√≠do, lo hab√≠an asesinado en la quinta, o sea que √©l estaba muerto y hab√≠a quedado en la quinta‚ÄĚ, esa es la primera versi√≥n que Viviana tiene sobre lo ocurrido el 29 de marzo en la Pastoril. ‚ÄúHab√≠a algunos ni√Īos y √©l hab√≠a pensado dejarle el lugar para que salieran primero las compa√Īeras que ten√≠an ni√Īos‚ÄĚ.

‚ÄúEntonces esto trajo una realidad: primero yo ten√≠a que contarles a las nenas que su pap√° no estaba trabajando en el interior del pa√≠s, que su pap√° hab√≠a muerto. As√≠ que eso hice, yo les cont√© que su pap√° hab√≠a muerto. No les dije que a su pap√° lo hab√≠an asesinado las Fuerzas Conjuntas, les dije que su pap√° hab√≠a muerto. Porque me pareci√≥ que no lo iban a entender en ese momento‚ÄĚ.

Viviana entonces va tomando una serie de decisiones en virtud de esa nueva realidad. Ocuparse de sus hijas mientras intentaba obtener alg√ļn dato m√°s. Sin saber por d√≥nde buscar, realiz√≥ otro Habeas Corpus. Esta vez, lo present√≥ en San Mart√≠n porque la quinta La Pastoril estaba en Moreno, Provincia de Buenos Aires. Tambi√©n intent√≥ contactarse, sin √©xito, con el Partido y la Comisi√≥n de Familiares. Sus horarios laborales tampoco le permit√≠an mucho m√°s. ‚ÄúY entonces resolv√≠, bueno, hacer un stand by y quedarme por lo menos en casa pensando a ver qu√© pod√≠a hacer. La vida quiso que ese proyecto, que estaba detenido, ese proyecto de vida en com√ļn, que estaba enmarcado en ese proyecto m√°s grande de trabajar por una sociedad mejor, sin desigualdad, sin tantos chicos pobres como hay ahora, que la mitad de los pobres son ni√Īos. Con una educaci√≥n m√°s libre y m√°s igualitaria. Nosotros ten√≠amos esa convicci√≥n y por eso trabaj√°bamos. Y ese proyecto se hab√≠a abierto, hab√≠a ah√≠ una herida, una grieta que era la desaparici√≥n del Negro. Sin embargo, sobre esa grieta yo form√© una segunda pareja,  juntamos nuestras grietas, digo yo. Yo ten√≠a mis p√©rdidas, √©l ten√≠a las de √©l y formamos una nueva pareja y tuvimos un tercer hijo, que es Federico. Y formamos una nueva familia y armamos un nuevo proyecto, siempre con ese desgarro original‚ÄĚ.

La democracia 

Durante el gobierno de Ra√ļl Alfons√≠n ‚Äúsale en los diarios que en el cementerio de Moreno hab√≠a 21 enterramientos de NN y yo estaba convencida de que el Negro hab√≠a sido asesinado en la Quinta. Fuimos con Omar, que era mi segundo compa√Īero y estuvimos en la exhumaci√≥n. Estuvimos all√≠ viendo como exhumaban a los 21 cuerpos que resultaron, los siete primeros de la Quinta que estaban preservados, yo creo que estaba cada uno en un cajoncito‚ÄĚ. Otros cuerpos estaban calcinados y otros eran del Manantial del dique Cascallares. Pero eso Viviana lo supo muchos a√Īos despu√©s, gracias a su labor militante en Lan√ļs. ‚ÄúEntonces, c√≥mo se hab√≠an exhumado esos siete cuerpos de la Quinta, ah√≠ fui, detr√°s. A ser parte de esa investigaci√≥n. Fui al CELS y el doctor Marcelo Parrilli me hizo una presentaci√≥n, me dijo que yo me ten√≠a que presentar como particular interesado, porque no era una causa, yo no era querellante, me iba a presentar como particular interesado y me dio un escrito donde dec√≠a que yo pensaba que el padre de mis hijas estaba ah√≠ entre esos siete y que me presentaba como particular, interesado para poder, m√°s que participar de la investigaci√≥n, poder leerla. ‚ÄúFue el segundo abogado que me dio un papel, me lo puso en el escritorio y me dijo ¬ītoma, and√°`. No pensaba bien de los abogados en ese momento porque ninguno me acompa√Ī√≥‚ÄĚ.

En Mercedes se entrevista con el Juez de la causa. Muchas veces. ‚ÄúEn mi desesperaci√≥n, lo primero que le dije es: mu√©streme los siete restos que yo lo voy a reconocer al Negro y lo voy a reconocer por la sonrisa, por los dientes, porque el Negro ten√≠a, como ustedes habr√°n visto, una dentadura y una sonrisa‚ÄĚ.

‚ÄĒPero se√Īora‚Ķ ‚ÄĒle dijo el Juez mir√°ndola ‚ÄĒ‚Ķ vamos a hacer unos oficios para saber si Rodolfo ten√≠a alg√ļn dato de salud para poder ser identificado.

Pero Rodolfo no ten√≠a. ‚ÄúNo ten√≠a quiebres, no ten√≠a roturas, no lo van a poder identificar nunca as√≠‚ÄĚ, le asegur√≥ al Juez. De todas formas el juez libr√≥ un oficio al Servicio Universitario de Salud que contesta con la ficha de un casi hom√≥nimo: Roberto Ortiz.  ‚ÄúEntonces no hab√≠a manera de identificarlo‚ÄĚ. La causa cambi√≥ de Juez, Viviana dej√≥ de ir a Mercedes y empez√≥ a ir Mor√≥n donde le dijeron que ‚Äúhab√≠a un sobreseimiento provisorio y que la hab√≠an archivado porque no hab√≠an encontrado que hubiera habido ning√ļn delito, que las declaraciones est√°n todas perfectas y entonces la hab√≠an archivado‚ÄĚ. Losada pidi√≥ que la desarchivaran y en un cuartito del juzgado ley√≥ toda la causa. ‚ÄúYo estoy hablando de la causa 65.517, que es la causa del cementerio, que es la que me le√≠ toda‚ÄĚ. Tambi√©n se entrevist√≥ con el Comisario General Dadamo para que le tomara declaraci√≥n en la Unidad Regional de Lan√ļs. ‚ÄúEn el a√Īo 85 hay un sobreseimiento y nadie investiga m√°s, y yo no ten√≠a de d√≥nde seguir adelante‚ÄĚ.

No saber 

‚ÄúYo me quedo con esta angustia de no saber, en definitiva, porque no lo pude recuperar, no lo pude reconocer, y en ese momento, cuando vino la democracia les dije a las nenas que su pap√° estaba muerto, pero que no hab√≠a muerto en un accidente, sino que lo hab√≠an matado las fuerzas conjuntas, porque yo estaba convencida que eran las fuerzas conjuntas. Y que a su pap√° lo hab√≠an matado, que hubo que remontar eso porque en realidad es distinto saber que tu pap√° muri√≥ en un accidente a saber que a tu pap√° lo mataron por sus ideas y sus actividades pol√≠ticas‚ÄĚ.

Viviana cont√≥ que fueron transitando ese camino y armando una nueva familia. A fines de 1998 cuando la hija mayor estaba en Chaco dedicada al teatro y su segunda hija en Alemania estudiando en la escuela de Pina Bausch, y su tercer hijo, Federico, terminando el secundario, su padre fallece. Y a los pocos d√≠as la llama Alejandro Inch√°urregui del Equipo Argentino de Antropolog√≠a Forense. ‚ÄúA m√≠ cada llamada telef√≥nica que suced√≠a en estas circunstancias se me paraban todos los pelos, porque digo algo m√°s‚Ķ ¬ŅC√≥mo sab√≠an? ¬ŅPor qu√© me llamaban a m√≠? Y entonces ellos me dicen que ellos hab√≠an le√≠do la causa 65.517, que ellos sab√≠an que yo me hab√≠a presentado, que yo pensaba que el Negro era uno de los asesinados en la Quinta La Pastoril, y que ellos quer√≠an contarme cosas de eso‚ÄĚ.

‚ÄúAhora mismo‚ÄĚ, respondi√≥ Losada cuando le preguntaron cu√°ndo pod√≠a ir y ah√≠ mismo sali√≥ para reunirse con integrantes del EAAF. ‚ÄúMe fui como hice todo, inmediatamente, y sola‚ÄĚ. En el Equipo le preguntaron que sab√≠a del Negrito y ella les cont√≥. Pero entonces Carlos ‚ÄúMaco‚ÄĚ Somigliana le dice que ‚Äúefectivamente estuvieron en La Pastoril y hubo un ataque, y fue el Comit√© Central. Pero nosotros tenemos que contarte algo, a √©l se lo llevaron vivo‚ÄĚ.

Viviana dice que en ese momento se le cay√≥ el coraz√≥n. ‚ÄúPorque nosotros hab√≠amos avanzado en la idea de que si al Negro lo hab√≠an asesinado en la Quinta, no hab√≠a sufrido. Porque sab√≠amos de las desapariciones y las torturas, y resulta que as√≠ de un plumazo me dicen ‚Äúse lo llevaron vivo‚ÄĚ junto con Leonor Herrera, con Juan Domingo del Gesso y con Carlos Elena y lo llevaron al Centro Clandestino de Detenci√≥n, Tortura y Exterminio Puente 12/Brigada G√ľemes/Cuatrerismo. Yo soy arquitecta y sent√≠ que me sacaban el ladrillo de abajo de todo. Sobre el que m√°s o menos hab√≠amos elaborado nosotros alguna manera de avanzar con esa grieta y ese desgarro. Y el Negro hab√≠a estado en un Centro Clandestino de Detenci√≥n. Y entonces lo hab√≠an torturado‚ÄĚ.

El cementerio de Avellaneda

Maco tambi√©n le dice que El Negrito, Rodolfo Ortiz, estaba enterrado como NN en el cementerio de Avellaneda y que era posible recuperar sus restos porque la fosa com√ļn estaba en custodia del EAAF. Rodolfo hab√≠a aparecido junto a Mar√≠a Cristina Duca y la Kitty Olivieri de Duca, secuestradas de sus casas el 4 de abril, en un bald√≠o de Bernal, en Quilmes. Las dos compa√Īeras no hab√≠an estado en la Quinta La Pastoril. ‚ÄúAparecen los tres en ese bald√≠o y la polic√≠a de Bernal que se hace cargo de esos cuerpos, lo identifica al Negrito. Porque el Negrito ten√≠a legajo en el Consejo del Menor y la Familia, y en esa √©poca se hac√≠an los documentos en el Registro Provincial de las Personas, de todos los ni√Īos que estaban institucionalizados all√≠. Entonces el Negrito ten√≠a su legajo del registro y sus huellitas all√≠. Y entonces la polic√≠a de Bernal sabe que ese cuerpo es Rodolfo Ortiz. Y en vez de avisarnos a nosotras, lo entierran igual como NN y se guardan la ficha. Digamos, desgarro sobre desgarro, sobre desgarro‚ÄĚ.

El equipo hab√≠a encontrado en los archivos de la DIPPBA la ficha que establec√≠a ‚Äúque ese joven tirado all√≠ era Rodolfo Ortiz y que hab√≠a sido enterrado como NN en el cementerio de Avellaneda. Otra vez remontar, otra vez contarles a las chicas que ya estaban grandes, que no estaban ac√°, otra vez todo‚ÄĚ.

‚ÄĒLas chicas tienen que dar sangre. ‚ÄĒle explica Maco.

‚ÄúEntonces las chicas dan sangre. Y quedamos medio paralizados con esa noticia y a m√≠ me cuesta recomponer la grieta, la fisura y recomponer otra vez la historia a partir de saber que estuvo cuarenta y cuatro d√≠as en ese Centro Clandestino de Detenci√≥n y que se lo hab√≠an llevado vivo‚ÄĚ.

Tres o cuatro a√Īos despu√©s

Viviana Losada volvi√≥ al EAAF y habl√≥ nuevamente con Maco. Quer√≠a investigar lo que hab√≠a pasado en La Pastoril. ‚ÄúPorque no me canso de repetirlo, se los llevaron vivos‚ÄĚ.

Consigue unos primeros contactos y empieza a buscar sobrevivientes del ataque perpetrado por el Ej√©rcito Argentino. Otra compa√Īera de la Comisi√≥n de Derechos Humanos del Partido Intransigente en Democracia, pero que form√≥ parte del equipo de solidaridad del PRT, la va guiando. Se va contactando con militantes del partido. ‚ÄúPara que me cuenten, para saber, para entender‚ÄĚ.

Viviana Losada va reconstruyendo e investigando y en 2007 se encuentra por primera vez con las hermanas Agorio, Mar√≠a Ofelia e Iris. Durante todo ese tiempo se va enterando detalles de la reuni√≥n ampliada del PRT. Cerca de las dos y media de la tarde, desde la terraza de la quinta vieron ingresar ‚Äúdistintas fuerzas a la Quinta por una tranquerita lateral que ten√≠a y un compa√Īero que estaba abajo, ve por la ventana que hay un mont√≥n de gente de civil que est√° despleg√°ndose con armas largas en el parque de la Quinta. Y dan la alarma diciendo que hay ataque y antes de que nadie pudiera reaccionar ya la puerta de calle estaba toda sembrada de agujeros por una r√°faga, se ve que de arma larga, de ametralladora, supongo, no s√© y que entraba as√≠ como un damero de luz y que entonces los compa√Īeros y las compa√Īeras m√°s o menos se acomodan para salir por grupos y que salen por la parte de atr√°s hacia el √ļnico √°ngulo en el que no estaban‚ÄĚ.

Viviana dice que por ese rinc√≥n sali√≥ primero el Bur√≥ Pol√≠tico, a continuaci√≥n, y en tandas, el Comit√© Central. ‚ÄúEn esa salida, la primera que cae es Susana Gaggero, que era responsable nacional de Solidaridad, cae atravesada por una r√°faga, cae inmediatamente al costado de la puerta. Despu√©s queda herida fuertemente Mar√≠a Elena Amadio, que era de Servicios de all√≠ de esa reuni√≥n, con un tiro en la espalda que le impide caminar y que finalmente es asesinada en la Quinta y caen tambi√©n en la Quinta V√≠ctor Hugo Gonz√°lez Lemo, que era un obrero de la f√°brica Perkins de C√≥rdoba que hab√≠a venido a la reuni√≥n que era de Sindical de C√≥rdoba, y otro compa√Īero, que nosotros no logramos identificar en principio, entonces nosotros cont√°bamos siempre once. Y el partido dec√≠a: son doce. Entonces hab√≠a un compa√Īero que nunca identific√°bamos. As√≠ que nos qued√≥ esa inc√≥gnita y que despu√©s tambi√©n cuentan los compa√Īeros que hab√≠a algunos que hab√≠an salido, esto lo cuentan los sobrevivientes, que hab√≠an salido en un auto, pero que finalmente tambi√©n los hab√≠an interceptado y que estaban asesinados. Y que hab√≠a un rubiecito, un ni√Īo rubiecito con ellos del que nadie me puede dar ning√ļn dato en ese momento‚ÄĚ. Las inc√≥gnitas se ir√°n sabiendo, pero faltaba m√°s tiempo a√ļn.

Un a√Īo antes, en el 2006

La identificaci√≥n de El Negrito se produjo en 2006. Al leer la pericia forense se enteran que ten√≠a fracturas, los dientes saltados y un tiro de gracia. ‚ÄúEntonces empieza a tomar forma otra investigaci√≥n que hay que llevar a cabo, porque a √©l se lo llevan vivo de la Quinta‚ÄĚ. Un d√≠a de enero, Viviana y Mariana buscando abogado conocen a Pablo Llonto y su opini√≥n sobre quienes ejercen esa profesi√≥n cambia: ‚ÄúEs un abogado excepcional, me amig√≥ con la abogac√≠a. A principios de febrero presentamos la querella en la Megacausa del Primer Cuerpo del Ej√©rcito. Tomando de base todo lo que yo hab√≠a investigado, todos los que yo sab√≠a que hab√≠an estado en la Quinta porque me lo dijeron los sobrevivientes‚ÄĚ. A toda la informaci√≥n que ten√≠a, le sum√≥ la posibilidad de visitar la Quinta pidi√©ndoles permiso a los due√Īos. Junto a las hermanas Agorio recorrieron el lugar y el barrio. Miguel Fern√°ndez, director de Derechos Humanos de la Municipalidad de Moreno, gestiona algunos encuentros. Conocen a la casera de la quinta al momento del ataque. ‚ÄúLe hab√≠an dicho que se fuera de la casa de los caseros porque iba a haber muchos tiros. Entonces ella se va a la casa de una comadre que queda enfrente y efectivamente hubo muchos tiros. Eso es lo que ella nos cuenta, que ella no pensaba declarar nada‚ÄĚ. Se entrevistan con un vecino que ya no viv√≠a all√≠, Gerardo Tomadoni, de veinte a√Īos al momento del ataque. Esa noche Gerardo sali√≥ a hacer unas compras, viendo el despliegue militar se par√≥ en la esquina a mirar. Como tardaba, su esposa sali√≥ a buscarlo. Sin celulares la cosa era as√≠. Se encuentran y al volver para la casa ‚Äúpasan por el costado del cami√≥n militar y los levantan creyendo que hab√≠an estado en la Quinta y les hacen los tratos de rigor, los vendan, los tiran en el cami√≥n, ellos ven en la cabina de ese cami√≥n una ni√Īa y hablan con Leonor Herrera en la parte de atr√°s del cami√≥n, la que tiene el acoplado, que tiene las cosas de lona, que estaba tirada all√≠, que le dice que si vio a esa ni√Īa, que esa ni√Īa es su hija y que si √©l no est√° comprometido con la Quinta, que es s√≥lo un vecino √©l va a zafar y lo van a dejar libre‚ÄĚ. Lo torturan como al resto y queda secuestrado varios d√≠as en la comisar√≠a de Moreno. La esposa de Gerardo falleci√≥ pero √©l va a declarar en el juicio.

Viviana Losada persigui√≥ la pregunta ‚Äú¬ŅC√≥mo es que se los llevaron vivos?‚ÄĚ para ir armando el rompecabezas genocida: ‚ÄúAlg√ļn tiempo despu√©s apareci√≥ Claudia M√©ndez, la sobrina del ‚ÄúChato‚ÄĚ, de ‚ÄúTito‚ÄĚ M√©ndez, que result√≥ ser el compa√Īero n√ļmero 12 que est√°bamos buscando, porque nosotros hab√≠amos identificado a 11 de los compa√Īeros que hab√≠an estado en la Quinta, que fueron, los repito: Mar√≠a Elena Amadio y Susana Gaggero, V√≠ctor Gonz√°lez Lemos y Ruperto M√©ndez, ahora s√≠, asesinados en la Quinta. Nelson Agorio, H√©ctor Ch√°vez y Juan Mangini asesinados camino o en la comisar√≠a de Marcos Paz. (Los levantan) junto con un rubiecito que dir√° su testimonio, que es Eduardo Garbarino Pico, que a √©l lo retienen en la comisar√≠a, creo, y que adem√°s a Rodolfo Ortiz, a Liliana Herrero, a Juan Domingo del Gesso y a Carlos Elena se los llevan vivos y a otro compa√Īero que se llevan tambi√©n vivo, pero que va a parar directamente a Villa Martelli, es (H√©ctor) Osvaldo Villarreal, que iba con su hijita, que tambi√©n lo detienen en las inmediaciones, pero que a √©l, finalmente, despu√©s  que el batall√≥n lo pone a disposici√≥n del Poder Ejecutivo Nacional, le dan la opci√≥n de salir del pa√≠s y √©l se va del pa√≠s. Y lamentablemente este compa√Īero fallece en el a√Īo 2005‚ÄĚ.

El sepelio

‚ÄúNosotros en el a√Īo 2010 hicimos el sepelio del Negro. El Negro escrib√≠a poes√≠a y ten√≠a una poes√≠a que para nosotros nos signific√≥, digamos, como un mandato que √©l dec√≠a: ‚ÄúNo me lloren, no quiero que lloren mi muerte. Porque muerto no quiero vivir. Tiren mis cenizas al viento, porque muerto no quiero vivir‚ÄĚ. Entonces, una vez que conseguimos que la pericia forense diera fe de que esos eran los restos del Negro, hicimos una ceremonia, lo velamos, tuvimos un sepelio y fuimos al Parque de la Memoria y tiramos sus cenizas al viento‚ÄĚ.

En el 2011, el juez Daniel Rafecas ‚Äúsustancia una subcausa que se llama NN La Pastoril, porque nosotros insistimos en que no eran asesinatos sueltos, que estaban todos concatenados en este hecho, en este ataque y entonces aparecieron tambi√©n las hijas de H√©ctor Ch√°vez, Soledad y Valeria, que tambi√©n se presentaron como querellantes‚ÄĚ.

En el 2013, Rafecas ‚Äúhace una elevaci√≥n que para m√≠ fue important√≠sima, 125 homicidios relacionados con Puente 12. O sea, el asesinato del Negro junto con esos 125 va a parar  al primer tramo de la casa Puente 12-Cuatrerismo-Brigada G√ľemes. Rafecas imputa estos 125 homicidios, entre ellos el del Negro y detr√°s voy yo y me presento como querellante en la causa de Puente 12 Cuatrerismo para imputar por el asesinato del Negro. Estar en esa causa  para m√≠ signific√≥ muchas cosas‚ÄĚ.

La Comisión

Entre esas muchas cosas, Viviana se incorpora al trabajo militante de las y los compa√Īeros de la Comisi√≥n Vesubio-Puente 12. ‚ÄúQue tiene m√°s de 40 a√Īos, que fue fundada por Jorge Watts, que falleci√≥ en el 2020, un compa√Īero enorme, que no lo pudo nada y lo pudo el COVID y que de la mano de Syra Vallalain de Franconetti empez√≥ a investigar, much√≠simos a√Īos antes de que yo entrara, lo que pasaba en algunos centros clandestinos de detenci√≥n con los sobrevivientes de El Vesubio, con los sobrevivientes de Puente 12 y de la 205 de Monte Grande‚ÄĚ.

Junto a la Comisi√≥n investigan el funcionamiento de inteligencia y al Centro Clandestino de Detenci√≥n, Tortura y Exterminio Puente 12-Cuatrerismo-Brigada G√ľemes, que ‚Äúexisti√≥ desde noviembre de 1974 hasta por lo menos mediados de 1977, cuando lo cierran, lo arreglan, le agregan cosas y lo transforman en otro Centro Clandestino. Mientras funcion√≥ como Puente 12-Brigada G√ľemes-Cuatrerismo, se especializ√≥ en los secuestros de los y las compa√Īeras del PRT- ERP  y Juventud Guevarista y seguramente sus aliados, el FRP que era el Frente Revolucionario Peronista y el FR17 que era el Frente Revolucionario 17 de octubre‚ÄĚ.

Sumando informaci√≥n, escuchando los juicios, Viviana concluye que a los y las compa√Īeras que secuestraron con vida en la quinta La Pastoril los trasladaron a Puente 12. ‚ÄúLa √ļnica duda que yo ten√≠a era ¬Ņpor qu√©? ¬ŅPor qu√©? Los podr√≠an haber juzgado. Los podr√≠an haber metido presos. Los podr√≠an haber encarcelado. No s√©. Cu√°ntos jueces afines tuvo la dictadura militar, y sin embargo, no fue as√≠. Eligieron secuestrarlos, torturarlos y ejecutarlos. Esta situaci√≥n que a m√≠ me cost√≥ mucho tiempo asimilar, tiene la base de algunos dichos del Mayor Espa√Īadero en su declaraci√≥n indagatoria, de abril de 2020‚ÄĚ.

Espa√Īadero

El 20 de octubre de 2021, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N¬į6 de la Ciudad Aut√≥noma de Buenos Aires, conden√≥ a 16 a√Īos de prisi√≥n por cr√≠menes de Lesa Humanidad al exagente de inteligencia Carlos Espa√Īadero.

Mayor Pe√Īa o Mayor Peirano eran dos de los alias de Espa√Īadero, que en el juicio justific√≥ el accionar de civil de los grupos represivos y asegur√≥ que ten√≠an grupos especializados para secuestrar a Mario Santucho. ‚ÄúQue en el Batall√≥n 601 hab√≠a grupos fuertemente especializados en la persecuci√≥n de Santucho, que las personas que conformaban los grupos de tareas eran informes, informes dice √©l, o sea que no ten√≠an una organizaci√≥n ni nada, que no revisaba nunca, que eran personal subalterno, pero que inteligencia ten√≠a claro que hab√≠a que preservar la identidad de los secuestradores. De los secuestradores se preserva la identidad, dice Espa√Īadero, ¬ŅPor qu√©? Para que no peligrara su identidad y su trabajo. Y yo relacion√© inmediatamente los autos sin patente, los grupos de civil con armas largas que estaban en la Quinta, sin identificaci√≥n‚ÄĚ, analiza Viviana.

Espa√Īadero dijo que los interrogatorios los hac√≠an los grupos de tareas pero que despu√©s llegaban a su escritorio. ‚ÄúPero que a √©l no le dec√≠an c√≥mo los hab√≠an obtenido. Y otra cosa que dice es que √©l sab√≠a que en esos Centros Clandestinos de detenci√≥n hab√≠a detenidos, hab√≠a malos tratos y hab√≠a finalmente la muerte de esos detenidos, en un eufemismo maravilloso de malos tratos por torturas. Entonces yo empiezo a cerrar esta historia de La Pastoril y digo, bueno, en este  ataque finalmente mataron algunos compa√Īeros. Los mataron, no los pudieron llevar vivos, pero a los que pudieron llevar vivos, los llevaron vivos. Para torturarlos, para sacarles informaci√≥n, si pudieran, y finalmente asesinarlos y tirarlos. A nuestro Negrito en un bald√≠o en Bernal, a la Negrita Herrera adentro de un auto en localidad de Pi√Īeyro, en Avellaneda. Y sobre estas cuestiones era que se basaba la tarea de inteligencia‚ÄĚ.

Persiguiendo toda esa informaci√≥n, Viviana Losada fue armando esta historia. Despu√©s del ataque, el Ej√©rcito Argentino se llev√≥ en camiones a los ca√≠dos y a los que estaban vivos. Primero los trasladaron a la comisar√≠a de Moreno y luego a Puente 12. ‚ÄúHubo ej√©rcito de dos compa√Ī√≠as diferentes, una comandada por el Mayor (Miguel √Āngel) Arm√ļa, que era el que estaba ah√≠ acantonado en Moreno y otra compa√Ī√≠a que fue la de Ingenieros Diez con asiento en el 601 de Campo de Mayo, que estuvieron en la Quinta, que estuvieron antes de que empezara el ataque, que hubo autos de civil, que hubo grupos de tareas haciendo su trabajo, valga el eufemismo, y que esto dio como resultado lo que pas√≥ con estos doce compa√Īeros‚ÄĚ y con los menores que fueron a parar al Instituto Riglos y luego fueron recuperados.

Cartas

Luego vinieron las preguntas de las partes. Ahorraremos esa parte en esta lectura, pues algunas formulaciones de la defensa solo fueron de mal gusto. Pasado ese momento, Viviana Losada pidi√≥ leer dos textos escritos por su familia en relaci√≥n a los 45 a√Īos sin Rodolfo.

“Yo quiero decir que nosotros, como familia, tuvimos la posibilidad de tener nuevos proyectos, de tener este y una familia ensamblada, que pudimos criar a nuestros hijos con libertad y con alegría profunda para que los tres pudieran desarrollarse, pero que siempre se hizo sobre la base de un terrible desgarro que fue la desaparición del papá de mis dos hijas mayores. Y por eso quiero pedir permiso para leer esto, que con motivo de que mi hija, la que está en Alemania, hacía una obra relativa a la historia de Rodolfo, Mariana, que también formó parte de esa obra, se fue para allá para Alemania. Y el texto dice:

‚ÄúPap√° Rodolfo ten√≠a 26 a√Īos cuando lo secuestraron un 29 de marzo. Me pregunto si habr√° sabido que mirar√≠a un cielo libre por √ļltima vez, si habr√° sentido el olor de los eucaliptos que rodeaban la Quinta. Si nos habr√° pensado mientras pon√≠a el cuerpo para que otros compa√Īeros se fueran. El juicio por los sucesos de La Pastoril, en donde se atac√≥ al Comit√© Central del PRT, reci√©n empezar√≠a este a√Īo, una vida despu√©s. No alcanza nada para reparar la orfandad de Estado que sentimos‚ÄĚ.

Y escrib√≠a Federico: ‚ÄúMi familia est√° rota. No la rompimos nosotros, la rompi√≥ la historia. Est√° rota desde antes que yo llegu√© al mundo. Desde antes que sea mi familia. La rompieron los que se llevaron al pap√° de mis hermanas, los que lo mataron hace ya 42 a√Īos. Despu√©s llegu√© yo, pero esa fisura ya exist√≠a. Y yo, como los dem√°s, crec√≠ con eso, con esa ausencia, con la b√ļsqueda de justicia de un cuerpo, de algo que no sab√≠amos bien qu√© era. ¬ŅUn cierre? Puede ser, si eso es posible. Hace unos a√Īos, y despu√©s de que el EAAF recuperara el cuerpo de Rodolfo, hubo un funeral y el destino quiso que no pudiera estar porque hab√≠a nacido mi primera hija y lo hab√≠a hecho de una manera muy particular, fue prematura. Ese primer cierre, tener un cuerpo, velarlo, llevar sus cenizas a alg√ļn lado, me lo perd√≠. Despu√©s de eso, cre√≠, cre√≠mos, que hab√≠a una parte de nosotros que iba a poder darle un cierre. Pero la historia no te regala nada. Hace una semana se movi√≥ por primera vez la causa por la desaparici√≥n de Rodolfo y hubo detenciones. Podemos decir que empez√≥ el proceso de hacer justicia. ¬ŅEsto traer√° al fin un cierre? No lo s√©. Este lunes mi hermana Mariana se va para Alemania, donde vive mi otra hermana desde hace muchos a√Īos, a estrenar una obra que en parte hicieron juntas. Una obra que habla de su historia, que es tambi√©n la m√≠a. Mis hermanas, despu√©s de tanto tiempo, pudieron hacer algo con esa fisura. Hicieron una obra. Que habla de todo eso, de todo esto. Una obra que es, en parte, el cierre de algo para que no estemos tan rotos. Lo necesitamos tanto‚ÄĚ.

Se√Īores jueces, como ustedes comprender√°n, no olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos y decimos como el gran poeta, ‚Äúpor nuestros muertos, pido castigo. Memoria y justicia, siempre. Y verdad, sobre todo memoria y verdad. La justicia, como ver√°n, vamos viendo. ¬°Rodolfo, los compa√Īeros de La Pastoril y los treinta mil compa√Īeros detenidos desaparecidos presentes!‚ÄĚ

Finalizó así, entre lágrimas compartidas, el testimonio de Viviana Losada por los crímenes que el Ejército Argentino cometió el 29 de marzo de 1976.


Fuente: https://radiolaretaguardia.blogspot.com/2022/03/por-que-se-los-llevaron-vivos.html




Fuente: Argentina.indymedia.org