September 2, 2021
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Desde la Asociaci贸n de Mujeres Clara Campoamor de Orihuela consideran que falta concienciaci贸n frente a la violencia machista. FOTOS: Elvira Meg铆as

鈥淟o tenemos que ir llevando鈥 pero esto no se supera鈥. Maruja Cuenca repite esta frase varias veces durante nuestra conversaci贸n. Habla as铆 del asesinato de su hija, Yolanda, cuando esta ten铆a 39 a帽os, a manos de quien era su marido, Juan Antonio Mart铆nez. Ocurri贸 la noche del viernes 1 al s谩bado 2 de agosto de 2014 en su piso del barrio de Capuchinos, en Orihuela. En esas fechas, la ciudad ya se ha vaciado; la mayor铆a de sus habitantes est谩n en las playas cercanas.

Ese d铆a, Yolanda tambi茅n ten铆a planeado un viaje. 鈥淢i hija me dijo que dejar铆an a la cr铆a con su cu帽ada, al nene le tocaba con el padre 鈥搖n hijo que Yolanda ten铆a de una relaci贸n anterior鈥. Me explic贸 que se iban a pasar el fin de semana en una casa por Cartagena, que ir铆an en moto y antes se pasar铆a por casa a por el casco de su hermano鈥, relata Maruja. 鈥淟leg贸 el s谩bado, pas贸 el domingo y yo pens茅 que si no vino era porque al final se habr铆an ido en coche鈥, contin煤a. 

Seg煤n los hechos probados de la sentencia condenatoria, Juan Antonio propin贸 varios golpes en la cabeza a Yolanda con una mancuerna. Antes de matarla, la agredi贸 sexualmente.

El cuerpo de Yolanda no se encontr贸 hasta el lunes siguiente, despu茅s de que Juan Antonio confesara lo que hab铆a hecho a su hermana, en una llamada que ella le hizo para preguntarle cu谩ndo ir铆a a recoger a su hija. Entonces 茅l ya estaba en Murcia, donde huy贸 pensando que estaba en busca y captura por lo que hab铆a hecho y donde finalmente fue detenido. Al marchar, dej贸 entreabierta la puerta del domicilio y llam贸 desde una cabina a Emergencias para comunicarles que 鈥渦na chica se encontraba muy mal鈥 鈥搒eg煤n se puede leer en la sentencia鈥, sin llegar a precisar la ubicaci贸n exacta de la vivienda. 

Cuenta Maruja que la pareja ya se hab铆a separado una vez: 鈥淓stuvieron viviendo en Alquer铆as (Murcia) pero mi hija se enfad贸 con 茅l por algo y se volvi贸 a Orihuela con los dos hijos. Luego volvieron鈥. En el momento del asesinato, seg煤n explica su madre, Yolanda no trabajaba, 鈥減ero antes estuvo mucho tiempo en un matadero de aves鈥.

鈥淓ra una mujer muy trabajadora, luchadora, quer铆a con locura a sus hijos鈥 y tambi茅n a su asesino. Yo hab铆a cosas de 茅l que no ve铆a, pero ella nunca dijo que 茅l le hubiera hecho nada, porque de esa forma, si yo me hubiese enterado, ella no hubiera estado m谩s con esa persona鈥, remata Maruja, que en ese momento viv铆a a apenas un kil贸metros de la pareja. 鈥淎qu铆 la gente me conoce, los vecinos me dieron mucho apoyo; el pueblo estaba conmigo鈥, a帽ade. 

A pesar de no existir denuncias previas por malos tratos, cuando Juan Antonio confes贸 el crimen dijo que hab铆a hecho 鈥渓o que ten铆a que haber hecho el a帽o pasado鈥.

Maruja tiene ahora 68 a帽os y la custodia de la hija de Yolanda y Juan Antonio, una ni帽a que apenas ten铆a tres a帽os cuando ocurri贸 el asesinato, y que ahora cuenta nueve. 鈥淵o soy su padre, su madre y su abuela鈥, dice. Y explica tambi茅n las dificultades para contarle lo ocurrido: 鈥淵a m谩s o menos lo sabe. A veces me pregunta: 鈥淎buela, 驴por qu茅 mi madre se ha muerto tan joven?鈥 y en seguida dice: 鈥淪铆, ya s茅 por qu茅鈥濃. En 2014, ni帽os y ni帽as como ella no eran considerados v铆ctimas de violencia de g茅nero. Este aspecto cambi贸 con una modificaci贸n en la ley al a帽o siguiente, en 2015. 

El apoyo que Maruja describe por parte de los vecinos, sin embargo, no se ha traducido en una mayor conciencia de la poblaci贸n frente a la violencia machista. Lo considera as铆 Maite S谩nchez, de la Asociaci贸n de Mujeres de Orihuela Clara Campoamor: 鈥淓l 煤ltimo jueves de cada mes salimos a manifestarnos y no viene nadie鈥. 鈥淥rihuela es una ciudad peque帽a, tiene mucho peso de la Iglesia y su sociedad es muy tradicional, muy conservadora. Eso influye, por supuesto鈥, explica. 

Capuchinos, la zona donde viv铆a la pareja, est谩 a las afueras de Orihuela y es uno de los barrios m谩s humildes de la ciudad. Por eso, S谩nchez considera que a lo ocurrido se le dio un enfoque de 鈥渆stigmatizaci贸n de las zonas m谩s deprimidas鈥. Pero insiste: 鈥淟a violencia de g茅nero se da a todos los niveles; aunque puede presionar m谩s cuando hay m谩s precariedad鈥.

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Esta es la nueva historia documentada en PorTodas, con texto de Alba Mareca y fotograf铆as de Elvira Meg铆as.




Fuente: Lamarea.com