April 8, 2021
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
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En los debates acerca de la posmodernidad y en la discusi贸n cientificismo-negacionismo debida a la pandemia, podemos encontrar ciertos problemas epistemol贸gicos que abren la posibilidad de buscar una democratizaci贸n del saber que mantenga la cr铆tica, sin caer en el idealismo ni en el sentimentalismo.

Joaqu铆n Fortanet

Profesor del Departamento de Filosof铆a. Universidad de Zaragoza

En los 煤ltimos tiempos se observa, en nuestro horizonte reflexivo, la aparici贸n de varios debates que pueden resultar interesantes por lo que traslucen en su intersecci贸n. Algunos, antiguos, como el de la posmodernidad, que cre铆amos encerrado en uno de esos ba煤les polvorientos, llenos de artefactos in煤tiles y juguetes rotos, que pueblan los desvanes. Otros, m谩s nuevos, como el de la p茅rdida de confianza en la ciencia m茅dica que, con la actual pandemia, conducen a ciertas posiciones negacionistas, intolerables y peligrosas, pero epistemol贸gicamente significativas. La propuesta es que la recuperaci贸n de ambos debates responde a una ra铆z com煤n que puede ser relevante para nuestro presente.

El debate sobre la posmodernidad

Quiz谩s fuera el libro de Daniel Bernab茅, La trampa de la diversidad (Akal, 2018), el que se hiciera eco del debate acerca de la posmodernidad que ha ido creciendo hasta la reciente aportaci贸n del profesor Diego S. Garrocho (鈥淐arta a un joven posmoderno鈥, en el diario digital El Espa帽ol, 20/01/2021) o el de la doctora Virginia Moratiel (鈥淪obre lo verdadero, lo falso y lo aparente鈥, en la web Filosof铆a & Co., 18 /01/2021). Estos dos 煤ltimos textos vienen a insistir en el mismo punto: la posmodernidad nos ha privado de las certidumbres te贸ricas y morales, sumi茅ndonos en un anarquismo metodol贸gico y epist茅mico. Sin valores, sin identidad y sin el tribunal de la raz贸n, parecen decirnos, estamos a merced de este mundo aciago. El profesor Garrocho se lamenta de que la juventud contaminada de posmodernidad no tenga armas para enfrentarse a un mundo hostil, perdida en los infiernos del frenes铆, la anormalidad y la perspectiva de g茅nero. La doctora Moratiel evoca aquellos tiempos en los cuales la raz贸n era el mundo, y cita a Hegel y Plat贸n como tabla salvadora.

Se teme que no haya verdad que oponer a lo falso y, eso, parecen querer decir, es la complejidad y la derrota: sin verdad estamos a merced de cualquiera 鈥攃omo si la verdad no fuese un modo de estar a merced.

Pero m谩s all谩 de la a帽oranza de absoluto y de la nostalgia por una identidad perdida, 驴hay algo m谩s tras la recuperaci贸n de este anacr贸nico ataque a la posmodernidad? Creo que hay algo de diagn贸stico del presente en esta censura de la filosof铆a posmoderna. Tambi茅n algo noble en el hecho de que se trate de asegurar las pocas alforjas filos贸ficas que nos quedan para dotar de sentido a lo que somos y seremos. Pero se trata de un gesto temeroso, atravesado del miedo a habitar un mundo sin verdad a la que agarrarse. Tal y como indica Llu铆s Pla (鈥淯na apolog铆a de la conformidad鈥, en elDiario.es, 6/02/2021) a prop贸sito de tal debate, se teme que no haya verdad que oponer a lo falso y eso, parecen querer decir, es la complejidad y la derrota: sin verdad estamos a merced de cualquiera 鈥攃omo si la verdad no fuese un modo de estar a merced鈥. Es en este sentido en el que cabe entender el ataque a pensadores como Foucault, Deleuze o Butler, ya que en su pensamiento encontramos, entre otras muchas cosas, un fuerte cuestionamiento de la autoridad epist茅mica, es decir, de toda una colecci贸n de saberes que se tomaban como verdaderos y que, en virtud de esa autenticidad, se encargaban de decirnos qu茅 pod铆amos saber, qu茅 deb铆amos hacer, qu茅 nos era permitido esperar: en una palabra, lo que ten铆amos que ser. Se denunci贸, acertadamente, que bajo la positividad de las ciencias humanas exist铆a una normatividad que implicaba elementos valorativos. Que, por ejemplo, cuando el m茅dico norteamericano S. A. Cartwright se instalaba en un aparente naturalismo cient铆fico para definir la drapetoman铆a, esa extra帽a enfermedad que hac铆a que los esclavos quisiesen ser libres, o cuando el DSM inclu铆a la homosexualidad como enfermedad hasta 1975 bas谩ndose en las premisas metodol贸gicas de la psiquiatr铆a, se realizaban dos gestos simult谩neos: por una parte, pretender instaurar una normalidad de acuerdo con valores morales y culturales determinados y, por otra parte, provocar un efecto bucle que, como se帽ala Hacking, posee fuertes consecuencias en el reconocimiento social y personal.

En la recuperaci贸n actual del debate acerca de la posmodernidad se ataca la transmisi贸n de este antiautoritarismo epistemol贸gico que parece que, hoy en d铆a, nos pone en dificultades. Y, siendo honestos, s铆 que nos pone en dificultades, aunque es necesario identificarlas y ver cu谩l es su sentido.

Cientificismo y negacionismo

Para ello, puede ser conveniente acudir a otro debate diferente que, desde diversos frentes, puebla nuestro horizonte reflexivo. En la actual situaci贸n de pandemia, han surgido dos grandes horizontes argumentativos encontrados. Simplificando, podemos establecer dos modos extremos de encarar nuestra relaci贸n con la pandemia actual: cientificismo y negacionismo. El primero, el cientificismo, puede quedar caracterizado en el c茅lebre manifiesto 鈥淓n salud ustedes mandan, pero no saben鈥, realizado por varias asociaciones cient铆ficas, en el que se abogaba por una gesti贸n de la pandemia basada 煤nicamente en premisas cient铆ficas, y se defend铆a la idea de restituir toda la autoridad epist茅mica a la ciencia m茅dica, convirti茅ndola en un saber experto para toma de decisiones, sin tener en cuenta los problemas pol铆ticos y epistemol贸gicos que se derivan de un ejercicio de autoridad que, sin duda, excede a sus marcadores epist茅micos.

La cr铆tica a la verdad no nos lleva a la posverdad, sino a la denuncia de los amos a quienes sirven las verdades y a una apuesta por la construcci贸n democr谩tica del saber.

El segundo, el negacionismo, tiene variados ejemplos, pero comparte dos premisas b谩sicas: una cr铆tica epistemol贸gica a la formaci贸n de los hechos cient铆fico-m茅dicos y a sus verdades, con la subsiguiente negaci贸n de tales hechos (ya sea la negaci贸n de la COVID-19 a partir de los postulados de Koch, la negaci贸n de la saturaci贸n hospitalaria, la negaci贸n de la letalidad, del n煤mero de fallecidos o la negaci贸n de la validez de las pruebas diagn贸sticas) y una vinculaci贸n de aquellos elementos negados con una trama pol铆tica m谩s o menos delirante, apoyada en motivos sentimentales, seductores e identitarios, siendo estas tramas bien un ardid del neocapitalismo para dominarnos, bien los c茅lebres microchips de Bill Gates en las vacunas, o bien las p茅rfidas intenciones de los gobiernos para acabar con la hosteler铆a y con nuestro modo de vida.

Entre la decisi贸n de optar por un miedo que nos lleva a refugiarnos acr铆ticamente en la autoridad de la ciencia y el salto al vac铆o de un negacionismo sostenido en motivos sentimentales, es posible apelar a cierta posmodernidad que, sin duda, manteniendo la cr铆tica a la autoridad, todav铆a pretend铆a un an谩lisis materialista de la realidad que permitiera una democratizaci贸n radical del saber. Podemos encontrar nutridos ejemplos de esta posici贸n, que podr铆amos denominar antiautoritarismo cr铆tico, en Foucault, Deleuze o Butler. La cr铆tica a la verdad no nos lleva a la posverdad, sino a la denuncia de los amos a quienes sirven las verdades y a una apuesta por la construcci贸n democr谩tica del saber.

Antiautoritarismo cr铆tico

A este respecto, el antiautoritarismo cr铆tico implica una interrogaci贸n sobre el papel de la ciencia, una exigencia de credenciales cient铆ficas como marcas de orientaci贸n y actuaci贸n que permitan, a su vez, establecer ciertas ideas acerca de qu茅 es la verdad de un modo no absoluto.

Frente a cientificismo y negacionismo, el antiautoritarismo cr铆tico defiende la existencia de ciertas verdades cient铆ficas, como las anatomo-patol贸gicas, basadas en un encofrado epistemol贸gico s贸lido pero, al mismo tiempo, sostiene que esa sabidur铆a cient铆fica no debe contemplarse como un or谩culo que gu铆e y construya nuestras vidas, sino que, en tanto se ocupa de tales vidas 鈥攜 solamente en tanto se ocupa鈥, dicho saber debe someterse a una democratizaci贸n radical. Nuestras decisiones colectivas no deben ser estrictamente ni m茅dicas, ni cient铆ficas, ni econ贸micas. El antiautoritarismo cr铆tico defiende que lo que hacemos con nuestra vida no es un asunto estrictamente cient铆fico, aunque utilicemos el saber cient铆fico para orientarnos. Que es preciso darnos colectivamente las normas de vida a trav茅s de las cuales podamos cuidar de nosotros y de los otros. La cr铆tica, entonces, no es un salto al vac铆o que pal铆e nuestra frustraci贸n mediante el recurso a una identidad construida sentimentalmente, sino una apertura a pensar la vida, la enfermedad y la muerte como un asunto humano del que depende el sentido de lo que somos en tanto sociedad.

Las reivindicaciones que prefiguraron la ley de eutanasia y la ley trans quiz谩s vayan en esta direcci贸n. Se trata, por un lado, de despojar a la medicina y a la ciencia de una responsabilidad que excede los marcos epistemol贸gicos de su saber espec铆fico y, por otro, de reapropiarnos de los saberes que nos constituyen. Aqu铆 pueden ser de gran ayuda algunas nociones acerca de la relaci贸n entre conocimiento y democracia que Jos茅 Luis Moreno Pesta帽a problematiza en sus 煤ltimos textos: exigencia de credenciales epist茅micas a las ciencias, exigencia de pluralidad de expertos que informen, transmisi贸n pedag贸gica de tales expertos, asunci贸n del esfuerzo epist茅mico de entender para poder decidir, desactivaci贸n de las inercias entre ciencia y poder. En definitiva, este particular antiautoritarismo trata de no desactivar la cr铆tica por el miedo, de no refugiarse en cavernas morales, de no emprender fugas sentimentales ni identitarias, de asumir el reto de lidiar con una verdad que ya no es propiedad privada de la autoridad, sino elemento com煤n.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/el-ru…




Fuente: Grupotortuga.com