April 4, 2021
De parte de La Haine
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PP y Cs mantienen en el callejero de Zaragoza a los jefes franquistas de la purga en la escuela y la universidad

El Gobierno de Arag贸n advierte al ayuntamiento de la capital de que mantener las calles dedicadas al rector Gonzalo Calamita y al presidente de la Comisi贸n de Depuraci贸n, Miguel Allu茅, vulnera la Ley de Memoria Democr谩tica, una situaci贸n con la que PP y Cs exponen al consistorio a dejar de recibir 28 millones en ayudas 

      

“驴Merece tener una calle alguien que acept贸 la responsabilidad de impulsar una depuraci贸n que result贸 tan traum谩tica?”, plantea Marisancho Menj贸n, historiadora y directora general de Patrimonio del Gobierno de Arag贸n y, como tal, encargada de supervisar el despliegue de la Ley de Memoria Democr谩tica, una norma pionera que hace cuatro meses deber铆a haber situado a este territorio como el primero libre de vestigios del franquismounos restos cuya permanencia expone a los ayuntamientos a perder las inyecciones econ贸micas de la comunidad. 

“La gran eliminaci贸n de nombres franquistas del callejero se hizo en los a帽os 80, aunque quedan algunos que o sorprenden por seguir ah铆 o que requieren hilar muy fino para identificarlos“, explica Manj贸n, que recuerda c贸mo “casi todas las comunicaciones que nos env铆an los ayuntamientos nos dicen que van procediendo a la retirada o a la resignificaci贸n de las calles”. 

Sin embargo, hay dos ayuntamientos, los de Zaragoza y Calatayud, ambos gobernados por PP y Cs, en los que eso no ocurre. El equipo de gobierno del segundo se niega a revocar la concesi贸n de la medalla de oro de la ciudad  a Franco, y el del segundo se enroca en evitar los cambios de nombre  de varios responsables de instituciones durante el franquismo ampar谩ndose en un dictamen elaborado por un medievalista, un experto en historia cl谩sica y una periodistaun texto que un juzgado valor贸 como muestra de “rigor t茅cnico e hist贸rico鈥 pese a que califica como “indeterminado y de muy dif铆cil delimitaci贸n” el concepto de “personas vinculadas a la defensa del r茅gimen franquista” y asegura que las participaciones en procesos de depuraci贸n eran “con frecuencia impuestos por oficio a determinados cargos, pol铆ticos o no”. 

 El Gobierno de Arag贸n, que lleva meses intentando evitar el conflicto pol铆tico que PP y Cs llevan abonando desde que los votos de Vox les entregaron el poder municipal, acepta que el grueso de las calles de ese paquete sean resignificadas sin cambiar su denominaci贸n, pero no est谩 dispuesto a tolerar la permanencia en el callejero de Gonzalo Calamita y Miguel Allu茅, los responsables de la depuraci贸n del profesorado de la universidad, la escuela y los institutos durante la guerra y en los primeros a帽os de la dictadura. 

Patrimonio acaba de enviar al consistorio un informe hist贸rico, con referencias a los depurados, en el que le aclara la trayectoria de ambos. “Consta que en alg煤n caso intentaron evitar da帽os, pero asumieron una responsabilidad de la que no se puede huir“, se帽ala Manj贸n. 

Los concejales de Jorge Azc贸n y Sara Fern谩ndez han decidido arriesgar 28 millones anuales (46 si se incluye su valoraci贸n del convenio de capitalidad) de los zaragozanos en este asunto. 

“En 14 provincias fue sancionado el 25% de los docentes” 

Calamita y Allu茅 fueron los principales responsables de la depuraci贸n del profesorado en sus territorios durante la guerra civil y los primeros a帽os de la dictadura, el primero como m谩ximo responsable del distrito universitario, que inclu铆a las tres provincias aragonesas m谩s Soria, Navarra y La Rioja, y el segundo, catedr谩tico de secundaria y director del Instituto Goya, uno de los dos p煤blicos de la provincia, como presidente de la llamada Comisi贸n C de Zaragoza, junto con Rogelio Franc茅s y Luis L贸pez Madrazo. 

“Los resultados de la depuraci贸n franquista en educaci贸n los conocemos parcialmente”, se帽ala Marc Bald贸 Lacomba en su trabajo sobre la Represi贸n franquista del profesorado universitariopublicado en 2011 en la revista Cian y considerada una de las principales aportaciones historiogr谩ficas sobre esa materia, en el que detalla que “en ense帽anza primaria, en 14 provincias estudiadas, fue sancionado el 25% de los docentes” mientras que en secundaria la purga alcanz贸 al 38% de las plantillas “incluyendo a los catedr谩ticos y otras categor铆as de profesorado”.

“Para la universidad, aunque no hay c谩lculo seguro del conjunto del profesorado universitario reprimido ni del porcentaje que representa, sabemos que los catedr谩ticos depurados fueron 194 (de los que 139 fueron separados del servicio), lo que supone un 32% del escalaf贸n”, a帽ade. 

En la Universidad Central de Madrid, “la sanci贸n afect贸 al 44,4% de la plantilla de los catedr谩ticos y al 46,7% de los auxiliares y ayudantes, siendo separados el 40% de los sancionados, o dicho de otro modo: 56 catedr谩ticos fueron sancionados, y cuarenta y uno separados de la docencia“, indica Bald贸. En la Aut贸noma de Barcelona, “135 profesores de todas las categor铆as fueron separados”, lo que equivale a la mitad de la plantilla, entre ellos 27 catedr谩ticos, 25 de ellos con separaci贸n definitiva. 

M谩s de 20.000 docentes represaliados 

Esas cifras suponen que m谩s de 20.000 docentes fueron represaliados por los sublevados, ya fuera con el traslado a otras provincias, que a menudo llevaba a dejar el oficio por no poderse mantener, o con la prohibici贸n de ejercerlo, en unos casos durante a帽os y en otros de manera definitiva. 

Esa ‘pena de muerte civil’ llev贸 a parte de los afectados, especialmente a los de mayor edad por sus mayores dificultades para reorientar su vida laboral en una posguerra, a intentar subsistir dando clases particulares. 

“El argumentario de los franquistas sosten铆a que ‘el problema de Espa帽a’ se deb铆a en gran parte a los sectores progresistas de la ILE, la Instituci贸n Libre de Ense帽anza, que hab铆a metido en los j贸venes ideas progresistas que hab铆a que limpiar”, explica Miguel 脕ngel Ruiz Carnicer, catedr谩tico de Historia Contempor谩nea en la Universidad de Zaragoza, que anota c贸mo “lo que era pluralismo se convierte en motivo de represi贸n con la Ley de Responsabilidades Pol铆ticas, que era retroactiva. El propio car谩cter de la ense帽anza, fuera o no progresista, o no estar alienado con las tesis de la iglesia pasaban a ser motivo de denuncia”. 

“Se trataba de ser ejemplarizante, de matar y represaliar a los suficientes como para que los dem谩s quedaran atemorizados”, apunta el historiador y memorialista Herminio Lafoz, que recuerda c贸mo m谩s de 140 maestros fueron fusilados en Arag贸n durante la guerra. “Para los sublevados eran la semilla de Ca铆n, los que hab铆an echado a perder a la juventud; y hab铆a que eliminarlos: era un planteamiento nazi”, a帽ade, mientras recuerda c贸mo haber actuado como interventor en las elecciones de 1936 o haber retirado el crucifijo del aula se convert铆an en motivo de persecuci贸n. 

La lista de docentes fusilados incluye en Zaragoza a cuatro profesores universitarios, entre ellos el catedr谩tico de biolog铆a Francisco Aranda, que hab铆a sido gobernador civil de Badajoz y que regres贸 en agosto de una estancia en Noruega.

Ser calificado como “mas贸n conocido”, contar con lo que los sublevados consideraron “p茅sima moralidad profesional” y cargos como “ataca a dios en clase” le llevaron al pared贸n, recuerda Lafoz, que ha estudiado su expediente. “Ten铆a un perfil vinculado a la II Rep煤blica, pero no era alguien que destacara por su actividad pol铆tica”, anota Ruiz Carnicer.

Un proceso basado en la ‘prueba diab贸lica’ 

La depuraci贸n combin贸 la represi贸n y los fusilamientos de los primeros meses de la guerra con un posterior proceso administrativo basado en lo que en derecho se conoce como ‘prueba diab贸lica’ o inversi贸n de la carga de la prueba, en la que es el enjuiciado quien debe probar su inocencia. 

“Todos los que ejerc铆an la profesi贸n el 18 de julio quedaban expulsados de la carrera, y si quer铆an regresar a ella deb铆an pasar un proceso de depuraci贸n en el que se ped铆a informaci贸n a las autoridades del pueblo, y a la Guardia Civil, dentro de un expediente que conclu铆a con el ingreso o con medidas entre las que el castigo m谩s duro era la separaci贸n”, y en el que el afectado comparec铆a ante la Comisi贸n C, recuerda Lafoz. 

En el caso de Zaragoza, “Calamita suspendi贸 a todos los maestros y profesores del distrito universitario el 30 de junio de 1938, tras caer en manos de los sublevados toda la mitad oriental de Arag贸n, y dio quince d铆as para solicitar el reingreso”, anota. 

Lafoz estima que ese proceso, que en todo el pa铆s se complement贸 con una militarizaci贸n de la ense帽anza mediante la incorporaci贸n a la docencia de alf茅reces de complemento (entre otras ocupaciones) ante la falta de personal, afect贸 a la cuarta parte de los maestros y profesores que segu铆an vivos por esas fechas y que no marcharon al exilio. 

El proceso fue similar en la universidad, donde, adem谩s de los fusilamientos de los primeros meses, nueve de los catorce catedr谩ticos depurados (de un total de 49) fueron separados de la carrera, seg煤n los datos de Bald贸 Lacomba. Apenas hay informaci贸n sobre la afecci贸n de las purgas entre los profesores asociados y auxiliares, a los que directamente no se volv铆a a contratar si el equipo de Calamita considerara que no eran ‘afectos’. 

“Si el nuevo Estado va a ser totalitario, ha de cuidar la ense帽anza” 

Ese proceso fue seguido de un programa propagand铆stico en el que, junto con las suposiciones sobre militancia y simpat铆as pol铆ticas, aplicar formas de ense帽anza progresista, utilizar t茅cnicas pedag贸gicas modernas y haber pasado por la ILE o tener v铆nculos con sus entornos se convert铆a en una prueba de cargo dif铆cilmente refutable. Lo mismo ocurr铆a por “revelar secretos de la maternidad”  a las alumnas o convivir sin matrimonio 

Allu茅, que ya hab铆a sido director general de Ense帽anza Superior y Secundaria y alcalde de Zaragoza con Primo de Rivera, y que de agosto de 1936 a marzo de 1940 presidir铆a la Diputaci贸n Provincial, cargo que en el franquismo aparejaba el de jefe provincial del Movimiento, se emple贸 en ese flanco al participar en la redacci贸n del panfleto “Una poderosa fuerza secreta, la ILE”, editado en 1940en el que aseguraba que “de nada servir谩n las m谩s sublimes orientaciones pedag贸gicas, los m茅todos m谩s modernos y el material docente mejor seleccionado, si el profesorado nacional no se halla a la altura de su misi贸n y la vibraci贸n patri贸tica del momento no ha repercutido en su coraz贸n con emoci贸n gozosa y sana alegr铆a”.

“De aqu铆 que un profesor laico no se conciba en una naci贸n cat贸lica, ni un maestro internacionalista, en el seno de una naci贸n de fuerte y glorioso abolengo”, anotaba en su art铆culo sobre “La formaci贸n del profesorado“, antes de concluir que “si el nuevo Estado ha de ser totalitario, ha de cuidar preferentemente de la ense帽anza nacional, y el Cuerpo de los educadores del Estado ha de ser el depositario y el sembrador en la juventud de los nuevos ideales”.

“Calamita fue el jefe de todo este tinglado” 

Calamita, por su parte, “era rector antes de la guerra, elegido democr谩ticamente. No ten铆a un perfil derechista, y hab铆a sido criticado por el SEU (Sindicato de Estudiantes Universitario, cercano a Falange) por no apoyarles en sus enfrentamientos en los a帽os previos a la guerra civil, pero tras el 18 de julio se puso r谩pidamente del lado de los sublevados“, explica Ruiz Carnicer, quien considera que el rector “perdi贸 lo que pudiera tener de respetabildad al alinearse con los alzados en una 茅poca tan oscura”. 

Esa alineaci贸n incluy贸 la movilizaci贸n de la Facultad de Qu铆mica para apoyar a las tropas sublevadas y del profesorado de Literatura para desplegar la censura y traducir obras de los fascistas italianos ya en el mismo verano de 1936. No obstante, y pese a esa ‘furia conversa’, sectores falangistas desconfiaban de 茅l y acabaron forzando su relevo en 1941. 

“La depuraci贸n fue muy fuerte en todos los niveles educativos, en un proceso que comenz贸 ya en 1936 y que estaba presidido por el rector“, explica Ruiz Carnicer. “Calamita fue el jefe de todo ese tinglado”, resume Lafoz. 

Tambi茅n se emple贸 a fondo en la tarea. Juan Manuel Fern谩ndez y Carmen Agull贸 citan en “La depuraci贸n franquista del magisterio primario” la circular en la que, una vez iniciado el proceso, el rector ofrece a los alcaldes de su distrito una serie de pautas para elaborar los informes sobre los maestros de sus municipios, a quienes de entrada atribuye una “criminal conducta” pol铆tica, de matiz socialista o marxista, y antirreligiosa. 

“Son maestros que han ocasionado, en buena parte (…) la terrible convulsi贸n a la que estamos asistiendo. Maestros que con su conducta, moral desarreglada, son un ejemplo pernicioso en los pueblos; maestros que, quiz谩s con sus predicaciones o ense帽anzas, han pervertido a los ni帽os”, dec铆a, mientras motivaba a los alcaldes para que se esmeraran “en el ejercicio de su elevada misi贸n”. 

“Hay que hilar fino. 驴Todos los alcaldes de los a帽os 40 fueron franquistas recalcitrantes? No creo”, plantea Menj贸n, quien, al mismo tiempo, tiene claro que “no se puede permitir que haya exaltaci贸n del franquismo y de quien se manch贸 las manos de sangre. Y tampoco tenemos dudas con la gente que, sin tenerlas, se distingui贸 por su implicaci贸n con el r茅gimen”.

https://www.publico.es/politica/memoria-publica/pp-cs-mantienen-callejero-zaragoza-jefes-franquistas-purga-escuela-universidad.html




Fuente: Lahaine.org