January 12, 2022
De parte de Nodo50
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El asesinato de Huber Vel谩squez, el pasado 17 de diciembre de 2021, en la vereda La Balsa de San Jos茅 de Apartad贸, tiene caracter铆sticas que revelan la extrema gravedad a que ha llegado el dominio paramilitar en la regi贸n y sus relaciones con las instituciones, con el Acuerdo de Paz, con el modelo de desarrollo y el modelo de sociedad dominante. No fue un simple episodio de violencia a los que la poblaci贸n de la regi贸n se ha acostumbrado tras muchas d茅cadas de terror.

El contexto inmediato fue la pantomima de pavimentaci贸n de dos kil贸metros de v铆a entre Apartad贸 y San Jos茅. Un grupo de pobladores de la vereda La Balsa decidieron hacer la Veedur铆a ciudadana y descubrieron horrores de corrupci贸n: viviendas averiadas y no reparadas, materiales ineptos, calidad muy baja de la obra no obstante su elevad铆simo costo que escandaliz贸 a un diputado de la regi贸n. Esta veedur铆a no fue aceptada porque ya exist铆a una veedur铆a registrada en la Personer铆a; sin embargo, el grupo de Veedur铆a de La Balsa decidi贸 continuar su trabajo investigativo ya que la otra veedur铆a no les daba suficiente confianza al aceptar muchas irregularidades que se estaban cometiendo.

Si se tiene en cuenta que la financiaci贸n de esa obra fue cubierta con los fondos del Acuerdo de Paz, asumi茅ndola como un PDET [Programa de Desarrollo con Enfoque Territorial] para lo cual la Comunidad Internacional aport贸 enormes sumas de dinero, es de elemental honestidad solicitarle a los organismos internacionales un examen exhaustivo de los gastos, lo cual debe incluir una examen minucioso a los contratos de METRO-PLUS. Tambi茅n la Alcald铆a debe ser sometida a rigurosos ex谩menes de sus egresos. Corre entre la poblaci贸n de la zona el rumor sobre la participaci贸n del alcalde Ca帽izalez en el crimen de Huber, pues sus simpat铆as por las estructuras paramilitares son de conocimiento p煤blico. Una entidad internacional independiente debe investigar esos rumores, pues los 贸rganos de control del Estado hoy d铆a est谩n cooptados, a la luz del d铆a, por el alto gobierno.

Muchos habitantes de La Balsa no sal铆an de su estupor cuando vieron que muchachos muy j贸venes de su misma vereda paralizaron el tr谩fico, tanto hacia arriba (San Jos茅) como hacia abajo (Apartad贸) mientras se consumaba el asesinato de Huber, permitiendo que 8 hombres armados penetraran en su vivienda y le arrancaran violentamente la vida. Sin embargo, los pobladores sab铆an que romper el silencio equival铆a a correr un riesgo muy seguro de muerte. Varios asesinatos ocurridos en la zona en el 煤ltimo a帽o se explicaron por la desobediencia de las v铆ctimas a 贸rdenes de los paramilitares. El terror sell贸 el silencio que cubri贸 y sigue cubriendo este crimen. Adicionalmente hay otro rumor que corre entre los pobladores de La Balsa, seg煤n el cual la Junta Comunal ha ordenado destruir la casa construida por Huber en su finca; parece que el af谩n de arrasar la memoria de las v铆ctimas, como costumbre de los reg铆menes m谩s crueles, sigue haciendo carrera.

Los mensajes no pueden ser m谩s contundentes: aqu铆 mandan los paramilitares y el que les desobedezca compromete su misma vida; la poblaci贸n debe optar as铆 entre la vida y la muerte.

Con pocos d铆as de distancia, la junta comunal de la vereda La Esperanza decidi贸 introducir a la fuerza una maquinaria en el asentamiento de nuestra Comunidad de Paz, con el fin de iniciar la construcci贸n de una carretera ilegal que nuestra Comunidad ha denunciado repetidas veces, pues no ha respetado ning煤n requisito de planeaci贸n participativa, es planeada y construida por estructuras paramilitares con maquinarias de la fuerza p煤blica y busca servir a la introducci贸n de maquinarias de empresas multinacionales extractivistas que van en contrav铆a de una desarrollo humano y ecol贸gico. Los l铆deres de la Acci贸n Comunal de la Esperanza han afirmado que construir谩n la carretera a las buenas o a las malas, sin importarles violar cualquier propiedad privada y cualquier inter茅s que se oponga a su concepci贸n del desarrollo y del progreso que va en contrav铆a de lo humano.

Los m茅todos de coordinaci贸n y de aquiescencia entre la fuerza p煤blica y los paramilitares son ya muy conocidos y rutinarios: el negativismo; la evasi贸n; la ficci贸n de ignorancia; los acuerdos verbales para no encontrarse en los mismos territorios en coincidencia. As铆, cuando las evidencias son ineludibles, es a煤n posible enga帽ar a la sociedad.

Tomado de Desde Abajo




Fuente: Desinformemonos.org