March 2, 2021
De parte de La Haine
350 puntos de vista


Cuando se describe la cuesti贸n de la presencialidad 2021(*) en la escuela en toda Nuestra Am茅rica, generalmente, la problem谩tica que se presenta es similar, con matices: protocolos, conectividad, elementos sanitarios, infraestructura adecuada, desigualdades, etc. Pero, aqu铆, en esta ponencia, trabajaremos la cuesti贸n desde otro lugar, desde un lugar educativo. 驴Educativo? 驴No es que la presencialidad es educativa? No, as铆 nom谩s, no es educativa.

Hasta el 2019, y a煤n hoy, las posiciones neoliberales cuestionaban la presencialidad. Sosten铆an, tecnocr谩ticamente, que la escuela es del siglo XIX, los docentes del siglo XX y los alumnos del siglo XXI, por cuanto las diferencias radicar铆an en una cuesti贸n meramente tecnol贸gica, desconociendo el proyecto 茅tico-pol铆tico y las pujas por el poder implicadas. Cuestionaban que la escolaridad no estuviere mediada por las nuevas tecnolog铆as de la informaci贸n y la comunicaci贸n, donde el rol docente reducir铆a su palabra a ser simple facilitador (no ense帽ante), mientras que el alumno, navegando por las redes, buscar铆a la informaci贸n dentro de un trabajo aut贸nomo, colaborativo y cr铆tico, con plataformas digitales (construidas con criterios mercantiles), que adquirir铆an un rol central, desplazando al docente en su rol dial贸gico educativo.

As铆, el entonces Ministro de Educaci贸n, Esteban Bullrich (licenciado en sistemas), sosten铆a que “la escuela no sirve m谩s, no sirve maaas”, ministro tal que nunca dio clases en el sistema escuela, mientras que tampoco es docente. As铆, importantes pedagogos del establishment sosten铆an lo mismo.

La presencialidad, en el actual ambiente de pandemia, es un pretexto (independientemente de los aspectos ciertos) para “sacar al alumno de su burbuja familiar”, porque lo puede volver insociable, triste, aburrido y/o irritable. Es por lo que, tambi茅n desde el poder pol铆tico y el 谩mbito acad茅mico se promociona el “estar conectados para garantizar los v铆nculos”. 驴Es que la centralidad pasa por los v铆nculos y solo por ellos? 驴Pasa por los v铆nculos o mejor, ahora, por la presencialidad? 驴Es suficiente esa manera de “estar-con-otro”?

驴Y si la presencialidad es motivo para una batalla pol铆tico-partidaria, como ocurre en Argentina, entre sectores de la derecha y sectores progresistas? El gobierno nacional (progresismo) apuntaba a una educaci贸n h铆brida, pero al establecer agenda la oposici贸n, se subordin贸 a la misma. Ahora, apela a la presencialidad subyugado por la oposici贸n.

Y aqu铆 un nuevo problema. Esa disputa, dentro de relaciones de odio entre oposici贸n y gobierno, tambi茅n es educativa, o mal educativa. Alumnos y docentes son trasvasados por el antidi谩logo, o la llamada “grieta”, desde el que la base de toda comprensi贸n humana se diluye y tambi茅n se debilita la comprensi贸n de la realidad, cada vez m谩s en cuesti贸n, comprensi贸n atravesada por un pan贸ptico digital, por los algoritmos desde los que se procede a condicionar la subjetividad y su mirada. Por otro lado, aparece el temor en docentes y padres por el covid-19, que de alguna manera incide en el esp铆ritu del aprendizaje de los alumnos. Se constituye, as铆, un mal clima educativo.

Y en ese mal clima incide un ocultamiento de la informaci贸n, sea por parte de las autoridades como de los gremios mayoritarios. 驴Por qu茅? Desde las autoridades y gremios podr铆a haberse hecho, por distrito, una evaluaci贸n, escuela por escuela, para ver las condiciones en que se encuentran, en todo sentido. Eso es lo que no se realiz贸. Hay que considerar seriamente la situaci贸n por cuanto en los 煤ltimos a帽os el presupuesto dedicado a la educaci贸n p煤blica disminuy贸. As铆, aparecen las dudas en segmentos importantes de la comunidad docente. Importa, pues, que las autoridades pol铆tico-distritales ratifiquen por escuela el cumplimiento del protocolo, rubricando con su firma (generalmente se reh煤ye a esto 煤ltimo) la adecuaci贸n de la norma a la praxis. Hoy se habla del protocolo y su cumplimiento como si una normativa garantizara de por s铆 lo que pretende reglar. Hay que evitar que dicha palabra sea considerada “magia”: porque se escribe o se dice, es.

Por otro lado, se hace responsable del cumplimiento del denominado protocolo, en 煤ltima instancia, a los directivos de las escuelas. Conste que existe presi贸n por parte de las autoridades, entonces estos 煤ltimos pueden tener miedo. Cada directivo responde seg煤n lo atrape en mayor o en menor medida el miedo.

Una afirmaci贸n b铆blica dice que “de la abundancia del coraz贸n mana la boca”. En el mencionado contexto y esp铆ritu aparece el t茅rmino “burbuja”, a modo de met谩fora que se instala. La distribuci贸n del alumnado que propone el Ministerio de Educaci贸n lo simboliza con el t茅rmino “modelo burbuja“, con diez alumnos separados entre s铆 (1,5 metro entre uno y otro) y el docente a 2 metros en el centro o en un extremo. Esta estrategia se refiere a la posibilidad de mantener grupos (cuyos integrantes tendr谩n el distanciamiento f铆sico adecuado entre s铆) diferenciados en toda la instancia educativa, o sea, dentro del aula y los espacios comunes del establecimiento. Seg煤n el Diccionario de la Real Academia Espa帽ola, “burbuja” significa: 1) Porci贸n de aire u otro gas envuelta en una fina pel铆cula de l铆quido o formada en el interior del mismo, que tiende a elevarse, ejemplo, burbujas de jab贸n. 2) C谩mara u otro lugar acondicionado para poder vivir un ser vivo aislado de g茅rmenes, toxinas, etc.

Esta 煤ltima explicaci贸n del diccionario nos genera una particular problem谩tica: el vivir aislado de g茅rmenes o toxinas, 驴no puede, acaso, significar, tambi茅n, el seguir viviendo aisladamente, aunque de manera presencial? Pues, no resulta “normal” el no encuentro con todos los compa帽eros, y con un 50% de la actividad 谩ulica de ense帽anza-aprendizaje que, en contextos de desigualdad, reproduce la discriminaci贸n educativa. Pero, pero… libera a los padres de la constante presencia de los hijos en las cuatro paredes del domicilio. 驴Ser谩, entonces, dicha presencialidad para un mejor rendimiento educativo, cuando en Argentina, uno de los caballitos de batalla del neoliberalismo educativo fue el de elevar la cantidad de d铆as de clase hasta 190?

Sin embargo, continuemos con la met谩fora de la “burbuja”. Seg煤n el Diccionario de la Real Academia Espa帽ola, adem谩s es una porci贸n de aire u otro gas envuelta en una fina pel铆cula de l铆quido o formada en el interior de 茅sta. Ya de por s铆, implica precariedad de lo que se encuentra dentro de la fina pel铆cula que la envuelve. Dicho t茅rmino es ajeno a toda solidez. La idea de “burbuja”, por otra parte, se usa en sentido simb贸lico para nombrar a aquello que confiere un aislamiento. Por ejemplo: “Los pol铆ticos parecen vivir en una burbuja”, “Mucha gente se muda a barrios privados para encerrarse en una burbuja y no tener contacto con la realidad del pa铆s”, “Cuando sal铆 de la escuela, se rompi贸 la burbuja en la cual me hab铆an criado mis padres”. Es decir, en el uso ling眉铆stico, quiere significar “aislamiento”. Otro ejemplo: “quienes miran solo TN o quienes miran solo C5N viven en una burbuja”; aislamiento del suelo en el que habitan y se enra铆zan las comunidades m谩s afectadas por las pol铆ticas neoliberales. En el caso de la citada “presencialidad” en la escuela, constituye una forma m谩s de aislamiento, a lo que se suma el temor y la incertidumbre, que profundiza dicho aislamiento. As铆, se constituye un clima mal educativo.

Prosigamos con la met谩fora “burbuja”. En la definici贸n se dice “que tiende a elevarse”, as铆 como, v.gr., las burbujas de jab贸n. Es decir, “no pisa el suelo“. La expresi贸n “vivir como en una burbuja” apela al aislamiento del suelo, de su hedor, a la negatividad de la alienaci贸n como “fuera-de”, un fuera-de producto de fuerzas hegem贸nicas que producen opio, el opio del pueblo, adormecen las conciencias, invierten la realidad. Es que la met谩fora “burbuja”, materialmente considerada, tiene su origen en elementos de la f铆sico/qu铆mica. Y, cuando se apela al saber propio de las ciencias cuyo n煤cleo es lo inorg谩nico para explicar lo humano, tambi茅n se traslada su carga significativo/valorativa al 谩mbito, en este caso, de ese humano, de lo inorg谩nico a lo humano.

En conclusi贸n. En el discurso dominante el virus es considerado como un enemigo. He aqu铆 otro manifiesto de una realidad invertida, pues se proyecta en aqu茅l la modalidad destructiva de la trama del poder hegem贸nico. En vez de una especie de “examen de conciencia” se pretende que el mal vivir sea resultado de un “enemigo”, de una enfermedad que sobreviene desde afuera castigando a los seres humanos, flagel谩ndolos. Biol贸gicamente considerada, la enfermedad debilita el equilibrio del organismo vivo, y superarla implica la necesidad de restituir el equilibrio perdido. Un proceso de liberaci贸n desde las mismas comunidades populares requiere de la superaci贸n de las contradicciones que las oprimen, y no restituir un hipot茅tico equilibrio perdido, requiere de comunidades cr铆ticas de v铆ctimas que en sus pr谩cticas solidarias de lucha no sean victimarias de las propias v铆ctimas.

(*) En Argentina, las clases comienzan en marzo de cada a帽o.

La Haine




Fuente: Lahaine.org