July 20, 2022
De parte de Anticarcelarias
231 puntos de vista

鈥淐on sangre en los ojos鈥

S谩bado 9 de julio, el tribunal de Treviso ha condenado a nuestro amigo y compa帽ero Juan a 28 a帽os de c谩rcel (m谩s 3 a帽os de libertad vigilada, 30.000 euros de indemnizaci贸n a la Lega y 17.000 euros de gastos judiciales), por considerarlo responsable del ataque contra la sede de la Lega en Treviso ocurrido en agosto de 2018.

Tras la reciente modificaci贸n del delito 芦strage politica禄 [masacre pol铆tica] 鈥 que contempla el ergastolo [cadena perpetua] 鈥 por un ataque explosivo contra la comisar铆a de carabinieri en Fossano atribuida a los anarquistas Anna y Alfredo, se trata, que sepamos, de la pena mas alta jam谩s aplicada en Italia por una acci贸n directa que no haya provocado heridos. Entre la infinidad de ejemplos posibles, podemos constatar que el delito de 芦strage politica禄 ni siquiera se aplic贸 para la masacre de Capaci, mientras que el fascista Traini ha sido condenado a 12 a帽os por disparar contra inmigrantes hiriendo a seis (y contra una sede del Partito Democratico鈥). El agravante de 芦terrorismo禄 (y de 芦masacre禄 sin muertos ni heridos) sirve para los revolucionarios en general y para los anarquistas en particular.

Tambi茅n podr铆amos recordar los que se dec铆a en gran parte de la llamada sociedad civil en 2018 sobre el racismo de Estado, sobre los inmigrantes segregados en barcos en los puertos, sobre las declaraciones del ministro de Interior Salvini. Decimos declaraciones intencionalmente, porque la pr谩ctica concreta del racismo de Estado, de los acuerdos criminales con Libia, etc. nunca se ha visto modificada por el color del gobierno en funciones. Pero el consenso social hacia el racismo institucional no es un merooropel: los peri贸dicos tweet del Capit谩n han dado lugar a un decreto de seguridad que aumenta a 12 a帽os las penas posibles para piquetes o cortes de calle. Como sucede en Italia desde 1975 鈥 en ese texto 煤nico de seguridad que empez贸 con la Ley Real y que nunca ha concluido 鈥 las normas 芦excepcionales禄 se estratifican sin que las pretendidas indignaciones democr谩ticas lleven nunca a la m谩s m铆nima derogaci贸n.

Mientras en estos d铆as se descubre el agua caliente: que detr谩s de las normas de competencia de los taxis est谩n las presiones pol铆ticas de una multinacional como Uber, se pretende que el asunto de la 芦seguridad禄 sea mas bien 芦t茅cnico禄. Como si el endurecimiento de las sanciones contra los trabajadores de los piquetes no hubiera sido encargado por los due帽os de la log铆stica.

Si hasta ahora no le hab铆an ca铆do a nadie 28 a帽os de c谩rcel por una acci贸n como la de Treviso, no era por l铆mites judiciales (con el agravante de 芦terrorismo禄 aplicado a cada parte de una acci贸n 鈥 preparaci贸n, transporte, uso de materiales 芦mort铆feros禄 鈥 queriendo, se llega con facilidad a la perpetua), sino por l铆mites sociales. El mismo motivo por el que a nadie le han ca铆do 12 a帽os de c谩rcel por un piquete (aunque la ley que lo permite est茅 ah铆, lista para aplicarse). He aqu铆: un sistema en guerra, que va de Emergencia en Emergencia, que transforma sus desastres en ocasiones para ulteriores huidas hacia delante t茅cnico-militares, tiende a sobrepasar esos l铆mites fruto de ciclos de lucha 鈥 as铆 como de valoraci贸n capitalista 鈥 precedentes. En este sentido, se plantea un problema urgente de autodefensa colectiva.

El ensa帽amiento con lxs anarquistas revolucionarixs ciertamente tiene su propia especificidad. La disponibilidad para asumir riesgos demostrada en estas d茅cadas de pacificaci贸n social, as铆 como la ausencia de santxs en el para铆so entre la clase pol铆tica e intelectual, lxs expone particularmente a los golpes. Pero quienes, dentro del 谩mbito 芦antagonista禄, sigan indiferentes al 41 bis aplicado a Alfredo, a la posible cadena perpetua para 茅l y para Anna, a los 28 a帽os de Juan, no solo revelar谩 la propia carencia 茅tica, sin que har谩 realmente mal las cuentas consigo mismx. Solo est谩 a salvo de la represi贸n quien se resigna. Por lo que a nosotrxs respecta, despu茅s de veinte a帽os a su lado, no lo dejaremos solo justo ahora. No solo es el odio hacia el dominio del humano sobre el humano y sobre la naturaleza la que hace que la sangre nos suba a los ojos, tambi茅n es el amor por un campa帽ero del que hemos conocido el coraje, la modestia y la dulzura.

Para escribirle:

Juan Antonio Sorroche

Casa circondariale

Str. delle Campore, 32

05100 Terni TR




Fuente: Anticarcelaria.org