May 16, 2021
De parte de ANRed
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Queda este domingo 16 de mayo para sufragar. Las pésimas condiciones impuestas legalmente para una propaganda adecuada y mínimamente equitativa de las candidaturas independientes y honestamente bienintencionadas con los intereses de las mayorías sociales, más una situación pandémica crítica que no cede, confabulan para aminorar aún más la participación en los comicios. Por Andrés Figueroa Cornejo.


Este sábado 15 y domingo 16 de mayo se realizan las elecciones para elegir a los candidatos a convencionales constitucionales, gobernadores regionales, alcaldes y concejales.

La primera jornada electoral (15) se ha caracterizado por la lentitud en la constitución de las mesas para sufragar y por el poco tránsito de eventuales electores. Están habilitados para votar casi 15 millones de personas, pero incluso el régimen de extrema derecha de Sebastián Piñera, a través de su ministro del Interior, considera que «con una cifra en torno a los siete millones, sería positivo».

De acuerdo a las cifras ofrecidas por el Servicio Electoral mediante un boletín emitido a las 20.00 horas (local), apenas un 19,1 por ciento de las personas habilitadas para sufragar lo hicieron esta primera jornada.

La crisis de representatividad de la democracia electoral tutelada por los denominados «poderes fácticos» de la oligarquía y un sistema de partidos políticos convertidos en grupos de interés, es de larga data en el país desde el retorno de los gobiernos civiles hace poco más de 30 años.

Independientemente de que en el plebiscito sobre el apruebo o rechazo para reformar la Constitución redactada por la dictadura de Pinochet en 1980, el apruebo obtuvo un 80 % y el rechazo un 20 %, una serie de hechos propios de un sistema político institucional amañado por los intereses de grandes grupos económicos y monopolios, terminó por convertir la elección de candidatos para la próxima convención constitucional en una expresión de relaciones de fuerza absolutamente favorable a las clases dominantes. El factor determinante para semejante escenario fue el fin de las luchas populares que conmovieron a la sociedad desde el 18 de octubre de 2019, hasta alrededor de marzo de 2020, cuando la pandemia de Covid 19 inició sus estragos sobre la población, hecho que limitó sustantivamente las manifestaciones públicas, como en todo el mundo. En el mismo sentido, algunos sectores de la revuelta social llegaron a articular como demanda la realización de una asamblea constituyente, una fórmula que no guarda ninguna relación con la convención constitucional. O sea, ante la caída de un intenso momento de lucha de clases, la pandemia funcionó como tanque de oxígeno, no sólo para el régimen de extrema derecha de Piñera, sino también para todos los grupos, partidos, entidades que son completamente funcionales al orden capitalista, autoritario, patriarcal, racista y conservador que caracteriza al establecimiento en Chile.

Lo cierto es que, hasta el término de la redacción de esta nota, no es mucha la gente habilitada para votar la que lo está haciendo. Queda este domingo 16 de mayo para sufragar. Sin embargo, las pésimas condiciones impuestas legalmente para una propaganda adecuada y mínimamente equitativa de las candidaturas independientes y honestamente bienintencionadas con los intereses de las mayorías sociales, más una situación pandémica crítica que no cede, confabulan para aminorar aún más la participación en los comicios.





Fuente: Anred.org