September 28, 2021
De parte de La Haine
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Este art铆culo revisa las lecturas de El Segundo Sexo de Simone de Beauvoir y su impacto emancipador en j贸venes uruguayas -a煤n adolescentes- transformadas luego en activistas o revolucionarias. Creo que ellas; las militantes de las izquierdas de los sesenta fueron las protagonistas e impulsoras de la “retomada feminista” durante la transici贸n de la dictadura a la democracia en el pa铆s (1985).

Estas lecturas tuvieron como escenario la “revuelta juvenil” del mayo franc茅s, entendiendo este “mayo” como un referente mucho m谩s amplio que el protagonizado por los estudiantes parisinos. En Occidente creci贸 una importante oposici贸n a las guerras imperialistas que se expandi贸 en los campus universitarios y en los festivales de m煤sica a los que se sumaron el inconformismo del movimiento hippie y las manifestaciones pacifistas en EEUU.

Las propuestas de transformaci贸n radical de los modos de producci贸n se ve铆an como inseparables de la emancipaci贸n de los cuerpos y de los placeres. Esa conquista no pudo hacerse sin una transformaci贸n profunda de la sociedad, sumada a la aparici贸n de la p铆ldora anticonceptiva (1960) separando sexualidad y reproducci贸n. Algunos analistas incluso definen el periodo como el de una “revoluci贸n sexual”.

Sin embargo, para muchas j贸venes, la experiencia de la “revuelta juvenil” fue frustrante. La militancia no se tradujo en una mayor igualdad entre varones y mujeres. Esa desilusi贸n motiv贸 el cuestionamiento de las bases patriarcales de la cultura occidental como lo hizo Sulamith Firestone, en su Dial茅ctica del Sexo, y Kate Millett en Pol铆tica Sexual. Ambos textos publicados en 1970. Estas reflexiones acad茅micas propiciar谩n el surgimiento de la llamada “segunda ola” feminista que no tuvo eco en Am茅rica Latina y El Caribe presionada por otras urgencias en los a帽os sesenta.

Los dos hechos marcantes en cambio fueron el impacto de la revoluci贸n cubana (1959) y la transformaci贸n de la Iglesia Cat贸lica a partir del Concilio Vaticano II (1962) y su adaptaci贸n al medio latinoamericano a trav茅s de la II Conferencia del Episcopado Latinoamericano celebrado en Medell铆n, Colombia, en 1968.

Algunos testimonios corroboran esta apreciaci贸n, Sonia Mosquera, militante del Movimiento de Liberaci贸n Nacional – Tupamaros (MLN-T) que sufri贸 12 a帽os de prisi贸n, recre贸 sus inicios como activista:[1] “yo empec茅 a militar en el a帽o 67 o 68, en el movimiento estudiantil. Se trataba de una 茅poca donde hab铆a muchos est铆mulos exteriores que convocaban a una acci贸n militante, que no solamente se daba en Uruguay, sino que se daba a nivel de Latinoam茅rica, y que de pronto empez贸 como una marca muy importante la Revoluci贸n Cubana”. En Sonia se sum贸 la formaci贸n cat贸lica, “Y, como que los valores cristianos creo que tuvieron que ver -mucho que ver-“. Ana Mar铆a Araujo -tambi茅n militante del MLN, que sufri贸 un prolongado exilio-, coincidi贸 en que, “Los curas guerrilleros, Camilo Torres, todo un movimiento important铆simo te贸rico, en Brasil, sobre lo que despu茅s va a constituir la Teolog铆a de la Liberaci贸n. Esas fueron como mis primeras vivencias subjetivas de una futura militancia pol铆tica”.

Se帽alamientos que se reiteran en muchas conversaciones mantenidas con actuales integrantes de distintos colectivos feministas y anteriores militantes izquierdistas, en la b煤squeda de sus opiniones sobre el “desembarco” de El segundo sexo en sus vidas. Se iniciaban en la vida en un contexto efervescente y revolucionario.

Esta fue una 茅poca de profundos cambios, no s贸lo en t茅rminos de movilizaci贸n y polarizaci贸n, sino cambios socio-culturales, que impactaron directamente en los mandatos de g茅nero (de Giorgi, A.L.2018[2])

En Uruguay, un conjunto importante de mujeres ingres贸 a los distintos movimientos de izquierda, algunas en la guerrilla urbana, otras militaron en el Partido Comunista o en partidos pol铆ticos que pronto fueron ilegalizados en el marco de la vigencia de las “Medidas prontas de seguridad”. Para las mujeres j贸venes de clase media “la pol铆tica estaba en la calle” -como expres贸 Lilian Celiberti en nuestra conversaci贸n- y sobre todo en las movilizaciones estudiantiles que comenzaron en 1967 y 1968, reflejo del incremento de la matr铆cula femenina en la ense帽anza media y superior. Muchas de ellas solo se dieron cuenta m谩s tarde que ser “compa帽eras” de lucha no significaba la igualdad con los varones aun cuando usaran armas. Se vieron tensionadas entre re conocerse como “subalternas” y verse como “otras” a trav茅s de la lectura del “Segundo Sexo”; y manifestar su compromiso con las luchas sociales y pol铆ticas presion谩ndolas a postergar esas (consideradas por los dirigentes varones) “reivindicaciones menores” en pos de la promesa de la revoluci贸n con may煤sculas.

La biblioteca de una joven militante

Marta Valentini dice que su compromiso pol铆tico, “vino por la v铆a de las lecturas, m谩s all谩 de (otras) influencias”. Detallar cu谩les fueron las preferidas por estas j贸venes devela una nutrida biblioteca. Una extensa lista que va desde los te贸ricos revolucionarios: Karl Marx, Federico Engels, Antonio Gramsci, y Frantz Fanon, a los autores del “boom latinoamericano”, los del “realismo m谩gico”: Julio Cort谩zar, Gabriel Garc铆a M谩rquez, Alejo Carpentier, Mario Vargas Llosa. Tambi茅n los uruguayos Mario Benedetti, Juan Carlos Onetti, el joven Eduardo Galeano. Abundan poes铆as, obras de teatro, pel铆culas, canciones y otras producciones tales como el semanario Marcha citado en primer lugar. La biblioteca incluye autores universales: Fiodor Dostoievski, Le贸n Tolstoi, Herman Hesse, Romain Rolland, Andr茅 Malraux y pocas menciones a Simone de Beauvoir y el Segundo Sexo. A los 16 a帽os, Lilian Celiberti ingres贸 al Instituto Normal (Magisterio). 隆En esa 茅poca ley贸 a Jean-Paul Sartre y Albert Camus -y todos los escritores existencialistas- pero no a Simone de Beauvoir! Reci茅n en 1980, en la c谩rcel de Punta de Rieles, cuando lleg贸 una donaci贸n de dos mil libros gracias a la misi贸n de la Cruz Roja, ley贸 a la autora francesa y quiz谩 all铆 comenz贸 a ser feminista. Aunque contaba con el antecedente de sus tres a帽os exiliada en la Italia efervescentemente feminista de los 70, la de las enormes manifestaciones de mujeres que conquist贸 las leyes del divorcio y la del aborto en el pa铆s sede del Vaticano.

Ivonne Tr铆as, escritora, periodista y editora, record贸 que una compa帽era de calabozo en el cuartel donde se encontraban prisioneras ten铆a ese libro y era el a帽o 1972. Ella era una 谩vida lectora y consegu铆a textos en la biblioteca de la Casa de la Cultura de su barrio.

Asocio a Teresa con las dos activistas mencionadas anteriormente por su militancia anarquista (reitero que consult茅 pura y exclusivamente a feministas activas en la transici贸n a la democracia). Ella parece ser la excepci贸n, ley贸 el Segundo Sexo a los 19 y siente que le cambi贸 la vida. El libro fue un regalo de una compa帽era de su padre que trabajaba en el diario El D铆a. Ese ejemplar que a煤n conserva fue editado por Psique en traducci贸n de Pablo Palant en 1954 en Buenos Aires. Fue tal su impacto que inspir贸 el giro que dio su vida. Rompi贸 con su novio y no se cas贸, se afili贸 a una agrupaci贸n trotskista, comenz贸 a participar en manifestaciones y ocupaciones de centros de estudio. Esas actividades la llevaron a ser una de las primeras j贸venes prisioneras pol铆ticas antes del golpe de Estado recluida en la Escuela de Enfermer铆a “Carlos Nery” donde sufrieron una represi贸n hasta entonces desconocida en el pa铆s.

Estas mujeres j贸venes estaban apostando a un cambio, primero en la pr谩ctica, poniendo el cuerpo, a煤n sin poder ordenar tanto disgusto y desasosiego. Y todas pensaban que estaban en pie de igualdad con sus compa帽eros varones y “s贸lo ya bastante vieja” Marta se dio cuenta queestaba equivocada”. Sin embargo, a煤n detr谩s del “mito de la igualdad”, incluso respald谩ndose en 茅l para impulsarse, tambi茅n sin cuestionarlo, se procesaban profundas transformaciones como lo expresa claramente Lilian Celiberti (2018), “la militancia pol铆tica, especialmente la que se da en las organizaciones armadas, fue para esa generaci贸n un modo de apropiaci贸n de “su tiempo” y produce una afirmaci贸n subjetiva radicalmente distinta de la de generaciones anteriores”.[3] La ruptura con los modelos tradicionales de mujer que se dio en esos a帽os (para j贸venes de clase media al menos) resulta evidente.

El desencuentro entre los militantes varones y las mujeres, la verticalidad de las organizaciones armadas, todo se sum贸 para no dejar espacio para mayores cuestionamientos. Las discusiones se terminaban cuando se esgrim铆a el concepto de la “contradicci贸n principal”, “me acuerdo de la frase que se nos repet铆a sistem谩ticamente… priorizar: la contradicci贸n principal… la lucha por la liberaci贸n de la mujer vendr谩 despu茅s” relata Araujo, autora de “Tupamaras. Mujeres de Uruguay” publicado en franc茅s y 谩cidamente criticado por sus compa帽eros exiliados en 1977. El texto nunca fue traducido al espa帽ol.

Los militantes pol铆ticos de izquierda vivieron la toma de conciencia feminista como algo “altamente peligroso”, dice la autora, y que “a las compa帽eras latinoamericanas que est谩bamos en ese momento en Par铆s, nos cost贸 enjuiciamiento por parte de la izquierda latinoamericana, y evidentemente, la imagen de las feministas en los a帽os 75-76-77, 茅ramos como las brujas de la pel铆cula” (Destacados m铆os).

El proceso que permiti贸 la recuperaci贸n (parcial) de la democracia iniciado en 1980 (por el Plebiscito en el que triunf贸 el NO a la constituci贸n propuesta por los dictadores) coincide con la aparici贸n de grupos de mujeres inicialmente agrupadas en torno a la satisfacci贸n de las necesidades b谩sicas y a la defensa de los DDHH. Grupos que ambientaron el resurgimiento del feminismo en formato social y/o pol铆tico partidario. La transici贸n a la democracia (1984-85) puso a luz un nuevo movimiento feminista.

A lo largo del texto cit茅 fragmentos de conversaciones que mantuve con mujeres a las que busqu茅 expresamente por reunir las dos condiciones, haber pertenecido a organizaciones de izquierda y ser iniciadoras de grupos de mujeres que se volcaron a concientizar amas de casa, otras a denunciar la violencia de g茅nero, algunas centradas en los derechos sexuales y reproductivos o la comunicaci贸n feminista. Las consult茅 para orientar mis interrogantes acerca de cuanto contribuy贸 el terrorismo de Estado y la represi贸n a toda forma de participaci贸n pol铆tica en brindar un escenario propicio para el desarrollo de esta “segunda retomada” del feminismo. Y cu谩nto influyeron las lecturas adolescentes al inicio de sus pr谩cticas revolucionarias y si 茅stas se mantuvieron en reserva para aflorar en conciencia feminista despu茅s de esos largos a帽os de experiencias dolorosas de prisiones, exilios y p茅rdidas.

Me interes贸 cerrar el art铆culo con la menci贸n a esas reuniones -aparentemente lejanas de la “recepci贸n” de El segundo sexo, aunque pr贸ximas si consideramos su legado- porque induce a revisar las posiciones de las mujeres de izquierda radical frente a la subordinaci贸n de g茅nero, antes durante y despu茅s de la dictadura c铆vico militar (1973-1985). Permite visualizar los cambios en concepciones y pr谩cticas que produjo la represi贸n tomando en cuenta las vivencias de la c谩rcel y las resistencias cotidianas del “insilio” y luego la dura lucha que trajo aparejada el intento de conjugar feminismo y militancia de izquierda para someterla a la cruda luz (o visi贸n) de los anhelos y las desilusiones que trajo aparejadas.

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Notas:

[1] En este encuentro dieron testimonio cinco activistas de diferentes opciones pol铆ticas, diferentes experiencias: Marta Valentini y Antonia Y谩帽ez del Partido Comunista del Uruguay (PCU), Sonia Mosquera del MLN-T que sufrieron la c谩rcel por largos a帽os, Ana Mar铆a Araujo exiliada en Francia se desafili贸 del MLN y Lilian Celiberti militante de la ROE y luego del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP) paso dos veces por la prisi贸n, vivi贸 tres a帽os exiliada en Italia y a su regreso, secuestro y nuevamente prisi贸n .

[2] De Giorgi, A.L. (2018) Adi贸s Susanita. Trayectorias emancipadoras y relatos de las j贸venes del 68 uruguayo. Ponencia. Encuentro a 50 a帽os del 68. Miradas e interpretaciones desde el sur. FHUCE. Montevideo.

[3] Celiberti, L. Disputas en los sentidos de la memoria. Cuerpo, sexualidad y derechos en la militancia de izquierda de los 70. Ponencia/ Fazendo Genero 2018 Florian贸polis (in茅dito).

Sinpermiso




Fuente: Lahaine.org