April 26, 2022
De parte de CNT C贸rdoba
174 puntos de vista

Hoy, como cada Primero de Mayo, hacemos un llamamiento a preguntarnos por el significado actual de esta fecha. Y a煤n m谩s en estos extra帽os tiempos que vivimos, en los que todo sucede a velocidad de v茅rtigo.

Aunque casi no nos demos cuenta, estamos  inmersas en el fin del sistema econ贸mico del capitalismo, basado en la euforia energ茅tica proporcionada por un petr贸leo que ya se acaba. La riqueza se concentra y la pobreza se extiende, acelerando el viejo lema de 鈥渓os ricos m谩s ricos y los pobres m谩s pobres鈥. Cada vez m谩s personas se quedan fuera del reparto de la riqueza y los derechos. Para ellas, los estados democr谩ticos s贸lo tienen caridad (disfrazada, eso s铆, de pol铆tica redistributiva) y control policial, cuya funci贸n es proporcionar seguridad a quienes tienen el poder y reprimir a quienes no tienen nada.

A pesar de la patente realidad del cambio clim谩tico, los parlamentos siguen preservando la rentabilidad de las multinacionales muy por encima de las necesidades sociales que se deber铆an abordar. Por eso, las empresas responsables del saqueo medioambiental son las mismas que se van a embolsar los fondos para la 鈥渢ransformaci贸n verde鈥. Mientras, los avisos de ecologistas y cient铆ficos siguen vi茅ndose como una china en el zapato, algo que molesta y limita los negocios, igual que el sindicalismo.

Lo que en las 煤ltimas d茅cadas hemos venido llamando democracia desaparece entre nuestras manos como agua en un cesto. La oligarqu铆a de partidos no ha cambiado porque se hayan a帽adido algunos nombres m谩s a la sopa de siglas. Todas esas siglas respetan las reglas del gran juego. Mientras permanecen casi intactas las reformas laborales, la ley mordaza, contin煤an los desahucios, la desprotecci贸n social o las privatizaciones, las autodenominadas izquierdas se felicitan por ara帽ar un subsidio o cambiar una coma en esta ley o en aquella, pretendiendo que confundamos las migajas con los triunfos. Como contrapartida de esta anemia democr谩tica, los fascismos avanzan trayendo los viejos atavismos que ya les funcionaron hace un siglo.

No obstante, seguimos viviendo como si todo esto no ocurriera, creyendo que sigue siendo posible triunfar, que la competencia es sana y que somos individualidades s贸lidas que podremos sobrevivir porque somos sujetos 鈥渋nteligentes鈥. El 鈥渟谩lvese quien pueda鈥 no parece ya la respuesta del miedo ante una amenaza, sino una saludable actitud ante la vida. Con trabajos peores y cada vez peor pagados, la lucha sindical se percibe cada vez m谩s costosa en t茅rminos de sacrificio y con beneficios m谩s dudosos. Muchas veces, los trabajadores y trabajadoras se sienten obligados a 鈥渁poyar鈥 al empresario para no perder su puesto de trabajo. Piensan que si exigen sus derechos terminar谩n en la calle, bien porque les despiden por ello, ya que el despido es libre y casi gratis, o por la amenaza de la empresa de cerrar. Nos doblegamos para sobrevivir, sin alcanzar a ver nuestras posibilidades colectivas.

En este fin de fiesta, tanto la clase trabajadora como la sociedad en su conjunto se desintegra en las m煤ltiples identidades puestas a nuestra disposici贸n. M煤ltiples intereses, participaci贸n fragmentaria, vida en las redes, calles vac铆as. 驴Sigue teniendo sentido, en este escenario, la organizaci贸n de las trabajadoras y trabajadores como clase social?

Quienes vivimos de un salario, quienes estamos obligados a trabajar para otros, quienes dependemos de que esos 鈥渙tros鈥 nos necesiten para obtener su beneficio, tenemos un nexo de uni贸n que sigue existiendo sepultado bajo toneladas de propaganda individualista, pero que los poderosos tienen muy en mente. Un nexo olvidado pero no desaparecido. Porque de la misma manera que la explotaci贸n cambia de forma, tambi茅n la resistencia a la misma se adaptar谩 a esas nuevas formas.

Ante esta situaci贸n, nos toca poner nuestro grano de arena para ayudar a esas nuevas rebeld铆as que surgir谩n en este mundo en transici贸n. Reconocernos como aliados y aliadas en una lucha, que, m谩s all谩 de las ideas pol铆ticas de cada cual,  debe unir a la clase trabajadora en una batalla por un cambio real en la econom铆a y en la sociedad, m谩s all谩 de los zigzagueos de un sistema pol铆tico que defiende tan solo los intereses del poder. Hoy, cuando crece imparable el n煤mero de personas pobres en todo el mundo, hemos de comenzar a tejer las redes de solidaridad no s贸lo para procurar paliar esa pobreza, sino para luchar contra sus causas. Hoy, necesitamos espacios autogestionados en los que crear una inteligencia com煤n que nos sirva, en la pr谩ctica, para defendernos y tambi茅n para atacar. Necesitamos la experiencia comunitaria, para cristalizar esa conciencia social que surge al calor de los momentos de crisis, como ocurri贸 durante la pandemia. Eso supone identificar al enemigo com煤n, deshacerse de lastres partidistas y actuar como una sola clase obrera.  Hoy, m谩s que nunca, es imprescindible pedir lo imposible.




Fuente: Cordoba.cnt.es