April 20, 2021
De parte de CNT C贸rdoba
279 puntos de vista


Resulta asombroso constatar como la precariedad laboral se ha introducido en nuestras vidas sin que exista ya en el imaginario futuro ni en el recuerdo reciente ninguna otra forma de entender el trabajo asalariado. El empleo estable y digno ha quedado reducido a una quimera al alcance tan s贸lo de unxs pocxs afortunadxs. Una precariedad que habr铆a que dividir en dos: la legal, auspiciada por una legislaci贸n y una cultura que promociona a la empresa por encima de los derechos de las personas y que se ha ido tejiendo a trav茅s de las sucesivas reformas laborales; y la ilegal, que se materializa cuando la empresa ofrece empleos con a煤n muchos menos derechos de los que concede la ya exigua legislaci贸n. Una persona que acceda ahora al 鈥渕ercado laboral鈥 tiene plenamente interiorizado que s贸lo ser谩 鈥渕ercanc铆a鈥 sin derechos y que tendr谩 que competir con otras en su misma situaci贸n por un trabajo temporal, muchas veces a tiempo parcial, casi siempre en fraude de ley, con un sueldo inferior al establecido en los convenios, trabajando m谩s horas que las fijadas en su contrato, si es que se tiene contrato y siempre a expensas de ser despedida por cualquier raz贸n. Y si esa persona es mujer, o migrante, todo ello se ve aumentado, a帽adi茅ndole ademas en muchos casos, el acoso y la discriminaci贸n sexual y racial.

Esto ocurre en un sistema pol铆tico que pretende llamarse democr谩tico y adem谩s, a la vista de todo el mundo,  todos los poderes son conscientes de que esa precariedad no s贸lo existe, sino que es imprescindible para el buen 鈥渇uncionamiento鈥 de la econom铆a, 煤nico valor sacrosanto del estado neoliberal. Ocurre a la vista de la clase pol铆tica, sea cual sea su signo, que ha promovido las diversas reformas laborales sucedidas desde los a帽os 90 de siglo pasado, y que a fecha de hoy, se niega a derogar la 煤ltima de 2012, a pesar, eso s铆, de llevarlo en sus programas electorales. Ocurre a la vista de la Administraci贸n P煤blica, cuyo 铆ndice de precariedad es ya m谩s alto que en la empresa privada. Ocurre a la vista, tambi茅n, de la administraci贸n laboral, que mantiene bajo m铆nimos a los servicios de inspecci贸n de trabajo de forma totalmente intencionada para evitar que ese fraude aflore. Ocurre a la vista del sistema judicial, impasible ante las demoras que se est谩n dando en los juzgados de lo social, y que pueden llegar a dos o tres a帽os para la celebraci贸n de un juicio por despido o por una reclamaci贸n de cantidad. Y ocurre a la vista tambi茅n de los propios jueces, que con una clara actitud proempresarial, fallan sistem谩ticamente en contra de las peticiones de los trabajadores, por muy justas que 茅stas sean, cuando pueden poner 鈥渆n peligro鈥 la continuidad de la empresa.

La precariedad, tanto la legal como ilegal, ha llegado a todos los sectores y es la norma, tanto en el empleo p煤blico como privado.  Todos los nuevos tipos de empleo, derivados de los avances de la tecnolog铆a digital, la comunicaci贸n o el transporte, son precarios. Los empleos en sanidad, cuidados, dependencia, lo son igualmente. Mientras, el emlpeo en el hogar o en el campo se mantienen en muchos casos en situaci贸n de flagrante esclavitud. Las personas con trabajos esenciales, que durante los meses del confinamiento fueron tan aplaudidas, siguen teniendo condiciones precarias, cuando no de franca explotaci贸n, sin que se haya movido un dedo para cambiar su situaci贸n.

Este es el 鈥渕ercado鈥 al que se incorporan las personas j贸venes (que se han formado para satisfacer las necesidades de las empresas, no de las personas ni del conjunto de la sociedad), en el que poco m谩s de la mitad de ellas consigue alg煤n empleo precario, mientras que el resto va directamente al paro. Quienes trabajan, lo primero que aprenden es que hacer sindicalismo es atentar contra la empresa. Quienes est谩n en el paro, ven que nadie se preocupa de ellas, m谩s que para seguir manteni茅ndolas como mano de obra barata de reserva, culpabiliz谩ndolas de no saber 鈥渁provechar鈥 las oportunidades, nueva forma de llamar a la explotaci贸n. En este ambiente, no es de extra帽ar el ascenso del fascismo, ante el fracaso reiterado de los gobiernos que desaprovechan todas las oportunidades que se le presentan para apostar, de verdad, por un modelo social dirigido a mejorar la vida de las personas y no a proteger los ingresos de los accionistas.

Los sindicatos que seguimos neg谩ndonos a aceptar la l贸gica del capitalismo, reivindicamos en este Primero de Mayo algunas medidas imprescindibles para no seguir deteriorando la situaci贸n de la clase trabajadora en su conjunto, como son: la implantaci贸n de una Renta B谩sica Universal para luchar contra la exclusi贸n social sin culpabilizar de su situaci贸n a quienes tienen menos recursos; la derogaci贸n de las Reformas Laborales de 2010 y 2012, para contener la explotaci贸n y la desregulaci贸n laboral; poner freno y revertir las privatizaciones de servicios y a la subcontrataci贸n en los servicios p煤blicos, especialmente en la sanidad y la educaci贸n, exigiendo una creaci贸n de empleo p煤blico de acuerdo a las necesidades sociales, estable y de calidad, recordando de nuevo, como ha puesto de manifiesto la pandemia, que se trata de una inversi贸n, no de un gasto; una apuesta seria de las administraciones para eliminar la brecha salarial de g茅nero; el cambio de rumbo de las pol铆ticas 鈥渁ctivas鈥 de empleo, convertidas en otra herramienta de culpabilizaci贸n y discriminaci贸n; la derogaci贸n de la ley de extranjer铆a y el cierre de los CIES  y  la derogaci贸n de ley mordaza, que nos mantienen sumergidos en un estado policial y represivo que criminaliza la movilizaci贸n y el derecho a la libertad de expresi贸n, merced a la cual existen presos pol铆ticos en esta 鈥渄emocracia plena鈥; la elevaci贸n de las pensiones m铆nimas y su revalorizaci贸n autom谩tica de acuerdo al IPC; la integraci贸n de las empleadas de hogar en el r茅gimen general de la seguridad social y la municipalizaci贸n de la ayuda a domicilio; el aumento de la inspecci贸n de trabajo en los sectores m谩s precarizados, como el del campo o la eliminaci贸n del fraude de los falsos aut贸nomos. 

Pero todas estas reivindicaciones, s贸lo pueden ser un primer paso para la creaci贸n de una nueva econom铆a que transforme las relaciones sociales hacia modelos cooperativos y de apoyo mutuo, cuyo objetivo sea el bienestar de las personas y la preparaci贸n para la  situaci贸n que impone el cambio clim谩tico y de la que el coronovirus no es m谩s que un anuncio.   Para ello, hemos de pensar m谩s all谩 de lo que se considera 鈥減osible鈥; hemos de seguir pidiendo lo imposible.

Necesitamos unirnos para dise帽ar una forma de relaci贸n social y econ贸mica que rompa definitivamente con el capitalismo, incluido ese que hemos interiorizado en nuestra pr谩ctica habitual, al igual que ocurre con el machismo o el racismo. Para ello es necesario unificar las luchas, no para diluirlas, sino para amplificarlas y dirigirlas contra el enemigo com煤n, que es el capital. No hay ning煤n horizonte imaginable de justicia social que no est茅 basado en una clase obrera organizada.

Pero a la clase trabajadora nadie va a regalarnos nada. Ni el estado, ni las empresas, ni los medios de comunicaci贸n. La jornada de ocho horas, cuyo centenario se celebraba hace poco, no fue fruto de la concertaci贸n, ni de negocios arreglados en los despachos, sino de la huelga, la determinaci贸n y el sacrificio de las obreras. Por eso hemos de esforzarnos, todos y todas, en conseguir llevar la situaci贸n laboral que vivimos a primera p谩gina. Para conseguirlo, ser谩 necesario ocupar las calles, las mentes y los corazones de todas aquellas personas que a煤n no se resignan y que est谩n dispuestas a luchar.




Fuente: Cordoba.cnt.es