March 5, 2021
De parte de Publicacion Refractario
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Prisiones italianas: Algunas pistas para la reflexi贸n en torno a la entrevista con el compa帽ero Alfredo Cospito

Algunas pistas para la reflexi贸n en torno a la entrevista con Alfredo Cospito
芦驴Pero qu茅 Internacional?禄 publicada en tres partes en la revista 芦Vetriolo禄 (N潞. 2, 3, 4).*
Sacado desde contrainfo

Este texto surgi贸 del deseo de debate que, inicialmente, pens茅 limitar a un intercambio epistolar. Pero, despu茅s de haberlo redactado, consider茅 que pod铆a convertirse en un buen instrumento que facilitara la extensi贸n del di谩logo a otras individualidades, respecto a las dudas y cr铆ticas que expongo.
Estas reflexiones no agotan todo lo que pienso en torno a lo que se sostiene a lo largo de la entrevista. Como me pareci贸 superfluo informar sobre las consideraciones que compart铆, opt茅 por escribir el texto a manera de cr铆tica, deteni茅ndome en algunos aspectos menos cercanos a mi pensamiento. M谩s que las palmaditas en la espalda, por muy gratificantes que sean, opto por los cuestionamientos y las palabras punzantes de la cr铆tica, lo que me estimula a no estar nunca completamente satisfecho con mis ideas y, me permite seguir perfeccion谩ndolas. Ciertamente, estas pocas p谩ginas son insuficientes para abordar las cuestiones de notable inter茅s que se exponen en la entrevista, por lo que conf铆o en que alguien se esfuerce en llenar las lagunas que seguramente contiene mi texto.

La ilusi贸n tecnocr谩tica

Considero que hay un cambio cualitativo dentro del proceso evolutivo de la dominaci贸n. De ser un medio en manos del Estado y el capitalismo, la tecnolog铆a ha adquirido autonom铆a propia. Como todo factor aut贸nomo se convierte en un factor determinante en s铆 mismo. El buen funcionamiento del sistema mundial hoy se basa, m谩s que nunca, en la adaptaci贸n de todas las esferas de la organizaci贸n social a las necesidades que proporciona el progreso t茅cnico. En la actualidad, la econom铆a y el Estado se caracterizan, cada vez m谩s, por sus funciones t茅cnicas; podr铆a incluso decirse que el Estado actual es esencialmente un Estado t茅cnico. 驴Por qu茅 esta introducci贸n, quiz谩s superflua? Porque estimo que hay algunas consideraciones de fondo en las respuestas de Alfredo que no comparto y que me llevan a conclusiones que, aunque no son radicalmente distintas a las suyas, asumen matices diferentes.
Por ejemplo, en la entrevista se refiere a menudo a la tecnocracia, atribuy茅ndole a esos 芦arist贸cratas del conocimiento humano禄 un papel de preeminencia, cuando en realidad, no son m谩s que t茅cnicos que desempe帽an m谩s o menos un papel dentro del sistema sin iniciativa propia y son, adem谩s, f谩cilmente sustituibles. Las decisiones no son tomadas realmente por los t茅cnicos, 茅stos s贸lo cumplen con las obligaciones previstas por el sistema t茅cnico. El desarrollo t茅cnico es aut贸nomo, no en el sentido de qu茅 sea causa en s铆, sino en el sentido de que las necesidades materiales que implican su desarrollo, se imponen a las acciones del ser humano que no tiene nada que decir al respecto. S贸lo pueden apoyar el desarrollo del sistema u oponerse, pero ciertamente, no pueden determinar su curso arbitrariamente. Con esto, no quiero disminuir las responsabilidades de quienes deciden contribuir conscientemente al desarrollo de este sistema, pero si quiero subrayar hasta qu茅 punto su papel es cada vez m谩s parecido al de cualquier otra pieza intercambiable. Atribuir a los t茅cnicos una importancia que en realidad no tienen, considero que puede desviar la atenci贸n de una elecci贸n consciente de nuestros propios objetivos. Por ejemplo, hoy en d铆a, en el campo de la investigaci贸n, los cient铆ficos se ocupan de un sector tan especializado que las operaciones que realizan en su mayor铆a son minucias si se consideran de forma individual; s贸lo la colaboraci贸n de un gran equipo permite el desarrollo de un proyecto de investigaci贸n. Al mismo tiempo, un laboratorio o incluso un solo servidor de 茅ste, puede albergar a帽os de investigaci贸n. Entiendo que este razonamiento puede extenderse a la globalidad del sistema: cuanto m谩s pierden las personas sus capacidades, m谩s importancia adquieren algunas t茅cnicas o, mejor a煤n, algunos subsistemas del sistema t茅cnico, como el sistema energ茅tico, las telecomunicaciones, Internet, las bio y nanotecnolog铆as鈥 Evidentemente, no estoy hablando de un proceso acabado, sino en curso, donde las personas siguen teniendo un papel importante en los procesos t茅cnicos, econ贸micos y estatales, pero cada vez m谩s limitado. Por lo que no creo encontrarme al interior de una megam谩quina. Si el sistema t茅cnico tiende a imponerse cada vez m谩s en otras esferas sociales, no puede considerarse determinantemente sobrepuesto a la misma sociedad. Hay una diferencia entre sistema t茅cnico y sociedad t茅cnica, el primero crea desorden, irracionalidad y conflicto en la segunda. Si el sistema t茅cnico tiene su propio desarrollo aut贸nomo y racional, la sociedad que se ve influenciada por 茅l no lo tiene, sino que est谩 condicionada por elementos, incluso conflictivos, que hacen que su desarrollo sea imprevisible. El progreso t茅cnico siempre est谩 en marcha y se mejora infinita e indefinidamente. Nunca podr谩 constituir la totalidad de la existencia humana, pero, como puede verse f谩cilmente, se est谩 convirtiendo cada vez m谩s en el factor determinante del sistema.

驴Guerra social o guerra a la sociedad?

No me convence esa respuesta que afirma que 芦la 芦lucha de clases禄 sigue siendo el motor de todo禄, aunque entiendo que con  la expresi贸n 芦lucha de clases禄 no s贸lo nos referimos de forma reduccionista a la clase obrera, como hacen algunos anarco-marxistas. Pienso que el rechazo a lo existente puede pasar por el rechazo a una forma de organizaci贸n econ贸mica y social determinada, pero si nuestra  cr铆tica se limita a la negaci贸n de los privilegios de unos pocos, sin cuestionarnos la propia esencia de la civilizaci贸n y su reproducci贸n, s贸lo se barajan las cartas para continuar jugando la misma partida. Por otro lado, la autogesti贸n de la cat谩strofe no es mejor que las aspiraciones del sistema actual a sobrevivir su propia nocividad. A trav茅s de la toma de conciencia de nuestra explotaci贸n y el reconocimiento del enemigo de clase, sin duda puede llegarse  al rechazo nihilista de la sociedad, pero considero que no es el 煤nico camino, ni tampoco el m谩s privilegiado. Pienso que toda individualidad, atrapada en las redes de la supervivencia reproducida en serie, encuentra en s铆 misma las motivaciones para desear otro mundo y arremeter contra todo lo que se interponga a su instinto de libertad. No creo que la diferencia la marque la condici贸n de explotado, sino la determinaci贸n con la que nos propongamos superarla. No es la opresi贸n espec铆fica a la que se est谩 sometido, lo que coloca al individuo en estado de conflicto contra este mundo. Est谩n lxs que cuestionan este mundo a partir de las condiciones impuestas por la explotaci贸n laboral, tambi茅n est谩n lxs que cuestionan el supremacismo racial, lxs que cuestionan la imposici贸n del rol de g茅nero, o la normatividad sexual, lxs que no aceptan la opresi贸n de los otros animales y de la devastaci贸n de la Tierra, o lxs que simplemente desean vivir una vida salvaje irreconciliable con lo existente. Por otra parte, la clase a menudo se transforma en un fantasma que aliena la propia autonom铆a individual, por lo que considero que hasta que no abandonemos los residuos de la teleolog铆a marxista, corremos el riesgo de profetizar el advenimiento de la revoluci贸n social, en lugar de tomar conciencia de s铆 como individuos y atacar el dominio por puro deseo ego铆sta de libertad.
No creo que lxs anarquistas deban convertirse en un referente para lxs 芦explotadxs禄, en todo caso, son las ideas y las pr谩cticas anarquistas las que deben ponerse al alcance de cualquier persona que traiga el fuego en los ojos. M谩s que plantearme la necesidad de comunicaci贸n con lxs 芦explotadxs禄, prefiero pensar que mis palabras y acciones pueden cobrar un valor espec铆fico para quienes ya desprecian este mundo decadente y, est谩n dispuestos a jug谩rsela para verlo derrumbarse definitivamente.

Pensamiento y acci贸n

芦Los te贸ricos que no viven una vida rebelde no dicen nada que valga la pena decir, y los activistas que se niegan a pensar cr铆ticamente no hacen nada que valga la pena hacer禄

W. Landstreicher

Concuerdo con la afirmaci贸n que postula al pensamiento y la acci贸n como dos elementos intr铆nsecamente conectados, pero, a diferencia de lo que se sostiene en la entrevista (芦La teor铆a para ser efectiva debe surgir de la praxis, no al rev茅s禄), no pienso que la acci贸n sea lo que deba guiar al pensamiento. Considero que las ideas gu铆an la acci贸n del mismo modo que la acci贸n pone a discusi贸n a las propias ideas, no identifico una relaci贸n de subordinaci贸n entre ambas, es m谩s, podr铆amos considerarlas, dentro de la proyecci贸n an谩rquica, como un todo.
No pienso que las ideas en s铆 ni la acci贸n en s铆 sean v谩lidas en base a quien las expresa o realiza. Un texto 芦repleto de demagogia禄 (no me refiero a ning煤n texto espec铆fico) sigue siendo un mal texto, independientemente de qui茅n lo haya escrito y bajo qu茅 circunstancias. El di谩logo entre el pensamiento y la acci贸n es fundamental en la trayectoria individual de cada quien, pero, al mismo tiempo, va m谩s all谩 de la responsabilidad directa. Un texto en un peri贸dico que apoya y difunde la continuidad de ciertas pr谩cticas, tiene el mismo valor en el cumplimiento de su prop贸sito de transmitir un mensaje, que un texto, con el mismo contenido, que aparece en una reivindicaci贸n. Lo esencial, en mi opini贸n, es que no cese el di谩logo entre las palabras y la acci贸n. De lo contrario, no son m谩s que palabras vac铆as o acciones incomunicables.
En cuanto a la elecci贸n de la acci贸n y el enfoque que se le de a la misma, considero que no existen acciones prioritarias o de mayor eficacia con respecto a otras. Pienso que la eficacia es una caracter铆stica particularmente oscura. Nadie puede conocer anticipadamente las consecuencias de una acci贸n, a veces un acto que puede parecernos trivial, como saltar los torniquetes del metro, puede desencadenar un mot铆n y provocar que las llamas alcancen edificios de doce pisos de altura. Esto no significa que el efecto destructivo directo de ciertas acciones no sea mayor que el de otras o, que el da帽o que se le produce a una empresa al golpear uno de sus coches no sea diferente al que se produce si golpeamos a quienes lo conducen. El hecho es que no existe una escala de valor un铆voca para evaluar el efecto de una acci贸n determinada; en todo caso, podremos tener m谩s de un aspecto a considerar. Cada quien elige en base a sus propias consideraciones lo que debe tomarse en cuenta. Por tal raz贸n, no veo que exista una cobard铆a subyacente en la decisi贸n de no golpear a las personas, y menos a煤n, que haya miedo a perder el 芦consenso禄 (puede que para algunos si exista tal miedo), sino que hay una reflexi贸n de fondo que ata帽e muy diferentes aspectos, como la reproducibilidad de la acci贸n, la relaci贸n entre el riesgo y el efecto鈥 A lo largo de la historia an谩rquica, como dice Alfredo, los ataques contra las m谩quinas y contra las personas, han coexistido sin ser considerados pr谩cticas separadas y distintas, enriqueciendo el accionar an谩rquico multiforme.
Tampoco considero que las acciones espectaculares sean cualitativamente mejores, es m谩s, a menudo, las ideas m谩s brillantes ni siquiera son captadas, excepto por unxs pocxs. Las acciones espectaculares la mayor铆a de las veces, al ser difundidas precisamente por los canales del poder, terminan mutiladas y mitificadas, y concluyen siendo consideradas como algo alejado de nuestras posibilidades. Es m谩s, no me parece que la difusi贸n cuantitativa de una noticia sea en s铆 misma positiva, m谩xime si esta difusi贸n se produce a trav茅s de los medios de comunicaci贸n del poder. Considero que la informaci贸n difundida mediante medios aut贸nomos, pese a que llega a pocxs individuos, es mucho m谩s congruente con la difusi贸n de las ideas anarquistas que una nota en la primera plana de cualquier peri贸dico destacado. Es m谩s, me parece bastante ingenuo pensar que se puede lograr una difusi贸n medi谩tica a trav茅s de medios que est谩n claramente en manos del enemigo. Resulta particularmente evidente, c贸mo se aplica instrumentalmente el silencio ante cierto tipo de atentados por parte de los medios de comunicaci贸n.
En cuanto a la reivindicaci贸n, pienso que cada acci贸n tiene su propia especificidad y corresponde a cada quien elegir el modo de actuar. Despu茅s de todo, estoy convencido que si las ideas anarquistas se expresaran claramente y se apoyaran abiertamente las pr谩cticas de ataque contra el poder, tanto en peri贸dicos como en textos y debates, toda reivindicaci贸n ser铆a superflua (a no ser que sea para destacar una acci贸n), pues no necesitar铆a palabras para comunicar su potencial, pero, lamentablemente, no siempre es as铆.

Mito y utop铆a

芦No es suficiente con derribar a los 铆dolos, para transferir todas las armas y el bagaje a manos del hombre, si 茅ste se ha elevado al nivel que antes ocupaban los 铆dolos禄

芦El mito del mundo moderno sigue siendo la religiosidad con que se ve el proceso de liberaci贸n鈥. El bandido es visto desde esa perspectiva. El rebelde tiene doble validez: como individuo que desaf铆a la ley y, por tanto, toma conciencia de este desaf铆o y lo acepta responsabiliz谩ndose de las consecuencias, y como s铆mbolo que consolida sus aspiraciones irracionales. Si en el primer aspecto, el bandido es signo de la ruptura del c铆rculo de alienaci贸n e integraci贸n, en el segundo, puede convertirse en un instrumento a trav茅s del cual la alienaci贸n y la integraci贸n pueden permanecer en la presunta transformaci贸n禄

芦El mito se convierte, en 煤ltima instancia, en un lugar ajeno a la voluntad del individuo, en una ilusi贸n que aprovecha la debilidad del individuo y lo proyecta hacia un ideal situado fuera del mundo. La metaf铆sica se帽ala ciertos objetivos, la religi贸n otros e, incluso la revoluci贸n puede caer en este equ铆voco y proponer otros. Los mitos se cruzan con otros mitos禄.

M. Bonanno

En la segunda parte de la entrevista se afirma que han sido abandonados los mitos relativos a la perspectiva liberadora, el mito de la revoluci贸n social, del sol del porvenir de la anarqu铆a, que eran tan difundidos a finales del siglo XIX. En el texto, se auspicia el resurgimiento de la sugesti贸n del mito, con el fin de 芦revivir la anarqu铆a vindicadora禄. Pero, 驴es cierto que los mitos desaparecieron con el racionalismo cient铆fico o esto es un nuevo mito que sustituye a muchos otros?
No entiendo por qu茅 tenemos que sacar del caj贸n al mito, a estas alturas ya no se habla de 茅l desde la huelga general. Considero que el mito no s贸lo conlleva un intr铆nseco inmovilismo, sino tambi茅n una creencia religiosa de la que hay que alejarse. No es casual que Sorel, mientras profesaba el mito de la acci贸n violenta contra el Estado, al mismo tiempo, fuera un defensor del catecismo revolucionario y de la familia tradicional.
A mi entender, el mito no tiene nada que ver con la utop铆a. Si el primero es una construcci贸n colectiva definida y est谩tica, a menudo proyectada hacia el pasado y transmitida al presente, a la que el individuo se adhiere; la segunda, es indefinida, ya que se proyecta en un no lugar, en un espacio y un tiempo desconocidos. La utop铆a se modifica con el tiempo, tiende a asumir una infinidad de formas diferentes, mientras que el mito se cristaliza en una sola forma. Con utop铆a no me refiero, como sucede com煤nmente, a esa construcci贸n colectiva, a esa meta a alcanzar a fin de realizar el 芦para铆so en la tierra禄, sino, a ese ideal irrealizable que el individuo hace suyo y moldea sobre la base de sus propios deseos.
Ambos, tienen un car谩cter que va m谩s all谩 de la racionalidad y el realismo, pero, mientras que el mito atrae como cualquier otra creencia ya que confiere mayor seguridad del yo que pasa a integrarlo; la utop铆a es una proyecci贸n del yo y, de sus tensiones en el mundo que le rodea.
En cuanto a la acci贸n de Mikhail Zhlobitsky, su acto es de una fuerza incre铆ble, pero no me parece ni un sacrificio ni un acto de hero铆smo, sino el acto de un individuo que, consciente de su situaci贸n y de su odio, prefiere lanzarse a la muerte golpeando al enemigo, en lugar de continuar viviendo en las condiciones de ver sus compa帽eros torturados, con la certeza de que podr铆a estar en la misma situaci贸n. Mitificar su acci贸n es un gran error. Se han realizado decenas de ataques incendiarios y explosivos contra las oficinas del FSB y otros responsables de la represi贸n estatal 驴por qu茅 no hablamos tambien de ellos? El esp铆ritu de sacrificio no puede ser el criterio que eleve una acci贸n sobre otras. El apoyo a su acci贸n no debe pasar por el elogio a la muerte en acci贸n y el autosacrificio.  El acto de Mijail expresa una notable conciencia de sus propias posibilidades, conciencia de que una determinada elecci贸n puede implicar tambi茅n su propia muerte y, es con esta conciencia, que, a pesar de todo, eligi贸 lanzarse contra el enemigo. Muchxs otrxs han actuado de igual manera, aunque esa elecci贸n no haya implicado la p茅rdida de sus vidas. Por qu茅, m谩s que detenernos en las consecuencias de su acci贸n, no nos detenemos en ese deseo tan fuerte que lo impuls贸, al igual que a otrxs, a accionar?

Proyecci贸n an谩rquica y organizaci贸n informal

芦Parad贸jicamente, no nos hemos adaptado a la realidad, la realidad se adapt贸 a nosotros禄.
No puedo estar m谩s de acuerdo con esta afirmaci贸n. Si desde el principio la 芦informalidad禄 fue para muchxs un enfoque que permit铆a la confluencia de diferentes aspectos, 茅ticos y pr谩cticos; en la actualidad, el propio desarrollo del sistema pone en duda inequ铆vocamente la validez de cualquier organizaci贸n de s铆ntesis. Es cierto que el mundo ha cambiado y lxs anarquistas tambi茅n (afortunadamente) y si no nos cuestionamos nuestra intervenci贸n en la realidad, caeremos en la reproducci贸n de un modo de acci贸n circular.
Esto no significa en absoluto transigir con el mundo que nos oprime, sino intentar conocerlo mejor, tener mayor conciencia del desarrollo y del emprendimiento de nuestro camino a la revuelta. Si el m茅todo sigue siendo sustancialmente el mismo, la elecci贸n de nuestros objetivos, igual que el tipo de pr谩cticas, s铆 pueden modificarse, dando lugar a infinitas posibilidades diferentes, que hacen imprevisible nuestra acci贸n y, por ende, dif铆cil de contrarrestar por el poder.
No creo que existan 芦dos caras del anarquismo de acci贸n contempor谩neo禄. Es problem谩tico dividir el anarquismo en corrientes, no s贸lo porque se presta a ponerse del lado de los viles esquemas de cualquier representante del poder, sino porque adem谩s es err贸neo y no se verifica en la realidad, siendo reduccionista respecto a todas las individualidades rebeldes y sus v铆as de lucha que, la mayor铆a de las veces, no se ajustan a estas categor铆as. 驴C贸mo podemos saber si unxs compa帽erxs que emprendieron v铆as de lucha 芦intermedias禄, no son lxs mismxs que, al mismo tiempo, atacan al poder mediante la acci贸n directa? Afortunadamente, no podremos saberlo de ninguna manera, porque gracias al anonimato cualquiera (aunque no muchxs) podr铆a haber realizado una determinada acci贸n. No entiendo por qu茅 la acci贸n violenta no puede expresarse en apoyo a luchas espec铆ficas; en este sentido, considero que 芦el insurreccionalista que a fin de facilitar un crecimiento colectivo y cuantitativo est谩 dispuesto a limitar y calibrar su violencia destructiva禄, m谩s que un insurreccionalista es un politiquero o un oportunista, o ambos. El hecho de que no nos pongamos un l铆mite a nosotros mismos, por nuestras valoraciones y nuestra disposici贸n a jug谩rnoslo todo, sino por el miedo a perder el consenso de terceros, no tiene nada que ver, desde mi punto de vista, ni con el insurreccionalismo ni con el anarquismo tout court.
Pienso que debemos superar la divisi贸n entre lxs anarquistas que apoyan las reivindicaciones y aquellxs que no, y cuestionarnos la validez de una pr谩ctica contextualizada en circunstancias espec铆ficas, as铆 como las intenciones que est谩n detr谩s de ella, a sabiendas de que la mayor铆a de las veces solo se pueden intuir, por lo que creo que es mejor abstenerse de juicios y, m谩s bien, pensar en el camino propio.
El internacionalismo es un componente fundamental de toda acci贸n con proyecci贸n y perspectiva: incluso la revuelta m谩s radical y destructiva, si se limita a un territorio restringido, quedar谩 circunscrita y ser谩 reprimida o, se extinguir谩 lentamente con el tiempo.
La solidaridad es un rasgo inevitable e irrefrenable del internacionalismo, pero, al mismo tiempo, no es el 煤nico. El internacionalismo no solo debe alimentarse desde la perspectiva de respuesta, sino tambi茅n desde el ataque. Si cada individualidad eligiera atacar al poder de manera proyectiva: esforz谩ndose en reconocer las conexiones de la red internacional de la dominaci贸n, captando sus vulnerabilidades y sus momentos de mayor dificultad鈥 mediante la propia acci贸n se podr铆a establecer un di谩logo que sirva de trama para realizar nuestro sue帽o de derrocamiento a nivel internacional. Como ejemplo de lo anterior, me vienen a la mente numerosas acciones que han tenido lugar en todo el mundo entre abril y mayo de este a帽o, en pleno periodo de cuarentena general, contra las estructuras telem谩ticas y de energ铆a. Un gran n煤mero de acciones que se dirigieron a objetivos similares en gran parte del mundo en un mismo periodo, envi谩ndo una se帽al significativa, aunque la mayor铆a de estas acciones se realizaron en total anonimato y, en gran medida, fueran desconocidas.

Propaganda y difusi贸n de las ideas

Tengo que reconocer que el t茅rmino propaganda nunca ha sido particularmente de mi agrado, considero que su utilizaci贸n en el pasado no es motivo suficiente para que tengamos que  continuar us谩ndolo.
Una vez aclarado esto, prefiero limitarme a hablar de 芦difusi贸n de las ideas禄 que, como despectivamente advierten los editores de Vetriolo, deja 芦una sensaci贸n de indeterminaci贸n禄; algo a lo que le atribuyo un gran valor, ya que s贸lo lo indeterminado deja lugar a la apropiaci贸n individual y la transformaci贸n de los conceptos y, (algo que me gustar铆a subrayar), no implica una falta de claridad.
Estoy de acuerdo con que la difusi贸n de las ideas anarquistas siempre vayan de la mano de la acci贸n, porque de esta manera adquieren potencialidad subversiva.
No creo qu茅 si los tiempos cambian deban de actualizarse nuestros medios, por el contrario, deber铆an ser nuestros medios obsoletos los que cambien los tiempos. Por otra parte, considero que lo expresado anteriormente sobre la organizaci贸n informal tambi茅n se aplica para la difusi贸n de las ideas. El tiempo nos ha demostrado el sinsentido y la inutilidad de la mir铆ada de informaci贸n que se propaga a trav茅s de los medios de comunicaci贸n, tal vez, en este preciso momento, un texto en la pared, un folio suelto, un peri贸dico, una revista, un libro, puedan romper esta fantasmagor铆a virtual y devolver a la realidad a lxs que todav铆a sue帽an; o puede que no, pero de todas formas pienso que vale la pena intentarlo.  En la 煤ltima parte de la entrevista, en cierto punto se lee: 芦鈥i queremos ser incisivos y eficaces con nuestras acciones no podemos prescindir de ensuciarnos las manos con la tecnolog铆a y, por lo tanto, con algo realmente t贸xico y peligroso鈥. 驴Qu茅 significa ser incisivo? Nuestra vara de medir no tiene que ser cuantitativa a la hora de elegir los medios, sino, m谩s bien cualitativa; y, si el problema es la limitada capacidad del material impreso para poder llegar a mucha gente, considero que debemos prestar m谩s atenci贸n al compromiso que dedique cada quien a la difusi贸n de estos medios y herramientas que nos permiten ampliar nuestro potencial. Seguramente es m谩s f谩cil escribir un texto y compartirlo en PDF por Internet, que imprimir muchas copias y distribuirlas personalmente. Si esto nos resulta cada vez m谩s dif铆cil, es por la falta de lugares adecuados para difundirlos y de medios para imprimirlos de forma aut贸noma y a menor coste. En lugar de pensar en el potencial que pueda brindarnos la web, me parece mucho m谩s interesante reflexionar sobre la difusi贸n de nuestros peri贸dicos y revistas en papel, sobre la apertura de bibliotecas, librer铆as, archivos, y sobre la funcionalidad de la tipograf铆a y la impresi贸n aut贸noma. A煤n m谩s, ahora que el Estado amenaza con cerrar toda actividad comercial, de la que, desgraciadamente, somos cada vez m谩s dependientes.
Otra duda que tengo es en referencia al potencial de la web para la difusi贸n internacional de acciones mediante reivindicaciones. La inmediatez del Internet no le resta m茅rito alguno a los peri贸dicos; las noticias sobre lo que ocurri贸 del otro lado del mundo siempre han estado ah铆; definitivamente, el tiempo de difusi贸n era diferente, quiz谩s ven铆amos a enterarnos de una acci贸n un mes despu茅s, pero eso no cambia la sustancia de las cosas.
Si el internacionalismo estuvo particularmente vivo a principios del siglo XX, no fue porque las noticias viajaran velozmente a todas partes, sino porque lxs propios camaradas se mov铆an de un lugar a otro, creando redes de relaciones dondequiera que viv铆an. Considero que para revivir el internacionalismo no basta con la comunicaci贸n escrita, me parece imprescindible la proliferaci贸n de esas relaciones profundas a trav茅s de las cuales aspiramos a subvertir este mundo.

*Este texto se public贸 originalmente en la revista CALIGINE n.1, enero 2021, en italiano. Para m谩s informaci贸n: es-contrainfo.espiv.net

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Fuente: Publicacionrefractario.wordpress.com