October 28, 2020
De parte de La Peste
121 puntos de vista


驴Qu茅 podemos esperar de un proceso Constituyente? Hay procesos abiertos desde arriba, con adecuaciones institucionales guiadas por intereses pol铆ticos inmediatos de gobernantes, que pueden incorporar reformas puntuales o ir m谩s all谩 con la incorporaci贸n de agendas estatales de distintos sectores perif茅ricos del aparato estatal y las pol铆ticas p煤blicas. Las reformas de constituciones latinoamericanas en los 80 y 90 fueron de este tipo. B煤squeda de reelecci贸n y transformaci贸n neoliberal del Estado, que permiti贸 tambi茅n sumar agendas de ind铆genas, mujeres, o derechos sociales actualizados.

Otros procesos se abren desde abajo, con movilizaci贸n, cr铆tica pol铆tica, presi贸n de las calles. Cambios hist贸ricos y revoluciones, fueron acompa帽ados de nuevas cartas magnas: revoluci贸n rusa, nacimiento de rep煤blicas en la fase de revoluci贸n burguesa, como con la independencia norteamericana. Y muchas veces encontramos una combinaci贸n de factores. El caso chileno parece tener algo de esto: un proceso abierto por las calles pero que r谩pidamente queda en manos institucionales para su ejecuci贸n.

El proceso constituyente boliviano fue abierto por las calles. Las marchas ind铆genas iniciadas en la d茅cada del 90, la guerra del agua en Cochabamba del 2000 y cinco a帽os de luchas por el gas, contra el Estado, con comunidades levantadas y organizadas en coordinaci贸n con movimientos sociales que tuvieron el pa铆s en vilo. Pero la Asamblea Constituyente se abre como corolario de ese proceso, y no en medio del mismo. En 2006, cuando se votan los constituyentes y se organiza el foro, el MAS (Movimiento Al Socialismo) y Evo Morales, gobernaban el pa铆s. Las agendas de las calles todav铆a abiertas y presionando por cambios, con sectores movilizados y organizados, acompa帽aban una nueva agenda estatal, de situar a Bolivia en la senda de los progresismos con discurso hacia la clase media y continuidad en la apuesta por la matriz desarrollista del extractivismo, como fuente de recursos para pol铆ticas sociales, que llev贸 a la ruptura con las organizaciones ind铆genas protagonistas de la lucha de a帽os anteriores.

Las condiciones con que se iniciaba la asamblea no eran favorables para las organizaciones sociales, algunas de ellas org谩nicas del MAS, otras solamente aliadas. La oposici贸n se hab铆a impuesto consiguiendo que el modo de votaci贸n y de representaci贸n le garantizara poder de veto. La constituyente tendr铆a su plazo de funcionamiento ampliado despu茅s de medio a帽o en que las discusiones por comisiones no se iniciaron. La mayor铆a del MAS no encontraba forma de superar la limitaci贸n impuesta por la oposici贸n y fuerzas menores exigiendo los dos tercios. El foro estaba paralizado, y fuertes protestas amenazaban su continuidad. Un fuerte movimiento en las ciudades donde la oposici贸n era m谩s fuerte, en el sur y oriente del pa铆s, hab铆a iniciado un proceso de protesta contra la constituyente.

El oriente del pa铆s exig铆a Autonom铆a Departamental, como modo de asegurar el poder pol铆tico y el control de recursos de la explotaci贸n de recursos naturales en manos de las elites pol铆ticas locales. La movilizaci贸n, sin embargo, envolv铆a a la poblaci贸n de los estados de oriente, que apoyaron el proceso. En Chuquisaca, donde funcionaba por ley la Asamblea, se exig铆a la vuelta de los poderes de gobierno, 鈥渃apital铆a鈥, perdidos en la guerra Federal de comienzos del siglo XX. El MAS ceder铆a con Autonom铆a, no con capital铆a, dispuesta a consensuar el texto constitucional y, por tanto, bajar las pretensiones pol铆ticas de la Asamblea. La Media Luna movilizada lleg贸 a votar masivamente por la autonom铆a en referendos desconocidos por el poder central. En el pico del conflicto hubo ocupaci贸n de instalaciones p煤blicas. Una matanza de campesinos, negociaci贸n con gobernadores y una votaci贸n revocatoria en que Evo Morales se impuso con el 67,4 % de los votos a favor de su permanencia, permitieron una victoria del gobierno, venciendo al sector pol铆tico que lo desafiaba, aunque tambi茅n cediendo frente a este en las negociaciones que definieron el texto constitucional. La derecha permanecer铆a en las regiones hasta las elecciones de octubre de 2019, en que aprovechar铆an la renuncia de Evo Morales para formar un nuevo gobierno.

Durante las discusiones de la Asamblea Constituyente, organizaciones sindicales e ind铆genas, reunidas en el Pacto de Unidad, hicieron una propuesta de Constituci贸n en que se propon铆a cambiar la estructura del Estado, con un reordenamiento territorial plurinacional, la transformaci贸n de los poderes de gobierno, con la adopci贸n de un modelo unicameral plurinacional, con representaci贸n directa de pueblos ind铆genas, con un cuarto poder, social, con la creaci贸n de una justicia descolonizada, que incorporaba principios comunitarios, etc. Nada de eso pudo realizarse, aunque se permiti贸 que el texto incorpore de forma declarativa los conceptos de Vivir Bien, comunidad, autonom铆a, plurinacionalidad, con un pre谩mbulo que declara dejar atr谩s el neoliberalismo y la colonizaci贸n.

Despu茅s de la negociaci贸n con la Media Luna, en septiembre de 2008, la Constituci贸n ser铆a revisada por la oposici贸n al MAS en el congreso. El poder constituido revisaba la constituci贸n aprobada por la Asamblea en diciembre de 2008, pero que no ten铆a apoyo pol铆tico para ser sometida a refer茅ndum. Su aprobaci贸n hab铆a sido dif铆cil, por la continuidad de las protestas y el boicot de la oposici贸n, pero pudo alcanzarse con mucho juego pol铆tico y la fuerza que el MAS ten铆a por entonces, incluso de movilizaci贸n social. Pero para el gobierno de Evo Morales se trataba de resolver el conflicto constituyente, controlando pol铆ticamente la situaci贸n del pa铆s, y no ya de aprobar una Constituci贸n que atendiera las expectativas populares.

Habr铆a entonces un texto constitucional, un Estado Plurinacional Comunitario, como declaraci贸n grandilocuente, pero pocas ganancias concretas para los de abajo y para los objetivos de descolonizar el pa铆s. Sin continuar adoptando el nombre de rep煤blica, Bolivia mantendr铆a la misma forma pol铆tica, y en l铆nea con la gesti贸n del progresismo sudamericano, con b煤squeda de conciliaci贸n de clases y sin tocar los intereses de los poderes establecidos.

La lucha en Bolivia tiene una historia que se expres贸 en la fuerza de la Federaci贸n Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB), que aprueban la Tesis de Pulacayo en 1946 con un programa clasista que influenciar铆a por d茅cadas; tambi茅n en la revoluci贸n del 52, con protagonismo obrero y campesino, despu茅s desviado por el nacionalismo y los golpes militares. Es una constante que elites pol铆ticas (liberales, conservadoras, nacionalistas o de izquierda) se ocupan de la tarea de dejar de lado masas trabajadoras, campesinas, ind铆genas presentes en distintos momentos de revuelta, guerra o revoluci贸n.

La Constituci贸n de 2009 recoge el legado de la organizaci贸n indianista katarista de la lucha campesino ind铆gena, que dejar铆a atr谩s los sindicatos burocratizados que pactaron con los militares. Tambi茅n de luchas m谩s recientes de movimientos sociales que tuvieron un proceso ascendente de luchas aprovechado por el MAS para llegar a la presidencia. Si bien el juego entre poder pol铆tico de la derecha y gobierno cada vez m谩s alejado de un origen como movimiento dejaron atr谩s la posibilidad de cambios profundos, la nueva Constituci贸n expresa en su letra muchas contradicciones que futuras luchas podr谩n desplegar no desde la ilusi贸n de que un texto va a traer grandes transformaciones sino desde organizaci贸n y luchas concretas que vendr谩n.

Publicado originalmente en Ya no hay vuelta atr谩s, octubre del 2020


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Fuente: Lapeste.org