September 17, 2021
De parte de La Haine
366 puntos de vista


Mis estudios profesionales eran los de jurisprudencia, de la que, sin embargo, s贸lo me preocup茅 como disciplina secundaria, junto a la filosof铆a y la historia. En 1842鈥1843, siendo redactor de 鈥淕aceta Renana鈥漑1] me vi por primera vez en el trance dif铆cil de tener que opinar sobre los llamados intereses materiales. Los debates de la Dieta renana sobre la tala furtiva y la parcelaci贸n de la propiedad de la tierra, la pol茅mica oficial mantenida entre el se帽or von Schaper, por entonces gobernador de la provincia renana, y Gaceta Renana acerca de la situaci贸n de los campesinos de Mosela y, finalmente, los debates sobre el librecambio y el proteccionismo, fue lo que me movi贸 a ocuparme por primera vez de cuestiones econ贸micas.

Por otra parte, en aquellos tiempos en que el buen deseo de 鈥渋r adelante鈥 superaba en mucho el conocimiento de la materia, 鈥淕aceta Renana鈥 dejaba traslucir un eco del socialismo y del comunismo franc茅s, ta帽ido de un tenue matiz filos贸fico. Yo me declar茅 en contra de ese trabajo de aficionados, pero confesando al mismo tiempo sinceramente, en una controversia con la 鈥淕aceta General鈥 de Ausburgo[2] que mis estudios hasta ese entonces no me permit铆an aventurar ning煤n juicio acerca del contenido propiamente dicho de las tendencias francesas. Con tanto mayor deseo aprovech茅 la ilusi贸n de los gerentes de 鈥淕aceta REnana鈥, quienes cre铆an que suavizando la posici贸n del peri贸dico iban a conseguir que se revocase la sentencia de muerte ya decretada contra 茅l, para retirarme de la escena p煤blica a mi cuarto de estudio.

Mi primer trabajo emprendido para resolver las dudas que me azotaban, fue una revisi贸n cr铆tica de la filosof铆a hegeliana del derecho[3], trabajo cuya introducci贸n apareci贸 en 1844 en los 鈥淎nales francoalemanes鈥漑4], que se publicaban en Par铆s. Mi investigaci贸n me llev贸 a la conclusi贸n de que, tanto las relaciones jur铆dicas como las formas de Estado no pueden comprenderse por s铆 mismas ni por la llamada evoluci贸n general del esp铆ritu humano, sino que, por el contrario, radican en las condiciones materiales de vida cuyo conjunto resume Hegel siguiendo el precedente de los ingleses y franceses del siglo XVIII, bajo el nombre de 鈥渟ociedad civil鈥, y que la anatom铆a de la sociedad civil hay que buscarla en la econom铆a pol铆tica. En Bruselas a donde me traslad茅 a consecuencia de una orden de destierro dictada por el se帽or Guizot prosegu铆 mis estudios de econom铆a pol铆tica comenzados en Par铆s.

El resultado general al que llegu茅 y que una vez obtenido sirvi贸 de hilo conductor a mis estudios puede resumirse as铆: en la producci贸n social de su vida los hombres establecen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producci贸n que corresponden a una fase determinada de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producci贸n forma la estructura econ贸mica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jur铆dica y pol铆tica y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producci贸n de la vida material condiciona el proceso de la vida social pol铆tica y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia.

Al llegar a una fase determinada de desarrollo las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicci贸n con las relaciones de producci贸n existentes o, lo que no es m谩s que la expresi贸n jur铆dica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta all铆. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas, y se abre as铆 una 茅poca de revoluci贸n social. Al cambiar la base econ贸mica se transforma, m谩s o menos r谩pidamente, toda la inmensa superestructura erigida sobre ella. Cuando se estudian esas transformaciones hay que distinguir siempre entre los cambios materiales ocurridos en las condiciones econ贸micas de producci贸n y que pueden apreciarse con la exactitud propia de las ciencias naturales, y las formas jur铆dicas, pol铆ticas, religiosas, art铆sticas o filos贸ficas, en un a palabra las formas ideol贸gicas en que los hombres adquieren conciencia de este conflicto y luchan por resolverlo.

Y del mismo modo que no podemos juzgar a un individuo por lo que 茅l piensa de s铆, no podemos juzgar tampoco a estas 茅pocas de transformaci贸n por su conciencia, sino que, por el contrario, hay que explicarse esta conciencia por las contradicciones de la vida material, por el conflicto existente entre las fuerzas productivas sociales y las relaciones de producci贸n. Ninguna formaci贸n social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jam谩s aparecen nuevas y m谩s elevadas relaciones de producci贸n antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado dentro de la propia sociedad antigua.

Por eso, la humanidad se propone siempre 煤nicamente los objetivos que puede alcanzar, porque, mirando mejor, se encontrar谩 siempre que estos objetivos s贸lo surgen cuando ya se dan o, por lo menos, se est谩n gestando, las condiciones materiales para su realizaci贸n. A grandes rasgos, podemos designar como otras tantas 茅pocas de progreso en la formaci贸n econ贸mica de la sociedad el modo de producci贸n asi谩tico, el antiguo, el feudal y el moderno burgu茅s. Las relaciones burguesas de producci贸n son la 煤ltima forma antag贸nica del proceso social de producci贸n; antag贸nica, no en el sentido de un antagonismo individual, sino de un antagonismo que proviene de las condiciones sociales de vida de los individuos. Pero las fuerzas productivas que se desarrollan en la sociedad burguesa brindan, al mismo tiempo, las condiciones materiales para la soluci贸n de este antagonismo. Con esta formaci贸n social se cierra, por lo tanto, la prehistoria de la sociedad humana.

Federico Engels, con el que yo manten铆a un constante intercambio escrito de ideas desde la publicaci贸n de su genial bosquejo sobre la cr铆tica de las categor铆as econ贸micas (en los Deutsch鈥慒ranz枚sische Jahrb眉cher)[5], hab铆a llegado por distinto camino (v茅ase su libro La situaci贸n de la clase obrera en Inglaterra) al mismo resultado que yo. Y cuando, en la primavera de 1845, se estableci贸 tambi茅n en Bruselas, acordamos elaborar en com煤n la contraposici贸n de nuestro punto de vista con el punto de vista ideol贸gico de la filosof铆a alemana; en realidad, liquidar cuentas con nuestra conciencia filos贸fica anterior. El prop贸sito fue realizado bajo la forma de una cr铆tica de la filosof铆a poshegeliana[6]. El manuscrito 鈥慸os gruesos vol煤menes en octavo鈥 ya hac铆a mucho tiempo que hab铆a llegado a su sitio de publicaci贸n en Westfalia, cuando no enteramos de que nuevas circunstancias imprevistas imped铆an su publicaci贸n. En vista de eso, entregamos el manuscrito a la cr铆tica roedora de los ratones, muy de buen grado, pues nuestro objeto principal: esclarecer nuestras propias ideas, ya hab铆a sido logrado.

Entre los trabajos dispersos en que por aquel entonces expusimos al p煤blico nuestras ideas, bajo unos u otros aspectos, s贸lo citar茅 el Manifiesto del Partido Comunista escrito conjuntamente por Engels y por m铆, y un Discurso sobre el librecambio, publicado por m铆. Los puntos decisivos de nuestra concepci贸n fueron expuestos por primera vez cient铆ficamente, aunque s贸lo en forma pol茅mica, en la obra Miseria de la filosof铆a, etc., publicada por m铆 en 1847 y dirigida contra Proudhon. La publicaci贸n de un estudio escrito en alem谩n sobre el Trabajo asalariado[7], en el que recog铆a las conferencias que hab铆a dado acerca de este tema en la Asociaci贸n Obrera Alemana de Bruselas[8], que interrumpida por la revoluci贸n de febrero, que trajo como consecuencia mi alejamiento forzoso de B茅lgica.

La publicaci贸n de la 鈥淣ueva Gaceta Renana鈥 (1848鈥1849) y los acontecimientos posteriores interrumpieron mis estudio econ贸micos, que no pude reanudar hasta 1850, en Londres. El enorme material sobre la historia de la econom铆a pol铆tica acumulado en el British Museum, la posici贸n tan favorable que brinda Londres para la observaci贸n de la sociedad burguesa y, finalmente, la nueva etapa de desarrollo en que parec铆a entrar 茅sta con el descubrimiento del oro en California y en Australia, me impulsaron a volver a empezar desde el principio, abri茅ndome paso, de un modo cr铆tico, a trav茅s de los nuevos materiales.

Estos estudios a veces me llevaban por s铆 mismos a campos aparentemente alejados y en los que ten铆a que detenerme durante m谩s o menos tiempo. Pero lo que sobre todo reduc铆a el tiempo de que dispon铆a era la necesidad imperiosa de trabajar para vivir. Mi colaboraci贸n desde hace ya ocho a帽os en el primer peri贸dico anglo鈥慳mericano, el New York Daily Tribune, me obligaba a desperdigar extraordinariamente mis estudios, ya que s贸lo en casos excepcionales me dedico a escribir para la prensa correspondencias propiamente dichas. Sin embargo, los art铆culos sobre los acontecimientos econ贸micos m谩s salientes de Inglaterra y del continente formaba una parte tan importante de mi colaboraci贸n, que esto me obligaba a familiarizarme con una serie de detalles de car谩cter pr谩ctico situados fuera de la 贸rbita de la verdadera ciencia de la econom铆a pol铆tica.

Este esbozo sobre la trayectoria de mis estudios en el campo de la econom铆a pol铆tica tiende simplemente a demostrar que mis ideas, cualquiera que sea el juicio que merezcan, y por mucho que choquen con los prejuicios interesados de las clases dominantes, son el fruto de largos a帽os de concienzuda investigaci贸n. Pero en la puerta de la ciencia, como en la del infierno, debiera estamparse esta consigna:

Qui si convien lasciare ogni sospetto;

Ogni vilt谩 convien che qui sia morta[9]

Londres, enero de 1859.

Publicado en el libro; Zur Kritik der plitischen Oekonomie von Karl Marx, Erstes Heft, Berl铆n 1859.

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Notas

[1] Gaceta renana (鈥淩heinische Zeitung鈥): diario radical que se public贸 en Colonia en 1842 y 1843. Marx fue su jefe de redacci贸n desde el 15 de octubre de 1842 hasta el 18 de marzo de 1843.

[2] Gaceta general (鈥淎llegemeine Zeitung鈥): diario alem谩n reaccionario fundado en 1798; desde 1810 hasta 1882 se edit贸 en Ausburgo. En 1842 public贸 una falsificaci贸n de las ideas del comunismo y el socialismo ut贸picos y Marx lo desenmascar贸 en su art铆culo 鈥淓l comunismo y el Allegemeine Zeitung de Ausburgo鈥, que fue publicado en Rheinische Zeitung en octubre de 1842.

[3] C. Marx, Contribuci贸n a la cr铆tica de la filosof铆a del derecho de Hegel.

[4] Deutsch鈥慺ranz枚sische Jahrb眉cher (鈥淎nales franco鈥慳lemanes鈥): 贸rgano de la propaganda revolucionaria y comunista, editado por Marx en par铆s, en el a帽o 1844.

[5] 鈥淎nales franco鈥慳lemanes鈥

[6] Marx y Engels, La ideolog铆a alemana.

[7] Marx, Trabajo asalariado y capital.

[8] La Asociaci贸n Obrera Alemana de Bruselas fue fundada por Marx y Engels a fines de agosto de 1847, con el fin de educar pol铆ticamente a los obreros alemanes residentes en B茅lgica y propagar entre ellos las ideas del comunismo cient铆fico. Bajo la direcci贸n de Marx, Engels y sus compa帽eros, la sociedad se convirti贸 en un centro legal de uni贸n de los proletarios revolucionarios alemanes en B茅lgica y manten铆a contacto directo con los clubes obreros flamencos y valones. Los mejores elementos de la asociaci贸n entraron luego en la organizaci贸n de Bruselas de la Liga de los Comunistas. Las actividades de la Asociaci贸n Alemana en Bruselas se suspendieron poco despu茅s de la revoluci贸n burguesa de febrero de 1848 en Francia, debido al arresto y expulsi贸n de sus miembros por la polic铆a belga.

[9] D茅jese aqu铆 cuanto sea recelo;/ M谩tese aqu铆 cuanto sea vileza. (Dante, La divina comedia).

www.marxists.org




Fuente: Lahaine.org