April 20, 2021
De parte de La Haine
255 puntos de vista


Reproducimos el pr贸logo del libro ‘Rusia 1917: vertientes y afluentes. Actualidad de la revoluci贸n y el socialismo (Volumen 1)’, de Aldo Casas, publicado recientemente por Herramienta Ediciones. Una invitaci贸n a la lectura.

Presentaci贸n

El olvido, el desprecio infundado y la ignorancia sobre la Revoluci贸n Rusa y sus protagonistas hace parte del intento por generalizar la desmemoria que borra la historia de resistencia y lucha de los obreros, campesinos y pueblos coloniales que es el reverso de la historia oficial.

Aldo Casas.

El compa帽ero Aldo Casas me ha invitado a comentar el primer volumen de su obra Serie Actualidad de la Revoluci贸n y Socialismo, que versa sobre la Revoluci贸n Rusa de 1917. Este libro se inscribe en el proyecto de largo aliento que el autor ha comenzado a realizar y continuar谩 con un amplio conjunto de reflexiones que conduzcan a analizar la trayectoria de la experiencia sovi茅tica, hasta la disoluci贸n de la URSS, y su proyecci贸n hasta el mundo de hoy. Ese proyecto pol铆tico intelectual desemboca en el an谩lisis de la crisis civilizatoria en que nos encontramos, la que torna urgente y necesario repensar un proyecto anticapitalista, renovado y nutrido con la comprensi贸n cr铆tica de la fallida experiencia del 鈥渟ocialismo realmente existente鈥.

Esta invitaci贸n me honra y a la misma quiero contribuir con unas breves notas, con el objetivo de recalcar algunos aspectos de este libro que, a mi parecer, representa una importante contribuci贸n a la cultura revolucionaria.

Experiencia

Este es un libro escrito por un militante revolucionario anticapitalista de toda la vida, con todas las letras y sin sonrojo. Esto es importante decirlo en estos tiempos, en los cuales la doxa dominante condena cualquier compromiso pol铆tico contra el sistema hegem贸nico y sus miserias. Aldo Casas nos recuerda en las primeras p谩ginas de este escrito su trayectoria de militancia permanente desde 1961, hace 60 a帽os, que se proyecta hasta el d铆a de hoy. 脡l se inscribe en esa perspectiva que dibujaba Eduardo Galeano:

S铆, yo soy de izquierda, y a esta altura de la vida ya no podr铆a cambiar ni aunque quisiera. Si s煤bitamente descubriera las virtudes de un sistema de poder que me parece enemigo de la gente y de la naturaleza, ya nadie me creer铆a.

Aldo Casas es un luchador convencido del sentido de su acci贸n, cuyas convicciones profundas se mantienen a pesar de las derrotas. Dicha pr谩ctica de militante anticapitalista desde diversas trincheras puede catalogarse como una dilatada experiencia que nos remite a uno de los m煤ltiples sentidos de este t茅rmino: la ense帽anza adquirida en la pr谩ctica, en concreto el trasegar vital al calor de una constante de lucha. Esta es una veta importante, pero insuficiente, m谩xime cuando hablamos de la lucha anticapitalista, puesto que se reivindica la labor intelectual en su sentido m谩s profundo, como la necesidad de pensar esa pr谩ctica con una reflexi贸n sobre lo vivido o a la luz de lo vivido, que contribuya a clarificar el camino de la lucha, tanto del propio individuo como de aquellos y aquellas que se inscriben en ese horizonte emancipador. Eso se materializa en la producci贸n intelectual de art铆culos, libros, clases, conferencias en las que Aldo Casas tambi茅n ha incursionado, para contribuir a pensar el ideario de lucha. Este libro es una continuaci贸n de esa lucha en el plano de la teor铆a y la reflexi贸n hist贸rica y pol铆tica.

En ese contexto se inscribe el libro que comentamos, un producto de esa doble experiencia, que se ata mediante la urdimbre de lo aprendido en la escuela cotidiana de la lucha con lo pensado, como producto de esa lucha y como aporte para darle una direcci贸n y un sentido. Sobre el segundo tipo, la 鈥渆xperiencia experimentada鈥, se nutre de una multitud de conocimientos acumulados durante seis d茅cadas referidos a Octubre de 1917, de diversas lecturas y tradiciones interpretativas sobre esa revoluci贸n, que se complementan con la producci贸n bibliogr谩fica, tambi茅n amplia y variada, que a ra铆z del primer centenario de la Revoluci贸n Rusa se produjo en varios idiomas.

El listado bibliogr谩fico que aparece al final del libro es demasiado restringido para captar el verdadero acervo de conocimientos que tiene Aldo Casas sobre la Revoluci贸n Rusa, que va m谩s all谩 de la bibliograf铆a acad茅mica y universitaria y tiene, como eje medular, la producci贸n intelectual que han generado revolucionarios de diversas 茅pocas sobre ese trascendental hecho hist贸rico, empezando por los dirigentes bolcheviques y revolucionarios de diversas tendencias que escribieron m煤ltiples obras en las primeras d茅cadas del siglo XX.

Subjetividad

La experiencia condensa el devenir vital de un individuo y se engarza, por lo tanto, con su subjetividad. Desde este punto de vista, la historia que se escribe y se cuenta es subjetiva, t茅rmino que se usa para indicar que toda interpretaci贸n est谩 cargada del sentir experiencial de un individuo. Por eso, este es un libro pleno de subjetividad en el mejor sentido de la palabra, porque los valores, las creencias, las convicciones, las tradiciones revolucionarias lo atraviesan. Eso no quiere decir que, por su carga subjetiva, deje de ser una obra seria, rigurosa, coherente, documentada. Lo es y esto no ri帽e con su car谩cter subjetivo, antes, por el contrario, lo refuerza y reafirma el compromiso de su autor, que ha ido decantando a lo largo de 60 a帽os sus apreciaciones sobre la Revoluci贸n Rusa y la actualidad de la revoluci贸n y el socialismo.

Que sea una obra subjetiva la engarza con la tradici贸n del marxismo c谩lido, de aquel que resalta el papel de los sujetos como protagonistas de la historia real y de la que se escribe. Por eso a lo largo de estas p谩ginas se recalcan la importancia de la acci贸n subjetiva, la pasi贸n, la fuerza de la voluntad de los miles de hombres y mujeres que hicieron posible la Revoluci贸n Rusa, una potencia que se transmiti贸 y realiment贸 mutuamente entre esos sectores plebeyos y los dirigentes de ese proceso transformador. Esto no significa suponer que la historia es un resultado de las fuerzas mentales o de las ideolog铆as, puesto que estas se encuentran limitadas por ciertas condiciones hist贸ricas, como claramente lo dice el autor:

(鈥) es equivocado e inconducente tratar de interpretar las acciones y los dichos de Lenin y los bolcheviques tomando en consideraci贸n solamente sus autodefiniciones ideol贸gicas y posturas pol铆ticas, dejando de lado o asignando una m铆nima importancia al comportamiento de los otros actores y las alternativas hist贸ricas determinadas en que debieron intervenir. La historia no es un movimiento auto generado por ideolog铆as y concepciones pol铆ticas, a las que deben imputarse incluso las distorsiones que luego se constaten.

En el autor est谩n 铆ntimamente ligados el sentir y el pensar en su dimensi贸n colectiva, debido a lo cual decimos que esta obra ha sido generada por un luchador sentipensante, para utilizar una palabra que se origin贸 en la costa caribe de Colombia y rescat贸 el soci贸logo Orlando Fals Borda (otro pensador militante y luchador popular) y luego Eduardo Galeano dio a conocer fuera de las fronteras de Colombia. El autor uruguayo ha dicho que la gente sentipensante 鈥渘o separa la raz贸n del coraz贸n鈥, porque 鈥渟iente y piensa a la vez, sin divorciar la cabeza del cuerpo, ni la emoci贸n de la raz贸n鈥. Ese sentipensar, justamente, es lo que se percibe cuando se lee esta obra, que combina sencillez explicativa con profundidad, y nos transporta a los sucesos de hace un siglo, relatados con pasi贸n, enjundia y una gran dosis de coherencia.

Historia a contrapelo

Aldo Casas nos precisa que no es un historiador, pero podr铆amos agregar que no es un historiador con t铆tulo, lo que no es 贸bice para que su trabajo se haga con el rigor, la seriedad y la exhaustividad de un historiador que merezca ese nombre. Estamos hablando del ejercicio de reconstruir con cuidado y detalle un momento concreto del devenir de los seres humanos, intentando situarse en las condiciones de ese momento y haciendo el esfuerzo de comprender lo que aconteci贸 y develando las razones que explican por qu茅 las cosas sucedieron de la manera en que acontecieron. Al 鈥減asado鈥 se le puede estudiar, para ser esquem谩ticos, de dos maneras, lo que genera dos tipos de historiadores: de manera superficial y apresurada, lo que implica que ciertos historiadores apenas ara帽an la epidermis de lo que estudian, sin comprender su fundamento; o de manera profunda, juntando las fichas dispersas de las acciones humanas para presentarnos una reconstrucci贸n coherente que permite acercarse a la complejidad de dichas acciones. Al respecto, es elocuente la imagen que emplea Jos茅 Saramago en su obra El Viaje del elefante, cuando sostiene:

El pasado es un inmenso pedregal que a muchos les gustar铆a recorrer como si de una autopista se tratara, mientras otros, pacientemente, van de piedra en piedra, y las levantan, porque necesitan saber qu茅 hay debajo de ellas.

Esta imagen, aplicada a la Revoluci贸n Rusa, significa que algunos pasan de largo sobre el acontecimiento con una mirada superficial y plena de prejuicios (exacerbados despu茅s de 1989) que en forma ol铆mpica pretenden descalificar ese extraordinario proceso con unos cuantos lugares comunes, que se repiten hasta el cansancio (por ejemplo, que fue un golpe de estado, la acci贸n conspirativa de un peque帽o grupo 鈥搇os bolcheviques鈥 desligada de la acci贸n colectiva, que la concepci贸n leninista de partido conduc铆a necesariamente a la dictadura鈥). Aldo Casas indaga con atenci贸n y cuidado, levanta las piedras del inmenso pedregal de ese pa铆s extra帽o que es el pasado, el gran 1917, y nos presenta el cuadro panor谩mico que ahora podemos disfrutar y en el que se reconstruyen los m煤ltiples aspectos que hicieron posible la Revoluci贸n Rusa.

Otra caracter铆stica de este libro, digna de destacar, se encuentra en la empat铆a del autor con el tema que estudia, al que no se ve de lejos como si fuera un espectador desinteresado, 鈥渘eutral鈥 y distante. Por el contrario, su autor est谩 compenetrado con la problem谩tica de la revoluci贸n, de hoy y de ayer, lo que le permite una comprensi贸n de las m煤ltiples fuerzas e intereses en juego, que son examinadas con lujo de detalles. Esa empat铆a es posible por el v铆nculo apasionado y comprometido entre pasado, presente y futuro, lo que implica que se mira el pasado como algo vivo, que se proyecta hasta nuestros d铆as, para examinar esa revoluci贸n y su desenvolvimiento posterior a la luz de los problemas de nuestro tiempo, en momentos en que se ha impuesto el mantra de que no existen alternativas ni posibilidades de volver a pensar y, mucho menos organizar, una revoluci贸n anticapitalista. En la l贸gica de William Faulkner (鈥渆l pasado nunca est谩 muerto, no es ni siquiera pasado鈥), Aldo Casas nos dice:

(鈥) porque la historia no es algo que fue all谩 lejos y hace tiempo, la historia es en tanto la pensamos e interpretamos desde el mundo y el tiempo en que vivimos. Como escribiera un gran novelista argentino, 鈥渓a revoluci贸n es un sue帽o eterno鈥.

Es en este sentido que se entiende su esfuerzo de pensar la Revoluci贸n Rusa a contrapelo que, en la perspectiva de Walter Benjamin, supondr铆a considerar dos derivaciones: ir a contracorriente de las versiones establecidas que hoy se han hecho dominantes, oponi茅ndoles la tradici贸n de lucha de los oprimidos; y, como demuestra su reconstrucci贸n, la revoluci贸n misma fue un resultado de luchar contra la corriente, de ir en contra del 鈥渟entido de la historia鈥, como lo planteaban antes de la Revoluci贸n Rusa los marxistas de la Segunda Internacional.

A contrapelo tendr铆a adem谩s otro significado, de extraordinaria actualidad: la cat谩strofe como un m茅todo id贸neo para pensar de una manera cr铆tica los nexos entre el pasado y el presente. La Revoluci贸n Rusa est谩 inscrita en la cat谩strofe de la Primera Guerra Mundial y la carnicer铆a imperialista, constituy茅ndose en la salida radical, desde abajo y con aire plebeyo, a esa cat谩strofe, hasta el punto de que cambi贸 al capitalismo y al mundo. En estos momentos, cuando vivimos una cat谩strofe m煤ltiple (econ贸mica, ambiental, clim谩tica, alimenticia, sanitaria, educativa鈥) es perentorio buscar salidas que afronten esa crisis multidimensional, que pone en peligro la propia existencia de la humanidad, un costo cuya responsabilidad corre por obra y gracia del capitalismo realmente existente.

En esta situaci贸n de cat谩strofe, la historia adquiere un sentido para nuestro presente, el mismo que planteaba Walter Benjamin:

Que todo siga 鈥榓s铆鈥 es la cat谩strofe. Esta no es lo inminente cada vez, sino que es lo cada vez ya dado. [鈥 el infierno no es nada que nos aceche a煤n, sino que es esta vida aqu铆.

Nuestro Octubre de 1917

驴Por qu茅 seguir hablando de la Revoluci贸n Rusa, si se concibe hoy en forma dominante como un experimento fallido y derrotado? 驴Ser谩 por mera curiosidad hist贸rica? 驴Por qu茅 hablar de esa revoluci贸n si nos dicen que de ella no queda nada, solo escombros, y que por eso debemos regresar a 1789 como referente revolucionario y negar el siglo XX? 驴Hablar de la Revoluci贸n Rusa ser铆a una labor de nost谩lgicos, cuando los sucesos de 1989 enterraron definitivamente la posibilidad de cualquier revoluci贸n anticapitalista? Estas, entre muchas, son algunas de las preguntas (que en s铆 mismas contienen las respuestas), cargadas de un claro sentido pol铆tico que resulta apolog茅tico del capitalismo realmente existente, que se hacen cuando se vuelve a mencionar los procesos revolucionarios del siglo XX, empezando por la Revoluci贸n Rusa.

Por supuesto, Aldo Casas se ubica en las ant铆podas de los metarrelatos conservadores y procapitalistas hoy dominantes, e impuestos desde hace 30 a帽os tras el 鈥渇in de la historia鈥, como un nuevo sentido com煤n, claramente negacionista, que nos llama a 鈥減asar la p谩gina鈥 y a olvidarnos de la Revoluci贸n Rusa y de cualquier otra. Esa misma l贸gica negacionista de la Revoluci贸n se dio primero en la propia Rusia, tras la disoluci贸n de la URSS, como lo ha estudiado Moshe Lewin en su obra El siglo sovi茅tico. All铆 se cita al fil贸sofo pol铆tico V. P. Mezhuev, quien en 1999 dec铆a:

Preg煤ntense qu茅 valoran del pasado, qu茅 debemos continuar, qu茅 debemos preservar. La respuesta a estas preguntas les ayudar谩 a enfrentarse al futuro鈥 Si no hay nada positivo en el pasado, no hay futuro y no queda m谩s remedio que 鈥渙lvidarlo todo y dejarnos llevar por la inercia鈥.

El destino hist贸rico de Rusia no pasa por un futuro sin pasado. Todo aquel que quiera borrar el siglo XX, un siglo de cat谩strofes may煤sculas deber谩 despedirse tambi茅n para siempre jam谩s de la gran Rusia.

Esta afirmaci贸n puede proyectarse m谩s all谩 de las fronteras de Rusia y ser considerada en el contexto de lo que representa la Revoluci贸n de 1917 para los anticapitalistas del mundo. En esa perspectiva siempre hay que volver a ese acontecimiento, visto desde nuestro presente, para examinar sus alcances, sus logros y, por supuesto, las razones que explican su devenir durante el siglo XX. Tal es, en mi sentir, el esp铆ritu de este libro, en el cual se examinan con detalle las caracter铆sticas de Octubre de 1917, que el lector podr谩 apreciar por s铆 mismo. De la riqueza de esta obra solamente quiero destacar algunos t贸picos, que van contra el sin sentido com煤n que se ha hecho dominante en los 煤ltimos 30 a帽os y que gravita sobre gran parte de las izquierdas hist贸ricas.

La Revoluci贸n Rusa fue una extraordinaria gesta transformadora de tinte plebeyo, en la que participaron obreros, campesinos, soldados, marineros, mujeres pobres, siendo el resultado de la acci贸n combinada de un sujeto diverso y variopinto, que no se redujo de manera exclusiva a los obreros industriales. Esta mirada permite incorporar la diversidad de fuerzas que hicieron posible la revoluci贸n y sit煤a en una perspectiva hist贸rica el asunto, siempre candente y necesario, sobre el sujeto revolucionario de nuestro tiempo en los pa铆ses de nuestra Am茅rica en tiempos de desindustrializaci贸n y una brutal transformaci贸n del mundo del trabajo, junto con la importancia, dependiendo los pa铆ses, de campesinos, ind铆genas, mujeres pobres鈥

Desde el punto de vista pol铆tico, en la revoluci贸n confluyen una variedad de corrientes, que no se reducen a los bolcheviques, sino que incluyen a los mencheviques, populistas, socialistas revolucionarios, anarquistas鈥 todos los cuales aportaron su granito de arena en la lucha contra el r茅gimen zarista durante d茅cadas, desde finales del siglo XIX. El aporte de todas estas fuerzas confluye en 1917 y hacen posible la revoluci贸n, aunque hubieran sido los bolcheviques quienes, entendiendo las circunstancias, se situaran al frente de los acontecimientos que culminaran con la toma del Palacio de Invierno.

No existe un abismo entre la Revoluci贸n de Febrero y la de Octubre, como generalmente se plantea, sino que son parte de un proceso continuo, caracterizado por la radicalidad revolucionaria de los sectores plebeyos que con su accionar hicieron posible el fin del zarismo y enfrentaron al gobierno burgu茅s. Al respecto, es notable la manera en que se reconstruyen esas acciones populares despu茅s de la Revoluci贸n de Febrero contra el r茅gimen zarista, las cuales estaban cargadas de violencia, producto de la rabia e indignaci贸n contra el viejo orden, que no se negaba a morir y el nuevo, que se estaba gestando, o sea, que no constitu铆an aspectos exclusivos de una revoluci贸n pol铆tica, sino que eran los g茅rmenes de una revoluci贸n social. Como lo precisa el autor:

Es falsa pues la idea recibida de que Febrero habr铆a sido una mera revoluci贸n pol铆tica que dej贸 el poder en manos de la burgues铆a. Por el contrario, y m谩s all谩 de la mara帽a de confusi贸n pol铆tica e infundadas ilusiones que mencheviques y SR alimentaban y/o sembraban, aquellos millones de hombres y mujeres movilizados dieron al proceso el car谩cter de una revoluci贸n social en acto, en el curso de la cual todas las organizaciones que aspiraban a representarlas y/o dirigirlas se vieron obligadas a revalidar y actualizar sus credenciales.

Los m煤ltiples elementos, referidos a la desigualdad, la opresi贸n, la dominaci贸n y la injusticia que se pusieron en el tapete de la discusi贸n a nivel mundial, gracias al estallido emancipador que gener贸 la revoluci贸n, cuyas caracter铆sticas y tensiones, que incidir谩n en su historia posterior, est谩n referidas a aspectos tales como el poder obrero, la revoluci贸n campesina, el internacionalismo y la revoluci贸n socialista que se avizoraba (y nunca lleg贸) en Europa, la revoluci贸n de las nacionalidades oprimidas y la lucha anticolonial ante la opresi贸n zarista y el imperialismo. La Revoluci贸n Rusa fue la llave que abri贸 el acceso a un continente emancipador, el de la igualdad, que hoy debe rescatarse en medio de la pavorosa desigualdad que predomina en el mundo, y que suele contraponerse al de la libertad, como si fueran antag贸nicos. De todo esto nos habla Aldo Casas, con una reivindicaci贸n de la importancia de esos acontecimientos para el mundo de hoy.

Para concluir estas notas, resulta significativo decir que Octubre de 1917 forma parte de nuestras tradiciones, que no podemos lanzar al basurero del olvido, sino que debemos recuperar cr铆ticamente para nuestro presente y futuro, como bien lo dice Ezequiel Adamovsky,

Muchos aspectos centrales de la Revoluci贸n han quedado sepultados y ocultos bajo el peso de las visiones m铆ticas o condenatorias. Muchos de esos aspectos poco conocidos quiz谩s puedan ayudarnos todav铆a hoy a pensar una pol铆tica emancipatoria o a analizar los complejos v铆nculos entre los movimientos sociales radicales y el plano de la pol铆tica y sus organizaciones.

Debemos agradecer que, con dedicaci贸n, esmero y esfuerzo, Aldo Casas recupere la Revoluci贸n Rusa como un patrimonio del movimiento revolucionario, con una mirada cr铆tica que se帽ala las limitaciones, errores, actos fallidos y contradicciones de los dirigentes revolucionarios. Porque hay que decir que este no es un libro complaciente ni m铆tico, sino una historia a contrapelo que se basa en uno de los presupuestos tan caros a Walter Benjamin, y por eso tiene

(鈥) el don de encender en el pasado la chispa de la esperanza [que] solo le es dado al historiador perfectamente convencido de que ni siquiera los muertos estar谩n seguros si el enemigo vence. Y ese enemigo no ha cesado de vencer.

Bogot谩, septiembre 14 de 2020

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RUSIA 1917: VERTIENTES Y AFLUENTES. Actualidad de la revoluci贸n y socialismo (Volumen 1). Aldo Casas. Ediciones Herramienta, Buenos Aires, 2021 (200 p谩ginas).




Fuente: Lahaine.org