May 12, 2021
De parte de La Haine
289 puntos de vista


 La teor铆a revolucionaria es una tarea dif铆cil, no surge s贸lo de la buena voluntad, no tiene otra fuente que el proletariado sublevado –las capas profundas y bajas del proletariado que permanecen fieles a su ser revolucionario. 鈥淓l proletariado o es revolucionario o no es nada鈥, dijo Marx a Lasalle. El te贸rico que no est茅 impregnado de este concepto hasta el tu茅tano de sus huesos, estar谩 fatalmente inducido a aceptar la 鈥渟oluci贸n鈥 planteada por los intelectuales radicales que es en esencia una soluci贸n burguesa.

Raya Dunayevskaya: Marxismo y libertad. Fontamara. M茅xico. 2007. P. 196

 Miremos por donde miremos, descubrimos ciertas constantes que, con diversas formas, reaparecen en escenarios fundamentales de la crisis en su grado actual de agudizaci贸n: diferencias entre facciones de las burgues铆as occidentales sobre c贸mo salir de la crisis, impulso tit谩nico de nuevas tecnolog铆as, reforzamiento del autoritarismo y nuevas formas de control y vigilancia de masas con la excusa de la pandemia, ataque devastador contra el proletariado y los pueblos, teledirecci贸n sutil y relativa del crecimiento de los neofascismos, remilitarizaci贸n, destrucci贸n de la naturaleza鈥 Todo con tal de recuperar la tasa media de ganancia, aumentar la productividad del trabajo y superar al bloque chino-ruso.

 Frente a esto la llamada 芦izquierda禄 est谩 perpleja, boquiabierta, como se comprueba al leer sus an谩lisis del triunfo de la derecha pura y dura en Madrid que ha logrado cerrar filas y extenderse a franjas populares y obreras. Desde luego que Madrid, al igual que Colombia, Escocia, Sahara, la Euskal Herria que empieza a pensar en otra Huelga General, el sindicalismo que renace en los EEUU, las decenas de millones de campesinas que se levantan en India, etc., exigen estudios concretos sobre sus particularidades, pero aun as铆 existen constantes universales ante las que la 芦izquierda禄 no sabe c贸mo actuar o retrocede espantada, cuestiones permanentes que en la actualidad adquieren una importancia cr铆tica que s贸lo puede ser resuelta partiendo de las ideas de Raya Dunayevskaya, arriba citadas.

 Una de esas constantes es el avance subterr谩neo o p煤blico de fascismos y militarismos en las fuerzas represivas, que no s贸lo en la sociedad. Alemania, por ejemplo, ve at贸nita como reaparecen esv谩sticas en sus cuarteles. El Pent谩gono oculta todo lo que puede la fuerza de la extrema derecha en sus despachos y bases. El militarismo ense帽a sus zarpas en Jap贸n. La India de Modi deja crecer la extrema derecha en sus fuerzas represivas. Los derechos sociales en general y nacionales escoceses, galeses e irlandeses ponen nervioso al flamante ej茅rcito brit谩nico, tan cargado de cr铆menes. 驴Y qu茅 decir de Marruecos, Brasil, Israel, Colombia, Ucrania, Chile, Honduras鈥? En los dos Estados que se reparten Euskal Herria altos militares en situaci贸n de retiro amenazan impunemente, sus gobiernos impiden la denuncia p煤blica de la ferocidad represiva y preparan sus fuerzas represivas para golpear las protestas sociales contra los recortes de derechos que se avecinan.

 En una parte de Euskal Herria, Ertzaintza es el nombre en lengua vasca que recibe la fuerza armada regional que el Estado espa帽ol cre贸 en 1982, cediendo su mantenimiento y control t谩ctico al gobierno auton贸mico, pero reserv谩ndose su control estrat茅gico. Las clases y naciones explotadas malviv铆an en una severa crisis en la que el capital espa帽ol se jugaba su integraci贸n en Europa o su definitiva ca铆da en el subdesarrollo, lo que agudizar铆a todos los problemas hist贸ricos irresolubles que arrastraba desde los siglos XVI-XVII. Euskal Herria era en ese momento uno de los problemas m谩s graves para el capital, por lo que le supon铆a una gran ayuda integrar a su burgues铆a en el sistema represivo que se estaba imponiendo. Ya mientras se tramitaba su creaci贸n, el gobiernillo auton贸mico lanz贸 una costosa campa帽a propagand铆stica para hacer creer al pueblo que la nueva fuerza armada ser铆a como los 鈥渂obbies鈥 ingleses, amables en Londres y feroces en Irlanda.

 Pues bien, las denuncias que se iban amontonando sobre el aumento de sus abusos dieron un salto durante 2020, a帽o en el que Ertzaintza mostr贸 sin tapujos su docilidad con el capital y su incompatibilidad con el pueblo obrero y en especial con la juventud trabajadora. De las denuncias se pas贸 a las movilizaciones de protesta confirmando el dicho de que cuando el pueblo protesta en plena pandemia es porque sabe que el gobierno es m谩s peligroso que el virus. La tendencia objetiva a la fascistizaci贸n de toda fuerza represiva, tambi茅n se est谩 dando en Vascongadas. A pesar de que el secretismo esencialmente antidemocr谩tico que le protege imposibilita el vital debate p煤blico de su vida interna, van trascendiendo informaciones cada vez m谩s alarmantes.

 Es un error garrafal creer que la Erzaintza estar铆a libre de esos riesgos fascistoides s贸lo con una terapia democraticista limitada a simples con reformas que no combatiesen la funci贸n estructural que tiene toda polic铆a y ej茅rcito en el orden burgu茅s. La experiencia ense帽a que la mentalidad autoritaria, patriarcal, racista y fascista en cuanto 芦peste parda禄, se cuela por las fisuras de los 芦controles democr谩ticos禄 puestos para impedirlo, porque tienen una eficacia relativa que va debilit谩ndose con la rutina de la llamada 芦normalidad禄. Se trata de una tendencia objetiva porque surge de la naturaleza misma, autoritaria y reaccionaria, de la estructura ps铆quica de masas dominante, alienada, creada por y para la adoraci贸n fetichista del orden material y simb贸lico de la burgues铆a.

 Hay militares y polic铆as no contaminados por la fascistizaci贸n, desde luego, y es cierto que en algunos momentos cr铆ticos sectores reducidos de las fuerzas represivas han salido en defensa de la democracia burguesa y en contad铆simas ocasiones, muy pocas, hasta del pueblo trabajador, sobre todo si sufre opresi贸n nacional. Son muy conocidos algunos militares que han luchado contra su burgues铆a y el imperialismo, pero son la excepci贸n que confirma la regla general del papel de las fuerzas represivas. La experiencia hist贸rica es aplastantemente abrumadora en sentido contrario. La fidelidad de las fuerzas represivas al capital se sustenta en una mezcla de disciplina autoritaria que infunde miedo al mando; beneficio personal y estatus social estrictamente ego铆sta, y convencimiento ideol贸gico, todo ello dentro del universo mental fetichista. En el mercenariado, sea policial o militar, el miedo al mando tambi茅n existe, pero m谩s importancia tienen el ego铆smo y la ideolog铆a, que tambi茅n es ego铆sta por cuanto es la ideolog铆a del individualismo burgu茅s.

 El fetichismo de la mercanc铆a, del que derivan el de la democracia, el parlamentarismo, el Estado, y otros, explica la ferocidad represiva de los agentes que, sin ser especialmente reaccionarios y menos a煤n fascistas, s铆 golpean con sa帽a a la clase trabajadora que defiende sus derechos, a j贸venes precarizados e incluso a paseantes, a gente que pasaba por all铆, o maltratan a las personas presas. Lo hacen porque defienden por encima de todo el derecho burgu茅s de la propiedad privada en general y en concreto el de la alianza entre el capital y su Estado ocupante y la burgues铆a autonomista.

 Uno de tantos aciertos hist贸ricos de la praxis revolucionaria internacional es el de la actualizaci贸n de los debates iniciados a mediados del siglo XIX sobre la pol铆tica con respecto a los ej茅rcitos y fuerzas represivas: la exigencia de desmantelarlos es un principio irrenunciable desde antes de la I Internacional en 1864, que se actualiza siempre que se produce un salto en la militarizaci贸n imperialista como respuesta a las crisis del capital. Tambi茅n se ha teorizado la necesidad de minar, debilitar y romper desde dentro y desde fuera, conjuntamente, la disciplina militar para que la tropa se enfrente a la oficialidad abortando un posible golpe militar, una represi贸n salvaje, una guerra imperialista, etc. Pero nunca para una simple 芦reforma democr谩tica禄 de las fuerzas represivas, y menos aun llamando a los polic铆as 芦trabajadores del orden禄. La consigna universal de 芦transformar la guerra imperialista en guerra civil禄 sintetiza en caso extremo la enorme variedad de situaciones particulares en las que hay que potenciar el desmantelamiento de las fuerzas represivas.

 Esta hist贸rica reivindicaci贸n es hoy m谩s necesaria que nunca antes por razones obvias. Los ej茅rcitos imperialistas han tenido que aprender a luchar en las gigantescas conurbaciones tanto para conquistarlas cuando invaden un pa铆s, como para aplastar sublevaciones populares o prevenir estallidos sociales en barriadas populares de un capitalismo empobrecido e injusto. Por esto, es imparable la tendencia a la militarizaci贸n oficial o encubierta de las fuerzas policiales llamadas 芦civiles禄. La creaci贸n de unidades polic铆aco-militares preparadas para todas las formas de guerra urbana, incluidas las manifestaciones de masas radicalizadas, multiplica esa reivindicaci贸n.

 Adem谩s, desde finales del siglo XIX y sobre todo desde 1916, la burgues铆a es consciente de la poca fiabilidad de las tropas de conscripci贸n obligatoria, como volvi贸 a demostrarse en 1945 cuando hubo malestar en los ej茅rcitos aliados burgueses ante el rumor de un posible ataque total a la URSS. La profesionalizaci贸n de la guerra y de la represi贸n imperialista viene impuesta por las imparables exigencias de alta especializaci贸n tecnocient铆fica, y por la necesidad de tropas mercenarias fieles al imperialismo dentro y fuera de sus fronteras estatales, para aguantar ps铆quica y an铆micamente la tremenda brutalidad de sus ataques y represiones, sobre todo contra su propio pueblo oprimido nacionalmente.

 La val铆a de la denuncia cr铆tica de las fuerzas represivas que hace la izquierda revolucionaria est谩 confirmada por los hechos reiteradamente repetidos. Una profundizaci贸n de esa cr铆tica nos lleva al coraz贸n del fetichismo de la mercanc铆a: la mercanc铆a misma, o si se quiere, a la ley del valor, al valor y al trabajo abstracto, y a la ley general de la acumulaci贸n del capital; tambi茅n podemos decir que nos lleva a la propiedad privada y a la libertad burguesa que surge de todo ello, y que lo refuerza. De este modo, como hemos visto en Madrid y lo sufrimos en Euskal Herria, propiedad, libertad y fascismo forman un continuo multidireccional que se retroalimenta y que permite la defensa de la propiedad capitalista mediante el uso teledirigido o directo de varias intensidades de fascismo sin contravenir la libertad burguesa. Sin mayores precisiones ahora, esta interacci贸n ayuda a explicar el triunfo de la derecha dura en Madrid, las dificultades de la 芦izquierda禄 y el nerviosismo que invade al gobiernillo vascongado por el creciente desprestigio de la Ertzaintza.

 Bajo la dictadura de la propiedad capitalista, el fetichismo aparece como la llave que nos abre el mundo ficticio de la libertad burguesa. No importa que la pobreza relativa aumente de manera imparable en Madrid, y que reaparezca la pobreza absoluta en los niveles m谩s aplastados de su pueblo, porque la libertad de consumo barato y el victimista regionalismo madrile帽o creado por su burgues铆a, obnubilan la golpeada conciencia de los sectores populares que aplauden a Ayuso y creen que su ignorancia es el sumun de la cultura. Madrid es la comunidad mimada por el Estado para que su clase dominante se enriquezca por encima de la media lo que, con la ayuda de la prensa y de la incapacidad de la 芦izquierda禄, le permite ocultar la espeluznante destrucci贸n de infraestructuras p煤blicas que suavizaban el empobrecimiento. En este contexto el dilema contrarrevolucionario de 芦socialismo o libertad禄 ha aplastado a una 芦izquierda禄 que renunci贸 al socialismo y a la libertad cuando se arrodill贸 ante el capital y la monarqu铆a franquista.

 La 芦izquierda禄 y el gobierno 芦socialista禄 llevan decenios desmovilizando al proletariado, dop谩ndolo e integr谩ndolo en el orden del capital. El debilitamiento de la lucha de clases supone el debilitamiento de la teor铆a de la lucha de clases, de modo que cuando el capital se apropia de la libertad abstracta y la subsume en su libertad, en la burguesa, se descubre el desierto te贸rico impotente ante la demagogia del poder. La libertad real, concreta, la que se saborea cuando mediante la lucha de superan las necesidades y se ampl铆an m谩s perspectivas de libertades igualmente concretas, en una espiral expansiva inagotable, esa libertad s贸lo se comprende en lo te贸rico simult谩neamente a su vivencia pr谩ctica, nunca antes, nunca en abstracto, de manera ut贸pica e ideal. La pasividad conformista y su libertad muerta, consiste en creer que no se vive encadenado porque al no haber movimiento de lucha por la libertad viva no se siente el peso hiriente de las cadenas sobre la conciencia y el cuerpo.

 Otro tanto sucede con la pedagog铆a del socialismo. La historia obrera rezuma islas de proto socialismo que incluso llegaban a peque帽os archipi茅lagos de contrapoder: cooperativas integrales; asociaciones vecinales relacionadas con las f谩bricas; locales recuperados, autoorganizados y autogestionados; sindicatos sociopol铆ticos y comit茅s de base; grupos militantes que impulsan la prensa cr铆tica, la abogac铆a tendente al derecho socialista, la lucha cient铆fico-filos贸fica, la pedagog铆a socialista; movimientos de emancipaci贸n sexual; antifascismo, contra la tortura y la represi贸n, por la Amnist铆a; redes internacionalistas y antirracistas; por el ecosocialismo y el ecocomunismo; por la salud socialista, etc. Con todas sus dificultades, estas pr谩cticas prefiguran contenidos del socialismo, de ah铆 su eficacia concienciadora y su potencialidad te贸rica, y su peligro para el capitalismo.

 La facilidad con la que la derecha ha falsificado el socialismo tiene mucho que ver con el desierto te贸rico arriba visto y con que una parte de la 芦izquierda禄 abandonase hace a帽os la lucha por prefigurar en la pr谩ctica algunas virtudes vivenciales del socialismo. Al igual que hay que saborear la libertad concreta para saber lo que es la libertad en s铆, no la ficci贸n burguesa, hay que disfrutar del protosocialismo para saber qu茅 es el socialismo. Adem谩s, otra parte de la 芦izquierda禄, ha extirpado la radicalidad de esas prefiguraciones incompatibles con el capitalismo, y ha subsumido el resto en el ambiguo magma de 芦lo com煤n, del bien com煤n, del buen vivir禄, etc., t茅rminos que deben ser concretados en su potencial revolucionario, despu茅s expurgar su palabrer铆a keynesiana.

 Por 煤ltimo, los sucesivos 芦gobiernos de izquierda禄 que hemos padecido han legislado sin rubor alguno contra esas pr谩cticas, las han reprimido de un modo u otro. Adem谩s de las cadenas psicopol铆ticas y mentales inherentes al fetichismo, reforzadas por la familia patriarco-burguesa y la industria educativa y medi谩tica, adem谩s de esto, jueces y fuerzas represivas han sido los instrumentos decisivos contra la libertad concreta y la prefiguraci贸n socialista. La sistem谩tica legitimaci贸n nacionalista espa帽ola de jueces y fuerzas represivas ha reforzado el ataque a la prefiguraci贸n socialista y al gozo de la libertad concreta, antiburguesa. La pasividad cuando no la colaboraci贸n de la casta intelectual y acad茅mica ante todo ello, completa el panorama. Un solo ejemplo basta: el silencio c贸mplice de la 芦izquierda禄 sobre la reordenaci贸n estrat茅gica yanqui del eje Atl谩ntico-Mediterr谩neo, con su impacto en las naciones saharaui, canaria, portuguesa y andaluza, y en las bases militares yanquis en el Estado. La 芦izquierda禄 ha justificado esas bases por los puestos de trabajo que suponen, sin comprender el continuo multidireccional entre propiedad capitalista, libertad burguesa y fascismo. Visto lo visto, la 芦izquierda禄, acogotada por la soga del 芦socialismo o libertad禄 se ahog贸 por su propio peso.

 Por el contrario, all铆 donde se han mantenido mal que bien espacios de contrapoder interrelacionados de alguna forma, all铆 el dilema contrarrevolucionario de 芦socialismo o libertad禄 de la derecha pura y dura ha sido desmontado con relativa facilidad mediante la puesta en pr谩ctica de la opci贸n entre 芦socialismo o barbarie禄 que sigue la v谩lida l铆nea de Engels-Kautsky-Rosa Luxemburg, y que en el capitalismo actual debe enriquecerse con el propuesto por Preobrazhenski y Bujarin de 芦comunismo o caos禄. Es decir, Jenny von Westphalen o Isabel Ayuso. Un 煤ltimo ejemplo: cuando se mantienen espacios de contrapoder, el pueblo defiende su libertad concreta y el protosocialismo, derrotando con su fuerza las dentelladas fascistas, como en Bilbo, donde se ha salvado una casa liberada que el fascismo quer铆a privatizar, como tambi茅n se ha logrado en otros sitios. La izquierda revolucionaria sabe que el contrapoder es la base del poder popular, es decir, de la uni贸n entre socialismo, libertad concreta y autodefensa obrera.

 I脩AKI GIL DE SAN VICENTE

 EUSKAL HERRIA 12 de mayo de 2021




Fuente: Lahaine.org